Prologo

Aún recuerdo el día en que la vi por primera vez… sus grandes ojos marrón chocolate me miraban con curiosidad y miedo mientras su madre agonizaba a su lado. James los había matado, a él y a su madre... por lo que esa pequeña niña quedaba sola en el mundo.

Mi corazón muerto latió por primera vez después de cien años, sus ojos me decían que debía estar con ella, me gritaban... me imploraban, ella ahora era mi vida, la debía proteger a costa de todo y de quien se atreva a amenazar su existencia. La acuné en mi pecho cuando comenzó a llorar mientras su madre daba su último respiro,

_Cuídala... _ me dijo antes de cerrar sus ojos, entonces corrí… corrí mas que el viento y más de lo que me permitían mis propias piernas ya no había otra opción, quien quisiera tenerla pasaría sobre mi cadáver, la bebé que tenía en mis brazos era ahora la razón de mi existencia. Por ella y solo por ella el invierno que había en mi corazón se derretía con su verano... el calor que ella me regalaba.