Disclaimer: Los personajes pertenecen a Naoko Takeuchi, solo la trama es mía.

Epílogo.

Pov Darién.

Aun no podía creer lo que había pasado segundos antes, llegamos al estacionamiento y la ayude a subirse a mi Ferrari como en los viejos tiempos, le di la vuelta al auto y me introduje en la cabina, encendí el motor y aceleré, ella me había pedido que saliéramos del hotel pero ¿A dónde iríamos? Pensé en llevarla a la casa de la playa, pero estaba vacía, sin amueblar, así que me encamine rumbo a mi departamento, ella miraba por la ventana, seguramente asimilando las cosas, tome el dorso de su mano y lo acaricie suavemente, me miró y sonrió, recordé las palabras que me dijo Diana antes de venir a la fiesta de ACA, mi amiga me había llamado para felicitarme y cuando salió a relucir el tema del amor, yo le conté como estaba la situación con Sere.

- "Sea varón como que en tres meses no le ha dicho que aún esta más que calado por ella- me reprochó enérgicamente.

- Dianita amiga mía y si me dice que no, ella a sido muy clara con su comportamiento, cuando voy por los niños se me esconde, es obvio que Serena ya no siente nada por mi, no le abriré mi corazón para que ella lo pisote nuevamente, me moriría- me justifique sintiendo una fuerte opresión en mi pecho.

- Pues que dramático, hombre al final- murmuró –y si ella esta esperando que usted dé el primer paso- comentó con ese tono que dice, no habías pensado en eso, ja.

- No lo creo- debatí acongojado.

- Mire doctor Chiba, póngase los pantalones y hable con ella, estoy segura de que esa mujer lo adora tanto como usted a ella, solo que por lo que han pasado hay temor, piense positivo, si le dice que si procure hacerla feliz, no más desconfianza, ni pleitos, ámela como quiere amarla y procure cuidarla por que si no-.

- Si no que- la interrumpí juguetón, aunque sus palabras habían calado hondo en mí.

- Viajo y lo casco, usted sabe como soy yo- me amenazó con seriedad, aunque yo sabía que bromeaba.

- No serias capaz, me quieres demasiado- le dije arrogante.

- No me conoce doctor- me advirtió, y esta vez, si me asusto, un poco.

- Está bien, gracias por llamar-.

- ¡Me esta colgando!- exclamó sorprendida - es cierto lo que dicen la verdad duele ¿No Darién?-.

- Nooo, voy conduciendo, tengo que llegar temprano al hotel y checar todo, te quiero amiga dale besos a los niños y si pasa algo te cuento luego, adiós- corté la llamada y suspire, lo que Diana me pedía era tan difícil".

El sonido de mi celular me saco de mis cavilaciones, era un número desconocido, sin embargo conteste.

- Diga.

- ¿Darién dónde demonios estas?- me gritó esa peculiar voz que reconocí casi inmediatamente.

- ¿Poly?- Serena me miró sorprendida.

- No, la reina de roma- ironizó -claro que soy yo, estoy acá en la fiesta y tú debes de dar cierto discurso en 10 minutos y resulta que no te encuentro por ningún lado- me amonestó claramente enfadada.

- No estoy en la fiesta- informé - tuve que salir, podrías dar tú el discurso- pedí reconociéndome a mí mismo que lo había olvidado, pero mi Sere era más importante, en ese y todos los momentos de mi vida.

- Dari corazón llegué hace 20 minutos del aeropuerto y me vine directo para acá, no tengo nada preparado- alegó angustiada -¿Dónde estas?- me cuestiono algo desesperada.

- Ocupado- respondí sonriendo, acaricie nuevamente la mano de Sere que me veía confundida, la voz de Poly podía escucharse en todo el auto- dile a Himeko que te ayude con el discurso, no pienso regresar- me preparare para el estallido que haría la intensa de amiga.

- ¿Estás con ella verdad?- cuestiono entre asombrada y emocionada.

- Puede ser- conteste divertido.

- ¡Ay no me digas que te la llevaste!-sonreí- ¡Noooooo!- exclamó dramatizando -Yo que quería conocer a la mujer por la cual no funcionaron mis tácticas de seducción- se quejó y juro, aunque no pude verla que hasta hizo un mohín.

Reí fuerte, Poly tenía unas ocurrencias –si estoy con ella, no molestes –le dije en tono de juego.

- Esta bien querido mío diviértete- me contesto siguiendo el juego.

- Seguro, ehh Poly, no me llames a menos que tu país quiera mandar una bomba nuclear al mío, si es así, cerciórate de que tenga tiempo de ir por mis hijos y llevarlos a un refugio- comente con seriedad.

- No creo que Colombia tenga tanto dinero para enviar una bomba nuclear a Japón, es más no creo que haya para mandarla a ningún lado, además recuerda que nosotros somos pacifistas- me replico en el mismo tono.

- No hablo de Colombia si no de tu país de residencia- alegué rodando los ojos.

- No seas tonto, los Estados Unidos de Norte América no harán eso con Japón, quizás con otro país- expresó airadamente.

- Por eso lo digo, suerte en el discurso, te quiero – me despedí y colgué sin dejarla hablar, que si no, nunca terminaría esa llamada.

El semáforo cambio de color justo a tiempo, atraje a Serena hacía mi y uní nuestros labios, nunca jamás me despegaría de esos labios rosas me prometí, el sabor de su saliva era exquisito y nuestras lenguas se movían en perfecta sincronización, tuvimos que separarnos por falta de aire y por un estúpido que nos mando a buscar cuarto, Serena estaba sonrojada y se veía tan hermosa que pise el acelerador a fondo para llegar cuanto antes al departamento.

Su celular empezó a sonar, note como su boca se curvo en una sonrisa, obvio ya sabía quien era del otro lado de la línea.

- Hola Yess,,, Si, sí estoy con Darién- apretó mi mano y por el rabillo del ojo vi como se mordió el labio- no se si llegare- me tense ansioso -dile a Luz que no grite, que la estoy escuchando, yo también las quiero mucho, cuiden de mis niños- suspiro profundamente y me miró consternada, yo pregunte con un gesto ella me hizo un ademán y siguió hablando:

- Hola Luz… Si amiga gracias, le diré… Ok te contare, ¿Contenta?...Lo suponía, hasta luego –colgó.

Minutos después estábamos en el elevador, volví a unir nuestros labios en un beso suave hasta que llegamos a mi piso, camine junto a ella con nuestras manos enlazadas, podía sentir que estaba nerviosa, al llegar a nuestro destino abrí la puerta y ella se quedo ahí de pie sin entrar.

- Sere- la llame –es pasado amor –le dije al saber lo que ella estaba recordando, la maldita noche del 10 de junio donde murió nuestra bebita –te amo, me amas ¿Recuerdas?-exprese con miedo, temía que ella se arrepintiera de la oportunidad que me estaba ofreciendo.

- Si, lo sé –murmuró, el alma me volvió al cuerpo.

Ambos entramos al departamento, deje que ella entrara primero, si al principio vacilo, al cruzar el umbral del lugar supe que estaba segura completamente, que ya no había marcha atrás, esto era el todo por el todo, para ambos. Mi corazón latía furiosamente, yo sabía que era por la expectativa, ¿Cuántos años sin ella en mis brazos? Demasiados. Tantos años sin ella ahora me pasaban la factura, mi pantalón se hizo estrecho. Observe su caminar sinuoso hacia la repisa de las fotos, tomo una entre sus manos, justamente una donde yo aparecía con nuestros hijos.

- Es una hermosa imagen -musito mas para si misma que para mí.

- No tanto, hace falta una parte importante para que este completa- susurré en su oído.

- ¿Cuál? - pregunto arqueando una ceja.

- Tú- le conteste flirteando, ambos reímos ante mi mal coqueteo.

Una vez que la risa nos relajo el ambiente se distendió. Me gustaría darle tantas cosas, la ansiedad nos estaba haciendo sus presas era evidente, puesto que los dos sabíamos lo que pasaría a continuación, haríamos el amor. Aunque las dudas eran más fuertes.

Y si… ¿No le gustaba? Ambos habíamos crecido, cosa bastante obvia. ¿Y si ya no éramos tan compatibles?... O sea, ella tenía ¿33? No estaba seguro ni siquiera que edad tenia. Y yo, ¿Yo? ¡Tenía 35! mierda estaba viejo, me dolió recordar la edad que tenia, sobre todo porque no quería arruinar el momento, que se viera opacado por el ayer, por esos momentos de pasión que habían marcado nuestras vidas, que habían sellado nuestros destinos, tenía miedo de que esa chispa que había ya no apareciera en nuestra entrega.

Ella trago en seco y ese solo movimiento hizo perder el hilo de mis pensamientos.

- Parezco una adolescente, estoy sumamente nerviosa- comento con que voz queda.

- Somos dos- reconocí abiertamente - ¿Podría traer champaña? ¿Flores? Lo que sea, solo dime- sugerí riendo -aunque no sé de dónde sacaré rosas para un momento tan especial como este- volví a reír de nerviosismo reconociendo que ambos parecíamos adolescentes.

Estábamos sentados uno al lado del otro en el gran sofá de cuero negro, puse los codos en mis rodillas y suspire sonoramente.

- No importa- susurró -¿Me besas?- pregunto tímidamente, yo enfoque mis ojos en ella y acaricié su rostro con la yema de mis dedos, deleitándome con la suavidad de su piel.

- Si te beso una vez más no me detendré y te arrancaré toda la ropa- le confesé con sinceridad - quiero ser delicado, quiero que sea perfecto- exprese suspirando sonoramente y es que era la verdad, cuando yo la besaba me costaba controlarme y si lo hacía una vez más, pasaría lo mismo que en el ascensor, que en aquella despedida, que ese día en la disco.

"No, ahora tiene que ser perfecto", me dije a mi mismo con obstinación, ella sonrío y sus ojos brillaron por mi anterior declaración y porque creo adivino mi último pensamiento, con todo el autocontrol que aún tenía volví mi vista a la nada.

- La perfección no existe, me demoré en descubrirlo, ¿Me besas?- gire mi cabeza para mirarla y supe que lo tenía todo perdido.

Yo quería perfección, y lo que quería estaba frente a mí, en sus ojos, ahí tenia toda perfección del mundo… ¡Ella era perfecta!

Tome su rostro entre mis manos y la escuche suspirar sonoramente. Fue solo un rose de labios y la corriente eléctrica se desato. El sentir nuevamente su cálido aliento en mi rostro, fue todo lo que basto para desatar la tormenta que venia aumentando en mí.

Arremetí con todo mi cuerpo en su boca y la recosté con un poco de brusquedad en el sillón, escuche una risita nerviosa dentro del beso pero poco me importo.

¡Estaba demasiado ocupado disfrutando de su sabor!

Me lo negó demasiado tiempo, que se aguante. Comencé besar su cuello, a bajar por su clavícula, mis pensamientos se dispersaban entre sus suspiros y yo tuve que recordarme, que ella era delicada por que estaba dejándome llevar por mi instinto animal.

Por encima de su ropa comencé a masajear sus pechos, ganándome como premio ya no sus suspiros, si no gemidos, que se me antojaban de lo más sensuales en sus labios, recorrí sus piernas con mi mano libre hasta sus muslos y seguí más arriba hasta tocar sus redondos glúteos.

La vi arquearse de placer, fue cuando tuve suficiente de sus hombros y pechos, necesitaba besarla, ¡YA! Cuando la tuve cara a cara para besarla vi sus ojos oscurecidos de deseo, en promesa de una entrega absoluta sin reparos ni reproches.

Poco a poco y torturándome en el camino, la fui descubriendo de sus prendas, las cuales quedaron regadas por el piso de la sala.

Frente a mi quedo ella, mi princesa, mi mujer. Mi primer amor desnuda en cuerpo y alma. No pude ni quise evitar el nudo que se formo en mi garganta.

Me apoye entre sus pechos justo donde iba su corazón, mas bien mi corazón. Y lo bese, fue más que un beso de pasión buscando llevarla al éxtasis. fue un besos que buscaba llegar al alma. Sentí sus manos en mis cabellos desordenados que consiguieron abrazarme y apretarme más a ella.

Sentí correr a través de mis ojos las lágrimas del alma y escuche un suave sollozo salir de su pecho, yo no paré mis emociones, no quise interrumpir este reconocimiento de nuestra piel.

También llore con ella por lo que fueron minutos, aunque parecieron horas, yo necesitaba este momento con ella piel contra piel, corazón con corazón, y se que ella también lo anhelaba, por que además de lo físico nuestra alma sería entregada en ese momento.

Nos miramos nuevamente a los ojos y con sus pequeñas manos me tomo por los hombros y me sentó en el sofá, luego ella se sentó a horcajadas encima de mí. No pude evitarlo y tome con las manos su cintura, beso mi cuello y mi clavícula, tal como yo había hecho con ella.

Vi su mirada oscurecerse de deseo, su mirada hambrienta me excitaba. Comenzó nuevamente un beso desenfrenado, hambriento, proteste cuando ella rompió el beso y se separo de mí sin reparo de su desnudez.

Me tendió la mano y me lanzó una mirada llena de una invitación al placer, mismo que ya empezaba a sentir al tenerla junto a mí, apreciando su perfecto cuerpo. Obedecí como el idiota enamorado que soy. La seguí a mi habitación y la luz de la luna se filtraba a través de las ventanas del cuarto, el panorama le dio un halo de extrema belleza a mi princesa, me vi obligado una vez más a recordar que ya no era la niña que estuvo en mi brazos hacía tantos años, ahora era una mujer.

- Ya no soy esa jovencita, de hace tantos años atrás- murmuró apenada.

- Yo tampoco- reconocí con seguridad, tratando de transmitírsela a ella.

- No solo mi cuerpo ha cambiado- expresó con tristeza –todo es diferente ahora- susurró.

- Lo sé, pero aun así sigues siendo hermosa, muy hermosa, tanto por dentro como por fuera –declaré mientras caminaba hacia ella, tome su cintura con mis brazos mientras nos uníamos nuevamente en un apasionado beso.

Porque de nada sirve, no tiene sentido.

Porque noches y días ya me dan lo mismo.

Porque de nada vale todo lo vivido.

Porque ya no hay razón si tu no estas conmigo.

Serena desabrocho mi camisa y yo me saque los zapatos como pude, mientras mis manos acariciaban su espalda y mi boca se empalagaba con el sabor de su saliva, hecho mi camisa hacia atrás y yo relaje los hombros para que cediera hasta caer al suelo.

No todo a la primera suele ser perfecto.

A veces necesitas un segundo intento.

Se que te di muy poco y de eso me arrepiento.

Pero puedo arreglarlo en un segundo intento.

Repaso cada uno de mis muslos y no pude evitar sisear mientras me besaba el cuello y me marcaba con sus manos hasta llegar a la pretina de mi pantalón, el cual se hizo más pequeño aun, mi pene estaba ansioso ante la expectativa de volver a sentir la exquisita calidez de mi princesa.

Porque me duele el alma y ya no tengo calma.

Porque ya no consigo vivir si no es contigo.

- Sere- susurré, ella me calló colocando sus labios sobre los míos, su lengua pidió acceso a mi boca y no se lo negué, la exploró completamente mientras soltaba el cinturón y el botón de mi pantalón, sentí la cremallera ceder y mi pantalón cayó al suelo, levante las piernas para quitarme la estorbosa prenda y camine junto a ella hasta apoyarla gentilmente sobre la cama, corté mi beso para deleitarme de la imagen de mi ninfa, sus ojos brillaban, vi sus labios hinchados por tantos besos que la hacían verse aun más sexy, su pechos que se movían al ritmo de su respiración acelerada, la hermosura de la piel blanca de su cintura que daba paso a sus caderas y sus piernas de longitud perfecta, si ella era perfecta.

En mi segundo intento voy a ser mejor.

No voy a cometer otra vez el error.

De dejarte sola y descuidarte amor.

Volví a mirarla y vi que ella hacía lo mismo conmigo, que miraba mi rostro, mi cuello, que descendía para apreciar mi pecho marcado por el ejercicio, mis abdominales, para después morder su labio inferior con gesto de necesidad al ver mi erección por encima de la tela del bóxer, me sentí algo cohibido debo admitir, ante su escrutinio, pero me relaje al sentir que ella también me encontraba deseable.

- Eres hermosa- dije para poder calificar su anatomía, aunque era una simple palabra que no llegaba a describirla, ella era mucho más que eso, pero parecía que mi oratoria se había perdido como mi sentido común y mi decencia.

Entonces tomé su pie, delicadamente quite su zapato y empecé a besarlo, ella empezó a temblar al sentir como mis labios y mi lengua avanzaban por la piel de sus pantorrilla para llegar a sus muslos, sentí mucho deseo de hacerla mía sin tanto jugueteo, pero si había esperado años por esto, unos segundos más no eran nada, quería marcarla de mí totalmente, y yo quería intoxicarme de su esencia antes de fundirme en uno solo, cada vez que avanzaba leves gemidos escapaban de su boca, vi como tomaba las sábanas y las retorcía entre sus dedos, le estaba causando placer y su placer aumentaba el mío, sentí la piel de su abdomen, la mordí levemente con mis labios dando gracias a Dios por ese lugar donde habían germinado mis hijos, ella respondió con un gemido aun más fuerte, no me pude evitar la tentación de lamerla hasta llegar a su cuello pero sin tocar sus pechos, de eso me encargaría después, lamí su cuello, busque como un hombre sediento su boca, volví a besarla con locura, ella empezó a tocarme el pecho enviando descargas a todo mi cuerpo, mi mano empezó a subir a través de su piernas pidiendo permiso para poder tocarla allí de donde se emanaba su olor dulce, ese que me hacía perder la razón, su piernas se abrieron lentamente mientras mis dedos sintieron su ardiente humedad, con mi dedo separe sus pliegues íntimos y comencé a estimular su clítoris que estaba un poco duro y sensible por lo excitada que estaba, el primer movimiento hizo que sus caderas chocaran con mi mano.

Porque sin ti mi mundo es una perdición.

En mi segundo intento te voy a llenar,

de tanta dicha que no vas a recordar.

Baje mi cabeza a sus pechos que subían y bajaban rápidamente, debido a su errática respiración, lamí, succione, bese su pezón izquierdo mientras el derecho era masajeado por mi mano dándoles igual atención, Serena solo gemía ante mis caricias mientras tiraba de mi cabello, mi erección clamaba por su liberación, pero esta vez tenia que ser perfecto.

Las noches de tormenta y de oscuridad.

Es que te voy a dar amor y amor de más.

Llegue a su labios nuevamente buscando con urgencia un poco de mi droga, ella era mi droga y por Dios que sería un adicto condenado a muerte entre sus brazos, Serena me beso con urgencia, nos necesitábamos, el rose de nuestras pieles nos estaba quemando vivos.

–Te amo – me dijo y yo asentí mientras me quitaba el bóxer sin despegarme de sus labios, liberando así mi erección, nuevamente con mis manos aparte sus piernas para situarme dentro de ellas y guíe mi miembro a su entrada, lo introduje poco a poco mientras le susurraba lo mucho que la amaba y cuanto tiempo había esperado este momento.

En mi segundo intento tú serás primero.

Adornaré la casa con cada te quiero.

Regare de flores cada paso tuyo.

Y en el pasado solo quedara un orgullo.

No todo a la primera suele ser perfecto.

A veces necesitas un segundo intento.

Pegue mi frente con la suya al sentirme completamente dentro de ella sus manos se fueron a mi cuello y sus piernas a mi cintura profundizando nuestra unión.

Se que te di muy poco y de eso me arrepiento.

Pero puedo arreglarlo en un segundo intento.

Porque me duele el alma y ya no tengo calma.

Porque ya no consigo vivir si no es contigo.

Era como estar nuevamente en casa, empecé a embestirla suavemente, demostrándole con este acto que mi corazón siempre había sido suyo desde aquella vez que chocamos en Black Moon, Serena arqueo su espalda chocando sus caderas con las mías mientras luchaba con su respiración, la luz de la luna filtrándose en el cuarto hacia que el momento fuera único .

En mi segundo intento voy a ser mejor.

No voy a cometer otra vez el mismo error.

De dejarte sola y descuidarte amor.

Aumente la velocidad de los movimientos, no había palabras para expresar las sensaciones, éramos solo ella y yo amándonos, demostrando que el tiempo ni el destino había apagado al llama del amor, nuestros corazones palpitaban a un mismo tono, nuestros movimientos sincronizados perfectamente, la habitación envuelta en jadeos y gemidos cada vez que entraba y salía de su cuerpo.

Porque sin tu mi mundo es una perdición.

En mi segundo intento te voy a llenar,

de tanta dicha que no vas a recordar.

Las noches de tormenta y de oscuridad.

Es que te voy a dar amor y amor de más.

Llegamos al clímax juntos, como nuestra última vez, susurrando nuestros nombres mientras nuestros cuerpos temblaban por el placer que recorría nuestras entrañas, le di un último beso mientras le daba las gracias por aceptarme nuevamente en su vida y la de nuestros hijos, ella quito los mechones de mis cabellos que yacían pegados en mi frente a causa del sudor sonriéndome con esa dulzura que me había hecho enamorarme de ella.

Salí de su cuerpo y extrañe su calor, la atraje a mi pecho mientras ella trazaba planos inexistentes en el, bese sus cabellos sumiéndonos en un agradable silencio, en ese momento las palabras sobraban.

Serena se levanto de la cama arrastrando la sábana con ella y fue hasta el baño, minutos después volvió sonriente.

- ¿Crees que hemos acabado?- me dijo juguetona mientras se colocaba encima de mi cuerpo y tomaba mi miembro con sus manos.

- No- respondí con seguridad - ¿Tú crees que acabamos?- Le devolví la pregunta, ella río mientras negaba, froto mi miembro de arriba abajo –Sere- sisé mientras seguía con su tarea, la tome por las caderas y en un parpadeo ya estaba nuevamente dentro de ella amándonos, convirtiéndonos en uno solo sin pensar en el mañana, ni en el futuro, pero con la certeza de que no acabaría pronto.

Un nuevo día se colaba por las ventanas moví mi cabeza haciendo que mis huesos traquearan, abrí los ojos para ver que todo era real y no un sueño como lo temía, respire tranquilo, ahí estaba ella dormida boca abajo con la sábana de seda blanca cubriendo su trasero, su espalda estaba totalmente expuesta y sus pechos estaban contra el colchón, pensé despertarla mientras besaba su cuerpo, pero no, pensara que soy un maldito adolescente hormonado, perdí la cuenta de cuantas veces la hice mía en la noche, de cuantas veces escuche mi nombre salir de sus labios cuando alcanzábamos el cielo juntos, sonreí pensando en que seguía siendo la misma que se entregó a mi después de haber bailado toda una noche, dulce y apasionada tal como la primera vez, estaba dichoso, era una dicha que no me cabía en el pecho, tanto que gritar era la única forma de liberar tanta felicidad, aunque me contuve, aún no era momento, faltaba la mejor parte, así que opte por levantarme despacio para evitar que despertara.

Recogí la ropa que estaba esparcida a lo largo del corredor, me di una ducha silenciosa mientras recordaba los sucesos de la noche, la amaba más que a nada en el mundo, pensé una y otra vez mientras el agua caía sobre mi cuerpo. Salí del cuarto de baño, ella seguía dormida, fui hasta el closet y saque un pantalón de pijama y una camisilla blanca, me acerque un poco a la cama y baje hasta poderle dar un beso en la espalda, ella se removió inquieta más no se despertó, sonreí embriagado de felicidad y así salí del cuarto dispuesto a preparar el desayuno para mi reina.

Llegué a la cocina, cosa que no utilizaba desde que volví de E.U. Ya que por lo general siempre comía fuera, con los niños o en la mansión con mis hermanos, abrí el refrigerador, parecía un océano: Solo agua, camine hasta donde estaba mi móvil y llame para que trajeran leche, huevos, algo de fruta y pan, al colgar lo guarde en mi pantalón y salí del departamento, no quería que mi princesa despertara con el sonido del timbre.

Solo me demore unos minutos, al regresar me asome a la habitación constatando que mi princesa seguía dormida.

Coloque los ingredientes en la cocina y me quite la camisilla ya que estaba haciendo bastante calor y empezaba a sudar, luego de esto me dedique a preparar el desayuno, en esas estaba cuando sentí como alguien me miraba, voltee para verla en el umbral de la entrada, tenía mi camisa puesta y el cabello desordenado, era obvio que acababa de despertar y aun así se veía extremadamente bella.

- Buenos días princesa – le dije regalándole una sonrisa – ¿Qué haces levantada a esta hora? Pensé que dormirías más – coloque las tostadas en un plato y termine de picar la fruta en trozos.

- Digamos que desperté y la cama se me hizo inmensamente grande sin ti –sonrío, yo la imité como un bobo enamorado.

- Sabes creo que mi camisa luce mejor en ti- comente suspirando.

- Si creo que luzco sexy- gire lentamente para terminar de hacer el desayuno- ella se acerco a mi y me abrazo por la espalda.

- No tientes tu suerte Serena -murmuré entre dientes -no seré un adolescente, pero tengo hormonas y cuatro años célibe- rió traviesa mientras me dejaba un beso en el cuello, obligándome a dejar de hacer lo que estaba haciendo -tú te lo buscaste-me gire y atrape sus labios con los míos apretándola de la cintura para que sintiera a mi muy ya dispuesto amigo.

Un jadeo escapo de sus labios mientras besaba su cuello, la alce y ella no tardó en entender el mensaje, enredó sus piernas en mis caderas y ambos gemimos ante el exquisito roce de nuestros cuerpos, así unidos la lleve hasta la encimera de la cocina.

- Da… Darién…Yo no soy el desayuno – me dijo con voz cortada y jadeante.

- En este momento si lo eres- sonreí maliciosamente- eres mi plato principal –susurré a centímetros de sus labios mientras soltaba los botones de la camisa para maravillarme una vez más con su exquisito cuerpo desnudo.

- ¡DARIÉN! – Grito al sentir mi mano en su entrepierna, la tome nuevamente en brazos buscando a tientas la recámara, esto sin dejar de besarla, cuando llegamos la coloque suavemente en mi cama y luego me tumbe sobre ella apoyándome en mis brazos, volví a unir nuestros labios en un beso cargado de pasión, cuando nos separamos por falta de aire la mire a los ojos y coloque dos mechones de cabello detrás de su oreja.

- Te amo- le susurre- para siempre, por siempre –bese su frente.

- Yo también te amo –suspiro -fui tonta, un amor así de inmenso no se borra por más distancia y tiempo que nos empeñemos en marcar, este amor esta tatuado en nuestras almas, perdóname por entenderlo hasta hoy- comentó con voz apagada y viéndome directo a los ojos con esa mirada que tantas veces me obligaba a permanecer despierto en esas noches de soledad, deseando verme reflejada en ella una vez más.

- Shssss, ahora, aquí, no existe cabida para el pasado amor, ahora solo disfrutemos del presente, construyamos el futuro –ella me beso muy suavemente, fue solo un rose, pequeño, pero cargado con todo el amor que se, siente por mí.

- Te amare hasta que mi corazón deje de latir –acarició mi mejilla y yo entendí que no tendría otro momento como este luego de que los niños se enteraran, me acerque a su boca y le di un beso suave pero profundo, me separe de ella y lleve mi mano hasta la mesita de noche, tome la cajita de terciopelo vino tinto que había traído desde América, lo compre por que Diana insistió en que era mejor estar prevenido.

- Amor – suspire indeciso, ¿Hacerlo o no? Aún no teníamos 24 horas de habernos reconciliado -Sere creo que tu y yo ya hemos pasado muchas pruebas para estar juntos y la verdad no me importaría pasar muchas más si al final estarás conmigo –volví a tomar aire- cásate conmigo Sere, quiero que seas mi esposa, lo último que vea antes de dormir y lo primero al despertar –sus ojos estaban cristalinos y yo bese cada una de las lágrimas que habían salido sin permiso mientras colocaba el anillo en su dedo.

- Si – susurró sollozando sutilmente – casémonos, no quiero estar separada de ti más –la bese.

- Este fin de semana- le comente entre el beso, sus ojos se abrieron y se separo de mis labios sorprendida.

- Es muy pronto Darién- expreso dudosa –como organizar tanto en tan poco tiempo-.

- Deja todo en mis manos tu solo ocúpate de tu vestido ¿Si? –exprese emocionado y con un tono medio infantil, reconozco que me gano la emoción, ella sonrío y asintió, en sus ojos no vi ninguna duda, volví a besarla mientras dejaba que mis manos vagarán por su cuerpo, jamás me cansaría de hacerle el amor, la había esperado demasiado como para querer y poder controlarme.

Era casi medio día cuando desperté después de haber llegado con ella una vez más al clímax debido a que el molesto sonido de mi celular resonaba en la habitación.

- Diga –conteste medio adormilado.

- ¡PAPI!- Chilló mi pequeña al otro lado de la línea.

- Buenos días princesa –le respondí risueño a mi princesita, acariciando la espalda de Sere que estaba recostada en mi regazo, ella también se había despertado con el insistente sonido del móvil.

- ¿Vas a veni hoy papi?- Me cuestiono en tono ansioso.

- Si amor, iré más tarde –la escuche gritar del otro lado de la línea mientras decía "viste si viene" y yo podría jurar que quien había marcado el número de mi móvil estaba rodando los ojos.

- La tía Luz dice que hoy talas opupado y no puede veni po eso y yo le dije que si venias hoy –se explico, Serena me miraba fijamente y por un momento me perdí en esos ojos celestes que tanto amaba, esto hasta que escuche un chillido en la línea.

- Darién- se dejo escuchar una voz.

- Si, yo soy- respondí tratando de despertar completamente.

- Soy Yess, dile a Sere que no se preocupe, los gemelos están en su clase de karate y yo me ocupo de Sel- me informó con amabilidad.

- Ok gracias, ehh podrías pasarme a Selene –pedí avergonzado.

- Si claro- rió, seguramente notando mi incomodidad.

- ¡Papitooooo!- Gritó mi pequeña.

- Si mi princesita-.

-Te kelo- gritó con voz risueña.

- Y yo a ti mi amor, nos vemos más tarde, un beso- espere a que mi niña colgara luego de un sonoro beso y colgué -buenos días otra vez –murmuré dándole un casto beso a Serena, su estomago rugió.

- Lo siento –su rostro se tiño de un leve rubor -¿Crees que podamos ir a desayunar?-Me cuestiono aún más sonrojada- muero de hambre- declaró sonriendo.

- Claro que si- sonreí y salí de la cama, me coloque el pantalón nuevamente, ella cubrió su cuerpo con la sábana mientras yo iba por el desayuno y lo traía hasta la cama, hablamos de cosas triviales para posteriormente ducharnos juntos donde volvimos a unir nuestros cuerpos y disfrutar de nuestra reconciliación.

Salimos del departamento, conduje en silencio con solo la melodía del viento, nuestras manos entrelazadas hacían que mi corazón latiera mucho más rápido de lo normal, aunque bueno, eso siempre pasaba cuando la tenía cerca y de ahora en adelante sería así siempre, suspire, eso sería perfecto, llegamos a la mansión algo ansiosos y nerviosos…¿Y cómo no? Ya que les contaríamos a los niños los planes, la boda y que finalmente viviríamos juntos.

Entramos a la casa, Luna reparo en Serena vestida tal cual como el día anterior, más no dijo nada, yo solo reí mientras la veía dirigirse a la cocina, aunque las chicas le habían dado la mansión a ella y Artemis, Luna parecía ser la empleada aún, Sere pidió ser la que hablaría con los niños, Selene quizás no entendería, pero los gemelos eran niños inteligentes y muy probablemente empezarían a preguntar y ella los conocía mejor que yo.

Cuando entramos los niños estaban en la escalera, se miraron uno al otro y luego corrieron a besar a su madre, mi pequeñita bajo las escaleras y levanto sus bracitos para que la cargara.

- Aliba- me indico brincando, yo obedecí inmediatamente.

- ¿Mami por qué tienes puesto el mismo vestido de ayer?- Pregunto Endimión enarcando una ceja.

Serena me miro a los ojos – ¿Estabas detenida?– cuestiono Edward con preocupación.

Caminamos hasta uno de los salones de la casa con los gemelos detrás haciendo miles de preguntas y respondiéndoselas al mismo tiempo, Serena respiro profundo mientras nos sentábamos en el sofá con los gemelos en el medio, yo tenía a Selene en las piernas y como siempre ella jugaba con mis lentes –anoche estuve con papi – Endimión me miro ceñudo-hablamos y creemos que lo mejor es vivir todos juntos, pero queremos saber ustedes que piensan ustedes- comentó mi princesa en tono serio, pero sonriéndoles, brindándoles confianza para opinar con sinceridad.

Eddy abrazo a Serena – ¡Me gusta esa idea mami! - Dijo -así papi no se irá nunca-.

- ¿Qué te parece hijo?- le preguntó Sere a Endimión que estaba callado.

El niño suspiro –Papá- me llamó, yo lo mire fijamente y lo animé a seguir- ¿No te necesitaran más en la estación espacial?- expresó con seriedad.

- No, me quedaré en ACA hijo- su ceño se frunció más aún.

- ¿No te irás nunca más?- Cuestiono nuevamente y su tono de voz denotaba todo menos emoción, ahí comencé a preocuparme, cuando Endy era un bebito, él y yo nos llevábamos bien, recuerdo la conexión que sentí cuando nació y no respiraba, la angustia que sentí al ver como no reaccionaba a los masajes, y su emoción cuando me veía a sus casi dos años de edad, notando su actitud tan recelosa, era claro que nuestra conexión no era la misma, ahora me llevaba mejor con Edward, él era más abierto, quizás cuando Sere se fue, aunque era muy pequeño se sintió abandonado por mí, Endymión se levanto del asiento, camino murmurando y su rostro era pensativo.

- ¿Qué pasa amor?- Serena lo halo del brazo con dulzura, hasta hacerlo sentar en sus piernas.

- No quiero que pase nada mami –suspiro mientras agarraba sus mejillas y la miraba a los ojos- no quiero que llores como en las noches cuando Sel pregunta cosas- mi corazón se apretó y Sere bajo la mirada -no quiero verte triste, yo te cuidaré mamita, a ti y a Sel, Edward y yo somos los hombres de la casa, papi puede irse, tú no tienes porque tener miedo, yo estaré contigo –la abrazo y un sollozo escapo de la boca de ella, yo acaricié su espalda levemente, dándole a entender con mi calor que estaba con ella, que juntos superaríamos todo aquello que nos perseguiría de nuestro pasado hasta borrarse de nuestro presente.

- Endimión –lo llame y el me miró atento -Tú y Edward seguirán siendo los hombres de la casa y los hombrecitos que cuidarán de mami y de Sel aunque me quede, siempre, escúchame bien, siempre deben cuidar a su madre y a Selene, así este yo con ustedes, pero si tu quieres no vivimos todos juntos, yo nunca haría nada que los lastimara, al contrario, quiero cuidarlos, ser aquello que ustedes necesitan y demostrarles cuanto los amo… ¿Qué me dices Endy? –Si mi hijo me decía que si, que me quería cerca, pero a la distancia, mi corazón se partiría en pedazos, ya había recuperado a Serena, pero aún me faltaba recuperar totalmente a los gemelos, con Selene era diferente, esa pequeñita me adoraba tanto como yo a ella.

- ¿Ningún astronauta morirá?- Su pregunta me devolvió el alma al cuerpo, estaba cediendo.

- No- respondí con firmeza -otro médico me esta remplazando, uno que no tiene hijos, ni familia –suspiro aliviado y luego me abrazo aunque Selene lo quitó automáticamente, demostrando su posesión sobre mí.

- Me gusta y quiero que todos vivamos juntos como la familia de Lina papá- sonrío- ¿Cuándo vamos a vivir todos juntos?- Apremio emocionado.

- En una semana -contesto Serena –ahora sean buenos y quédense con papá, yo voy a cambiarme de ropa y luego salimos todos juntos –los niños asintieron y me jalaron al jardín en donde me hicieron corretear detrás de ellos, sacándome una risa de completa felicidad, mi vida sería de ahora en adelante, lo que siempre había deseado, al lado de la única mujer que había amado en mi vida y la cual me había regalado además del amor, una dicha más: Nuestros hijos.

Pov Serena.

Habían transcurrido varios días desde que Darién y yo nos habíamos reconciliado, recuerdo el día que le contamos a los niños, él estaba nervioso, yo sabía que mis hijos morían por que viviéramos todos juntos y aunque Endy al principio se negó, termino aceptándolo como sus hermanos, no había podido sacarle mucho a Darién sobre la boda, solo sabía que sería en dos días y en una casa que había comprado en la playa, me pidió que mi vestido no fuese muy ostentoso y yo lo complací, deje todo en manos de Mina, después de todo mi hermanita quería hacerlo y era lo justo, ya que yo había diseñado el de ella, además yo me iba por diseños más tradicionales y esta vez quería algo sencillo, Yesi la ayudaba mucho con los detalles ya que ellas sabían más acerca de mi matrimonio que yo, ahora que lo pienso, creo que todos sabían más que yo.

Darién iba todas las noches a la mansión, charlaba con los niños les "ayudaba" con la tarea y jugaba un rato con Selene, era divertido llegar de la oficina y ver a Darién arrullando a Katy la muñeca de Sel, después de eso bajábamos a cenar, acompañábamos a los niños a su recámara y cuando ya estaban dormidos salíamos al jardín a apapacharnos un poco, entre besos y mimos nos susurrábamos lo mucho que nos amábamos, eso me tenía muy feliz puedo decir que ahora tengo felicidad completa.

- Tierra llamando a Serena - gritó Mina apoyada por Luz, Yesi venía llegando.

- Amm- fue lo único que pude articular, estaba pensando en esa vez que Darién-.

- ¡SERENA!- Gritó Luz chasqueándome los dedos.

- ¿Qué te pasa? Estás en la novena nube amiga- Afirmó Yesi esbozando una sonrisa, ella sabía en que estaba pensando.

- Hasta ahora te das cuenta Yes- dijo Luz con burla, le saque la lengua en un típico gesto infantil.

- ¿Qué quieren?- Les cuestione un tanto irritada mirándolas a cada una.

- Necesito que firmes esto- Yesi me entrego unos papeles.

- ¿Qué son? -Pregunté viéndolos por encima.

- La compra de unas telas en Loock -¿Loock? Había olvidado por completo a Loock -para la nueva colección -completo Yesi.

- Ok ¿Ya tienen los diseños?-.

- Eso te traía, Karla ha estado trabajando conmigo esta semana y ya llevamos varios diseños realizados, Luz acaba de entregarme los de ella, solo faltan los tuyos para mandarlos a taller- comentó en su típico tono profesional, era obvio porque era mi mano derecha en Loock, además de buena amiga, Yesi era todo trabajo cuando la situación lo requería, aunque últimamente andaba distraída, Luz me había comentado que Malaquite tenía algo que ver, pero no había tenido un momento para hablar con ella, mi mundo era total y exclusivamente de Darién y de mis hijos en esos días.

- No tengo cabeza para eso ahora, Mina ¿Podrías hacerte cargo de los míos? Tengo varios diseños de otoño y verano recopilados en la caja fuerte- informé revisando los papeles que tenía enfrente.

- Si nos dimos cuenta que solo tienes cabeza para ALGUIEN -menciono Luz moviendo sus cejas sugestivamente.

- No empieces luz- me defendí rodando los ojos.

- Pero mírate mujer, haz bajado como 5 kilos en tres días, dile a ese hombre que te deje una noche para dormir, no querrás llegar con esas ojeras a la boda- alegó señalando mi rostro.

- Cállate -le dije en juego- no tengo ojeras aún – declaré pícara, todas reímos.

- Es verdad Sere, entendemos que estas muy feliz por todo, la boda, y el cumplimiento de tus sueños, pero no descuides lo que tanto nos ha costado construir, debes revisar estos modelos y revisar los que debes mandarle a Karla y Natalia- alegó Luz, mi amiga es muy demandante.

- Ok, lo haré ¿Contentas?- Me defendí rodando los ojos.

- Yo no he dicho nada -se excuso Yess.

- Pero piensas igual que ellas, por lo tanto eres culpable- añadí, ella sonrió.

- Ya que vas a revisar los diseños revisa estos, en especial el último me gusta mucho y yo lo diseñe- Mina me paso una cantidad de papeles exorbitantes -me gusta, no me gusta, me gusta, no me gusta- descarte como 15 o 16 de los casi 50 que me había traído Mina antes de llegar al del final me levante de mi silla muy rápidamente, algo paso que me tambalee, afortunadamente Luz me dio una mano.

- ¿Estas bien?- Pregunto Mina evidentemente preocupada.

- Perfectamente, solo me levante muy rápido y me maree un poco, pero ya estoy mejor- caminé hasta la caja fuerte y debatí con mis amigas los 10 diseños que debía mandarle a mis amigas en Chile, desafortunadamente Karla, Natalia y Gaby no podrían estar en la boda por compromisos adquiridos en Loock, la verdad es que me sentía fatigada, muy cansada y creo que mi estado era muy evidente.

- ¿Seguro estás bien?- Preguntó nuevamente mi hermana.

- Lo estoy, créeme -le conteste segura, tenía un pequeño malestar, pero no era para tanto.

- ¿Te estás cuidando?- Soltó Luz de repente sin alzar la mirada de los papeles.

- ¿Qué?- Articulé en voz alta.

- No te hagas la tonta, te pregunte si te estabas cuidando, tú sabes, condón, píldora, inyección, que se yo, el ritmo también es buena opción- Mina y Yesi rieron, yo rodé los ojos.

- Trabajen si - refunfuñe extendiendo los diseños en el escritorio.

- Eso quiere decir que no –se dejo escuchar en un murmuro burlón, a veces me daban ganas de ahorcar a mis amigas.

- Bruja- expresé sarcásticamente -por que no vas y te adivinas los números de la lotería- dije con ironía.

- Sere- hablo mi hermana y yo sude frío -no es por ser ave de mal agüero, pero te recuerdo que los soldaditos de Darién son muy eficientes- alegó Mina entre seria y divertida.

- ¿Cómo así? -Preguntaron mis amigas al unísono.

- Mina por Dios no vayas- demasiado tarde, ella había comenzado su relato.

- Bueno, la primera vez de Sere y Darién fue en Black Moon y recuerda que quedaste embarazada, esa es una- enlisto.

- Era mi primera vez y estaba en mis días fértiles- comente defendiéndome.

- La segunda- Yess y Luz escuchaban con atención- fue en la inseminación, te la hicieron una sola vez y resultaste embarazada- explicó.

-Yo quería un bebé y tuve dos, estaba feliz, quería que sucediera- alegué.

- Bueno- dijo mi no tan adorada hermana en ese momento encogiéndose de hombros -y la tercera fue en el elevador y tenemos a Selene corriendo por los pasillos de la casa todas las noches- informó con semblante especulador.

- Mina fue un momento sin pensar, que querías que lo parará y le pidiera preservativos -mis amigas rieron -esta vez estoy segura, eso no es la razón del malestar además solo han pasado tres días-.

- Si, pero te la vives todas las noches en su departamento, crees que no me he dado cuenta, luego que acuestan a Sel se van al jardín y cuando voy a ver ni tus luces Serena- comentó Luz.

- Bueno amiga- intervino Yesi ¿Cómo estás tan segura que no?- Pregunto -se que es pronto, pero- la interrumpí.

- No puedo tener más hijos- murmuré, todas me miraron fijamente- no me vean así, cuando nació Selene tuvieron que hacerme una operación, tuve un sangrado en las de trompas de Falopio y era necesario- informé escuetamente.

- ¿Estás esterilizada?- Mina me miró como si me hubiese salido otra cabeza.

Asentí levemente -¿Darién lo sabe?- Me cuestiono Luz.

- No le he dicho- comente bajando la voz mientras agrupaba los diseños que enviaríamos a Loock.

- ¿Y si el quiere tener un hijo más haz pensado eso Serena? –Me regaño Luz, en ese momento, la realidad me golpeo fuerte ¿Y si Darién quería otro bebé? Yo no podía tenerlo.

- El tiene que saberlo amiga-dijo Yess –si empezaron de cero, sin secretos ni engaños, debes ser honesta, dudo que eso cambie lo que ahora tienen, su amor es sólido, pero si debe saberlo, es tu obligación enterarlo de esa situación- añadió palmeando mi hombro en señal de apoyo.

- Debes decírselo- acotó Mina.

- Volvamos al trabajo- ordené débilmente, tratando de que las chicas no notaran cuan preocupada me había colocado mi reciente descubrimiento, minutos después Mina y Luz se fueron con los diseños que habíamos escogido ya que tenían que mandarlos a Chile lo más pronto posible, Yess se quedo, me conocía bien y sabía que estaba preocupada.

- Ey- me llamó suavemente -¿Se aman no?- Pregunto mi amiga, después de varios minutos de silencio mi celular sonó, mire la pantalla, era Darién -no te digo que debe ser ahora, pero debes hacerlo- se levanto de la silla y salió rápidamente de la oficina, dándome mi espacio.

- ¡Hola!- Lo saludé animosa, evitando que mi nerviosismo se evidenciara en mi voz.

- ¡Hola amor! ¿Qué tal tu día?-Me respondió en el mismo tono.

- Bien ¿Y tú?-.

- Nada del otro mundo, firmar papeles, hacer rondas, supervisar residentes, lo de siempre- enlistó.

- Ummm igual yo, Mina y Luz se acaban de ir estábamos escogiendo los diseños para la nueva colección de Loock- informé escuetamente.

- ¿Estás bien? Te siento extraña ¿Problemas en la oficina?- Eso es lo malo de una relación como la nuestra, no puedes ocultar emociones aún por teléfono, somos muy perceptivos al estado de ánimo del otro.

- Estoy bien no te preocupes -le dije respirando profundamente, la boda era en tres días- estoy cansada, es todo- mentí a medias.

- Ohh, yo llamaba para ver si querías almorzar conmigo, podemos ir a Cristal Tokio con Lita y Drew- comentó entusiasmado.

- Darién debo contarte algo- le solté en un arranque de valentía.

- ¿Puede esperar hasta el almuerzo o necesitas que vaya ya a tu oficina?- Me cuestiono evidentemente preocupado, lo cual yo deseaba evitar.

- Creo que puedo esperar- suspire.

- ¿Pasa algo malo? Puedes decirme por teléfono- me ánimo.

- Creo que es mejor decírtelo personalmente- expresé derrotada y angustiada.

- ¿Amor debo preocuparme? Por que eso esta pasándome, si quieres puedo salir ya para tu oficina o encontrarnos en un café- eso era justo lo que quería evitar, pero confesar algo así no era cualquier cosa y yo estaba nerviosa por la reacción que él pudiera tener al saber eso que desde hacía unos minutos había empezado a atormentarme.

- ¡NO!- Grité- por favor déjame pensar las cosas ¿Sí?- Rogué.

- Me preocupas Serena, dime lo que sea ya- demandó angustiado.

- Por favor Darién, nos vemos en Cristal Tokio a las 12 -cerré la llamada y me senté en mi silla giratoria, veía mi felicidad esfumarse y eso no podía ser, vi en la mesa uno de los diseños que Mina me había dejado, tome la hoja, era mi vestido de novia, suspire mientras veía el diseño, era bastante sencillo, en dos piezas tipo gitana, camisa sin mangas de tirantes, con pequeñas florecitas de color blanco, la falda llegaba hasta los talones, en la cabeza tenia una pequeña bandana de color blanco, el diseño era sencillo pero hermoso.

Las siguientes horas me la pase pensando en como le diría a Darién que no podríamos tener más hijos, el teléfono me recordó donde estaba.

- Dime Esmeralda -le dije a mi asistente.

- El señor Chiba esta aquí ¿Lo dejo pasar?- Me cuestiono, y es que yo había solicitado que nade me molestará hacía unas horas atrás.

Lo sabía, sabía que vendría -si déjalo pasar- Darién entró a la oficina, se veía preocupado.

- Amor- me dio un ligero beso al llegar junto a mi -ya estoy aquí – se anunció, aunque no era necesario, su presencia era más que evidente -¿Sucede algo?-.

- Quedamos en vernos a las 12 - le recordé fingiendo enojo.

- No tenía pacientes, además estaba muy preocupado- se defendió esbozando una de sus encantadoras sonrisas.

- Estoy bien Darién –le aseguré -tengo que terminar de revisar estos documentos, no puedo salir ahora-.

- Te espero - saco su laptop y se sentó frente a mí sin darme tiempo a replicar, así que yo asentí como tonta y me dispuse a terminar los pendientes que tenía toda la mañana revisando, de vez en vez subía mi rostro para examinarlo, sus labios delgados, su perfecta nariz, esos ojos que me volvían loca, su mandíbula cuadrada, su…

- ¿Te gusta lo que vez? –Me cuestiono con una sonrisa arrogante, yo estaba tan embobada que ni me había dado cuenta de que él me estaba viendo -amor no estas revisando nada- me hizo notar sutilmente - ¿Porqué no me dices que te sucede?- Tomo mis manos entre las suyas y yo las aleje rápidamente -¿Qué sucede?- Volvió a cuestionar y esta vez note temor en sus hermosos orbes azules.

- Salgamos de aquí – él enlazo su mano a la mía y salimos rápidamente, llegamos al auto mientras pensaba en como decirle, la idea de que el quisiera otro bebé me ponía muy nerviosa-¡DETENTE!- Exclamé cuando pasábamos por el parque numero diez, el mismo donde tantas veces él y yo habíamos paseado, donde hablábamos, soñábamos, donde tantas veces me arme de valor para contarle de los gemelos, pero que al final nunca era lo suficientemente valiente para hacerlo, sin decir nada, me baje del coche y corrí hasta el puente, ese era mi lugar de relajación, mi sitio favorito, estaba actuando como una chiquilla, lo sabía, pero tenía miedo, mucho miedo, sentí la mano de Darién en mi hombro, me gire y lo abrace aspirando su aroma a madera y menta, él me devolvió el abrazo y acarició suavemente mi espalda.

- ¿Qué sucede princesa? Me estas preocupando- beso mis cabellos- sea lo que sea, dímelo por favor- suplico algo desesperado.

- ¿Quieres más hijos?- Pregunté abruptamente.

- Sere- dudó -¿Estás?- Me separo de su cuerpo y me miro a los ojos, yo negué fervorosamente.

- Te pregunte si tú quieres más hijos- expresé irritada y mirándolo a los ojos.

- Bueno amor, eso es algo que pensaremos después- comentó confuso.

- Darién solo contéstame -me separe de él enojada.

- Si, tal vez, no lo sé… ¿Por qué preguntas?- Sentí las lágrimas en mis ojos, pero respire profundo para que no salieran -Serena- tomo mi mentón y lo alzo para mirarme -puedes decirme ya que es lo que quieres decirme- demandó suavemente.

- No puedo dártelos –le dije en un susurro.

- Amm- fue todo lo que dijo, me separe de él y camine hasta la barra del puente.

- No puedo tener más hijos Darién –informé con voz apagada –si tú quieres tener más hijos, entonces no sería prudente que tú y yo –sentí como me tiraban para hacerme girar, los labios de Darién aplastaron los míos no dejándome terminar de hablar.

- Ni lo digas- me amenazó -no te dejaré ir, no esta vez –aseguró al separarnos por la falta de aire –te amo y no me importa nada más – pego su frente con la mía y cerro los ojos -tenemos tres hijos, eso para mi es suficiente, mi pequeña bailarina, mi princesa, la niñita de mis ojos y mis campeones, los que llevaran el legado Chiba, ellos y tú hacen que mi vida este completa, no necesito a nadie más… ¿Me entiendes Serena?- Espeto con fiereza besándome de nuevo hasta dejarme sin aliento - así que no me digas que no sería prudente seguir con los planes de la boda por que no te lo permito-.

- Darién- susurré, él volvió a besarme.

-Todo esta bien princesa, todo esta bien- murmuró atrayéndome hacía él en un cálido abrazo, nos quedamos abrazados unos segundos más disfrutando del otro, sin prisas, hasta que las necesidades humanas nos obligaron a seguir con lo planeado desde el principio -tengo hambre, vamos a comer- me dijo, su estómago lo apoyo rugiendo, seco las persistentes lágrimas que salían sin permiso de mis ojos y me beso en la frente, tomo mi mano y caminamos al coche, en cuestión de minutos estábamos en Cristal Tokio.

Lita y Drew nos saludaron efusivamente, a mis amigos les había ido muy bien con el negocio restaurantero, Milenio de plata y Cristal Tokio eran unos de los mejores lugares de la cuidad, ya sentados en la mesa Darién habló, sacándome de mis divagues emocionales.

- ¿Mejor? –Murmuró mientras acariciaba una de mis manos con las suyas, se quito los lentes y pincho el puente de su nariz -quiero que estés tranquila ¿Sí? Y que- suspiro- por favor nunca intentes separarme de ti – yo asentí -Serena eres mi vida, mi pareja, la mujer con la cual envejeceré, por favor no intentes alejarme- y en su voz percibí una suplica y temor, yo no quería dañarlo, no más de lo que lo había hecho en el pasado, él no lo merecía.

- Lo siento, pensé que tal vez tú, es decir, que querrías –suspire- yo ya no podría dártelo, no puedo amarrarte así- me dije tonta en mi mente una y otra vez, no dije nada coherente, pero la mirada de Darién me indico que si me había entendido.

- Te escuchas, no me amarras, por Dios deja de pensar esas bobadas- comentó enfadado - aunque si me gustaría saber por que no puedes tener hijos, soy médico, quizás no estés del todo esterilizada ¿Fue una extirpación de la matriz?- Me aturdió como cambió del enojo a la preocupación, pero no podía molestarme por eso, una vez más mis inseguridades habían opacado esa felicidad que nos negué durante años, así que lo menos que podía hacer era aguantarme, después de todo, tenía su amor y eso era lo único que importaba.

- No –le aclaré- fue en el nacimiento de Selene, tuve un sangrado en una de las trompas de Falopio, al parecer tuvieron que cortarlas un poco, el médico me explico que eso me imposibilitaría tener más hijos, al principio no me importo, tenía a los gemelos y en ese momento solo importaba Selene, fue muy difícil todo con ella, si bien el embarazo de los gemelos no fue del todo agradable -un asomo de tristeza cubrió sus ojos azules y yo acaricié su mejilla- estuve mucho tiempo metida en hospitales- rectifique – así cuando conocí a Kak Tomas era mi doctor, en fin, Selene era diferente, ella era el producto de nuestro amor y por eso quería que ella viviera-.

- Lamento no haber estado contigo- me dijo en un susurro, tome mis manos y las lleve a su rostro.

- No fue tu culpa, yo lo decidí así- le recordé.

- Aunque no queramos, eso siempre va estar presente, pero yo voy a hacerte muy feliz todos los días de mi existencia, voy a borrar mi ausencia de esos momentos, llenando tu vida de amor y haciéndote muy feliz a ti y a mis hijos- declaró con la mirada vidriosa, yo sonreí y lo bese fugazmente en los labios, uno de los meseros llego con nuestra comida y pareció que nos olvidamos por un momentos de todos, nos dábamos a probar de nuestros platos y Darién nunca soltó mi mano, el mal momento había quedado atrás.

- ¿A que hora salen los gemelos del colegio?- Preguntó, yo revisé mi reloj.

- En 20 minutos y Selene en 30 –respondí mientras salíamos del restaurante tomados de la mano.

- Pensé que tendríamos mas tiempo solos – refunfuño como un niño pequeño, me dio un beso en el cuello, beso que erizo todos y cada uno de los bellos de mi cuerpo.

- ¡Darién! – Chillé- estamos en la calle- le recordé incómoda.

-Tú tienes la culpa, eres demasiado provocativa – rió – ¿Tienes que trabajar en la tarde? –.

- Las chicas pueden encargarse, vamos por los niños- él asintió, llegamos a la escuela y baje primero, Edward estaba esperándome algo serio, me hizo agacharme a su altura y me susurro muy bajito que Endimión estaba en la enfermería, corrí hasta el lugar sin siquiera esperar a Darién que venía detrás de mi.

Al llegar a la enfermería Endy tenía una gran ranura en su cabeza y estaba acostado en una camilla.

- ¿Qué sucedió?- Pregunté revisando la herida.

- ¡Hola mami!- Me saludó mi pequeño- Jugábamos fútbol y me golpee con el arco –informo mi niño riendo.

- ¿Te duele? –Cuestioné, en ese momento Darién llegó junto a nosotros y se asusto notablemente al ver la herida.

- ¿Estás bien campeón? –Pregunto mientras revisaba la herida, la enfermera entró en ese momento.

- ¿Ustedes deben ser los padres?- Afirmó -fue un golpe fuerte, pero recuerda su cumpleaños, estará bien- la simpleza con la que lo dijo hizo enojar a Darién.

- ¿Usted es?- Pregunto más serio que de costumbre.

- Soy la enfermera –respondió la jovencita –está bien, solo fue un golpe-.

Si las miradas mataran la escuela estaría sin enfermera -Creo que es mejor llevarlo a ACA, quiero que le hagan una revisión –me miro fijamente.

- Papi estoy bien –alego mi pequeño -mira tengo 5 dedos, nada mas fue un golpe, ya ni me duele-.

- De igual forma te llevaré- declaró con rotundidad y cuando se ponía así, era mejor no contradecirlo.

- Tenemos que ir por Selene –le recordé, me pareció que Darién estaba un poquito histérico.

Subimos al coche y Darién obligo a los gemelos a colocar su cinturón, yo acaricie su brazo para calmarlo.

- Está bien –susurré para tranquilizarlo.

- No puedo creerlo- explotó -como dice que está bien, no lo ha revisado siquiera o es que acaso tiene visión de rayos equis para saber si no tiene un –lo interrumpí.

- Darién nunca te caíste de pequeño- me miro enojado –entiende, son niños, se caen, tropiezan, no es la primera vez, Endimión siempre ha sido el más inquieto por lo tanto el que más cicatrices tiene- le aclaré, informé, después de todo él no tenía la culpa de no saber mucho de nuestros hijos.

- ¿Me estoy portando como un padre primerizo verdad? –Reconoció apenado mirándome a los ojos aprovechando que el semáforo había cambiado de color.

- Eres un padre primerizo- reí - tranquilo amor, debes tomar estas cosas con calma, ¿Estás bien verdad amor?- Miré a Endimión, él alzo su pulgar –Vez-.

- Sólo estaré más tranquilo si le hago ese examen, a si que por favor vamos por Selene y luego a ACA, dame paz mental por favor-.

- Como tu digas –le di un casto beso y escuche claramente un wacala en la parte de atrás, Darién rió mientras susurraba si pensarían lo mismo en unos 10 años más, llegamos a la academia de Sel y Darién bajo por ella, al verlo su carita se ilumino, mi hija lo amaba y ¿Quién no lo amaría? Darién era el hombre perfecto.

Luego nos fuimos ACA, Sel tenía hambre así que dejamos a los hombres y ella y yo nos fuimos a la cafetería de la fundación, cuando volvimos Darién se veía más tranquilo.

- ¿Está bien?- Pregunté, aunque yo sabía la respuesta.

- Perfecto, como un roble –sonrió- si, no me mires con esa cara de te lo dije, ahora estoy más tranquilo- yo negué con la cabeza sonriendo.

- ¡Hola corazón! –dijo una mujer de espaldas a Darién mientras le tapaba los ojos, conocía a Himeko, no era ella, Darién aparto las manos y al verla su rostro se ilumino mientras la abrazaba.

- Pensé que te habías ido –comento él con una sonrisa y sentí que la sangre corría muy rápido por mis venas.

- Estaba muerta, es un viaje muy largo, así que estos días me dediqué a conocer Tokio, ya sabes, quizás encuentre a mi príncipe azul- la chica rió yo veía cada vez más rojo, Selene empezó a tratar de zafarse de mi mano, a mi hija no le gustaba que su padre le prestara mas atenciones a otras mujeres que a ella, así que la solté y de inmediato se metió entre ambos tirando de sus pantalones.

- ¡Aliba! –Demando con el ceño fruncido, Darién lo aliso con un dedo.

- Que niña más linda –comento la mujer sonriéndole a mi hija.

- Poly ella es mi niña- expresó Darién con orgullo.

- ¿Niña? ¿No que eran gemelos?- Cuestiono contrariada la mujer.

- Si, son gemelos- aseguró -Edward –lo llamo –y Endimión, esta es mi princesa –Selene lo abrazo fuertemente –y ella es Serena –me hizo una ademán con la mano para que me colocara justo al lado de él.

- Amor ella es mi amiga Julieta Areque o mejor dicho Poly- nos presentó.

- A sí que tú eres Serena- me evaluó - un placer conocer a la mujer que ha tenido a este hombre comiendo de su mano por mas de 15 años, créeme cuando te digo que soy tu admiradora número 1- declaró emocionada.

- El placer es mío- le di la mano, mi sangre fluía normal, Darién me había contado acerca de Poly y Diana, sus mejores amigas en Nueva York.

- Poly tenemos que irnos, los diablillos tienen hambre- se excusó mi príncipe -pero asistirás a la boda ¿Verdad?-.

- ¿Crees que me la perdería?-negó sonriente -además tú eres el jefe, no creo que te molestes si tardo unos días en regresar al trabajo- Darién rodó los ojos -además Rosse esta más que feliz ocupando mi lugar – rió -te dejo ir, revisaré con Himeko unos informes- anunció -te quiero bombón-.

- Nunca cambiaras- espeto en tono bromista mi amado pelinegro.

- Sabes que no –le contesto mientras caminaba hasta llegar a la oficina de Himeko.

Salimos del hospital directamente a casa de Darién, en el camino compramos unas lasañas para los niños, llegamos al departamento, preparé las lasañas, bueno las calenté y se las di a mis niños y Darién, se sentó junto a los gemelos a hacer la tarea mientras yo bañaba a mi pequeña Selene para que durmiera la siesta, tarde normal, de una familia feliz, pensé en mis adentros.

Luego nos sentamos a ver la familia del futuro, él y yo en el sofá y los gemelos en la alfombra mientras Selene dormía en la habitación de Darién, el día paso rápidamente cuando reparamos en el tiempo ya era de noche.

- Quédense por hoy – me suplicó mi amado con un puchero igualito a los de Selene, ya sabía de donde había salido tan manipuladora esa pequeña.

- No tienes suficientes camas –comenté haciéndome del rogar.

- Aún esta la de Himeko y una de las cunas que compre cuando los gemelos eran bebés, solo es cuestión de armarla, anda no seas malita dime que si- apremió viéndome con ojos de gatito de Shreck.

- Ok, tú ganas –le di un beso y nuevamente escuchamos un wacala por tres.

- Papi las mujeres, tienen bichos en la boca, no se como puedes besar a mamá en la boca eso es puaj –dijo Edward.

- Los ñiños tamben tienen bichos vedad papi- el aludido asintió- pol eso yo no besade nigun ñiño hasta que tenga teinta vedad papi –dijo Sel mirando a su papito, cuando Darién volvió a asentir se volteo sacándole la lengua a sus hermanos, yo le di un codazo en las costillas y él me dio un que mudo, vimos un par de películas más, Shreck, el jorobado de Notre Dame, Selene insistió en ver Barbie, aventuras de sirena, Darién pidió unas pizzas comimos y reímos como una familia, porque eso éramos, una familia, mi familia.

A las 8 en punto Edward y Endimión estaban en la cama que antes le pertenecía a Himeko, mis niños eran muy puntuales en al hora de sueño, yo tenia a Selene en brazos, ya estaba dormida solo esperaba que Darién terminara la cuna o si no alguien dormiría en el sofá.

- Listo –anunció con una cara de satisfacción.

- ¿Estás seguro de que no se derrumbara a media noche?- Me dio una mirada envenenada y yo reí.

- ¿Qué insinúas? Dices que soy una mal ajustador –frunció su ceño -es segura –me dio un beso en la frente y uno a mi pequeña, la acosté en la cuna y le coloque uno de los peluches que Darién le había comprado y estaban en el departamento, mire a mis pequeños dormir y di un beso en la frente de cada uno, él me esperaba en el umbral de la puerta.

Entre a su habitación y a mi mente llegaron los recuerdos de lo vivido en nuestra reconciliación y lo que ha pasado en estos días, las chicas tenían razón no había una noche que Darién y yo nos demostráramos cuanto nos amábamos, me di una ducha rápida y me coloque una de sus camisetas, cuando salí él ya estaba en la cama, solo tenía puesto un pantalón de pijama de seda negra, me palmeo el colchón yo obedecí de inmediato y me acosté a su lado.

Sus manos bajaron a mis muslos como siempre -sabes las chicas me mandaron a decirte que me dejaras una noche para dormir – no me presto atención, siguió besando mi cuello mientras acariciaba mi pierna- creo que debemos hacerles caso, no querrás que tenga ojeras el día de la boda- me miró a los ojos, me dio un casto beso y se acomodo en su almohada.

- Esta bien – suspiro -prometo no caer en la tentación hasta el día de la boda, y no lo hago por ellas lo hago por ti- me acomodo entre sus brazos y yo apoye la cabeza en su pecho.

"El sueño era horrible, Darién estaba con otra, no podía ver su cara, cargaba un bebé, se veía feliz, lo peor era que me dejaba por estar seca". Desperté sudando y con el corazón acelerado miré a Darién, estaba dormido "nos amamos" - me repetí- "solo fue un estúpido sueño", me levante con cuidado de no despertarlo, fui hasta la cocina y tome un vaso con agua mientras me calmaba, el reloj mostraba que eran las 3 de la madrugada, pase por la habitación improvisada de los niños, Edward y Endimión yacían enredados como siempre uno encima del otro, Sel apretaba fuertemente el osito de peluche, ya más calmada volví a la habitación pero no podía dormir.

Me senté en la cama admirando a Darién, su cuerpo delineado, su rostro que parecía cincelado por ángeles, su cabello negro, suspire mientras recordaba el día que lo conocí.

Flash Back-

Había salido con Luna y Mina para el parque, tenia 14 años y a mi nana, le gustaba llevar a Sammy a ese lugar, yo me sentía grande, Mina se divertía en los resbaladeros así que me senté en la falda de un árbol y entonces escuche una melodiosa voz seguida de una guitarra.

Me la paso los días solo en mi habitación.

No me atrevo a llamarte o a enviarte un mensaje de texto que,

diga que soy quien te escribe canciones, mil historias de amor.

Aunque nunca te enteres que los protagonistas del cuento somos

tú y yo, mientras tanto mi mundo da vueltas como si estuviera colgado del ventilador.

Aquí estoy enamorado de ti, alucinando de tanto quererte.

Loco por que estés junto a mí.

Enamorado de ti, armándome de valor para verte y al fin

decirte todo,

Todo lo q siento por ti…

Desde ese día me encantaba ir al parque, todos los días hacia lo mismo, iba sola o acompañada, cuando Luna me dijo que mis tíos había decidido pagarnos un internado para señoritas en Londres me dio una gran tristeza, tenía dos años espiándolo y aun no sabía su nombre, ese día en especial, unos días antes de irme a Londres lo escuche cuando hablaba por teléfono.

- ¡Hola Tai!…. Una fiesta, no tengo ganas, sabes que no me gustan, ok como despedida, si no me voy al fin del mundo ¿A donde llego? Si, esa es la disco que esta por la venida central Black Moon ¿Verdad? Ok, hay estaré a las 7 en punto nos vemos –colgó.

Despedida, pensé, se iría, pero… ¿A dónde? Tenía un dato: Black Moon y solo unas horas, llegue a casa y convencí a Mina, fue fácil, ella mentía mejor que yo así que fue ella la encargada de pedirle el permiso a Luna, Haruka y Michiru nos acompañaron, a las 7 en punto estaba en Black Moon, después de sobornar a los guardias pues éramos menores de edad nos dejaron pasar, no tarde mucho en ubicarlo, pero necesitaba valor, gracias a Haru nos vendieron unas botellas de vodka y cuando ya me sentía contenta fui a la barra donde él estaba.

Esa fue una de las mejores noches de mi vida.

Fin flash back-

Ahora temía que mi vida desapareciera, no soportaría si Darién se alejará de mí, una lágrima rodó por mi mejilla, al tiempo que un dedo la quitaba amorosamente.

- ¿Qué sucede? –Me preguntó medio adormilado.

- Te amo – él suspiro mientras se sentaba en la cama.

- Y yo a ti- susurró -no debes llorar - me atrajo hacia él hasta quedar en sus piernas.

- Ámame -fue todo lo que tuve que pronunciar para que Darién me besara lentamente mientas con sus manos soltaba los botones de la camisa que cubría mi cuerpo para unirnos en uno solo como todas estas noches para que entre besos y caricias me recordara que solo me amaba a mi, alejando inseguridades y miedos absurdos.

Pov Darién.

Desperté al sentirme solo en la cama, busque a Serena con la mirada más no la hallé, imagine que estaba en el baño así que preferí cerrar los ojos al sentir sus pisadas acercándose, entro a la habitación y se sentó con cuidado en la cama como evitando despertarme, acarició mi mejilla, abrí los ojos para encontrarme con los de ella fuertemente cerrados, como si estuviese recordando algo, solo esperaba que no fuera nada relacionado con Atenea o con lo que hablamos por la tarde, una lágrima esquiva rodó por su rostro y eso me puso alerta, algo sucedía pero, ¿Qué? Limpie la lágrima rápidamente, ella abrió los ojos, estaban tan cristalinos por las lagrimas no derramadas que me alerto más.

- ¿Qué sucede? –Le pregunté medio adormilado.

- Te amo –me dijo con voz rota suspire mientras me sentaba en la cama.

- Y yo a ti- susurré - no debes llorar por eso-le dije mientras la atraía hacia mi hasta que quedo en mis piernas.

- Ámame - me dijo y yo no necesite más, la bese lentamente trasmitiéndole mi amor con cada poro de mi cuerpo.

La mañana siguiente llego rápidamente, el rostro de mi Sere se veía más tranquilo, me colóquelos pantalones y salí a la sala.

Selene estaba viendo dibujos animados mientras tenia su vaso de pitillo y comía unas galletas, mire a la encimera de la cocina y vi a Edward y a Endy comiendo cereales, busque el reloj, no podía ser tan tarde, me dije, ¡Error eran las 9:30 am!

- ¡Parece que alguien se quedo dormido!- canturriaron los gemelos.

- ¿Desde cuando están despiertos?- Pregunté aún adormilado, la actividad de anoche y de mis últimos días me estaban pasando factura, pero no podía quejarme, estar en el cuerpo de mi Sere era la sensación más embriagante y deliciosa de mi vida.

- Sel nos despertó a las 7- hablo Edward.

-Tenía hambre –completó Endimión mientras comía su cereal.

- Aun puedo llevarlos a la escuela –mi afirmación sonó más a pregunta, los gemelos bufaron –creo que no –me conteste pasándome una mano por el cabello y tome asiento junto a ellos.

- Preparamos el desayuno- anunció Eddy sonriente.

- ¿Quieres?- Endimión bajo de su silla y me trajo un plato de cereales, bueno más bien una mezcla de cereales, era una masa, habían mezclado los de fruta con los de chocolates y la leche era escasa, me lleve la primera cucharada a la boca estaba muy dulce, aunque forcé una sonrisa.

- ¿Está rico pa?- Me cuestiono Edward acomodándose los lentes.

- Delicioso hijo- conteste pasando la mezcla por mi garganta –por que no van a ver los dibujos animados junto con Selene- ambos fueron a la sala, yo me adentre a la cocina y coloque dos panes en el tostador, luego encendí la cafetera.

Cuando mis hijos estuvieron entretenidos con la televisión bote el cereal y comí los panes con un poco de queso y mi café, tome el plato de Serena y cambie su cereal por uno más pasable, cuando termine me senté junto a ellos a ver las entretenidas caricaturas, me sentía cansado, definitivamente ya estaba viejo, eso sumado a las pocas horas de sueño me tenían muy desgastado, pero al diablo mi cansancio si iba a pasar noches como la de anoche.

- Papi- me llamó mi princesita, la cual se subió en mis piernas -¿Mi mami ta enfelma?- Me preguntó.

- No amor, solo esta algo cansada, dejémosla dormir –le di un beso y seguimos viendo televisión.

Media hora después de que Selene nos tuviera bailando como los Teletubies apareció la razón de mi existencia, mi camisa se pegaba perfectamente a su cuerpo y tenia un pequeño pants imagino que era de Himeko, los niños buscaron su cereal y ella aunque me dirigió una mirada divertida se lo comió entero y ellos sonrieron felices.

- Debiste haberlos llevado a la escuela –me regaño.

- Era tarde – comente encogiéndome de hombros.

- No importa, me hubieses llamado y yo le habría inventado algo a la maestra- alegó con el ceño fruncido.

- Mentirosa- pinché su nariz -una vez al año no hace daño –me defendí- ¿Por qué no vamos a escoger los muebles del cuarto de los niños?- Pregunté tratando de cambiar el tema -he pensado que deberíamos vivir en la casa de la playa, el departamento es muy chico para los cinco y pienso que es mejor tener nuestro propio hogar, pero si tu quieres podemos vivir en la mansión- comente.

- La casa de la playa me parece bien y algo me dice que la compraste con ese propósito- yo sonreí, ella tenía razón -lo malo será como hacer para alejar a los niños del mar- murmuró pensativa.

- Será fácil, unos días y se acostumbraran te lo aseguro –ella suspiro mientras recostaba su cabeza en mi hombro -¿Me contaras que sucedió anoche?-.

- Pues sucedió –dudó – que incumpliste tu promesa- concluyó divertida.

- ¿Yo?- Me ofendí- ¿Quién fue la que me pidió que la amara?- Le recordé.

- Tú tampoco te negaste – sonreí.

- Sabes que nunca lo haría, seré tu esclavo y te complaceré cuando me pidas- me acerque a ella y la bese, el wacala no se hizo esperar.

- Al baño los tres –demando Serena a los niños mientras reía, yo aproveche que me diera la espalda y le di un pellizquito en la nalga, ella volteo aterrada -¡PAPI QUIERE COSQUILLAS!-Gritó mientras se subía en mi con los niños.

- Oigan eso es trampa, son cuatro contra uno –grité mientas atrapaba a Selene y a Serena con un brazo, los gemelos corrieron y se encerraron en el baño -buscaré la ropa puedes usar el que esta en mi recámara con la niña, tu ropa esta en la secadora –le di un pequeño beso y ella camino hasta el cuarto con nuestra princesita en brazos esa era mi familia, mía, suspire.

Esa tarde la pasamos escogiendo pinturas para los cuartos y los muebles para cada uno, los gemelos compartirían habitación y Selene dormiría solita, me toco comprarle un conejo gigante para que renunciara a dormir con Serena.

Los días pasaron rápidamente, el viernes no pude ira casa de Serena pues estaba pendiente de los últimos detalles de la boda, mi boda, por fin había llegado el gran día y uniría mi vida a la mujer más hermosa de todo el planeta, esa noche casi no dormí, la cama se me hizo inmensamente grande.

- Nervioso- dijo Andrew, rompiendo el hilo de mis pensamientos, estaba a mi lado apoyándome y es que era el padrino de bodas –Lita y las chicas están con Sere en el cuarto de al lado- informó -¡No puedo creer que por fin se casan amigo!- Exclamó emocionado.

- Si por fin –murmuré sonriente, tocaron la puerta y un torbellino rubio entró abruptamente, mi pequeña se veía hermosa, peinada con sus dos chonguitos y ataviada con un hermoso vestido blanco.

- ¡Holis papito!- Gritó eufórica.

- ¡Holis princesa! Estás hecha una belleza amorcito- le di un beso.

- Mi mami esta muy linda, no le digas nadie –susurró.

- Ok será nuestro secreto- susurré siguiendo el juego.

- ¿Selene estás aquí?- Rey entro –bájala te ensuciaras la ropa –me regaño, era lo malo cuando decides casarte de blanco ¿Porqué decidí ese color? Por que el blanco es pureza, una que quería entregarle a ella, a mi princesa -muñeca ve a buscar las flores amor y ve con tu mami –mi niña salió dando brinquitos -te ves hermoso hermano, tus ojos brillan, por fin llego tu día- expresó nostálgica abrazándome -ahora me voy, no vaya a ser que los niños estropeen cosas- informó en ese tono temperamental característico en ella - creo que debes bajar- añadió antes de sonreír y guiñarme un ojo. Andrew palmeó mi hombro.

Suspire profundamente, había llegado la hora, baje por las escaleras, la decoración de la casa era muy sencilla, pero linda, había cartuchos y lirios blancos por varios lugares de la casa, en el jardín las mesas estaban colocadas de tal manera que la de Sere y la mía fuera la más visible, se colocaron antorchas y uno que otro farol para iluminar la estancia, salí de mi casa para caminar hacia la playa, el crepúsculo estaba en su esplendor la unión del día y la noche, tal como mi princesa y yo.

Camine por la arena dejando que mis pies se ensuciaran un poco con ella, en la orilla de la playa había un camino de antorchas encendidas, debajo había algunos arbustos, rosas rojas y blancas que señalaban el camino que ella recorrería para llegar a mi, yo la esperaría en la capilla que estaba al final, un arco con globos y flores enredadas entre sí completaban la decoración, caminé con seguridad dando gracias mudos a los amigos y familiares por su presencia.

Kakeru me detuvo - hazla feliz por favor- expresó sincero, yo sabía que él quería mucho a mi Serena.

- Tenlo por seguro Kak, gracias por todo lo que hiciste por nosotros, tú también hazla feliz –mire a Hime y acaricié su mejilla, él asintió.

Sammy grababa todo con su cámara mientras Hotaru sostenía el portátil que estaba conectado por msn a Chile, esto para que en cierto modo las amigas de mi princesa estuvieran presentes, en tan importante suceso, me ubique delante del pastor Hino esperando a la dueña de mi alma, Drew me puso la mano en el hombro cuando la marcha nupcial empezó a sonar.

Me sentí sumamente nervioso, las manos me empezaron a sudar cuando vi salir a las damas de honor: Lita, Rey, Amy y Mina, seguidos de los invitados, todos vestían de blanco, suspire profundamente cuando observe a mi pequeña junto con Lina, Maya y Akane, tiraban pétalos de rosas por la arena.

Kyo traía los anillos de boda, cuando ellas tomaron su lugar mi Sere apareció, se veía hermosa, sus cabellos caían en cascadas, su vestido era muy simple, una falda estilo gitana con una blusita de tirantes adornada con flores, en su cabeza tenía una bandana puesta en color blanco hueso, el maquillaje era muy simple, después de todo ella no lo necesitaba, al lado mis hijos la traían, era algo tonto pero quería que ellos la entregaran, la marcha nupcial se hizo más lenta o yo la sentía muy lenta, quise caminar hacía ella, pero Drew me devolvió a mi lugar.

- Paciencia - me susurro al oído y el tiempo se me hizo una eternidad, cuando los gemelos con una sonrisa pícara unieron nuestras manos deje de respirar, le sonreí y ella me devolvió el gesto, la gire lentamente para quedar frente al sacerdote.

- Queridos hermanos, estamos aquí reunidos en el nombre de Cristo Jesús para unir en sagrado matrimonio a Darién y a Serena- el reverendo comenzó con su oratoria compartiendo con todos los presentes un pasaje muy hermoso sacado de la Biblia.

- "Aunque hablara todas las lenguas de los hombres y de los ángeles, si me falta amor sería como bronce que resuena o campana que retiñe. Aunque repartiera todo lo que poseo pero para recibir alabanzas y sin tener el amor, de nada me sirve. El amor es paciente y muestra comprensión. El amor no tiene celos, no aparenta ni se infla. No actúa con bajeza ni busca su propio interés, no se deja llevar por la ira y olvida lo malo. No se alegra de lo injusto, sino que se goza de la verdad. Perdura a pesar de todo, lo cree todo, lo espera todo y lo soporta todo"-.

El sacerdote siguió hablando pero no le preste mucha atención, por mi mente solo pasaban los momentos vividos con Serena, solo Dios sabe cuanto la ame y la odie al mismo tiempo, sufrí y lloré por ella, recordé cuántas veces quise arrancarme el corazón para no sentir el dolor que me quemaba por dentro, volví a la realidad cuando Drew paso los anillos al sacerdote Hino.

- ¿Han venido aquí, Darién y Serena para que el Señor, ante el ministro de la iglesia y ante esta comunidad cristiana consagre con su sello su amor?- Cuestiono, ambos asentimos rápidamente y sonriéndonos con dulzura -este amor Cristo lo bendice abundantemente y con su nuevo sacramento, a ustedes a quienes por el bautismo, ya santificado, los va a enriquecer y a dar fuerza para que se guarden siempre mutua fidelidad y puedan cumplir las demás obligaciones del matrimonio. El Señor bendiga estos anillos qué vais a entregaros el uno al otro en señal de amor y de fidelidad- dijo el sacerdote y yo me gire de lado con mi princesa enfrente, sus ojos anegados de lágrimas, la tome de las manos y le di un suave beso en cada una de ellas.

- Serena tus votos –apremió el señor Hino, mi princesa tomo aire y seco la lágrima que sin permiso se había escurrido por su mejilla.

- No es casualidad que nos hayamos conocido, no es casualidad que nos hayamos amado- su voz salía ronca y las lágrimas bordaban sus mejillas -creo que este gran amor que siento tampoco es casual, es más bien, fruto de nuestra amistad, de las ganas de vivir, de querer compartirlo todo juntos. Darién ahora que estamos aquí, quiero ante Dios comprometerme a ser tu compañera fiel, tu amiga incondicional y tu amante eterna, atreviéndome a construir nuestro destino, porque sé que tanto tú como yo estamos convencidos que juntos somos mejor que separados, ambos escogimos juntar nuestras vidas, yo me entrego a ti sabiendo que la magia de nuestro amor es caminar juntos, en las buenas, en la prosperidad y en la adversidad. Yo quiero ser tu compañera y que tu seas mi compañero todos los días de mi vida- se sorbió la nariz- por que te amo, por que hoy no existe el pasado ni el futuro, solo un presente junto a ti junto a ellos- una mirada fugaz se dirigió a nuestros hijos -un presente lleno de amor y felicidad.

Seque sus lágrimas y respire profundo sintiendo esa opresión en el pecho, esas ganas de llorar junto a ella, entonces el padre tomo el anillo y se lo entrego.

- Repite conmigo hija – Serena asintió mientras tomaba el anillo.

- Con este anillo, yo Serena te quiero a ti Darién como esposo y me entrego a ti, prometo serte fiel en las alegrías y en las penas, en la salud y la enfermedad, todos los días de mi vida. Hasta que la muerte nos separe –dicho esto coloco el anillo en mi dedo y luego llevo mi mano su boca para darme un beso.

- Tú turno de decir los votos hijo –me indico el sacerdote.

- Yo Darién, quiero que sepas Serena, que tu eres mi vida, que mi destino siempre fue seguir el tuyo desde el primer momento en que te conocí, que ni los años, ni los sucesos pudieron extinguir nunca el amor que despertaste en mí y que hoy culmina con esta unión- ella sonrío y yo tome aire para evitar que el nudo que se había formado en mi garganta me impidiera continuar -que mi alma te pertenece solo a ti, que hoy sé que el camino que caminaré de tu mano, tiene mucho pasado, bueno y malo, pero también se que mi presente solo tiene cabida para ti y para ellos, que juntos hemos de construir nuestro futuro basados en nuestro amor, en todo lo que significa para nosotros nuestra familia, que doy gracias al destino por haberte puesto tantas veces en mi camino y porque finalmente haya logrado hacernos caminar juntos el sendero de la vida, te prometo que dedicaré cada día de mi vida a serte dichosa e inmensamente feliz, a amarte y respetarte, a acompañarte y nunca dejarte sola, a procurar que nuestros días y nuestras noches, estén llenas de esa paz y tranquilidad que sólo tu traes a mi corazón- al finalizar apreté nuestro agarre, quería que pudiera sentir todo lo que acababa de decir, aunque sé que ella lo sentía, su mirada me decía que sí lo sentía.

- Ahora repite conmigo hijo- indicó el sacerdote, tome la mano de Serena y le coloque el anillo en la punta de su dedo.

- Con este anillo. Yo Darién, te quiero a ti Serena, como esposo y me entrego a ti, prometo serte fiel en las alegrías y en las penas, en la salud y la enfermedad, todos los días de mi vida. Hasta que la muerte nos separe –tome su mano y la lleve a mis labios para besar el anillo.

- Escucha Padre de bondad nuestra oración y derrama tu gracia y tu misericordia sobre estos nuevos esposos: Aparta de ellos todo mal y todo pecado, alégralos con la abundancia de tus bendiciones y haz que vivan felices en el tiempo y la eternidad. Que el Señor confirme este consentimiento que han manifestado ante la Iglesia y cumpla en ustedes su bendición. Lo que Dios acaba de unir, que no lo separe el hombre- y llegaron para mí las palabras más esperadas -Darién puedes besar a tu esposa-.

Atraje a Serena a mí y la bese con todo el amor que le profesaba.

- Les presento al señor Darién Alexander Chiba Kou y a su esposa Serena Elizabeth Tsukino de Chiba- respiré profundamente, ahora ella era mía ante los ojos de Dios y de los hombres pensé -pueden ir en paz, la ceremonia ha terminado- concluyó el reverendo, todos aplaudieron y vitorearon el momento.

Salí con Sere tomado del brazo, los abrazos no se hicieron esperar, más yo nunca solté su mano, llegamos a la recepción ya entrada la noche, para primer baile nos hicieron ir al centro y bailar el vals, Serena estaba feliz y yo no cabía en mi cuerpo, no lanzo el ramo aunque Yesi, Luz y Poly estaban desesperadas por llegar a ese momento, cuando le quite la liga me encargue de darle una probadita de lo que sería nuestra noche de bodas, le deje besos húmedos en su pierna y rose levemente con mis dientes cada pedazo de piel, la sentí estremecerse y eso me estremeció a mí, bailamos y visitamos cada una de las mesas, conforme avanzaba la velada los meseros de Lita y Drew atendían a los invitados, los niños yacían dormidos en unas pequeñas sillas de descanso, Lita era una genio, con tantos niños y a mí no se me había ocurrido, cerca de la 1 de la mañana Sere y yo dijimos adiós, iríamos a Hawái pero antes pasaríamos una noche en el hotel donde tuvimos nuestra primera vez hace ya tantos años, además el hotel nos quedaba cerca del aeropuerto, le dimos un beso a nuestros hijos y los encargamos muy bien a Mina y a Rey, estaríamos fuera dos semanas, el tiempo justo para que la casa quedara perfecta para nosotros 5.

Artemis se ofreció a llevarnos, cuando llegamos al hotel pedí la habitación que había reservado, el botones agarro nuestro equipaje que no era muy exagerado y yo camine con Serena hasta el elevador, sonreí al recordar nuestra experiencia en el elevador donde concebimos a Selene, llegamos hasta el ultimo piso, saque de mi bolsillo la propina para el chico, abrí al puerta y la tome en brazos.

- ¿No se supone que eso se hace en nuestra casa? –preguntó riendo.

- En casa ya lo haremos otro día -susurré mientras le daba un beso, ni me di cuenta cuando el botones se retiro.

En cuanto entramos en la habitación estaba todo casi a oscuras, solo iluminado por unas velas colocadas en diferentes puntos de la estancia, la baje de mis regazo. Ella fue al baño, nuestra boda fue en mar así que imagino que se sentía ¿Salada? Me dirigí donde estaba el equipo de música y coloque una suave canción. Luego me recosté en la cama, debo reconocer que estaba un poco cansado y es que uno no se casa todos los días y mi boda con Sets fue tan diferente, estaba perdido en mis recuerdos cuando sentí un carraspeo, abrí los ojos para ver a Serena con una Baby doll muy sugerente, trague saliva pesadamente y me levanté presuroso para llegar hasta mi diosa.

Pov Serena.

La boda había sido mágica para mí, estaba feliz, ahora estaba en el baño, sentía que era ridículo colocarme esta lencería pero las chicas la habían guardado para esta noche, respire profundo y salí del cuarto de baño, Darién estaba recostado en la cama, se había quitado los lentes y tenia los ojos cerrados, carraspeé un poco para que me viera, él se acerco rápidamente.

- Te amo –susurraba en mi oído- ahora eres mi mujer- declaró posesivo, lo cual me encanto y excito al mismo tiempo.

Yo me estremecía entre sus brazos, podía sentir sus manos quemándome incluso a través de la tela de encaje. Podía sentir sus labios marcando mi piel, mi corazón palpitaba desbocado en mi pecho, mi sangre circulaba velozmente. Podía sentir dos mil mariposas revoloteando en mi estómago y él solo estaba hablando.

- Sólo mía- decía su voz una y otra vez mientras bailábamos al ritmo de la música.

El balanceaba elegantemente mientras mi cuerpo seguía su ritmo mediante impulsos, porque mi consciencia quedó en algún lugar al otro lado de la puerta, solo podía sentir el amor que me quemaba hasta los huesos, la pasión que se desbordaba por mi ropa interior, y eso solo con su simple presencia frente a mí.

- Mi mujer –volvió a susurrar.

- Te amo –contesté con voz entre cortada.

Se apartó ligeramente y me miró a los ojos, apenas pude soportar el escrutinio de sus zafiros que me volvían loca, esos que me hipnotizaban, sentí como mi alma se desnudaba ante él quien me besó dulcemente en los labios.

Mi piel se fue volviendo más sensible al contacto de su aliento, cerré los ojos y me aferré a su camisa blanca con fuerza, si no fuese prácticamente imposible juraría que podría tener solo un orgasmo con el contacto de sus labios en mi cuello. Se acercó a la zona sensible de mi clavícula y me arañó con los dientes. Yo gemí… Gemí vergonzosamente en lo que las manos de Darién avanzaban decididas hacia los tirantes que sujetaban la prenda.

No me quedé quieta, desabroche uno a uno los botones de su camisa, después deslicé la camisa por sus hombros vanagloriándome por lo perfecto que era su torso, él me soltó el ultimo amarre de mi bata y esta descendió por mi cuerpo llegando a mis tobillos, jadeó por la impresión. No tenia nada debajo, colocó sus manos en mi trasero y me apretó a él con fuerza, mostrándome lo excitado que estaba, yo también gemí cuando su erección chocó con mi vientre, mis manos se movieron frenéticas hasta su cinturón y me deshice de él en pocos segundos.

Me tumbó en la cama, se tumbó también a mi lado y comenzó a besar cada parte de mi cuerpo que estaba descubierta, se puso de rodillas entre mis piernas y me miró sonriendo, se inclinó sobre mí y atacó mis labios con fiereza. Sus labios fueron bajando hasta llegar al valle de mis pechos que a pesar de haber lactado a tres niños aún eran firmes, su lengua se enredó en uno de mis pezones y perdí la noción de todo, sólo era consciente de sus manos, trazando líneas sobre mi piel.

Miles de gemidos, suspiros y gritos salían de mi boca, cada beso electrizaba mi sistema nervioso. En sus ojos, además de deseo, veía reflejada la adoración que me proclamaba, yo solo pude suspirar, sus dedos comenzaron a deslizarse por mi pliegues, explorando esa zona de mi cuerpo que conocía tan bien… Tanto, que sabía exactamente lo que tenia que hacer para hacerme perder la conciencia, sus dientes torturaban uno de mis pezones haciendo que mi espalda se arquease en respuesta. Grité su nombre y una fina capa de sudor comenzó a cubrir mi cuerpo.

Negó con la cabeza y se posicionó entre mis piernas de nuevo, cara a cara conmigo, abrasándome con sus dos orbes completamente oscurecidos por el deseo. Me penetró lentamente, el aire abandonó mis pulmones y me sentí desfallecer, mi cuerpo lo recibió gustoso invitándolo a quedarse en ese lugar para siempre, empezó a moverse muy gentilmente, con cada roce, con cada beso, con cada "te amo" salido de sus labios yo sentía que volaba más y más alto.

La realidad me cayó encima, él era: ¡MI MARIDO! MI MARIDO…SOLO MÍO… MÍO…

Rodeé con mis manos su cuello, acercándolo más a mi pecho, enterrando mis uñas en sus espalda y haciendo que gruñera contra mi piel, el placer había inundando mis venas, acabando con la poca cordura que me quedaba en ese momento, grité su nombre mientras me dejaba llevar por ese mar de sensaciones que solo venían a mi cuando estaba con él, lo sentí derramarse en mi interior unos segundos después que yo y luego se dejó caer a mi lado, me abrazó con fuerza, como si no quisiera soltarme nunca -te amo- lo oí susurrar –ahora duerme amor mío, mañana será un gran día, como todos los que nos esperan de ahora en adelante- ronroneó en mi cuello y yo sonreí sabiendo que así sería.

No supe en que momento me quede dormida, después de todo había sido un día muy largo, desperté al sentir un suave beso en mi espalda, abrí los ojos lentamente.

- Buenos días Señora Chiba- me dijo con su espectacular sonrisa –es hora del desayuno- anunció coqueto.

Me senté en la cama acomodando un poco mis cabellos –debes dejar de hacer eso- el me miró sorprendido -yo debo traerte el desayuno- le recriminé.

- Amo consentirte preciosa- declaró serio y me dio un beso -el vuelo sale en 40 minutos, debes apurarte – observé el ramo de flores de la boda en una de las mesas, mi sonrisa se expandió.

- Antes quiero hacer algo- le dije mientras comía un poco de fruta, el asintió mientras iba al baño ,cuando termine de comer ya estaba listo, traía puestos unos Jeans desgastados y una camiseta negra, tome mi toalla y me metí en el baño, salí con un pequeño vestido floreado ya que nuestro destino era Hawai, tome el teléfono y llame a los niños, ya que se suponía que debían estar despiertos, les recomendé portarse bien y luego Darién hablo con ellos, al parecer le pedían conchitas de colores, terminé de arreglarme y bajamos a abordar un taxi, antes de llegar al aeropuerto dejamos el ramo de flores en la tumba de Atenea, hoy empezaba una nueva vida juntos y esa incluía perdonar el pasado y con la resignación en el corazón, caminar nuestro presente, sabiendo que el futuro sería igual de hermoso, porque estaríamos juntos, tal como lo habíamos soñado siempre.

/

/

/

/

/

/

Cuatro años después

Pov Darién.

Había sido un día difícil, dos operaciones a corazón abierto más la ronda diaria, estaba exhausto, desde que Hime se había ido no había podido encontrar a la persona que la remplazara, Saori lo hacia muy bien, pero aún tenia deficiencias cruciales, la chica daba todo de si y eso se le premiaba, la verdad es que ahora lo único que deseaba era llegar a casa con bruno, Serena y los niños, pero eso no era posible por ahora, tenía trabajo.

- Doctor Chiba- se escucho.

- Dime Galaxia –respondí monótono mientas retiraba mis lentes, yo quería usar lentes de contacto nuevamente pero Serena me había dicho que le gustaban mis lentes, así que los deje, todo por complacer a mi hermosa esposa se había burlado Seiya en alguna ocasión y esa era la verdad.

- Señor, su esposa llamo, que recuerde que hoy es el cumpleaños de Shingo y debe enviarle el regalo a Londres- me informó.

- Ok Galaxia, ya lo hice y hablé con él y con Hotaru… ¿Algo más?-.

- No señor-.

- Gracias- suspiré.

Me recosté en la silla, mi móvil vibro, lo saque de mi bata y observe el mensaje, era de Endimión.

"Papi que no se te olvide comprarme la batería eléctrica, la necesito, te quiero Endy, aaaaa y Edward dice que no se te olvide traerle el balón de básquet nuevo".

Un nuevo mensaje llegó a mi celular.

"Holis papito ¿Podrías venirme a buscar donde Maya? Te quiero, Sel".

Tire el celular en la mesa y recosté mi cabeza en la silla, mientras la giraba sentí un par de pasitos llegar a mi pero me hice el desentendido.

- ¡GUAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!- Gritó cierto intruso, abrí los ojos exaltado para ver a la pequeña mota de pelo blanco junto a mí, a su lado la otra mota de cabellos rosados reía sonoramente.

- ¿Te atuste papi? –Me cuestiono Helios montándose en mi pierna.

- Si me asustaste mucho hijo- expresé supuestamente conmocionado y colocándome una mano en el corazón -¿Y tú de que te ríes pequeña diablilla?– La alce y así ambos quedaron sentados en mis piernas.

- ¿Etas cantado papi?— Rinni bordeó mis ojos con sus deditos, yo le tome su manita y le di un besito.

- Solo un poco bebé ¿Dónde esta mami?-.

- Gracias galaxia… ¿Dónde están? –La escuche hablar.

- Te quedo hablando con la teñorita de fueda –respondió Rin, Helios parecía más interesado en revolver mis papeles, recordé aquella vez en el aniversario de bodas de Rey cuando Sere me dijo que estaba embarazada.

Flash back-

- Darién –me llamo mi esposa dulcemente mientras palmeaba el colchón para que me sentara, yo estaba terminando de arreglarme y ella se veía hermosa enfundada en ese vestido blanco, se veía nerviosa debo agregar.

- ¿Qué sucede princesa? –Pregunté ligeramente preocupado.

- Quiero que cierres los ojos- me pidió con timidez.

- Pero amor- refunfuñe.

- Por favor- volvió a pedirme extrañamente tímida y con esa dulzura que la caracterizaba -se que haz deseado esto tanto como yo –me dijo mientras colocaba algo lanudo en mis manos, luego tomo mi otra mano y la apoyo en algo suave –ahora puedes abrir los ojos amor-.

Abrí mis ojos lentamente, mi mano estaba situada en su vientre, un diminuto zapatito de lana en mi mano derecha, mi mente empezó a hacer conexiones, 1+1 =2 – ¿Estás? - Sentí que el aire abandonaba mis pulmones, ella retomo la palabra.

- No se que sucedió, tenía días sintiéndome mal, fui con Amy, tengo 3 Semanas amor, estoy –no la deje hablar, la bese fervorosamente, estaba muy emocionado.

- ¿Porqué no me dijiste que te sentías mal? ¿Cómo es que? –Empecé a reír de la alegría que sentía, contestando internamente mis preguntas.

- Pensé que era mi anemia, que había recaído, Amy dice que cuando cortan las trompas algunas veces estas vuelven a crecer y nosotros no nos estábamos cuidando ni nada- me explicó torpemente…¿Estás feliz?-.

- ¡FELIZ!- Exclamé, la levante de la cama mientras la abrazaba –gracias- beso -te amo- beso.

Fin del flash back.-

- Papi Helios eta layando lo papedes –me dijo mi pequeña evidenciando molestia y sacándome de mis recuerdos.

- ¡Helios noooooooo! – Grité, afortunadamente había una copia en mi computador, suspire aliviado.

- ¿Qué hacen? Vengan acá –cuestiono y los llamó mi esposa al llegar a mi oficina- llevo buscándolos un rato- nos informó con un dejo de molestia, fingida por supuesto - ¿Porqué no me hiciste saber que estaban contigo?-Me reprocho- me hubieses ahorrado unos segundos –rió

- Lo siento amor –me levante de la silla y deje a los mellizos en ella, llegue hasta donde estaba mi esposa y le di un suave beso en los labios – me entretuve en mis pensamientos- confesé -¿Y bien? ¿Qué los trae por acá?- cuestione sonriente.

- Pues queríamos asegurarnos de que hubieras comprado el regalo para Shingo y ver si podíamos ser útiles en algo-.

- Ya esta listo y enviado, le compre un auto de carreras como el de Helios- respondí en un suspiro, ella me sonrió.

- ¿Mal día?– Preguntó ella —se te ve cansado- acarició mi mejilla y yo me acomode como un gatito entre sus brazos, a pesar del tiempo, sentía que mí amor por ella crecía cada vez más

- ¿Papi podemos juga con este?- Cuestiono Helios a mi espalda, cuando me gire buscando al susodicho prospecto de juguete era demasiado tarde, mi estetoscopio estaba arruinado, suspire para no decir nada, los mellizos eran niños pequeños y a sus dos años no pueden saber que habían dañado a mi mejor amigo. Con resignación y consternación tome los restos de mi estetoscopio del suelo.

- Lo siento amor no debí traerlos- comentó Serena apenada –siempre que vienen dañan algo- declaró.

- Déjalo así- expresé cansinamente –son niños pequeños, sus risas valen más que un estetoscopio o mis papeles importantes- le bromeé, ella asintió y sonrío traviesa.

- ¿Tienes mucha consulta por la tarde? Hace tiempo que no salimos todos juntos y pensé que seria una bonita ocasión para hacerlo- su voz denotaba emoción.

- ¿Qué celebramos?- Pregunté recordando que no era nuestro aniversario, ni el de Atenea y tampoco había alguna fecha de cumpleaños.

- Nada en especial, solo quiero que salgamos todos juntos –explicó ella con mirada anhelante. Definitivamente yo no podía negarle nada y un día en familia menos.

Me quite la bata y baje a los niños de la silla -debemos ir por Selene, esta con Maya y pasar por los gemelos, prometí a Edward y Endimión comprarle unas cosas- informé

- Podemos ir al centro comercial y comprarlas- expresó con júbilo mi hermosa princesa, ya que a ella le fascinaban las comparas y con 5 hijos, esas salidas eran muy frecuentes.

- Como tú quieras mi reina –accedí besándola nuevamente.

- ¿Sabías que te amo?- Me cuestiono ella moviendo las cejas sugestivamente y pasando sus manos por mi cuello.

- ¿Y tú sabes que te adoro?- Cuestione divertido.

- Hoy no me lo habías dicho –objeto, la bese –te adoro, eres mi cielo, mi universo, mi vida –se escucho un gran estruendo, no quise girar a ver que había pasado, mejor evitarme el mal rato.

- Rinni y Helios vamos – los apremió mi mujer, los niños llegaron rápidamente, me gire lentamente no pudiendo evitar saber que habían hecho mis diablillos, afortunadamente sólo eran bolígrafos y papeles en el suelo, nada que lamentar.

Salimos tomados de la mano, yo llevaba a Helios y Sere a Rinni -Galaxia me voy, cualquier cosa me avisas al celular, dile a Saori que este pendiente del paciente 323 y que me informe si algo sucede, ahhh y manda a mantenimiento a mi oficina esta algo desordenada- mi asistente asintió con una leve sonrisa, ella sabía del caos que se apoderaba del lugar en cada visita de mi familia.

Pasamos por los gemelos y por mi princesa, fuimos al centro comercial y como siempre mi tarjeta de crédito quedo herida de muerte, pero mi familia era feliz y eso me hacia feliz a mí, terminamos cenando en Mac Donals como en los viejos tiempos, los deje en una mesa y fui a buscar los pedidos de todos, cuando llegaba con la bandeja pude detallar lo afortunado que era, que soy.

A pesar de lo perdido, había recuperado el tiempo con los gemelos, Endimión era el más rebelde, sin embargo, siempre lo orientaba y era un buen niño, a sus diez años había decidido montar una pequeña banda junto con sus primos Maya y Tai, ellos habían sacado la vena artística de sus padres al igual que Akane, Edward era un niño normal, su promedio era excelente le encantaba hacer guardia conmigo en ACA, él me había prometido hacerse cargo de la fundación cuando yo ya no estuviera, Selene era una niña encantadora, aún era muy posesiva conmigo, cuando los mellizos nacieron ella tenia 5 años y pasamos por la etapa de que teníamos que dividirnos entre ellos tres y los recién llegados para que ninguno sintiera que queríamos más a uno que a otro, los mellizos eran inquietos, rompían cosas, pero sus perfectos pucheros hacían que olvidara hasta mi nombre y ella, la dueña de mi vida, mi princesa tan bella como cuando nos conocimos, tan dulce como siempre pensé que era, la razón de mi vida, de mi existencia, la mujer que más amaba en este planeta, con ella se complementaba mi vida, la que para mí era perfecta, única. Hace poco Serena me confesó porque se había entregado a mi aquella vez, hace tantos años atrás, me sentí tonto al recordar como la había ofendido por eso, ahí comprobé que nuestra unión ya estaba decidida, porque a pesar de todo ahora estamos juntos.

Nunca voy a olvidar mi pasado, porque en ese la conocí a ella, la razón de todo lo que tengo hoy, porque con ella descubrí el amor y lo que era una entrega física, porque por más dolor que hubo en nuestro camino, nunca pudo superar al amor, porque sí, creo que el destino es travieso y tal vez con nosotros se paso un poco, pero ahora, viendo mi presente, despertando todos los días con esta sensación de que ya nada puede ser mejor, porque todo lo que soñé- y anhelé lo tengo a mi lado, ahora ya todo eso no importa, ahora camino tomado de la mano del amor y de la felicidad, porque si tuve que pasar todo eso para tener lo que ahora tengo, gustoso volvería a vivirlo, porque al final sé que ella estará conmigo, porque su alma es mía, como la mía le pertenece, creo que la suerte no existe, uno se forja su propio éxito, yo ahora puedo decir que mi mayor alegría y triunfo es tener a esta gran mujer a mi lado, que cometió errores, que aprendió de ellos, pero que sobre todo, me dio algo más que solo amor, me dio su ser y más allá de ella, porque todo lo que tengo se lo debo a ella. Aunque también debo ser justo y darle gracias a LAS TRAVESURAS DEL DESTINO, porque sin ellas, no tendría este presente ni la seguridad del hermoso futuro que sé viviré con mi princesa y con mis hijos.

Suspire sintiéndome feliz, quizás necesitábamos pasar por todas esas pruebas, quizás el destino travieso que nos toco estaba escrito a si desde nuestro nacimiento, porque hoy en día nuestro amor era fuerte y lo mejor era que nos teníamos el uno el otro, por eso hoy y todos los días desde hace cuatro años le doy gracias a Dios por las travesuras del destino.

FIN.

Hola Niñas Mayra llora buaaaa su bebe a llegado a su fin agradecer a todos y cada uno de ustedes que se tomo parte de su tiempo para leerme a Yesi por editar mis locuras y a mi muso por complacerme los caprichos a continuación les dejo dos fotos para que se hagan la idea de la fiesta y decoración de la boda de Dari y Sere y respondo sus Rev

. (ceremonia)

./_mp2pDTRKNso/SsDiaVj0qeI/AAAAAAAAItM/_nJTKeWH7Ak/s400/bodas+ (fiesta)

USAKO DE CHIBA: te tendré en cuenta amiguita para futuras historias, muchísimas gracias por tu tiempo de verdad nena tu también eres muy buena espero que sigas leyéndome besos

KOUGA KENISHIROU: gracias por todo corazón en verdad me haz ayudado mucho sabes que te quiero y gracias por eso de tu autora favorita terminare creyéndolo besos

ROSELA MOON: amixx andabas perdida de este fic me gusto que te gustara el final al verdad me inspire mucho espero tenerte en mi proxx historia

PRINCESA LUNAR: primissssssss claro que subiré pronto nana es mas mi nueva historia esta en edición ya se llamara ENTRE AMORES Y MENTIRAS espero verte por ahí.

LUCECITA MOON: jaja mi muso anda muy inspirado muñeca así que pronto veras entre amores por hay gracias por acompañarme en todo momento

LUZK: ayyy amixx muero de la vergüenza contigo nena debemos hablar largo y tendido espero te guste el epilogo gracias por tu ayuda en el principio te quiero besos

ANAHIS: orale que hago contigo jajajajaa gracias por todo nena por cada apuro y cada rev espero te haya gustado la culminación de esta historia

USAKO TENOH: te nombro en este cap amiga mía espero que te guste muchooo nena gracias por acompañarme en esta historia

SHECIDMOON que bueno que te haya gustado nena de verdad gracias por estar conmigo estos maravillosos 23 caps

USAGUI13 CHIBA. Hay nena viva nuestra tierra y si yo también quería que sufrieran un poquito mas pero ya estaba bueno no era la hora de ser felices espero te guste el epi

PRINCESMOONLIGTH tia de mi corazón gracias por estar conmigo desde el primer caps te quiero

SHIRUCHIBA: amiga gracias por leerme tu también tienes una buena historia entre manos quiero leer así que actualiza pronto

GISELLA CHIBA: amiga eran personas comunes y corrientes humanos por eso cometían error tras error mas de una lloro gracias a mi espero te guste el cap

LITAJAPON: hermanixxx espero te haya gustado tu super participación en este caps tanto como en el anterior te quiero

SAILOR LADY: hay mami estoy sonrojada que rev tan lindo pero este éxito también es tuyo madre por que tu fuiste quien ayudo a que travesuras es lo fue te quiero gracias por todo

MAYLINCITA: te dig lo mismo son humanos y cometieron errores aveces somos asi de estúpidos y mas que bien que te gusto al historia gracias por acompañarme en toda esta locura.

AMAFLE: ahí tienes tus dos lemon hermanita como estas espero que super bien oye nena necesitamos charlar un poco gracias por tus consejos en este fic te conoci eres mi amiga y mi hermana te quiero

ISIT JANET: amiguita gracias por leerme que bueno que te gusto al historia quiero leer asi que sube pronto besos

RUTTIS: eso es lo bueno de cada cap que te dejen con ganas de leer que pasara en el siguiente no ami me encanta claro que me veras por aca espero te haya gustado el cap y me apoyes en mi siguiente historia

USAGUILITA: gracias por el apoyo nena

SMOONANGEL: si al verdad quería que pasaran 6 pero eso era hacerle perder el tiempo a Darien con su bebita gracias por todo

SAILOR MERCURI: llegamos al final nena gracias por cada uno de tus comentarios

SAILOR LAGO: no sabia que somos paisanas nena de donde eres no em gusta mucho el vallenato pero CELEDON es CELEDON y esta canción era la perfecta para ese par de tontos

ISABEL 20: gracias nena por acompañarme alo largo de este camino

SEIYA MOON : mi querida hermanixx espero que te encanten esos dos lemon que escribi pensando en ustedes mis pervertidas consentidas la frase es de uan peli aunque ya no la recuerdo jajajjaaj

ANGEL NEGRO : me sonrojas amiga como haces eso cuando uno da lo mejor de si pasan estas cosas travesuras no es solo mio detrás de mi hay una editora y miles de amigas aportando ideas.

CARMEN: por fin el tan esperado epilogo nena tu deberías ser la primera jajajjajaj perdón te toco de ultima gracias por todo besos

Bueno eso es todo agradecer sus alertas sus favorito autor etc etc también a las que se quedaron a mitad de camino espero seguir contando con ustedes en los próximos días (o semana) estaré subiendo el remplazo de esta historia cuyo nombre será ENTRE AMORES Y MENTIRAS les aseguro que les gustara.

Besos

Neo Reyna Serenity o simplemente Mayra