Bueno amigas! llegamos a este momento, la cesárea, el parto, la muerte de Bella, la imprimación... como quieran llamarlo. Espero cubrir las expectativas, besos y muchas gracias por leer!


Prendido de tus alas


Volví en si cuando la oí gritar de tal manera, desde el centro de su cuerpo y sin cuidar que su grito pudiera herirme, demostrando férreamente su dolor. Me aproximé en el momento justo para verla rodar los ojos detrás de su cabeza, mientras se doblaba y convulsionaba en los brazos de Rosalie… cuando estaba a punto de tomarla con mis propios brazos Bella se inclinó y vomitó toda la sangre que su estómago debía digerir, me congelé por medio minuto al ver tal escena… su cuerpo se estaba rompiendo, podía escuchar claramente el desgarro que sufrían sus carnes, podía ver el sufrimiento de Bella al convulsionar entre los brazos de Rosalie, pude percibir el sufrimiento del bebé… mi bebé

Mi hijo sufría…

Su pequeña y prematura mente estaba nublada por el dolor, desesperación y ahogo… provocado por la imposibilidad de respirar, sus pequeños pulmones parecían doler por la escases de oxigeno que la placenta debía proporcionarle pero que inexplicablemente no hacía.

Ver a mi esposa convulsionar por el insoportable dolor, con su rostro lívido como el de un cadáver y ver los pensamientos de mi pequeño, en su vientre, moviéndose desesperadamente por encontrar el aire que la placenta desprendida le imposibilitaba tomar me obligó a salir de mi estado estupefacto. Rosalie vio lo mismo que yo en cuanto se percató de los sonidos desgarradores que provenían del vientre de mi esposa, supo entonces que mi niño ansiaba con salir para poder vivir, abrazó a Bella y la llevó entre brazos escaleras arriba, la seguí mientras ella gritaba incoherencias a diestra y siniestra, a mí solo me importaba una sola cosa por ahora, salvar a las dos razones de mi existencia a como de lugar, evitando el sufrimiento para ambos,

_¡Morfina!_ le grité a Rosalie mientras ella dejaba a Bella sobre la camilla en el cuarto que habíamos preparado para este momento, jamás preví que llegaría tan pronto. Me dirigí directo al frigo que contenía los medicamentos y saqué la jeringa que contenía la morfina llevándome conmigo también la que contenía mi ponzoña, no debía perder tiempo,

_Alice!, contacta a Carlisle por teléfono_ murmuró mi hermana, el cuerpo de Bella yacía bajo la luz de blanca fluorescencia del cuarto retorciéndose y gorgoteando tratando de obtener oxigeno. Con la mayor calma posible le inyecté en la vena del brazo toda la morfina que ella podía resistir, no lo creía posible hasta ese momento… pero una persona podría morir de dolor.

Rosalie se había apresurado ya a despojar a Bella de sus ropas y pude ver el vientre de mi esposa con enormes manchones morados producto de lo que mi hijo estaba haciendo en el interior,

_ ¡Edward ¿Qué está pasando?_ gritó exaltada mi hermana,

_ ¡Se esta sofocando!... ¡La placenta se ha de haber roto!_ respondí rápidamente, sostuve el cuerpo de mi esposa que se sacudía sobre la camilla a causa de las agitaciones que emitía mi hijo, mis palabras hicieron reaccionar a Bella y con su rostro surcado por el pánico miró su vientre,

_¡Sácalo!_ gritó. _¡No puede respirar! ¡Hazlo ahora!_ mi pecho se partió en dos cunado vi cómo reventaban los vasos sanguíneos de sus ojos luego de que ella gritó con esfuerzo, la desesperación me abrumó y solo pensaba en una sola cosa… morderla en ese momento, se me estaba escapando su vida entre los dedos y no pude evitar pensar en tirar todo por la borda solo para salvarla, pero no podía… no ahora… ¡Maldición! no cuando el bebé aún no nacía!.

_¡La morfina!_ grité exasperado, debía hacer efecto para poder cortar y morder

_¡No! ¡Ahora!_ gritó de nuevo Bella mientra se retorcía debajo de mis brazos, un chorro de sangre salió de su boca impidiéndole respirar, enseguida levante levemente su cabeza para despejar sus vías respiratorias, atropelladamente le limpié la boca e incliné su cabeza para dejar salir la sangre que se agolpaba en su garganta. Escuché cómo Rosalie hablaba con alguien, solo oía cosas que no tenían sentido para mí, solo tenía mis sentidos alertas a ella… a mi Bella que moría arriba de esa camilla.

Por el rabillo del ojo vi a mi hermana acercarse con un escarpelo, ¡no era tiempo todavía maldición!, ¡Bella sufriría!

_¡Deja que la morfina se extienda!_ grité desaforado,

_No hay tiempo! ¡El bebé se está muriendo!_ dijo ella resuelta a cortar, lo hizo…

Un chorro vivido de color rojo brillante salió de la perforación que Rosalie había hecho en su vientre, sostuve a Bella que solo se limitó a sacudirse y a no gritar. Sentí su efluvio al instante, tan tentador como siempre y aún más fuerte… más malditamente irresistible, tanto que oí como mi hermana se dejaba tentar,

"Por Dios!... pero si es demasiado dulce!" Pensó enfocando su negra mirada en la sangre que brotaba del cuerpo de mi esposa, la miré rápidamente para percatarme de su expresión… la sed de varias semanas se reflejaba en sus ojos

_¡No Rose! ¡No!_ rugí sin poder apartar mis brazos del cuerpo de mi esposa, debía sacar a Rosalie de allí pero ¿cómo?... en seguida alguien entró en mi campo de visión, Jacob había reaccionado, no me había percatado de su presencia hasta que lo vi saltar sobre la camilla con suma agilidad y abalanzarse sobre mi hermana, intentando taparle la nariz con su brazo y empujándola hacia la salida, Rosalie no se resistió… su mente me gritaba

"Sácame!... Que me detenga Edward! No me dejes hacerlo!" Jacob lo hizo por mí, propinándole en el proceso unas cuantas patadas en el estomago ante la involuntaria resistencia de Rosalie. Ella no luchaba, pero para Jacob debía haber sido como empujar una pared de concreto. Alice apareció en ese momento para llevarse a Rose, su mente también luchaba contra la tentación y sin detenerse a mirar y sin respirar siquiera se apoderó del cuello de mi hermana,

_Alice, ¡sal de aquí!_ rugí con urgencia _Llévala con Jasper, y mantenla ahí. ¡Jacob, te necesito!_ grité desencajado, Jacob corrió hacia mi y vio a Bella que ya estaba azul y con el rostro expectante… resistía lo más que podía,

_ ¿RCP?_ exigí determinante,

_ ¡Si!_ afirmó él,

_ ¡Haz que respire! ¡Tengo que sacarlo antes de que…_ no pude terminar de hablar, un sonido peor que el que había comenzado todo resonó en la habitación… un crujido ensordecedor hizo que Jacob y yo quedáramos por un momento en shock… algo peor había sucedido, algo tremendamente peor dentro del cuerpo de mi esposa. Vi cómo sus piernas caían inertes sobre la camilla, sin vida… como apartadas del cuerpo de ella, el pánico me inundó nuevamente… esta vez no había salida.

_ ¡Su espina dorsal!_ grité con horror… no podía estar pasándole a ella, ¡Maldita sea! ¡No a ella!...

_¡Sácalo ahora!_ gritó desesperado Jacob mientras me aventaba el bisturí _No sentirá nada ahora!_ él se posicionó detrás de Bella para cubrir mi lugar y yo corrí hacia sus pies. Jacob comenzó a hacerle respiración boca a boca, oxigeno que los pulmones de Bella recibían pero aún así seguía azul… su corazón aún latía, torpe e irregular… pero lo hacía,

"Sigue así" pensó Jacob mientras yo palpaba con mis dedos el vientre desnudo de mi esposa, sentí la dureza de su bajo vientre y supe que el bebé se estaba asfixiando, estaba rompiendo con las pocas fuerzas que le quedaban el tejido que lo separaba del exterior, mordía desesperado lo que tenía al alcance en busca de aire, obnubilado por la ansiedad de vivir y llorando por no poder lograrlo… yo lo ayudaría.

"Lo prometiste. Mantén tu corazón latiendo" pensó Jacob mientras soplaba una vez más en su boca… como si mi esposa lo pudiera oir.

Resuelto y seguro posicioné el bisturí y corté la fina piel de Bella, lo suficiente como para poder morder, un charco de sangre proveniente de la hendidura se formó a mis pies y el olor exquisito y embriagador se adueñó de mi nariz…

Sin respirar me acerqué rápidamente a la abertura que había producido con el corte... sin respirar, sin sentir su dulce esencia, observé la fibra plateada que revestía la placenta y comencé a hacer lo que desde hace un centenar de años era mi fuerte, morder... morder hasta perder la conciencia, morder aunque en ello se me fuera la vida. El tejido plateado se desgarró fácilmente con el choque de mis dientes, rasgándolo, rompiéndolo y abriéndome camino a través de él...

La fuerte piel de un vampiro…

¡Cuántas veces los había matado! ¡Miles!... ¡Siempre utilizando mis dientes como mi mejor arma!, pero ahora desgarrando la maldita tela que tenía prisionero a mi niño obligándolo a matar a su madre era el único acto con el que me sentía digno... el ruido a metal rompiéndose era lo que me decía que hacía lo correcto, estaba salvándolos, estaba salvándome... estaba apartándolos de las garras de la muerte que se aproximaba irremediablemente amenazándome con quitármelos.

_¡Te quedaras conmigo ahora, Bella!_ le gritó Jacob a mi esposa, la oía gorgotear en busca de aire _¿Me oyes? ¡Quédate! No me vas a dejar. ¡Mantén tu Corazón latiendo!_ le exigió desesperado.

Mi corazón saltó en mi pecho como queriendo latir cuando un rápido aleteo inundó mis oídos… un pequeño corazón que se abría paso a la vida.

Después de tantos años lo sentí… después de un siglo de viajar con mi soledad, me consideré completo cuando finalmente vi una mota de cabello cobrizo como el mío asomarse por el resquicio que yo mismo había provocado… mis manos parecieron temblar cuando agarré suavemente su cabecita y lo saqué del lugar donde estaba atrapado, rápidamente en cuanto hizo contacto con el exterior tomó una bocanada de aire y entonces…

Me miró…

Y fue entonces cuando caí en la cuenta que todo el universo había confabulado para esto, para que este preciso momento sucediese… allí, ese día, esa hora, en tan grande galaxia y en tan extenso tiempo gracias a la perfección de miles de elementos, gracias a saber esperar pacientemente.

Y no hubo otro lugar en el mundo en el que quisiera estar, no hubo Edward Cullen anterior a eso, no concebí mayor felicidad… solo esos ojos profundos color chocolate como los de su madre que me miraban con tanto amor, ¡un amor infinito que jamás creí capaz de provocar!, los sentimientos de felicidad y alivio que me dejaba ver en su pequeña mente y la infinita preocupación que denotaban sus pensamientos me hizo saber que el objetivo de mi vida, de mi existencia estaba hecho…

…La tenía…

_Renesmee_ susurré aún perdido en la inconmensurable profundidad de sus ojos, aún viéndola sonreí… ¡Por dios! ¡Sonreírme a mí… a su papá! ¡Maldito estúpido al querer deshacerme de ella! ¿Qué rayos había cruzado en mi cabeza cuando me entré de su concepción?...

_Déjame… dámela_ susurró la débil voz de mi esposa, levanté la vista a regañadientes para encontrarme con la dolorosa realidad, ella estaba destrozada, aún sobre la camilla y con el cuerpo sin vida, pero tan lúcida y conciente…

El pensamiento de mi niña se alteró con la voz de su madre, la oyó y fue como volver a escucharla como cuando estaba dentro de su vientre, solo que ahora tenía imágenes con las cuales asociar tales pensamientos…

Bella quería verla, quería ver a nuestra hija y ella quería ver a su madre ¿Cómo negarles eso?... ¿Cómo negar que mi esposa la viera con sus ojos humanos, tal vez por última vez?.

Avancé con mi niña entre mis brazos sin que me importara nada más, no me importó estar cubierto de sangre en ese instante, uno de los momentos más felices de mi larga existencia, no me importaba ya la manada que solo eran niños jugando a ser Dios determinando quién podía vivir y quién no, no me importó Jacob que se consumía a metros de mí… no había nada que me impidiera vivir el regocijo que tenía al saberlas mías. La acerqué a mi Bella y la recosté sobre su pecho… sentí a Jacob alejarse mirando a mi esposa, ella estaba frágil si… pero deseosa de sentir a su hija entre sus brazos, ella enfocó la mirada y la vió,

_Renes… mee. Qué bonita… eres._ murmuró sin fuerzas,

"Solo un minuto mi amor y luego lo haré" pensé sin decir palabra, pero fue en ese momento que iba apartar a mi niña del regazo de su madre que ella sintió su olor, el efluvio dulce y embriagador que emanaba de Bella y su pequeña mente reflejó el impulso de saciar su sed, unas ansias indomables que la obligaron a morder la piel de su madre… sin proveer siquiera lo que podía suceder, sin ser consciente… ella a diferencia de mí no se pudo resistir. Bella emitió un grito ahogado y yo aparté rápidamente a la niña de sus brazos,

_No Renesmee_ murmuré acunándola de nuevo en mis brazos, entonces la vi…

Vi a Bella a través de la mente de Jacob que seguían atenta a ella, vi a mi esposa rodar los ojos nuevamente en una mueca macabra y escuché lo último que quería escuchar en este mundo, el último latido de su corazón… su último resquicio de vida… levanté la cabeza sin caber en mí del pánico que sentía, la estaba perdiendo ¡Maldita sea, se estaba rindiendo!

Sentía a mi niña removerse entre mis brazos pidiendo más de ese dulce néctar que había alcanzado a probar mientras yo solo tenía los ojos puestos en Jacob que masajeaba frenéticamente el pecho de Bella, contando desaforado los golpeos que le daba a su corazón y tratando de hacerla reaccionar. ¿Qué hacía yo allí de pie viéndola irse?... ¡Maldita sea! ¿Por qué no reaccionaba… por qué no iba a ella?... parecía como si mis pies hubiesen estado soldados al suelo.

Su corazón gorgoteaba, esa parte de ella ya no iba a vivir… solo me quedaba hace una cosa, una última cosa que había estado seguro poder evitar y que de hecho lo estaba haciendo aletargando cada segundo más del tiempo que disponía, si quería tenerla conmigo para siempre como habíamos jurado, si quería que mi niña creciera junto a su madre… solo una sola cosa debía hacer.

_¡¿A qué estas esperando?_ gritó Jacob exaltado mientras reanudaba el masaje cardiaco,

_Vigila a la niña_ exigí determinante

_Tírala por la ventana_ dijo él sin detener su trabajo sobre el pecho de mi esposa,

_Dámela a mí_ la voz suave de Rosalie llamó mi atención, en un instante Jacob y yo le gruñíamos…

_Me he serenado, ya estoy bien._ prometió mi hermana _ Dame a la niña Edward. Me encargaré de ella hasta que Bella pueda_

"Tú sabes que la cuidaré bien… confía en mí" ypor primera vez lo hice, deposité a mi niña en los brazos de mi hermana sabiendo que allí estaría a salvo. En cuanto mis brazos estuvieron libres corrí a lado de mi esposa tomando la jeringa con ponzoña que había dejado en la mesa instrumental,

_Jacob, mueve tus manos_ dije apremiante, necesitaba su corazón. Él levantó la vista por un instante mientras seguía con su movimiento frenético… ¡Maldición! ¡La mujer que amábamos estaba muriendo! ¿Qué no podía solo apartarse y dejarme hacer mi trabajo?

_¿Qué es eso?_ preguntó al ver la jeringa en mis manos, de una sola sacudida aparté sus manos del pecho de mi esposa, enseguida con un movimiento limpio y certero hundí la aguja en medio de su corazón,

_Mi veneno_ murmuré mientras empujaba el embolo de la jeringa hacia abajo, podía oír como el líquido se agolpaba en los ventrículos de su corazón… deposité todo mi veneno allí, al igual que mis últimas esperanzas, su corazón se sacudió por un segundo reaccionando al potente líquido… potente pero aún no suficiente.

_Mantenlo en movimiento_ dije a Jacob fríamente, mi mente solo tenía un solo objetivo… salvarla. Tomé entre mis manos una de las blanquecinas y interfectas muñecas de Bella y hundí rápidamente mis dientes en ella inoculando de veneno sus venas… llenándolas de la ponzoña que le devolvería la vida. Deslicé mi lengua por su piel cerrando la herida para evitar que escapara el único líquido que la salvaría y volví a hacer el mismo procedimiento en los pliegues de sus brazos y en su cuello mientras mi aguzado oído estaba atento a escuchar algún otro sonido en su corazón que no fuera solo un débil gorgoteo.

Nada…

Solo el agitado corazón de Jacob resonaba en toda la habitación y sus malditos pensamientos,

"Estamos solos… Trabajando sobre un cadáver… Por que es lo único que nos queda de la chica que ambos hemos amado.

Ese roto, desangrado y destrozado cadáver…"

¡No! ¡No! Mentira… ¡maldito chucho que abandonó la fe!... ¿Cómo pudo mofarse de amarla siendo el primero en abandonar la lucha?

"Ese cuerpo ya no me atrae más. El sentimiento de estar junto a ella ya no está. O tal vez se "movió" es una mejor palabra, haciéndome sentir empujado ahora hacia la dirección contraria. Hacia abajo de las escaleras, fuera de la puerta. El largo camino para salir de aquí y nunca, nunca regresar."

_ Entonces, vete_ dije resuelto y cargado de una ira indescriptible, aparté las manos del hombre que profesaba amarla, tomé su lugar sin perder tiempo y me puse a hacer su trabajo comenzando a bombear su corazón más frenéticamente de lo que él lo había estado haciendo.

_No está muerta_ gruñí _se pondrá bien_ murmuré tenazmente, enfoqué mis esfuerzos y toda mi concentración en mover mis manos con el ritmo apropiado y la fuerza necesaria, debía resucitar su muerto corazón, debía hacerlo…

Sentí a mis espaldas a mi aliado abandonar la lucha, ya no tenía nada que hacer aquí… su Bella ya no iba a ser la misma, ya no sería su par. ¡Que se fuera estúpido chucho! Eso demostraba que no era el perro fiel que se creía ser, aquel que mereciera estar a su lado... después de todo, esta era mi pelea, mi carrera contra la muerte… una que estaba decidido a ganar sin importar quién desistiera… yo jamás lo haría, no dejaría de luchar por ella.

Bella amor… por favor!" grité en mi mente, quería que me mirara de nuevo, que sus enormes ojos chocolate se fijaran en mí… quería que tocara mi fría piel con su extrema calidez y sabía ¡maldita sea!... sabía que eso no ocurriría otra vez, no la tendría conmigo de nuevo de esa manera… pero la tendría, aún más hermosa, más irrompible, más perpetua y conmigo… siempre a mi lado y era lo único que me incitaba a seguir moviéndome frenéticamente arriba de ella, estrujando su corazón y obligándolo a tomar vida de donde no había.

Mi Bella había decidido volar y lo único que me mantenía a su lado, colgado de sus alas era creer férreamente que ella regresaría si yo insistía, debía traerla de vuelta, no solo por mí porque claro, sin ella yo no era más que un despojo de criatura viviente, sino también por mi niña… por mi Renesmee.

"¡Maldición!... reacciona amor" pensé obstinado y perdiendo la cuenta de los movimientos de mis manos

"No me hagas esto… no me dejes solo, ¡prometiste que no lo harías!" le reproché en mis pensamientos. Los jadeos que salían de mi boca me marcaban el ritmo de la resucitación, el ardor de mis ojos eran los que anunciaban unas lágrimas que jamás llegarían a brotar, la opresión de mi pecho era lo que me anunciaba mi propio final, un final sin ella… y el pequeño latido rápido como el de una avecilla que provenían del piso de abajo era el fino hilo que me mantenía atado al mundo aún intentándolo.

Entonces algo cambió, el destino había ejecutado su próximo movimiento poniendo en jaque el destino de dos personas, el destino de la familia… un destino cambiado en cuanto mi niña, mi pequeña niña posó sus ojos en los de Jacob.

Aún en mi irrefrenable intento de revivir a mi esposa, lo vi… ¡Si era tan palpable en el aire que ni un ciego lo podría ignorar! Algo había cambiado allí abajo, un suceso que me dio aún más fuerza, mayor determinación… porque de repente todo parecía encajar, todo parecía haber tomado su lugar en el mundo, todo ahora parecía tener sentido.

Y allí debajo de mis manos, aforrándome a ella como un loco y desquiciado naufrago volví a escuchar lo que tanto ansiaba, mi marca de heroína, mi razón de existir… el sonido de su corazón, golpeteando débilmente al principio y frenéticamente después, comenzando su proceso de cambio. Reí y sollocé desquiciadamente mientras jalaba mi cabello con mis manos…

¡Lo había logrado!, ¡había podido traerla de vuelta a mi lado! Mi Bella estaría de nuevo conmigo y ante eso no tuve fuerzas para nada más que dejar caer mi cabeza en su pecho y murmurar satisfecho entre jadeos y sollozos y con los ojos cerrados,

_Gracias amor… gracias por volver a mí_


Merezco tus reviews? gracias! Seguiré con este fic, aunque el final original era hasta aquí, besotes y nos vemos la semana que viene.