Hola, yo prometí que esto volvería y pues aquí esta. Espero que así como aun haya estado recibiendo comentarios de que actualice esto, reciba muchos más en cuanto lean la actualización. Espero a todos les guste y muchísimas gracias por tenerme tanta paciencia.

Sin más espero lo disfruten y dejen su comentario.

Fuerza.

Raven corrió al lado del mayordomo mientras este con lentitud se acercaba a ellos tres. Lo ayudó a sentarse en un sillón cercano, mientras Red X y Chico Bestia se acercaban a él para escuchar lo que tenía que decir. Raven se colocó de pie al lado de Chico Bestia, Alfred se recuperaba lentamente de todas sus heridas, pero aun era muy pronto para que Raven lo dejara caminar solo por la mansión. Era para fines prácticos, su médico en aquel momento.

-Henry Rino tenía catorce años cuando el señor Bruno lo encontró -comenzó Alfred tomando una larga boconada de aire -estaba casi muriendo en la calle, justo afuera de la mansión una mañana. No tenía casa, ni familia y había vivido en las calles por más de lo que podía recordar. Hubiera sido inhumano no ayudarle, moriría si no lo hubieran recogido -Alfred se detuvo por unos segundos, como recordando el lugar exacto. Los otros tres héroes intercambiaron una mirada, de alguna manera, aquello no parecía comenzar como una buena obra de caridad de parte del millonario -Batman ya llevaba algunos dos años en las calles y para cuando el muchacho estuvo recuperado, ambos querían una familia y Bruno comenzó a entrenarlo para que no solo fuera un invitado más de la casa.

-¿Y qué pasó con él? -preguntó Chico Bestia que hacia las cuentas en su cabeza y sabía que el único compañero que Batman a tenido es Robin.

Alfred no los miraba a los tres cuando siguió hablando, sino un punto fuera en la estancia en donde se encontraban -estaba muy bien entrenado, listo para salir a las calles. Pero le faltaba algo, era agresivo, celoso, vengativo. No salvaba a las personas, se preguntaba si necesitaban ser salvadas o incluso si no merecían. Eso no era lo que Batman necesitaba -los miró a los tres de regreso y volvió a tomar aire, sosteniendo su mano en su pecho, donde había sido cruelmente herido -entonces los padres del señor Greyson murieron y bajo testamento mi amo debía cuidarlo de ambos hermanos. Estábamos seguros que los tres niños vivirían bien bajo el mismo techo, pero a la primera noche Henry buscó pelea con la pequeña, era casi una bebé que necesitaba afecto y él era demasiado celoso para aceptarlo.

-¿Lo sacaron de aquí? ¿Solo así? -preguntó Red X un tanto asombrado, lo último que un pobre niño necesitaba en esas condiciones era que lo dieran por inservible.

-Esa misma noche -respondió Alfred asistiendo con un poco de pena en su rostro -yo lo acompañe fuera, le busque la mejor familia adoptiva que pude, el padre era un minero conocido de la región.

-¡Así encontró los cristales de Star! Debe de estar en una mina, algo subterráneo -especuló X moviéndose hacia la entrada de la baticueva, que por todo el alboroto desde el ataque de Alfred había quedado abierta.

Chico Bestia iba a seguirlo, al menos para ver que averiguaba. Pero se giró hacia Raven, que se había quedado de pie en su puesto. La vio cerrar los ojos, elevarse en el aire y levitar con sus piernas recogidas. Chico Bestia se apresuró a su lado, esperando que ella supiera la ubicación exacta de donde estaban sus hijos y todos sus demás compañeros. Raven se contornó un poco, parecía ansiosa por varios momentos hasta que poco a poco se fue calmando. Pasaron varios minutos, antes de que volviera abrir los ojos y se pusiera en pie.

-Arabella, se despertó, tenía miedo -comenzó a decir Raven pasando sus manos por su abdomen, parecía asustada, incluso adolorida -esta con Starfiere, ella la calmó. Están buscando una salida, parece un laberinto -se recompuso en ese momento y miró a los demás seriamente -Star... La apuñalaron con un cristal, tenemos que actuar rápido podría desangrarse.

-Se donde están -aseguró X ante eso, pues debían actuar lo más rápido posible.

X y Chico Bestia salieron de la mansión de inmediato. Raven miró a Alfred, sin saber si el mayordomo estaría o no seguro si lo llegaran a dejar solo en aquella mansión -me creen muerto y tienen a quienes quieren en su lugar, no vendrán por mí. Vaya jovencita, muchas gracias -le dijo Alfred amablemente y con una sonrisa. Raven asintió, antes de salir corriendo detrás de X y Chico Bestia.

Starfire tomó más aire llenando sus pulmones, apretó el nudo que Robin había dejado con el pedazo de su capa y se incorporó de la pared donde había estado recostada. Estaba muy asustada, había sangrado demasiado y no sabía tanto de curación como Raven pero estaba segura que aquello no sería nada bueno. Quería cerrar los ojos y dormir, el problema es que tenía miedo de no volver a despertar. Tomó fuerzas de las pocas que poseía ya, para caminar hacia Robin.

Se habían detenido poco, realmente no sabían hacia donde se dirigían. Robin parecía más ansioso que nunca, la veía a ella de lado y parecía preocuparse mucho más. Y si eso no era poco, Batman parecía tenerlo en una especie de prueba, cada movimiento que hacía parecía disgustarle. Robin parecía en el punto de querer ahorcar a Batman y seguir su camino. Por ello Starfire decidió apoyar en ese momento, podría estarse muriendo, pero al menos seria una carga menos para su Robin.

-Robin, algo no marcha bien, se ha vuelto muy fácil -comentó Starfire mirando hacia los lados, parecía que llevaban caminando un buen rato en lo que parecía un túnel sin fin. Batman a unos cuantos pasos de ellos soltó una especie de bufido, que Robin respondió con una mala mirada -cuatro de nosotros y no se molestaron en saber si escapábamos.

-Aun no encontramos a Eliza -agregó Cyborg que se había quedado a un lado pues al ver el estado de Starfire, él se había tomado el cargo de cuidar a los dos gemelos.

Robin miró a su alrededor, habían llegado a una especie de corredor estrecho, bastante oscuro. Esperaba pensar en algo que pudieran hacer. Pero antes de que el líder de los titanes dijera o hiciera algo, hubo una especie de crujido alrededor, Cyborg extendió su cañón sónico, Robin y Batman se pusieron en guardia, listos para cualquier cosa que fuera a ocurrir. Starfire miró a los dos gemelos, Arabella corrió a ponerse tras las piernas de Cyborg y Alex tomó la forma de un perro, poniéndose al lado de su hermana, como dispuesta a protegerla. La tamaraniana alzó una de sus manos, aun sujetando su herida con la otra, una starbolt se iluminó en sus manos, llenando el túnel de una luz verdosa.

El piso crujió bajo sus pies, en lo que parecía un temblor bastante fuerte, como el que hace muchas noches que no había parecido nada natural. Luego hubo unos momentos, en los que pareció que ya no ocurría nada mas, en la que los cuatro intercambiaron miradas, pensando que todo ya había terminado. Hasta que salió una ráfaga de viento fuerte y un crujido enorme. Starfire sintió como si el aire la impulsaba hacia atrás, ella esperó que su espalda chocara contra la pared, pero el golpe no vino. Pareció que volaba un par de metros hacia atrás, de haber tenido más fuerza, hubiera tratado de volar en contra de la corriente. Hasta que al fin con un golpe fuerte y sordo, su espalda chocó contra el suelo.

Se sintió mareada y el golpe en su cabeza lo hizo aun peor, pero apretó sus ojos y de nuevo volvió a tomar todas las fuerzas que tenía, para serenarse. Quiso gritar por Robin, pero el grito quedo atorado en sus cuerdas vocales, sin saber exactamente porque su voz no había salido. Miró alrededor cuando su vista se hubo aclarado, pero al único que vio en el suelo unos cuantos pasos lejos de ella, era Batman. Normalmente la tamaraniana no tenía nada en contra las demás personas, pero Starfire no pudo sentir un tanto de desprecio al ver que solo con él había caído quien sabe dónde. Se levantó lentamente, aun sujetando la herida de su abdomen, se iba a acercar a Batman para ver si se encontraba bien. Pero antes de acercarse a él, Batman alzó su cabeza, parecía tan mareado como ella lo estuvo nada más caer. Los dos se quedaron viendo unos instantes, en los que escucharon pasos y voces no muy lejos de ellos.

-¡Te dije que no los tiraras hacia aquí! ¿Quieres que descubran de una vez hacia donde van? -preguntó una voz bastante enojada.

-¡Yo no abrí las escotillas! -se quejó otro.

-¡Apresúrense los dos, vamos por ellos! La chica esta herida será trabajo fácil -añadió un tercero, antes de escuchar que un grupo de pasos se apuraban hacia ellos.

Starfire frunció el entrecejo preparándose a sí misma para la pelea, no le gustaba en lo más mínimo que la considerarán débil. Batman por su lado ya estaba de pie, en cuestión de segundos y sin dirigirse a la alienígena que tenía al lado, desactivó las luces que habían a su alrededor, dejándolos totalmente a oscuras cuando sus atacantes llegaron. Por suerte, para Starfire no era ningún problema luchar sin ninguna luz a su alrededor. En cuanto sintió a tres hombres a su alrededor, disparó tres starbolts que dieron justo en el blanco. Sus ojos se tornaron verde brillante, se giró a ver Batman, por si el encapotado necesitaba algún tipo de ayuda, pues así era. Aparte de los tres hombres que de igual manera habían llegado a atacarlo a él, había llegado uno más bastante corpulento, que ya tenía al héroe contra el suelo.

Starfire alzó sus manos, disparando un doble ataque contra la espalda del hombre, que se derrumbó a un lado de Batman debido a un último golpe que este mismo le propinó. Batman miró a la alienígena frente a él, que le extendió una mano para ayudarlo a ponerse en pie. Robin había tenido razón, la pelirroja era realmente fuerte, a pesar de estar gravemente herida, pues aquello era notable. Starfire bajó la guardia, ambos comenzaron a caminar por donde sus atacantes habían llegado, pues en definitiva aquel era un buen camino. Al final del camino había un espacio realmente grande, con una serie de controles y pantallas, aquel si era la sala de controles, no el señuelo en donde habían estado antes.

Batman se apresuró antes que Starfire, a revisar todos los controles y ver exactamente en donde estaban. Starfire vio unos cuantos pasos atrás, habían tres diferentes tipos de túneles, uno arriba del otro, ella y Batman estaban en el de en medio, Robin y Cyborg en el nivel más bajo. No los habían dejado allí de puro gusto, Henry Rino era inteligente, no podía acabar con todos a la vez, pero si los separaba, podía acabar con ellos de uno a uno. O al menos de quienes realmente se quería deshacer, que era ella, Batman y Robin. Starfire dejó a Batman allí, iba a inclinarse un poco y examinarse a sí misma cuando vio a Eliza, esposada de manos y pies, con una mordaza en su boca. Starfire se dirigió hacia ella lo más rápido que su cuerpo se lo permitía, se arrodilló en el suelo mientras que con sus propias manos deshacía las esposas de hierro y las arrojaba a un lado. Cuando le quitó la mordaza Eliza parecía muy contrariada, pues al caminar hasta allí, Starfire había tenido la mirada de Batman sobre ella, pues había pensado que alguien más las estaba atacando.

-Tranquila, está bien -le dijo Starfire con una mueca de dolor, aunque la verdad trataba de sonreírle.

Eliza asintió, tomó la mano que Starfire le ofrecía y ambas se pusieron de pie, la morena ayudando más a la pelirroja. Flotando sobre si, Starfire se dirigió hacia Batman, esperando que el enmascarado de la noche tuviera alguna noticia sobre la situación en la que se encontraban. Eliza caminó detrás de ella, podían haberle dicho que Batman ya no tenían nada que ver con todo lo que había sucedido con ella, Eliza aun tenía miedo y prefería refugiarse tras su cuñada alienígena. Batman le dio una última mirada Starfire, que lo observaba desafiante, antes de regresar su trabajo a los monitores.

-Van hacia una trampa -le explicó Batman a Starfire mostrándole una vista de donde Robin y Cyborg caminaban ahora. Robin llevaba la delantera, mientras Cyborg aun se encargaba de ambos gemelos -va a ser el primero en morir, tal y como Rino lo quiere.

-¿Existe alguna forma de desviarlo? -inquirió Starfire ansiosa, deseando correr hacia Robin y advertirle de alguna manera. Antes de que Batman pudiera responderle, una alarma se activó, bloqueando todas las pantallas frente a Batman. No debían pensar mucho para saber que ya habían descubierto que estaban en un lugar donde el enemigo no los quería -ve a ayudarlo, has observado mejor los mapas que yo -sugirió Starfire adelantándose un poco para recibir a los que venían a apresarlos. Batman la observó dudoso por unos momentos, si bien ella parecía defenderse bien por su cuenta, su propia razón le decía que estaba herida y no podía dejarla sola. El se supone que era un héroe -¡vaya! -ordenó Starfire que bastó para que Batman saliera corriendo por otro extremo del lugar, hacia un pequeño ascensor.

-Starfire... -llamó Eliza con el miedo rondando en su voz, ella no podía pelear, no podía hacer nada para ayudarla.

-Quédate detrás de mi -pidió Starfire con la voz más amable que pudo, pues en ese momento rayos verdes salieron de sus ojos, deteniendo a tres hombres a la vez que se derrumbaron en la entrada.

La verdad es que mientras Starfire luchaba, se repetía a si misma que podía lograrlo, estaba agotada en verdad y sentía que sus ojos se cerraban y su visión se tornaba borrosa. Casi diez hombres a su alrededor y Starfire ya estaba casi de rodillas, pensando que realmente había concluido ya. Sus ojos se cerraron involuntariamente, parecía que el aire luchaba por llegar a sus pulmones. Eliza soltó un grito de pánico cuando alguien más entró, pero para cuando Starfire pudo abrir los ojos y hacer que una starbolt saliera de su mano, ya era tarde. Con una débil luz verde, la statbolt brilló un poco, antes de perderse en el cristal que su nuevo adversario traía en la mano.

-Eliza...corre -pidió Starfire casi con su último aliento.

Pero la pequeña Greyson no se mueve, no solo por miedo, sino porque no dejaría a Starfire sola. No después de que la tamaraniana había arriesgado su vida por ella, no sin saber que la felicidad de su hermano mayor estaba allí en frente. Miró a su alrededor un tanto desesperada, esperando encontrar algún tipo de arma o lo que sea que pudiera usar contra aquel tipo. Al no encontrar nada, Eliza hizo lo que su instinto le indicaba, corrió hasta el atacante, dispuesta a luchar por el cristal. Pero el hombre era mucho más fuerte que ella y jamás llegó a entrenar lo suficiente con Robin para poder significar algún tipo de resistencia. Pronto aquel hombre ya la había arrojado al suelo, con el resto de los maleantes que Starfire ya había neutralizado.

-Tranquila querida, estaré contigo -le dijo aquel hombre, sosteniendo el cuerpo de Starfire en alto y dedicándole una sonrisa malévola en ese momento antes de girarse de nuevo hacia Starfire, que parecía estar desmayada en ese momento.

Eliza estaba a punto de saltar de nuevo sobre aquel tipo al ver que estaba por apuñalar a Starfire de nuevo. Pero moviéndose para tomar algo de impulso, se topó con una de las armas de los otros hombres tirados en el suelo. No lo pensó dos veces, tomó el arma y disparó contra la espalda del hombre con manos temblorosas.

-¡Starfire! ¡Starfire! -gritó Robin desesperadamente una vez que hubo caído en una nueva especie de túnel y vio que la tamaraniana no estaba junto con él. Cyborg puso una mano en el hombro de su líder, al momento Robin ya había recuperado la compostura, estaba sereno y calculador. Starfire debía estar bien, él le había prometido estar cerca de ella y ahora iba a encontrarla. Aun si debía dar su vida en ello.

Cyborg le indicó con una señal hacia el fondo del túnel, donde parecía ponerse mucho más claro que en el lugar en donde estaban. Alex volvió a tomar forma de un perro verde, olisqueó el lugar y luego moviendo la cola alegremente apuntó que ese camino olía mucho mejor. Robin y Cyborg intercambiaron una mirada, a ausencia de un mejor indicio, aquel era lo suficientemente bueno para seguirlo. Arabella se afianzó mejor a los brazos de Cyborg, aun menos insegura de actuar como su gemelo.

Cyborg y Robin comenzaron a caminar, armados y listos para cualquiera que quisiera atacarlos. Tan pronto y los dos se hubieron puesto a caminar, Robin presintió que algo no estaba marchando bien en aquel lugar. Si, el pasillo había aclarado un poco, pero solo por unos pasos, luego el túnel se oscureció repentinamente. Para cuando Robin se dio cuenta, ni Cyborg ni los gemelos estaban con él. Regresar por donde había venido no tenía sentido alguno, solo le quedaba continuar caminando y ver qué era lo que le esperaba. Agudizó sus sentidos, aquel lugar era demasiado traicionero para que lo tomara a la ligera. Al fin, al fondo Robin pudo ver algo de luz o lo que parecía una habitación completa. Tomó su bastón metálico en ese momento, su arma fue creciendo en sus manos hasta que logró el tamaño adecuado. Así se aventuró a caminar un poco más a la claridad.

-Llegas justo a tiempo chico maravilla -Robin reconoció la voz de su captor en cuanto pronunció aquellas palabras y bastaron unos segundos para que sus ojos se ajustaran a la luz para que viera a Henry Rino frente a él -¿estás listo chico? Esperé este momento desde hace mucho tiempo. El momento de acabar contigo -añadió poniéndose en guardia.

Robin sonrió de lado burlonamente, pelea era lo justo que él quería -terminemos con esto -apresuró Robin esperando a que Rino atacara primero.

Furia fue todo lo que centró Robin en cada ataque que estaba dando y bloqueando. Aunque debía admitirlo, su contrincante era bastante bueno, aquel no era un simple adversario. Pero nada que no pudiera derrotar. Él era Robin, Dick Greyson. Había entrenado con el verdadero maestro. Eso significaba que podía vencer a Henry Rino, salvar a Starfire y todo estaría bien.

-¿Estas algo distraído no niño? -preguntó Rino con una sonrisa burlona, él a diferencia de Robin no estaba jadeante -¡lo olvidaba es por Starfire! -exclamó soltando una risotada.

-¡No digas su nombre! -protestó Robin, que de solo escuchar el nombre de Starfire en los labios de aquel hombre sonaba asqueroso. Lo atacó de nuevo con su bastón, pero de un simple golpe, Rino lo hizo a un lado.

-Curioso nombre el de tu noviesita -prosiguió Rino apartando de un solo golpe el bastón metálico de Robin, doblando la muñeca del héroe hacia atrás -estrella de fuego. ¡Y como una estrella yo la apagué! -con un gruñido Robin se impulso del suelo, golpeando a Rino con la suela metálica de sus botas. Rino cayó al suelo, pero fuera de verse potencialmente derrotado por el héroe, soltó a reír. Robin no lo había visto, porque estaba demasiado ocupado concentrándose en derrotar a su adversario. Una carga eléctrica se propagó desde la espalda de Robin hasta dejarlo de rodillas, dos hombres más sujetaron sus brazos, uno a cada lado. Robin trató de zafarse, pero la descarga eléctrica lo había dejado momentáneamente flojo de todos sus miembros. Rino se puso en pie, soltando una carcajada y propinándole un puñetazo a Robin -sabes, si esta chiquilla no fuera tan peligrosa, quizás no sería tan divertida de capturar -un hilo de sangre corría desde la nariz de Robin hasta llegar a sus labios y sentir el sabor metálico de su sangre en sus labios. Lo hizo tratar de querer escapar de nuevo, sin ningún efecto -ahora debo irme, está muerta, debo divertirme con ella mientras aun este caliente. Creí que ibas a ser más divertido muchacho, debiste haberle hecho caso a Batman, un héroe no puede tener relaciones amorosas. Ni con alienígenas sexis! -Robin soportó estoicamente los puñetazos que siguieron a eso, se negaba a pensar que Starfire estaba muerta ya, es que simplemente no lo sentía así, ni aun cuando Starfire se fue, él estaba seguro como en ese momento que aun vivía. Pero algo estaba en lo cierto, estaba perdiendo y necesitaba controlarse, o perdería todo de verdad.

Starfire cayó de rodillas, con un nuevo cristal insertado en su abdomen, muy cerca de su herida inicial. Eliza corrió hacia ella, apoyando la cabeza de la tamaraniana en sus regazo. Las lágrimas de Eliza caían en el rostro de Starfire, quien hacia su mayor esfuerzo por mantener sus ojos abiertos. Eliza no sabía qué hacer, hasta las palabras se le habían quedado atoradas en su garganta. Aquella chica alienígena moribunda en sus brazos no solo había dado sus últimos momentos de su vida para lograr salvarla, había hecho tanto por ella. Había amado a su hermano hasta ese preciso momento, de no ser por ella, Eliza aun estaría encerrada en ese manicomio. Era simplemente injusto que Starfire muriera en ese momento.

-¿Qué hago? -le preguntó Eliza entre sollozos moviendo sus manos por el cuerpo de Starfire.

-Que tal quitarte de allí y dejar a la chica morir -respondió una voz que Eliza no conocía del todo, pero sintió bien el frio metálico de un arma colocarse en su cabeza.

Eliza cerró los ojos, no iba a moverse de allí, si su hermano no podía acompañar a Starfire en su último momento. Entonces Elizabeth Greyson tendría su último momento junto a Starfire. El sonido del cañón sónico de Cyborg resonó en todo el salón, Eliza abrió los ojos con la respiración agitada cuando sintió que ya no tenía una arma apuntándole la cabeza. Cyborg estaba de pie algunos pasos lejos de ella y en cuanto Red X lo rebasó y tomó a Starfire en sus brazos, Eliza corrió directo a los brazos de Cyborg.

-¡Starfire! ¡Despierta nena abre los ojos sabes que no puedes dormir, eres más fuerte que eso! -la voz de Red X obligó a Starfire a abrir los ojos de nuevo -crees que te voy a dejar morir así nada más. Tu novio me mataría Star! -Starfire quiso sonreírle, una mueca forzada salió de sus labios, suficiente para que Red X siguiera su trabajo. A manos seguras pero rostro contrariado, X movió sus manos por el abdomen de Starfire, sacando el cristal y arrojándolo lejos, Cyborg lo desintegró con su cañón para que no hiciera daño alguno. X se aseguró de vendar y detener lo mejor que pudo la hemorragia, desde que Raven les había dicho el estado en el que estaba Starfire, él se había preparado para ayudarla. Pero a pesar de todos sus cuidados, Starfire parecía no responder de buena forma -oye Star, no te mueras! -rogó X como si fuera un pequeño niño pidiendo un juguete -has sido mi mejor amiga, nadie quería hablarme si no estabas tú. Eres mi mejor amiga -para los otros dos, parecía exactamente que X estaba por llorar. Starfire hubiera querido decirle que eso era antes, que ahora estaba por casarse y ya no la necesitaba a ella. Quería decirle que la despidiera de Robin, que se disculpara por no haber sido tan fuerte al final. Pero no pudo, porque en ese momento, todo se volvió oscuridad para ella -¡No! Star... ¡STARFIRE!-pero esta vez Starfire no abrió los ojos -¿Qué hora es? -preguntó X poniéndose de pie con la tamaraniana en sus brazos, él no iba a rendirse fácilmente.

-6:30 - respondió Cyborg entendiendo las intenciones de X, quien se apresuraba a encontrar una salida.

-Batman vio los mapas del lugar en ese lugar -apuró Eliza hacia Cyborg, quien corrió hacia la computadora de inmediato.

-Te pondré una salida, le diré a Raven que vaya a ayudarte pronto -aseguró Cyborg justo cuando X corría hacia el pequeño elevador donde Batman se había marchado hace rato.

X aseguró el cuerpo de Starfire a él, mientras corría lo mas rápido que sus piernas lo dejaban -tranquila Star, vamos a conseguirte algo de sol.

¿Y bien?

Quería demostrar la fuerza de Starfire y que al menos Batman se diera cuenta de ello. Además de que siempre se pensó que X quería a Star como su pareja y quería que se quedara en claro que es distinto y que tiene otros motivos para ayudarla, al menos ahora. Espero que les haya gustado. Con eso los dejo con las siguientes dudas y si, prometo actualizaré rápido.

¿Morirá nuestra querida Starfire?

¿Podrá Batman salvar a Robin?

Besos, no olviden comentar, hasta la próxima.