ETERNUM

Capítulo 2: Lily.

- James....

- Haré lo posible para darles tiempo a que lleguen refuerzos. Lo prometo.

Se detuvo unos momentos a los pies de la escalera, viéndolo, suplicando por algo. No sabía porque, pero tenía que pedírselo. Decirle lo que sentía en lo más profundo de su ser. Hacérselo saber ahora, o sería demasiado tarde. Abrió la boca para hablar, pero fuertes golpes en las ventanas y en las puertas la interrumpieron.

- ¡¡¡VETE LILY!!!

Y Lily tuvo que obedecer a su esposo, James. Subió corriendo las escaleras, luchando por que las lágrimas que se formaban en sus ojos no cayeran. Algo inútil, lo sabía bien. Detener las lágrimas que trataban de correr sería igual de imposible que detener la marea con las manos desnudas.

Abrazó fuertemente a su pequeño hijo contra su pecho, tratando de calmarlo. Su hijo estaría bien, estaría bien.... deseaba contra toda realidad que todos fueran a estar bien. Que esto fuera a ser una pesadilla más. Una de sus premoniciones. Sería sólo eso.....

Despertaré en brazos de James, y todo habrá sido una mentira. Esto sólo será una pesadilla..... él no se esta despidiendo. Yo no me despedí de él, porque nos volveremos a ver..... esto no fue una despedida, no lo fue, no pudo haberlo sido....

Pero sabía dentro de ella que si lo había sido. Algo muy dentro de ella le decía que no lo volvería a ver.

Vagamente llegó a sus oídos un último susurro. La voz de James viajó hasta ella, tan suave como una caricia, tan real que dolía..... la nota de despedida en su voz arrancó un sollozo de sus labios secos.

- Te amo Lily.

Volteó muy levemente, aun corriendo, y lo vio ahí, al pie de la escalera. Por un momento creyó verlo de once años, nuevamente en el anden nueve y tres cuartos, con su cabello desordenado, sus ojos avellana escondidos tras sus lentes, riendo con sus amigos.

- Te amo James.

Un gran estallido de la planta baja y un frío que recorrió su alma le hizo notar que había llegado. Su corazón se detuvo por unos segundos, y peleo contra el impulso que le decía ir a pelear.

No podía.

No debía.

Tenía que salvar a Harry.

Iría hacia su habitación, prendería la chimenea, utilizaría los polvos Flu y se iría a Hogsmead. Ahí estaría a salvo. Aunque su corazón se destrozara, podría dejar a su hijo a salvo, evitar que algo le pasara. Y luego lloraría. Todo lo que no le estaba permitido llorar en esos momentos.

Escuchó a algo aspirar larga, lenta, ruidosamente, y revivió ese momento una y otra vez. Alzó la vista, encontrándose con tres dementores, que se acercaban hacia ella, con sus manos grises y viscosas llenas de pústulas estirándose para alcanzarla, bloqueando la entrada hacia su cuarto.

No pienses en esto, no pienses en esto... piensa alegre, piensa alegre....

- ¡¡Expecto patronum!!

Una neblina gris surgió de su varita, alrededor de ella y de Harry, manteniendo lejos a los dementores. Con una mano sosteniendo a Harry y a la varita, se acercó a la pared, tratando de encontrar la perilla. Finalmente la pudo localizar, la abrió, y entró apresuradamente, sellando la puerta con cuanto hechizo podía recordar. Finalmente, cayó a la alfombra del cuarto, abrazando a Harry contra su pecho, tratando de calmarlo.

Trató de recordar un arrullo, momentos felices, cualquier cosa que le impidiera pensar en los sonidos de los dementores golpeando la puerta, cualquier cosa que impidiera que pensara en que James estaría muriendo.

Una canción brotó de su garganta, casi sin que se diera cuenta. De donde sabía la canción, no recordaba, pero se aferró a esa música que surgía de su alma como su salvavidas. Como su único soporte a la realidad.

- Tu, que conmigo estas viviendo
estos últimos momentos
no te quiero ver llorar.....

~*~*~*~*~

- ¡Lily! ¡Baja rápido!

Una pequeña pelirroja bajó corriendo las escaleras, preguntándose porque la estarían llamando sus padres. Nada raro había pasado en los últimos días. No por lo menos desde que el odioso perro del vecino se había cambiado a color verde.

- ¿Qué pasa, mamá?

- Tienes una carta.

El gran nerviosismo en la voz de su madre, y Lily Evans se preguntó que estaba pasando. Tomó el sobre que descansaba en la mesa, el tono amarillento resplandeciendo, casi llamándola. Lo abrió, curiosa, ya que en el sobre hasta habían apuntado el número de cuarto en que ella dormía. ¡Nunca se le había ocurrido pensar que su cuarto era el número cuatro! Sacó el pliego de papel con cuidado, y leyó lo que decía.

...

Lo volvió a leer.

.....

Una vez más.

.......

Seguía diciendo lo mismo. Tenía que haber un error en alguna parte.

..........

- ¿Lily? - Preguntó su madre, moviendo su mano frente a los ojos de su hija. Pero ella seguía sin responder. No podía creerlo. Así que después de todo, los sueños raros que tenía, el hecho de que cuando se enojara sucedieran cosas tan raras. Que esa extraña señora con sombrero chistoso le dijera que ella era especial.

¡Era una bruja!

- ¡¡¡¡SOY UNA BRUJA!!!!

- ¿Qué estas gritando Lilian?

- ¡¡¡¡¡MIRA!!!!!

Le dio la carta rápidamente a su madre, y la señora Evans la leyó rápidamente, y al igual que su hija, volvió a leerla, no creyendo lo que decía.

Pero Lily estaba demasiado emocionada. Espero con los nervios de punta a que su madre terminara de leer la carta, y que le dijera que era una broma de su padre. O que no decía eso. ¡Cualquier cosa!

No podía creer que esas cosas en verdad pasaran.

Su madre, luego de releer la carta, cayó al sofá con los ojos muy abiertos. Lily tomó la carta, y salió corriendo en busca de su hermana mayor, Petunia.

Salió corriendo hacia el frente de la casa, donde había visto a su hermana salir. Probablemente estaba con su novio, Vernon.

- ¡Petunia!

Una chica de quince años volteo cuando escuchó su nombre. Tenía largo cabello ondulado, y la cara ligeramente alargada, y los ojos azul celestes. Estaba sentada en el cofre de un auto, un chico de aproximadamente su misma edad platicando con ella. El chico, ligeramente robusto, tenía el cabello castaño, y sus mejillas empezaban a ensombrecerse por la barba que empezaba a salir.

- ¿Qué pasa Lily?

La pequeña llegó sin aliento, así que tuvo que esperar unos minutos a que su respiración se calmara. Mientras tanto, Vernon Dursley, jugador de fútbol americano, no tuvo ningún problema en levantar a la pequeña y delgada niña hasta sentarla en el techo de su auto.

- ¿Ahora si vas a hablar, tigre?

Vernon le sonrió dulcemente, y con esto, Lily le contestó la sonrisa, casi olvidando la carta que descansaba en su mano. Vernon Dursley era como un hermano mayor para ella. Tanto Petunia y ella lo conocían desde que se habían mudado a ese vecindario, ya que la madre de Vernon, la señora Dursley, era la dueña de la dulcería de la cuadra, y desde siempre habían sido amigos.

- Este....

- Ah, si, se me olvidaba. Mamá me pidió que te diera esto.- se inclinó hasta la ventana de su auto, y agachándose con cuidado, volvió a salir.

Entonces, puso frente a los ojos de Lily una de las paletas más grandes que había visto en su vida. De muchos colores, era tan grande como su cabeza.  O incluso un poco más. Sus ojos se abrieron mucho, y cuando Vernon empezó a mover la paleta de un lado hacia otro, sus grandes ojos verdes la siguieron

- Acaban de llegar a la tienda. ¿La quieres?

- ¡Si!

- No sé...

- Por favooooooor.... –utilizaría la técnica que nunca fallaba. Entristeció su mirada, sacó un poco el labio inferior, y luego este empezó a temblar, como si estuviera a punto de llorar. Tanto su papá como Vernon eran víctimas de la mirada de perrito triste, siempre que ella quería.

- De acuerdo, de acuerdo. Pero... tendrás que pagarme.

- ¿Cuánto?

- ¿Qué te parece.... un beso, aquí?- y luego de decir esto, se señaló la mejilla, y se la mostró a Lily. Ella rió contenta, y entonces, le dio un sonoro beso a su cuñado.

- Entonces, tigrecilla, toma tu paleta..... –

Un grito de Petunia interrumpió la conversación entre Lily y Vernon, y Lily volteó a ver a su hermana, extrañada. Ahora estaba de pie, viéndose nerviosa, y en sus manos estaba sosteniendo....

¡¡¡La carta!!! ¡Con la plática de Vernon se le había olvidado todo! De repente, sus nervios volvieron a estar en flor de piel.

-  Esto.... hermana, yo...

- ¡LILY, ES GENIAL! ¡FELICIDADES!

Soltó la carta rápidamente, y abrazó a su pequeña hermana fuertemente. Lily sintió que se asfixiaba, pero se alegró de la respuesta de su hermana.

- ¿No te molesta, hermana?

- ¿Molestarme? ¡Claro que no! ¡Mi hermanita, una bruja! ¡Serás la más grande de todo el mundo!

Y luego de decir esto, corrió hasta abrazar a Lily, envolviéndola en un apretado abrazo. De reojo, medio asfixiándose por el abrazo de su hermana, vio a Vernon recoger la carta y leerla. Entonces, tuvo una reacción parecida a la de su novia. Dio un brinco muy alto, gritando feliz, antes de ir hacia donde Petunia seguía abrazándola, y revolvió su cabello.

-  ¡Siempre supe que había algo especial contigo, Lily!

- Gracias...

Lily estaba conmovida, lágrimas amenazaban salir de sus ojos verdes, pero separándose, Petunia las limpio. Ella también estaba haciendo esfuerzos para contener sus lágrimas.

-  No llores linda. Estoy tan contenta por ti, Lilian.

- Yo también. Serás la mejor brujita de todo ese Hogwarts.

- Gracias hermana..... Vernon.

- Oh Dios, debo de ir con mamá, debe de seguir impactada.

Y luego de decir esto, Petunia salió corriendo hacia su casa. Vernon, con la sonrisa aun más amplia, levantó nuevamente a Lily en sus brazos, antes de volver a dejarla en el suelo.

- Oye, Lily, y dime, cuando seas una gran bruja, ¿crearás un hechizo para que no tenga que hacer más cuentas en mi vida?

- Tal vez.

- ¡Oh, vamos!

- Bueno, sólo si...

- ¿Si que?

- ¡Si me das un beso!

~*~*~*~*~

- No, que esa lagrima no salga
que se quede, que no caiga
no lo quiero ver rodar.....

~*~*~*~*~

Entró furiosa a uno de los vagones, cerrando la puerta fuertemente. ¡Ese estúpido James Potter! Abrió su baúl enojada, buscando una toalla, y cuando la encontró, empezó a secarse el cabello. Al parecer él y su estúpido amigo Black habían estado jugando con algo parecido a globos de agua, y uno le había estallado en la cara.

¡Como si no fuera suficiente que cuando se habían visto en el callejón Diagon, le hubiera tirado su helado encima! Ahora, en el anden nueve y tres cuartos, tenía que mojarla.

- ¡James Potter, eres un idiota!

- Puede ser algo bromista, pero es muy listo, de hecho.- dijo la voz de un chico.

Lily volteó rápidamente, para encontrarse con dos muchachos, bastante parecidos. La chica tenía largo cabello color paja y ojos color miel y el chico, aunque parecía más débil también tenía los mismos rasgos que la niña. Lily sintió como se sonrojaba por la vergüenza. Había estado tan enojada que no se había fijado si había alguien más en el compartimiento.

- Perdón, no sabía que este vagón estaba ocupado.

- No te preocupes por eso- dijo alegremente la niña, levantándose de su asiento, dejando a un gato de pelo rojizo en su lugar. El niño, que aun seguía callado, tenía a su lado una hermosa lechuza gris, pero lo estaba viendo con cariño.- Remus y yo estábamos algo solos.  Y aunque quiero mucho a mi hermano, cuando está cansado es muy aburrido.

- Gracias por el cariño, hermanita.- dijo el chico sonriendo, aparentemente sin molestarse ante el comentario que había hecho su hermana.

- ¿Seguros que no molesto?

- ¡Claro que no! Y además, me da gusto conocer niñas.  No me agrada la idea de llegar a Hogwarts sin conocer a nadie. Sería demasiado aburrido. –La pequeña estiró su mano hacia donde estaba Lily, sonriendo. La niña pelirroja también la estrecho, sintiéndose más a gusto que al principio.

- Mucho gusto, soy Lilian Evans, pero todos me dicen Lily.

- Yo soy Daniela Lupin, pero dime Danny. Y él, el es mi hermanos Remus.

- Mucho gusto Lily. Y dime, ¿qué tanto decías de James?- preguntó Remus, también levantándose y estrechando la mano de Lily.

- Ah. Eso – nuevamente la mirada de la pelirroja se había vuelto enojada- ¡es que es un idiota! No sé quien sea peor, si él o su estúpido amigo Black.

- ¡¡Black es el peor!! James aunque sea puede tener una idea buena de vez en vez. ¡Pero Sirius Black es un tonto!

Lily se quedó sorprendida. No hubiese pensado que la dulce niña que acababa de conocer pudiera decir algo así. Y menos que su carácter cambiara tan rápido. Remus, al parecer más acostumbrado a los cambios de humor de su hermana, ni se inmuto.

- Siéntate Lily. Y si quieres pon a tu lechuza junto a Grillo.- le dijo amablemente

Asintiendo, Lily levantó a su lechuza del suelo y la puso junto a la lechuza de Remus.

- ¿Conocen a Potter y a Black?

- Por desgracia ¡son unos estúpidos!

- Danny, lenguaje por favor. Si los conocemos. Nuestra madre y la madre de Sirius eran amigas de la escuela, pero apenas lo conocimos este verano. Y nuestro padre y el de James trabajan juntos en el ministerio. Danny no se llevó muy bien con Sirius.

- ¡Es que es un idiota!

- Danny, cuida tu lenguaje.

- Si hermano, lo siento. Ven acá Sassy. –Aun viéndose bastante enojada, Daniela se sentó en su lugar, acariciando a su gata.

- Y dime, ¿dónde trabaja tu padre, Lily?

- Mi papá es doctor.

- ¿Medimago?

- Este... no. Mis padres son muggles.

- ¿En serio? ¡Genial! – gritó entusiasmada Daniela, olvidando su enojo.

- Perdona a Danny. Le encanta saber sobre muggles. Es la primera vez que tanto ella como yo conocemos a una descendiente de muggles.

- ¡Que genial! ¡Soy amiga de una hija de  muggles! Y dime, ¿ya sabes mucho sobre Hogwarts? ¿O te explicamos?- dijo la pequeña, su gato huyendo hasta la seguridad al lado de las jaulas de las lechuzas.

- Leí La historia de Hogwarts durante el verano para aprender algo. Y lo encuentro fascinante.  Y también pregunté en el callejón Diagon sobre el colegio.

- ¿Ya sabes en que casa te gustaría quedar? Preguntó Remus, tapándole la boca a su hermana, para evitar que siguiera gritando.

- Bueno, me gustaría en Ravenclaw o en Gryffindor.

- ¡¡¡SI, EN GRYFFINDOR!!! ¡Ahí estaremos Remus y yo!- gritó Daniela, soltándose de su hermano.

- ¿Se puede saber eso?

- ¡Daniela Lizbeth Lupin! ¡Deja de gritar por favor!

- Lo siento hermano.

- Mejor. Y no Lily. Uno tiene que pasar un tipo de prueba de selección. Pero ni papá ni mamá nos dijeron nada.

- En los libros que leí no venía nada de eso.....

- Pero Remus, es casi seguro que estemos en  Gryffindor –replico Daniela, levantándose- papá estuvo ahí.

- Pero mamá estuvo en Ravenclaw. ¿Qué tal si tu estás en Gryffindor y yo en Ravenclaw?

Daniela palideció visiblemente cuando escuchó esto. Obviamente, no había pensado en esa posibilidad. Y por lo que Lily podía ver, la asustaba.  Al parecer, Daniela y Remus eran muy cercanos.

- ¡No! Tu eres mi hermano mayor.  ¡Los dos tenemos que estar en Gryffindor!

- Mayor que tu por cinco minutos. Y no se sabe eso, Danny.

- ¡Pero te extrañaría mucho!

Y súbitamente, se sentó junto a Remus, guardando silencio.  Él, tiernamente, tomó una de sus manos, a manera de consuelo. Y Lily se dio cuenta de lo mucho que extrañaba a su hermana mayor.

- Lily, ¿si vamos a ser amigas, verdad?- Le preguntó luego de un rato Daniela.  Remus se había quedado dormido y ahora, a fuerzas, Daniela tenía que hablar en voz baja.

- Claro que si. E incluso si estoy en otra casa.

- No. Tu también quedarás en Gryffindor, yo lo sé. Y juntas vamos a hacer pagar a Black y a Potter todas sus bromas.

Y luego de decir esto, Daniela se estiró y en leves segundos, también quedó dormida. Lily sonrió y arropándose con una túnica se hizo ovillo en el sillón, y se quedó dormida junto a Sassy.

~*~*~*~*~

- Con el miedo que tu tienes
como hacer que te consueles
que lo veas como yo.....

~*~*~*~*~

Lily abrió sus ojos, despertando. Parpadeando, tratando de poder enfocar, se fijo en su reloj. Pasaban de las once. Se había quedado dormida en la biblioteca. Reunió sus cosas rápidamente, deseando que el señor Filch no la encontrara.  Era de las únicas estudiantes en Hogwarts que no habían tenido problemas con él. Su mejor amiga Daniela ya tenía un cajón para ella sola, al igual que Black y Potter. Pero Daniela era muy buena.  Usualmente hacían las bromas entre las dos, pero ella aceptaba cualquier castigo, para que Lily no tuviera problemas y no perdiera la beca. ("¡No voy a perder a mi mejor amiga sólo por unas bromas inocentes, y menos cuando esas bromas son para Potter y Black!")

Se fijó bien en los pasillos y empezó a caminar hacia la torre de Gryffindor. Con un poco de suerte, no habría nadie por los pasillos, entraría y nadie se daría cuenta que había faltado.

Probablemente Daniela hubiera sido la única, pero al parecer, la señora Lupin se había enfermado, porque tanto ella como Remus se habían ido.

Aunque era algo extraño, realmente. La enfermedad de la señora Lupin era cada luna llena, y duraba desde el año pasado.  Pero lo curioso es que ni Daniela ni Remus le decían nada sobre esa enfermedad. Y Danny usualmente le contaba todo.

- ¡Ouch!

Lily se detuvo en seco. Ciertamente, a pesar de llevar más de un año en el mundo relacionado con la magia, todavía se sorprendía mucho con cosas como los fantasmas. Pero nunca había escuchado sobre un fantasma que se quejara por dolor. Y menos que tuviera la voz de Sirius Black.

- Sirius, guarda silencio. Si Filch nos encuentra, no quiero ni pensar en lo que nos hará.

- Lo siento, James. Es sólo que no sé de donde salió esa estúpida piedra.

Y de repente, de la nada, Lily observó como surgían dos pares de pies.

- ¿En verdad crees que haya un hombre lobo?

- Eso me dijo Claudia Weasley. Dicen que en Hogsmeade todos están asustados porque una niña casi fue atacada. Y luego, también con lo de los fantasmas en la casa que gruñe.

- Ya ni me digas de Hogsmeade. Muero por estar en tercero y que nos dejen ir.

- Lo sé. Es casi un crimen que existiendo Zonko, no podamos ir aun.

Lily se acercó lentamente, viendo fijamente donde estaban los dos pies, y rápidamente, tomo lo que aparentemente era un puñado de aire y jaló. Y de repente, aparecieron dos chicos donde antes sólo había un par de pies. Uno de ellos con el cabello negro desordenado y gafas, y el otro con el cabello largo hasta el hombro y ojos azules.

- Potter y Black....

Los dos chicos estaban paralizados, con los ojos muy abiertos. Lily bajó la mirada hasta su mano, donde sostenía un algo fluido de color gris plateado, que parecía ligeramente un tejido.

- Una capa invisible....

- Vamos Evans.  Devuélveme mi capa y vete a la torre. Las niñas que no hacen bromas deben de estar en su cama.

Y Lily adoró la sensación de poder que le daba tener a Black y a Potter en sus manos.  Era obvio que estaban asustados. Sin poderlo evitar, una sonrisa traviesa se formó en sus labios, mientras empezaba a jugar con la capa.

- No lo sé. Podría ir con la profesora McGonagall. Estoy segura que le gustaría saber sobre esta capa.

Tanto James como Sirius contuvieron el aliento. Preferirían mil veces enfrentarse al profesor Fletcher, de Defensa Contra las Artes Oscuras, antes de enfrentarse a la furia de la profesora McGonagall.

- Y debería de ir a decírselo....

- Vamos,  Evans.  No seas así. –Empezó a decir Sirius- nos costó mucho trabajo convencer a Peter de que se quedara cuidando la puerta para que ahora no podamos ir....

- ¡Guarda silencio, Sirius!

- Y aparte, chantaje...

- ¿Qué vas a querer a cambio de que me devuelvas mi capa, y de que no digas nada, Evans.?

Una lenta sonrisa se formó en los labios de Lily. Una sonrisa que seguramente le había puesto los pelos de punta a Sirius y a James. Aunque hubiese sido difícil notarlo en Potter.

- Que....

- ¿Si?

- Me....

- ¡Apúrate, Evans! No tenemos toda la noche.

- Dejen....

- Tic toc, tic, toc, tic, toc.

- Acompañarlos.

Los dos se quedaron en silencio unos minutos, parpadeando, antes de que al mismo tiempo, los dos gritaran.

- ¿¿¿¿¿QUEEEEEEEEEEEEEÉ?????

~*~*~*~*~

- Porque cuando diga adiós
tu veras una sonrisa.....

~*~*~*~*~

Todos estaban de día de campo, disfrutando el domingo, cerca del árbol golpeador. Daniela y Sirius, que misteriosamente se habían empezado a llevar bien ese mismo año, estaban hablando de quidditch. Remus decía que eso tenía que ver que Daniela había pasado el verano en casa de la familia Black, y a la de a fuerzas, se habían empezado a llevar bien. La pequeña Andrea, sentada junto al licántropo, tejía una corona de flores, que según había dicho, era para Remus.

Lily sonrió al ver a la pequeña de apenas once años, de cabellos castaños y ojos azules. Andrea 'Andy' Trelawney. Sobrina de la excéntrica profesora, Andrea no tenía nada en común con ella.  Traviesa, divertida, y con la firme convicción de que el destino era un camino que se podía construir. Se había hecho su amiga desde que le hizo una broma a Sirius y a James en el expreso de Hogwarts ("¡Si le hiciste una broma a Potter y a Black; TIENES que ser amiga nuestra" había dicho Daniela). Y la pequeña era una gran adquisición para ellos.

Todos parecían disfrutar su compañía. James, hijo único, la había nombrado oficialmente su hermanita, e incluso le había prestado su capa invisible, para que pudiera ir con ellos a Hogsmeade, aunque Lily se había negado. Pero Andrea, tan.... temeraria, por no utilizar una palabra fuerte, no le había visto el menor peligro en salir sin que nadie se diera cuenta del castillo.

Remus había sido muy amable con ella, y Andrea abiertamente había dicho que adoraba a Remus, aunque todos sólo lo consideraban un cariño infantil. Y Remus decía que era una niña muy agradable.

James en esos momentos, estaba sentado, tranquilo, leyendo un libro muggle. Ese chico nunca dejaría de soprenderla. Sobre todo porque últimamente se había puesto.... bueno, lindo.

- ¡Estoy aburrida!

Gritó luego de un rato Daniela, rompiendo la tranquilidad.  Inmediatamente, Andrea se emocionó.  Usualmente, cuando Daniela se aburría, empezaba a planear una broma. Y  al parecer por la mirada de Sirius, él pensaba lo mismo.

- Creo que es....

Con un suspiro, Lily cerró el libro que estaba leyendo. Andrea terminó en tres segundos de hacer la corona, y se la puso a Remus, y se sentó en sus piernas, su sonrisa enorme y casi brincando de la emoción. Peter argumentando que tenía que hacer no-se-que para la profesora Sprout se fue corriendo. James también se levantó, cerrando su libro, pero al contrario de Lily, que veía bastante seria a su mejor amiga, James la veía con una sonrisa, su alma bromista despertando. Volteó a ver a Remus, y vio que él también observaba algo irritado a su hermana. De no ser porque tenía buenas calificaciones, sin lugar a dudas, Daniela ya hubiera sido expulsada.

- Hora de una.... ¡¡¡¡BROMA!!!!

- Y decidnos, o tu gran Daniela, ¿que teneis pensado? O al menos, decidnos, ¿quién será el elegido de vuestra gracia?- dijo Sirius, haciendo unos ademanes ridículos, que provocaron la risa de todos, incluso de Lily.

- Bueno, fiel vasallo –dijo Daniela, siguiendo con la broma- creo que el elegido ideal, teniendo en cuenta el desagradable incidente en clase de pociones que provocó que Gryffindor perdiera cincuenta puntos, es..... ¡SEVERUS SNAPE!

Todos inmediatamente rompieron en aplausos, incluso Remus. Ninguno soportaba a Snape, y Snape no soportaba a ninguno de ellos. Hasta la pequeña Andrea, que se solía llevar bien con todos los chicos de todas las casas –menos, claro, Slytherin- lo consideraba un pesado.  Lily se levantó entonces, furiosa.  Daniela sabía MUY bien que Severus era su amigo. Por x o por y, pero era su amigo, y no iba a permitir que fuera víctima de una broma de los merodeadores.

- No.

- Pero que.... ¡Lily! Lo siento, olvidé que la serpiente, ¡es decir!, que Snape es tu amigo.... siempre podemos hacerle la broma a Malfoy.- dijo Daniela, tratando de corregir su error. Lily se lo agradeció con la mirada. Pero justo entonces se levantó James.

- No.

- ¿Pero que dices, Cornamenta?- dijo Sirius, temiendo otra de las famosas discusiones Evans-Potter. Más cuando no había con quien hacer las apuestas. Y el último pleito había sucedido hace poco.

- Por culpa de él, Gryffindor perdió cincuenta puntos.

- Yo los puedo recuperar con una mano atada a la espalda y los ojos cerrados en cualquier clase.  Remus puede recuperarlos con un chasquido en Defensa Contra las Artes Oscuras o en Astronomía. Danny en Cuidado de Criaturas Mágicas o en Adivinación.  Andy en Música e Instrumentos Mágicos o en Estudios Muggles.. Tu y  Black pueden recuperarlos en la Clase de Vuelo o en Encantamientos. Eso no es ningún problema.-dijo Lily, rápidamente enojándose.

- Eso no, ¡pero nos dejó en ridículo!

- ¡¿Por qué mejor no dices que lastimo tu ego?! ¡Severus es muy simpático!

- ¡Cierto, que eres la única traidora que se lleva bien con la serpiente!

- ¡No soy una traidora!

- ¡Si lo eres! ¡Te llevas con los de Slytherin aunque Lucius Malfoy te dice Sangre Sucia! ¡Y Malfoy es amigo de Snape!

- ¡Pero Snape nunca me ha dicho sangre sucia!

- ¡Aun así! ¡Eres una traidora y aparte eres una insufrible sabelotodo!

Eso fue la gota que derramo el vaso.  Los ojos de Lily se llenaron de lágrimas, sintiéndose más lastimada que las veces que los de Slytherin le habían dicho Sangre Sucia. Levantó su mano y le dio una fuerte cachetada a James, antes de salir corriendo de ahí.

¡Era un estúpido!

- ¡¡TE ODIO, JAMES POTTER!!!

~*~*~*~*~

- Y mi luz se quedara
en tus ojos escondida.....

~*~*~*~*~

Era uno de los partidos más importantes de la temporada.  Ravenclaw contra Gryffindor. Por desgracia, no había sido el último de la temporada, pero aun así, era un gran partido.  Los dos equipos eran muy buenos, y como solía suceder en las ocasiones en que las dos casas se enfrentaban, la afición estaba dividida.  Slytherin, negándose a apoyar a sus enemigos mortales, los Gryffindor, apoyaban a Ravenclaw, mientras que Hufflepuff, que solía llevar una relación de amistad con todas las casas –menos Slytherin, que se burlaban de ellos- apoyaban a Gryffindor.

En la tribuna de Gryffindor, todos vestidos de rojo y dorado, Lily apretaba nerviosa la mano de  Andrea, y ella apretaba la de Remus.  El partido iba demasiado parejo.  Ciento cincuenta a ciento cuarenta, favor Ravenclaw. James había estado tres veces a punto de atrapar la snitch, pero por alguna razón, la había perdido de vista.

No podía ser, se dijo Lily, como había dicho Sirius, que a James le hubiera gustado la buscadora de Ravenclaw, Lorraine Brocklehurst, una linda chica de quinto grado, rubia y de ojos azules.  Simplemente..... estaba teniendo un mal día. Eso era todo. Quizá quería ser caballero, y supuso que podría chocar contra ella. Si, tenía que ser eso.

- Y Potter sigue buscando la snitch, que ya a ha dejado escapar tres veces.  Y no es de extrañarse, es decir, viendo a la preciosa buscadora de Ravenclaw, Lorraine –que yo insisto es pariente de una veela- cualquiera perdería la cordura, dejen la escurridiza snitch....

- ¡¡¡BLACK!!! –Dijeron dos voces molestas, y Lily vio como Sirius se encogía.  Una correspondía a la de la profesora y jefa de la cada de Gryffindor, Minerva McGonagall, y la otra pertenecía a su mejor amiga y novia de Sirius desde octubre, Daniela Lizbeth Lupin. Y las dos tenían un carácter 'explosivo' cuando se enojaban. Y eran en momentos cuando se enojaban, en los que Sirius se enfrentaría gustoso a un dragón enojado sin llevar su varita, en lugar de enfrentarse a ellas.

- Lo siento profesora. Perdón cariño, mantendré mis comentarios neutrales. Y el guardián, Thomas Bell atrapa la pelota que le lanzó Chang Wei. Un gran cazador, debo admitir... lástima que no esté en Gryffindor, aunque nosotros tenemos a Weasley Claudia, Johnson  Michael y a Brown Rose. Y momento.... Potter baja en picada, dejando a Brocklehurst atrás.... y mientras, ¡Brown anota un gol! ¡RAVENCLAW Y GRYFFINDOR EMPATADOS! Y... si, me parece que si.... creo que Potter ha visto la snitch.... y el suelo se acerca peligrosamente y..... ¡Potter cayó al suelo.!

Lily no supo más. En cuanto vio a James bajar en picada, empezó a correr por las escaleras, corriendo tan rápido que llegó justo cuando la voz de Sirius resonaba por todo el campo, anunciando que James había atrapado la Snitch, y que por lo tanto, habían ganado el partido.

Lo vio en el suelo, y se acercó rápidamente a donde estaba él, pero los miembros de su equipo lo rodearon antes que ella.  Vio que estaba bien, cuando observó una mano en el aire, moviendo agitadamente la snitch.

Empujando a los jugadores, llegó hasta donde estaba James, y él, sorprendiéndola a ella y a todos los demás, la abrazó fuertemente.

- ¡¡¡Ganamos, Lily!!!

- ¡Lo sé, felicidades!

- ¿James?

Entonces, cuando escucharon esa voz, los dos se separaron.  Ahí, cerca de ellos, sonriéndoles, estaba Lorraine, con el efecto de que la mayor parte de los chicos eran masas vivientes de baba. Lily no podía culparlos. Es decir, si Lorraine fuera engreída, o pesada, o algo así, les diría que eran unos cerdos que sólo se fijaban en la apariencia para juzgar. Pero la verdad era que Lorraine era una chica muy dulce, simpática e inteligente. Una leve mirada hacia James le hizo ver que el chico estaba completamente sonrojado, y con la quijada caída.

Frunció el ceño. Quizás Lorraine no era tan agradable.

- Gran juego, James.

- Gracias Lorraine.  Lo mismo digo.

- Ojalá nos enfrentemos en otro juego pronto.- Dijo sonriendo la chica.

- Yo también. Este.... Lorraine, ¿puedo hacerte una pregunta?

- Claro.

- ¿Tienes con quien ir al baile de Navidad?

El corazón de Lily se detuvo en ese momento. No podía ser que eso estuviera pasando. Simplemente no podía.

- No. ¿Por?

Le dirá, como me dijo a mi, a Remus y a Andrea, que venga con nosotros, como amigos.....

- Me estaba preguntando.... ¿quieres venir conmigo?

- ¡Claro! –la chica se sonrojo levemente, y tosió, tratando de fingir- es decir, me encantaría, James.

Y Lily no supo más, porque salió corriendo de ahí.

~*~*~*~*~

- Para otro que en su vida
nunca vio la claridad.....

~*~*~*~*~

Sin saber porque, estaba llorando otra vez. Mentira, si lo sabía. Era por la misma vez que la que lloraba desde cuarto. Por James. Le gustaba, lo quería, pero él sólo la veía como una amiga.

Y maldita sea, quería ser otra cosa para él.

No ayudaba en nada que James fuera uno de los chicos más codiciados de Hogwarts y que casi todas las chicas de la escuela –incluyendo a unas cuantas de Slytherin- estuvieran interesadas en él.

Si tan sólo él no la viera como una amiga.... pero su problema era que sólo era eso, su mejor amiga. Sonrió irónicamente, pensando que Andrea, dos años menor que ellos, tenía más posibilidades que ella con James.

¡Maldito fuera el momento en que decidió volverse la mejor amiga de James Godric Potter!

El año pasado, sin ir más lejos, había sido la única de todos sus amigos en ir sola al baile de Navidad. Sirius y Daniela habían ido juntos. Remus se había 'sacrificado', como dijo en broma, a ir con Andrea, ya que ella iba en segundo grado. Y James había ido con Lorraine. Al final, las cosas no le habían ido tan mal. Había bailado con muchos chicos, incluyendo a uno de los chico más guapo de Hogwarts, de quinto semestre, Frank Longbottom. Eso seguramente había ocasionado los celos de muchas chicas. Y también había bailado con Wei Chang, cazador del equipo de quidditch de Ravenclaw.

Pero habría querido bailar con James. No con los otros chicos.

- Lily, ¿estás bien?

Alzó la mirada, para encontrarse con los ojos color miel de su mejor amigo, Remus.

Remus, con el paso de los años, había dejado de ser el flaco muchacho que conoció en el Expreso a Hogwarts, y se había convertido en un guapo muchacho, tan solicitado como James y Sirius. Y ayudaba el hecho de que él sólo había espantado a diez dementores con su patronus. Esto lo convertía en una especie de héroe para todas las chicas, en especial para las de primero, segundo y tercer grado. Trató de sonreírle, pero esto sólo sirvió para preocupar más al joven.

Remus se sentó al lado de Lily, ofreciéndole su pañuelo. La chica lo tomó levemente, apretándolo entre sus manos.

- ¿Qué pasa, Lily?

- Nada...

- ¿Y por nada estás llorando? Perdóname por no creerte.

Cuando sintió que Remus la abrazaba, Lily no pudo contenerse, y empezó a llorar en los pliegues de la túnica de él.

- ¿Es por James?

Movió la cabeza lentamente, afirmando.

- Es un tonto.

Nuevamente movió la cabeza, afirmando.

- Dime... ¿le darías oportunidad a otro chico?

Problemas.

Se separó del agradable calor que brindaban los brazos de Remus, y aspiró profundamente. Alzó la mirada lentamente, sus ojos verdes clavándose en los miel de su amigo.

Esto iba a ser difícil.

- Es decir, porque yo.....

- Remus..... no creo poder darle oportunidad a otro chico, porque en verdad quiero a James.

Remus bajó la mirada, su actitud triste. Y Lily se odió por hacer sentir mal a su amigo.

- Y sería mejor que no dijeras nada, porque eres mi mejor amigo, y me dolería mucho perder tu amistad.

- Cómo si fuera a permitir que eso pasara.

Y con esto, Remus le dio una pequeña sonrisa. Lily también sonrió, antes de tomar suavemente la mano de Remus.

De vez en cuando, todo el mundo necesitaba que le abrieran los ojos.

- Además, aunque no sintiera nada por James, no podría hacerle eso a una de mis mejores amigas.

- ¿A quien te refieres, Evans?

Lily señaló con la cabeza hacia el lago, donde había una chica cantando. Levemente podían escuchar la melodía, y Remus sonrió dulcemente, su mirada perdiéndose unos leves segundos, y por un momento, Lily sintió ganas de golpearlo. ¡Los hombres podían ser tan densos a veces!. Pero entonces Remus parpadeo, volteó a ver a Lily, a la chica del lago, y nuevamente a Lily, y cuando volvió a hablar, lo hizo gritando.

- ¿¿¿¿QUIERES DECIR QUE ANDREA....????

- Vamos Remus, como si no fuera obvio que has sido el héroe de Andy desde que ella tenía once años.

- Pe-pero pensé que era sólo cómo su hermano..... es decir..... ella y yo y luego y....

- Tranquilo, tranquilo. Si eras sólo eso, pero tanto Daniela como yo creemos que ya no más.

- ¿Les ha dicho algo?

- No, pero las dos tenemos experiencia en esos asuntos.

Se quedó en silencio unos minutos, y Lily vio el ceño de Remus fruncirse. Volteó hacia el lago, y vio a unos chicos de Ravenclaw y del equipo de quidditch –lo sabía por las brillantes túnicas azules- acercarse hasta donde estaba Andrea. Si lo que veía era cierto, Remus se estaba poniendo celoso.

- Ella no les hará caso, no te preocupes.

- Pero....

- Creo que iré a la torre. Estoy cansada.

- Vamos, te acompaño.

- ¿Y Andy?

Volteó a verla, y con satisfacción, Lily vio que Remus se mordía el labio, en señal de preocupación.

- Es una chica inteligente. No tendrá problemas.

- ¿Seguro?

- Si. Y si no va a la torre en media hora, le pediré a Danny y a Sirius que vayan por ella.

Y Lily empezó a caminar hacia el castillo, riendo suavemente, con Remus preguntándole el porque de su risa.

~*~*~*~*~

- Lo quiero así
si, y podrán mirar de nuevo .....

~*~*~*~*~

- ¡Lily! ¡Te ves guapísima!- dijo Daniela entusiasmada

- ¿Ustedes creen?

- ¡Claro que si! ¡A James se le va a caer la quijada!- dijo Andrea, separándose y viendo con mirada de aprobación a Lily, como si fuera una hermana mayor..... algo bastante curioso, teniendo en cuenta que era la más pequeña de las tres.

Lily volteó para verse en el espejo. Su largo cabello rojo oscuro estaba elevado en un elegante moño. Llevaba unos aretes y un collar  dorados que su mamá le había regalado por cumplir dieciséis años. El vestido verde esmeralda favorecía su figura, y la hacía verse más elegante y más madura.

¡Bendita fuera la clase de Estudios Muggle, que había convencido a Dumbledore para que tuvieran una fiesta estilo muggle!

San Valentín era con todo, su fiesta menos favorita de todas. Pero ahora podría sobresalir en algo. De todos sus amigos, era la que mejor conocía sobre el mundo muggle, e incluso el profesor de esa clase había pedido ayuda a los que descendían de familias muggles para poder adornar bien el salón. Habían sido meses de pedir cosas a sus padre, pero valía la pena, pensó con una sonrisa.

- Estoy nerviosa. Es la primera vez que Remus y yo vamos a un baile juntos –dijo Andrea, riendo nerviosamente y sonrojándose.

Era cierto. Durante el baile de Navidad, Remus había estado verdaderamente enfermo, y tanto Andrea como él habían pasado su primera Navidad como novios en la enfermería.

- No te preocupes. Mi hermano te encuentra guapísima cualquier día de la semana. Ahora será cosa de que logremos que se le descomponga la quijada.- dijo Daniela, menos nerviosa, teniendo en cuenta que era el segundo baile al que iba con Sirius.

Lily se dejo de observar en el espejo para ayudar a Andrea. Aunque en su arreglo no necesitaba ayuda, ya que estaba completamente lista.

Llevaba el lacio y oscuro cabello suelto, sólo sujeto con unos pequeños broches en forma de corazones. Daniela le había puesto un poco de maquillaje –Andrea era hija única con tres hermanos mayores, su madre había muerto hacía unos años, por lo que no sabía mucho de arreglo personal- y con todo, habían logrado que Andrea pareciera unos años mayor.

Daniela, por otro lado, llevaba su largo cabello trenzado, junto con algunas flores entretejidas. El vestido azul resaltando su cabello castaño y sus ojos miel. El maquillaje era bastante discreto, apenas resaltando su pálida piel.

Luego de unas cuantas palabras más de consuelo hacia Andrea, las tres bajaron a la sala común. Ahí, con unos trajes elegantes, estaban Remus y Sirius, pero aunque se esforzó por ver a James, no lo encontró.

- Andy.... te vez hermosa....

- Tu también te ves muy bien, Remus.

Andrea tenía el rostro sonrojado, y su mirada estaba fija en el suelo. Remus se le acercó y tomó su mano entre las suyas, los dos olvidando que existía alguien más en el mundo.

- Oye Lily, ¿y mi novia?

- Aquí estoy, Sirius.

Entonces, Sirius la vio fijamente, sacando una flor de la nada y se la dio a Daniela.

- No es posible que este hermoso ángel sea mi novia.

- Eres un hablador, Black.

Y los dos se abrazaron, Lily de repente sintiendo que sobraba. MUCHO.

- James dijo que nos vería en el salón. Peter le pidió ayuda con unas cosas de último momento. Lo siento Lily.-dijo Sirius, luego de unos momentos.

- No hay problema. Sólo siento que voy a entrar sola.

En ese momento, tanto Remus como Sirius le ofrecieron su brazo galantemente.

- No creo, chicos. Es decir.... ¿no se sentirían mal de entrar conmigo?

- Sabes.... tienes razón, ¿no es así, lunático?

- Pero seguro que si, Canuto. Sentirnos mal de entrar del brazo de dos de las chicas más lindas de Hogwarts... ¡Que horror!

Y ante las risas de los demás, Lily aceptó tomar el brazo de los dos chicos.

~*~*~*~*~

Ese sol que allá en el cielo
entre nubes brillara, si

~*~*~*~*~

- ¡James, estás loco!

Bueno, al menos era lo que quería decir, pero entre beso y beso, y estando encima de una escoba voladora, probablemente se había escuchado otra cosa.

- ¡Si, pero loco por ti!

Los dos rieron, y James, de alguna manera u otra, logró aterrizar perfectamente, lo que era una proeza, teniendo en cuenta que llevaba en brazos a Lily, y que la estaba besando.

Los dos aterrizaron en un claro espacioso, y los dos sonriendo, hasta que James empezó a darle vueltas en el campo.

- ¡James, me mareo!

Y luego de eso, James cayó al suelo, pero manteniendo a Lily en sus piernas.

Los dos se quedaron unos minutos así, en silencio, hasta que James empezó a deshacer el peinado de Lily, liberándolo de los broches en que lo sostenía.

- ¿Qué haces?

- No me gusta que lleves el cabello recogido.

Y luego de decir esto, su novio sacó los últimos pasadores del cabello y sintió como caía por sus hombros, logrando atrapar el aliento del hombre que amaba en su garganta.

- Lily, ¿te casarías conmigo?

Ahora fue su turno de quedarse paralizada. No sabía si considerarlo una broma o no..... aunque por lo que podía ver, la pregunta también lo había sorprendido a él.

-  Es decir... err.. ¡no tiene que ser ahora! Podemos esperar unos años hasta que tengamos buenos trabajos y todo eso..... ni siquiera sé porque te lo estoy preguntando, porque es decir, si tu no quieres ahora, lo entenderé perfectamente..... y es decir, este.....

Era adorable la manera en que balbuceaba, pensó con una sonrisa, antes de inclinarse hasta donde estaba él, y robarle un suave beso.

- Claro que me casaré contigo.

Y era adorable verlo con la quijada caída.

~*~*~*~*~

- Y verán infinidad
de paisajes y lugares
que yo no veré jamás.....

~*~*~*~*~

- '¿No puedo decir algo sobre esto?' pareció escuchar su voz. Con cuidado, dejó la carta sellada en la mesa, mientras iba por su maleta.

Sabía perfectamente cuales serían sus argumentos... que esa rebelión no era la salida.  Que deberían encontrar una manera de pelear juntos, y no utilizar un recurso tan extremista como era la guerra. Él la abrazaría, y de alguna u otra forma, la convencería que no se fuera. Por eso no se despediría.  Por eso se iría callada, envuelta en la noche, antes de desaparecer. No podría controlarse si se perdiera en sus ojos color miel.

- 'Te amo, Lily' nuevamente, su voz.

Aprendería a vivir sin ella. Nunca se volverían a ver, pues él seguramente encontraría otra chica, y esa chica sería la más afortunada, y aunque todo terminara bien, sabría que nunca volvería junto a él. Nunca podría volver a hacerle daño. Al principio sería doloroso, pero él se recuperaría. Aunque él lo dudara, le causaría menos dolor, ella yéndose así, sin despedirse, al final, no le causaría tanto dolor.

- '¡Nuestro amor vale el riesgo!' esta vez, era su propia voz, y al escucharla, se detuvo unos segundos.

Eso era lo que le había dicho, cuando supo que él era el heredero de Gryffindor, y que siempre estaría bajo constante peligro. Y aun así, ella le había dicho que siempre estaría junto a él. Pasara lo que pasara. Ahora sus palabras estaban actuando en su contra, y tuve que hacer acopio de todo su valor para seguir caminando.

Con suerte, podría perdonarla. Si era aun más afortunada, él la olvidaría.

Iría a ayudar a Tom. Que sorpresa se había dado al saber que él era un brujo. Siempre lo había considerado sólo su vecino. Pero ahora, lograrían acabar con Voldermort. Lo sabía. Todo estaría bien.

- Adiós James.

~*~*~*~*~

- grande, grande, grande es
la mirada de esperanza
que te estoy, contando aquí, si

~*~*~*~*~

Alguien entró en su habitación. No necesitaba apartar la vista de la ventana para saber que era él, Severus. Su único amigo, si es que podía ser considerado así ahora.

Desde que supo toda la verdad del grupo que hasta ese entonces había apoyado... no sabía como considerarlo todo. Todo era una mentira. Los años que había pasado con ese grupo, falso. El que se hubiera separado de James.... inútil.

- Lily....

Siguió sin responder, y volteó su vista hacia la ventana, viendo el sol ponerse detrás de las montañas. Las nubes grises de lluvia le recordaban a los ojos de esa pequeña niña.

No había podido hacer nada.

- Lily, yo...

- ¿Por qué me engañaste?

- Yo.....

- Creí que esto era contra Voldermort. Nunca me dijiste nada.

- Lo siento.

- ¡Confíe en ti!

Lágrimas empezaron a caer de los ojos de Lily, y odiándose a si misma por volver a llorar, se inclinó, tapándose el rostro con sus manos. Sintió cada uno de los pasos que Severus atravesó, hasta llegar a su lado. Se arrodilló junto a ella, tan cerca que podía sentir el calor que irradiaba de su cuerpo.

Lo que en otras ocasiones era confortante, ahora la asustaba. Luego de diez años de conocerlo, no sabía que esperar de él.

- Tal vez no me creas, pero yo también me enteré hace poco. Y no sabía que hacer. Pensaba hablar contigo hoy, pero te llamaron a esa misión.....

- Mis padres..... ellos murieron por los mortifagos.....

- No sabía nada lo juro.

Alzó su rostro, viendo fijamente los ojos negros de Severus. Para muchos fríos, insensibles y crueles, para ella siempre habían sido los ojos de uno de sus más queridos amigos. Sabía que él sentía algo más por ella, pero nunca le había dicho nada, y se lo agradecía.

Buscó en sus ojos, tratando de encontrar la verdad, y no evitó un suspiro cuando vio que era cierto. Cayó de la silla, y entonces, lo abrazó fuertemente, llorando en su hombro.

Sintió como algo temeroso, Severus la abrazaba, y en cierta manera no quería soltarla. Trató de dejar de llorar, pero no podía. Era tanto lo que llevaba dentro de ella. Tanto dolor, tanta desesperación. La mirada de esa niña perforaba su alma. Sintió el cuerpo de Severus se tensaba, y empezaba a respirar más y más profundamente, hasta que su voz surgió en un susurro delgado y débil, pero que no podía dejar de ser escuchado.

- Tienes que irte Lily. Vete, busca ayuda.

- Pero... me enviarán a Azkaban.

- No si vas con  Potter.  Cuéntale todo. Él te creerá, y es un auror respetado. Además, es la verdad.

- ¿Qué? Pero, Severus..... ¿y tu?

- Yo iré con Dumbledore. No te preocupes. Y Voldermort no te encontrará, tu no tienes el tatuaje, ¿verdad?

- No.....

Se inclinó hasta donde ella estaba, y le dio un beso suave en la frente.

- Ten mucho cuidado, Lily.

- Lo tendré.

Y con esto desapareció, sabiendo que aparecería a poca distancia del departamento de James, y tendría que enfrentarse nuevamente a él.

~*~*~*~*~

- porque puede ser que un día
increíble fantasía.....

~*~*~*~*~

Había sido lo más duro que había tenido que hacer en su vida –bueno, eso y alejarse de James-, despedirse así de su hermana. Petunia había estado tan contenta con verla, y Lily le había tenido que decir que no se volverían a ver.

Pero era lo mejor.

Le cambiarían la memoria a Vernon y a Petunia, y les harían creer que los dos habían repudiado por siempre todo lo anormal. Petunia sólo recordaría que no había querido a Lily por 'anormal' y esa sería la manera de dejarlos a salvo.

Además, Dumbledore les había prometido que siempre cuidaría de su familia.

Era mejor alejarse ahora. Correrían menos peligro así.

Voldermort se estaba volviendo demasiado fuerte.

Y además, no le había agradado la premonición que había tenido Andrea. Había soñado con un basílico, y con James. O al menos con alguien que se parecía mucho a su prometido. ("¡Era como él, lo juro Lily! ¡Sólo que tenía tus ojos!")

Prefería su sueño. El que no tenía dudas era su hijo, suyo y de James, de la mano junto a una linda chica pelirroja. Ese sueño era mucho más lindo.

No tenía tiempo para pensar en pesadillas, pensó con una sonrisa. En dos semanas se casaría con James, y vivirían felices para siempre, hasta que la muerte los separara.

Aunque dudaba que incluso muertos, algo pudiera separarlos.

~*~*~*~*~

- todo esto, esto mis ojos
lo verán por vez primera.....

~*~*~*~*~

-  Conozco a Lily y a James desde que estábamos en primer grado. Y desde que vi como peleaban, siempre supe que este día llegaría – Todas las miradas estaban en Sirius, mientras comenzaba su discurso. Como padrino debía decir algo. Luego, seguramente Remus diría algo. Y Andrea también diría algo, por supuesto. Daniela se uniría a sus amigos, seguramente.

- Ellos fingían odiarse, y lo hicieron bastante bien hasta el tercer año. ¡Casi les creo! Pero al final, no pudieron engañarme. –Algunas personas empezaron a reírse.

- James y Lily se pertenecen el uno al otro, tanto como..... ¡una cerveza de mantequilla y un buen juego de quidditch!-más risas surgieron de la multitud. James y Lily se tomaron de la mano dulcemente, también riendo. –Estoy seguro que serán muy felices, y serán esposos maravillosos.... aunque eso si. Tendrán muchas peleas. –la gente que los conocía de la escuela rieron, recordando las famosas peleas y bromas que se hicieron mutuamente desde el primer grado y gran parte del tercero.

- Pero seguramente tendrán mucha diversión reconciliándose.... si saben a lo que me refiero. –Más risa surgieron de la multitud, mientras James y Lily se sonrojaban- ¿Saben? Alguna vez Lily dijo que NUNCA besaría a James, y mucho menos tendría hijos con él. Ahora, ciertamente han hecho más cosas que besarse. Ejem, no que sepa nada ni me interese saber..... –Nuevamente, más risas. Hasta Sirius estaba riendo ante sus propias bromas. James acababa de adquirir un color rojo previamente no posible para la raza humana, y Lily iba en buen camino de superarlo.

- Pero, algo es cierto. Tanto Lunático aquí presente como yo, vamos a tener duelos, apuestas, bromas, sobornos y demás, para ver quien de los dos será el padrino de su hijo. ¿No es así Lunático?

- Claro que si Canuto –dijo Remus, sonriéndoles a los recién casados.

- ¡Nosotras nos contamos entre ellos!- gritaron Daniela y Andrea, Daniela próxima a casarse, y Andrea próxima a golpear a Remus si no se lo pedía pronto.

- Creo que con esto termina mi discurso. Bueno, me falta desearles la mejor de las suertes. Sé que serán muy felices. Pero oigan. Quiero un ahijado. Rápido.

Entre risas, termino el discurso de Sirius. Y ambos prometieron trabajar bastante para el ahijado. No sin antes prometerle a Remus y a Andrea que ellos dos serían los padrinos el padrino de su segundo hijo.
 

~*~*~*~*~

- Y si alguna vez tropiezan
con los tuyos, se sorprendan
de reconocerte a ti.

Un gran estallido rompió la puerta, y Lily apenas tuvo tiempo de proteger a Harry. Ahí, en frente de ella, envuelto en su túnica negra, y con sus rasgos de serpiente, estaba Tom. No. No era Tom, se recordó. Era Voldermort. Y venía a asesinar a su hijo, de la misma manera en que había asesinado a su esposo, y a sus padres, y quien sabe a cuantas personas más.

- Apártate...

- A Harry no. A Harry no. A Harry no, por favor.

- Apártate, estúpida.... apártate......

- Haré cualquier cosa, por favor... ¡a Harry no!… por favor…

- A un lado…. Hazte a un lado muchacha.....

- ¡Ten piedad! ¡Por favor! ¡Es sólo un bebé! ¿qué daño puede hacerte un bebé? ¡A Harry no, por favor! ¡Haré lo que quieras!

 Observó la punta de la varita de Voldermort, rogando por un milagro. Abrazó a su hijo fuertemente contra su pecho. No sabía si le estaba haciendo daño, pero no podía soltarlo. No podía dejar que le hicieran daño. No soportaría la culpa si sabía que algo malo le pasaba a su hijo.

Sus lágrimas corrieron por sus mejillas, cayendo en la cabeza de su hijo. Apretó la varita fuertemente en su mano, sabiendo que no podría hacer nada.

Una y otra vez repetía por favor, casi como una oración. Se había convertido en un rezo o un hechizo, o una canción de cuna. No podía saberlo.

A Harry no, a Harry no, por favor.  Nuestro hijo tiene que estar bien. Él podrá estar bien. Crecerá y será un gran mago, encontrará una muchacha encantadora y se casaran..... y Harry será feliz..... a Harry no, por favor, que nuestro hijo no muera......

- Tu no tenías que haber muerto Lily. –dijo Voldermort, con una nota de melancolía en su voz. Pero entonces su voz se convirtió en una carcajada que llenó la noche.

- No... no... no....

James.... ayúdame a proteger a nuestro hijo...

Lo sintió junto a ella, aunque probablemente era sólo una ilusión. Su mente jugándole un truco, pero se aferró a esa ilusión con toda su voluntad.

- Aveda Kadevra

- ¡EXPELIARMUS!

Aunque no sirviera de nada, tendría que tratar... Sólo durante unos breves segundos pudo soportar el poderoso ataque, antes de que un resplandor verde cubriera toda la habitación, y empezara a sentir como se iba deshaciendo.

Pero entonces, un grito llenó la oscuridad, y no era su voz.

Era la de Voldermort. Y era un grito de muerte.

Sintió su cuerpo golpear contra el suelo.

Pero....

Lo sintió.

No sabía como, pero había sobrevivido. Probablemente era la primera persona en sobrevivir al Aveda Kadevra. Abrió los ojos lentamente, tratando de recordar lo que había pasado. Su mente era una nube confusa de pensamientos y dolor. ¿Qué había pasado?

Entonces recordó.

¡Harry!

¿Qué había pasado con él?

Volteó levemente el rostro, incapaz de hacer otra cosa, y ahí a su lado, estaba su hijo. Tenía una pequeña cicatriz en la frente, que misteriosamente no sangraba. Pero fuera de eso, y de que estaba inconscientes, estaba bien. Había sobrevivido.

Pero James....

Sintió el frío rodearla, y tragó difícilmente un nudo en la garganta.

Cada vez le costaba más trabajo respirar.

Todo estaría bien... pronto llegaría alguien para ayudarlos, y ella podría decirles que había sido Pettigrew el que los había traicionado.... su premonición sobre la muerte de Sirius a manos de los dementores sería falsa.....

Volteó a ver a su hijo. Estaba dormido. Se veía tan lindo. Tan inocente. No tenía idea de que por lo que acababa de hacer, sería recordado para siempre.

Acababa de recordar la premonición que había tenido un día antes. Harry, adolescente, había hecho un patronus que había tomado forma de un ciervo. Pudo ver a su hijo claramente. Su cabello negro revuelto, sus gafas. Sería idéntico a James.

Siempre estaré a tu lado Harry..... James también lo estará.....serás idéntico a.....

Una lágrima se deslizó por sus mejillas. Luego otra. Otra más.

Acababa de recordar que James estaba muerto. No podría ver a su hijo.

Pero si lo vería. Se encargaría de eso. Ella lograría que Harry fuera el mejor mago que nunca antes había vivido. Era el descendiente de Gryffindor. Él..... él sería el mejor. Sobreviviría a todo.....

El niño que vivió.....

Pronto llegaría la ayuda....

...Estaba tan cansada.....

Sólo.....sólo cerraré los ojos unos momentos..... Sirius..... él vendrá en unos momentos..... el profesor Dumbledore..... él mandará a alguien..... diré la verdad.... unos momentos..... sólo tengo que aguantar..... unos momentos.....

Cada vez era más difícil mantener los ojos abiertos. Parpadear costaba cada vez más trabajo..... el silencio no ayudaba a mantenerse despierta.....

En unos momentos más..... volveré a verte James.....

-- "Te amo Lily. Por siempre y para siempre." Con su túnica negra, James le sonreía. Lily apenas podía escuchar los murmullos emocionados de la multitud. Era tan feliz. Se estaba casando con el hombre que amaba.

¡Qué importaba todo lo demás!

Sonrió dulcemente, con un nudo en la garganta, mientras las lágrimas empezaban a formarse en sus ojos verdes.

Ahora, sólo debía esperar..... esa luz, seguramente era la ayuda..... aunque esa figura que estaba al final de la luz, no podía ser..... era imposible..... no podía ser James de verdad.....

Tal vez sólo era un sueño. Sería mejor seguirle el juego al sueño. Todo estaría bien. Sirius cuidaría a su hijo. Su hijo estaría a salvo. Voldermort había muerto.

Todo....

Estaría.....

Bien.....

"Te amo James. Por siempre y para siempre."

FIN

NOTAS DE LA AUTORA:

Sniiff... que mala soy.... es decir, ellos mueren, eso es algo que todos sabemos, pero..... los trate bien mal. Los hice sufrir, sufrir y sufrir. En fin. La canción que puse es de Eros Ramazotti, se llama Ojos de Esperanza, y me pareció que quedaba bien con la trama. Y aunque nunca he escuchado la canción, me hizo llorar.

_ no me pertenece nada en esta historia. Ni Harry, ni James, ni Lily, ni Sirius, ni.... SNIIIFF... Remus. Me pertenece la idea de esto. Es todo. Juro que no me pertenece nada más. Y estoy especialmente contenta de que no me pertenecen los dementores.

¡¡¡¡GRACIAS A TODOS LOS QUE DEJARON SU REVIEW!!!! ¡¡¡¡¡QUE LINDOS!!!!! ¡¡¡¡¡GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS!!!!!

Danyliz: ¡¡Gracias Danny-sama por tu comentario!! En verdad lo agradezco mucho ^^. Y sobre eso que la autora tiene talento..... creo que te confundiste de fic. El de Sam-chan se llama ¿Sueño?. Y ojalá no te haya molestado eso de Daniela Lizbeth, y que fuera la novia de Sirius –Kali chifla fingiendo demencia-

Asosa76: Siento mucho haberte llorar (aunque, es un fic triste, así que ese era su cometido..... ¿o no? ¿_? Estoy confundida...). Espero que este segundo capítulo también te haya gustado.

Princess Leia Skywalker: Gracias por tu review ^^. ¿Realista? Creo que me porté demasiado cruel con ambos personajes..... pero gracias de cualquier modo ^^.

Lina Saotome: ¡¡Gracias Lina-san por tu review!! ¿¿¿Te inspiré??? ¿¿¿Para tu versión el quinto libro??? ¡ME ENCANTA CUANDO ESO PASA! ^__^ En especial considerando que me encantó tu fanfic. Muchas Gracias por las dos ideas.^O^  Ojalá te haya gustado como puse tus ideas. Ya tenía pensado algo parecido... en fin. Sobre Severus, ojalá que te haya gustado la pequeñísima escena de Severus-Lily..... aunque era más bien de amistad. ¡Muchas gracias de nuevo! Sobre lo del Aveda Kavedra, si recordé que esa fue la maldición con la que murieron los papás de Harry, peeero si lo mataba así de rápido, no daba tiempo a que tuviera todos sus recuerdos.

Dolphin: ***^^*** Que bueno que te gustó y que se sintió el aire nostálgico.... acababa de leer el libro 3 cuando empecé este fic. ^^

Wilbur: ¡Gracias!. Me alegra que te guste ^^.

Harriet Potter: Muchas gracias por tu comentario ^^.

Cali-chan: Hola!! Tiempo sin leernos, ¿verdad?. Bueno, lamento decirte que no soy pro Hermione-Harry. Ya sé que a ti no te gusta Ginny-Harry, pero a mi.... ¡ME ENCANTA! Si no, pregúntale a Sam-chan o a Danny-sama. ^^U ellas no dejaran mentir. :P Creo que es la primera pareja en la que no estamos de acuerdo. Si, copie la frase de Ron y se la di a Sirius, pero es que... ¡parecía que quedaba! Y bueno, creo que en este capítulo ya se ve más que pinté a James más como Ron.... ^^u no pude evitarlo. Siempre que imagino a James, lo imagino como con el carácter de Ron, pero con una mezcla de Fred y George, y la galanura irresistible de Bill  ( *_* cúlpenme si pueden). :P pero creo que pinté a Remus más como Harry...... ^^U que revoltijo. Aunque Andrea es una afortunada.... ¡se quedó con Remus!

Saeta: Ojalá no te haya decepcionado este capítulo. A mi me divirtió mucho escribirlo... :P es que no me tuve que meter a la mente de un hombre para escribirlo!  Juro que meterme a la mente de un chico, siendo feminista, es para causar jaqueca.

Usako: Gracias por tu review ^o^. Ojalá te haya gustado.

Umi Natsuko:  Gracias por tu comentario, Umi-san. :p Je, aunque no lo creas, a mi también se me olvidaba que lo estaba recordando porque se estaba muriendo. ^^U. Me alegra que te haya gustado ^^

Esmeralda: Bueno, ojalá no hayas inundado tu casa. Gracias por tu review ^^.

Filomena Apricot: Lamento no haber puesto más de Sirius.  Pero como fanática de Remus que soy, tenía que darle protagonismo. Y bueno, si puse un poco de Sirius. Gracias por tu comentario ^^

Aby: La intención es lo que cuenta, Aby, así que no te preocupes ^^. Ojalá te guste este segundo capítulo. Y no te preocupes. Yo también soy una masoquista. Sobre todo con los fics.

Slythy: Bueno, debo decir gracias por la presión ^^. Finalmente, luego de unas cuantas horas frente a la computadora, POR FIN terminé la parte de Lily. Ojalá te haya gustado ^^.

Nathweasley: Yo también soy muy sentimental.  Con decirte que lloré amargamente cuando Hagrid le dio el álbum de fotos a Harry, en el libro uno. Gracias por tu review ^^

¡¡¡¡PERDÓN POR HABER HECHO EL CAPÍTULO TAN LARGO!!!! Es que :P creo que de James ya se sabe casi todo, y encuentro a Lily muy misteriosa.... ¡Y ME ENCANTA EL MISTERIO!

Cierto, sobre el comportamiento de los Dursley.... lo siento, pero me cuesta trabajo creer que puedan existir personas así. Pensé que se podría explicar mejor así el comportamiento de Petunia y de Vernon. De Dudley ese es harina de otro costal. Pero creo que tuvo que haber algo para que Petunia y Vernon sean tan.... muggles.  Es que simplemente no creo su comportamiento posible.  Creo más que sea por un hechizo, a que sean así en realidad.

Para howlers, dementores, amenazas, cartas bomba, virus, reclamos, tomatazos, lechugazos y demás, mándenselos a Lord Voldermort y / o al enano. Para preguntas, chicos apuestos, comentarios CONSTRUCTIVOS, un  Lupin perdido, dulces, chocolates, caramelos, ranas de chocolate, pasteles de calabaza y demás, mis mails son hechizera_kali_cefiro@hotmail.com o a hechicera_kali_cefiro@yahoo.com.mx

Nos vemos!

JA NE

XO

Hechicera Kali