Este fic esta dedicado enteramente a Aphrodita san, porque me obligó a escribir ciencia ficción dura sobre los dos científicos de Bleach – que por cierto, también son dos de mis personajes favoritos. Si el lenguaje es inentendible, siempre pueden preguntarme de qué diablos estoy hablando. Física newtoniana, cuántica, física de partículas, teoría de Cuerdas y Súpercuerdas, termodinámica general, unas gotas de astronomía, matemáticas –muy poco- y una conclusión muy extraña. Un fic de lo que se les ocurra, a quien descifre la ecuación final.

Explicación del título; "Talk me dirty" o decirse cosas "sucias", funciona en algunas parejas para excitarse mutuamente. "Talk me nerdy"… bueno, es obvio entre científicos…

Soundtrack –Sí, Dita, adivinaste- Closer, NIN…XD

Ah, los personajes no me pertenecen… pero la trama es MIA y no gano con ello mas que entrenamiento…

Crack- Romance

TALK ME NERDY

Kitsune Gin

FantasmaAlineal

Estoy seguro de que tiene un fetiche por mis costuras. Como si deshaciéndolas pudiera encontrar universos alternos que lograran saciar su infinito morbo (¿su sed de mí?)

Fuerza es igual a masa por aceleración. Aceleración se simboliza como delta-ve. Un triángulo hacia arriba, medio triángulo hacia abajo. El ángulo de 45º, seno .7071, coseno .00221 o resumiendo, ¼ de pi, mi falo erecto. Ansioso de su boca, singularidad disimilar infinita, capaz de terminar conmigo tragándome entero, de la misma forma simple en que lo hacía con Fornicarás, nombre tan apropiado para su Espada, para su Resurrección, sin dejar de reír lascivamente, la vibración de su garganta vaciándome entero dentro de él, sus luminosos ojos naranja ambarino -Antares, a 40 mil años luz, no podía ser mejor descrita más que con el color de esos ojos- riéndose de mi entrega, venciéndome despacio…

Delta-ve de 9 metros por segundo al cuadrado y me pregunto ¿Cómo es que el Seireitei tiene la misma gravedad que el Ningenkai?

Szayel hace a un lado sus despeinados mechones rosas -oro, en el índice del espectrógrafo estelar- y lo besolobesolobeso.

Tiene todo el poder de la antimateria sobre mí. Sus manos avanzan sobre mis hombros y uno de sus finos dedos se concentra en deshacer la costura que une al bíceps con el deltoides; pese a que no sangro, se enfoca en lamerla, sin que yo comprenda por qué desea de esa forma mi carne clonada. Endorfinas liberadas, el dolor termina; el placer es asintóticamente exquisito, como todo en él, en su risa, en su cuerpo, exponencialmente bello cada vez que lo acaricio.

Masa es igual a fuerza entre aceleración y la de Szayel pareciera no poseer inercia alguna, hasta que repentinamente aumenta, forzando su entrada cuando se monta en mí.

—Háblame… —susurra en mi oído, lamiéndolo, despeinando mi cabello azulazulazul (tendencias maníacas al ultravioleta; debería ser yo quien fuera letal sobre él y es al contrario)

—¿Sabes lo qué ocurre cuando una masa inamovible es impactada por un objeto imparable?*

—¿Primera ley de Newton?

—No —respondo, metiéndome en él sin darle chance, sujetando sus caderas con todas mis fuerzas, que no son pocas.

Szayel sobre mí deja caer la cabeza hacia atrás, los ojos cerrados, gimiendo roncamente, estremecido por mi dureza, atrapada perfectamente en su estrechez; el dolor le es exquisito y tira de la costura en una de mis costillas, jadeando.

—No cuestiones mis conocimientos y menos en algo tan elemental, Mayuri-chan… —una risita y la danza de sus caderas comienza, intentando enloquecerme. Como si mi razón no estuviera, ya, perdida de antemano por su piel, su perfume, su roce…

—Se convierte en súper-conductor…

Mantengo el control. Sé que su cuerpo detiene el goce adrede, soportando el dolor del orgasmo detenido súbitamente.

Su cerebro debe examinar primero la pregunta, desmenuzarla, hacerle una autopsia cuidadosa.

Satisfacer su curiosidad es más importante que el clímax que desesperadamente necesita. El leve jadeo y la sonrisa son señales de triunfo; ha dado con la respuesta.

—No los hay, a ésta temperatura —muerde mi boca, excitado.

Acaricio sus pezones, de un rosa pálido y perfecto, y los cubro de besos y de marcas.

—Te equivocas —jadeo, al contestar—no puedes usar un integral quíntico ni extrapolar a cero fricción sin cero Kelvin…

Fricción. Eso necesita; aumentar la de su maravilloso ano, disminuirla con mi mano lubricada, en su largo pene. Sigo hablando:

—Ni siquiera necesitas una integral. Es una simple derivada…

Szayel abre los ojos; los cierra. Es verdad. Delta-ve sobre delta minúscula; de su boca abierta escurre un poco de saliva, mezclada aún con mi sabor y mi sustancia. La recojo con un dedo y la deslizo sobre su hombro, su pezón, el hueco delicioso de su axila. Recorro mi boca por ese camino. Szayel tira de mis cabellos, enojado; no ha dejado de moverse y yo no voy a darle un orgasmo si no lo admite.

Sus uñas arañan mis pezones; muerde y afloja las costuras de mi pecho. Nemu tendrá que recoserme y no preguntará nada. Nunca pregunta, ni se queja ni cambia; el hecho de que esté fabricada con mis genes no me hace despreciarla menos.

Cambiamos posiciones; es ahora mi inercia aunada a la gravedad, toda dentro de él, mis manos sujetándolo, mis dientes registrando los lugares que le producen más dolor, más placer. Szayel suspira, dentro de mi oído:

—…Está bien, lo admito… estoy equivocado.

Era todo lo que yo esperaba; me pregunto por qué su piel es nacarada, deliciosa y perfecta, éste veneno adictivo y el daño físico que nos hacemos; él no podrá caminar y yo tendré que usar la máscara de nuevo, y disfrazar tras la falsa sonrisa de ésta, el desaliento de no estar con él, copulando cuanto nos venga en gana.

—Ya verás —me mira, amenazadoramente, sus piernas, tan largas, tan perfectas, enlazadas en mi espalda, haciéndome hundir hasta el infinito en su cuerpo. Su voz es ronca, siniestra—voy a hacer que el ¼ de spin de cada quark que te compone, gire al revés…

Su mano y mi mano lo masturban. El clímax me toma por sorpresa; el suyo es delicioso y cálido, salpica mis costuras abiertas y arde. Gime. Grito y jadeo, suspirando su nombre…

En diez mil nanosegundos todo acaba. Su latir bajo mi piel es delicioso. No quiero salir jamás de él; lo beso. Hay intensidad en su respuesta, pero no ternura. No la conocemos.

El me reta; yo lo reto.

Cada uno da una respuesta diferente y sé -los dos sabemos- que nada me completa más que él, materia oscura envuelta en piel perfecta y blanca, cabellos rosa y ojos de tono naranja. Lo miro mirarme, suspirar de deseo por mí, acariciar mi mejilla.

—… Eres hermoso. Odio que uses esa cosa —se refiere a la máscara.

Carajo, no quiero pensar en la ecuación de cuatro letras; Szayel se ha escapado de mis brazos y me da la espalda, hecho un feto extraño. Lo abrazo. Si la constante cuántica cambiara, nuestros cuerpos se disolverían el uno en otro.

Y entonces, lo descubro.

"Voy a hacer que el cuarto de spin de cada quark tuyo, gire al revés"

Y no lo creo. Para que la respuesta sea válida, significaría un cambio total de la constante.

Él… espera lo mismo que yo. No sólo hay cuatro letras entre nosotros. Hay mucho más que eso.

Duermo -los dos dormimos- sólo un rato. Yo soy un maldito shinigami y él, un Espada. En éste momento, quedo abrazado a él, a su infinito, universo único, cerrado sólo para nosotros mismos…


* Esta frase, por supuesto, es del Joker, en Batman.

Espero que haya quedado lo suficientemente claro. La constante universal es la de Planck. No sabemos por qué este número solo, rige todo nuestro universo. Si sabemos que, si cambia, lo que conocemos como tal, no existiría. El cuento entero se puede escribir en ecuaciones. Tardé media hora en hacerlo a mano, así que me disculpo por los defectos. Ojalá y funcione. Namasté y gracias por leerme.

K. Gin.