"Por tí"

No iba a permitirlo, no de nuevo. Aquello le paralizó el corazón: de nuevo. Simplemente se vio atrapado en aquella trampa en la que el destino volvía a jugar con lo que más amaba.

Kagome.

Capítulo 1: "Comienzo"

Una vez más estaba frente a esa puerta. Se detuvo un momento y suspiró. Inconscientemente llevó una mano hacia su cuello. Ahí estaba, podía sentirla. Por primera vez, tenía miedo de volver. Tenía miedo por su vida y por la de sus amigos. Las cosas ahora estaban más peligrosas y los enfrentamientos con Naraku eran una costumbre. Eso, no era nada bueno. Apoyó una mano en el borde del pozo, no podía permitirse tener miedo, sobre todo por él. No quería ser una carga, sobre todo ahora que también debía proteger a Kikyo. Se detuvo ante esa idea. Es cierto, esa miko era muy importante en la vida de él... por eso, ella no podía ser tan egoísta de descuidarse, él debería estar atento a Kikyo y no a sus tonterías de niña pequeña.

Por más que quisiera negarlo, borrarlo de su mente, o simplemente no tomarlo en cuenta, le era imposible. Aquel dolor que sentía cada vez que los veía juntos, aquella tristeza que le causaba saber que ella no era la indicada, que no era correspondida, que tan solo era... tal vez un obstáculo que no les permitía a Kikyo y a él estar juntos. Tragó con dolor, sintiendo la amargura en su corazón. Esos sentimientos iban a consumirla, pero... ¿cómo evitar sentir algo que ve todos los días?. Ella no podía evadir su responsabilidad, mucho menos ahora. Definitivamente eso era algo malo, muchas veces hubiera deseado simplemente desaparecer o que todo terminara pronto para poder regresar a su mundo y olvidar. Aunque, por otra parte, su corazón no podía abandonarlo, no podía huir de él, porque sabía que estaba atada a ese amor y que siempre lo estaría, por más que quisiera evitarlo o simplemente evadirlo.

Era una tonta en detenerse a pensar todo eso, lo único que lograría era sentirse aún peor y no ser capaz de hacer lo que debía. Sus sentimientos humanos eran muy débiles a pesar de que muchos le decían lo contrario. Es que acaso... ¿así se sentía Kikyo?. Ella parecía ser una mujer fuerte, de sentimientos claros, pero en ciertas ocasiones se dejaba llevar por aquellas emociones de mujer enamorada. Era irónico... todo lo que compartían. Al mismo tiempo las separaba. Suspiró agotada de sí misma. Definitivamente, si seguía así, el dolor de cabeza sería insoportable.


La noche era bastante cálida y las estrellas brillaban en lo alto. No le sorprendió, en esa época no había contaminación... y todo podía apreciarse mucho más que en su mundo. Caminó despreocupadamente, se sentía muy cansada, debía reconocerlo. Su mochila le pesaba más de lo normal... no le extrañó. No podía sentirse más cansada de lo que estaba... acaso... ¿tanto la desgastaba ir de una época a la otra?.

- ¡Kagome!... -

Ella levantó la vista y observó a la persona que la había llamado. Él se encontraba de pie delante de ella. Sus cabellos plateados se movían por el viento y sus ojos dorados estaban fijos en ella. Kagome sonrió y caminó hacia él. Al instante, el joven también se acercó y le sacó la mochila de su espalda para luego cargarla en la suya.

- Inuyasha... -

- ¡Tonta! te dije que me llamaras cuando llegaras... sabes que no debes andar sola... menos ahora- Reprochó el chico.

- Lo siento, tienes razón, lo olvidé- Murmuró.

Inuyasha la observó. Mayormente, ella le discutiría eso, pero al contrario de lo que pensaba se disculpó y no solo eso... ¡le dio la razón!. La miró notando que ella parecía no estar muy bien. ¿Acaso le sucedía algo?.

- Kagome, ¿te sientes bien?- Preguntó preocupado.

- ¿Ah?... si, es solo que... estoy un poco cansada-

- ¿Segura?- Insistió.

- Si, descuida... es solo cansancio-

Inuyasha no dijo más nada. No estaba de acuerdo con lo que ella le estaba diciendo. Entraron a la cabaña de la Anciana Kaede y Kagome saludó a todos. Una joven de cabellos castaños enseguida la observó sorprendida y luego pegó un grito.

- ¡Kagome-chan!-

- ¿Qué sucede Sango-chan?- Dijo ella sin comprender.

- T-t... tu cabello... ¿qué te hiciste?-

- Ah... eso... - Rió la chica.

Los hombres presentes la miraron. Era cierto. Inuyasha se sorprendió de no darse cuenta antes. Kagome llevaba los cabellos cortos hasta el comienzo del cuello. Se la quedó observando por un rato. Se los había cortado.

- ¿Por qué?- Preguntó la castaña.

- Tenía ganas... - Esa fue su única respuesta. Sango torció la boca no muy convencida- ¿comemos?-

La cena transcurrió en completo silencio. Sango seguía pensando que había algo extraño en su amiga, no hablaba y casi no había comido. Además... estaba... como... no era la misma Kagome alegre de siempre. Algo definitivamente no andaba bien. Se levantó de pronto dispuesta a sacarla de ahí para poder conversar. Le sonrió y la tomó de la mano.

- ¿Puedo hablar contigo?- Inquirió dulcemente.

- Ah... claro-

Ambas salieron e Inuyasha y Miroku las observaron extrañados sin comprender en que andaban esas dos jóvenes. Jamás entenderían a las mujeres, pensaron.


- Dímelo-

- Pero... Sango-chan... ¿qué quieres que te diga?-

- Algo tiene que haberte motivado... a... ese nuevo estilo- Comentó mientras que tomaba su cabello.

- Ah... -

Sango supo que había dado en el blanco. Kagome se quedó callada sin saber que contestar. Definitivamente su amiga la conocía muy bien. Suspiró derrotada y luego de eso se dejó caer en el pasto, abrazando sus piernas. La castaña se sentó a su lado manteniendo la vista fija en su amiga.

- ¿Y bien?-

- Lo hice para... sentirme más segura-

- ¿Más segura?... ¿a qué te refieres Kagome-chan?- Ella la miró y Sango abrió los ojos- no... ¿acaso bromeas?-

- Quería verme diferente... no estaba cómoda con esa imagen... -

- ¡Pero Kagome-chan! ¿verte diferente?... te veías diferente-

- No... yo sé que no-

- ¿Cómo lo sabes?-

- Lo veo en su mirada... cada vez que me mira... puedo ver que ve a Kikyo en mí... - Musitó abrazándose con más fuerza.

- ¿Así que de eso se trata?... ¿cambiar para que note alguna diferencia entre ustedes?- Preguntó la exterminadora.

- No puedo cambiar mi rostro, ni mis ojos, ni nada en mí... pero si el cabello ayuda a parecer un poco diferente... lo haré... no quiero que me vea como un simple reflejo de ella... quiero sentirme yo misma... no... una sombra de Kikyo-

Kagome bajó la mirada. Por eso lo había hecho. Kikyo y ella se parecían demasiado y últimamente, el hanyou casi ni podía diferenciar a ambas, o al menos eso pensaba ella cada vez que veía en sus ojos dorados aquel destello que notaba cuando él veía a Kikyo. Al menos, pensó mientras que se tocaba el cabello, ahora sabría que ella tenía el pelo corto a diferencia de Kikyo, que lo tenía largo.

- Ay Kagome-chan... yo creo que... -

No dijo más nada. ¿Qué iba a decirle?. Ella no entendía lo que era vivir bajo la sombra de otra persona... Kagome sí. Suspiró y pasó una mano por su joven amiga que solo se dejó hacer. Le frotó el brazo levemente para transmitirle apoyo, confianza.

- Gracias Sango-chan... - Murmuró ella sonriendo.

- Para eso son las amigas, ¿no?- Dijo devolviéndole la sonrisa- y dime... ¿es difícil?- Comentó bajando su vista hacia el cuello de la chica.

Kagome la miró y luego dirigió una mano hacia su cuello, tomando entre ellas una pequeña cadena que sostenía algo. Bajó sus ojos y se encontró con aquel tesoro que muchos buscaban. La perla rosada que estaba en su cuello parecía ser de lo más común y corriente, aunque todos sabían que guardaba poderes increíbles en su interior.

- ¿Hacerme cargo de ella?-

- Sí-

- Pues... la verdad... pensé que purificarla era algo más sencillo, pero... debo confesar que desde que tengo la Shikon no Tama... he estado muy cansada-

- ¿Crees que se deba a eso?... me refiero, ¿a tener que purificarla?-

- Pues... no le encuentro otro motivo... - Confesó levantando sus hombros.

- Ya veo... deberías descansar más Kagome-chan... debe ser difícil, además... tienes una gran responsabilidad... y el temor, las presiones... a veces eso tampoco ayuda mucho- Reflexionó la otra.

- Es cierto... - Afirmó la joven miko.

- Ven... necesitas dormir un poco... regresemos y descansarás... - Ordenó Sango dulcemente.

- Sí, muchas gracias Sango-chan... en verdad... -

- No des las gracias Kagome-chan... sabes que siempre podrás contar conmigo- Aseguró mientras que se levantaban y caminaban de vuelta hacia la cabaña de la Anciana Kaede.


- No puedo cambiar mi rostro, ni mis ojos, ni nada en mí... pero si el cabello ayuda a parecer un poco diferente... lo haré... no quiero que me vea como un simple reflejo de ella... quiero sentirme yo misma... no... una sombra de Kikyo-

Esas palabras seguían resonando en su cabeza. Las había seguido con el único fin de ver que sucedía con ella... con Kagome. No pudo evitar no esconderse a escuchar. Parecía un niño pequeño, pero... ¿acaso le importaba?. Al principio no comprendía que hablaban, pero después... Cerró sus ojos, aún oía a Kagome decir eso. Era como una espina en su cerebro que dolía y que no dejaba de doler. Ella se sentía como la sombra de Kikyo... y todo, por su culpa. Apretó el puño al darse cuenta de lo torpe que era. Él sabía muy bien que ellas no eran la misma persona, claro que lo sabía. Pero, muchas veces no podía evitar el hecho de ver a Kikyo en Kagome... era... simplemente inevitable, pero... eso tampoco quería decir que no viera a Kagome reflejada en Kikyo. Era... Sacudió su cabeza.

¿Por qué le costaba tanto comprender que ellas eran dos personas diferentes?, ¿por qué no podía entenderlo?. Alzó la vista al cielo estrellado y movió suavemente su oreja. Desde el techo de la cabaña podía escucharla moverse en su futón y suspirar. Apretó los puños y bajó de un salto. Entró despacio y se acercó a ella que intentaba dormirse sin resultado. La tocó por el hombro y Kagome ladeó el rostro.

- ¿No puedes dormir?- Preguntó en voz baja.

- Algo así- Contestó ella de la misma forma.

- ¿Quieres venir a caminar conmigo?- Propuso de pronto.

Ella sonrió y se destapó con algo de dificultad. Se incorporó con algo de molestias. Inuyasha la observó hacer todo en lo que parecía ser una "cámara lenta". Finalmente ella recogió una campera y salió junto con Inuyasha, preguntándose, que era lo que le pasaba como para querer salir con ella a esa hora. Suspiró una vez más cansada... Él la miró de reojo. El viento era cálido y suave. Y la luna seguía brillando en lo alto.

Continuará...


N/A: Bueno amigas n.n después de la espera aquí está el primer el capítulo espero que les guste! Gracias por su apoyo en los Onsehot, me alegra mucho saber que me apoyan n.n Gracias! Las amo y nos vemos en el próximo capítulo ^^

Kagome.