Hola!!

Espero les guste esta nueva historia que traigo. Muy diferente a las anteriores. Ja sólo por si no lo saben los peronajes no me pertenecen.

Un Beso!!!


No dejes de creer, sostente a este sentimiento.

Vogue

Marie Alice Brandon era completamente feliz, nada en este universo podría nublar su día perfecto. Había esperado toda una vida para alcanzar su sueño, y hoy en unas cuantas horas todo lo que hasta el momento eran fantasías se harían una realidad palpable.

No tenía que preocuparse por nada, tenía años planeándolo todo, así que esa mañana, sólo tomó un pequeño desayuno, y se dejó consentir por todo el ejército de peinadores, maquillistas que resaltarían su impecable imagen la cual impactaría y dejaría sin palabras a sus nuevos compañeros.

En un abrir y cerrar de ojos estaba lista, sabía que todo estaba perfecto, pero por si las dudas decidió dar un último vistazo al espejo, empezando desde abajo : Sonrío al ver reflejadas sus exclusivas botas altas Jimmy Choo confeccionadas en piel color hielo, con una fina cinta a la altura del tobillo de piel color negro acabadas en un sencillo broche plateado, con un adorno en nácar, tacón de 7 centímetros, con unos pequeños adornos plateados, le encantaban como se amoldaban como guante a su pantorrilla, quedando justamente 6 centímetros por debajo de la rodilla, la cual era exquisitamente cubierta por unos leggins negros bastantes sencillos que servían sólo para acentuar el excelso minivestido blanco que la casa Channel le había preparado para la ocasión. Nada de accesorios, ella por sí sola bastaba para darle la vida a todo el conjunto.

Una vez realizado el chequeo tomó su bolsa –creación original Brandon- y salió dando pequeños saltitos hacía la recepción, donde la esperaba un flamante Porsche 911 Turbo amarillo, que la llevaría directo a las oficinas de Condé Nast Publications, Inc donde la misma Anna Wintour la presentaría a los medios como la nueva subeditora de la revista Vogue. Todo un evento, pues era totalmente increíble que alguien tan joven ocupara el puesto, pero nadie en el medio dudaba de su talento, el cual se había demostrado desde hace dos años cuando fue nombrada editora de Vogue Teens.

Antes de llegar a su destino, se puso sus lentes oscuros con incrustaciones de diamante de Tiffany y tomó una fotografía con su iphone de ella en el interior del auto, y otra hacia la entrada del edificio que la había visto crecer y hoy la vería triunfar.

-¿Está nerviosa?- le preguntó el conductor al verla tan pensativa.

- No, para nada. Sé que todo saldrá perfecto, yo supervisé todo, y además mi horóscopo nunca miente.

El conductor sonrió pensando que lo último había sido alguna broma, pero lo cierto era que Alice le daba gran importancia a las artes adivinatorias, confiaba en las estrellas tanto como en su instinto, y hasta la fecha jamás le habían fallado.

Alice tomó una gran bocanada de aire y salió del auto con el porte de una supermodelo, y con la actitud de una estrella de Broadway.

Whitlock Repeating Arms Company

Jasper Whitlock III no podía ser más infeliz en estos momentos, a pesar de que el sol brillaba en su elegante recamara del hotel Mandarin Oriental de Nueva York. Estaba molesto con su hermana, Rosalie, quien lo había metido en esta tontería, pero sobre todo estaba molesto con él quien aún no podía creer que hubiese renunciado a sus estudios para dirigir la compañía de la familia, la cual le provocaba más sentimientos negativos que positivos.

Su familia se había dedicado desde hace cien años a la fabricación de armas, y era la compañía puntera en la industria bélica. Hasta hace unos pocos él se sentía orgulloso del legado e incluso había tenido una corta pero reconocida carrera militar, pero todo había cambiado, y hoy no había otra más que enfrentar la batalla que tenía por delante.

¡¿Acaso no es maravillosa la suite?! – Le preguntó Rosalie quien no paraba de disfrutar el poder verse reflejada en el gran espejo que adornaba la estancia. -Royce tenía razón al recomendarnos este lugar, no tiene comparación.

Hubiera preferido algo más sencillo, extraño Texas, extraño mi casa, mi cama. No necesito nada de esto- Dijo señalando la sala cubierta de paneles de madera, y decorada con televisores LCD de pantalla planta y alta definición.- Lo único que disfruto es la vista panorámica de Central Park y el Río Hudson.

¡Sabía que algo tenía que gustarte!- Ahora apresúrate que hoy he sido invitada a una presentación en Vogue y no quiero llegar demasiado tarde.

Jasper no dijo más, a veces el silencio era su mejor aliado. Había olvidado lo molesto que era tener las oficinas administrativas de la compañía en el mismo edificio que la editorial de Vogue. Odiaba a las personas superficiales, y gracias a la revista el edificio entero parecía una convención de descerebrados la mayor parte del tiempo. Rosalie por su parte amaba compartir el edificio con ellos, y no era un secreto que ésa era la única razón por la que su hermana se interesaba en las Relaciones Públicas de la empresa, pues tenía la esperanza puesta en que algún día la invitaran a ser una de sus modelos.

A la muerte de sus padres él había tratado de convencer a su abuelo de que lo mejor era seguir manejando todo desde Texas, donde se producían las armas, pero Rosalie opinaba que manejar la empresa desde Nueva York los pondría a un nivel más competitivo y le daría mayor seriedad y sofisticación al negocio. Lo cierto es que ella odiaba ser una "pueblerina" y siempre había soñado con la Gran Manzana.

Jasper era joven para dirigir una compañía de tanta tradición, así que aunque él tomaba la mayoría de las decisiones, su abuelo aún seguía siendo la cara de Institución, ya que el joven Whitlock no disfrutaba de la fama, y prefería mantener un bajo perfil dentro de las actividades en las cuales estuvieran involucrados.

-La limousine nos está esperando- Le informó Rosalie.

- Ve tú, yo iré en mi moto.

- ¿Estás loco?

- Hubiera preferido irme en mi pura sangre, pero no creo que estos caminos sean adecuados para un fino caballo.

Rosalie sabía que era inútil tratar de cambiar a su hermano así que se alejo sin más. Era terrible no poder hacer nada.

Jasper odiaba Nueva York, tanta gente pensando sólo en ellos, tanto ajetreo sin un propósito en si lo volvían loco. Lo único bueno de viajar en moto es que podía llegar más rápido a la oficina, pero eso también significaba toparse con espectáculos como el que veía a través de su casco. "UnPorsche 911 Turbo amarillo, ¿que persona tan vanidosa se atrevería a llegar en esa cosa?" pensó a la vez que entraba al edificio por la puerta de servicio.


Si les gusto o no, por favor no dejen de decirmelo para mí su opinión es muy importante. GRACIAS!!!