Disclaimer: todos los personajes son de Meyer yo solo juego con ellos.

Millones de gracias por sus reviews, espero que disfruten este capitulo.


CAPITULO 4

APRENDIENDO.

Estaba en mi oficina mirando nuevamente el protector de pantalla, mientras lo hacía recordaba el vacio que me embargó desde que la deje en su apartamento, cuando me bañé y noté lo pegajoso que estaba recordé lo mucho que me había divertido en el parque cuando comimos helados, si me pongo a considerar nunca antes me había divertido tanto en toda mi vida, creo que ni siquiera cuando era un niño.

--Zafrina…necesito que Jane me compre unas cosas que no sean muy costosas. Un televisor, una cama doble, sabanas…todo lo necesario para arreglar una habitación pequeña, asegúrate de decirle que todo lo que compre sea para alguien de clase media. Y comunícame con McCarty.—le dije por teléfono antes de colgarle y volver a centrar mi atención en la pequeña jovencita que había logrado cautivar mi atención.

Tenía que mover bien mis fichas…cada vez estaba más interesado en ella, ahora no podía darme el lujo de cometer errores. El sonido del teléfono me saco de mis pensamientos.

--Cullen…--respondí sin apartar mi vista de la pantalla.

--A que debo el honor de que el magnánimo Edward Cullen, le haya pedido a su secretaria que me llamara.—me respondió con su característica voz burlona.

--McCarty, dejemos los sarcasmos. Necesito un favor.—le respondí secamente.

--¿Tu…pidiendo un favor? Dios, tengo que llamar a Rose para contarle—este hombre no conocía el significado de la palabra discreción.

--Necesito que esto se mantenga entre nosotros. Necesito que crees una plaza para un asesor financiero en una de tus empresas. Estaré enviando a la persona la próxima semana, está un poco fuera de practica pero necesito que no sepa nada de mí.—quité la mirada de la pantalla por primera vez. Necesitaba que esto saliera bien.

--Y quien es la maravilla financiera para que te estés tomando todo esta molestia—me preguntó aun sin dejar su humor de lado.

--Garrett Brown, fue uno de los mejores de su época. Demetri, me envió todos los datos personales. Te enviaré la información por correo electrónico.

--¿Sabes que esto es raro, verdad?—suspiré—Tu nunca le haces favores a nadie.—dijo seriamente.

--Lo sé…¿ Me vas a ayudar?—empezaba a irritarme.

--Para eso es esta la familia.—empezó a reír.—Ahora que estamos en el mismo país deberías venir a ver a Rose.

--Emmett, no pretendo viajar a Nueva York, me estoy instalando a penas—eso no era verdad, la verdad era que no quería dejar a Isabella.

--Tenemos casi cinco años que no te vemos. Edward, no te hemos visto desd-

—Te acabo de enviar la información de todo lo que pienso hacer con respecto a Garrett--lo corté, no quería pensar en eso.—Trataré de mantenerme en contacto.

--Seguro…nos vemos hermano—respondió después de dar un suspiro. Y yo colgué la llamada.

Me llevé las manos a la cabeza, lo que menos quería recordar era ese día. Eso había quedado enterrado en el pasado. Ahora necesitaba hacer algo más importante.

Tomé mi teléfono y le sonreí a la pantalla.

--Librería Copbottom—me respondió la voz más dulce que mis oídos habían escuchado en estos veintisiete años de vida.

--¿Cómo estas Bella?—la saludé.

--¿Anthony?—preguntó dudosa y yo acaricié la foto ella siguiendo el contorno de su sonrisa.

--Sí. Ya hablé con mi jefe y resulta que tengo el sábado libre. Quería preguntarte si estaría bien que llevara mis cosas a tu apartamento ese día.

--Cl-claro, me parece bien—su entusiasmo me hacia feliz, podía ver que no le era indiferente.

--Entonces nos vemos en la noche, no olvides las palomitas—la bromeé.

--Y tu recuerda no traer nada que sea de terror—me respondió con el mismo tono—Ups, llegó un cliente nos vemos en la noche.—me dijo apresuradamente.

--Hasta la noche—le dije colgando la llamada, extrañando de inmediato el sonido de voz.

Me senté para concentrarme en los documentos legales que tenia frente a mí. Mirando con fiereza el reloj que no adelantaba su marcha.

Casi a las cuatro de la tarde hice un par de llamadas para tener todo lo necesario en orden. Tomé mi cosas para encaminarme a mi apartamento.

--Jane tiene listo todo lo que solicitó señor Cullen—me dijo Zafrina, yo asentí indicándole que había escuchado y presioné varias veces el botón del elevador urgiéndolo a llegar.

--Masen, necesito comprar una película, llévame a una tienda—le dije mientras me subía al auto.

Llegamos a la video tienda y había tantas películas que no tenía idea que comprar. La última vez que fui al cine, fue cuando Esme me llevó y creo que me llevó a ver "Querida agrandé al niño". Terminé llevando una película que me recomendaron mucho. Al llegar a casa seguí con la rutina que había adquirido hace dos días.

Volví a tomar el volvo pero en lugar de dirigirme a su casa me encaminé a su trabajo, me quedé esperando hasta que la vi subir en la trampa de muerte , la seguí de cerca pero no lo suficiente como para que se diera cuenta.

La vi entrar al supermercado y salir a los cinco minutos con una bolsa de víveres, supongo que allí iban las sodas y el pop corn.

La seguí a su casa, habló con Garrett unos cinco minutos, parecía que discutían porque como siempre no le quería aceptar lo que le había comprado, se despidieron y la observé entrar al edificio. Esperé que pasaran unos quince minutos antes de bajarme del auto.

Toqué su puerta y la escuche apresurarse. En cuanto la puerta se abrió me recibió con una sonrisa enorme.

--Hola! Puedo oler que el pop corn está listo—le dije dándole un beso en los cabellos inhalando su delicado aroma.

--Sip, trajiste la película?—caminamos hasta el sillón, me puse a preparar la película mientras ella iba a la cocina, regresó con dos latas de soda y un tazón de palomitas.

--¿Qué vamos a ver?—me preguntó sentándose a mi lado

--¿Quién quiere ser millonario?—le respondí emocionado, me habían dado muy buenas referencias aunque no tenía idea de la trama.

--Es buena?—me preguntó tomando un sorbo de la lata.

--Eso me dijeron—nos quedamos en silencio mientras veíamos la película, la podía ver por el rabillo del ojo, llorando a lágrima suelta. No me pude contener y la abracé. Su cuerpo se sentía tan bien aferrado a mi costado como si hubiese sido hecha para encajar allí.

No hablamos, el único sonido que llenaba la habitación era la voces de los actores y sus sollozos. Al fin después de poco más de dos horas de tortura la película se acabo.

--Anthony, por dios es la película más triste que has podido conseguir, mira esos pobres niños todo lo que han pasado. Jamal…todo lo que hizo…por Latika--dijo y sollozó. Cuando leí el titulo de la película nunca pensé que sería así, creí que era una película sobre el concurso de televisión.

--Es muy triste Bella, pero muchas veces el fin justifica los medios…--acaricié sus cabellos, no me gustaba verla triste.

--No lo creo…es decir mira todo lo que hizo por amor y si ella en verdad lo hubiera amado tanto, no hubiera dudado dos veces en aceptarlo, así como era pobre sin nada que ofrecerle, incluso hubiera preferido la muerte a tener ese tipo de vida, de ese modo al menos mi amado no viviría en sufrimiento por lo que me pasaba. Juntos hubieran podido crear un futuro juntos, de la nada… hubieran huido cuando se lo propuso… no sé algo, yo no creo en ese dicho que dice que "cuando el hambre llega el amor sale por la ventana", digo si uno dice que ama a alguien es para estar juntos no importan las adversidades, sea rico, pobre, sea culto o no. Nada de eso importa—susurró secándose las lagrimas. Sabía que era desinteresada pero nunca la había escuchado conversar sobre un tema con tanta pasión.

--Pequeña, no llores…lamento haber traído la película, me dijeron que gano ocho premios de la academia y que era muy buena, nunca pensé que fuera tan trágica—la abracé y acaricié su espalda con cuidado, tenía que distraerla de esa película, hasta a mi me remeció los cimientos. —Debí haber traído Jason vs Freddie—le bromeé y ella se rió un poco--Dime…¿qué harías si fueras millonaria?

--No lo sé en realidad—dijo después de pensar mucho—nunca me lo he planteado, creo que primero que todo no dejaría que nadie se enterara, por ejemplo si llegara a publicar un libro lo haría con un seudónimo, de esa manera seguiría siendo simplemente Bella para todos—dijo encogiéndose de hombros.

--¿Y en que usarías el dinero?—la presioné un poco más ávido por aprender lo que pasaba por su mente.

--Lo primero que haría…sería comprarle un bote a mi papá para que pudiera ir de pesca con Billy con comodidad, ayudaría a Jake a montar su taller de ese modo se podría casar con Leah, contrataría al mejor investigador del mundo para encontrar la hija de Garrett y luego crearía una fundación para ayudar a combatir el hambre.— volvió a encogerse de hombros—¿ahora dime, si tú fueras millonario qué harías?—tenia ganas de golpearme a mí mismo, pregunto algo para poder conocerla mejor y ella me lanza la misma pregunta haciéndome mentir.

--Ese mundo es muy banal… las personas te tratan por lo que tienes en tu cuenta bancaria, cuántas empresas manejas, no existe una amistad o un amor sincero, todo se mueve en base al dinero.—le respondí pasándome la mano por la cara.

--Conoces mucho de ese mundo, me imagino que lo has vivido a través de tu jefe…--puso una mano en mi hombro como si me estuviera consolando.

--Sí…tienes razón…mi jefe ha atravesado muchas cosas desde muy joven…ha conocido la ambición de cerca.—le respondí amargamente.

--Atrápalo—me dijo sobresaltándome cuando me cayó un pop corn en la cara.—Para ser guardaespaldas tiene malos reflejos—se burló lanzando uno al aire y tratando de apañarlo con la boca, lo atrapé en el aire y me lo comí.—Oye! Búscate tu propio maíz—se quejó.

--Tu fuiste quien me acuso de hacer mal mi trabajo, así que tenía que demostrarte que si tengo reflejos—le bromeé, metiendo la mano en la tasa de pop corn y lanzado unos cuantos al aire para atraparlos con la boca.

--Fanfarrón—me empujó juguetonamente haciendo que perdiera el último y cayera al piso.—En verdad estas dispuesto a recibir una bala por tu jefe?—me preguntó de pronto con su ceño fruncido.

--Es el deber de los guardaespaldas poner en riesgo su vida por la de sus protegidos, para eso los entrenan—le respondí alisando la arruguita que se formó en su frente con uno de mis dedos.

--Pero no es peligroso?...alguna vez…te han herido?—yo sonreí, esta niña hacia que sonriera sin siquiera proponérmelo, tantos años de sonrisas fingidas y ella solo tiene que decir una palabra…

--No, pequeña…no me han herido y sí es peligroso, pero descuida soy muy precavido…Definitivamente la próxima vez compraré una película que nos deje de mejor ánimo—coloqué un mechón de su cabello detrás de su oreja sólo para verla sonrojar y no me decepcionó, en cuento toqué su piel se coloreó.

--Si…hubieras traído "The proposal," Ryan Reynolds es muy guapo ¿has visto su abdomen?—tomé un puñado de pop corn y se lo lancé no me gustaba que estuviera enamorada de un actor.

--Oye! Tu también podías mirar a Sandra Bullock, me vas a decir que no te parece sexy—yo asentí—vez los dos salimos ganando. –Empezó a reír—Dios, deberías ver tu cara—se carcajeó tan fuerte que se agarró los costados.

--¿Qué tiene mi cara?—le pregunté confundido.

--Tienes una cara como si no supieras de quien te estoy hablando—siguió riendo. Era cierto, el nombre me sonaba pero no tenía idea de su cara. Mañana tendría que ponerme a mirar fotos de farándula.

Conversamos de muchas cosas, note que casi todo lo que me contaba era de su padre, las pocas veces que le pregunté por su madre miraba la foto de la repisa con nostalgia para cambiar el tema rápidamente. Allí había algo en el fondo que yo tenía que averiguar.

--¿Quieres comer algo? Tengo mucha comida—yo apreté mis labios para no reírme. Había caído en cuenta que cada vez que mentía sus orejas se tornaban rosadas.

--Vamos a cenar fuera—me levanté y le ofrecí mi mano.

--Nop. Ya te dije que comeremos aquí.—me sonrió para encaminarse a la cocina. La seguí y no pude resistir la tentación de bromearla cuando la vi preparando una ensalada.

--¿No vas a cantar?—ella se giró entrecerrando los ojos y me lanzó un trocito de zanahoria el cual atrapé con la boca.—Oye eso no es nada amable de tu parte, aun no me he mudado contigo y ya me maltratas—fingí estar lastimado.—Ella rodó sus ojos, otra primera vez para mí, nunca nadie me ha rodado los ojos cuando les hablo.

--Es poco amable de tu parte burlarte de mí. Debe haber una ley contra inquilinos que abusan verbalmente de sus caseros.—me sacó la lengua mientras ponía un plato de ensalada frente a mí.

--Abusar verbalmente hubiera sido si te hubiera dicho que cantabas como un gato que había sido arrollado por un camión de nieve—me burle tomando un trocito de zanahoria para devolverle el favor.

--Oye no juegues con la comida—me regaño, sentándose frente a mí con su plato.

--Pero si tú empezaste—me quejé, debía reconocer que el aderezo estaba muy bueno. No tardaría en acostumbrarme tanto a su comida que ya nada me sabría igual.

--Yo sabía que tú lo atraparías, pero, ¿cómo esperas que yo lo atrape? –volvió a rodar sus ojos.

Terminamos de comer tranquilamente, conversando y bromeando. Tengo que admitir que cuando llegó el momento de dejarla, me sentí incomodo. Lo único que me compensaba era saber que cuando "viviera" con ella podría quedarme a veces.

BPOV

--Bella!!! ¿En qué mundo andas? Oh! Ya sé, andas en el mundo del guardaespaldas—me empezó a bromear Alice.

--No, claro que no—le siseé cuando salimos de clase.

--Desde que llegaste has tenido una cara de estar soñando despierta, no has escuchado nada de lo que te he dicho—me recriminó. Era cierto toda la mañana me la he pasado pensando en Anthony—¿Te besó?—chilló bastante alto como para hacer que varias personas se giraran a vernos.

--No, como crees. Es solo que tengo muchas cosas que hacer, tengo que pintar la habitación del cuarto de huéspedes para este sábado. Le prometí a Garrett dejar que me ayudara con eso, no he podido llamar a Charlie y hoy es mi primer día libre en mi trabajo el cual debo ocupar para hacer mis deberes.—le respondí llegando a mi auto.

--Sí, sí, claro. ¿Oye ese de allá no es Anthony?.—señaló hacia la izquierda.

--¿Dónde?—Oh mierda!

--Lo sabia! Solo mira como te has puesto de roja. Ese hombre te gusta y pronto estarán juntos.— rodé mis ojos.—No apuestes contra mí. Nos vemos el lunes Bella!—se despidió dándome un beso .

--Duendecilla loca.—murmuré dirigiéndome a comprar la pintura.

No podía negar que Anthony me gustaba y mucho. Solo que no quería hacerme falsas ilusiones, debía mantenerme serena no fuera a ser y él reconsiderara el hecho de mudarse conmigo.

Compre una pintura azul bastante bonita y me dirigí al parque. Ya eran casi las cinco de la tarde, los viernes eran los días que salía más tarde de clases. Le compraría un hot dog para que cenara.

Fruncí el ceño y luego sonreí. Anthony estaba con él. Ambos conversaban amenamente mirando a las personas pasear. Cuando me vieron sonrieron e hicieron un espacio en medio de ellos para que me sentara.

Me uní rápidamente a su conversación, los tres reímos y conversamos durante largo tiempo.

--¿Es usted el señor Garrett Brown?—mis ojos se encontraron con un hombre vestido de saco y corbata. Parecía un hombre importante, solo esperaba que Garrett no estuviera en problemas.

--¿Quién lo busca?—preguntó Garrett tensándose. Yo sabía que Garrett no confiaba en las personas .

--Soy Jason Jenks, estoy en representación del señor Emmett McCarty de McCarty Int.—le dijo entregándole una tarjeta de presentación.

--¿Qué desea el Sr. McCarty?—le preguntó Garrett mirando la tarjeta. Yo la observe y podía decir que el papel era bastante costoso.

--El señor McCarty me pidió expresamente que lo contactara, él desea que usted sea uno de sus asesores financieros. Hay una habitación de hotel esperando por usted para pasar el fin de semana, tengo los boletos de avión y todos los papeles para sacar sus documentos de identidad personal el lunes a primera hora. Saldríamos para Nueva York el lunes después del medio día.—yo miré a Garrett.

--¿Por qué el señor McCarty se ha tomado tantas molestias conmigo?—Garrett no sonaba como Garrett sino como un hombre de negocios en mitad de una reunión.

--Al parecer usted le procuró grandes ganancias a su padre cuando trabajo en Wall Street dejándolo satisfactoriamente complacido. Al parecer el Sr. McCarty senior lo recomendó como el mejor antes de fallecer y su hijo solo quiere en su equipo a los mejores. En Nueva York cuenta con un apartamento, la compañía lo pagará hasta que usted sea capaz de hacerlo por si mismo.—le respondió con toda naturalidad.

Garrett estaba pensativo, así que decidí darle un empujoncito.

--Garrett, piensa en las posibilidades, podrás contratar un investigador privado para encontrar a Mary, no dejes pasar esta oportunidad.—le susurré bajito.

--Pero entonces estarás sola, solo tendrá a Alice en esta ciudad. Eso no me gusta—murmuró.

--Te doy mi palabra que yo la cuidaré Garrett, no dejaré que Bella paseé por el parque sola—le dijo Anthony sonriendo—Esta es una gran oportunidad para ti. No la dejes perder.

Garrett se veía abrumado, estaba pensando las cosas con mucha calma, pero cuando lo vi acariciar el bolsillo en donde yo sabía que llevaba la foto de su hija, supe que había tomado una decisión.

--Te llamaré en cuanto sepa dónde voy a estar y tienes que prometer que no vagaras sola por las calles.—me dijo mirándome seriamente—Espero que pruebes ser bueno en tu trabajo y la cuides—sus labios estaban tensos cuando habló con Anthony.

--El auto nos espera Sr. Brown—le dijo el señor.

--Cuídate Garrett, llámame para cualquier cosa que necesites—le susurré mientras lo abrazaba. Me besó la cabeza y me sonrió dándome una palmadita en la mejilla.

Se inclinó hacia Anthony y le secreteó algo, él solo asintió con el ceño fruncido y le dio las gracias a Garrett.

Garrett me volvió a abrazar y me pidió que me cuidara mucho. Estaba muy feliz por Garrett, por fin podría cumplir su sueño de buscar a su hija. Me senté de nuevo en la banca y lo vi hasta que se perdió de vista.

EPOV

Llegué temprano al parque, sabía que Bella llegaría en un rato, me senté a conversar con Garrett, pude comprobar por mi mismo todo lo que había averiguado Demetri.

Garrett es un hombre muy culto, se nota que en verdad era bueno en su trabajo tanto así que aun se mantenía al tanto de todas los cambios financieros por medio de los periódicos que encontraba en la basura. Decir que su vida en los últimos quince años había sido dura, era solo un detalle. Me hizo sentir bien conmigo mismo, el estar haciendo algo por él.

Al poco tiempo vimos a Bella acercándose hacia nosotros.

--Una mujer muy especial—me murmuró.

--En efecto, es muy especial.—le respondí, observando sus suaves curvas que se disimulaban bajo la conservadora ropa y su sonrisa angelical.

--Merece saber que no eres lo que aparentas—dijo y mi rostro perdió el color.

--No se a que te refieres—mentí.

--Hablas y te compartas como un hombre a quien los guardaespaldas cuidan, no como uno que cuida a otro. Yo viví en tu mundo mucho tiempo y sé lo que es. Solo espero que pienses bien lo que estás haciendo, no voy a permitir que Bella salga lastimada.

--Lo último que deseo es lastimarla—le respondí sinceramente.

--Eso está solo en tus manos, no diré nada porque no tengo pruebas, pero tú eres tan guardaespaldas como yo millonario.—suspiró—eres un buen hombre muy en el fondo. Te daré la oportunidad de descubrir que hay bondad en este mundo, solo espero que no termines igual de solo que yo cuando la descubras y la pierdas.—se pasó las manos por el cabello y guardamos silenció ahora que Bella estaba más cerca.

Conversamos amenamente, traté de apartar de mi mente el miedo de que Garrett me delatara sabía que no lo haría, pero aun así no podía dejar de sentirme inseguro. Jenks acató perfectamente mis órdenes, cuando llegó a nosotros no hizo la más mínima cosa que pudiera delatar que me conocía.

Después que Garrett aceptó, se despidió de Bella y luego se acercó a mí. Le di una palmada en la espalda.

--Sé que estas detrás de esto y por eso te doy las gracias, pero recuerda lo que dije, se sinceró con ella, veras que vale la pena.—dijo asegurándose que Bella no lo escuchara, yo asentí y lo vi marcharse.

Nos sentamos en la banca cada uno perdido en sus pensamientos. Decidí darme seis meses. Seis meses, me daría seis meses y le contaría toda la verdad a Isabella.

--Tengo que ir a mi apartamento, voy a pintar tu cuarto de azul. ¿A qué hora te espero?—me preguntó mirando al cielo. Su rostro estaba sereno, como si pensara cosas buenas, sus ojos cerrados y una sonrisa bailaba en sus labios.

--Vamos, te ayudo a pintar así terminamos más pronto—le dije tomando su mano, asintió levantándose.

La acompañé hasta su pick up y en cuanto se encaminó hacia su apartamento pedí una pizza para que cenar. Reí ante la ironía que la pizza me costó más que la cena que le había comprado.

Llegamos al mismo tiempo a su edificio, la ayudé con la lata de pintura y en cuanto entramos al apartamento me dijo que sentara mientras ella se cambiaba de ropa. Regresó a los cinco minutos con una camiseta de tiritas color verde que se ajustaba a sus pechos de manera delicada, su pantalón era corto y negro de deporte e iba descalza. Se veía muy sexy aun sin proponérselo. Me prestó una camisa vieja, me quedaba bien por lo que a ella le debía quedar enorme, me dijo que era de su padre y que ella la usaba para cuando limpiaba la casa.

Empezamos a cubrir el piso de papel periódico para no ensuciarlo, justo cuando terminamos tocaron la puerta.

--¿Quién será? No estoy esperando a nadie—murmuró levantándose, haciendo que mi vista se desviara de su adorable trasero que se dibujaba en la tela cada vez que se agachaba.

--Er…pedí pizza para cenar—le dije y ella se mordió el labio haciéndome gruñir.

--No tenias que molestarte—yo solo sacudí la cabeza y fui a buscar la pizza.

--Son…son…veinticuatro dólares—dijo un chiquillo de unos dieciocho años mirando por mi costado. Me giré y vi que Bella estaba inclinada hacia adelante sobre el brazo del sofá haciendo que su pantalón se levantara de manera de mostrar casi el principio de sus muslos.

--Quédate con el cambio—le gruñí y me miró asustado, sabía que mi mirada era fría y no me importo cerrarle la puerta en la cara con cierta satisfacción.

La miré nuevamente y pude ver si se inclinaba más su ropa interior podría mostrarse. Solo ese pensamiento me hizo torcerme dentro de mis pantalones.

--Lo encontré!—subió la mano de manera victoriosa sosteniendo el control remoto. Yo aclaré mi mente y le sonreí.

Comimos entre bromas y risas cuando ambos estuvimos lo suficientemente llenos nos dirigimos a mi "futura" habitación.

--¿Alguna vez has pintado en tu vida?—se giró a verme curiosa mientras yo luchaba con el rodillo.

--Muy graciosa—le respondí y ella se soltó a reír. Era cierto nunca antes había pintado, pero tenía la idea general.

Teníamos la casi todo el cuarto pintado cuando se me ocurrió una idea.

--¿Qué? Tu no acabas de hacer eso…--me miró incrédula para luego tratar de verse su espalda y como no pudo se miró la parte de atrás de las piernas. Yo le había pasado el rodillo lleno de pintura desde los tobillos hasta el cuello.

--Tu empezaste diciéndome que no sabía pintar, debo decir que el azul te cae muy bien con tu tono de piel—murmuré aguantándome la risa mientras tomaba más pintura con el rodillo.

--Oye, eso fue a traición!—me levante como resorte viendo como de mi cabello caían gotas de pintura.

--No. No lo fue. Lo que tú hiciste si fue traición—se defendió.

--Está bien, lo reconozco.—le dije volviendo a la faena, dejando que se confiara, en cuanto el ultimo pedazo de pared estuvo pintado, hundí mis manos en pintura.—Listo jefa, ya terminé, creo que me merezco un abrazo por el arduo trabajo.

--Aléjate Anthony, hablo en serio—me dijo retrocediendo cuando vio mis manos.

--¿Por qué?—le respondí con fingida inocencia. Dio un gritito cuando me le acerqué y corrió hacia la pintura hundiendo su brocha en ella, para amenazarme.

Le salté encima y la tome por la cintura, haciendo que me llenara la cara y el cuello de pintura. Rodamos en el suelo cubriéndonos con más pintura. Moví mis manos por sus costados sintiendo como su tersa piel se tornaba azul. El ambiente se llenaba de electricidad estática. Nuestras risas no se terminaban y eso me hacía muy feliz.

--¿Por qué parece que cada vez que estoy contigo, termino húmeda y pegajosa?—jadeó casi sin aire. Eso hizo que mis ojos se encontraran con los de ella. Cuando se dio cuenta de lo que dijo se volvió muy roja. Yo quité un mechón de su cabello que se le había pegado a la mejilla y lo coloqué tras su oído.

Tenerla tan cerca, sus labios tan cercanos a los míos, su dulce aliento me golpeaba con la fuerza de una bola demoledora, quiera tenerla, la quería única y exclusivamente para mí.

--Bella…--respiré su nombre como una plegaría, mi nariz estaba muy cera de la suya.

--Bells!, ¿estas allí? Quiero saber cómo te ha ido esta semana en la escuela—dijo la voz de un hombre a través de la maquina contestadora, no había siquiera escuchado el teléfono sonar.

--Debo responder la llamada—en sus ojos se mostraba el mismo anhelo que en los míos. Me levanté ayudándola a pararse sobre sus pies. La observé salir del cuarto maldiciendo a quien fuera que nos interrumpió.

--Hola Jake!—la escuche responder.

No importa que el momento hubiera quedado interrumpido, tenía la plena confianza de que mis labios estarían en los suyos muy pronto. Ya estaba aprendiendo a confiar en Isabella, ahora solo me faltaba aprender a confia en mí.


Si ya sé que dije miércoles y hoy es jueves, pero mi marido me miraba como un halcón, así que no pude escribir tan pronto como quería.

Bueno, me alegro por Garrett, ahora solo falta que encuentre a su hija. XD Este "Anthony " si que está bien seguro de sí mismo, ya dice que besará a la otra. Ajajjaaja

Bueno en el próximo capítulo viene la mudanza, veamos que tal les va.

Déjenme saber que les pareció este capítulo de Anthony Masen, guardaespaldas jjajajaaj