Hola gente, acá va el epílogo. Espero les guste. Ya sé: es super largo, pero no se resumir (que noticia, no? XD)

Muchos besos!

Epílogo

- Dijiste que había otra forma –le recordé en voz baja una vez que la manada se marchó para darnos un poco de tiempo.- Creo que tendríamos que hablar los tres solos –agregué. Los ojos de Jeremy revolotearon a la pequeña Eleonor, que se escondía detrás de su figura la mayor parte del tiempo. Tenía que admitir que para ser una neófita de una semana, se mantenía bastante calmada… pero de todas formas, no quería alterarla con nada, si es que estaba dentro de las posibilidades evitarlo.

Habíamos encontrado una casa en un pueblo abandonado, muy al norte, casi en la frontera con Canadá. El lugar era enorme, y de hecho todos estábamos bastante cómodos, pero no se podía evitar que hubiera roces. Sobre todo era Leah la que más chocaba con Jeremy. En su opinión, no duraría demasiado en la nueva dieta que había adoptado. Por eso les había pedido a los chicos que nos dejaran un poco de espacio. Vi cómo la mano de Jeremy se aferraba con más fuerza a la de Ele y viceversa, e hice una mueca con la boca.

- O los cuatro… -corregí. La fantasmita pareció relajarse un poco, pero Jer seguía envarado. Asintió con la cabeza y se movió hasta el sofá. Ele lo siguió como si estuviera pegada a su costado. Últimamente no se separaban para casi nada. Ella comenzaba a parecerme una parte accesoria de él. O quizás era solo mi imaginación.

- Tenemos mucho de que hablar… -concedió Jeremy con un tono bastante formal. Asentí y Ness y yo nos sentamos enfrentados a ellos-. No, no vamos a ofendernos, Ness –la tranquilizó leyendo lo que la incomodaba. Últimamente todos habían adoptado el apodo como si fuera su nombre real. Nessie suspiró a mi lado, tranquilizándose un poco.

- De hecho, ya lo hemos hablado –agregó Ele en voz baja, entendiendo a lo que se refería Jer.

- No creemos que esta situación pueda estirarse por mucho más tiempo –ahora fue Jeremy quien habló. Ambos asentimos con la cabeza.

- La manada de verdad aprecia que no estén alimentándose de humanos, eso ha vuelto mucho más fáciles las cosas, pero…

- Eso es una elección de vida, no algo para mantenerlos contentos –replicó Ele levantando un poco la voz. Sus cambios de humor eran bastante radicales últimamente. "Recuerda que es una neófita, Jake" dijo Ness en mi cabeza. Su mano se mantenía aferrada a la mía con tanta fuerza como las de Ele y Jer. "Lo se, es solo que me están volviendo loco las quejas de los chicos cuando estamos patrullando" expliqué.

- De acuerdo… -concedí, intentando mantenerme calmado- pero de todas formas, esto se está volviendo bastante extraño ¿no creen?

- Sí, lo sabemos –el tono formal de Jeremy me irritaba un poco.

- Además… -agregó Ele en voz baja- hay algo que debo hacer, y no hay tiempo que perder.

Yo levanté una ceja, confundido por el comentario, pero Nessie lo entendió de inmediato y sonrió a mi lado.

- ¡Oh! te refieres a Collin… ¿vas a buscarlo?

- Vamos a buscarlo –corrigió Jeremy envarándose un poco. La sonrisa de Ness se amplió y yo me moví incómodo. ¿Quién rayos era Collin?

- Collin es el hermano de Eleonor, Jake –explicó Nessie en voz alta.

- Oh… -no sabía que tuviera un hermano- ¿tienes que buscarlo ¿en dónde esta? –Ele bajó la vista y miró al suelo por unos segundos.

- Estaba en un internado en Idaho cuando la… capturamos –susurró Jeremy en su lugar. Su voz pareció quebrarse en la última palabra, pero eso no era lo que me preocupaba.

- ¿Idaho? –repetí casi sin volumen. Necesitaba asegurarme. Ese lugar era territorio seguro de los lobos. No había forma de que las manadas no lo hubieran alcanzado. Tragué en seco y miré a Jeremy, que se había puesto tan tenso como Ness y como yo mismo. Jer me miraba a los ojos con mi mismo miedo dibujado en sus facciones.

- ¿De verdad crees eso? –murmuró hablando entre dientes. Hice una mueca.

- Es posible –contesté dudando. Ele nos miró como si fuera a lastimarnos, obviamente no le gustaba quedarse afuera de esta conversación en particular.

- ¿De qué hablan? –dijo enderezándose un poco a un lado de Jeremy y asumiendo una postura que la hacía parecer un poco más grande.

- ¿Cuántos años tiene Collin? –le pregunté directamente a ella. No quería pretender que no existía.

- Ahora, doce –contestó frunciendo el ceño-. Tenía diez la última vez que lo vi. Cumplió los once hace unos meses.

Solté el aire que guardaba en los pulmones y me relajé un poco.

- Aún hay tiempo –murmuré para mi mismo.

- ¿De qué rayos estás hablando? –Ele levantó la voz y un pequeño brillo rojo centelleó en sus ojos. Miré a Jeremy por una fracción de segundo. No me apetecía pelear con la fantasmita, y esperaba que él la mantuviera controlada si perdía los estribos.

- Ele, escucha… -murmuré mirándola a los ojos, que conservaban ese amenazante color borgoña que tanto nos incomodaba a la manada y a mí- por lo que sabemos, Idaho no está en guerra. Nunca lo ha estado… -pareció suspirar un poco-. Pero tengo por seguro que es territorio de los licántropos. Todos los lobos estamos preparándonos para lo que sea que se avecine.

- ¿A qué te refieres? –tragué audiblemente.

- A que no están en guerra, pero no descartan la posibilidad de un ataque, Ele. Los lobos estamos reclutando gente en todas partes. Ya no podemos mantenernos tranquilos con los levantamientos que han ocurrido.

- ¿"Reclutando gente"? –repitió con la voz un poco ahogada. Asentí con la cabeza.

- Transformándolos… -susurré, temiendo bastante su reacción. No quería tener que hacerle daño si se descontrolaba.

- ¿Estás diciendo que mi hermanito podría ser un lobo? –dijo levantando la voz, como si temiera que no podría hablar si no lo hacía.

- No, no –contesté rápidamente agitando las manos frente a mí. "Tranquilízala" dijo Ness en mi mente. La notaba un poco agitada, y había cambiado su posición, cubriéndome parte del brazo con su hombro. Estaba seguro de que planeaba interponerse si la fantasmita se salía de sus cabales. "Buena suerte con eso" pensé, y vi por el rabillo del ojo como hacía una mueca con la boca-. Escucha… en un territorio pacífico no se necesita transformar de inmediato a los chicos. Estoy seguro de que esperarán si es que no hay ningún ataque sorpresa. Probablemente los lobos se hayan hecho cargo del lugar, quizás entrenan a los más grandes, pero nunca transformarían a alguien en contra de su voluntad. Nunca lo harían en absoluto, si no fuera completamente necesario –agregué.

Pareció calmarse un poco, y Jer pasó su brazo por encima de sus hombros, aferrándola a su costado y presionándola un poco contra su pecho.

- ¿Lo ves? Todo estará bien –susurró sólo para ella-. Iremos a buscarlo… lo traeremos de vuelta –agregó, y luego me miró a mí de nuevo-. ¿A qué edad suelen transformarlos? –preguntó.

- ¿En tiempos de paz? Cuando la persona lo decide –frunció en ceño-. Generalmente a partir de los catorce años –agregué. Todos en la habitación hicieron una mueca.

- ¿Y en tiempos de guerra? –preguntó Ele en voz baja de nuevo. Hubiera jurado que estaba a punto de llorar, si no hubiera sabido que era imposible. Dudé y me quedé callado bajando la vista. No era una pregunta que quisiera contestar.

- De inmediato –murmuré y la fantasmita se cubrió el rostro con las manos y sollozó a través de sus dedos.

- Shh… -la calmó Jeremy envolviéndola con sus brazos y escondiéndola de nosotros-. No te preocupes, la encontraremos… los vampiros sufrieron mucho la derrota de los lobos en Forks. No intentarán nada parecido en mucho tiempo, créeme… no hay de qué preocuparse –mintió en un tono muy relajante y seguro. "No creo que esté mintiendo" musitó Nessie en mi cabeza.

- ¿Jer? –murmuró luego en voz alta. Él levantó la vista y la miró con sus ojos dorados-. Tienes que decirnos cómo podré sobrevivir sin vampiros-. Jeremy hizo una mueca.

- Eso no fue lo que dije –explicó. Yo me envaré de inmediato-. Sólo dije que había otra forma… -susurró.

- ¿Hablas de transformarla? –pregunté incrédulo levantando la voz. Me temblaron las manos.

- No, claro que no –dijo como si pensara que la pregunta era estúpida-. Es que… bueno… -miró solo a Ness mientras hablaba-. ¿Recuerdas cuando te mostré el jardín? –Ella asintió con la cabeza a mi lado-. Te pregunté si recordabas algo sobre tus padres…

Ambos nos tensamos al mismo tiempo.

- ¿Qué hay con mis padres? –Jeremy pareció muy nervioso mientras su vista vacilaba entre mis ojos y los de Ness.

- Dijiste que casi no los recordabas… Pues yo sí los recuerdo, Ness. La noche del accidente, nosotros estábamos ahí –dijo muy dudoso. Los ojos de Ness se inundaron de lágrimas.

- ¿A qué te refieres? –pregunté con los dientes apretados.

- Nosotros… causamos el accidente –murmuró casi sin sonido. Tanto Ness como yo nos quedamos sin aire.

- ¿Ustedes? –preguntó Ness levantando el tono de voz. Ya no contenía las lágrimas, que mojaban sus mejillas sin tregua. Yo solo me quedé helado mientras mis manos temblaban sin que pudiera controlarlas.

- Eleazar buscaba personas con sus poderes –explicó.

- Dios, no lo hicieron… -susurré negando con la cabeza.

- ¿Los transformaron? –escupió Nessie, y Jeremy asintió con la cabeza después de dudar por un momento.

- Lo siento tanto… -susurró después con un hilo de voz.

- ¿Mi madre…? –pregunté sin ponerle sonido a las palabras. Negó de inmediato enérgicamente. Volví a respirar. No me gustaba pensar en ella como una chupasangres. Al menos así podía pensar que ella y mi padre estaban juntos en algún lugar. Prefería eso a tener que pensar en ella con la boca cubierta de sangre y el corazón frío.

- Edward y Bella eran muy poderosos. Estábamos seguros de que lo serían.

- ¿Así que sólo los convirtieron? –siseó Ness. La expresión de Jeremy no mostraba más que dolor. Parecía realmente torturado.

- Los capturamos primero. Los mantuvimos con nosotros por bastante tiempo. Esperábamos que lo decidieran juntos, pero no querían dejarte –señaló a Ness con la cabeza-. Todo lo que querían era escapar. Solían hablar de ti todo el tiempo… pero no podía permitirlo. No era una opción. No era posible sólo dejarlos ir.

- Hablas de ellos como si los conocieras –murmuré levantando la vista del piso. Jeremy asintió con la cabeza.

- Me los asignaron. Se suponía que los convenciera

- Así como conmigo –murmuró Ness.

- No. A ti te reclamé yo.

- ¿"Reclamé"? –bufé.

- Yo pedí ser quien estuviera en contacto contigo –explicó-. Ellos me fueron asignados. No tuve opción –agregó luego.

- ¿Y qué sucedió? ¿Por qué ya no están en la guardia?

- Cuando me dijeron que estaban seguros de que no querían quedarse, sabía que debía matarlos. Así que les ofrecí un… trato.

- ¿Un trato? –preguntamos al unísono Ness y yo.

- Los transformaría, y luego pretenderíamos que habían escapado. Siendo neófitos, no habría demasiadas personas que pudieran detenerlos. Yo impediría que los buscaran por algún tiempo. No había razón para hacerlo por el momento.

- ¿Los dejaste escapar? –musitó Nessie entre dientes.

- Querían volver a verte… querían recuperarte –dijo con la mirada fija en nuestras manos. No parecía estar mirando nada en realidad.

- ¿Y porqué no lo hicieron? –susurré. Jeremy se encogió de hombros.

- No lo sé. Quizás fue demasiado difícil controlar la sed… o quizás temían que los encontráramos después de todo, y no querían arrastrarte con ellos. Sólo yo sabía de tu existencia. Es probable que supieran que guardaría el secreto.

Hizo una pausa y pareció recordar que estábamos escuchándolo.

- Cuando te vi en el callejón… tus ojos eran idénticos a los de Bella. Simplemente no podía creerlo. Sentí que debía protegerte, mantenerte a salvo. Pero no podía alejarte de toda la guerra, así que…

- Me incluiste en el que pensabas era el lugar mas seguro –concluyó Ness en voz baja. Jeremy la miró por un momento y luego asintió lentamente con la cabeza.

- Y ahora… ¿aún están… vivos? –preguntó Ness dudando en la última palabra.

- Estoy bastante seguro de que sí… Con los poderes que desarrollaron ambos, no creo que hubiera sido muy difícil atraparlos.

- ¿Qué…? –comencé a preguntar, y luego me arrepentí de haberlo hecho. No estaba seguro de querer saberlo.

- Son muy poderosos. Ambos. Edward puede leer la mente de las personas, algo como lo que haces tú, Ness, pero solo los escucha, no puede transmitirlos… y no necesita del contacto físico para hacerlo.

Nessie soltó un pequeño suspiro a mi lado.

- Lo de Bella es un poco más difícil de explicar. Es algo a lo que le llamamos "escudo". Puede protegerse de las habilidades de los demás. Se quedaron un mes con nosotros después de la transformación. Ninguno de los dos quería descontrolarse demasiado por la sed frente a los humanos.

Se detuvo un segundo y una media sonrisa se dibujó en su rostro mientras miraba a la nada.

- Por eso no me sorprendí cuando elegiste tu dieta. Supongo que "de tal palo, tal astilla" –agregó mirándola con la misma sonrisa torcida. Una sonrisa se extendió por el rostro de Nessie, y luego soltó un sonoro suspiro-. Así que no debes preocuparte por… ya sabes…

La miré a ella buscando la explicación a la frase de Jer. Pareció ponerse nerviosa con mi mirada y comenzó a balbucear.

- Temía que no… que ellos… no quería…

- No quería que te cenaran, cachorro –intervino Jeremy. Bufé y puse los ojos en blanco-. Él temía lo mismo sobre ti –le explicó a Ness después, señalándome con la cabeza.

- Bueno, y ¿tienes alguna idea de dónde puedan estar? –preguntó ella en voz baja después de un segundo. La nota de esperanza podía escucharse en su voz a pesar de su intento de ocultarla. Jeremy lo pensó por un momento.

- Supongo que deben estar en Canadá. Eso es lo más probable. No puedo hacer mucho más por ustedes… -murmuró con tono apenado después.

- Creo que… quizás deberíamos quedarnos hasta que los encontraran –murmuró Ele casi sin sonido, y yo volví a respirar.

- No. No deberías arriesgar a Collin por mi, Ele. Sé lo mucho que quieres volver a verlo.

- Si nos vamos, solo tendrías dos semanas para encontrarlos –replicó Jeremy.

- Creo que Eleonor tiene razón –agregué-. Los encontraremos rápido, y podrá ir con Collin en cuanto los encontremos. A no ser que… Quizás pueda venir Jeremy con nosotros, y tú podías buscarlo, Ele –sugerí. Ambos se envararon uno junto al otro, y tardaron bastante en contestar.

- No es una opción dejarla –murmuró Jeremy, dudando a cada palabra que pronunciaba. Ele solo apretó más su mano entre las de ella. "Ok… eso es raro…" pensé dirigiéndome a Ness. "Si, lo sé" murmuró mostrándose en acuerdo, solo para que yo la escuchara.

- Bien. Entonces creo que no hay tiempo que perder –dije poniéndome de pie y rompiendo el silencio. Estaba comenzando a ponerme un poco incómodo la situación. Todos en la habitación me imitaron mientras asentían con la cabeza. Era cierto. No había ni un minuto de sobra.

- ¿Estás nerviosa? –le pregunté a mi Ness acercándome un poco más. Permanecíamos acostados en la cama, enredados entre las sábanas y las cobijas del hotel. A penas estaba amaneciendo, y la nueva claridad comenzaba a colarse por la única ventana del cuarto. Estábamos solos en la habitación del hotel, pero en realidad ambos sabíamos que los chicos podrían oírnos perfectamente desde sus habitaciones si se lo proponían.

De todos modos, no creía que estuvieran prestándonos mucha atención… o ya estarían bastante traumados por todo lo que habían escuchado la noche anterior.

Nessie suspiró y volteó hacia mí, descansando su cabeza en mi pecho. Pasé mis dedos por su cabello y luego bajé acariciando su espalda. Dibujé figuras ahí con las yemas de mis dedos mientras ella apoyaba la palma de su mano derecha en mi pecho, para poder hablar sin que nos escucharan.

"Bastante… esta vez tengo una corazonada" admitió. "No tienes por qué estar nerviosa, te amarán" soltó un bufido. "¿Cómo lo sabes? No puedes estar seguro"se quejó. "Claro que estoy seguro" me incorporé sobre mis codos para que me mirara a la cara. Hizo lo mismo, apoyando se barbilla en mi pecho sin romper el contacto de su mano. Busqué sus ojos y esperé hasta que me mirara. "Es absolutamente imposible no amarte, Ness" bufó de nuevo. "Lo digo en serio… mírame a mí. Se supone que deberíamos odiarnos ¿no?" Bajó la vista y asintió una sola vez con la cabeza, muy lentamente. "Pues, no hay nadie en este mundo que pueda amarte mas que yo, así que creo que mi teoría queda confirmada" concluí antes de plantarle un beso en los labios.

"Yo también te amo" escuché en mi cabeza. "Para siempre" agregó. "Ahora más que nunca" bromeé haciendo referencia a la posibilidad de inmortalidad que ambos enfrentábamos. Puso los ojos en blanco y me regaló una sonrisa que a pesar de ser sincera, parecía bastante ansiosa. "Pase lo que pase" agregué después de un segundo y volví a besarla.

Ambos levantamos la vista cuando escuchamos el golpeteo en la puerta de la habitación.

- ¿Sí? –pregunté en un tono de voz normal. Si era alguien que conociéramos, no tendría problema en escucharme.

- Chicos, no quiero interrumpir su… lo que sea, pero ya es de mañana –murmuró Seth desde el pasillo-. Podrían darle un respiro ¿no? –agregó luego en tono burlón. Nessie se ruborizó mirándome y luego bajó la vista al piso, avergonzada. Se suponía que nos controláramos en la noche, pero no habíamos tenido oportunidad. Era imposible para mí dejar de tocarla, de sentirla, de demostrarle cuánto la amaba a cada oportunidad que tenía.

La sonrisa de Ness fue deslumbrante mientras volvía a mirarme a los ojos, y entonces comprendí que aún me escuchaba. Se acercó y comenzó a besarme de nuevo, mientras mi mano se deslizaba por sus hombros y bajaba por su espalda.

- Emm… ¿chicos? Creo que eso no califica como "darle un respiro"… -bromeó el chico interrumpiéndonos. Lo mataría en cuanto tuviera oportunidad. "Te ayudo" murmuró Ness en mi cabeza.

- Exactamente ¿Qué es lo que necesitas, Seth? –pregunté de mala gana.

- Olvidaste lo que me pediste anoche ¿cierto? –maldición. Le había pedido que vigilara la casa en la que pensamos que vivían Bella y Edward. Era la novena casa que rondábamos con esperanza de encontrarlos.

- Claro que no –mentí-. ¿Viste algo?

- Creo que preferirás ponerte los pantalones, deberíamos hablar.

- Bien –gruñí, y tanto Ness como yo comenzamos a vestirnos a toda prisa. La miré de reojo mientras me ponía mi camiseta y distinguí el brillo de la ansiedad y el miedo en sus ojos. Se mordía el labio casi compulsivamente. Fruncí el ceño y deseé que hubiera una manera de hacerla sentir mejor… pero por más que lo deseara, esto era algo en lo que no podía ayudarla. Y a pesar de que me destrozara por dentro, tendría que aceptarlo.

Salimos en cuanto terminamos de vestirnos un par de minutos después. Seth estaba apoyado en la pared contraria a la puerta, esperándonos mientras tarareaba una canción.

- ¿Eran ellos? –preguntó Ness en cuanto lo vio. El chico asintió con la cabeza y Nessie suspiró muy profundamente.

- ¿Porqué no nos reunimos en la habitación de la manada? Los chicos deben estar durmiendo, así que habrá que despertarlos.

Asentí.

- Buscaremos a Jer y a Ele mientras tú los despiertas –le dije a Seth, que soltó una pequeña queja y salió por el pasillo refunfuñando. De acuerdo, despertar a la manada no era tarea fácil, pero no había muchas opciones, debíamos actuar rápidamente.

La habitación de los vampiros estaba al doblar la esquina de la nuestra. Jer y Ele habían preferido hospedarse juntos, como siempre lo hacían, basados en que eran las únicas dos personas que no necesitaban dormir. Ellos hacían la mayoría de las guardias juntos, a raíz justamente de esa cualidad particular, pero anoche habían salido a cazar, así que al volver prefirieron quedarse en el cuarto.

En realidad no estábamos seguros de si había algo entre ellos o no. Se pasaban todo el tiempo juntos, y era más que obvio que ambos lo querían, pero no parecían demostrar nada. Al menos no frente a nosotros. Quizás necesitaban un poco de tiempo, o quizás sólo querían ser amigos, pero ese ciertamente no era asunto mío.

Golpeé la puerta y escuché como apagaban la televisión adentro antes de que Jer abriera la puerta.

- ¿Encontraron algo? –se lo notaba tan ansioso como siempre. Ya habían pasado casi dos meses de búsqueda, y cada día parecía aumentar la ansiedad por la fecha límite de Collin.

- Eso parece, nos reuniremos en la habitación de la manada. ¿Vienen?

- Claro –hubiera jurado que su mandíbula se relajó y hasta su postura me parecía mas casual, pero no podría estar seguro. Llamó a Ele y los cuatro fuimos hasta la habitación más grande, donde se quedaban Quil, Embry, Seth y Leah.

Cuando entramos, toda la manada permanecía sentada en diferentes lugares, Seth algo más arriba que el resto, sobre un escritorio de madera de un costado del cuarto. Nessie fue directo hacia él y extendió la mano para tomar la suya. Cerró los ojos para ver a las personas que había visto entrar a la casa.

- Sólo vi una mujer, pero se veía idéntica a como Jeremy la recordaba –antes de salir, Ness siempre conectaba su mente con la del encargado de vigilar, para recordarle cómo eran Bella y Edward, una imagen que había sacado de la mente de Jeremy.

Una sonrisa bastante nerviosa se extendió por la boca de Ness mientras ambos cerraban los ojos.

- Son ellos –sentenció.

- ¿Segura? –preguntó Jeremy avanzando hasta su posición. En cuanto se alejó de Ele, ella se pegó a la pared y pareció fundirse con el entorno. Quizás pasar desapercibida era parte de su don. Jer tomó la otra mano de Ness y cerró los ojos también-. Sí, son ellos –confirmó con una sonrisa mientras miraba nuevamente a la fantasmita con los ojos brillantes. Volvió a su lado en cuanto la mano de Ness descansó al costado de su cuerpo.

Me adelanté y la tomé para intentar que la relajara, se había vuelto un puño por la ansiedad, al punto en el que la piel de sus nudillos se veía tirante y pálida.

- Todo estará bien… -susurré en su oído antes de plantarle un beso en el costado de la cabeza y rodearle los hombros con los brazos.

A pesar de que la habitación estaba llena de gente, cuando estábamos juntos, siempre parecía que no había nadie a nuestro alrededor. Sólo nosotros, sosteniéndonos el uno al otro, como si los demás puntos de apoyo no fueran necesarios.

- ¿Estás lista? –"Dios, para nada" contestó sólo para mí.

- Vamos –dijo en voz alta.

Tuve que discutir bastante para ser el que la acompañara, pero no pensaba dejarla sola, o en compañía de otra persona en este momento. Quería estar ahí para ella… aún si Edward y Bella me mataban por eso. No tenía planeado luchar con sus padres, eso la destrozaría, así que sólo me quedaba ser capaz de protegerla intentando no lastimarlos.

Ahora caminábamos lentamente por la calle de entrada privada a la mansión que habíamos visto en los recuerdos de Seth. Podíamos ver la casa blanca alzándose a unos cientos de metros. "Creo que yo debería acercarme sola" musitó intentando sonar segura. "Ni lo sueñes" contesté. Hizo una mueca con la boca, pero no discutió, seguramente tenía más miedo del que quería admitir. "No tengo miedo" se quejó mirándome entrecerrando sus ojos. Levanté una ceja. "De acuerdo, quizás un poco… pero quiero decir, son mis padres… ¿qué tal si no les agrado? Además ¿Qué rayos voy a decirles? ¿"Hola, soy su hija, mucho gusto, tanto tiempo"? ¡Es ridículo!"

Dejamos de caminar cuando estuvimos a unos cincuenta metros de la casa. Oímos algo de alboroto adentro, algo que ningún humano normal habría escuchado. Pasos a velocidades sobrehumanas y respiraciones agitadas a pesar de no haber latidos de corazón que las agitaran.

- ¿Nessie? –pronunció una voz familiar, profunda y gutural. La mano de Ness se aferró con más fuerza a la mía cuando ambos reconocimos la voz como la de Edward.

- ¿Renesmee? –una voz femenina le siguió. Bella. Los ojos de Ness se llenaron de lágrimas y de miedo mientras la puerta se abría a toda velocidad. Instintivamente di un paso al costado para interponerme un poco entre ellos y mi Ness. No podía evitarlo.

La primera en salir fue Bella, que se cubrió la boca ahogando un grito y pareció sollozar en seco en el umbral de la puerta antes de avanzar con paso humano bastante dudoso. La figura alta y de cabello del mismo color que el de Ness se asomó detrás de Bella. Ambos eran exactamente como los recordaba. Me mordí el labio y Ness se asomó por mi costado apoyando su mano libre en mi brazo, indicándome que me moviera. Lo hice muy lentamente y ambos aparecieron delante de nosotros en cuestión de dos milésimas de segundo. Maldita velocidad de vampiros que me ponía los pelos de punta.

- Nessie… -susurró Bella extendiendo sus brazos en frente de sí misma. Ness se mordió el labio y me miró por un segundo antes de avanzar lentamente hacia el abrazo de su madre. No estaba seguro de si no quería dejarme por miedo a la situación, o por miedo a lo que pudieran hacerme si ella no me acompañaba.

En cuanto llegó a los brazos de Bella, éstos la rodearon, y Edward las rodeó a ambas cerrando los ojos.

- ¿Estás bien? –preguntó Edward en un susurro. Nessie asintió con la cabeza.

- Te extrañamos tanto… -agregó Bella en el mismo tono. La voz se le quebró en la última palabra. Acto seguido le dio un beso en la mejilla y Edward uno en la parte de arriba de la cabeza. Se me formó un nudo en la garganta y tuve que tragarme mi orgullo a pedazos. Se veían justo como una familia feliz. Perfectos, completos. ¿Qué espacio había en un grupo así para un lobo?

Edward levantó la vista y me miró con los ojos abiertos como platos y una mirada asesina. ¡Rayos, lee mentes, idiota!

Nessie me miró con el pánico dibujado en sus facciones y en menos de un segundo estuvo delante de mí de nuevo, cubriéndome con su cuerpo. Apreté los puños intentando relajarme. No me gustaba que fuera ella la que me protegiera.

Bella frunció el ceño ante el cambio de ambiente. Primero me miró con atención y luego apoyó una mano en el hombro de Edward, que permanecía en una postura bastante tensa.

- ¿Un lobo? –preguntó en voz baja, como si intentara confirmar lo que era evidente. Edward asintió con la cabeza en su dirección y Bella dio un paso adelantándolo, ignorando el brazo que él extendía en frente de ella para impedirme el paso en caso de que atacara.

Frunció el ceño por un momento más mientras me miraba directamente a la cara, como si intentara resolver un difícil problema de matemáticas. Luego una sonrisa se extendió por su rostro, una sonrisa sincera y cálida.

- ¿Jacob? –adivinó, y mi mandíbula cayó al piso al mismo tiempo que la de Ness, que relajó su postura defensiva de inmediato ante el tono de voz dulce y tierno de su madre. Se acercó a paso lento los metros que nos separaban y nos abrazó a ambos al mismo tiempo. El contacto con su piel fría hizo que me estremeciera, pero no me prestó atención y sólo nos apretó con más fuerza. Al alejarse tenía la nariz arrugada, pero eso no quitaba la expresión de dulzura en sus grandes ojos dorados. Eran tan expresivos como los recordaba, aunque el color hubiera cambiado.

- ¿Por qué no vamos adentro? –murmuró Edward con las manos en los bolsillos. Se lo notaba tenso, pero parecía un poco más resignado a la situación. Probablemente la reacción de Nessie de ponerse delante de mí le había dado a entender que no nos separaríamos por nada del mundo, que daríamos la vida el uno por el otro. Bella asintió con energía y pasó un brazo por los hombros de Ness, que tomó mi mano y prácticamente me arrastró con ellos.

- Tenemos mucho de qué hablar… -murmuró Bella, que no podía sacarse la sonrisa del rostro, a pesar de su expresión nerviosa. "Ya lo creo" dijo Ness solo para mí, y Edward volvió a mirarnos con atención, primero a nuestros ojos y luego a nuestras manos unidas-. Tenemos que presentarte a la familia –agregó después Bella en tono dulce y orgulloso.

"¿Familia?" pensamos ambos al mismo tiempo. Edward asintió en nuestra dirección todavía mirando nuestras manos. Estreché la de Ness con más fuerza en la mía. No estaba dispuesto a soltarla.

- Si, a tus tíos –comentó forzándose a sí mismo a levantar la vista y a colocar una sonrisa en su rostro. Bella comentó varios nombres que no retuve ni por un segundo. Sólo pensaba en la idea de quedarme afuera. Quizás fuera lo más prudente. Nessie me apretó la mano y tiró de ella para pegarme a su cuerpo. Sonreí. Ella tampoco estaba dispuesta a soltarme. Así que como si hubiera sido lo más natural del mundo… el lobo y la híbrida iban a conocer a la familia de vampiros. En realidad, no me sonaba tan mal. La palabra "familia" siempre sonaba bien si tenía algo que ver con mi Nessie.

Bueno, ahora sí ya es "el fin" jajajaja. O por lo menos no hay más capis. El otro día me preguntaron si había secuela. Ufff… no. No la hay. Por lo menos por ahora. Todo lo que puedo pensar para continuarlo es la búsqueda de Jeremy y Eleonor para encontrar a Collin, pero no creo que nadie quiera leer eso. LOL. Bueno… acá les dejo una suerte de Playlist. Unas canciones que me gustan y me hacían pensar en este fic cuando no estaba inspirada:

If That's What It Takes - Bon Jovi

Iris (I just want you to know who I am) - Go Go Dolls

The call - Regina Spektor

Going Under - Evanescence

Don´t Cry - Guns N´Roses

If I could see you again - Yiruma

One last breath - Creed

Fall To Pieces - Velvet Revolver

Bring me to life - Evanescence

Lifeless – 12 stones

Pain - Jimmy Eat World

Animal I have become - Tree Days Grace

Under The Burning Sun - 30 Seconds to Mars

Savin me - Nickelback

Somebody help me - Full Blown Rose

Better than me – Hinder

Stigmatized - The Calling

(Love me like the) World Is Ending – Ben Lee

The scientist - Colplay

Far away – Nickelback

Bueno, muchas gracias a las chicas (KoNaLiTi), que siempre me dieron (y dan) consejos y me ayudaron a pasarlo, y por todos los coments! Si quieren dejar ahora también es cuando! Besos y gracias por leer!!!