AYER Y HOY TAMBIEN:

LUDWIG REVOLUTION

(O Kakumei, pues)

DECIDE METERSE CON LA OPERA

Y POR ESO:

PRESENTAMOS:

¡LA FLAUTA MAGICA! KAKUMEI VERSION.

Disclaimmer: Ludwig Kakumei le pertenece a Kaori Yuuki

Y La Flauta Magica le pertenece o pertenecía o ya no se a Wolgang Amadeus Mozart

Sigue El Monopolio, no sé si alegrarme de ser la única o ponerme a llorar por ser la única. ¡Bueno, lo genial es que no hay yaoi en español mwajaja… no hasta que se pongan las pilas! ¡Se aguantan!

(Casi nadie conoce Ludwig Revolution, pero bueno… algo es algo. Gracias a las tres o menos personas que están leyendo/leyeron esto)

Segundo Capitulo:

En camino de la misión

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Pero mientras Lisette maldecía a la bruja y su horrible forma de conducir, nuestros héroes (El cochero no, hablo de Ludwig y Wilhelm) (¿¿A quién carajos le importa el cochero??) seguían a las brujas que iban montadas sobre el dragón, atravesando un graaan bosque.

Hasta que llegaron frente a una cueva.

Sí, una cueva.

Sin nada especial, solo un hoyo en una pared de roca. Sucio, polvoso, piedroso, color gris sexo indefinido, tres metros o mas de altura, una cueva, pues.

Un signo de interrogación sobre las cabezas de Ludwig y Wilhelm. Pero las brujas les hicieron signos para que las esperaran ahí un momento. Penetraron el recinto de piedra caminando muy distinguidas, y desaparecieron en la oscuridad de su interior.

Sí, encima la % cueva no tenía iluminación interior.

Entonces, fue cuando el carruaje sufrió una pequeña turbulencia antes de detenerse por completo… jajaja. Quería decir, cuando el carruaje fue víctima de un violento choque que hizo que se moviera maniacamente de un lado a otro.

-¡Mi priiiiiincipe!- resonó como una exclamación diabólica proveniente del más remoto infierno.

-Mmh… ya se me había olvidado su existencia. Wilhelm ¿por qué no me recordaste que Dorothea nos seguía?-

Will bajó la mirada y una ENORME gota de sudor apareció sobre su cabeza.

Se quedaron en silencio unos minutos, Dorothea se subió arriba del carruaje, se recostó en el techo y se quedó ahí cantando alguna canción rara que sonaba como a las canciones de horror de Vocaloid.

Pasaron otros minutos. Ludwig ya comenzaba a impacientarse de esperar sentado en el lujoso asiento del lujoso carruaje. Ya se le comenzaba a acalambrar su hermoso cuerpo digno de haber sido creado por los dioses (Comentario Suyo de él)

Pasó otro rato. Silencio aburrido. Y entonces…

-¡Woooo! ¡La reina nocturna!- gritó Dorothea fuera del carruaje.

Ludwig puso cara de "bueh, veamos que estupidez se presenta" y salió aristocráticamente del carruaje, seguido por Wilhelm, que seguía fastidiado de no poder hablar, e iba medio encorvado por temor a la congregación de tipas maniáticas que estaría afuera.

Afuera, había, efectivamente, toda una congregación reunida. Toda una corte de hermosas mujeres rodeaba a una de ellas, vestida con los ropajes más esplendorosos. Se abanicaba aristocráticamente con un aristocrático abanico negro.

Pues de ese color iban vestidas todas.

Las tres brujas que guiaban a nuestros héroes estaban junto a la reina, y le dijeron algo en voz baja mientras señalaban discretamente al príncipe, el carruaje, su sirviente (de Ludwig, no del carruaje), el cochero y la bruja. La reina asintió fríamente, y le sonrió a Ludwig. Se acercó con paso majestuoso.

"Wooooo… impresionante" pensó Wilhelm.

"Bah, solo están presumiendo" pensó Ludwig.

Entonces, en menos de un segundo y cuando llegó a menos de un metro del príncipe, el rostro de la reina se tornó desesperado, y tomó de los hombros a Ludwig. – ¡POR FAVOR AYUDEME! ¡MI POOOOOOOBRE HIJA ESTA PRISIONERA DE UN REY MALÉFICO! ¡MI POBRE, INOCENTE, TIERNA, ADORABLE HIJA!...-

Y se puso a lanzar su discurso debut. Es decir, de cómo, cuando iban caminando por el bosque recogiendo flores la poooobre inocente fue victima de un atentado y unos sirvientes del maléfico rey del país vecino se la llevaron cargando como unos mafiosos maléficamente maléficos y la pobre lloraba y gritaba por ayuda pero no estaba ahí pero…

Mientras tanto…

-¡Las marcas de la carroza!- gritó Lisette victoriosamente elevando los brazos al cielo y dando un salto al ver lo que llevaba buscando por un buen rato, pues había perdido el rastro.

Comenzó a caminar orgullosamente siguiendo el rastro.

- ¡Siiii! ¡Por fin volví a encontrar el camino! ¡Perfecto! ¡Mwajaja! Ludwig vas a mor…-

Y en eso, que siente que su pie izquierdo no puede avanzar mas y cae casi casi en caaaamara lenta al suelo.

Se golpeó la cabeza, trató de incorporarse pero gracias al peso de tantas armas no lo logró. Así que tuvo que sacar todas sus armas, ponerlas en el piso, y tratar de levantarse.

Cuando por fin estuvo otra vez de pie, se sobó la cabeza, mirando esa abominable piedra causante del incidente –Aaaay… no es juusto…- se quejó lastimosamente. – ¿Por qué debo ir a pie?-

Y en eso, que pisa sin querer una bazooka del tamaño aproximado del Ego de Ludwig (bueno, admito que exageré un poco.), la peligrosa arma se dispara sola causando una explosión tremenda, que se ve alentada gracias a las otras armas a corta distancia.

La asesina profesional salió huyendo como pudo mientras todo eso comenzaba a incendiar y destruir todo al pase de la ola de explosiones.

Y así, medio quemada, con los nervios a flor de piel, hambrienta, cansada, sin dinero, solo con un par de pistolas en el corset (dije corset para no decir brasier, pero… francamente en la época era casi lo mismo ¿no?), y una escopeta medio cargada en… la liga de la pierna.

Obviamente, todos los animales del bosque, además de verse sobresaltados por la explosión, tuvieron que soportar las millones de maldiciones y groserías proferidas por la individua medio quemada que iba huyendo.

Luego llego el SCAE. Explicaciones en la dedicatoria final.

Regresando al discurso aburrido de la reina…

-Y mi hija …- El echo es que su dichoso discurso llevaba un largo rato y no había dicho nada diferente.

Ludwig estaba bastante fastidiado de lo exagerado de las reacciones de la reina.

-Vale, vale… le ayudaré, pero…-

-¡¿ENSERIO?! ¡FANTASTICO!- exclamó la reina, olvidando por completo su desesperación – ¡Mis tres hermosas súbditas los guiaran! ¡ADIOS!-

Si, cambiazo digno del más bipolar de los esquizofrénicos.

¡Y puf! Toda la parafernalia, la corte etc etc desapareció casi de inmediato, dejándolos a todos solos, silenciosos y desconcertados.

Sólo quedaban El príncipe, Su Sirviente, El Cochero, Dorothea y las tres brujas.

Una ventisca hizo acto de presencia con un sonido patético para indicar que se habían quedado como unos idiotas. Y en eso, por fin algo paso.

-Bueno… Will, dile al cocher… oh, cierto no puedes hablar.- ya comenzaba a ordenar algo Ludwig.

Wilhelm se quedó cabizbajo sintiéndose como un inútil.

Dorothea se volteó con curiosidad hacia el sirviente. – ¿No habla? ¿Por qué no habla?-

Wilhelm señalaba su boca con cara de desesperación, y con gruesos lagrimones de impotencia refugiándose en sus ojos.

Dorothea lo observó unos minutos, y movió sus dedos en dirección de Wilhelm, mientras musitaba un hechizo extraño, con una voz gutural, con palabras imposibles de distinguir.

Las otras tres brujas la miraron musitando un impresionado –oooooooooh…-

Dorothea se detuvo, y Wilhelm sonrió, mientras decía un feliz. –¡GRACIAS DOROTHEA!-

-Chido. Ahora… Wilhelm dile al cochero que prepare todo para partir de una vez!- ordenó Ludwig malhumorado, subiendo al carruaje mientras el servicial Wilhelm iba a repartir las órdenes.

Las tres brujas seguían viendo a Dorothea con la boca abierta.

Ella las miró elevando las cejas. – ¿Qué? ¿Impresionadas ante un VERDADERO hechizo y no un "Tifus Mifus, Mifus Tifus"?-

-Hasta entre las brujas ese es un hechizo estúpido.- concluyo Ludwig, asomando la cabeza por la ventanilla.

Las tres brujas bajaron la mirada decepcionadas.

-Se… jajaja ¡Oh! ¡Cierto!, ¡Lui-sama baje por favor! ¡Mire mi adquisición nueva!-

Ludwig bajó del carruaje resignado, con cara de "ni que me interesara", Wilhelm fue hacia Dorothea con curiosidad.

Entonces, Dorothea sacó de entre sus ropas, con gran solemnidad y como si fuera lo mas increíble, poderoso y fantástico del mundo…

El publico al borde de sus asientos, Ludwig y su sirviente esperando ansiosamente…

Y Dorothea sacó una flautita de madera.

Decepción total.

-¿Una flauta?- preguntó Ludwig con fastidio.

-¡Wooooooo! ¡Seguro es una flauta muy poderosa!- exclamaron las otras tres brujas impresionadas ante la sabiduría y poder de Dorothea (se nota la mediocridad).

-¡Sí! ¡Es muuuuuy poderosa! ¡Tiene poderes! ¡La traje para usted, oh mi priiiiincipe!- presumió Dorothea tendiéndosela a Ludwig.

-Paso. Regálasela a Wilhelm o úsala para una fogata.-

-¿Fogata? ¿Qué? ¡No diga cosas tontas oh Lui-sama! – chillo Dorothea. Tomó la flauta y la contempló de forma adorativa. –Esta cosa es demasiaaaaaado poderosaaaaa…-

-Siiiiii…- las otras tres le hicieron corito.

-Me vale. Wilhelm, quédate con esa flauta, podrás componerle canciones de amor a tu esposa…-

-¿Esposa? Pero Lui-sama yo no teng…-

- Ok, ok… o a las tres nenas de ahí atrás.- dijo Ludwig como alternativa.

-¡¡¡Siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii!!!- exclamaron las tres brujas ansiosamente.

Dorothea, con cara decepcionada, se la aventó a Wilhem que la alcanzó a agarrar justito, pues no era muy bueno cachando cosas. Al tener el objeto en sus manos, observó interrogante a su alrededor. –Pero…-

-Esa flauta tiene el poder de desaparecer los probleeeeemas…- siguió haciéndole propaganda Dorothea, mientras las tres brujas tras ella asentían con la cabeza ansiosamente.

-Se, se, claro Will toca algo mientras vamos al dichoso castillo enemigo, odio el silencio y escuchar los gritos de fangirls de esas tres chicas me ha hecho desear fervientemente escuchar buena música.-

-Pero… ¡Pero Lui-sama yo no se toca la flauta!-

Ludwig lo miro con una santa cara de odio como las que solo él sabe poner. –Pues aprende, es muy fácil.-

-Pero… pero…-

-¡Ve!- le arrebató la flauta, con la paciencia ya casi colmada- ¿Qué tan difícil es hacer esto, eh?- y se llevó el instrumento a los labios, comenzando a tocar.

Quien se pueda imaginar a Ludwig tocando la flauta voy a pegarle una estrellita digital en la frente.

Y ahí fue cuando ocurrió el fenómeno digno de los aliens de ET. Porque de pronto, alrededor de todos, comenzó a ponerse todo más hermoso, comenzaron a volar los pájaros y lo más importante: en el piso, comenzó a hacerse más notable un camino.

Las tres brujas observaron esto con la boca abierta. – ¡Ese… ese es el camino!- gritaron a coro.

Wilhelm y Dorothea observaron extasiados todo el ahora más hermoso paisaje.

Ludwig dejó de tocar, pero todo aquello no se fue.

-Bah- dijo- todo se hizo luminoso, eso no es tan genial como dice Dorothea.-

-Es que aun no estamos en verdaderos proooobleeeeemas…-

-Ok, ok, la conservo. Pero sólo porque nos indico el camino. Ahora no necesitamos que nos guíen las tres chicas.-

-¡Yupie!- exclamó Wilhelm, con una sonrisa, pero cuando vio los ojos de asesinas que le echaban las tres, ocultó su felicidad y lo disimuló con dizque lastima.

-Pero como no me gusta estar sin ver chicas de pechos hermosos, quisiera que nos siguieran.- pidió Ludwig encogiéndose de hombros.

Wilhelm se puso a lloriquear mientras las tres locas se le echaban encima con gritos fangirlescos. Así que los tres subieron a la carroza. Las tres brujas se subieron al dragón, y comenzaron a dirigirse al dichoso castillo.

Era un camino milagrosamente limpio, sin topes ni piedras ni nada. ¡Oigan, eso era genial! Bueh, da igual. Las tres brujas iban discutiendo acerca de todo tipo de cosas triviales y estúpidas que nos valen un total pepino.

(Por ejemplo: Tema principal: ¿No creen que ese chico esta guapísimo? Refiriéndose a la obsesión de las tres. Pobrecito Wilhelm)

Mientras, dentro de la carroza, el príncipe, el sirviente y la bruja iban trazando un plan. Oigan, eso del "príncipe, sirviente y bruja", me sonó como a "El León, la bruja y el ropero". Mmh… Ludwig seria el León, Dorothea la bruja y Wilhelm el ropero jajaja pobre… No, enserio, regresemos a los acontecimientos:

Estaban los tres reunidos planeando la estrategia para resolver la misión. ¿Dije los tres? Perdón, quería decir que Dorothea y Wilhelm escuchaban el ingenioso plan rápido que el príncipe había trazado ingeniosamente.

-Dorothea irá primero, y rescatara a esa belleza de grandes pechos. Mientras, el inútil y yo iremos hacia otra entrada del castillo, nos encontraremos en la entrada y luego nos vamos. ¿Alguna duda?-

-No, mi priiiiiiiiiiiiiiiiiincipe- Exclamó Dorothea con una sonrisa.

Wilhelm se encogió de hombros, pero no dijo nada. "Aquí vamos otra vez…"

Y así, la carroza fue alejándose por los parajes que conducían al castillo. Dorothea salió montada en su escoba, adelantándose para cumplir la misión requerida.

Unos metros más atrás, Una chica rubia vestida de rojo, medio quemada, los observaba alejarse con una notoria desesperación.

-Hijos… de… la…-

Dejo a la mitad su insulto, se cargo el fusil al hombro, aunque estaba cansada, molida, hambrienta, enojada, fastidiada, nerviosa, empobrecida, quemada, lastimada etc etc, y se puso en camino a seguir a esos idiotas que NUNCA lograba alcanzar.

Pobre Lisette.

FIN DEL SEGUNDO CAPITULO

Atte: Lallen, que SIGUE siendo monopolista

Pd: Capitulo Un Poco Mas Corto XD ¡Gomenasaiii! ¡¡Lector Imaginario!!

¿Si dejas un review te ganas un pase directo a ser canonizado, sabes?

Si eres de malos fics… no lo sé, creo que aun así te canonizaría, tan siquiera leíste esto. ¿En ese caso no me critiques muy agresivamente, va?

Segunda Pd:

IMPORTANTE:

Sabemos que, igual que la escritora de este fic, eres ecológico, así que, acerca del incendio del bosque no debes preocuparte:

El SCAEL (Súper Comando de ardillas ecológicas al límite*) se encargo de apagar el incendio. Hubo algunos heridos, muchos arboles destruidos (Hemos plantado nuevos, no se preocupen), pero el saldo fue OK.

No me pregunten cómo, si era una explosión tan atroz. Tal vez, desde el punto de vista de Lisette se vio mucho peor.

Pero nada es seguro o.O

*Gracias Diana por el nombre XD aunque no te pedí permiso ni a ti ni a tus compañeros.