Después de un año desaparecida por este fic, finalmente pude escribir un nuevo capítulo. Me he estancado bastante en mis historias y créanme, es algo horrible y estresante. Lamento mucho el tiempo que las he hecho esperar y el tiempo que las haré esperar nuevamente. No sé cuando volveré a actualizar y no creo que sea pronto.

El capitulo en sí es corto, y lo siento también por eso, pero está lindo y creo que los sentimientos de los personajes se están demostrando más. Espero que les guste.


Koori no Ai


La resolana del día le despertó. Estaba nublado, pero aún así el sol se hacía notar por el gran resplandor que le brindaba a las nubes. Ahiru abrió los ojos somnolienta; a pesar de haber logrado dormirse más temprano, aún estaba agotada. Habían pasado demasiadas cosas como para olvidarlas, y aún estaba la petición de Fakir…

–Supongo que tomaré esa decisión –Suspiró cansada–. No he de olvidar el motivo por el cual estoy en este lugar.

Se incorporó lentamente y cuando estuvo de pie, estiró sus extremidades y movió su torso de un lado a otro para despertar su aún atontado cuerpo. Una vez halló si cuerpo estable, se soltó el cabello e ingresó al baño con toalla en mano.


Estaba nervioso, le preocupaba la respuesta de Ahiru aún cuando lo que le pidió fue trivial. Pensaba en que quizás la manera en que le pidió aquel favor no fue la adecuada o que quizás ella de esa forma se habría dado cuenta de sus sentimientos por ella o algo así, y eso, le ponía los pelos de punta.

–Maldita patosa… –Susurró mientras entraba a la pista de patinaje–. ¿Por qué me gustas tanto Ahiru…?

– ¡Buenos días! –Escuchó una voz a sus espaldas. Fue tan enérgico el grito, que casi se resbala. Enfadado, se giró para ver a la recién llegada y no pudo evitar comenzar el día regañándole–. ¿Por qué tenías que gritar? ¡Pude haberme caído!

–L-Lo siento, no era mi intención asustarte –Sonrió apenada–.

–No es que me hayas asustado –Desvió la mirada. Si no hubiera estado pensando en aquello, quizás no se hubiera sobresaltado–.

–Pero es que casi te caes… –Susurró ella mirándole con el seño fruncido–.

–Calla –Dijo en seco–, y mejor entra a la pista. Es hora de comenzar tus clases.

–Sí maestro gruñón –Se quejó deslizándose hacia él–.

– ¿Gruñón? Quizás si no fueras tan torpe y tonta no lo sería –Le encaró irónico–.

–Hey, si vas a estar así de antipático, será mejor que rechace tu propuesta –Infló sus mejillas demostrando su enfado de manera infantil, mientras posaba sus manos en el talle reprochando la actitud de su instructor–.

– ¿Eh? –Le miró relajando el seño, con los ojos bien abiertos ante la sorpresa–. ¿Eso quiere decir que aceptas?

–O eso planeaba hacer, pero en vista de tu comportamiento… –Patinó lejos de él dándole la espalda–.

–Ok Ahiru, lo siento, no quise ser antipático –Patinó hasta estar frente a ella–. Realmente quiero que seas tú…

–… –Se sonrojó al ver la expresión afligida Fakir. Realmente le sorprendía que a él le importara que ella fuera su pareja en aquel evento–.

– ¡E-Espera! –Se detuvo y llevó una de sus manos a la frente– Sonó raro, n-no vayas a malinterpretarlo, y-yo… –Se había dado cuenta demasiado tarde de que había expuesto demasiado sus sentimientos. Se sintió nervioso y se sonrojó al ver la expresión de la ojiazul–.

–Gracias –Dijo finalmente descolocando al pelinegro con una hermosa sonrisa–. Me siento alagada de que confíes en mi de esta manera –Su corazón comenzó a latir con fuerza. Se sentía feliz y enternecida, y a la vez… asustada. Sentía el impulso de querer abrazarlo, más solo concentro sus deseos y los aminoró utilizando sus manos–.

–Ahiru… –Susurró con suavidad al sentir la calidez de las manos de ella, tomando las suyas–.

–No te defraudaré –Dijo con las mejillas sonrosadas–. Daré lo mejor de mí para que tu presentación sea un éxito.

– Entonces será mejor que nos pongamos a trabajar –Dijo con un tono inusual en él. Ahiru se estremeció ante la voz dulce y suave de Fakir–. Demos nuestro mayor esfuerzo, juntos…

– ¡Sí!

Una figura albina observaba desde el marco de la puerta con una sonrisa torcida, la cual mesclaba tanto ternura como melancolía. Se sentía estúpido y aunque sabía que no debía de estar allí, no podía dejar de observar el avance de ellos dos.

– ¿Mytho? –Le llamó una voz femenina a sus espaldas–. Mmh… –suspiró al ver lo que el muchacho observaba–. ¿Estás bien?

–Sí –Respondió secamente comenzando a caminar alejándose de la sala de patinaje–.

–Mytho, si hay algo que te moleste… sabes que puedes confiar en mí, ¿vale? –Le miró con tristeza caminando junto a él por el pasillo. Mytho estaba sufriendo, y eso le hacía sentir tristeza… y aunque sabía que ella no tenía la culpa, se sentía enfadada con Ahiru–.

–Lo sé, gracias Rue –Se paró en seco. Le dolía el corazón, tanto así que empuñó sus manos intentando reprimir la rabia y la tristeza que sentía–. Rue, sé que esto lo que yo quería, que Ahiru y Fakir avanzaran un poco, pero al ver que ya se llevan mejor, que al menos ya se tienen confianza y son amigos… Tan solo con eso yo…

Rue intentó alzar la mano para tocar el hombro del albino, más se detuvo al sentir la gran pesadumbre que el sollozo del muchacho desprendía. No podía hacer nada más aparte de estar a su lado en silencio.

–No sé qué ocurrirá conmigo cuando ellos dos comiencen a salir juntos –Se sintió cansado, por lo que decidió apoyar su espalda contra una pared mientras rodeaba con un brazo su estómago y con la mano del otro, intentaba frenar su silencioso llanto–. ¿No soy patético Rue? ¿No estaré siendo demasiado contradictorio y egoísta?

–Mytho, no es eso…

–Rue, yo realmente no deseo que las cosas resulten entre ellos. Amo a Ahiru, Rue… la he amado desde que era un niño, he intentado sacarla de mi corazón utilizando a muchas jóvenes… He intentado enamorarme de alguien más, pero lo único que he conseguido es herir a otras personas.

–Mytho… –Rue sintió que su corazón se quebrajaba levemente, mas el dolor que sintió por ella no significó nada al ver la tristeza de su ser amado. Deseó poder ayudarle, serle de utilidad, quizás apoyarle en su conquista pero no se atrevió a abrir la boca–.

Con la dulzura de una madre, la chica de ojos rojizos abrazó a Mytho, intentando suprimir la tristeza de éste. El día recién comenzaba, y las cosas se estaban poniendo feas para ambos.

–Mytho, te daré un consejo.

– ¿Eh?

–Aunque no sirva de nada, lucha por ella –Se separó de Mytho y le miró con dulzura–. Al menos con eso, podrás darte por vencido si es que Fakir se gana su corazón –Con suavidad, tomó las manos de Mytho tratando de brindarle seguridad–. Desde este momento, lo mejor será que comiences a pensar en ti y en cómo te sientes. No puedes apoyar a Fakir en esto, es por eso que desde ahora, debes de comenzar a luchar por ti. Hazle ver a Ahiru cuáles son tus sentimientos e intenciones.

–Ya lo he hecho, ahora solo falta que ella…

– ¿Tome una decisión? –Completo la frase–. No te quedes con sólo eso Mytho, acércate más a ella, quizás de esa forma, se aviven los sentimientos que ella sentía por ti en antaño.

–Gracias Rue –Sonrió, limpiando sus mejillas y ojos las lágrimas recién derramadas–.

–Anímate ¿vale?

–Sí.

Las horas pasaron rápidamente durante la mañana, aunque para Ahiru, esta sesión de patinaje se le hizo eterna. Estaba comenzando a aprender

– ¡Auch! –Se quejó Ahiru al caer por enésima vez durante esa mañana–. Fakir, ¡no puedo hacer la voltereta!

–Eres demasiado torpe –Dijo con una mano en la frente, intentando relajarse–. Te dije que debes de impulsarte con el pie izquierdo y girar el derecho para que cuando dejes de girar, te apoyes en el ¡pero lo haces al revés o no giras correctamente la pierna! Si no haces la inclinación perfecta con tu rodilla, esta obviamente perderá equilibrio y caerás –Suspiró–.

– ¡P-Pero es difícil!

–Ah~ –Suspiró de nueva cuenta–. Vamos a dejarlo hasta aquí por hoy ¿vale? –Dijo tendiéndole la mano a Ahiru para que se levantara–.

–Está bien–Dijo resignada, parándose con la ayuda del pelinegro–. Fakir…

– ¿Mmh? –Le miró–.

–Lo siento…

–No tienes porqué disculparte tonta –Sonrió con dulzura–. Tenemos tiempo para que aprendas lo necesario

–Aún así intentaré seguir practicando durante mi tiempo libre.

–Está bien, pero no te sobre esfuerces –La actitud de ella le enternecía, ni siquiera se había dado cuenta de cuando dejó que su mano llegara hasta la cabeza de ella para acariciarle como si de una niña se tratase–. Vamos a comer algo, yo invito.

– ¿De verdad? ¡Genial! ¡Quiero filete con papitas fritas y ensalada! –Dijo mientras ambos se dirigían a la salida de la pista–.

–Oi, oi, no te aproveches de la situación –Le regañó–.

–Pero dijiste que tú invitabas –Se quejó apenada–.

–Pero no te dije que podías pedir todo lo que se ocurriera.

–Pero, pero… –Hizo un puchero–

–Ah~, está bien –Dijo resignado–.

– ¡Hurra! Entonces de postre, ¡quiero una tarta con helado!

–Eres una cerda. Cambié mi opinión de ti, desde ahora serás pato-chancho

– ¡Oye!

Y así se la llevaron durante la hora de comida y parte de la tarde mientras Ahiru repasaba las palabras que Fakir le había encargado aprender del diccionario. Una vez terminados los quehaceres, ambos se separaron para hacer sus demás deberes justo a tiempo cuando una singular persona, llegaba a la academia como nuevo aprendiz de danza.

–Finalmente te he encontrado, mademoiselle –Sonrió al ver la silueta de Ahiru, desaparecer por uno de los cuantos pasillos del primer piso de la academia–.


Eso es todo, lamento que sea tan corto y dejarlo así. Espero que pronto me llegue la luz divina nuevamente para poder actualizar de nuevo.