Primero que todo, decir que la historia es 100% mía, pero que los excelentes personajes son de nuestra escritora Stephanie Meyer!!!

Bien chicas, aqui les dejo una nueva historia que empezo a llegar sola a mi cabeza los días que estuve enfermita y no podia salir, espero que

les guste y me dejen saberlo si es así o no al final de la historia en el botoncito verde, bsoooos!!


"Prologo"

-Carlisle, amor, podrías apurarte o ¿ya te arrepentiste de volver a América junto a nuestros hijos?- le decía Esme enojada por el hecho de que su marido se estuviese demorando tanto en juntar los últimos documentos que tenia que recoger desde su oficina en Italia –Sabia que esto pasaría, siempre tienes por algo que volver a la oficina, en cambio yo tengo ya todo listo, mis cosas del taller de decoración las envía la semana pasada para no tener que quedar con asuntos a ultima hora- le terminaba de recriminar una Esme sumamente ansiosa por reencontrarse nuevamente con sus hijos tras largos siete años de vivir separados, si bien ambas partes se visitaban para las celebraciones especiales, como navidades, cumpleaños o sus titulaciones de sus carreras, entre otros, el vivir en la misma ciudad era otra historia.

-Amor por favor relájate, de todas maneras aunque me demore más o menos, el avión saldrá cuando nosotros lleguemos, ahora por favor cálmate que me estas poniendo nervioso y me esta costando encontrar esos famosos documentos que necesito dejar apenas aterricemos.

-Pero amor, me prometiste que apenas aterrizáramos nos iríamos enseguida a casa de Edward para que nos reuniéramos allá.

-Esme se lo que te dije, pero te prometo que no nos tomara más de diez minutos en lo que tengo que hacer, sabes muy bien que junto a ti soy la persona más feliz de volver junto a nuestros hijos, que al fin decidimos dejar nuestros trabajos aquí y empezar allá- le dijo Carlisle, quien realmente se sentía nervioso, pero más que nada se sentía intranquilo y temeroso de ver nuevamente a sus hijos y que estos lo juzgaran por haber preferido su buffet de abogados en Italia en lugar de haberse realizado como abogado en . como lo hizo su hijo mayor Edward, quien al igual que él, desarrollo la carrera de abogacía y con el prestigioso apellido Cullen, decidió abrir su propio Buffet desde cero a pesar de que su padre lo invito a unirse a su comisión en Italia, pero él lo rechazo para no separarse de sus hermanos Alice y Emmett. El sabia que había sido un egoísta en pensar primero en su carrera y luego en su familia, pero inequívocamente pensando en la independencia de sus hijos y que a ellos nunca les faltase nada económicamente y en su bien propio para desarrollar uno de sus tantos sueños, que era convertirse en el mejor aboga de de Europa, cosa que lo consiguió ¿pero a que costo? El arrastrar a la madre de sus hijos que no quería separarse de ellos, pero tampoco de su marido y alejándose por tanto tiempo.

-Amor, ellos nunca te juzgaran, saben lo importante que a sido tu carrera todos estos años y que ahora estas recuperando el tiempo perdido- le dijo su esposa convenciendo a su esposo y a ella a la vez mientras lo besaba, Esme conocía tan bien a Carlisle que con solo verlo sabia que era lo que pasaba por su cabeza y que era lo que realmente le preocupaba. Finalmente salieron del edifico que quedaría a cargo de Aro, mano derecha de Carlisle, quien será quien tome el mando del Buffet de Italia mientras Carlisle intentara conseguir algún puesto en el Buffet de los hermanos Cullen, específicamente de Edward y Emmett.

Finalmente tras 10 largas horas de vuelo y un paradero por Florida, finalmente aterrizaron en Arizona–Phoenix, Carlisle y Esme fueron al edificio donde Carlisle debía entregar unos documentos quien aseguro que eran muy importante, mientras él entraba al edificio e iba por el ascensor al ultimo piso, Esme se quedo a esperarlo en la limusina que los había ido a recoger al aeropuerto, Esme miraba maravillada todo a su alrededor, estaba feliz de al fin volver a su hogar, si bien todo ese tiempo junto a Carlisle y el haber podido perfeccionarse como diseñadora de interior-exterior y decoración, no era suficiente para ella, ella necesitaba tener a sus hijos, recuperar el tiempo perdido, aunque ellos ya eran unos adultos, todos muy bien formados y educados y sabiendo que nunca volvería a la etapa de la adolescencia, Emmett el mayor de los tres ya con 30 años, casado con Rosalie Haley y con una hija preciosa llamada Isadora de 4 años de los cuales se perdió completamente, Emmett ya era un hombre maduro y cuando les contó de su regreso a . no dudo en asegurarles que no sentía rencor por ellos, que por el contrario estaba feliz de que al fin decidieran volver con ellos para que no perdieran más tiempo, también estaba su hijo del medio, Edward de 26 años, quien se encontraba casado desde hace 2 años y tenia pensado en agrandar la familia con hijos, éste cuando supo de su regreso al igual que Emmett se puso muy feliz ya que si pensaba tener hijos le alegraba saber que sus abuelos estarían presente en el crecimiento y desarrollo de su primogénito, pero otro cuento era Alice su hija menor de 23 años, quien se encuentra de novia con Jasper Hale, hermano de Rose y mejor amigo de sus dos hijos, quienes cumplieron el papel de padre con ella, velando por su bienestar y pendiente siempre de ella ya que como la menor necesitaba más atención, Alice aunque muy noble de corazón y una chica completamente encantadora, nunca ha podido aceptar la forma en que su vida tuvo que ser, el tener que crecer a cargo de sus hermanos en lugar de sus padres, si bien Alice siempre estaba encantada con la visita de sus padres, el tenerlos ahí viviendo permanentemente seria un asunto totalmente distinto y tenia miedo de cómo cambiaria su vida.

Esme estaba perdida en su mundo, pensando en como sus hijos la recibirán esta vez, ya que no seria momentáneo sino permanente, pero algo llamo su atención desde el exterior, por la vereda del frente iba caminando una chica, de seguro de la edad de su pequeña Alice, iba muy sucia con sus ropas agujereadas, gastadas y ¿descalza? Si bien, Esme era conciente de la realidad mundial acerca de los elevados índices de pobreza, en su permanencia en Italia nunca le toco vivirlo y presenciarlo como aquello, seguramente por eso le llamaba tanto la atención aquella pobre muchacha, Esme además se percato que la muchacha al pasar fuera de una verdulería tomaba una manzana y la escondía entre sus harapientas vestimentas, instintivamente Esme salio de la lujosa limusina, Ben el chofer al percatarse de aquello y como su jefe le pidió cuidar atentamente a su Esposa, Ben también salio de la limusina.

-Sra. Cullen ¿necesita algo?- le dijo rápidamente, ubicándose delante de ella impidiéndole el paso y rogándole casi con la mirada que volviera al auto.

-No gracias Ben, aunque quisiera pedirte que no me obstruyas el paso por favor- le dijo mientras se alejaba a la vereda del frente mirando a ambos lados para poder cruzar y no perder de vista a la chica, Ben la siguió de cerca. Esme fue donde la muchacha que se fue a esconder detrás de un kiosco en la esquina de la misma calle.

-¡Ey muchacha!- le dijo – lo que acabas de hacer no se hace, deberías pagar por ella- le dijo en tono maternal, extrañada por que sentía aquella necesidad de ayudarla, de verla tan desvalida y pensar en todas las carencias que tiene que sufrir a diario aquella chiquilla, mientras ella y su familia gracias a Dios tocaron otra suerte.

-¿Y usted quien es para decirme lo que debo hacer?- le dijo la chica a la defensiva poniéndose de pie, y a la vez Ben se ubicaba al costado de Esme listo por si tenia que intervenir.

-Relájate Ben- le dijo a éste –Muchacha, no te estoy juzgando, solo te digo que deberías pagar por ella, ten- le dijo extendiéndole un billete de 10 dólares, pero al ver que la chica no se movía y la miraba extrañada decidió acercarse más- Ten, no pienses que lo hago por lastima, simplemente no me gustaría que volvieras a tomar lo que no es tuyo, piensa que con tus actos a alguien más le estas haciendo daño- le dijo dándole una gran sonrisa maternal mientras dejaba el dinero en su mano ya que ella no lo tomaba.

-¿Qué quiere que haga, que con este dinero vaya a pagar lo que robe? ¿Por qué hace esto? Usted se ira a su lujosa vida y cuando el dinero se acabe tendré que volver a robar algo para poder comer- le dijo la chica, y ella por primera vez se ruborizo al reconocer lo que hacia, jamás le había pasado que alguna señora ricachona la intimidara con su arrogancia, pero ella era diferente, ella no la miraba como si fuera una escoria para el mundo, ella la miraba con ternura, con preocupación y comprensión.

-Calma ¿Cuál es tu nombre?- le pregunto dulcemente, la chica pensó en si decirle como se llamaba o salir de ahí, estaba comenzando a ponerse nerviosa en presencia de aquella señora tan amable, pero sabia que la gente ya no hace las cosas por amabilidad, algo tenia que querer a cambio.

-Disculpe que se lo pregunte así ¿pero que es lo que quiere? ¿Qué puede querer una señora como usted que todo lo tiene de alguien como yo?- le dijo sin rodeos.

-Muchacha, lo que quisiera es ayudarte, me recuerdas a mi hija y la verdad es que serias tu la que me haría un favor si aceptaras que me dejaras ayudarte- la chica estaba anonadada, no podía creer lo que aquella señora le decía, pero finalmente todo le calzo.

-Ya entiendo, usted debe ser alguna especie de reclutadora de muchachitas ilusas y con problemas como yo para trabajar en alguna casa de putas ¿cierto?

-No deberías tener ese vocabulario, no es propio de una señorita, por otra parte disculpa si te di esa impresión muchacha, pero no es lo que crees, déjame ayudarte por favor- le dijo, demostrándole con sus ojos que decía la verdad, y la chica así lo vio lo que le desconcertó aún más, pues estas cosas en la vida real no suceden, no llega una señora fina intentando ayudar a una muchacha pobre sin querer algo a cambio.

-Bien- le dijo la muchacha -¿Cómo pretende ayudarme?

-Ven, por el momento esto es lo que podemos hacer- le dijo tendiéndole su mano, la muchacha se la tomo media incrédula, media a la defensiva pero de igual manera la siguió, ella pensó que nada perdía con seguirle la corriente, quizás aquella señora fuera alguna pobre mujer que perdió a su hija y quedo loca por la perdida. La muchacha se tenso al ver que la señora la llevaba al puesto de donde había robado la manzana –Disculpe señor, esta señorita tiene algo que decirle- le dijo la mujer al dueño de la tienda, la muchacha la miraba llena de asombro, si decía que quería ayudarla no lo estaba consiguiendo, pues la estaba llevando derechito al carnicero, quería odiarla por hacerle pasar aquello pero no entendía por que no podía, simplemente se limito a forcejear con ella para salir de su agarre –Vamos, se que queda una parte honesta de ti, ahora dile al señor que estas arrepentida- le dijo incitándole a la muchacha, ella acepto su derrota pues la señora la tenia sujeta del brazo y no pensaba soltarla, estaba decidido, entregaría la manzana de la discordia y se iría del lugar.

-Disculpe- dijo la chica tendiéndole la manzana al dueño del lugar –estaba en el suelo y al recogí- mintió, pero Esme la miro en desacuerdo, incitándole a que dijera la verdad –Bueno, puede ser que la halla tomado sin permiso, pero es que tenía hambre- soltó finalmente, el dueño del lugar la miro enojada, iba a levantar su mano para darle una buena cachetada que la chica sabría que le daría pues no era la primera vez que le sucedía lo mismo con aquel hombre, pues tres veces antes ya la había pillado en lo mismo y la había cacheteado fuertemente por ladrona.

-Te enseñare a no tomar lo que no te corresponde- le dijo amenazadoramente el dueño mientras alzaba su mano y la chica cerraba sus ojos.

-Disculpe señor- dijo Esme ubicándose entre la chica y el señor -la muchacha se esta disculpando de lo que hizo, no veo por que debería de pegarle, no sea un matón- le dijo Esme, la chica asombrada de escuchar que aquella señora la estaba defendiendo ante aquel hombre y él por su parte quedaba sorprendido al igual que la chica –debería darle vergüenza ejercer la violencia como medio de castigo, tome ¿eso pagara el daño de una manzana?- le dijo mientras le entregaba 50 dólares y sacaba a la chica de aquel lugar. –No te preocupes, tu hiciste bien en disculparte, lo que ese hombre pretendía hacer es inaceptable- dijo Esme sumamente enojada, pero al verla le sonrío dándole confianza.

-¿Por qué hace todo esto? Que acaso no se da cuenta que esta es mi manera de vivir, así lo he hecho desde que estoy en la calle, no puede llegar aquí con sus bolsas de dinero intentando solucionar la vida del resto- la muchacha estaba mirándola enojada, pero más que nada se enojaba por que de seguro todo aquello debía ser un sueño, uno muy hermoso por cierto, pero no podía darse el lujo de andar soñando despierta cuando tenia que solucionar donde dormiría esta noche, como lo hacia a diario.

-Ven conmigo pequeña, te ayudare, pero aunque no lo creas serás tu quien me ayude a mi, yo solo puedo darte comida, un techo y si quieres puede enseñarte algunas cosas que se, pero como vez son solo cosas materiales- le dijo Esme, pensando que de seguro la chica no tenia estudios, por otra parte la chica se resigno, si esto iba a ser un sueño lo disfrutaría, más que mal nunca se había dado el lujo de hacerlo.

:::::: Horas antes, en otro lugar de Phoenix ::::::

-¡Edward! ¿Cuántas veces tengo que repetirte que no seas desordenado?, que no me gusta que dejes tus calcetines en mi cajón de ropa interior y que desordenes cuando saques un suéter- le decía su esposa sumamente molesta.

-Lo siento sabes que así soy, no veo por que te escandalizas ahora- le dijo tomándola de la mano y acercándola hacia su cuerpo –Vamos, no comencemos una pelea que sino después te tendré que castigar y tu no querrás eso- le dijo divertido, insinuando lo ultimo en doble sentido.

-Edward esto es serio, siempre te digo lo mismo pero nunca haces caso, y suéltame ya- le dijo deshaciendo su agarre –Si me vuelve el estrés inevitablemente tendré que tomar unas vacaciones.

-¡¿Vacaciones?!- le grito enojado Edward- te lo prohíbo, si junto todas las veces que te has ido de vacaciones por estrés perfectamente podría sumar un año, y eso que llevamos dos de casados, la ultima vez que permití que te fueras al caribe por un mes me prometiste que al volver empezaríamos la campaña por agrandar la familia y de ello ya han pasado 5 meses, no te negare que me gusta intentarlo pero aún no pasa nada ¿es que no te has sacado las pastillas y no me has dicho? ¿Qué me dices a eso?- le dijo enojado Edward, ya que él con todo su corazón deseaba tener un hijo, alguien que llevara su apellido, alguien a quien cuidar y entregarle lo mejor de si. De pronto su esposa se pone a llorar como una magdalena, lo que provoca que Edward se sienta mal por haber iniciado una pelea.

-¿Qué sucede cariño?- le pregunta muy comprensivamente, acariciando su cabeza.

-Amor, llego la hora que hablemos de ese tema, por favor toma asiento- le dijo su esposa mientras palmeaba la cama al lado de ella indicándole que se sentara, Edward se puso nervioso al percatarse que el tema era delicado –Hay algo que tengo que decirte, pero he tenido miedo amor, miedo a que me abandones cuando te revele esto que me tiene destruida- le dijo volviendo a llorar, Edward la abrazo y dándole apoyo moral le pidió que continuara y que no se preocupara ya que él siempre estaría para apoyarla.

-Amor yo… yo fui al medico el año pasado, fui para hablar sobre tener un hijo, ya sabes para sacarme las pastillas, no te lo conté por que quería que fuera una sorpresa pero… bueno tuvimos sexo varias veces y nada, así que nuevamente fui al doctor a que me examinara y bueno el me dijo… el me dijo que soy infértil- y nuevamente se puso a llorar, Edward comenzó a procesar la información que le decía su esposa "jamás podrá tener al hijo que tanto ansiaba" se decía para él mismo una y otra vez, pensó en su esposa y la promesa en que jamás la abandonaría cuando se casaron, en serle fiel y claro que lo cumpliría, pues seria de muy poco hombre abandonarla ahora que sabia que no podría darle un hijo, pero ¿Qué harán? ¿Adoptar? Es una posibilidad, pero él sabe que en el fondo de su corazón no seria lo mismo, para Edward es sumamente importante el lazo sanguíneo, si bien puede económicamente entregarle todo a muchos niños, lo que él quiere es un hijo que tenga sus rasgos o los de su madre, si no es de aquella manera sabe que no existe otra.

-No te preocupes cariño ya lo resolveremos- le dijo Edward en un hilo de voz dándole apoyo, pues sentía ganas de llorar pero no podía hacerlo, tenía que ser el fuerte de la relación, tenia que contener a su esposa y darle apoyo.

-Amor- le dijo su esposa ya más calmada –la verdad es que lo llevo mucho tiempo pensando, que te parece la idea de "una madre sustituta"- pero a Edward la idea no le convencía, eso de dejar su esperma en el cuerpo de otra mujer, de que su hijo fuera de otra mujer y no de su esposa.

-Cariño ¿Cómo puedes pensar en eso, es que acaso no quieres que esa criatura lleve tu sangre?- le pregunto extrañado.

-Por supuesto que si amor, pero eso será imposible, te amo tanto que soy capaz de sacrificar para que tengamos nuestro hijo, hijo que al menos lleve tu sangre- y Edward pensó que ese era el gesto más desinteresado que alguien podría darle a un ser humano, pensó en lo afortunado que había sido en encontrarla a ella y que ella lo haya aceptado como su esposo.

-¿Pero que mujer podría aceptar algo así?- pregunto Edward

-Ya veremos eso, por el momento necesito saber si tú aceptas lo que te propongo, Dios enviara a la mujer correcta para que nos de nuestro pequeño tesoro, amor- le dijo besado sus labios y luego abrazándolo, pero lo que Edward no sabia es que dentro de la mente de su esposa otras cosas ocurrían, muy diferentes a lo que ella realmente había mencionado.

-Gracias - le dijo Edward, pero él sabia que algo había cambiado desde que supo que su esposa no podía darle hijos y sobre todo en la manera que había tomado lo de la madre sustituta, además se sentía engañado ¿como era posible que haya esperado todo este tiempo para revelarle algo tan importante como aquello?, por el momento solo quería pensar en la posibilidad de que realmente existiera una mujer lo suficientemente fría como para alquilar su vientre para procrear un hijo que no cuidaría, que no le pertenecería aunque fuese fecundado en su interior.

-Amor sabes que por que estemos juntos, haría lo que fuera- le dijo su esposa, mientras ella pensaba las miles de cosas que tendría que hacer.

-Ya veremos como lo haremos, solo espero no ilusionarme con tu idea Victoria- le dijo mientras se tendía en la cama a pensar.

:::::: De vuelta en el centro de Phoenix ::::::

Cuando la chica llegó a la limusina junto con Esme, ésta no puede creer que pueda existir tanto lujo solo en un auto, sentía pena de entrar a aquel lugar tan limpio y brillante y ella tan inmunda y zarrapastrosa, Esme percibió el titubeo de la chica.

-Ven, no sientas pena o vergüenza, no tienes por que, ¿sabes? Yo los domingos no me baño- le dijo divertida intentando darle confianza y al parecer lo logro ya que la chica le sonrío y entro al auto, eso si intentando no afirmase de nada y sentándose a la orilla del asiento –Ben necesito que me lleves de inmediato a la boutique de Carmen, nos dejas ahí y vienes por mi marido, por favor- le pido Esme, quien deseaba que la llevaran a la boutique de una vieja amiga que sabia que la ayudaría sin hacerle preguntas de lo que estaba haciendo, por otra parte ya hablaría con Carlisle y le comunicaría de lo que estaba planeando hacer pero conociendo a su marido, sabia que él aceptaría cualquier cosa que ella pensara hacer.

Ben finalmente llego a una exclusiva boutique, aparco la limusina y fue enseguida a abrirles la puerta a las mujeres que se encontraban dentro, primero tomo de la mano a Esme quien salio con todo el garbo que una dama fina podía tener, luego intento tomar la mano de la muchacha pero como no estaba acostumbrada a esos detalles se asusto y le pego en la mano – ¡Ey! Cuidado donde pones esas manos- le dijo, Esme la miro entre divertida y explicándole que es una manera educada de ayudar a una dama a salir del auto -¿me dirás finalmente como te llamas?- le pregunto Esme una vez fuera del auto de camino a la tienda y una vez que le repitió a Ben que fuera por su marido, que cuando se desocuparan lo llamaría para que pasaran por ellas.

-Bueno, en el orfanato donde prácticamente pase mi niñez me dijeron que mi madre me puso el nombre de Isabella, pero con el tiempo me llamaban Bella por que era más corto e insignificante como yo- le explico Bella a Esme, quien se sentía bien ante el hecho de que la muchacha al fin haya manifestado interés en contar algo de si misma, pero molesta de que pensara que era insignificante.

-Bella, que lindo nombre, no pienses que eres insignificante cariño, la pobreza no te hace menos persona, además es un nombre muy bien puesto pues eres hermosa- le dijo acariciando su rostro -Bien Bella, lo primero que haremos será asearte y deshacernos de esas vestimentas que aunque les tengas cariño te hacen lucir algo desarreglada- le dijo cariñosamente, evitando lastimar sus sentimientos, pues la chica ya había demostrado estar un poco a la defensiva con respecto a como ella era –y te aseguro que una vez que estemos en casa, podrás comer y relajarte un poco, me gustaría enseñarte algunas cosas- Bella seguía sin creer que existieran personas como ella, nunca había sentido lo que era el cariño de una madre pero de seguro esto era lo más cercano que podría llegar a experimentar, le encantaba la sensación pero sabia que nada podía ser perfecto y duradero en la vida, solo tenia que estar atenta para que el porrazo que se diera no doliera tanto.

-¿me enseñara cosas como leer o escribir?- le dijo tímidamente, Bella nunca reconocía que no sabia leer o escribir, ya que en el lugar que la cuidaron que decía llamarlo orfanato, no era más que un lugar donde vivían ancianitos que pasaban prácticamente todo el día durmiendo cuidados por enfermeras que no tenían tiempo de enseñar a los pocos niños que se encontraban en el lugar y los pocos amigos que había conseguido en la calle sabían lo mismo o menos que ella.

-Pero claro que si, no solo eso, sino que también podría enseñarte a sumar o restar, algo de historia y filosofía- le dijo alegremente, Esme al darse cuenta que la muchacha tenia todas las ganas de aprender, lo único que le había faltado era la oportunidad de que alguien lo hiciera, también pensó en los miles de niños y adolescentes que se deben encontrar en su misma situación y que no se han encontrado con la ayuda necesaria para sacar a estos jóvenes de una desgracia que ellos nunca tuvieron elección. Bella inexplicablemente estaba sintiéndose un poco más en confianza, pensando en que quizás después de todo si existía alguien ahí arriba que se acordó de ella, pues Bella hace mucho tiempo había dejado de creer en Dios, pero debía reconocer que algo existía, fuese lo que fuese, aquello debió de intervenir para que todo esto que sucede solo en los cuentos este ocurriendo. Bella se dio cuenta al lugar donde la había llevado la señora ángel, como había pensado ella, y vio los escaparates perfectamente brillantes que mostraban increíbles prendas de vestir que de seguro una sola podría alimentar a toda su comunidad de amigos que vivía en la calle, pero esta vez no pensaría en otros, por primera vez se dijo, seria egoísta y disfrutaría algo bueno que le sucedía por primera vez. Esme la guío hacia el interior de la tienda y Bella quedo aun más maravillada pues el interior era calido, aromático, brillante, limpio y todo perfectamente acomodado lleno de lujosas ropas.

-OH! Por Dios ¿si no es Esme?- pregunto Carmen quien al ver a su amiga de la infancia corrió a su encuentro, tras años de no verla.

-Carmen- le dijo ésta al verla, se abrazaron fuertemente, Carmen al darse cuenta que Esme no venia sola, se aparto y la quedo mirando extrañada por la facha de la señorita que venia junto con Esme.

-¿A que debo tu visita?- le dijo mirándola como preguntándole quien era ella.

-Mira, te presento a Bella, Bella ella es Carmen- le dijo a ambas a modo de saludo, Carmen le tendió su mano y Bella quedo asombrada pues nadie intentaba tocarla y menos señoras tan finas como ellas ya que siempre andaba tan sucia, intento limpiarse la mano en su pantalón, pero eso seria inútil pues este de por si estaba aún más sucio –Carmen, quisiera que me ayudaras con Bella, como puedes ver ella es hermosa, pero necesita que le saquen un poco de brillo- le dijo a Carmen mientras le sonreía a Bella.

-Po ti lo que quieras Esme- le dijo cariñosamente, Carmen conocía perfectamente a Esme y sabia que su corazón era tan grande como para ayudar a alguien más sin esperar algo a cambio-Déjame cerrar la tienda si, creo que aquí tendremos para rato- y fue directo a la entrada principal para cerrarla.

Esme le explico que no quería nada llamativo, a pesar de que Bella tenia su carita toda sucia se veía en sus ojos la belleza e inocencia de ella, a pesar de haber vivido en la calle y que tenia que robar para poder alimentarse, en el fondo de su corazón sabia que no pasaba de eso, que Bella era una buena persona solo con pocas opciones de vida, tenia que conservar eso de ella, su inocencia y su pureza. Carmen y Esme buscaban las mejores prendas que se ajustaran mejor a la personalidad de Bella, mientras ella se encontraba con una de las asistentes de Carmen quien la estaba ayudando a bañarse y luego a peinarse, pues por la maraña de pelo se notaba que ese pelo no había sido desenredado hace ya bastante, cuando Bella apareció desde el segundo piso con su rostro fresco y limpio Esme corroboro lo que pensaba, ella es completamente hermosa. La llevaron a los probadores y comenzaron a entregarle parte de la ropa que habían seleccionado, Bella se sentía sumamente extraña al estar probándose tanta ropa, sobre todo por estar limpia, suave y tan hermosa y de seguro cara, pero más extraño aún fue cuando Esme le entrego un conjunto de ropa interior de encaje, Bella se ruborizo al pensar que tenia que usar algo así, Esme le aseguro que si era diminuta era exclusivamente para que no se marcara en la ropa.

Finalmente Bella salio del probador vistiendo unoas pantalones color café y una camiseta holgada de color blanco y detalles en la parte del pecho (ver imagen en mi perfil)- y unas zapatillas blancas, Esme pensó que seria lo mejor como comienzo para vestir ya que no la veía aún lo suficientemente segura de si misma como para usar ropa más ajustada.

-Bella, estas absolutamente hermosa cariño -le dijo acercándose a ella acariciándole la mejilla, Bella no podía creer ciertamente que aquel ángel fuera real, y no pudo evitar llorar con lagrimas por primera vez, al menos que ella recuerde, estaba sumamente emocionada por como estaba siendo aquella señora.

-Gracias señora, no se como pagarle lo que esta haciendo por mi, por usted haría lo que me pidiera- le dijo tomando su mano y besándola.

-Bella cariño, no me digas señora, dime Esme y si tu me lo permites me gustaría decirte hija- Bella no podía negarse ante aquello, jamás tuvo el cariño de una madre y mucho menos a quien decírselo, pensó que aunque fuese irrespetuoso y patudo de su parte lo haría, no podía más con la emoción y se simplemente termino abrazando a Esme, Esme por su parte estaba dichosa, feliz y emocionada de poder ayudar a alguien como a Bella, sentía que esta era su manera de pagar por haber descuidado tanto tiempo a sus hijos, en especial a Alice ya que era tan pequeña cuando ella se fue.

Esme llamo directamente al celular de Ben para pedirle que fuera por ellas a la tienda, mientras esperaban Esme pago todo lo que había llevado y Bella recibió una calurosa despedida de Carmen, diciéndole que tenían que ir nuevamente pues había sido un agrado atenderlas, haber visto nuevamente a Esme y haber conocido a Bella, quien tenia un ángel interior que provocaba que una vez que la conocías como ella era realmente, sin estar a la defensiva, realmente no pudieras evitar sentir cierto afecto hacia ella, cuando Ben llego por ellas le informo a Esme que Carlisle había preguntado por ella pero que el como fiel que le era a Esme no había comentado nada, casi arriesgando su puesto por guardar silencio. Esme se rió al ver la cara de preocupación de Ben y le aseguro que no lo perdería que ella le explicaría a su marido lo ocurrido y que él solo cumplía con órdenes de su jefa.

Cuando llegaron a la casa Cullen, aunque Bella pensó que ese adjetivo era muy mínimo para aquella enorme mansión, era muy tarde, Esme invito a pasar a Bella quien se encontraba sumamente avergonzada y cohibida, le pidió a Ben que llevara a Bella y todas las compras a la habitación que usaría desde ahora, y que le dijera a Ángela si podía llevarle algo de cenar a Bella, mientras Esme tenia que ir a hablar con su marido para explicarle su actuar del día y lo que tenia pensado para con Bella, camino directamente al despacho donde sabia que estaría Carlisle.

-Amor, por Dios ¿Dónde te has metido todo el día? Estoy pensando seriamente en despedir a Ben, no a querido contarme nada acerca de donde estabas, podrías explicarme- le dijo Carlisle acercándose a ella preocupado en el momento en que la vio aparecer a través de la puerta, pero a medida que le iba preguntando se iba enojando cada vez más.

-Amor cálmate estoy bien, estuve en la boutique de Carmen -le explico –y bueno se me paso todo el día en el lugar.

-Algo más tiene que haber Esme para que te hayas ido así como así, primero para haberme dejado a mi solo y segundo por que eras tu la más entusiasmada de llegar pronto, por suerte que el personal de servicio se vino mucho antes para tener la casa completamente habitable- le dijo mientras se acercaba a ella y le dejaba un tierno beso en la coronilla, aunque quisiera jamás podría enojarse con su esposa.

-Bueno si la verdad – le dijo dubitativamente –la verdad es que si hay algo más- y Esme comenzó a explicarle que conoció a una muchacha, en la manera en que la vio y la decisión que tomo al verla tan frágil y desamparada, su marido no se asombraba pues sabia del buen corazón de su mujer, pero lo que si le preocupaba era la reacción de Alice, pues su hija era muy intuitiva y se daría cuenta que todo lo que estaba haciendo Esme era simplemente para apaciguar sus culpas por haber abandonado a sus hijos.

-Bueno amor, sabes que siempre te apoyare en tus decisiones, si esta chica es tan fantástica como dices hasta yo mismo me uniré a la causa y podría ayudarte a enseñarle ciertas cosas- le dijo animadamente Carlisle –Bueno que esperas, llévame a conocerla.

Esme llevo a Carlisle a conocer a Bella, quien comprobó lo que le dijo su mujer, la chica es completamente encantadora, quizás un poco falta de modales pero tiene solución y le llenaba de orgullo saber que su esposa se encargaría de ello, cenaron los tres juntos platicando trivialidades, Esme sabia que no debía presionar ante el hecho de que le contara como había sido su vida y como había dado en la calle, además Esme le aseguro que desde mañana mismo comenzarían las lecciones de leer y escribir, lo que tenia sumamente ansiosa a Bella.


Bueno chicas, ¿que tal?, esta clarisimo quien sera la "pobre" chica que ayudara a Edward a ser padre y si se han dado cuenta la historia esta narrada en 3era persona, lo cual es más facil saber que piensan + personas a la vez, tengo contemplado hacer ciertos povs sobre todo cuando lleguen los momentos romanticos :P

bien, espero que les guste la nueva idea y me lo hagan saber, que sin sus comentarios no llega la inspiración!

un beso enormeee!!