Su mente se nubló.

¡NO!

Gritó su mente, ¿como demonios se había descubierto de esta manera tan tonta?, por que tenía que ser tan rápido?, solo hacia dos semanas que habían empezado a "practicar", necesitaba mas tiempo para que ella pudiera confiar plenamente en el, necesitaba estar mas tiempo con ella en la ignorancia para que de esta manera pudiera empezar a plantearse como se lo diría, puede que no fuera inmediatamente, pero tenía intención de decírselo con el tiempo.

Pero no de esta manera

¡por dios!

Que estábamos hablando de kuon, la parte mas oscura de su corazón. Necesitaba tiempo para pensar, para mentalizarse de como se lo diría, necesitaba... necesitaba...

tiempo, una cosa de la que ahora carecía

sea como fuera la cosa, tenía que decirle algo, no podía quedarse con la duda, no podía mentirle tal y como estaba...

· - tsuruga-san- le dijo kyoko, a ren se le congeló el corazón cuando le volvió a llamar por su apellido, bueno, por su fingido apellido- eres extranjero, ¿verdad?- la declaración extraño incluso un poco a kyoko, puede que no fuera un japonés puramente hablando, pero podía haberse criado y nacido en Japón-

La declaración de kyoko lo puso aún mas tieso, ella sabía que no era del todo japonés, y no debería de extrañarle, su apariencia no era la de un japonés normal, tenía rasgos extranjeros, fueron pocas personas, pero ya se lo habían dicho algunas veces cuando era tsuruga ren. Entonces, ¿porque cuando lo decía ella era diferente?, ¿porque se sentía como si le estuvieran desgarrando el corazón?
Ella sabía que no era un autentico japonés, ¿entonces, porque se sentía tan mal?

¿Porque sentía como si ella fuera a empezar a gritarle por haberle mentido?

· - tsuruga-san- le dijo kyoko llamándole la atención-
· - ¿si?- dijo aturdido, kyoko se lo quedó mirando como si le tuviera que contestar a algo, y entonces lo supo, tenía que contestarle a la pregunta- no, no soy japonés, soy extranjero- le dijo con dolor-
· - ¿en serió?- dijo entusiasmada- ¿donde te criaste?- le preguntó -
· - e- en California- le dijo aturdido, se había esperado que le preguntara porque le había mentido, o porque llevaba las lentillas, pero nunca se imagino que le preguntaría algo como eso-
· - ¡wow! ¡Sugoi!- dijo emocionada- ¿como es California?, yo no he salido nunca de Japón, así que no se como es vivir en otro sitio, ¿como es la gente?, ¿y la comida?- dijo emocionada-
· - no están mal..- le dijo sin darse cuenta de lo que decía- ¿no estas enfadada?- le dijo sorprendiéndola y arrepintiéndose en el acto-
· - ¿porque?- le preguntó extrañada-
· - porque no te dije que era medio japonés...
· - tsuruga-san, hace mucho tiempo que se que eres medio extranjero, tus rasgos te delatan- le dijo mirándolo de arriba a bajo analíticamente- hay muy pocos japoneses que hagan metro ochenta, que tengan las pernas tan largas y los músculos tan definidos, además, si la gente se fijara bien- le dijo acercándose le a la cara- y observaran bien tu rostro, les sería fácil adivinar que no eres un autentico japonés- hizo una pausa y dijo por lo bajo- seguramente la mayor parte de la población se fijan mas en tu figura y tu fama, hay muchos japoneses medio extranjeros en Japón, pero posiblemente, tu eres uno de los pocos que les quedan tan bien los rasgos extranjeros- le dijo como si fuera un detective- lo que cuesta mas saber, es si eres nativo o extranjero. no tienes acento al hablar japonés, así que nadie sospecharía que eres extranjero- le dijo poniéndose una mano en la barbilla- y respondiendo a tu pregunta, no, no estoy enfadada, no tengo ningún derecho a estarlo, no me has engañado, y además yo nunca te lo pregunté.- acabó encogiéndose de hombros, quería preguntarle muchas cosas, ahora que estaba confirmado que era un extranjero, pero supo en el mismísimo momento en el que se le escapó el color de sus ojos, que no era una buena idea, solo el tiempo diría si estaba dispuesto a decírselo o no-

tuvo que utilizar su habilidades como actriz para que el no se diera cuenta de la impaciencia que tenía en ese momento por saber sus secretos, tsuruga ren no existía, lo había sabido desde hacia tiempo, cuando el mismo había dicho que era un seudónimo que utilizaba en el mundo del espectáculo, en ese momento no se había dado cuenta de la bomba de información que le había sido revelada, pero cuando su corazón se había calmado del acoso de reino, le habían invadido preguntas.
Y en ese momento estaba llena de ellas. había descubierto otra pequeña bomba de información, eso significaba que todo lo que había leído de él en las revistas era falso, no había nacido en Japón, y evidentemente, no era japonés. La pregunta que mas le rondaba la cabeza en ese momento era;

¿quien era?

¿Todo lo que había vivido con el era una mentira?, o simplemente le había mentido sobre su nombre. ¿Se había enamorado de un personaje o de la verdadera personalidad de ese hombre?

Una pequeña punzada de dolor se instaló en su corazón, e inconscientemente suplicó interiormente que el fuera capaz de decirle lo que en ese momento no podía. De lo contrario, estaría otra vez en un sueño inalcanzable.

Sus pensamientos fueron interrumpidos por un suave abrazo, la temperatura inmediatamente le subió unos cuantos grados

· - gracias- le dijo ren- ahora mismo no puedo decirte mucho, pero te prometo que te lo diré-le dijo, al darse cuenta de la ausencia de mental de kyoko- cuando esté preparado- pensó para si mismo- y tiene que ser pronto- se dijo a si mismo gesticulando con la boca. Si quería que su relación fuera a alguna parte, tendría que empezar a desnudarse ante kyoko-
· - ah, vale- le dijo sonrojada sin saber que hacer, dio un paso atrás y acabó golpeándose la cadera con la encimera, y entonces se dio cuenta de porque estaban en la cocina, y de como había empezado todo esto- tsuruga-san... eh.. tenemos que comer..- le dijo cuando su barriga rugió de hambre-

ren se tensó un poco, no le gustaba que lo volviera a llamar "tsuruga-san" ya se había acostumbrado a que lo llamara por su primer nombre, tenía que hacer algo con la tensa situación... de lo contrario, sentía que kyoko se alejaría de el poco a poco, y el progreso que habían hecho hasta ahora no valdría nada.

· - ¿"Tsuruga-san"?- dijo ren con cierto retintín de molestia, se estaba arriesgando mucho, pero... si no hacía algo para aligerar el ambiente sería peor para el- ¿te recuerdo porque estas aquí?- le dijo separándose un poco de ella levantando una ceja y mirándola con una mirada seductora-
· - ¡no! no lo he olvidado- dijo muy nerviosa, retorciéndose en el abrazo hasta que ren a regañadientes le permitió salir- pe-pero ha sido un shook- empezó a balbucear- verle con los ojos azules aún lo hace mas atractivo así que sin pensar se me ha escapado, ¡lo siento muchísimo!

Mientras kyoko se continuaba disculpando y excusando su comportamiento, ren estaba bastante embobado por el comentario que se le escapó en medio de la frase, y que parecía que no se había dado cuenta de nada.

¿Lo encontraba atractivo con los ojos azules?

En ese momento lo único que tenía ganas de hacer era abrazarla gritando y saltando; ¡le gustan mis ojos!, ¡le gustan mis ojos! ¡me encuentra atractivo!
Kyoko no lo sabría nunca, pero acababa de hacer que ren tomara una decisión brutal en su vida que podría dejarlo completamente devastado, o que por el contrario, podría hacerlo muy feliz, siempre y cuando hiciera el movimiento adecuado en el sitió adecuado.

Por primera vez en mucho tiempo, ren quiso decirle a alguien quien era.

Pero, por ahora, tendría que retirarse, ahora mismo no era una opción decírselo, aún que el impulso por hacerlo le llenaba el corazón.

· - esta bien, te perdono- le dijo con tono serio, haciendo que kyoko diera un respingo involuntario y se pegara mas a la encimera, al ver la reacción ren suavizó su tono- haremos algo- le dijo sonriendo picara-mente- dame un abrazo y quedamos en paz.
· - ¿Que?- le dijo sonrojada- ¿perdón?- ¿había escuchado bien?, estaba segura que no acababa de oír lo que creía que había oído-
· - dame un abrazo- le volvió a decir, esta vez abriendo los brazos-
· - por...¿por qué?- le preguntó sonrojada, ¿porque le pedía eso?, normalmente la besaba de improviso, y en alguna ocasión le había pedido que lo besara, pero nunca que lo abrazara, además, si ella lo abrazaba en ese momento, seguramente no seria capaz de ocultar el latido de su corazón-
· - ¿prefieres que moje tu pelo en la salsa de tomate?- le dijo juguetona-mente-
· - ¡no!- dijo poniéndose automáticamente las manos sobre la cabeza, inconscientemente buscando haber si tenia alguna parte de su pelo manchado de salsa de tomate-
· - entonces...- le dijo riendo

kyoko se sonrojó e hizo una especie de puchero mientras cruzaba los brazos por delante del pecho, parecía como si estuviera reconsiderando acabar con la cabeza en la salsa de tomate antes que querer abrazarlo, la duda, hizo que inconscientemente ren sintiera un agudo dolor en el corazón, se sentía rechazado.

Finalmente suspiró derrotada y se le acercó despacio, rodeando-le la cintura con los brazos

la temperatura de kyoko aumento de cero a cien en menos de dos segundos, el hecho de estar en el pecho de ren abrazándolo tan íntimamente, hacia que su cabeza se nublara y no pensara en otra cosa que estar así durante horas, sabía que eso era imposible, y lo que estaba experimentando ahora mismo tenía fecha de caducidad, pero, mientras durara, pensaba aprovecharse de la situación tanto como pudiera.

Aún que el hecho es que eso no quitaba que le diera vergüenza

ren estaba verdaderamente aliviado de que kyoko lo hubiera aceptado, si le hubiera negado el abrazo, seguramente le habría hecho mas daño de lo que el creía en un principió
cuando kyoko lo abrazó no perdió tiempo en abrazarla suavemente y en apretarla cerca de su cuerpo, poniendo su mejilla contra el cuello de ella, oliendo su perfume femenino que lo volvía loco.

La alarma del horno sonó, y kyoko estuvo apunto de volverlo a golpear en barbilla por el susto, pero ren reaccionó a tiempo y se apartó unos pasos antes de sentir la dura cabeza de kyoko contra su barbilla, otra vez

kyoko se dio cuenta de lo que había estado a punto de hacer, y se inclinó repetidas veces para intentar excusarse.

· - ¡lo siento mucho!- le dijo haciéndole repetidas reverencias- ¡seré mas cuidadosa la próxima vez!

Ren se rió suavemente

· - no importa- le dijo riendo- creo que me estoy empezando a acostumbrar- kyoko se sonrojó mas ante el comentario-
· - de verdad que lo siento mucho- volvió a repetir, esta vez mirándolo a la cara-
· - no te preocupes, ahora lo que tendríamos que hacer es intentar comer alguna cosa- le dijo mirando la masa que había intentado amasar-¿tendría que probarlo otra vez?- se preguntó a si mismo-

kyoko vio donde estaba mirando y sonrió

· - si quieres, lo puedo hacer yo- le dijo con una sonrisa, ren la miró con una cara adorable, era como si estuviera decidido a amasar la masa sin que le entrara harina en los ojos-o puedes hacerlo tu- le dijo aturdida por su mirada-
· - esta vez no me equivocaré- le dijo emocionado-

kyoko lo miró con una sonrisa como el volvía a intentar amasar la masa, esta vez, siendo mas cauteloso al esparcir la harina por la masa, en una ocasión a ren le empezó a picar la mejilla, y para no ensuciarse las manos intentó rascarse con el hombro. Haciendo que con ese acto infantil kyoko soltara una leve carcajada
al final, cuando ya llevaba una rato intentando rascarse la mejilla, kyoko se ofreció ha hacerlo por el.

Se le acercó despacio y le rascó la mejilla suavemente con las uñas, ren la miro con una sonrisa agradecida. Y kyoko lo entendió, no sabía que tenía hacer pizzas que siempre te entraban ganas de rascarte en algún punto de la cara, en el caso de kyoko, siempre le acababa picando una de las dos orejas.

· - gracias- le dijo ren, kyoko sonrió y le dejó espacio para que el extendiera la masa-

Se rió sin poder evitarlo al ver que ren tenía problemas con la masa, no le quedaba ovalada, si no que acababa estirándola en formas rapidísimas, en una de ellas la masa parecía las orejas de un conejo.
Ren se rió también pero era claro que tenía ganas de acabar con la masa antes de hacer mas el ridículo. Le cortó las "orejas" al conejo y volvió a juntar la masa, esta vez si que pudo por fin hacer una forma ovalada que puso al lado de la de kyoko.
Evidentemente la masa de kyoko estaba mas bien hecha, pero eso no le quitó el pequeño ataque de orgullo que lo invadió.
Kyoko se acercó a la bandeja y hizo en menos de un minuto los bordes a la masa, después se dedicaron a decorarla a gusto. Ren la hizo de carne con tomate y huevos por encima, en cambio kyoko hizo una de verduras, se acercó al horno y lo programo a media hora y pusieron la bandeja dentro.

Se hizo un silencio incomodo durante unos minutos, hasta que kyoko fue la que lo rompió.

· - he hecho también arroz con pez a la plancha y sopa de miso, ¿quieres comértelos ahora o los guardo en un ben-to para después?- le preguntó, la verdad es que se había pensado en un primer momento que no le costaría despertar tanto rato a ren, por lo que había hecho tanto almuerzo como comida, pensando que de esta manera, podrían comer cerca de las tres y media- había pensado almorzar un poco antes... pero como nos hemos distraído un poco...
· - no te preocupes, comamos ahora el almuerzo, y antes de marchar si tenemos hambre nos comeremos las pizzas, o si quieres nos las podemos llevar, seguro que a Esther le encantarán. ¿Por cierto que hora es?
· - Las dos menos cuarto- dijo intentando aparentar normalidad-

por mucho que lo intentara pasar por alto, el nombre de Esther le provocaba una punzada de dolor en el corazón, no estaba segura de como se sentía Esther, pero hasta que no lo supiera tenía intención de guardar sus sentimientos en su interior, no podía estar tranquila, puede que ren solo la viera como a una hermana, pero si Esther lo intentaba seducir, estaba segura que a la larga lo conseguiría
Esther era una mujer explosiva, tanto físicamente como mentalmente, y estaba segura que ren prefería a una mujer guapa, con clase y madura, que a una chica infantil y de pecho plano como ella

agitó la cabeza para intentar despejar las dudas, y empezó a calentar la comida.
Ren preparó la mesa poniendo los platos y cubiertos, mientras kyoko se ocupaba de sacar la comida y servia. Cuando empezaron a comer, ninguno no supo que decir, y un silencio incomodo cayo entre ellos
kyoko estaba metida es sus pensamientos por como se estaba desarrollando la situación, acababa de descubrir un secreto de ren, pero extrañamente no se sentía molesta por que el le hubiera escondido la verdad, le dolía un poco, tenía que admitirlo. Desde que descubrió sus sentimientos por el, se estaba haciendo mas sensible a sus acciones y secretos, tenía ganas de saberlos todos, pero por otra parte, sabía que como ella, ren tenía secretos que no quería revelar, no podría presionarlo, no era justo.
Pero lo que mas le dolía no saber, era el pasado que habían tenido Esther y el, se compenetraban tan bien, que incluso le daba envidia.

Los pensamientos de ren en cambio, eran mas caóticos, desde que se había descubierto de esa manera tan infantil, sentía que entre ellos dos se había corrido un velo invisible que los separaba cada vez mas. Por primera vez en su vida, no sabía que hacer en ese tipo de situaciones, cada vez que intentaba hablar, cada palabra que decía le sonaba a excusa, se sentía perdido en su propio mundo.
Eso no era como actuar, que tenía cada palabra en el guión y solo tenía que seguirlo. No tenía una pauta en su mente para ese tipo de situaciones reales

acabaron de comer y ren ayudó a kyoko a recoger y lavar los platos, ella intentó resistirse, pero al final acabó cediendo, no quería que la mirara todo el día con la mirada del emperador de la noche

· - ¡tsuruga-san!- lo regaño cuando acabaron de lavar los platos- podía haberlo hecho yo misma, ¡yo he ensuciado la cocina, es natural que yo la recoja!

Ren le cogió la muñeca y le dio un tirón haciendo que acabara chocando con su cuerpo, acto seguido la besó. Kyoko estaba tan sorprendida por la repentina acción que no fue capaz de corresponderle, cuando ren se apartó, kyoko tenía los ojos como dos naranjas, mirándolo completamente embobada.
Parpadeo un par de veces antes de que su mente se aclarara y se apartara de el completamente sonrojada

· - ¡REN!- le grito-
· - ¿que?- dijo el aludido aparentando estar sorprendido e indignado-
· - ¿como que que?- dijo kyoko-¡a que a venido eso!- le dijo apartándose de el-
· - pero... mogami-san- le dijo descaradamente en plan inocente- me has llamado tsuruga-san- le dijo con voz de no haber roto nunca un plato-
· - ¡pero tu ahora mismo me acabas de llamar mogami-san!
· - ¡Dios mio!- exclamo con fingida sorpresa- es verdad... ahora debería de tener un castigo...-le dijo horrorizado- estoy impaciente por el
· - "¡el emperador de la noche!"- pensó con pánico kyoko-

en ese momento kyoko no sabía que hacer, le daba vergüenza, pero eso era estúpido se habían besado un montón de veces, y ella ya lo había besado por propia voluntad antes. Pero de alguna manera, era diferente.
Lo miró directamente a los ojos, y en ellos vio la diversión que le causaba confundirla de esa manera, pero, había algo mas, algo que la confundió un poco.

¿Miedo?
¿Ansiedad?

No estaba segura de cual de las dos era, pero estaba claro que algo lo atormentaba. Y de repente como si de un rayo se tratara lo entendió, ren no era "ren"... se estaba abriendo a ella, era alguien mas, e inconscientemente estaba esperando su aprobación para sus actos, con el descubrimiento de su pequeño secreto, las cosas no volverían a ser como antes, pero no necesariamente tendían que ser malas
vacilante se acercó a el y se le paró en frente

- hum.. ren...- le dijo dudando- ¿puedo hacerlo actuando como sayaka?- le preguntó, le daba muchísima vergüenza ser kyoko ahora mismo, y estaba claro que por si misma no se sentiría con fuerzas para hacerlo, así que tenía que ser otra persona, alguien como sayaka; una persona segura de si misma y que siempre tenía lo que quería-

· - claro- le dijo sonriendo, intentando evitar que ella no notara lo decepcionado que estaba, pero por otra parte eso podía ser bueno para el, aún que no como el quería que lo fuera- al fin y al cabo es por eso que estamos haciendo estas clases, ¿no?
· - si- le dijo de repente casi sin poder respirar, era cierto, si no fuera por las clases no tendrían esa intimidad- e-empiezo- le dijo e inmediatamente su cara se transformó, su rostro se relajó en una sonrisa seductora, y todo su lenguaje corporal gritaba sensualidad-

ren se sorprendió por el repentino cambio, había cambiado mas deprisa de lo que había pensado, ella dio un paso y sus cuerpos se tocaron involuntariamente. No supo si fue su personaje o sus sentimientos por un momento contradictorios hacia sayaka que le hicieron dar dos pasos atrás, haciendo que tropezara con una silla y casi acabara por caerse.
Se enderezó rápidamente y se encontró con kyoko que se le sentó a horcajadas sobre la cintura, le cogió el rostro con las dos manos y lo atrajo hasta sus labios.
Ren no estaba preparado para el explosivo beso que le dio kyoko, abrumado por el deseo inconscientemente hizo que se tirara hacia atrás y a causa de eso casi se cayeron los dos de la silla. kyoko le paso los brazos por el cuello mientras profundizaba el beso, ren le rodeo la cintura con el brazo izquierdo y con el derecho le acarició suavemente el cabello.
A medida que el beso avanzaba, kyoko poco a poco se empezaba a relajar hasta el punto de que sin darse cuenta sayaka desapareció.
Ren estaba el la gloria, no quería reconocerlo porque sabía que kyoko en ese momento no era ella misma, pero sinceramente estaba disfrutando gratamente del beso, y su cuerpo no tardó en reaccionar a la excitación, y en ese momento no se preocupo por si kyoko llegaba a notarlo, lo importante ahora mismo era disfrutar de la increíble sensación de ese momento.
La pego un poco mas a su cuerpo y siguió disfrutando del beso.

Kyoko tubo que ponerse un freno a si misma o no sería capaz de parar literalmente de devorarle la boca, tuvo que recordarse a si misma continuamente que eso no era verdad, que lo que estaba haciendo la acabaría condenando otra vez, tuvo que convertir al magnifico hombre que tenía debajo en una copia idéntica de shotaro. Tubo que reproducir en su mente lo que le había hecho shotaro, y solo así se pudo controlar a si misma, y alejarse poco a poco de esos magníficos labios que la habían hipnotizado completamente

cuando se apartó estaba temblando de pies a cabeza, y no era precisamente porque tenía frío, si no todo lo contrario, tenía unas ganas locas de volverlo a besar, pero por mucho que la situación la tentara, tenía que controlarse.
Lo que no se esperaba era que ren se inclinara otra vez para besarla, sorprendida pero mas satisfecha que otra cosa no esperó a que se retirara, le correspondió de la misma manera en la que el la besaba, con cariño pero a la vez con deseo. Parecía increíble lo que estaban haciendo, pero en ese momento kyoko no quería estar en ningún otro sitio que en donde estaba ahora.
el beso duro un poco menos que el anterior, pero no por eso se disfrutó menos.

- wow...- se le escapó sin querer a kyoko, e inmediatamente se cubrió la boca con las manos mirando a ren con los ojos como platos, al ver donde estaba sentada se levantó de un salto y se apartó-

Después del segundo asalto kyoko estaba demasiado avergonzada como para mirarlo a los ojos, ren se aclaró la garganta llamando la atención de kyoko que lo miró de reojo
ren intentó decir algo inteligente que los sacara de esa incomoda situación, pero estaba demasiado excitado para pensar de manera racional, así que optó por trabajo

· - eso ha estado bien- dijo con voz ronca y temblorosa- esta claro que estas empezando a adaptarte a sayaka- le dijo ren, intentando aparentar normalidad-
· - eh, gracias- le dijo dolida, había empezando siendo sayaka si, pero gradualmente en el primer beso había desaparecido, en el segundo ni siquiera había pensado en actuar, y en algún rincón de su cuerpo le dolía que ren no lo hubiera notado- hum..- dijo incomoda- ¿que hora es?

Ren se miró la hora intentado tranquilizar su corazón y aparentar normalidad

· - son las cuatro y cuarto- le dijo ren, ni el podía creerse la hora, habían pasado dos horas desde que habían empezado a comer?- tienes hambre?- le preguntó, la comida lo había llenado pero al fin y al cabo era un almuerzo, y posiblemente tendrían hambre mas adelante-
· - por ahora no, pero de todas maneras nos llevaremos las pizzas por si acaso- le dijo kyoko-
· - esta bien- la miró un momento y se le acercó lentamente tocándole con la yema de los dedos la piel por debajo de los ojos- pareces cansada, si quieres puedes tomarte una ducha- dijo sonriendo- si necesitas cualquier cosa grita y yo vendré enseguida

kyoko se sonrojó un poco ante el comentario, y de repente le vino algo en la cabeza que le había querido preguntar desde ayer pero que no se había acordado
· - ren, que es " beautiful pet's"
· - ah, eso- dijo riendo- ya lo verás cuando lleguemos, te gustará

kyoko se quedó frustrada, tenia esa mirada que indicaba que no pensaba decir nada mas hasta nuevo aviso, así que era poco probable que desembuchara alguna cosa por mucho que se lo intentara sacar.
Bueno, se dijo, lo descubriría en menos de una hora
iba a salir de la cocina cuando se acordó de algo

· - ren, ¿podrías poner las pizzas en un taper para llevar?
· - Claro, no te preocupes por eso y ve a tomar un baño- y para fastidiarla un poco añadió- estoy seguro de haber visto tu pelo manchado de tomate en alguna parte - ren intentó no reírse ante la repentina acción de kyoko-

kyoko dio un respingo y volvió a examinarse el pelo con las manos horrorizada de que pudiera llegar a tener el pelo manchado de tomate sin que ella se hubiera dado cuenta, se paso las manos repetidamente por el pelo examinándose-lo a fondo, estaba segura de que antes se lo había comprobado bien, pero si ren decía que lo tenía manchado es que seguramente lo tenía.

Kyoko oyó un sonido extraño y Levantó la cabeza un momento para comprobar que era, solo para encontrarse a ren intentando no reír por su reacción, y entonces lo comprendió, le había tomado el pelo. Enfadada lo miró con una mirada muy a lo mio.
Y ren en ese momento no pudo evitar estallar en carcajadas. Tuvo que apoyarse en la mesa por miedo a caer al suelo por el repentino ataque de risa

- tsuruga-san... - le dijo con voz sombría, ren levantó la cabeza un momento de su posición encorvada en la mesa y la miro, pero eso no sirvió de nada, volvió a reír a su costa-

enfadada, kyoko se giró dándole la espalda a ren e hizo lo que le había sugerido, se fue al cuarto de invitados y se tomo un baño rápido, se había olvidado completamente de ducharse porque había entrado en pánico por culpa de la hora, pero ahora podía relajarse por un rato y de paso intentar que se le fuera el pequeño enfado con ren, lo amaba con locura, si, pero a veces le tomaba el pelo, como ahora y no le gustaba, porque ella se lo acababa creyendo.

Tenía que relajarse, si continuaban de esa manera se acabarían distanciando sin darse cuenta, y eso en parte era su culpa. Estaba un poco enfadada porque no le tenía la suficientemente confianza como para decirle su verdadero nombre, pero, por otra parte, no podía enfadarse con el, todo el mundo tenía secretos, y ella no era nadie para que le diera explicaciones
aún que eso no quitaba que le doliera su silencio, solo esperaba que en algún momento como el le había dicho se lo dijera, ¿no pedía demasiado no?

Cuando saliera de la ducha, se dijo, sería una nueva kyoko. Nada de silencios incómodos, tenia que crear ambiente cualquier cosa, aún que la conversación incluyera a yashiro

muy lejos del apartamento alguien estornudó de repente

· - alguien debe de estar hablando de mi- dijo yashiro sonándose la nariz- o solo es culpa de este resfriado...

llevaban ya un buen rato en coche, pero parecía que ren estaba mudo, no había dicho nada desde que habían subido al coche, e interiormente kyoko se pregunto si lo había ofendido de alguna manera. De vez en cuando la miraba por el rabillo del ojo, pero acto seguido volvía a mirar hacia delante ignorándola por completo, kyoko se miró lo que llevaba en cima, unos pantalones téjanos, acompañados de una botas altas, una camisa de rayas con los puños rosas que sobresalían de un jersey de lana de color verde claro y un anorac que ahora mismo estaba en su falda junto con una bufanda de lana verde oscuro, no había nada estaño con su ropa, ¿o si?

· - ren, ¿donde vamos exactamente?- le preguntó-
· - a beautiful pet's
· - eso ya lo se, ¿lo que quiero saber es donde está eso de beautiful pet's, está en tokyo?
· - Si, pero en las afueras, en las montañas
· - ¿las montañas? ¿Que no es una tienda de mascotas?- le preguntó confundida, es que con ese nombre no podía ser nada mas, al ver que ren sonreía cambió su respuesta- ¿es un centro veterinario?
· - No- dijo divertido- ninguna de las dos
· - ¡joo!- le dijo frustrada- ¡dame alguna pista o algo!
· - No, es una sorpresa, le dijiste a Esther que te gustaban los animales no?, pues yo no pienso aplastarte la ilusión diciéndote que es
· - oh, te aseguro que no me la aplastarás- dijo con los ojos iluminados de la emoción-
· - vamos, que ya casi llegamos.- le dijo animándola-

ren se desvió hacia una montaña, se habían pasado casi media hora en coche por la autopista, hasta que ren se había desviado en un cruce casi desierto que daba a una base de una montaña pequeñita, parecía que no habían casas a la vista. Ren empezó a subirla
diez minutos después se desvió por un camino que daba hacia una casa de aspecto rural, parecía una casa de agricultura española, era muy rustica, hecha con piedras y con tejados altos, tenía la entrada decorada con pinos y un pequeño jardín, ren aparcó fuera de la entrada, cerca de la puerta y salió del coche. Dio la vuelta y le abrió la puerta a kyoko. Esta, aturdida, salió del coche admirando la casa, no, la casa no, si no recordaba mal, se llamaba "masía".

Siempre le había fascinado España, sobre todo Barcelona, con sus monumentos y arquitectura la habían cautivado, cuando era pequeña, siempre había soñado con ir a Barcelona con su príncipe azul, que en ese entonces era shotaro. Había pensado que cuando el se hiciera famoso en todo el mundo podría acompañarlo a diferentes países, pero sus sueños nunca habían sido compartidos. Así que inconscientemente se había hecho a la idea de que nunca sería capaz de salir de Japón
Pero ahora mismo estaba viendo una autentica masía catalana en Japón, y eso la emociono

· - como..., ¿porque... esta esto aquí?- le dijo a ren sin mirarlo, admirando la estructura-
· - bueno, es donde teníamos que ir, esto es beautiful pet's, hemos quedado aquí con Esther
· - ¿¡en serió!- le dijo emocionada casi saltando de la emoción-
· - si- dijo sonriendo, pero kyoko no lo vio estaba mas concentrada en contemplar la masía-

ren la vio radiante de felicidad, pero de repente pareció como si se le hubiera esfumado y empezó a entrar en pánico

· - ¡si lo hubiera sabido habría traído una cámara de fotos!- exclamó-
· - yo tengo una- le dijo ren, y solo entonces kyoko lo miró-
· - ¿de verdad?
· - Si, la tengo en el maletero, pero ahora no es prudente sacarla, no quiero que sufra algún accidente
· - ¿que accidente?- le dijo extrañada-
· - nada, no me hagas caso, cuando entres lo entenderás

le puso una mano suavemente en la cintura y la instó a caminar, en algunas ocasiones ren tenía que quedarse quieto porque kyoko se había quedado embobada mirando cualquier detalle de la masía con ojo a visor, pero no le importaba, esa era una de las cosas que adoraba de kyoko
llegaron por fin a la entrada después de pasarse casi cinco minutos recorriendo una distancia de veinte metros, kyoko se quedó embobada con las enredaderas que cubrían la parte delantera de la masía, a excepción de las ventanas y la puerta, todo era verde, sin que ella se diera cuenta, ren se acercó a la puerta y llamó.
Cuando la puerta se abrió, kyoko se sorprendió al encontrar a una mujer de unos cuarenta años que llevaba un perro a su lado, se fijó que la mujer parecía ser ciega, y el perro era su guía, eso la confundió un poco, ¿que hacía una mujer ciega en la cima de una montaña alejada de la civilización?

· - tooru-san- dijo ren suavemente- ¿está Esther dentro?
· - Ah, ¡tsuruga-san!- dijo ella levantando las manos y tocándole la cara para llegar a identificarlo mejor- es un placer tenerlo aquí otra vez, hacía mucho que no venía- dijo suavemente- Esther esta dando de comer a Falada, la encontraras en el establo
· - gracias tooru-san

la mujer se apartó y los dejó pasar, kyoko no sabía que decir, era la primera vez que veía a una mujer ciega.

· - en-encantada- le dijo kyoko cuando tooru cerró la puerta-
· - ah, tu debes de ser kyoko, Esther me ha hablado mucho de ti-
· - si- dijo sorprendida-
· - bueno, ya que eres amiga de Esther y ren, espero que también te gusten mucho los animales, si estas aquí te tienen que gustar. Aún recuerdo a shingo cuando no sabía donde se metía- sacudió un poco la cabeza- espero que Esther no te haya arrastrado hasta aquí- dijo horrorizada- no sería la primera vez
· - eh, no... no- dijo, pero la verdad es que si que la había invitado sin decirle donde iba-
· - eso espero, si te arrastra alguna vez dímelo y ya me encargaré yo de castigar-la- dijo decidida, kyoko por un momento se pregunto como demonios sería capaz castigar-la-
· - eh, tooru-san será mejor que vayamos donde está Esther- dijo ren intentando sacar de ese extraño momento a kyoko-
· - esta bien- dijo tooru divertida- ve hacia el comedor, es mas corto por ahí, posiblemente te encuentres a víctor, creo haberlo oído hace poco en la cocina
· - esta bien. Gracias tooru-san

ren acompañó a tooru hacia el comedor, era bastante grande y estaba decorado en tonos tierra y madera, perecía que la habitación tenia la intención de transportarte al otoño, habían dos sillones largos de cuero marrón que formaban una L, y kyoko noto que había alguien sentado en ellos, seguramente era víctor.

· - hola víctor- le dijo ren en ingles- quiero presentarte a alguien- le dijo poniendo a kyoko a su lado, el tal víctor se giró y los miró a los dos un momento antes de sonreír acercándose a ren y rodear-lo con un abrazo de oso-

vícotor era un hombre alto, seguramente no llegaba a los treinta años, de cabellos castaños y ojos dorados, era incluso mas alto que ren, debía de hacer metro noventa por lo menos. Después de abrazar a ren procedió a hacerlo con kyoko, ella se asusto y se tensó en el acto por tan repentino atrevimiento, estaba claro que el hombre no era japones, y parecía que aún no estaba acostumbrado a sus costumbres
unos segundos después se apartó y le hizo una reverencia a kyoko, esta, tensa como estaba solo atino a inclinar un poco la cabeza en señal de saludo, después el hombre se volvió a sentar en el sillón y siguió comiendo un pastel de fresa que tenia a medio comer.
En todo el rato, víctor no habló en ningún momento

kyoko lo miró extrañada, pero siguió a ren hacia la parte trasera de la masía, kyoko quedo impresionada con lo que vio a unos quinientos metros de la puerta trasera había un establo con tres caballos, y no los veía, pero estaba segura de que habían un montón de perros, porque se oían desde cualquier lado

· - víctor es mudo- le dijo ren a kyoko- por eso no ha hablado y te ha abrazado, seguramente pensaba que no lo entenderías si empezaba ha hablar con las manos-
· - ¿mudo?- dijo sorprendida, ¿primero una mujer ciega y ahora un hombre mudo?-
· - si, Esther da trabajo a las personas con discapacidades, la mayoría de las personas que trabajan aquí tienen alguna discapacidad- le dijo sonriendo- Esther suele decir, que mientras no tengas problemas mentales eres perfectamente apto para trabajar
· - eso es muy noble...- dijo impresionada-
· - si, es una de las cosas que admiro de Esther, ella no se gasta el dinero en joyas, ni siquiera en casas grandes, todo lo que gana se lo gasta en campañas beneficias y en centros de rescate a los animales, algunas veces pienso que ese corazón que tiene se lo acabarán arrancando, es demasiado buena con la gente.

Kyoko miró a ren con admiración, entendía ahora lo que el sentía por Esther, era lo mismo que ella había sentido alguna vez por shotaro, admiración.
Puede que ella en un primer momento se hubiera pensado que era amor, pero no lo era, era admiración, y teniendo encuentra que shotaro había sido su amigo de la infancia desde los cinco años, su admiración solo creció. Porque tenía una estrella por amigo, porque ese amigo le había pedido que se fuera con el a tokyo, porque ella y solo ella lo mantenía.
Había intentado hacer feliz a shotaro con todo su corazón para que el sueño del niño que adoraba se hiciera realidad, pero... eso nunca paso, para shoraro lo que hacia no era suficiente para impresionarlo... al fin y al cabo, todo lo que había hecho por el no sirvió de nada porque lo único que había conseguido con eso, era ponerse triste

pero no era lo mismo con ren, Esther era una buena persona que ayudaba a los demás de una forma demasiado extremista, según había entendido. no la conocía muy bien, es mas era una desconocida, pero, esperaba que ren no tuviera que experimentar nunca, lo que ella había experimentado con shotaro.
Interiormente rogó, para que Esther no fuera de ese tipo

sus pensamientos fueron interrumpidos por un ruido inusual, levantó la cabeza, y se encontró con un caballo que venía al galope hacia ellos, cuando el jinete se detuvo, se dio cuenta de que era Esther, estaba montada en un caballo precioso de color negro y en la frente tenia una mancha blanca

· - wow- dijo kyoko- ¡pareces toda una amazona!- dijo emocionada, y Esther se sonrojo como una bombilla-
· - no hay para tanto- dijo avergonzada-
· - ¡pero es que es impresionante!- exclamo emocionada kyoko, dirigiéndose al caballo para acariciarlo-
· - ¿quieres aprender?- dijo Esther, kyoko se emociono mas si era posible-
· - ¡si!-dijo emocionada-

ren miró sonriendo como kyoko se acercó al caballo de esther y le empezó a acariciar el cuello, sus ojos reflejaban una emoción tan infantil que le dieron ganas de abrazarla.

· - Cuando quieras- dijo Esther sonriendo- primero tengo que hablar de unas cosas con ren, pero después, soy toda tuya
· - "porque tengo la sensación de que acabaré arrepintiéndome de haber venido"- se preguntó a si mismo-espero que no tenga nada que ver con los perros- le dijo sospechosamente, aún se acordaba de lo que le había pasado otra vez que vino-
· - eres muy cruel, no fue para tanto- le dijo mientras se bajaba del caballo, vigilando de no golpear a kyoko en el proceso-
· - ¿que no fue para tanto?, ¿sabes los moratones que tuve al día siguiente?
· - No es mi culpa que te fueras hacia un desnivel
· - ¡yo no me fui a un desnivel, fueron tus perros!- se defendió indignado, Esther no parecía en lo mas mínimo afectada por la mirada del emperador de la noche que le estaba dando, es mas, no se podía llamarse emperador de la noche a la mirada que le estaba dando porque no estaba ocultando sus pensamientos con una radiante sonrisa. En ese momento, ren estaba mostrando una expresión de enfado, interiormente kyoko se encogió de miedo.-

kyoko notó que solo con Esther, ren perdía los estribos de esa manera, y ella no parecía intimidada por su mirada, cosa que por lo que ella sabía, la mayoría de gente que se habían cruzado con esa mirada, se habían alejado espantados.

· - tu fuiste la que insistió en que los paseara todos a la vez- dijo con la voz grave, como si estuviera intentando contenerse para soltar un gruñido-y tampoco me avisaste de que todos los perros eran de caza
· -¿Y que culpa tenia yo de que una liebre se te cruzara por el camino?

Kyoko se los quedó mirando embobada, estaban hablando de cosas que ella no comprendía, pero a diferencia de la otra vez, estaba tranquila, y pensándolo bien, la situación era graciosa, solo de imaginarse a ren siendo arrastrado por perros cazadores... le entraba la risa

· - ¿sabes las ganas que tengo ahora mismo de estrangularte?-le preguntó exasperado-
· - no, pero gracias por el aviso, así cuando mi "antena" detecte algo sospechoso detrás de mi, ya sabré a quien culpar- dijo sonriendo-
· - que es eso de la antena?- le preguntó confundido-
· - ah, eso es a lo que yo llamo instinto femenino
· - no querrás decir intuición- le dijo levantando una ceja-
· - no, instinto- le dijo sonriendo- es esa sensación que tienes cuando puedes llegar a estar en peligro
· - insinúas que soy peligroso?
· - Ah, no lo se- le dijo sonriendo y mirando a kyoko- kyoko-chan tu que piensas, hace un momento me ha dicho que tenía ganas de estrangularme, ¿debería preocuparme?

Kyoko la miró espantada, que debería decirle, que si, que debería de asustada?, porque sinceramente la mirada con la que veía a Esther le daba pavor, pero estaba segura de que ren no sería capaz de estrangularla, ¿verdad?
Con esa mirada sinceramente tenía sus dudas, si las miradas mataran, ahora mismo Esther estaría muerta

· - ¿porque le tienes que preguntar a ella?- dijo ren mirando a Ester con reproche-
· - ¡aj!- dijo fastidiada- no te lo tomes tan a pecho, es una broma, una broma- dijo Esther con exasperación, su tono parecía cansado como si el comentario que había dicho tendría claramente que hacer reír a la gente. pero al ver que kyoko no se reía o hacia algún comentario añadió- no te preocupes por lo que yo pueda decir, ren suele decirme que estoy un poco loca- le dijo sonriendo- si te sientes incomoda en algún momento por algún comentario que haya dicho solo tienes que decírmelo, no me ofenderé- y para dar mas fe a su palabra añadió- ren lo hace continuamente y aún tiene que llegar el momento que me enfade de verdad con el.

Kyoko la miró como si no se acabara de creer lo que había dicho Esther, pero después de un rato le contestó

· - va- vale- le dijo insegura, no sabía ni en lo que se estaba metiendo, pero, supuso que Esther era una de esas mujeres que tienes que seguir-le la corriente porque sino son de las que no te dejarían en paz-
· - ¿ves que bien ren?- le dijo Ester al aludido- ya somos amigas- dicho esto le golpeo la espalda a kyoko, kyoko dio un paso hacia delante debido a la fuerza del golpe, no le hizo daño, pero fue lo suficiente brusco para asustarla un poco-
· - ¡Esther!- dijo ren regañándola- ¡tienes que aprender a comportarte como los japoneses!- la riño- estás haciendo que se sienta incomoda!
· - ¡No es verdad!- le reclamó ofendida- ¿verdad que no?- le dijo a kyoko que esta no sabía ni como salir de donde se había metido sin querer-
· - kyoko-chan díselo- dijo ren mirándola con esperanza-

kyoko se removió incomoda en la mano que Esther tenia en su hombro e intentó ser lo mas educada posible, intentando no ofender-la.
Kyoko levantó la cabeza temerosa de que Esther se pudiera enfadar por lo que estaba a punto de decir, y para su horror se encontró tanto a ren como a Esther mirándola.

· - ah, yo...- empezó avergonzada- no estoy muy acostumbrada al contacto físico con personas que acabo de conocer- acabó bajando la cabeza arrepentida-

por un momento, empezó a sentir miedo de que la pudiera despreciar o odiar por el comentario que acababa de decir, por extraño que pareciera, se sentía como si su madre en ese momento la estuviera rechazando otra vez, y con cada milésima de segundo que pasaba peor se sentía

· - lo ves que te decía- dijo ren de repente- la has incomodado, a veces no piensas en como reaccionaran las otras personas, ¿porque siempre tienes que reaccionar con alguien que acabas de conocer como si lo conocieras de toda la vida?
· - Para aligerar el ambiente?- dijo con unas sonrisa nerviosa, después apartó la mano del hombro de kyoko e hizo una profunda reverencia- lo siento mucho
· - ah, no tranquila no pasa nada- dijo kyoko alarmada-
· - ¿de verdad?- dijo Esther en una especie de puchero adorable-
· - de verdad- por algún motivo Esther le recordaba a ren, y no sabía porque. Si en algún momento ren se pusiera a hacer esa cara tan adorable no sería capaz de negar-le nada. Por suerte para ella, aún no la había aprendido-
· - los japoneses son muy raros- murmuró por lo bajo Esther pero lo suficientemente fuerte como para que kyoko y ren la oyeran-
· - ¡Esther!- la regaño ren- ¿no será que eres tu la rara?- se quejó ren-
· - nah, todos son unos mojigatos-
· - Esther!- dijo escandalizado- ¿te has olvidado de que tienes a uno en frente?- le dijo ren mirando a kyoko que esta no sabía que decir ante la situación-
· - tu y yo también lo somos- apuntó esther-
· - si, pero solo en parte, y además nos criamos en otro país, así que intenta respetar a los japoneses y a su cultura.
· - Pero si los respeto...- se quejó- solo estoy constatando un hecho...
· - ¡Esther!
· - ¿que?- dijo con fastidio-
· - callate antes de que digas algo de lo que te arrepientas
· - Mmm, jo no eres divertido...

ren la miró con ojo critico, esther lo miró y pareció comprender lo que le quería decir

· - está bien- dijo esther- siento mucho si te han ofendido mis comentarios- dijo esther a kyoko inclinándose otra vez-
· - puedo comprender, que a los extranjeros, no comprendan algunas cosas de nuestra cultura- dijo kyoko, la verdad es que se había sorprendido mucho por los comentarios de Esther.-

era la primera vez que oía ese tipo de comentarios, y extrañamente no se había ofendido, es más, quería intercambiar opiniones culturales con Esther, tenía curiosidad por saber como pensaban los extranjeros de los japoneses, tanto en las cosas buenas como en las malas.
Cuando estaba en el riokan, había escuchado muchos comentarios de los extranjeros americanos, pero en ese momento no podía dejar de trabajar e intentar entablar una conversación sobre culturas. Siempre se había sorprendido mucho que los extranjeros se sorprendieran por como se sentaban los japoneses, o por como tenían de limpia la ciudad...
para kyoko eran cosas muy simples, y como nunca había salido de japón, se preguntaba secretamente, como deberían ser las calles de los otros países para que los extranjeros alabaran tanto las calles de japón.

· - kyoko no te tienes que contener- dijo ren preocupado.- si te ha ofendido tienes que decírselo porque si no en algún momento sin darse cuenta puede que se le escapen mas comentarios que puedan llegar a ofenderte
· - ren-san, no hace falta que te preocupes, no me ha ofendido, entiendo perfectamente que los extranjeros tienen diferentes opiniones respecto a nuestra cultura, y si a Esther-san no le molestaría, me gustaría algún día, poder intercambiar opiniones culturales- acabó, ren la miró con la boca abierta, y Esther increíblemente emocionada-
· - ¡pues cuando quieras!- le dijo Esther casi saltando de la emoción- ¡si quieres ahora mismo!- dijo de golpe, pero de repente reflexiono sobre lo que había dicho- mierda- dijo en un suspiro- hoy no podrá ser, tengo que hablar con ren de algo importante, pero cuando quieras nos ponemos a ello, pensándolo bien pasaremos mucho rato juntas cuando rodemos la película, así que si quieres algún día después de salir del set, podríamos ir a comer todos juntos
· - ¡me encantaría!- dijo emocionada-
· - perfecto, pues ya tenemos plan- dijo Esther sonriendo- ven con migo kyoko que te enseñaré algo que te puede gustar- le dijo cogiendo las riendas del caballo y dirigiéndose hacia la cuadra, kyoko y ren la siguieron-

kyoko interiormente se preguntaba que era eso que le podría gustar tanto, si desde el mismísimo momento en el que había puesto un pie en beautiful pe'ts le había gustado todo. incluso el pequeño detalle de que los asistentes y empleados eran personas con dificultades en el mundo real.
Miró a ren por el rabillo del ojo, y notó que este estaba un poco tenso, al principio se pensó que era por algo que ella hubiera dicho, ya que de vez en cuando la miraba discretamente por el rabillo del ojo, pero después se acordó de la pequeña discusión que había tenido con esther.
Kyoko vio como esther dejó el caballo en la cuadra, quitando-le las riendas y la silla, después se giró hacia ella y le dio un manojo de paja

· - ¿quieres darle de comer?- pregunto con una sonrisa al ver la cara de asombro de kyoko-
· - ¿puedo?- dijo asombrada-
· - claro, cogelo- le dijo tendiéndole el manojo de paja-

kyoko lo cogió con una sonrisa de niña, que hizo que ren se riera suavemente, era adorable cuando actuaba de esa manera. Se acercó poco a poco al caballo y le tendió la paja.
Falada, que así era como se llamaba el caballo, sacó la cabeza de la cuadra, y mordió la paja que le tendía kyoko, ella se quedó mirando ese simple acto como si fuera un milagro, Falada empezó a tirar de la paja mientras comía mas, hasta que llegó el punto en que los labios del caballo tocaron la mano de kyoko, esta se asustó y soltó la paja.
Esther y ren ser rieron de ella, kyoko hizo un puchero adorable, pero lo dejó pasar.
Se quedó mirando a Falada durante un buen rato analizando si sería sensato volver a acercarse al animal, y es que, el caballo la fascinaba, no había visto nunca a uno de verdad, era la primera vez que veía y tocaba a uno, por lo que estaba mas emocionada que asustada.
Fascinada por el hermoso animal, kyoko se le volvió acercar con la confianza renovada, levantó la mano empezando a acariciar el hocico del animal, Falada se quedaba quieto comiendo la paja como si no notara el contacto. Una vez se acabó la paja dio un paso rápido y restregó su cabeza en el brazo de kyoko, haciendo que esta diera un respingo y se alejara del animal.
Esther estalló en carcajadas, mientras veía a kyoko confundida mirando al caballo con una mirada acusatoria.
Encorvo la espalda y siguió riendo, al principió kyoko estaba un poco avergonzada por el motivo por el cual Esther se estaba riendo, pero, después de unos segundos mas, se dio cuenta con horror de que Esther no estaba respirando, se estaba ahogando con su propia risa.
Ren se le acercó por la espalda, cogiéndole un brazo y levantándola un poco.

· - esther, tranquilízate y respira con calma- dijo ren frotándole la espalda- a menos que quieras ahogarte- le recomendó divertido, esther tenia la peculiaridad de que cuando se reía a carcajadas dejaba de respirar mientras la risa continuaba, haciendo que en algunas ocasiones casi se ahogara al no poder respirar-

esther pareció calmarse un poco al notar a ren frotándole la espalda, pero aún así no podía evitar que de vez en cuando le saliera una risa contenida. Ren tuvo que esperar casi cinco minutos para que esther se calmara completamente

· - ¿mejor?- dijo kyoko preocupada-
· - eh..., si mejor- dijo esther avergonzada, se había estado apunto de ahogar de risa delante de kyoko, y lo peor de todo, es que la había hecho preocupar- lo siento- dijo completamente sonrojada, en ese momento tenia ganas de esconder la cabeza en el suelo como los avestruces-

kyoko no sabía si estar preocupada o reírse de la situación, pero ya que la situación parecía difícil opto por preocuparse, y es que era la primera vez en su vida que veía a alguien dejar de respirar mientras se partía de risa, hubo un momento en el que pensaba que se ahogaría de risa, y lo decía literalmente, la pobre estaba muy sonrojada, pero ahora kyoko no sabía si era de vergüenza, o por el mal trago que había pasado.

· - ¿quieres que te traiga un vaso de agua?- le preguntó kyoko preocupada-
· - no, tranquila- dijo aún jadeando un poco- no hace falta
· - esta bien- dio un paso a tras aliviada, pero solo sirvió para que falada le mordiera el jersey- ¡ei!- le dijo sorprendida, tirando de su ropa para recuperar-la, no fue difícil sacarle el jersey de la boca, pero kyoko en ese momento aprendió una valiosa lección en referencia a ese caballo en especifico, no acercarse-le a menos que llevara ropa para que se pudiera ensuciar y romper-
· - lo siento- le dijo esther conteniéndose como podía de soltar una carcajada- tendría que haberte avisado, de que a veces falada le da por morder la ropa- dijo con mirada culpable- lo siento
· - "si lo llego a saber me traigo el uniforme de lo-ve-me" - pensó kyoko-
· - bueno, creo que nos hemos distraído mucho con falada, ven, te llevaré con los perros-

ren miró a kyoko seguir a Esther con un nuevo entusiasmo, se había dado cuenta que desde que habían llegado había sentido curiosidad por los ladridos de los perros, en realidad, había tenido curiosidad por todo. Ren incluso había pensado que kyoko tenía en mente ver la cocina.
Sonrió, daba igual en que parte de la masía la llevara esther, estaba seguro que por la cara que ponía, que no le importaría en absoluto, con cada pequeña cosa que esther le mostraba (como por ejemplo el ruedo donde domaban a los caballos o la cerca donde los dejaban sueltos para que comieran) kyoko se iluminaba, parecía una niña en navidad.

Cuando llegaron a las jaulas de los perros, kyoko se iluminó, y es que en vez de jaulas parecían jardines, habían diez, y cada uno hacia mas o menos veinte metros, en cada uno la baya era mas o menos gruesa, dependiendo de las razas y de las edades de los animales, había incluso una cerca, con solo cachorros de menos de un año.

· - esta es la zona de juegos- dijo esther- los dejamos aquí la mayor parte del día, y a menos que llueva, aquí es donde estarán durante todo el día, por la noche los encerramos en sus respectivas jaulas por seguridad-
· - ¿por seguridad?- dijo kyoko extrañada-
· - si, por el día, hay varias personas que los vigilan, pero por la noche no, y ha habido veces que dependiendo de la hora del día y de la época del año, los lobos los han atacado- kyoko soltó una exclamación de dolor- por eso, cuando empieza a oscurecer, los encerramos en las jaulas.
· - No te preocupes kyoko, desde el último ataque hace cuatro años, no han habido ninguno mas- le dijo ren- esther se ha encargado de que todo el mundo esté enterado de los riesgos
· - pero … pero...
· - no pasa nada, por suerte para nosotros, desde que construí beautyful pet's solo han conseguido matar a un perro, y si no fuera porque era un tekel estoy segura de que hubiera sobrevivido

kyoko se la quedó mirando no muy convencida, puede que solo hubiera sido uno, pero murió, no estaba seguro de que raza era el tekel, pero por la forma lo había dicho ester supuso que era pequeña

¿tal vez como un chiwawa?

Se preguntó al ver a unos cuantos mezclados con otras razas mas pequeñas. Justo al lado de esa jaula había otra con perros el mucho mas grandes, de color negro, y por el aspecto que tenían debían de ser peligrosos.

· - son peligrosos- dijo kyoko viendo a un grupo de rottweiler-
· - me preguntas la raza o el comportamiento de esos perros en especifico-kyoko la miro sin comprender nada, ester sonrió un poco y contestó- el rottweiler se considera una raza peligrosa, si- al ver la mirada horrorizada de kyoko modificó dialogo- pero estos no son peligrosos, aún que la raza sea peligrosa, es en cuestión de la educación que le das al perro lo que definirá su carácter, ninguno de los que están en estos recintos son peligrosos, puede que sean de raza peligrosa, pero nos hemos encargado de que sean dóciles. Posiblemente si entraras en ese recinto, lo único que harían para asustarte seguramente sería saltar encima de ti

kyoko los miro con nuevos ojos pero aún tenia un poco de miedo al acercarse

· - no te preocupes si quieres puedo dejarte ver los cachorros- los ojos de kyoko se iluminaron-
· - ¿en serio?-
· - si, pero ya te aviso, tendrás que ponerte algo en cima de la ropa que llevas
· - ¿porque?
· - Porque como son cachorros, lo primero que aran los que se te acerquen, será posiblemente morderte la ropa, los cachorros tienden a morder todo lo que se les pone por delante cuando los dientes les empiezan a crecer, y me sentiría muy mal si te estropearan la ropa que llevas
· - oh, eh, gracias- dijo conmovida-
· - de nada, desde el primer momento en el que te vi, tuve el presentimiento de que te gustarían los animales, desde entonces que había planeado traerte aquí. Hace tres semanas, kimiko encontró a una perra abandonada en el bosque y nos la trajo aquí, la perra estaba preñada y dio a luz a seis perritos, desgraciadamente la perra murió por desnutrición y por varias cosas mas. Pero cinco de los cachorros sobrevivieron, kimiko los está cuidando en el centro veterinario- señalo a una zona donde había una extensión de la masía, el tamaño era parecido a un autobús- ahí tenemos la zona veterinaria para las curas de los animales, si quieres te los puedo enseñar.
· - ¡Si!- dijo encantada-

Esther la llevó hacia el veterinario mientras ren esperaba a fuera, parecía que kyoko se lo estaba pasando mejor de lo que el creía, eso era bueno, lo que no le había tanta gracia, era el hecho de que esther le había llamado para hablar sobre la relación que tenía con kyoko. Dios esa mujer acabaría por ponerlo de los nervios, ¿no podía meter-se en sus propios asuntos?
Se pasó una mano por la cara con fastidio, siempre se había metido en sus problemas, pero en lo que se refería a mujeres, esa era la primera vez, y eso lo aterraba, esther podía ser a veces como una apisonadora, y cuando caías en sus redes, mas vale que estuvieras preparado para el gran sermón, le entraban escalofríos al pensar que es lo que le querría decir
sintió algo en el hombro, y dio un respingo asustado mirando en esa dirección, se encontró a esther, mirándolo divertido

· - no me des esos sustos-
· - si estuvieras prestando atención no te los daría- le dijo divertida- kyoko se quedará con kimiko durante un rato, dándoles de beber con el biberón a los perritos, tu por el contrario, me tienes algo que contar- le dijo- ven con migo

le cogió de la muñeca y lo arrastró hasta una charca cerca del centro veterinario, ese era el lugar favorito de esther porque podía vigilar a los perros y disfrutar del paisaje a la vez, la primera vez que había venido con ella aquí no le había parecido atractivo, sobretodo porque aún estaban con las obras del centro y el paisaje no era muy bonito, pero ahora que todo estaba construido, entendía porque esther había estado tan contenta con ese sitio

· - bien, ahora dime ren- le dijo entrecerrando los ojos- que te impide confesarte a kyoko
· - no creo que sea de tu incumbencia lo que haga o deje de hacer con ella- le dijo enfadado-
· - es verdad, no es de mi incumbencia, pero, es la primera vez que te veo enamorado- le dijo sonriendo-¿no es normal que quiera saber como te enamoraste de ella?
· - esther esto no es una broma, no me gusta que te metas en mi vida privada-
· - ya lo se que no te gusta, pero ren, yo SOY una mujer
· - dime algo que no sepa- dijo con fastidio-
· - no me refiero a eso, solo intento decirte, que puedo empatizar mejor con kyoko de lo que nunca lo harás tu, sin animo de ofender, pero a veces los hombres necesitáis un empujón femenino en las relaciones románticas, y mas tu, que es tu primera vez en esto
· - esther esto no es gracioso
· - no estoy diciendo que lo sea, solo intento darte un empujoncito hacia el buen camino, dime, que conoces sobre ella
· - Esther...
· - no estoy hablando de ti ahora, te estoy preguntando por kyoko

ren la miro con suspicacia, ella tramaba algo, pero por mas que lo intentaba no sabía donde quería llegar

· - esther no hagas esto mas difícil de lo que es
· - no lo estoy poniendo yo difícil, eres tu que eres muy lento para las cosas, solo intento ayudarte, intento saber que es lo que le ha impedido a kyoko acercarse mas a ti
· - que quieres decir- dijo con el ceño fruncido-
· - en mi opinión, kyoko no es tan invulnerable a tus encantos
· - ¿que?- ¿le estaba diciendo que kyoko se sentía atraída hacia el?-eso es imposible, yo no he visto nada parecido a la atracción
· - eso es porque hay algo que la retiene
· - claro, su venganza hacia fuwa sho
· - ¿su que?- dijo estañada-
· - nada dejalo
· - ren, no me hagas perder la paciencia contigo, dime que es lo que pasa
· - ….- ren apretó la mandíbula, pero al final soltó entre dientes- ella no quiere amar
· - ¿quien te ha dicho esa tontería?- le preguntó sorprendida-
· - ella misma
· - ren, no se que es lo que ha pasado en la vida de kyoko, y estoy segura que tu no me lo dirás, pero te diré algo que si se que es verdad; no hay mujer en el mundo que no quiera ser amada, todas y cada una de ellas quieren ser amadas y amar por igual- le dijo cogiéndole la cara con las dos manos- si kyoko a renunciado al amor, es porque ha pasado algo en su vida que le destrozo el corazón, pero, estoy segura, que muy dentro de su corazón aún espera a alguien que la ame, puede que ni ella misma se de cuenta de eso, pero está esperando ren, y si tu lo haces bien, puede que seas tu.

Ren retrocedió unos pasos sorprendido, de donde había salido toda esa sabiduría, ¿desde cuando esther era tan perceptiva?

· - ren te lo volveré a repetir por si acaso, kyoko se siente atraída por ti, no se si es amor porque llevo muy poco conociéndola, pero estoy seguro, que en su corazón ocupas una parte muy importante, si tu ignoras esa parte, el resultado no puede ser bueno
· - como puedes estar tan segura- le preguntó sorprendido-
· - ren, ¿no te lo he dicho? SOY una mujer, igual que los hombres os percatáis del que esta enamorado de otra persona, las mujeres hacemos lo mismo- le dijo divertida al ver su cara aturdida- ren, ¿que es lo que le impide acercarse a ti?
· - Como quieres que lo sepa- le pregunto exasperado- si lo que has dicho es verdad (que lo dudo) yo no me he dado cuenta, como quieres que me haya dado cuenta de lo que le impide acercarse a mi
· - por eso te estoy diciendo que me respondas a mis preguntas, que sabes de ella
· - no creo que sea yo el que te lo tenga que decir.
· - Esta bien, cambiaré la pregunta, cuanto sabes de ella, me refiero a su vida personal, mucho, poco, regular...
· - bastante- le dijo sorprendido, la verdad es que sabía mas cosas de ella de lo que ella sabía que sabia-
· - y que sabe ella de ti- los ojos de ren se abrieron de golpe-
· - nada- iba a decir casi nada, pero realmente kyoko no sabia nada de nada de el-
· - ahí está, como quieres que se acerque a ti cuando eres tu quien la aleja de ti
· - ¿que?
· - Para empezar una relación, se necesita la confianza mutua- al ver la cara de ren rectifico- que no dudo que tengáis, que quiero decir es que no puedes empezar una relación con alguien cuando esa persona no sabe nada de ti. Ren, quien ha puesto un muro invisible entre ella y tu, has sido tu.

La gravedad de las palabras de esther se le metieron al cerebro como si fuera veneno, era verdad, no le había dicho nada sobre el, solo pequeñas pistas sin importancia.
Esther tenia razón, el había sido quien había puesto el muro mas grueso, al intentar ocultar su identidad, había hecho imposible cualquier fuga de información, si le decía algo a kyoko, temía la posibilidad de que acabara enterándose de su identidad.
Y como había dicho ella, kyoko era posiblemente quien necesitaba mas amor que nadie, desde pequeña lo había buscado, y solo había encontrado soledad

· - ren- continuó esther- se que no puedes decirle que eres kuon, ni tampoco el motivo por el que te fuiste de américa, pero, lo que si que puedes hacer es abrirte a ella de otras maneras, tu mas que nadie sabes como es kyoko, si tu no tienes confianza en lo que ella puede decir, no podrás tener nunca una relación estable con ella- continuó- piensa un poco con ese cerebro de guisante que tienes- se burlo esther para calentar un poco el ambiente, porque de repente parecía muy frió- ¿si le contases que eres kuon, que diría ella?, ¿ crees que lo iría pregonando a los cuatro vientos?
· - no- dijo ren- pero se alejaría de mi.- los hombros de esther cayeron lacios de golpe-
· - eso es depende de como se lo digas, ¡por dios!- dijo empujándolo hacia atrás haciéndolo tropezar y casi caerse al agua-
· - ¡ei!- le dijo enfadado- ¡estamos en invierno!
· - ¿Y que? Puedes cambiarte de ropa dentro- le dijo volviéndolo a empujar-
· - ¡oye!- volvió a repetir indignado, empujándola a ella-

kyoko estaba alucinando, era la primera vez en su vida que estaba tan cerca de tantos perros...¡y le encantaba! Tenia en brazos a tres cachorros de tres semanas de... ¿como les había nombrado kimiko? ¿Bimon? ¿Bichan. Bueno que mas daba, para ella era como nubes esponjositas de color blanco.
Acercó el rostro a los perros y estos empezaron a lamer-le la cara desesperados, kyoko se rió contenta

· - ¿de que raza me dijiste que eran?- le preguntó ausente a kimiko, mientras se le caía la baba con los perritos-
· - son bichones malteses, últimamente se están poniendo mucho de moda sobretodo con personas mayores y con familias con niños- le dijo, pero kyoko parecía que estaba en su propio mundo, ya le había repetido tres veces el nombre de la raza, pero parecía que le era imposible recordarlo- si quieres puedo reservarte a uno.- le dijo divertida, kyoko pareció encogerse ante la mención-
· - donde vivo no me permiten tener un perro, pero cuando me independice, tengo intención de tener uno- y era verdad, desde que se fue de casa de shoo, había añorado mucho a kan, el pastor alemán de once años que tenia la familia fuwa, se había sentido como si le quitaran un pequeño pedacito de corazón, como siempre ella lo estaba cuidando, le había tomado mucho cariño, y cuando se fue, añoró ese cariño y dulzura que solo un animal podía darte-
· - ¿te gustan mucho los perros no?- le dijo divertida kimiko-
· - me encantan... son la mejor compañía que puedes tener, y por encima de todo. Son fieles al amo y No te traicionan- dijo con amargura-

kimiko miró durante unos segundos la tristeza que había en los ojos de kyoko, no sabía que había pasado pero por lo que había insinuado, alguien muy importante para ella la había traicionado, y por su reacción, parecía que aún no lo había superado del todo.
De repente se le ocurrió una idea para animarla

· - ah...- dijo dramáticamente kimiko mirando el reloj, kyoko se giró mirándola extrañada- tengo mucho trabajo, y hoy tres de los cinco voluntarios han llamado diciendo que estaban con un resfriado y no podrían venir...- dijo ausente como si kyoko no estuviera allí, era una mentira, no es que estuvieran enfermos, si no que casualmente la mayoría de estudiantes que venían a beautyful pet's como voluntarios empezaban los exámenes esta semana. Como si se hubiera dado cuenta de que kyoko estaba mirándola se giró y la miro con una sonrisa radiante, parecía que hubiera tenido la idea del siglo-¿quieres pasear-los?- le preguntó, fingiendo desesperación-
· - ¿eh? ¿El que?- preguntó confundida-
· - los perros claro está-le dijo como si fuera obvio-
· - ¿estos?- pregunto emocionada mirando a los que tenia en los brazos-
· - desgraciadamente estos no, los cachorros no pueden salir al exterior hasta pasados dos meses- le informó sintiéndose un poco mal al ver su cara de tristeza- pero tenemos otros bichones que si que puedes pasear, y también son cachorros, aún que son un poco mas grandes-los ojos de kyoko se iluminaron de repente-
· - ¿en serio?
· - Claro, estamos en beautiful pets – dijo como si fuera obvio el echo de que tendrían mas- sígueme- le dijo kimiko abriendo la puerta y cogiendo tres correas de diferente tamaño y grosor de un perchero en la puerta-

kyoko dejó los cachorros en un pequeño corral el cual estaba acomodado con mantas y cojines, después siguió a kimiko. La guió hasta las jaulas exteriores, donde había pasado antes con ren y Esther. Pero de repente se desvió hacia un pequeño cobertizo que había cerca de las jaulas, entró y salió a los pocos minutos llevando lo que parecía un polo viejo de hombre

· - póntelo, nunca sabremos lo que pueden llegar ha hacer esos pequeños y adorables diablillos- le dijo sonriendo, kyoko se lo puso-

después entraron en una de las jaulas, al principio kyoko pensó que no eran cachorros ya que los primeros que se le acercaron como terremotos fueron algunos de raza grande, ¡había incluso uno que le llegaba hasta la cadera! ¡era enorme! Pero como le había dicho ester eso era todo, solo querían jugar, y por algún extraño motivo, había empezado a morderle los zapatos a kimiko

· - ¡para!- le dijo intentando imponer una orden al perro, pero el nivel de nerviosismo y de frustración con el que lo pronunció eran tan pésimos que no le afectaron al perro. Kimiko miro al perro irritada, y en un arranque de rabia cogió su zapato derecho y lo lanzó con todas sus fuerzas lo mas lejos posible. Y funcionó, el perro arrancó a correr detrás de el- ese era brutus- le dijo a kyoko- es un gran danes dentro de poco lo tendremos que trasladar con los adultos, ya tiene once meses
· - es enorme- dijo sorprendida, viendo como brutus Bolivia y dejaba el zapato delante de kimiko, esta lo cogió y lo volvió a lanzar, el perro salió disparado detrás del zapato-
· - es una de las razas mas grandes- le dijo sonriendo- tendrías que ver la raza komodo, son como caballos peludos. ¡Ah! Ten cuidado no lo pises- dijo de repente al ver que kyoko intentaba dar un paso, kyoko miro debajo y se fijó que había estado a punto de pisar a un chiwawa, es descubrimiento la horrorizo, casi había aplastado a un ser vivo- te recomendaría que cogieras a uno pequeño, ya que es mas fácil de manejar, pero si te ves capaz de coger uno grande te recomiendo a Menfis- dijo apuntado a un dogo alemán- es muy dócil, pero tiene el pequeño inconveniente de que cuando ve a Esther va directo a saludarla, y eso a veces puede ser un inconveniente, a nagisa, una de nuestras voluntarias la arrastró literalmente unos dos metros hasta que ella soltó la correa- kyoko se horrorizó, si en algún momento había pensado de coger uno grande se le habían pasado las ganas de golpe.-
· - entonces cogeré este- dijo kyoko cogiendo a un bichon en brazos, este pataleo un poco y casi se le cayó al suelo si no llega a ser por sus reflejos- o puede que no- dijo con el corazón bombeando a mil por hora-
· - coge este- le dijo señalando a un perro pequeño y alargado, vulgarmente llamado perro salchicha- es un tequel es una raza muy dócil y se porta muy bien
· - entonces lo cogeré- dijo rápidamente, poniéndole una de las correas, curiosamente llevaba collar-tiene collar...
· - si, es que dentro de tres semanas lo van a adoptar una familia de tokyo-
· - que bien- le dijo kyoko al perro- ¿como se llama?
· - Nosotros le habíamos puesto peke, pero la familia decidió llamarlo Iki, así que puedes llamarlo como quieras, pero supongo que responde mejor al nombre de peke.
· - Entonces peke.-dijo sonriendo, contenta de que por fin tenia un perro al que pasear-
· - te acompaño a la salida, nunca se sabe que torpedo te puede atropellar- dijo con ironía avanzando hacia la puerta, cuando estaba a un paso de la puerta, brutus se acercó a la carrera y se detuvo detrás de ella sin que se diera cuenta-

Brutus soltó el zapato y dio un paso hacia kimiko, puso su cabeza entre las piernas de kimiko y de repente la levantó, levantando de paso a kimiko del suelo que perdió el equilibrio y cayo de culo al suelo con un jadeo asustado
a kyoko estuvo a punto de escaparse-le una carcajada, pero por respeto a kimiko se la aguanto. En cambio la diversión fue sustituida por la preocupación de golpe

· - ¿estas bien?- le preguntó preocupada-
· - si tranquila- dijo soltando una carcajada mientras se frotaba el trasero adolorido- no es la primera vez que pasa- cogió otra vez el zapato y lo lanzo lo mas lejos posible, varios perros siguieron a brutus, pero kimiko aprovecho la oportunidad para salir del recinto acompañada por kyoko- si no fuera tan baja no me pasaría- dijo por lo bajo un poco enfadada con su altura, y es que media metro cuarenta y cinco, incluso para una japonesa era una altura muy baja-

kyoko en ese momento no sabía que decir, ¿se suponía que la tenia que reconfortar?, porque herida no parecía, mas bien lo tenia muy bien asumido su carencia de altura, así que, sin saber que hacer, kyoko se la quedo mirando con cara aturdida, deseando con todas sus fuerzas que cambiara de tema

· - mejor no te entretengo mas- dijo de repente sacándola de sus pensamientos- te recomiendo que vayas a una charca que hay un poco mas hacia delante- le dijo apuntando a unos arboles- es el sitio preferido de Esther, y tiene una bonita vista

solo en ese momento kyoko se dio cuenta que desde que había salido del veterinario no los había visto en ninguna parte, recordaba que Esther le había comentado que estaría a fuera hablando con ren, al decir que estaría a fuera había interpretado en la puerta del veterinario o en algún sitio visible, pero no estaban a la vista
kimiko al ver la agitación de kyoko decidió preguntara

· - ¿buscas a alguien?- preguntó curiosa-
· - si, he venido con Esther-san y tsuruga-san -dijo, e inmediatamente se arrepintió de lo que dijo, si ren la hubiera escuchado..-
· - seguramente estarán en la charca
· - gracias
· - de nada-dijo viendo como se alejaba con el perro-

mientras empezaba a caminar hacia la charca, kyoko empezó a pensar que puede que no estuviera bien ir, al fin y al cavo Esther había dejado muy claro que quería hablar con ren de algo importante. No era correcto interrumpirlos para enseñarles el perrito que estaba paseando.
Pero también era verdad que no sabía cuanto tiempo había estado en el veterinario, le habían parecido minutos, pero la verdad era que había entrado cuando había luz solar, y ahora mismo, el sol se estaba poniendo, seguramente se había pasado como mínimo una hora y media dentro escuchando a kimiko hablar de beautiful pet's.

Con un poco de suerte, cuando se encontrara con ellos, ya habrían acabado la conversación.

Sus pensamientos se esfumaron cuando vio a peke detenerse para hacer sus necesidades, era completamente adorable, para ser un cachorro, era muy obediente, y muy juguetón, a veces tenia que detenerse porque el perro se le ponía a saltar delante de las piernas y por miedo a pisarlo tenia que parar, acariciarlo un poco, bueno bastante rato, y después seguir con el paseo, se detuvo tantas veces para acariciarlo y cogerlo en brazos que el tiempo se le paso volando.

Cuando encontró a ren y a esther, no se dio ni cuenta, estaba demasiado ocupada acariciando al pequeño bulto en sus brazos.

De repente se oyó un chapoteo y levantó la vista, el descubrimiento la aturdió; ren se había caído en la charca

intentó acercarse para ayudarlo, pero ren antes de que incluso pudiera dar un paso mas, tiró de ester y esta acabó con el en la charca, mojados y calados hasta los huesos

· - dios mío- exclamo de golpe dejando el perro en el suelo y corriendo a ayudarlos- estáis bien?

Ren la miro un rato entre aturdido y avergonzado a la vez, después miró a Esther que esta se estaba partiendo de risa, con una mirada de reproche

· - es su culpa-dijo apuntándola con el dedo-
· - eres un maleducado,- exclamo ofendida- ¿no te han dicho nunca tus padres que es de mala educación apuntar a la gente con el dedo?- dijo, y eso solo le valió un empujón que la tiro otra vez al agua- hey!
· - Tu me tiraste primero – levantó la nariz en un gesto de arrogancia-
· - ¡me has tirado dos veces! ¿Que harás si cojo un resfriado?
· - Los tontos no se enferman- dijo sonriendo oscuramente-
· - ¿como?- dijo indignada, levantándose de golpe-

ren soltó un chillido poco masculino y empezó a correr hacia la masía como si su vida dependiera de ello, kyoko tuvo la sensación de que se había olvidado de que ella estaba ahí.
Aturdida, los siguió tranquilamente, cogiendo a peke en brazos por el camino

Una vez duchado y cambiado ren se derrumbó en la cama agotado y arrepentido a la vez, después de la discusión con Esther habían empezado a jugar a empujones casi sin darse cuenta, y habían acabado con técnicas de lucha libre en el suelo, tenía suerte de que kyoko no los había enganchado en esa posición...
lo peor de todo el asunto es que había acabado calado hasta los huesos, y con la constante imagen de kyoko viéndolo actuar como a un niño de cinco años peleado con su hermana mayor.
También había el problema de que había ignorado a kyoko cuando arrancó a correr huyendo de Esther. ¿Que excusa podía poner ahora? Era una gran falta de respeto ignorar a una persona que te hablaba, y ren aún estaba mas mortificado porque dicha persona era la mujer que amaba, y conociendo a kyoko tendía a tener las reacciones mas raras del mundo.
Solo esperaba que no se apartara de el.

Dios, todo era tan confuso, hace poco mas de un día ¡había confundido a Esther con su novia! ¡Su novia! Solo la mención de esa palabra le daban escalofríos, la amaba con todo su corazón, si, ¡pero era Esther! Con la que se había criado y crecido juntos en el mundo del espectáculo, la que le había enseñado a adaptarse a ese mundo durante unos años...
era su mejor amiga, no su novia.
Y acababa de ignorar a la mujer que amaba por jugar con su mejor amiga
se llego las manos a la cabeza y estuvo apunto de chillar en una almohada como una adolescente con una rabieta pero se contuvo, tenia que arreglar las cosas. Tenía que explicarle...

"no puedes empezar una relación con alguien cuando esa persona no sabe nada de ti. Ren, quien ha puesto un muro invisible entre ella y tu, has sido tu. "

las palabras de Esther le volvieron a la mente. No, no solo tenía que disculparse por no haberla esperado, tenía que contarle muchas cosas …
se levantó de la cama lentamente, preparándose mentalmente para decirle a kyoko su gran secreto, tenía que escoger bien sus palabras porque ya le había pasado en contadas ocasiones que acababa confundiendo-las por otras.

Estaba a punto de tocar el pomo de la puerta cuando llamaron a la puerta de repente. Extrañado abrió la puerta, y se sorprendió al encontrar justamente a la persona que estaba buscando;

kyoko estaba en la puerta con una mirada de preocupación gravada en la cara.

_

bueno por fin! siiii yupi! he acabado los examenes solo falta que me den la sentencia, y como regalo 21 de mis paginas jajaja mola he no he puesto nunca uno tan largo!

pero en fin valia la pena intentarlo

he de midificar algunas cosas y puede que al cabo de unos dias lo rectifique, pero para que se os pase el mono os dejo con el capitulo, que es la otra parte del otro

creo que el siguiente sera el último y es posible que tambien lo divida para que no sea tan tocho, pero en fin, muchas gracias por los comentarios ya son 120!

si tengo unos 30 prometo ponerlo mas pronto, y no hacerlos esperar cuatro meses mas XD

siento el retraso espero que no me maten! soy muy joven aún!