Disclaimer: Crepúsculo no me pertenece, ni los personajes solo la trama es mia, mia! ©

Lloramos abajo…

Para Ani de Eni, de verdad lamento no poder habernos juntado.


Mía

Epilogo

Amor.

No hay palabras para describirlo, es tan implacable que nos deja sin definición coherente. Muchos se han aventurado a decir que el amor no es más que algo pasajero, que con el tiempo se extingue sin remedio. Sin embargo el amor, más aún el primer amor no es solo eso… No es una revolución hormonal o una experiencia hacia la madurez, el amor es algo más allá, algo que se encuentra fuera de nuestro entendimiento.

Estar enamorado.

Yo he conocido lo que es el amor real, lo he visto con mis propios ojos. Lo he palpado de primera mano y sé que es lo que significa en la persona amada. Puedo decir con seguridad que amores como el de ellos son los que realmente le dan significado al concepto. El amor puede durar años, toda una vida. Puede quedar como un legado o como un recuerdo imborrable. El amor verdadero incluso puede durar eternamente y renacer cada vez que sea necesario.

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El amor es entregarlo todo.

-No puedo creer que estemos aquí de nuevo – Dijo Bella estirándose y acomodándose en la fina y suave hierba que en ese momento le servía de colchón.

Estaban en Forks, de vacaciones. En sus últimas vacaciones antes de la ceremonia de titulación de Edward. Todos los Cullen estaban reunidos allí celebrando el acontecimiento.

-Sigues siendo una patosa – la había pinchado Edward con el fin de que su linda novia se enojara, pero no lo había conseguido.

Sin querer se había quedado mirándola como ella descansaba en la hierba cerca del río, con sus ojos cerrados y disfrutando de la suave caricia que el viento le proporcionaba. Se sintió envidioso del aire pero eso hasta para él era absurdo.

Pronto una idea cruzó por su cabeza. El lugar, sí. El lugar en el cual se encontraba recostada Bella era el mismo que hace once años, había sido testigo de su primer beso. Sonrió de lado ante el recuerdo y no se aguantó.

Estaba en una posición privilegiada, a su costado derecho protegiéndola del extraño e insistente sol. Recostó su cabeza e inclino su cuerpo en dirección a la mujer que le robaba los sueños y el aliento.

Sus labios, tal cual los recordaba. Tan cálidos y dulces como la primera vez, se asombraron al rozarlos. Sin embargo el asombro pronto fue reemplazado por una risita y la respuesta a eso fue un beso apasionado.

Sus labios se acariciaban sin remordimientos y sus lenguas se reconocían como ya era costumbre, ni siquiera importaba la posición tan incomoda.

Al separarse ambos suspiraron.

-Mmmh – susurró Bella aún con los ojos cerrados – Lo recordaste –

-¿Como no podría? – dijo juguetón acariciando sus labios con la yema de sus dedos.

-Lo mejor de todo es que ahora no hay mosquitos –

Edward la acompañó en su risa mientras ella se incorporaba a su lado y recostaba su cabeza en el hombro de él. Edward tomó la mano de ella y cruzó sus dedos delicadamente.

-Ese día estabas tan linda recostada aquí mismo que no pude evitar besarte ¿sabes?-

-Me alegro que no seas de los que se reprimen en lo que desean – besó su mejilla antes de volver a su posición.

-Y luego te fuiste y yo quede aterrorizado. Creo que nuestras vidas se reducen a años de recesos y miedos tontos –

-Esa es una buena forma de decirlo. Cinco años me demoré en volver, y bueno ya eras todo un adolescente – una sonrisa picara surcó su rostro y Edward supo exactamente a lo que se estaba refiriendo.

Sin mediar más palabra la tomó de la cintura y la acomodó en sus piernas, logrando que Bella se posicionara con ambas piernas rodeando su cadera.

-¿Cuántas veces lo hemos hecho en tú piano?- preguntó ella acariciando el pecho de él.

-No las suficientes, al parecer –

-Buena respuesta señor Cullen – se besaron lenta y cariñosamente durante unos minutos. Estar juntos era como respirar. Habían surcado obstáculos, grandes y pequeños y aun así seguían juntos, unidos y más fuertes que nunca.

Cuando Bella pensó que esta conversación había acabado para convertirse en acción pura, se sorprendió al percatarse que su novio no tenía intención de recostarla en el pasto y fundirse en el deseo. O algo andaba mal o algo no le estaba diciendo…

-¿Qué pasa Edward? –

-¿Por qué lo preguntas? – le preguntó de vuelta con una sonrisa culpable.

-Vamos… si no me lo dices. Sé muy bien como sacártelo-

Sí, ella sabía muy bien como sacarle las cosas. Eso ni él mismo lo podía negar. Su corazón se hinchó tanto al darse cuenta que le era casi imposible amar más a esta mujer. Casi.

Sin que ella ni siquiera se imaginara lo que él pensaba decirle, tomó su mano derecha y beso -mirándola directamente a los ojos- la ilusión que ella sagradamente conservaba en su dedo corazón.

-Casémonos, Bella. -

Ella ahogó un gemido de sorpresa. Hace más o menos seis años que él le había propuesto lo mismo y le había dado un hermoso anillo, como parte de una promesa…una ilusión.

No tenía ni que pensar la respuesta, ni él que escucharla.

Aún así…

-Sí, Edward Cullen…Hazme tu mujer –

-Así me gusta – tomó su mano y la posicionó en su cuello, luego la recostó lentamente en el pasto y tomó su lugar sobre ella.

Ahora sí la conversación se había acabado para dar lugar a jadeos y gemidos que el sonido del río y del campo ocultaban a la perfección.

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Amar es tener paciencia.

-Edward. Edward – Llamó impaciente a su esposo mientras se sentaba en la cama. Removiendo sin mucha delicadeza su hombro y es que sencillamente no podía con la desesperación.

Cinco meses de embarazo no eran sencillos.

-¿Qué hora es? – murmuró el hombre recostado aún contra la almohada, sin siquiera abrir un ojo.

-¡Edward! – dijo aún más irritada que antes-¡Tenemos antojo! –

-Amor… ¿No puedes esperar hasta…no sé. Una hora prudente?- dijo alzando la vista para percatarse que no pasaban de las tres y media de la madrugada.

-Nessie y yo no podemos esperar – le dijo apuntando la enorme barriguita que sobresalía de su pijama, con el ceño fruncido.

Hace un mes aproximadamente la ecografía había mostrado que serían padres de una hermosa princesita. Renesmme.

-Bella…-

Sin esperar respuesta Bella se levantó, emitiendo con su boca un pequeño gritito de frustración, se colocó una chaqueta y tomó las llaves de su auto. Ni siquiera miró hacia atrás, le parecía insólito que su esposo no pensara en el bebé ni en ella. ¡Era algo que no podía evitar!

¡Moría de ganas por comer una de esas fajitas rellenas de pollo, lechuga, tomate, palta y mayonesa rebosante!

Antes de que siquiera pudiera abrir la puerta de la casa, una mano la retuvo y le quitó las llaves. Edward no alcanzó siquiera a ponerse una camisa de algodón, salió en busca de su esposa sólo con el pantalón de pijama. La miró furioso ¿Es que pensaba salir a comprar su maldito antojo a estas horas?

-¿Qué rayos pensabas hacer? – le preguntó aguantando las ganas de llevarla a la cama al hombro.

-Ir por mi antojo – dijo desafiante. Últimamente estaba más irritable que nunca. Hormonas, se explicaba ¿Qué más?

-¿Arriesgarías tu integridad física y la de nuestra hija por un maldito antojo?-

-¡Pero es que tú no entiendes, tú no eres el que los tiene, ni siquiera te moviste cuando te dije que tenia uno!… yo…- su labio empezó a temblar sin que ella pudiera evitarlo.

-¡Es tú culpa que yo este así!- continuó tratando inútilmente de sorberse la nariz y mantener un poco de dignidad frente a su marido. Si lo vieras desde el exterior, no te imaginarias que ella es cinco años mayor que él. Parecía una niña a la que le privaron de su juguete favorito.

Edward suspiró derrotado. Se acercó a ella y la atrajo a si en un abrazo apretado.

-Evidentemente es mi culpa cariño- dijo mientras acariciaba la espalda de su esposa. Había descubierto que esto provocaba una especie de detonante del sueño en ella.

-¡Lo siento! – Decía entre hipidos – No puedo evitarlo –

-Lo sé amor – se separó de ella y acunó su rostro para besarla dulcemente - ¿Qué es lo que se han antojado ahora? –

-Fajita de pollo a la plancha, con lechuga, tomate, palta y mayonesa – susurró con los ojos cerrados.

Edward quiso en ese momento golpearse contra la pared cercana ¿Por qué había decidido salir por eso si tenían todo lo que se necesitaba para cocinarlo en la su propia cocina?

Tomó de la mano a su esposa y esta tratando de controlar el débil llanto, lo siguió sin protestar. La dejó sentaba en el desayunadero y comenzó a recolectar todos los ingredientes para preparar el antojo de su familia. Cuando el pollo estuvo en la plancha, el tomate y la palta picada, la lechuga lista y la mayonesa en su envase, lo colocó al frente de la mujer que amaba.

Ella lo había observado pacientemente, deleitándose en la imagen de su ardiente esposo sin polera picando, cortando, friendo y untando ingredientes. Como cada musculo se tensaba y relajaba al efectuar tan mundana acción. Si su antojo no fuera tan desesperante estarían sobre el desayunadero practicando para darle un hermano a su hija aún no nacida.

-¡Ta-Da! – dijo Edward sentándose a su costado.

-¿Cuándo compraste esa mayonesa? ¿Y las fajitas? –

Esa era la que le encantaba, y la que supuestamente no había. Y la que necesitaba comer con esas fajitas.

-Ayer – dijo mientras tomaba una fajita y comenzaba a unir los ingredientes en ella – algo me dijo que quizás las necesitaríamos –

Cuando colocó la comida enfrente de ella, esta salto a sus brazos y le plantó muchos besos juguetones.

-¡Te amo! ¡Te amamos muchísimo! – era gracioso y tierno como la pancita de Bella chocaba con el abdomen de Edward.

-Come – le indicó riendo Edward mientras él se preparaba otra fajita

-En serio te amo Edward – dijo Bella terminándose la ultima porción de su antojo y bebiendo jugo de naranja.

-Yo también te amo fastidiosita – le respondió tomándola en brazos y acunándola para llevarla a su habitación y dormir lo que quedaba de la mañana.

Bueno, si podían hacerlo.

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El amar significa, muchas veces, tener que dejar ir cuando es el tiempo.

-Cualquiera diría que vas a un funeral – le indicó su mujer cuando esta le arreglaba la corbata de seda que tenía preparada con su traje.

El hombre no respondió y es que se sentía algo extraño, por no decir triste a morir. Su hija, su única y pequeña bebé se casaba hoy y el mismo tendría que entregarla en el altar. Estaba comportándose como una nena llorona pero no podía evitarlo.

Si tan solo el tipo ese, Nahuel fuera un mal hombre, o no la quisiera como sé que lo hace, evitaría esta boda. Pensaba amargamente.

Su esposa solo reprimía una sonrisita maliciosa. Con todos los años de casados que llevaban, había aprendido a leerlo completamente. Y ahora lo que su rostro le decía era que estaba sufriendo…

-Eres el padre mas consentidor que he conocido en toda mi vida – le dijo dándole un pequeño beso en sus labios.- Y también el mejor. Ella te ama y siempre serás su papi, no te aflijas. Nessie es feliz –

-Lo sé – Tomó a su esposa de la cintura y juntaron sus frentes.

No habían tenido más hijos, por una complicación que Bella tuvo en el parto de su única hija, sin embargo estaban muy felices. Tenían una familia maravillosa y se amaban sin limites. Ambos lo sabían.

-Nuestra pequeña ha crecido – susurró silenciosamente haciendo que su mujer lo mirara con lagrimas en los ojos- Y ahora a ella le toca ser feliz con la persona que ama-

Sonrieron sin apartar la mirada del otro. Su alma gemela, la razón de su vida…

-Y nosotros siempre estaremos juntos –

-Siempre –

Diciendo esto, se separaron y de la mano salieron hacia la habitación donde Renesmme se estaba alistando. Su vestido marfil se amoldaba grácilmente a la figura recién adquirida de su hija. Su pancita de 3 meses de embarazo le daban ese toque angelical y ese brillo en los ojos que sus padres siempre le habían dicho que poseía. Su padre besó a su pequeña hija en la sien y la encaminó al altar, donde el hombre que la haría feliz la estaba esperando.

Ninguno de los dos pudo evitar llorar cuando su hija, su propia hija, recitaba los mismos votos que hace tanto ellos se habían jurado.

-Porque el tiempo no cambiará nada, yo siempre seré tuya –

-Porque el tiempo no cambiará nada, yo siempre seré tuyo-

Habían dicho al unisonó la joven pareja.

-Siempre seré tuya-

-Siempre seré tuyo-

Habían repetido los padres de la novia sobre sus labios también, sentados entre el publico.

Estar siempre ahí, y recordar lo que nos hizo fuertes.

-Abuelito, Abuelito – Llamaban risueños el par de revoltosos que saltaban en el sillón de la sala de la casa –Léenos el cuento –

-¿Cuál cuento, pequeños? – le preguntó sentándose entremedio de los gemelos, quienes a su vez lo abrazaron con entusiasmo.

-El de la oveja y el león – pidió el más callado de sus nietos.

Edward rió ante la solicitud de sus adorados retoños. Se preguntaba en que estaría pensando Bella cuando decidió sacar de su caja de tesoros –como la llamaban ellos – el ensayo que había escrito en su clase de literatura, y se los había leído.

Obviamente censurando algunas partes y añadiéndole un relato más infantil.

-¡Vamos Abuelo! – exigían con pucheros.

-No abusen de su abuelo, chicos- los interrumpió Bella trayendo consigo una bandeja llena de galletas con chispas de chocolate y vasos con leche caliente en otro.

-Pero abue Bella…¡Queremos escuchar de nuevo el cuento de "El león y la oveja" ¿Si? – ambos pequeños sabían que sus abuelos no podían negarles nada que les pidieran si ponían esa cara de cachorritos abandonados que su tío, el hijo de Emmet, les había enseñado como arma de conquista Cullen.

Bella y Edward sabían que esa táctica había sido obra de Patrick de la misma edad que los gemelos. Ya le dirían a Rose que regañara a su esposo por incitar a su hijo -y por ende- a sus nietos a hacer esas caritas.

Después de todo ¿Quien hubiera imaginado que después de un amor infantil, estos dos hubieran terminado casados y felices? Bella y Edward lo imaginaron, pues el amor infantil, el primer amor, ellos mismos sabían que era el más puro y verdadero.

Le había costado a Emmet su esfuerzo pero había valido la pena.

-¿Y prometen dormir luego de eso? –

-¡Sí, Abue! – dijeron gritando.

Bella se acomodó al lado de su esposo, colocando al pequeño Alex en sus piernas mientras que Edward hacia lo mismo con el pequeño Anthony. Se regalaron una sonrisa antes de empezar el relato, ambos sabían que tan especial era para ambos.

-El león era joven e inexperto. Estaba en busca de su primera presa. La buscó y la buscó hasta que por fin la encontró – empezó Edward.

-Sí, y encontró a la oveja – continuó Alex desde el regazo de su abuela.

-Así es. Tenía que matarla, porque tenía que cazar. Pero no lo hizo. Cuando se acercó a ella, descubrió que no podría hacerlo. No podría matarla para comérsela.- Bella le sonrió a su esposo, guardando en su interior el sentimiento tan cálido que surgía de su corazón cada vez que le relatan esta historia a sus nietos.

La historia de su amor.

Aún no se explicaba como esos pequeños diablillos habían dado con ese ensayo, obligándola a sacarlo y leérselos. El ensayo que guardaba como un preciado tesoro.

-Porque estaba enamorado de ella – completó Bella.

-Y ella de él – Sin que los pequeños se percataran, la pareja unió sus manos delicadamente – Pero era un amor imposible ¿Verdad? Un león y una oveja ¿Enamorados? –

Los pequeños se rieron ante el tono que el hombre había usado, ambos se acomodaron en los regazos de sus abuelos antes de continuar con el relato mientras las galletas y la leche desaparecía de sus contenedores.

-Aún así, se amaban y cuando todo iba bien…apareció el lobo y la oveja lo siguió, sin decir nada al león – sus miradas se encontraron y Edward pudo ver, como siempre, el dolor que esa parte le proporcionaba a su esposa. Besó sus dedos y continuó – El león se sintió triste y engañado. Él amaba a la oveja y la oveja lo había dejado por el lobo. Enojado, los siguió y mató al lobo-

-La oveja se asustó al ver al león actuar así, ese no era el león del que se había enamorado- Los gemelos asentían adormilados en sus regazos, mientras Bella los acunaba contando la historia.

-El león triste le pidió explicaciones a la oveja y ella le respondió; "El lobo te mataría si no me iba con él" –

-Oveja tonta, el león es más genial que el lobo – susurró Anthony.

Edward y Bella no pudieron contener la risa.

-Los niños no mienten amor- murmuró Edward, ganándose un suave golpe en su brazo libre.

-Continúa Edward –

-El león no le creyó, pero aún la amaba. Así que con el dolor de su corazón se acercó a ella y la mordió, Matándola en el acto – un silencio armonioso inundó el salón donde se encontraban. Edward miró a Bella y esta retuvo su mirada con adoración.

Alex y Anthony se habían quedado dormidos y roncaban suavemente en las faldas de sus abuelos.

-Él no pudo soportar lo que había echo y murió a su lado. No podía vivir sin la persona que amaba, sin la razón de su existencia- susurró acercándose lentamente a su querida esposa.

"Cada cosa tiene su tiempo y si ese es su destino, el mismo se encargara de unirlos en el momento adecuado y con la madurez suficiente".

Antes de ir a acostar a sus nietos, se besaron lenta y dulcemente, recitándose las palabras que nunca se cansarían de decir…

-Te amo -

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-Mamá – llamo una mujer de pelo color cobrizo ondulado desde la puerta de la habitación privada de la clínica – Papá esta estable, debes comer algo. Ya veras que cuando regreses estará mejor –

Intentó persuadir, sin mucho resultados. Ya era la tercera vez que le pedía lo mismo y su terca madre – como siempre lo había sido – y siempre le respondía de igual manera.

-No me moveré de aquí hasta que tu padre abra los ojos y me diga que todo esta bien –

Renesmme suspiro resignada. Desde que su padre, Edward, había sido diagnosticado con cáncer, hace unos años, su madre insistía en no apartarse jamás de su lado. Si él no podía salir, ella tampoco. Si él no comía, ella menos. Por mucho que su padre la regañara, ella sabía acallarlo con una sonrisa y un beso.

"No me digas que hacer Edward Cullen, soy cinco años mayor que tú" Le respondía y él solo atinaba a reír y comer aunque no tuviera ganas.

Nessie sabía que ninguno podría soportar la pérdida del otro. Y aunque lo negara, sabía que cuando uno de ellos dejara de existir el otro lo seguiría sin remedio.

Entró a la sala y se despidió de un beso en la frente de sus padres, prometiéndole a Bella traerle algo para que cenara.

-Los amo – les dijo y algo en ella se removió, pues sin pensarlo ni meditarlo mucho eso le había sonado como una despedida.

-Tu padre y yo también Nessie – tomó la mano de su hija y la unió a la de su padre sin perder el contacto con su propia mano – Eres nuestra mayor felicidad –

-Sé fuerte mamá –

-Sé feliz hija -

Pasaron unos segundos de silencio antes que se decidiera a partir. Se quedo observando la escena antes de ir al encuentro con su esposo y no pudo evitar llorar. Su esposo y sus hijos la recibieron con un abrazo, no bastaba preguntar el porqué de su llanto. Todos querían mucho a los abuelos Cullen y a todos le afectaba que Edward estuviera en etapa terminal de su enfermedad y Bella estuviera consumiéndose sin que ellos pudieran evitarlo.

00:03 hrs.

Un monitor sonaba avisando al personal médico que el paciente de la habitación 11 había fallecido. La enfermera de turno entró a la habitación cautelosamente. El pitido indicaba a lo lejos que el corazón del paciente Edward Cullen, no había resistido más presión, ni más medicación.

Cuando llegó al lado de la esposa del paciente, amablemente colocó una mano en su hombro para reconfortarla. La imagen con la que se había encontrado le había llegado a lo más profundo de su corazón.

Isabella Cullen, estaba recostada con una de sus manos firmemente asida a la de su marido mientras que la otra estaba donde se ubicaba el corazón del hombre. El corazón que no había soportado más batalla. Todos en el ala oncológica sabían que esta pareja irradiaba algo especial, algo que ella misma había descubierto…no era nada más que amor.

Ella nunca lo había dejado y él siempre tenía una sonrisa para ella.

Cuando el médico ingreso a la habitación, la enfermera llego a su lado tratando inútilmente de contener las lágrimas que escapaban de su ojos. No se explicaba el porque…alguien que trabaja en esto debería estar acostumbrada a la muerte.

En la ficha se leía lo siguiente.

Nombre del paciente: Edward Cullen.

Fecha y hora de defunción: 13 de julio de 2070. A las 00:03 hrs.

Causa de muerte: Falla multiorgánica.

Nombre del paciente: Isabella Cullen

Fecha y hora de defunción: 13 de julio de 2070. A las 00:04 hrs

Causa de muerte: Causa natural.

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Amor.

Esto ha sido lo que yo he heredado de ellos… amo y soy amada, sin embargo jamás -estoy segura – lograré profesar un amor tan profundo como el que ellos se brindaron el uno por el otro.

Los extrañaremos, pero vivirán en nosotros. Aquí- Nessie apunto su corazón, ahogando una lágrima – en mi corazón y en el de mi familia. Su familia.

La gente que la rodeaba veían con resignación como los ataúdes bajaban de manera tortuosamente lenta hacia su lugar de descanso. Habían vivido una vida larga y próspera, y todos los presentes lo sabían. No habían dudado en ningún momento de las palabras de la única hija de este matrimonio, pues todos los conocieron y supieron que eran ciertas.

Amor era un simple concepto que habían aplicado a su vida… habían amado y habían sido amados, habían cometidos errores pero los superaron unidos, habían madurado…juntos. Y no habían podido soportar la muerte del otro sin partir al mismo tiempo, su vida había estado unida como un hilo, así como sus corazones y sus almas donde quiera que se encontraran…

… donde quiera que se reencontraran.

Isabella Cullen (1985-2070) y Edward Cullen (1990-2070)

A unos hijos ejemplares, a unos amigos leales, a unos padres amorosos, a unos abuelos consentidores y a unos esposos enamorados.

"El tiempo no cambio nada, los años no hicieron diferencia…nosotros siempre, siempre nos perteneceremos"

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NDLA: Les prometo que no quería llorar, yo decía. ¡Como voy a llorar con mi propio fic, si yo sé como termina! Pero heme aquí, llorando cual magdalena. Es que me dio pena…y me alegro muchísimo que su amor haya superado tanto y haya sido para siempre. Si existió el para siempre en ellos. ¿No les había prometido un final feliz?

Infinitas gracias a Lizzy por ayudarme con la idea y dar curso a este epilogo, estaba confundida en como seguir y bueno…

Ah Dios, no puedo aguantar mas *Toma otro pañuelo de la cajita y se suena la nariz*

Espero les haya gustado el final. Y les doy las infinitas gracias por apoyarme con este fic, nacido de un oneshoot de una tarde de primavera, que un dia de inspiración se convierto en este fic. Gracias por sus RR y sus alert, y sus FAV. Este es el fic que mas cariño le tengo por la sencilla razón que emocionalmente se llevo mucho conmigo, espero haber compartido eso mismo al leerlo. No se que mas decir, porque estoy en el cielo…¡Edward te amo! XD hahahaha

Gracias de nuevo y nos leemos.

Que pena terminar un fic ¿No?

Abrazos de oso mega apretados.

Enichepi