Prólogo

Me gustaría quemarlo todo.

Dejar de sentir, ver, oír y oler... Sobretodo desearía no ser capaz de oler.

Sí, eso definitivamente calmaría un poco mi angustia en estos momentos. Estos malditos ataques de "hambre" acabarán conmigo un día de estos. No es que eso me importe, la verdad... Pocas cosas me importan, ya.

Desde aquel día... Aquella tarde que dejé de tener alma, que me perdí dentro de los impulsos de una bestia sin escrúpulos. Cuando decidí apartarme de la gente incluso más de lo que ya hacía hasta ese momento. Por mi bien y por el suyo.

Lo último que recuerda mi conciencia humana es la imagen de como la única persona que me había importado en mi vida se iba con un... vampiro.

Yuuki

A veces me gustaría pedirle perdón, no se muy bien por que, y rogarle que volviera conmigo, que me apoyara de nuevo. Pero sé bien que no lo haré nunca, no puedo, ni quiero. Tampoco tengo fuerzas para ello...

A partir de ese momento mi vida se convirtió en un seguido de acciones rutinarias que me obligué a cumplir a pies juntillas por que si no lo hacía lo más seguro es que perdiera la cabeza. Todos los días me levanto, sin sueños (ya no sueño), me ducho y desayuno. Asisto a las clases de la academia Cross y cumplo como se espera de mí con mis obligaciones de estudiante.

Por la noche, salgo a la calle buscando pelea. Y la encuentro.

Siempre cae algún vampirucho desquiciado que no ha podido controlar su sed y ha caído al nivel E... Ese maldito nivel al que yo pronto rendiré culto... Últimamente no me paro a pensar en si estan en la "lista" o no, total, siempre lo estan. Además creo que he desarollado una especie de sexto sentido para identificarlos; si babea, ríe como una vieja y huele a sangre fresca: lo mato. Punto y final.

En realidad tampoco es tan difícil reconocerlos... Igualmente si no estaba en la lista y lo liquido siempre acaba apareciendo su nombre escrito en ella al día siguiente o al cabo de unos días. Yo solo adelanto faena.

Luego vuelvo a las cuatro paredes que me hacen de casa. Me tiro en la cama. Y vuelvo a despertar.

Comienza otro día de mi... "vida".


Venganza

Año y medio hace que mi hermana dejó este mundo.

Según los forenses un animal salvaje la atacó mientras cruzaba el pequeño bosque que hay antes de llegar a mi casa. "Un lobo que se ha alejado demasiado de las montañas" decían unos. "Ha sido un accidente lamentable" compadecían otros.

No

No ha sido ningún "accidente", de eso estoy segura. Conocía mejor que nadie a mi hermana y ya hacía meses que se comportaba extraño. Tenía cambios de humor muy repentinos y siempre se sentía cansada. Nunca quiso reconocérmelo pero yo insistía.

Un día sucedió la tragedia, lo que yo me había estado temiendo durante tantos meses... Encontraron el cadáver de mi hermana tirado en medio del camino con una profunda brecha en el cuello y magulladuras por todo el cuerpo. Un animal... ja!

Mis padres se encerraron en su pequeño y oscuro mundo de tragedia y dolor del qual todavía hoy han salido del todo. Confieso que yo también estuve a punto de abandonarme a las tinieblas; mi hermana, mi amiga, mi confesora, mi persona más querida había muerto horrible y dolorosamente, ¿cómo debía sentirme?

Pero con el tiempo llegó la luz. Yo pasaba los días en su habitación mientras el dolor me consumía poco a poco. Estirada en la cama, con el alma muy lejos de mi cuerpo me quedé mirando su uniforme. Ella iba a una escuela diferente de la mía, la Academy Cross. No asistíamos a la misma escuela porque a mi no me importaba la calidad de los estudios de mi actual recinto estudiantil. Secretamente disfrutaba viendo como ella se aseguraba su porvenir en una de esas escuelas de las caras.

Aunque ella era la mayor siempre había sido la más alocada. Todos los fines de semana venía con alguna nueva historia que contar de noseque chicos guapísimos y misteriosos de su escuela. Que si "Idol-empai" por aquí, que si "Wild-sempai" por allá... Me gustaba verla así.

Volviendo al tema del uniforme, el cual me abrió muchas puertas, debo decir que actué guiada por la sed de venganza. En cuanto lo vi colgado en una de las perchas de su habitación miles de cables conectaron. Ella había comenzado a perder su innata alegría poco después de empezar el nuevo curso. Una vez me dijo que había conocido a alguien fantástico pero no me quiso contar más. Era evidente que había algun tipo de relación.

Sin pensármelo dos veces me desnudé y me vestí con un nudo en la garganta con el usado uniforme de mi hermana asesinada. Cogí lo imprescindible y lo estrujé todo en una maleta de mano. Saqué el dinero que tenía ahorrado de detrás de la mesita de noche y corrí escaleras abajo sin decirles nada a mis padres. Corrí por los caminos del bosque hasta llegar a la parada del bus donde esperé el transporte que me llevaría hasta el asesino de mi hermana.

Hasta la Academia Cross.