Ángel de medianoche

EPÍLOGO:

El tiempo no pasa para mí… es algo tan efímero e incierto cuando estoy junto a él. El lugar tampoco importa… siempre que en el lugar en el que este yo… también este él. Si alguna vez creí en las almas gemelas, esa idea fue un tanto descabellada al tener mi primera decepción amorosa… eso se daba en las telenovelas y en los libros que solía editar y leer por tanto tiempo en mi vida humana, cuando me hirieron y sufrí la ruptura que me permitiría conocerlo… no creí en nada, no había romance, ni amor, ni dulzura en este mundo que me hiciera recomponer los pedazos de mi corazón roto… entonces lo conocí, lo amé casi a primera vista y sin creer en esas trivialidades… me salvó, me sanó y me amó… devolviéndome a la vida que tan cegada estaba en querer vivir.

Es un ángel… un hermoso y brillante ángel, no importa lo que él diga que es, no interesa su naturaleza ni la mía… de hecho lo agradezco con todas las fuerzas de mi corazón muerto… el hecho de ser lo que somos nos da una infinita y larga vida juntos, eso es suficiente para mi…

Amor… no, la palabra amor es algo tan poco para describir lo que siento por él y lo que demostramos juntos… somos mucho más, somos dos complejas partes de un todo, somos dos piezas de un rompecabezas que si no se hubiesen encontrado el mundo no sería mundo… tuve que haber nacido, llorado y sufrido y ser abandonada para toparme con él… y si me tocara volver a vivir la vida de la peor manera, gustosa lo haría con tal de saber que al final sus ojos dorados me mirarían con tanto amor. Con dicha me volvería a entregar a la inmortalidad si el beneficio sería no separarme jamás de él…

Y… aquí estoy, viendo pasar la vida con él a mi lado… y cada día no es suficiente aún, cada año no me es suficiente… necesito más de él, siempre desearé más…

Cada día estamos haciéndole honor a nuestros votos que nos prometimos hace ya 50 años atrás… tan lejanos para tan pocos aún, pensar que nos espera toda una eternidad… todos los años tenemos nuestra Luna de Miel y en cada aniversario me vuelve a prometer amor eterno como la primera vez.

Y hoy estamos aquí… cumpliendo medio siglo juntos, acariciando las melillas de mi esposo mientras aún estamos en la cama luego de demostrar nuestro amor físicamente, no necesitamos de un aniversario para hacerlo… solo que esta vez es especial.

_Deja de hacer eso si quieres ir a nadar_ me dijo mientras mi mano recorría su pétreo pecho desnudo…

_¿y si prefiero quedarme aquí?... ¿iras tú solo?_

_no… ni loco te dejo…_ dio vuelta en la cama y me miró a los ojos, _ni lo sueñes Bella… tendrás que sacarme a patadas_

_Convénceme…_ dije seductoramente a sabiendas que lo excitaría…

_¿a qué?...¿que me saques a patadas?_ entrecerré los ojos y lo fulminé con mi mirada,

_A que vallamos a nadar_ dije, sin duda quería nadar en las cálidas aguas del atlántico y pasear desnuda por las blancas arenas del sur de Cabo Blanco en Sudáfrica, lugar donde mi esposo me había sorprendido para pasar esta Luna de miel…

_Mmmm… ¿qué te parece si te convenzo así?_ me dijo mientras su largo dedo descendía lentamente entre mis pechos hasta llegar a mi ombligo… yo sonreí y cerré los ojos disfrutando de su suave toque,

_¿O así?_ dijo cuando su dedo llegó hasta mi parte más intima, mordí mi labio queriendo más… enseguida su dedo se coló entre mis pliegues y comenzó a acariciar mi clítoris… mi respiración se tornó entrecortada como pasaba cada vez que hacía eso. Lo acarició suavemente al principio trazando suaves círculos y luego con más ímpetu excitándolo dolorosamente…

_Edward…_ no pude evitar gemir su nombre, lograba volverme loca y estaba desesperada por más. Él entendió mi suplica y llevó su dedo más adentro mientras yo entreabría mis piernas para dejarlo entrar,

_Mmm… estas mojada para mi… no sabes lo que me haces Bella_ yo jadeé, amaba escuchar su voz tan enloquecedoramente seductora, su dedo se adentró en mi centro friccionando exquisitamente… arqueé mi espalda y un gritito de placer salió de mis labios.

_Y siempre tan estrecha…_ dijo con su voz áspera… mi espalda se arqueó de manera que pudiera llegar más a él, mis jadeos se tornaron gemidos mientras él seguía moviendo su dedo en ese punto que tanto me hacía llegar al clímax.

_Ed… Ward oh!_ gemí

_¿Qué Bella?... dilo_ cómo le gustaba hacerme eso, volverme loca al punto de gritarlo…

_Ven…_ dije, este juego se podía jugar de a dos… el también estaba deseoso.

_¿donde?_ maldición… me iba a hacerlo gritar

_Ven adentro mío!_ grité finalmente, no importaba nada… de todas maneras nadie nos escucharía, estábamos en un lugar casi desierto en esta parte del año.

Edward se alzó sobre la cama y tomó mis caderas despegando mis nalgas del colchón, se ubicó entre medio de mis piernas y me penetró con fuerza… ambos gemimos y cerramos los ojos del infinito placer. Comenzó a mover su cadera contra la mía al tiempo que nuestras miradas se encontraban para no separarse hasta que termináramos, eso ojos eran lo que mas me gustaban de él… llameaban de lujuria cada vez que hacíamos esto y yo sabía lo que le provocaba en estos momentos. Me mantuvo aferrada con una mano mientras se movía contra mi y con la otra toco mis pechos, rozó con sus yemas mis pezones endureciéndolos aún mas y acarició toda la extensión de mi vientre hasta llega a mi clítoris, el cual estimuló mientras él aumentaba sus movimientos,

_Bella… grítalo…_ dijo aumentando la fuerza de sus estocadas, sabía lo que él quería… deseaba escuchar su nombre con mi voz distorsionada por el orgasmo, me aferré con mis manos a las sabanas rasgándolas y un exquisito placer del cual no me saciaría jamás me comenzó a inundar…

_Edward…_ dije anticipando el placer y advirtiéndole que yo estaba a punto de llegar,

_grítalo amor…_ dijo entre jadeos, no pude soportar más… su voz tan excitada me volvía totalmente fuera de mí, mis gemidos se convirtieron en su nombre y mi orgasmo me pegó con fuerza,

_¡Edward!... oh…_ sentí como se inclinaba sobre mi y con una ultima estocada él también llegó a nuestro cielo, aquel que compartíamos juntos con cada uno de nuestros encuentros…

_Bella… amor_ dijo sobre mis labios mientras sentía su calidez inundar mi cavidad, _te amo tanto esposa mía_ susurró con su frente sobre la mía y mirándome fijamente a los ojos, nuestras respiraciones entrecortadas se mezclaban con cada jadeo. Mis manos rodearon su cuello y levanté mi cabeza para besar a mi esposo que me respondió gustoso… no me cansaré jamás de esto, mis besos junto a él son eternos y maravillosos.

Hoy puedo decir que no me convertí en vampiro, me convertí en la mujer que ama enloquecedoramente a Edward Cullen, en aquella cuya naturaleza es lo que menos le importa porque su único y desesperado deseo es su esposo, porque increíblemente mientras este a su lado jamás deseará tanto algo que no fuera él, la sangre esta segunda en la lista de prioridades... de ambos.

No importa donde estemos, en que lugar ni tiempo… nuestro amor será infinito porque así debe de ser, no hay opción posible, no concebimos otra idea… nos amamos y este es un amor eterno, nos pertenecemos por que nuestras almas al fin son una sola, al fin juntas para siempre…

Hola amigas! por aquí finalizando este fic, el primero que hice... wauuu nunca creí poder hacerlo, pero acá estoy, despidiéndolo. Mi bebé y el mimado de mi corazón, Ángel... fué una linda experiencia y espero que lo hayan disfrutado tanto como yo. Demás está decir que las amo y les doy las gracias por seguirlo... nos vemos en el próximo que el lunes ya toma su lugar, besotes y COMENTEN... mi corazón se alimenta de sus palabras...