AUTOR: ¡Buenas, gente! Debido a ciertos acontecimientos trascendentales he querido poner aquí esta historia, gracias a mi cliente habitual y fiel reviewer Mike M... Esta no va a necesitar reviewearla, por que se la conoce mejor que yo... porque esta es su historia.

YAMI-AUTOR: Que referencia más tonta te acaba de salir, chico. Ah, feliz Halloween. (AUTOR: Tarde.)

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Un profesor es aquel que enseña. Un profesor es aquel que se entrega. Un profesor lo da todo para que su alumno alcance la cima. Esta es una historia de super-combates entre un profesor sin titulo y aquellos que se interponen en el camino a su sueño...

No esta mal, ¿verdad? Esta es la cabecera de una historia que llevaba tiempo queriendo poner en papel, o algo similar. Se me ocurrió viendo mi propia situación, a la que se le podría añadir toques fantásticos. Ay, espera, si no he dicho siquiera quien soy...

Os podría decir mi nombre, pero lo que voy a contar no lo exige, y le da más gracia al caso, también. Si, soy un chaval normal, lo que nuestra internet llama Pastel de Navidad: 'después del 25 ya no lo quiere nadie'. ¡Eso no es ser viejo, leñe! Pero vivir en casa de tus padres y con dos hermanas locas y una abuela que me consiente demasiado, quizás pensareis: 'si, ya es viejo para eso'. Me gusta mi casa, ¿vale? Estoy a gusto. Salgo muy pocas veces de mi agujero, pero aquella vez seria una que valdría la pena recordar...

Me vestí para salir a la calle –ojo, no por la noche, no soy una criatura nocturna como los jóvenes de hoy- y en verdad se notaba mi falta de ganas: camisa blanca con algún lamparón disimulado, pantalón militar demasiado largo para mis piernas de palillo. El típico Ben Tennyson, y eso que no me suelo disfrazar... aunque esa sea mi afición inconfesable.

Pero basta de mí. La que empezó esta historia es una chica. Que clásico, ¿verdad? O es ella o el villano los que empiezan la trama... a ver, sigo. Baje hacia el puente que cruza una autopista cerca de mi casa, un paseo, y en la carretera de arriba estaba ella. Miraba hacia no sabes donde, pero nunca al mismo sitio mucho rato. Parecía no saber en donde estaba. Tras acercarme más, pude ver bien como era... no me sonaba de nada, esa chava.

La decepción causada por la extranjera duro poco. Un momento fugaz en que miro para abajo y cruzo sus ojos con los míos basto para captar su tristeza... de donde quiera que viniera, algo echaba de menos, que la tenia al punto del llanto. De nuevo eso duro poco, porque un vehiculo paso por detrás suya y la pego un susto... ¡pego un traspiés y se cayo por el hueco abajo! La altura no era mucha, ¡pero si caía de cabeza acabaría desnucada!

Otra persona se hubiera paralizado ante esa visión. Y otras hubieran seguido su camino por miedo a... a algo. Odio a esos tipos. Por mi mente solo cruzo una cosa... ¡Héroe en acción! Salte hacia el puente y pude frenarla con mi propio cuerpo. El costalazo aun me duele hoy, que daño, ¡pero había salvado una vida, tíos! El subidon me ayudo a poner a la victima en buena posición, porque el choque fue de espanto. Ahora la tenía ante mí.

De cerca causaba mucha mas impresión. Su melena era pelirroja, rojísima, de un rojo tan chillón que ponía en vergüenza a los tomates maduros. Y sin embargo era muy natural, no tenía rastro de raíces de otro color. Su cara era fina y alargada, parecía que alguien hubiera querido arrancarla de sitio y se hubiera quedado con las ganas. Tenía un lunar gracioso perdido en un lado de la frente, como un bichito perdido en el páramo desértico. Ah, por fin abría los ojos, que susto. Los tenía azul clarito, en contraste con...

Con todo, vaya. Esos ojos reflejaban una calma y amabilidad que chocaba con lo que me decía su melena, brillante como fuego e igual de impetuosa. Su cara de niña buena chocaba con sus ropajes de chaqueta vaquera y pantalón raído... como si Asuka Langley se hubiera cosplayado del rudo Travis Touchdown. Vamos, todo en ella era un contraste de emociones que solo servían para darle un aura misteriosa...

CHICA: Ah... donde estoy... ¿tú me has cogido?

YO: Uf, bueno, al fin te recuperas... si, yo te cogí al vuelo. ¡Si no, te abrías la cabeza!

CHICA: Ay, gracias...

YO: ¿Qué buscabas? Antes de caerte mirabas a todos lados, como buscando a alguien.

CHICA: No lo se. En realidad, no se nada. ¿Por qué estoy aquí? ¿Y quien soy, dime?

YO: ¡La hemos hecho buena! ¡La pobre ha perdido la cabeza, entre el susto y la caída!

CHICA: Pero no sabía nada de mí antes de caerme... ni como llegue aquí, que raro...

YO: ¿Sabes al menos decirme como te llamas? Seria un comienzo, luego seguiríamos.

CHICA: No. Lo siento, esto de aquí esta en blanco. (señala cabeza) ¡Es un fastidio!

YO: Que linda... (CHICA: (?_?) ¿Que?) ¡Ay, digo! Quise decir que eres linda. ¡Y es verdad!

CHICA: Suena bien... lo dejaremos así.

YO: ¿Cómo, en que? No puedes vivir sin un nombre, ¿y si tengo que gritar y llamarte?

CHICA: No, me refiero a eso. Linda. Mientras no recuerde quien soy, ahora soy Linda.

YO: Je, buena elección... y así puedo piropearla sin que sospeche, ¡me ha salido bien!

CHICA: ¿Y tu? ¿Cómo te llamas tu entonces?

YO: Este, bueno... llámame Mike. (CHICA: ¡Anda ya!) Bueno, si me permites usarlo...

CHICA: No, tranquilo. Tienes derecho a usar un mote... yo misma lo estoy haciendo.

YO: ¡De acuerdo, venga! Oye, se te ha caído algo con el follon. ¡Parece una carta, tu!

En efecto, un sobre ricamente adornado se había deslizado de su chaqueta. Tenía cierto emblema muy difícil de dibujar y sello de lacre. Al parecer era para una emergencia, y de las gordas. Al no tener otra pista optamos por abrirlo y ver a donde nos conducía...

LINDA: (lee) 'Si alguna vez pierdes tus recuerdos, duerme una noche y se te pasara...'

MIKE: 'Y entonces, todo quedara claro. De Papa y Mama'. ¡Vaya, esto si que ayuda!

LINDA: Entonces, esto ya había pasado antes... ¿alguna enfermedad que me lo causa?

MIKE: Parece que es pasajero. Tan solo tienes que descansar y mañana sabremos todo.

LINDA: ¿Y donde? ¡Estoy perdida, no conozco a nadie y tan solo traigo lo puesto...!

MIKE: Mira, respecto a eso... uf, esto es difícil de decir sin quedar como un salido...

Si alguien ha dicho que me la lleve a casa, no se llevara ningún premio. Era demasiado fácil de adivinar. Por suerte el resto de mi familia estaba lejos celebrando una festividad en otra provincia... no tendría que dar explicaciones de mas. Tras dividir la comida para ambos (juro que cuando sea mejor cocinero me reiré de las veces que he tenido que usar precocinados) nos dispusimos a descansar. Pero espera, ¡era domingo! Tocaba darse un baño, sin excepción. Soy así de maniático. Menudo problema, ¡junto con sus recuerdos Linda había perdido también sus modales! ¡Solo a ella se le ocurrió presentarse ante mi en... arg, no puedo decirlo! Tras lanzarla un pijama prestado, trate de fregarme y olvidar semejante visión... ya íbamos a la cama (ella usaría la de mi abuela) y me acorde de comprobar el ordenador de mi padre, eternamente encendido. Ese seria el comienzo...

LINDA: ¿Qué miras?

MIKE: Ah, esto es el PC de mi padre. Siempre esta así, yo solo compruebo la conexión.

LINDA: Bueno, durmamos ya, estoy que me caigo...

MIKE: ¿Estas molesta por algo que haya hecho? ¿O quizás por lo de antes? ¡No quise!

LINDA: No, tienes razón, se supone que el cuerpo de niños y niñas debe ser un secreto hasta que ambos den su consentimiento... y no me merezco eso, ¿no? No sabes nada de mi, porque ni siquiera yo lo se...

MIKE: Venga, mañana se te curara... y podrás contarme todo lo que quieras, ¿o no?

LINDA: Claro que si. Tu si que lo mereces. Me salvaste de algo peor... ¡eres un héroe!

MIKE: No uses esa palabra a la ligera... no soy ningún héroe. Solo alguien que hizo lo que debía. Un héroe de verdad cumple con su deber día a día, por difícil que sea, no el que hace algo extraordinario en un momento puntual...

LINDA: Tienes cosas muy raras. Pero supongo que por eso me caes bien. *rojez* Por que eres muy humano.

MIKE: ¡Er, vale, pues vamos, para que mañana podamos madrugaaar...! (tararea)

No se como había quedado, si como un buen tio o como un tarado, aunque a ella no le importaba. Después de muchas horas me levante al baño, pero oí ruidos en el cuarto del ordenador... ¡se supone que no había nadie en la casa! Con las garras preparadas, entre allá y la vi a ella... de la pantalla salía una luz extraña, y Linda miraba como sonámbula.

¡FLUUUSH! El destello nos envolvió a ambos, y eso es lo último que recuerdo de aquella noche... Cuando me desperté estaba otra vez vestido como el instante en que vi y salve a Linda, y un bichito extraño me miraba a los ojos, perforando mi mente y analizándome.

MIKE: ¿Qué es esta cosa? ¡Me esta mirando raro! ¡Y su pinta es aun más rara!

BICHO: No grites, ser humano. Que supongo que eso sea lo que eres, según mis datos.

MIKE: ¿Qué eres, dime? Tienes pinta de... a ver como lo describo... pareces un Yoshi. Pero dibujado de forma hiper-realista. Y eres chiquitín como un gnomo, pero llevas el par de alas de un hada... ¡Que locura es esta!

VOZ: (lejana) ¡KYAAAAAAH! (MIKE: ¡Que narices ha sido eso!)

BICHO: Ha sido aquella que venia contigo... ¿parece que ha encontrado un peligro?

MIKE: No estamos en casa, ni siquiera en mi pueblo... no se donde andamos, pero voy a por ella. ¡Otra vez!

BICHO: ¿Vas a hacerte el héroe? No se si podrás enfrentarte a lo que hay en mi mundo.

MIKE: Mira bichito, un héroe es aquel que hace lo que debe cuando debe, ¡así que voy a ayudarla, y ya!

BICHO: ¡Tengo nombre, muchacho! Soy Shonenji, el Jenderillo de la Galaxia Shonen. Si quieres hacer algo por Lady Linda, yo tengo la manera de ayudarte a no volver a temer por su vida, si quieres hacer un trato...

MIKE: ¿Qué haré...? (mira a lo lejos)

SHONENJI: Para convertirte en el Caballero de Lolicon, usa el poder de la Diosa de Lolicon para hacerte fuerte.

MIKE: Oye, se supone que eso del Lolicon es... moralmente discutible como poco, sabes...

SHONENJI: ¿Lo harás o no? ¡No tengo todo el día! Ni ella tampoco. (gritos lejanos)

MIKE: ¡Arg, vamos allá! ¡Puedo aguantar lo que me echen!

El animalito raro soltó una nube de energía y sentí una fuerza extraña revolviéndose en mi cuerpo, para al final dejarme con un atuendo muy digno de un caballero salvador... sin siquiera pensarlo dos veces, eche a correr hacia los gritos. ¡Linda no iba a morir, no después de haberla salvado ya una vez! Pero no sabia la que se me venia encima...