Siento que el mundo se calla cuando escribo.

¿Es porque escribo de madrugada, cuando el mundo blanco se duerme? ¿O será que, por un momento, el tiempo no tiene importancia en lo que percibo? Pero, no es un silencio completo. Puedo escuchar el sonido de las teclas del ordenador; puedo escuchar la televisión de mis padres en la lejanía; incluso mi corazón resuena de vida. Pero no es eso lo que me da conciencia de dónde estoy: son las voces dentro de mi cabeza las que escucho con absoluta claridad, son las imágenes tras mis ojos las que veo en todo su esplendor. Y, por un segundo, entiendo lo que siente el búho durante la vigilia, se siente calmado y espera la respuesta de su amiga luna. ¿Es este el sentimiento que se obtiene al escribir? No. ¿Entonces, por qué poseo este sentimiento que se le atribuye al búho? Porque es el sentimiento que transmites con las palabras que esperan ser leídas en el interior de lo que muchos llamamos alma.

-O-

Primer capítulo, (de nuevo). Sé que al principio el prefacio parece escrito más bien como un borrador, y en muchos casos desconcierta. Por favor, si tienen alguna duda no tengo problema alguno en contestarla. Es satisfoctorio saber sus opiniones.

Por cierto, me gustaría aclarar de una vez:

- La historia está basada en la vida humana de Edward Cullen en la novela Crepúsculo, que pertenece a Stephenie Meyer.

- La magia, las espadas, los hechizos y algunos personajes (como Arya, Oromis, Merlock, etc.) están sacados del ciclo El Legado, perteneciente a Christopher Paollini.

- Hay citas, pasajes, incluso reflexiones completas de los personajes basados en la serie de libros Harry Potter, cuya autora es JK Rowling.

Kotte (noviembre, 2009)


Bien, comenzamos con el capi 1!!
Gracias a serena-cullen y a Bella Cullen H. x ser las primeras en comentar

El primer capi está dedicado a:

Mi hermano menor:

Criz... gracias x escuchar durant 12 años mis locuras

Mi mejor amiga:

Mary, gracias x estar a mi lado siempre, sin importar que estupidez pueda pasar

Josefa Zúñiga (Febrero, 2009)


Bella POV

- ¡¡Bella!! Muchacha despierta, debes prepararte para la fiesta del alcalde.- la voz de Charlotte me despertó. Le respondí con voz ronca.
- P-pero... está amaneciendo, señora no quiero ser irrespetuosa pero... ¡no creo demorarme más de una hora!
- Señorita, debo recordarle que ya no estamos en Forks, y que las personas con las que va a cenar no son ni su madr...
- ¡Ya basta! -repliqué con voz afilada como un cuchillo.
- Discúlpeme, fui atrevida.

Genial. Mi primer día en Chicago, con todo ese sol ajeno a mi suplicio. Una doncella clase media del siglo XX que debe mudarse de su pueblo natal, Forks, un lugar pequeño y apacible, donde podía salir sin necesidad de preocuparme por impresionar a alguien, sino más bien en ser feliz junto a mamá y papá cabalgando en la pequeña finca de mi familia.

Bien, mamá y papá se casaron sin el consentimiento de sus padres, su historia era muy parecida a la de Romeo y Julieta... con el mismo final. Comenzar desde cero para cada uno debió haber sido difícil, y aún hoy me impresiono al ver que su matrimonio se mantuvo bastante bien. Como cualquier pareja encaprichada de nuestro siglo, aquí el amor surge y después del primer beso surge siempre el "Cásate conmigo", una costumbre que a mi parecer sólo incentiva la diferencia entre hombres y mujeres. A veces me pregunto por qué difiero tanto con tradiciones tan antiguas, pero... siempre soñaba con encontrar a una persona especial, importante... un famoso soldado o una brillante persona. No, ni siquiera eso; me contentaba con alguien que pudiera cuidarme, pero sin restringirme la libertad propia de cada ser humano. O al menos así era el hombre con el que soñaban muchas mujeres, incluyendo a mis amigas Mary y Susan, unas de las pocas personas que me conocían lo suficiente como para entender y respetar mi decisión de terminar la deuda de mi padre.

Mis padres, Charles y Renée eran visionarios, me educaron en una pequeña finca con ideas de amor y paz. Mi padre trabajaba como jefe de policía en el pequeño Forks, un cargo importante. Mi madre se ocupaba de la casa y los quehaceres. Por lo menos, no poseíamos problemas ni económicos y en la comunidad éramos conocidos como clase alta. Hasta que apareció él, Vincent Stain, un ruin y depravado que se ganaba la vida estafando a los demás, como jóvenes e inexpertos policías que con un par de licores se dejaban comprar.

Gracias a él, la policía tuvo tal riesgo de caer en la bancarrota que mi padre recurrió a un poderoso empresario de Chicago, Edward Masen. Estuvieron carteándose más de un año hasta llegar al acuerdo que salvaría la vida de buena parte de Forks, así como la seguridad para los habitantes del pueblo entre los árboles. La base del trato era:

"De acuerdo, mientras Dios me lo permita, recibiré con honor y gratitud este préstamo, juro que se lo devolveré Señor Masen, sino, la mano de mi pequeña e inocente hija entregaré en matrimonio para alguno de vuestros hijos."

"Razonable, me parece. Si algo os pasara, que la gracia de Dios lo impida, vuestra hija casarse con mi heredero Thomas deberá."

Todavía recuerdo lo extraño que me pareció el hecho de que me entregaran como un vil objeto, sin considerar mis sentimientos. Pero, siempre me pareció que mi padre intentaba asegurarse un futuro para mí y para mi madre. Tal vez confiaba en que la familia Masen pudiera acogernos en caso de necesidad. Lo que nadie esperaba es que esa noche... Vincent Stain...

- ¡No! Dejad de pensar en eso, por favor... - me repetí.
- Señorita, ¿está bien? - Charlotte tocó la puerta con sus resecos nudillos. Ella es, y siempre va a ser mi... nana, sin importar que para los demás fuera mi criada.
- Si-í... ahora, espera un momento, que quiero disfrutar del sol mientras me visto.
- Qué bueno, la esperaré con su desayuno listo.
- Gracias.

Me vestí como las damas de mi pueblo. Un sencillo vestido azul con un sombrero a juego y el medallón de mis padres, un zafiro redondeado con un borde y una fina cadena de plata. Era hermoso. A pesar de todo, mi madre tenía una manía con ofrecerme toda clase de artilugios y baratijas brillantes; nunca me había interesado demasiado en contentar a un público que no pudiese conocer a la verdadera Bella.

- Charlotte, perdonadme, pero, ¿era necesario el despertarme para ver al gallo en su canto al Rey?
- Estamos emocionadas hoy, ¿verdad?

Le dirigí una mirada de desconcierto que ella interpretó como furia.

-Disculpadme, fui atrevida.
- No, descuide.
- Aunque... es posible que ocurra algo interesante hoy, ¿no?- me dijo con esas miradas que me ruborizaban.
- N-no...

La casa en la que estaba ahora era interesante, estaba en esos barrios de la ciudad cercanos al centro, pero no era peligroso, sino bastante acogedor. La gente me recibió como cualquier persona de la mediana clase, los sirvientes con reverencias, los de mi clase con un apretón de manos y condolencias, los de la alta sociedad me miraron como quien evalúa un pedazo de carne de otro. Pero hubo otra clase de saludo, de un cuarto grupo, acompañaban a los aristócratas, pero parecían obligados, infelices y la aventura y la libertad se reflejaban en sus ojos tristones, tenían espadas y dagas en los cintos, eran hombres y mujeres que usaban capas de viaje con el emblema de la familia con la que estaban. Cuando le pregunté al panadero de la calle por ellos, él sólo me dijo con una extraña tristeza y admiración: "Guardianes".

Jamás había oído hablar de ellos, pero parecían ser personas muy especiales... y esclavizadas. Ya averiguaría un poco más luego. Hoy sólo quería explorar y conocer el lugar, como una joven aventurera con un mapa desconocido en sus manos.

Eran más o menos dos horas antes de mediodía, la espantosa fiesta que se programó en mi honor por el alcalde de la ciudad, (ya que Charlie era muy buen amigo de él) comenzaba a la hora del crepúsculo, más o menos siete horas luego de mediodía. Tenía tiempo.

Lo primero fue conocer al panadero, Billy y a su mujer, eran amables y su hijo mayor se ofreció a acompañarme en un recorrido por el lugar. Se llamaba Jacob, era muy amable y parecía de esas personas siempre alegres, como el sol, como un puerto seguro. Parecía simpático.

- Señorita Swan, mi nombre es Jacob Black. -saludó con un reverencia impecable, parecía extraño que alguien con un cuerpo desgarbado como el suyo le permitiera moverse con tal gracilidad.
- Un placer.
- ¿Me concedería el enorme placer de acompañarle en un recorrido por este bello pueblo?
- Nada me agradaría más.

Caminamos mientras Jacob me enseñaba los distintos sitios de la ciudad. Era guapo, tez morena, ojos oscuros y una lustrosa cabellera negra recogida en una coleta, extravagante, pero amable. Conocí al herrero, al director de la escuela, al zapatero y la anciana bibliotecaria. Jacob parloteaba amablemente y yo me contentaba con escuchar y responder con las amables formalidades, pero él me agradaba de verdad.

A pesar de todo, sólo hubieron dos lugares a donde no fuimos. La mansión sobre la colina y la pequeña torre del reloj que llevaba grabado a un dragón rojo alrededor de una espada azul. Tal vez representaba a los guerreros, pero el dragón tenía aspecto de proteger a la espada.

- Joven Jacob, ¿a quién pertenece la mansión en la colina y quiénes viven en la torre del reloj?- para ese entonces nos encontrábamos sentados en un banquillo de un parque.
Él me miró por unos segundos, cómo sopesando la posibilidad de mentir, al fin dijo lentamente:
- La mansión en la colina pertenece a los hermanos Masen... En la torre del reloj viven los Guardianes de la Vida. Nunca ha escuchado alguna de las dos historias?
- La verdad no.- admití.
- Pues entonces, será mejor que me preste mucha atención.- tomó aire y comenzó.


Ludmila : No hay nada más placentero que cuando le dicen al autor la verdad de sus escritos, ni mayor gratitud ante el apoyo de alguien sincero. Gracias. Si la historia es hermosa, es sólo porque tú has sabido encontrarle la belleza que guarda. Y de nuevo, el apoyo no se olvida.

scarlett rows: Por supuesto. No soy de las que expresan mucho su opinión, lamento mucho este defecto. Sin embargo, la alegría y el entusiasmo que se lee en tu mensaje te asegura una lectora en las sombras. Te agradezco la invitación, y sí, ya estoy leyendo varias de tus historias; especialmente me gustó El último día de la eternidad.

ALiCuLLeNSwAn: Sin duda, tu mensaje me ha dejado una sensación de desafiante valentía al escribir el nuevo capítulo. Me has dejado con la llama de la pasión al escribir flameando, ya que tus suposiciones son las más cercanas a la realidad de esta ficción. Gracias. Y por mí, tanto mejor si un prefacio te deja con nuevas ganas de leer la continuación.