Hi, hi!

Se que esto no es lo que prometí pero no he tenido inspiración para hacer la continuación de "El Caballero y el Pato", e incluso, no he tenido tiempo para nada. Debo prepararme para el examen de ingreso a la Universidad T.T

Notas importantes: Este fanfiction fue algo que me pidio mi amiga Mew Jeiry, la idea es completamente suya, así que pondré la idea aquí como cita textual:

"La idea ke se me ocurrio de Princess tutu es: Universo alterno: Fakir es conocido como el mejor patinador de Francia, Ahiru una bailarina ke demuentras sus sentimientos al bailar pero...ke pasa cuando Ahiru tiene ke viajar a Francia para subir de nivel y para eso tendra ke saber patinar sobre el hielo, lo cual le resultar ser torpe en ello, pero para eso tiene el patinador mas guapo como maestro ¿se enamoradaran estos polos apuestos?"

Es eso, lo demás lo fui creando yo dejando volar mi imaginación, Mew Jeiry, espero que sea de tu agrado este primer capitulo, la idea es fabulosa e incluso, pienso ponerla como el Summary xD

Los personajes son propiedad de Ikuko Itoh!

Ojala que esta nueva historia les guste tanto como a mi me gusto escribirla. Aquí les va el primer capitulo:


Koori no Ai


Había llegado ahí persiguiendo su sueño. Le habían dicho que sería fácil, que para una chica con tanto talento como ella sería fácil. Pero después de perderse en el aeropuerto, pasar vergüenza diciendo incoherencias en un idioma que no conocía bien por no haberse dedicado a estudiarlo y llegar a su lugar de destino para encontrarse con ese chico, le hacia desear devolverse a Holanda junto a la Tante* Edel. Pero desgraciadamente, era ella la que la había obligado a ir y no podía defraudarla.

Aun no se recuperaba de la vergüenza que había pasado esa mañana. Llegó al aeropuerto y al retirar sus maletas lo primero que tenía que sucederle era caer al piso y perder el medallón de la suerte que Tante Edel le había dado para su viaje, sin embargo, y lo que había sido peor… ¡Un tumulto de gente había pateado su precioso medallón y la aplastaron dejándola en terribles condiciones! Asustada, se arrastró por el piso buscando el medallón y se topó con los pies de una señorita que había recogido el preciado objeto.

– ¿*Madame Ahiru…? –Preguntó con una voz un tanto pasmada mientras la miraba con cara de "¿Quién es ésta?" y la comparaba con una foto que tenía en mano–.

–S-Sí… –Respondió aturdida mientras se paraba del suelo y sonreía nerviosamente– Etto… Eso es mío, ¿podrías devolvérmelo? –Pidió con una sonrisa ya más serena–.

–C-Claro… –Dijo mientras le entregaba el precioso objeto–. ¿De verdad eres Arima Ahiru?

–Si jeje, es raro, pero siempre me hacen la misma pregunta –La chica se sonrojó y se rascó la cabeza– ¿Usted es…?

–Rue, Marabolli Rue –Respondió elegantemente–.

Mevrouw* Rue definitivamente es una chica muy hermosa, tiene el cabello marrón oscuro y ondulado, es alta, delgada y además es muy inteligente ¡Sabe muchos idiomas! Habló en Holandés sólo por cortesía para no provocarme muchos problemas. Lo malo fue que eso me desconcentró y una vez que llegamos al estudio y nos encontramos con el director…

– ¡¿Pero qué demonios está diciendo?

–Ah, no… lo que quiero decir… –Intentó excusarse–.

– ¡¿Cómo que viejo? ¡Y más encima feo! ¡Esto es un insulto!

–L-Lo siento, no hablo muy bien el francés, me confundí… Yo –Ahiru intentó excusarse, mas sólo conseguía decir incoherencias en francés–.

–Neko Sensei, por favor no sea tan cruel con la señorita Ahiru –Intervino un muchacho que estaba también en el lugar –. Es normal que no sepa hablar en francés, además usted es bilingüe, sabe holandés, japonés, cantones… así que ¿No podría ser un poco más amable?

–Lo siento Monsieur* Mytho –Se disculpó el hombre que parecía gato (he ahí su apodo de profesor gato)–.

Sabatier Mytho es un chico muy agradable, tiene unos ojos color miel muy lindos y su cabello plateado combina con su tez blanquecina. Me sentí muy acogida al verle, es como si ya le conociese, pero bueno, sólo hasta ese momento me sentí acogida, porque después de que Neko Sensei anunciara a mi profesor de francés y mi nueva meta y tarea… ¡Ah! Sólo quiero regresar a casa junto a Tante Edel…

–Bueno, es momento de hablar sobre su futuro en nuestra compañía –Dijo de pronto, convirtiendo totalmente su personalidad de hombre gruñón, a uno muy sereno, serio y elegante–. Como usted sabrá, la hemos invitado a formar parte de esta gran agencia de artes, por su excepcional talento. Sabemos lo que sabe hacer, y lo bien que lo hace, mas sin embargo, creemos que no está sacando su total provecho. Usted baila de una forma perfecta, sus movimientos son gráciles y elegantes, y por lo tanto, queremos sacar provecho a su talento, e imponerle un nuevo reto, el cual fue impuesto por su tutora Madame* Edel Van Santen –Su holandés era muy fluido, tanto que tranquilizó a la muchacha–. ¿Estaría dispuesta a aprender el arte del patinaje en hielo, para quizás luego participar en competencias?

–Me encantaría aprender algo nuevo, sea lo que sea, lo aceptaré con gusto, estoy a su completa disposición.

Muy mal dicho Ahiru, muy mal dicho…

–Me alegra escuchar eso querida. Entonces por favor, Madame Marabolli, haga pasar al nuevo profesor de Madame Ahiru.

– ¿Profesor?

De pronto, las grandes puertas de la gran oficina a se abrieron, dejando ver una figura alta, delgada, la cual se aproximó con movimientos gráciles y finos.

–Él es Berthomier Fakir. Él será su instructor de patinaje en hielo y en francés.

– ¡Quak! –Exclamó sorprendida– ¡U-Usted es el famoso bailarín del hielo! –Dijo con emoción–. ¡Soy una gran admiradora suya! –La chica se detuvo a pensar–-. ¿Será mi maestro? –Preguntó un tanto atónita–.

–Pues así es, será su instructor en el arduo camino que debe de recorrer es nuestro país, le pays de l'amour*.

– ¡Genial! Será divertido. ¡Es un placer Meneer* Fakir! –Dijo extendiendo su mano para darle un apretón al moreno de ojos verdes, más este sólo miró aquella mano con desprecio–.

– ¿Tú eres la Famosa Arima Ahiru? ¿De la que todos hablan? –Dijo con voz fría y despectiva–. Espero que esto sea una broma.

– ¿Monsieur* Fakir? –Dijo con mirar serio el señor cara de gato, logrando que la joven dejara de extender su mano–.

–Esta niña es una patosa –Dijo con la voz cargada en rencor mientras miraba a Neko Sensei–.

– ¿Perdón? –Preguntó la chica de cabellos naranjos con cara de "¿Qué hice ahora?" –.

–Hace una semana en Holanda, golpeaste a un joven vestido con una gabardina negra y lentes de sol mientras ibas corriendo como loca tras un estúpido pájaro. Por culpa tuya perdí mi pasaporte y tuve muchos problemas para regresar.

– ¡¿Eh? –Exclamaron todos, inclusive la chica–.

No tenía idea de que era él, ni siquiera me di cuenta de que había chocado con alguien, sólo atiné a seguir corriendo para atrapar a Hi-Chan que se había salido de su jaula.

–L-Lo siento mucho, no era mi intención… Lo compensaré de algún modo.

–Ni hablar, viendo cómo eres, sólo causaras más molestias –Dijo con frialdad–. Camina, nos vamos al salón de baile, quiero estar al tanto de tus habilidades para tener una idea de cómo enseñarte a usarlas en hielo.


La chica de ojos celestes solo se limitó a seguir al pelinegro con la mirada gacha. Se sentía avergonzada, frustrada e insultada. Tenía deseos de volver a su tierra natal junto a su querida Tante, pero no podía darse por vencida.

–Hemos llegado –Dijo el chico de cabellos largos y oscuros–.

–Es un salón precioso –Dijo la chica de cabellos naranjos mientras entraba y observaba el lugar. Los espejos en las paredes eran hermosos y la barra de practica tenía mosaicos de colores–.

–Sólo es uno de tantos –Dijo Rue de forma serena–.

–Wow… –Suspiró–.

–Espero que te sientas acogida –Dijo Mytho con una sonrisa–, aquí podrás practicar siempre que quieras y tengas tiempo.

–Sí, aunque también puedes venir para "entrenar" –Simbolizó con los dedos la muchacha de cabellos marrones–, pues nuestra manera más común de hacerlo es bailando ballet –Finalizó Rue tras sus espaldas–. Espero que no se te haga tan difícil.

–Gracias –Sonrió con dulzura y agradecimiento–.

– Rue, Mytho –Llamó el pelinegro–, ¿para qué han venido? Sólo le dije al pato que me siguiera –Dijo con recelo–.

– ¿Y perderme este espectáculo? –Dijo Rue–. ¡Por supuesto que no! Yo al igual que Mytho y Neko Sensei queremos ver las habilidades de Ahiru.

–Tú ya la has visto en vivo –Recalcó el pelinegro–.

–Pero desde lejos, esa vez en la competencia de Holanda yo estaba sentada en las literas de arriba y tuve que ver con binoculares –Se quejó–.

–Chicos, chicos, no peleen. Así solo incomodarán a nuestra nueva compañera –Dijo con voz serena el albino, logrando el silencio en el salón–.

–Etto… ¿Mis cosas ya llegaron? –Preguntó la chica de ojos celestes–. Fueron enviadas anteayer, y por dicha razón no tengo mi malla de practica a mano…

–No te preocupes, tus cosas ya están en tu habitación, y por lo de tus mallas… –Se quedó quieta unos segundos mientras intentaba recordar si habrían tallas de su porte–. Sígueme, un poquito mas allá están los vestuarios, hay varios trajes así que puedes ponerte el que desees –Dijo la muchacha de ojos carmín mientras empujaba a la chica con delicadeza–.

Una vez en el vestuario, Rue le pasó a Ahiru una malla blanca y un tutu largo color celeste junto a unas zapatillas de ballet color blanco y prácticamente… La vistió.

–Nee Ahiru –Dijo mientras salían del vestuario y se abrían paso al salón de baile–.

–D-Dígame Mevrouw Rue –Respondió nerviosa–.

–No seas formal –Le reclamó– ¿Ya somos amigas verdad?

– ¿Eh? –Ahiru se sonrojó por la felicidad–. ¡Sí!

– Jeje, eres muy tierna –Sonrió–. Oye Ahiru…

– ¿Dime?

–Mmh, sólo quiero decirte que tengas cuidado con Fakir –Advirtió bajando la voz–. Es un chico muy agresivo, no quiero que te haga daño –Murmuró–. Y sus comentarios… No los tomes en cuenta, es un amargado y resentido, además no sabe expresar bien sus sentimientos, no te tomes las cosas que diga tan a pecho ¿vale?

–Muchas gracias por preocuparte –Sonrió–. Pero estaré bien, estoy segura de que podré llevarme bien con él. Creo que es un buen chico, sólo que está enojado por lo que le hice. Pero ya veré como solucionar eso –Dijo con una sonrisa amena y un rubor en sus mejillas–.

Luego de un par de minutos, Ahiru salió junto a Rue de los camerinos. Se sentía nerviosa pues el pelinegro le miraba inquisidoramente.

– ¡Oh! Veo que ya estas lista Ahiru san –Exclamó Neko Sensei al verlas llegar– ¿Qué canción preferirías para bailar?

–La que usted elija –Sonrió haciendo que el señor cara de gato se ruborizara un poco, además de lograr una cara de frustración y enojo por parte de Fakir. Se estaba impacientando–.

–Pues entonces…

–Hilarion no Toi, de Giselle –Interrumpió el pelinegro. Sabia que aquel trozo de la obra Giselle era muy complicada de bailar y quería ponerla a prueba, quería verla en el papel de Myrtha, la Willis principal–

– ¡Pero Fakir, ese trozo de la obra es…! ¡Se necesitan a más de una persona! ¡Ella no puede hacer el papel de todas las Willis!–Intentó reclamar la chica de cabellos marrones, mas la ojiazul se le adelantó–.

–Si puede representar a Myrtha estará bien –Dijo severo–.

–Rue no te preocupes, no tengo problemas así que haré lo que pueda –La chica volvió a sonreír serenamente, ya estaba tranquila y sabia que era lo que debía hacer, debía demostrar su forma de bailar aunque debiese improvisar. Ahiru suspiró y se puso enfrente a todos–.

–Espera –Interrumpió Mytho–, te acompañaré como Hilarion.

–Meneer Mytho… –Susurró sorprendida por la repentina ayuda que le ofrecía el joven–.

–Sólo dime Mytho –Y sonrió–.

–Está bien, pondré la música ahora –Sentenció Fakir antes de echar a correr el toca discos. Le había molestado la intrusión de Mytho en el asunto, pero no le diría nada, tenía razón al menos en que sería extraño que ella obligase a bailar a la nada–.

La melodía que comenzaba serena se fue acelerando junto a la "huida de Mytho" a medida que los gráciles movimientos de la chica correspondían al ritmo de la música persiguiéndole. Los giros, los saltos… Todo era magnifico, y hacía pensar que con sólo la Willis principal hubiese sido posible la muerte de Hilarion. Lo que más se destacaba era el rostro de la muchacha, siempre sereno, con una sonrisa solitaria y triste que incitaba a Mytho a bailar hasta el cansancio. Sus brazos, sus piernas, se movían al compás de los instrumentos musicales mientras perseguía a Mytho, obligándolo a bailar hasta desfallecer. Sus pies en punta eran ágiles y a la vez muy finos.

Todos habían caído ante el embrujo de la joven doncella danzante, quien se movía con elegancia y ternura a la vez, haciéndoles recordar por completo la triste historia de Giselle con esta simple escena.

Mytho estaba maravillado, no podía de dejar de verla a los ojos mientras ella le "obligaba" a bailar.

Los ojos esmeralda del pelinegro estaban abiertos de par en par… ¿Cómo era posible que una chica tan patosa como ella se convirtiera de la nada en aquello tan…hermoso? Su cuerpo tembló y su corazón comenzó a agitarse. Sintió un escalofrío recorrer su espalda, eran tan hermoso el baile de la joven, que había comenzado a emocionarse. Además, algo extraño le pasaba, había comenzado a desear ser él quien estuviera en el lugar de Mytho, bailando a su compás. Quería compartir aquel sentimiento con ella… Aquel sentimiento de melancolía y ternura que ella desenvolvía en cada paso.

De un momento a otro, Hilarion/Mytho calló muerto en escena, y la música se detuvo junto a Ahiru. Segundos más tarde, todos aplaudían con entusiasmo, o bueno, todos menos Fakir, quien aún seguía perplejo ante aquella hermosa demostración.

– ¡Magnifico! ¡Esplendido! –Exclamaba con lágrimas en los ojos el señor cara de gato–.

–Ahiru, bailas hermoso, no puedo creer que hayas podido perseguir de esa forma a Hilarion ¡Y sola! Increíble –Dijo eufórica la chica de ojos carmín– Estabas totalmente en papel, fue impresionante.

–Ahiru, me has cautivado –Dijo el albino que estaba de pie hace un buen rato, mientras se arrodillaba y besaba una de las manos de la chica, quien se sonrojo a no más dar–. No pude dejar de seguir tu compás, eres sensacional.

–Mytho, muchas gracias, pero no es para tanto –Dijo nerviosamente mientras retrocedía un poco. Lamentablemente, entre sus movimientos bruscos se tropezó con su larga trenza y cayó hacia atrás–.

–Eres una torpe y sorprendentemente bailas bien –Dijo el pelinegro recobrando su compostura de hielo mientras se acercaba a la chica que se paraba del suelo–.

–Muchas gracias, pero esto no es nada comparado con lo que tú puedes hacer –Dijo con una hermosa sonrisa que logró un tenue sonrojo en el pelinegro–.

–Yo… nah, no es mucho lo que puedo hacer.

–No seas modesto, eres un gran patinador. Será un honor tenerte como maestro –Y sonrió nuevamente, logrando que el pelinegro sintiera un nuevo escalofrío, pero ahora producto de aquella hermosa sonrisa–.

–No digas más tonterías y vamos. Quiero saber que es lo que puedes hacer sobre hielo –Dijo dándose la media vuelta, sin perder su tono frio e impaciente, más su nerviosismo no fue desapercibido por sus dos amigos, quienes lo miraban sin decir palabra alguna-. Soy un idiota… ¿Qué es lo que me pasa? Jamás me había sentido nervioso ante alguien o algo y viene esta chica pato y… ¡Ah demonios! No puedo creer que ella me ponga nervioso. Y pensar que estuve toda una semana pensando en como torturarla psicológicamente para que me implorara perdón por todas las molestias que me hizo pasar –Pensó mientras caminaba hacia la puerta–.

Esto es raro, Fakir NUNCA se había puesto nervioso ante nadie… –Pensó atónita la chica de cabellos marrones mientras se lanzaba una mirada cómplice con su compañero–.

–No creerás que… –Murmuró con un tono suave el chico de ojos miel–.

–Quizás si… ¿Ya viste cómo se sonrojo? –Susurró mientras reía por lo bajo–.

–Sí…

– ¡Date prisa que no tengo todo tu tiempo niña pato! –Exclamó el pelinegro dándose cuenta de que Ahiru se había quedado paraba observando a Rue y a Mytho–.

– ¡S-Sí! –Exclamó asustada mientras corría para llegar junto a su maestro–.

Después de unas cuantas vueltas entre los pasillos, los cuatro jóvenes, seguidos del maestro y dueño de la agencia de ballet, entraron en el salón de hielo.

Luego de un par de vueltas, llegaron a una gran puerta, de la cual se una luz tan pura como la nieve.

– ¡Wuahh! Es hermoso –Dijo la chica de cabellos naranjos. El lugar era amplio y muy pero muy blanco…-

– ¿Sabes al menos algo de patinaje? –Preguntó el pelinegro sin perder su tono frio–.

–Em, bueno, cuando era pequeña siempre patinaba… Aunque eran patines normales, jamás he patinado en hielo –Dijo con una sonrisa tonta y nerviosa–.

–Bueno, algo es algo… –Dijo resignado– Rue, búscale una malla adecuada y patines provisorios, luego veremos cuando compraremos los suyos propios –Ordenó–.

–Está bien –Dijo resignada y un tanto molesta ante el tonito mandón de su amigo–. Sígueme Ahiru, otra vez –Y sonrió de forma torcida-.

–Sí… –Asintió mientras seguía a su nueva amiga–.

Una vez Ahiru estuvo lista, ambas chicas volvieron al salón de Hielo en donde encontraron al famoso Berthomier Fakir practicando. Se veía hermoso, y sinceramente parecía otra persona, su mirar era sincero, dulce y sereno… y sus movimientos, eran agiles y elegantes.

–Hey Fakir –Llamó Rue– Ya he traído a Ahiru…

–Bien –Dijo el altanero joven–. Entra –Le dijo mientras llegaba patinando a la entrada de la cancha de hielo–.

–Sí… –Susurró mientras temblaba. Tenía mucho frio–.

La chica puso un pie dentro de la cancha con cuidado, y luego puso el otro. Segundos después, ya estaba girando con la cara pegada al hielo…

– ¡¿No dijiste que sabias algo? –Exclamó exasperado y enojado el pelinegro–.

– ¡Dije que había patinado pero no en hielo! –Exclamó enojada la chica de cabellos naranjos mientras se sobaba la nariz– ¡Tengo frio!

–Deja… Te ayudo a pararte –Le dijo mientras se agachaba un poco y la tomaba de la mano para pararla del frio piso de hielo. Grave error… La chica que aún estaba adolorida por el impacto, perdió el equilibrio y se resbaló nuevamente, pero ahora tirando junto con ella al pelinegro, quien cayó encima de ella en una posición… Ni bonita ni agradable para ambos, y además…

Se habían besado por error…


Mevrouw*: señorita (Holandés)

Tante*: Tía (Holandes)

Meneer*: Señor (Holandés)

Monsieur*: Señor (Francés)

Madame*: Señorita (Francés)

Le pays de l'amour* : El país del amor en Francés

Hilarion no Toi*, de Giselle: Track 22 del primer CD de la discografía de Princess Tutu. Básicamente es la instrumental que suena en el acto numero II de Giselle, cuando muere Hilarion.