¡Hola Minna-san! De nuevo yo con una creación que surgió de no tener nada que hacer en el msn y una conversación con mi amiga 0oHikari0o. [Como que todos mis fics son de inspiración similar, ¿No lo creen? x'D]

Bueno en fin, este consistirá en espero 3 capis. Si lo alargo, avisaré. Mientras, ¡disfruten!

Disclaimer: Ñam... Bleach y sus personajes no me pertenecen, son de Tite-Kubo-sensei.


Eran inicios de verano en la ciudad de Karakura y el calor era sofocante. 30°C era la temperatura de esa tarde. Todos los hogares tenían mínimo un ventilador para el calor pero, en el hogar Kurosaki, no era así. Para su suerte, el aire acondicionado se había descompuesto y el único ventilador que tenían, estaba en el consultorio de Isshin Kurosaki, que se encontraba trabajando a pesar de ser sábado.

Yuzu salió a hacer algunas compras para la cena y Karin estaba en un partido de la liga junior local, así que solo quedaban dos personas dentro de la casa: Ichigo y Rukia. Rukia estaba sentada en su "habitación" leyendo un manga, mientras que Ichigo estaba tumbado boca arriba sobre su cama con la ventana totalmente abierta mientras con una revista se soplaba aire a la cara.

—Maldito calor, me estoy asando... — Se quejó el chico mientras se ponía la revista en la cara y descansaba los brazos.

— ¿Qué querías idiota? Estamos en pleno verano. —Contestó la chica sin despegar la vista de la página que leía.

—Podríamos comprar mínimo un helado si alguien no hubiera gastado todos en un "Mega-Chappy"…

—Baka! era necesaria esa compra… ¡Era edición limitada!— Se defendió la shinigami abrazando al peluche exageradamente grande que tenía a su lado.

—Tsk... Maldita aficionada...— Torció el gesto mientras veía con desaprobación la muestra de cariño exagerada hacia el peluche inanimado.

— ¡Calla! ¡Tú también te compraste esos chocolates! Que, por cierto, ¡te los comiste todos y no me diste ninguno!— Le respondió con un puchero la chica.

Ichigo hizo un gesto de burla al ver la cara de la pequeña shinigami antes de darse la vuelta para terminar la discusión, cosa que a Rukia le disgustó mucho. Le lanzó lo primero que se le cruzó y, para mala suerte del shinigami, el manga le dio directo en la chica comenzó a reír y él, molesto, tomó un cojín lo lanzó directo a su cara para callarla. Furiosa, se lanza a golpearlo por la espalda, pero él giró el cuerpo y se vieron cara a cara. Fijaron la mirada en los ojos del otro, era como un trance mágico. Ichigo recordó el motivo de la violencia y reacciona lanzándola al piso como si de un pequeño peluche se tratara.

— ¡Oye! ¿¡Qué demonios te pasa?! ¡Sé más cuidadoso! —Reclamó la pelinegra mientras se levantaba y se sacudía el vestido.

— ¡No seré más cuidadoso hasta que el clima mejore! — Se levantó de la cama y la miró desde arriba con una mirada desafiante.

— ¡Pues que quieres idiota! ¡¿Que haga que el calor se vaya con mi magia de hada madrina o qué?! — Se levantó de puntas para poder estar a su altura, pero se veía diminuta a lado de él.

— ¡Podrías ir a conseguir algo de dinero para arreglar el aire! ¡No sé! Vende tus dibujos...— Guardó silencio por un minuto, cuando una sonrisa arrogante se le pintó en el rostro, — ¡Oh! Es cierto... ¡Nadie te daría un centavo! — Terminó explotando en una carcajada.

— ¡Tú no tienes sentido del arte! — Decía una ofendida Rukia — ¿Sabes qué? Me largo a la sociedad de almas, voy a ver a Renji , él siempre ha apreciado mi arte… ¡No como otros! —Le dio la espalda con los brazos cruzados sobre el pecho.

Y de pronto, Ichigo sintió como se le subió una molesta sensación al estómago al solo escuchar ese nombre. Tuvo la necesidad de defenderse, de hacer algo para que Rukia no se fuera. Así que se le ocurrió un plan algo extremo.

— ¡El pelo de jitomates está ciego! Pero... Tú te vas a la sociedad de las almas y yo…— Se movió hacia las cosas de Rukia y sacó un pequeño peluche de Chappy, el conejo y un encendedor que tenía sobre su escritorio.

— ¡¿Tú que, idiota?!

— Quemo todos y cada uno de tus preciosos peluches. —Ichigo acercó peligrosamente el encendedor a una de las patas de Chappy.

— ¿¡Eh?! ¡No puedes…!

— ¡Pero por supuesto que puedo! ¿Quieres ver? — Comenzó a girar la rueda del encendedor, pero sin apretar el botón del gas.

— ¡N...no espera! ¡Noooo! —La shinigami trató de quitárselo, pero gracias a su corta estatura no pudo alcanzarlo cuando Ichigo levantó su largo brazo hacia arriba.

—No no... Primero, tienes que hacer tres cosas para que yo te pueda devolver al pequeñín.

Contó con tres de sus dedos enfrente del rostro de la joven y le sonrió de manera macabra, ella tragó saliva. Conociéndolo, podría pedirle cualquier cosa (y cualquier cosa es CUALQUIER cosa). En su mente, trataba de mantenerse firme, pero saber el peligro en el que estaba su peluche y su persona eran más grandes. Pero, aún así, ella le tomaba más importancia salvar a su peluche que a ella misma.

— ¿Q...qué cosas? — Logró decir después de un minuto de silencio.

Ichigo movía de un lado a otro el peluchito, a punto de explotar de la risa por por la manera en que Rukia seguía al peluche con unos ojos de cachorrita abandonada. —"Esto será muy divertido..." — Pensó el pelinaranja mientras ponía una sonrisa arrogante en el rostro.

—Primero, tendrás que darme tu videojuego de "Chappy's Party Time" Y tienes prohibido jugarlo durante una semana.

— ¿¡QUÉ!? — Gritó Rukia totalmente nerviosa por lo que había escuchado, pero no le dio tiempo a reclamar, ya que Ichigo seguía con sus exigencias.

—Segundo: Tienes que conseguir el dinero que gastaste en ese Chappy gigante…

— ¿¡Estás…

—Y, tercero, —Acercó su cara peligrosamente cerca a la de ella, cosa que hizo que Rukia se sonrojara un poco y comenzara a temblar por la siguiente cosa que fuera a pedirle. — Tienes que disfrazarte de Fresa gigante y salir a la calle así por un día.

—Pero, eso te queda mejor a ti.... —Murmuró por lo bajo desviando la mirada de la del joven.

—Puedo escucharte... Así que, nada de reclamos.

—Está bien, tú ganas. Pero… ¡Dame ahora mismo a Chappy!

El pelinaranja le dedica una sonrisa maligna mientras dejaba caer el pequeño conejo en las manos de su amiga. Rukia le dio la espalda abrazando al conejo como fuera su hijo, cosa que a Ichigo le pareció muy infantil. Pero en su interior, se le hacía la cosa más tierna que había visto, así que no utilizaría eso como un chantaje. Recordó que aún le faltaba una última condición, así que se acercó con cuidado a Rukia y la tomó por los hombros.

—Déjame decirte que, si fallas aunque sea en una de las tareas…—Comenzó a hablar en un tono amenazante. —Yo mismo definiré tu castigo y créeme... no te gustará—Se acercó a su oído y le susurró con la voz más sensual que pudo haber tenido.


Joo~! ¿A que Ichi es muy malo?

Siempre es pervertido en todos mis fics xD Pero así gusta a la gente.

En fin, ¿Reviews? ¿Turba furiosa? ¿Tomatazos?

¡Ja-nne!

Dσи'т тяч тσ ғιx мє, ι'м иσт вяσкєи...

Suito-chan.