Nada de esto me pertenece.

CAPITULO 1: RECORDANDO

-Basta, Alice. No te lo volveré a repetir: no quiero que presentes a más hombres.

-Pero, ¿Por qué? Will es un buen tío, guapo, rico, educado y estoy segura que en la cama es un gran…

Suspiré. Alice, mi mejor amiga, nunca iba a cambiar. Según ella, la felicidad de una mujer dependía irrevocablemente de su estado civil. No había manera de convencerla de que el amor no era cosa de una cena o unas copas con un completo desconocido.

Conocía a Alice desde hacía más de vente años, cuando ambas teníamos nueve adorables primaveras. Ella fue la primera que se me acercó, ofreciéndole su amistad aquella niña nueva, rara y solitaria. Desde aquel día no nos habíamos separado y se convirtió en mi hermana, mi confidente, mi otra mitad. A pesar de sus extravagancias, era una persona adorable y fácil de querer

-¡Ya está bien! Alicia, no se de que manera decírtelo. No me interesa como sea Will en la cama, ni el número de ceros que tiene en su cuenta bancaria, ni la universidad en la que estudió. Si accedí a cenar con él fue porque te pusiste muy pesada, sólo por eso.

Alice puso los ojos en blanco. Mi alergia a las citas a ciegas era una espina en su costado, y a pesar de dejarle claro lo mucho que me aburrían los hombres que me presentaba, no dejaba de insistir.

-Por favor Bella, deja que te ayude a buscar un hombre. Sé que te sientes muy sola después de… bueno, después de él.

De repente me sonrojé. Había olvidado lo bien que me conocía, y eso a veces me daba bastante miedo, porque me conocía mejor que mi propia madre. Lo que Alice trató de callar no era más que mi anterior fracaso amoroso con un chico que nos enamoró a todos y que resultó ser una decepción para mí

Conocí a Edward en el trabajo. Era el recepcionista de la empresa en la que trabajaba, y no pude resistirme a sus constantes miradas y sonrisas seductoras cada día. Su sentido del humor y su encanto casi sobrenatural me conquistaron. Y no sólo a mi: Alice le hubiera tirado los tejos si no estuviera profundamente enamorada de su marido, Jasper, y éste último encontró un compañero con el que ir a jugar al tenis los sábados por la mañana.

Todo era perfecto. Mi vida era perfecta. Mi novio era perfecto. Mi trabajo era perfecto. No podía pedir absolutamente nada a la vida y me consideraba afortunada por tener todo lo que deseaba.

Me llevé más dos años subida en una nube, y que no quería bajar. Sin previo aviso, esa nube se disipó y caí estrepitosamente contra el suelo.

FLASHBACK

Un buen día, estábamos en una discoteca Alice, Jasper, Edward y yo. Eran alrededor de las 2 de la mañana y habíamos tomado unas copas de más. Mientras bailábamos me encontré con un amigo de mi infancia, Mike. Charlamos durante un buen rato, me contó su vida, sus logros y me alegré saber de que era feliz y las cosas le iban tal y como querían.

Después pasó todo muy rápido: un camarero de la discoteca se resbaló, empujando a Mike y cayendo este literalmente encima de mí. Lo siguiente que recuerdo es a Edward golpeando al pobre Mike y cómo el señor de seguridad nos echaba a patadas del local.

-¡Eres una zorra!-gritó Edward, a la salida de la discoteca- ¡En mis propias narices me estabas poniendo los cuernos con ese tío!

-¡Estás loco!-contesté- ¡Era mi mejor amigo cuando era pequeña, estábamos charlando!

-¡Pues estabais muy acaramelados, riendo y coqueteando!

-¡Eso es mentira! Hace dos años que me conoces, ¿crees que te haría algo así?

-¡Ya lo has hecho! ¡Ni siquiera te has molestado en disimular! ¡Se veía perfectamente que ese tío te gustaba!

-¿¡Pero te estás escuchando!? ¡No lo veía desde hacía más de 10 años! Te quiero a ti joder, jamás te engañaría con otro…

-¡Bonita manera de demostrarlo! Mira…-se acarició las sientes- será mejor que lo dejemos, no quiero seguir con esto…

-Pero…

-Ya he abierto los ojos contigo, no quiero volver a verte en mi vida.

-Por favor, escúchame

-¡No quiero escucharte más! Desde ahora olvídate de mí, haré como si nunca te hubiera conocido.

Los días siguientes estaban muy borrosos en mi memoria. Recordaba haber pasado la noche en casa de Alice y Jasper y también recuerdo que cuando llegué a mi apartamento, las cosas de Edward ya no estaban. Su ropa, su colección de CDs y revistas de videojuegos…Se había marchado, y estaba convencida que no volvería a salir a flote…

Y sin embargo lo hice gracias a la gran ayuda de mis amigos. Sin ellos probablemente no sería quien era, sin ellos seguramente habría cavado mi propia tumba.

FIN FLASHBACK

-¿Bella? ¿Bella, me escuchas? –oí decir a Alice

-Perdona Alice, me despisté. ¿Qué decías?

-Te decía que deberías abrir tu mente al amor. Estoy segura que ahí fuera hay un tío perfecto para ti, pero en estas cosas tienes que poner un poco e interés, Bella. Como sigas así vas a terminar siendo una de esas solteronas de cuarenta años, con cinco gatos y cenando comida precongelada.

-Gracias, eres un auténtico encanto. –reí. De ese modo, acabamos nuestra conversación sobre hombres.

Era sábado por la tarde y habíamos quedado para ir al centro comercial, lleno de familias con rostros felices que acudían al cine o a hacer la compra del mes. Estábamos tan exhaustas por nuestras compras, que decidimos hacer una parada para tomar algo en nuestro restaurante mexicano favorito.

Cuando me despedí de Alice y llegué a casa, decidí poner mi colección de comedias románticas favoritas. Si Alice supiera que guardo una auténtica montaña de películas de amor, no dudaría en tirarlas todas a la basura. Me reí. Ella era así. Pensaba que esas películas eran como "el veneno de las relaciones, ya que nos hacían idealizar el concepto de un amor inalcanzable e imaginario," y no le faltaba razón, aunque no podía negar que adoraba esas películas.

Empecé con "Novia a la Fuga" de Julia Roberts, pero tenía tanto sueño que no logré verla entera. "Maldita Alice y sus compras compulsivas"-fue lo último que pensé antes de quedarme dormida en el sofá delante de un bol de palomitas.

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Esta es mi primera historia. Necesito vuestra opinión!! Seria mucho pedir un review? xD Besos!!