SIN TITULO

El sol brillaba aquella tarde como lo hacia todos los años en esas épocas aunque Natalia ya lo había olvidado, habían pasado 10 años desde que su madre en un intento por darle una vida mejor o simplemente huir del tormento de un matrimonio desgastado, había decidido dejar aquella casa donde ella, Natalia, su hermana Erlin y su padre habían pasado quizás las mejores y peores épocas aquellas que desde ese día Natalia sabia que nunca volverían.

Los carros seguían pasando por aquella calle que a pesar de los años seguía como ella la recordaba, con aquellas grietas causadas por el tiempo y los rayones de los cientos de veces que las bicicletas habían frenado en ella, casi podía verse junto a Renata aprendiendo a jugar canicas, sintiendo el aire en sus caras arriba de la bicicleta, descubriendo la atracción por los niños, en fin podía recordar santo y seña de los 18 años que había vivido ahí justo en la casa marcada todavía con el numero 15646.

Era difícil estar parada justo enfrente de ahí, donde estaba el lugar en donde había dejado escondidas tantas lagrimas, recuerdos y episodios de una niñez y adolescencia que dejo huella mas de lo que cualquiera que la conociera se pudiera imaginar.

Ahí se encontraba una joven Natalia Lamarck , de cuerpo esbelto y sonrisa que brillaba mas que el sol, una elegante postura que el tiempo le había otorgado, pelo negro cautivador, presencia imponente y ojos color marrón oscuro profundo que desde hacia 10 años parecían dos pequeñas estrellas carecientes de luz.

Sintió el deseo de entrar por aquella puerta que años atrás atravesaba corriendo, pero creyó que no estaba lista para descubrir lo que ahí le esperaba: su pasado.