-Nunca duermas en la cama de un extraño-

Disclaimer: Los personajes y todos los elementos de Twilight pertenecen a Stephenie Meyer. La historia es propiedad exclusiva de WndrngY, yo sólo me adjudico la traducción. Queda prohibido publicarla o postearla, en ninguno de los dos idiomas, sin el expreso consentimiento de la autora.


Sowelu es una gran beta, pero también una gran amiga. ¿Qué tal un saludito navideño para ella?


Capítulo Veintinueve

Another Day in Paradise

B POV

Dormí en el viejo cuarto de Edward en lo que ahora era la casa de Jasper y Alice. Se veía completamente diferente sin todas las cosas de Edward, pero la cama seguía siendo la misma cama grande y confortable donde había comenzado todo. Todas las noches me acomodaba bajo las mantas, sintiéndome solitaria y un poco rara sin él, esperando su llamado cerca de la medianoche de Hilton Head. Y cada noche me sentía completa de nuevo cuando escuchaba su voz. Había pasado toda una semana, así que necesitaba tener al menos su voz para sentirme bien.

El primer día había sido increíblemente largo, porque el vuelo había sido muy temprano en la mañana. El almuerzo en casa de Carlisle y Esme fue… una aventura. La comida estaba deliciosa. Si alguna vez llegara a estar en posición de elegir un sous chef para mí, emplearía a Esme sin dudarlo ni un segundo. Kate y Garrett también estaban allí con E.J. y Molly Kate, que ya había comenzado a caminar y hablaba bastante.

"¡Hola, E.J.!" dije cuando lo vi entrar en la cocina, donde yo ya estaba charlando con Kate, Garrett y Esme. La última vez que había estado aquí él había sido muy dulce, aunque un poco vergonzoso conmigo. Esta vez, me ignoró completamente.

"¡Edward Jasper McCaffrey! ¡No seas maleducado!" lo regañó Kate.

E.J. se dio vuelta y respondió a mi saludo con una voz muy baja, rozando lo hostil. Garrett lo llevó a un costado, "Vamos a dar una vuelta, amigo."

"Lamento eso," se disculpó Kate. "Ha estado de mal humor desde que le dije que Edward no vendría esta vez."

"Él extraña mucho a Edward, ¿verdad?"

"Oh, sí. Edward le hace la vida imposible, pero a E.J. le encanta. Es como una relación de hermano mayor. Adora a Jasper también, claro, pero extraña tener a Edward por aquí para jugar."

Yo sabía que la familia de Edward lo extrañaba, pero nunca me había puesto a pensar en cómo les había afectado que se fuera, especialmente a E.J.

"Está enojado conmigo, ¿no? ¿Porque me llevé a Edward?"

"Oh, Bella. Él es un niño, y tú sabes que a los niños a veces se les ocurren cosas. Lo superará. Es sólo que se puso muy contento cuando le dije que veníamos a verlos a ustedes casa de los abuelos, porque pensó que Edward estaría aquí. Cuando le explicamos que no vendría… bueno, ya ves lo que pasó."

"¡Y no lo culpo!" repliqué con vehemencia. "Por favor no lo castigues por mi culpa. Tiene todo el derecho de sentirse así."

"Bueno, eso es cierto, pero no tiene derecho a ser grosero. Esa es la ley aquí." Kate me sonrió tranquilizadoramente y cambió de tema, pero yo seguía sintiéndome horrible.

Exactamente a la una y media, Esme nos llamó a todos para almorzar. Todos nos reunimos alrededor de la mesa del comedor esta vez, porque estaba muy fresco para comer en el patio. La mesa estaba puesta de forma perfecta y la comida se veía fantástica. Esme estaba ligeramente despeinada, lo que me hizo adorarla aún más. Si hubiera hecho semejante comida por su propia cuenta, a tiempo y sin inmutarse ni un pelo de la cabeza, la hubiera odiado un poquito.

El almuerzo empezó muy bien, con todo el mundo contándose las últimas noticias y bromeando. Carlisle contó que el negocio estaba en auge, a pesar de la crisis de viviendas, aunque ahora estaban haciendo más adiciones y renovaciones que construcciones nuevas. Esme nos entretuvo con historias de sus clientes de diseño; una de ellas quería un cuarto "rumpus" que combinara con su poltrona estampada de leopardo color púrpura. Jasper estaba trabajando en un mural encargado por la Biblioteca del Condado de Beaufort. A Kate le habían ofrecido recientemente un puesto como contadora forense en la oficinal del fiscal del distrito del condado de Fulton, y ella y Garrett estaban tratando de encontrar la manera de acomodar sus tiempos para que ella pudiera aceptar el puesto. (N/T: Un cuarto "rumpus" es un cuarto recreativo, algo así como un cuarto de juegos, pero también se puede usar para fiestas o reuniones)

"Significaría comprometerse por una gran cantidad de tiempo, y entre mi trabajo y el de ella, los chicos tendrían que estar en una guardería por demasiadas horas. Así que estoy pensando en ser un papá 'amo de casa' por un tiempo," dijo Garrett. Hablaba de forma casual, pero parecía estar buscando opiniones más que simplemente haciendo un anuncio. Él era el editor de prensa local del diario The Atlanta Constitution.

"¡Wow!" exclamó Rosalie. Me puse un poquito nerviosa porque no sabía qué quería decir, pero su rostro se iluminó con genuina admiración. "Ese sería un regalo increíble para tu esposa. Justo lo que ella ha estado haciendo por ti hasta ahora."

Creí que Garrett podría sentirse ofendido, pero él sólo asintió de forma pensativa. "Es verdad. Y aún así puedo hacer algunos trabajos, ya sabes, escribiendo como periodista independiente. Parece justo desde todos los ángulos. Además, es probable que ella haga más dinero que yo a largo plazo."

Kate bufó. "Ninguno de los dos va a hacerse rico con las profesiones que elegimos, pero nos las arreglaremos." Ella y Garrett compartieron una mirada significativa y luego continuaron con la conversación.

E.J. continuó callado y distante, pero contestaba con amabilidad cuando le hablaban. Yo sólo quería abrazarlo y decirle cuánto lo sentía, y que entendía lo mucho que extrañaba a Edward. Molly Kate, por otro lado, era otra historia. Gobernó la mesa como un déspota, aunque de temperamento dulce, siempre y cuando se saliera con la suya. Estaba sumamente disgustada con la conversación sobre el brócoli que había en su plato, pero Jasper estaba intentando convencerla de comer un poco.

"Anda bebé, sólo un bocado. ¿Por mí?" le rogó, mostrándole sus ojos de cachorrito.

Molly Kate se inclinó hacia adelante y golpeó a Jasper con su cuchara. "¡No, Japper! ¡No soy bebé!"

Todo el mundo se reía mientras la discusión seguía subiendo de tono, y la expresión de Molly Kate se ponía cada vez más molesta.

"Haré un trato contigo," ofreció Jasper finalmente. "Si tú te comes la mitad, yo me comeré la otra mitad."

Molly Kate lo miró con suspicacia, pero dijo "Bien."

Jasper cortó el pedazo de brócoli en dos mitades desiguales, pero antes de que pudiera darle a ella la más grande, ella le arrebató el más pequeño y se lo metió en la boca.

Alice se estaba riendo tan fuerte que tenía lágrimas en las mejillas… y luego estaba llorando con tanta fuerza que no podía respirar.

Jasper puso su brazo alrededor de ella al mismo tiempo que todo el mundo se quedaba en silencio, confundidos y alarmados.

"¿Triste?" Preguntó Molly Kate, inclinándose hacia adelante para mirar a Alice con sus pequeñas cejas fruncidas de preocupación.

"No, estoy bien, cariño," intentó convencerla Alice, pero las lágrimas seguían cayendo. "Lo lamento mucho," se rió entre lágrimas, dirigiéndose a los adultos. "No sé qué anda mal conmigo. He estado tan estresada."

"Oh, cariño, ¿has logrado dormir?" preguntó Esme.

"¡Sí! Duermo todo el tiempo," lloriqueó Alice. "Cuando no estoy durmiendo, estoy comiendo. Cuando no estoy comiendo, estoy llorando. Soy un caso perdido."

Jasper se sacudió como si lo hubieran electrocutado, golpeando el tenedor que tenía apoyado en el plato, que fue a parar al piso de parquet.

"¡Jasper! Está—"empezó Kate, pero él la detuvo con un gesto.

"Alice, vamos a tomar un poco de aire," dijo él, tomándola del brazo.

Una vez que estuvieron afuera, todo el mundo empezó a hablar al mismo tiempo, mayormente bombardeándonos con preguntas a Rosalie y a mí. Todo lo que podíamos hacer era decir la verdad: no sabíamos si Alice estaba embarazada o no.

Alice y Jasper no volvieron a la mesa, pero el resto de nosotros terminamos el espléndido almuerzo e intentamos hablar de otras cosas. Cualquier cosa excepto lo obvio. Como a la media hora, Garrett finalmente no pudo aguantar más.

"¿A dónde demonios fueron? ¡El suspenso me está matando!" dijo, golpeando su vaso de té helado contra la mesa por el disgusto.

"Cuida tu lenguaje," le recordó Kate en un susurro.

En ese momento capté la mirada de E.J. y vi que él me sonreía un poquito, a pesar de su enojo. Obviamente se estaba muriendo por hacerle notar a alguien que había escuchado a su padre maldecir y dio la casualidad de que yo estaba mirando en su dirección en ese momento. Le dirigí un guiño y miré rápidamente hacia otro lado, no queriendo volverme uno de esos molestos adultos que se la pasaban guiñándome a mí cuando yo era niña. Yo siempre odié eso.

Cuando Esme se puso de pie y empezó a limpiar los platos, la detuvimos y la obligamos a retirarse a la sala de estar. Pero nos hicieron lo mismo a Rosalie y a mí y nos prohibieron limpiar porque éramos las invitadas que habían viajado toda la mañana para llegar aquí. Carlisle, Garret y Kate se encargaron de levantar la mesa y lavar los platos, lo que resultó muy bienvenido para mí. Emmett a menudo decía que yo siempre me encargaba de cocinar para no lavar los platos, cosa que odio hacer. No voy a decir que no tenga razón.

"Así que, Esme," comenzó Rosalie tan pronto como estuvimos sentadas. "¿Va a ser un problema que Alice esté embarazada?"

Me encogí ante su franqueza, pero esperé atentamente por la respuesta. Lo último que Alice necesitaba en esta vida era más padres desaprobadores.

"¿Quieres decir si será mal vista y rechazada por ser una mujer de poca moral?" Preguntó Esme, sus ojos brillantes de malicia.

"De hecho, sus propios padres probablemente van a renegar de ella con ese argumento," disparó Rosalie. "Han estado buscando una razón para hacerlo por años."

"¿De verdad? Jasper nos ha dicho que eran estrictos, pero…"

"Lamento decirlo, pero sí," me entrometí. "Sus padres son religiosos… fanáticos, digamos."

"Locos, digamos," intervino Rosalie. "No son religiosos, son sólo unos mezquinos, odiosos—"

"Tal vez," interrumpí. "De cualquier manera, siempre han sido muy duros y críticos con ella. Nosotras sólo queremos saber qué debería esperar ella, sabes… en cuanto a la reacción de la familia."

"¿Les parece que yo soy ese tipo de persona?" preguntó Esme, mirándonos a mí y a Rosalie seriamente.

"¡No! ¡Lo lamento, no es eso lo que queríamos decir!"

"Sólo estamos cuidando de Alice. Las cosas son un poquito diferentes aquí," agregó Rosalie con un encogimiento de hombros, supongo que refiriéndose al Sur en general.

"Sólo en la superficie, querida. La gente es gente a donde quiera que vayas. Nosotros adoramos a Jasper y Alice. Quizás yo desearía que tuvieran un poco de tiempo para ellos, para disfrutar de ser sólo marido y mujer antes de empezar una familia, pero fuera de eso, aquí no habrá críticas ni prejuicios. Lo que sí habrá es una celebración. ¡Otro nieto!"

"Eso sería maravilloso, algún día," dijo Alice desde la arcada de entrada. "Pero por ahora, no estoy embarazada."

Para la hora en que nos fuimos, me tenía convencida. Alice se rió ante la más mínima implicación de que podría estar embarazada, figuradamente dándole a Jasper golpecitos indulgentes en la cabeza por su falta de lógica. Estaba estresada por la distancia con Jasper, la boda que estaba próxima, el cambio que implicaba dejar a sus amigos y familia detrás. Ese estrés era la raíz de sus problemas para dormir; y la falta de sueño estaba generándole esa inestabilidad emocional y las ganas de comer todo el tiempo. Para cuando terminó de hablar, todo el mundo se reía por la tonta idea del embarazo.

Esme nos mandó a casa de Jasper con las sobras después de prometer que se reuniría con Kate y con nosotras en la tienda de novias para la prueba de vestido. Jasper, Garrett y Carlisle hicieron planes para llevar a los niños a recoger caracoles temprano y por la tarde mirar el partido. No me pregunten qué partido. Siempre hay algún partido.

De vuelta en casa de Jasper, Rosalie y yo nos quedamos un rato mirando TV y mordisqueando algunas sobras. Alice y Jasper desaparecieron en el cuarto de él casi tan pronto como llegamos, y no volvimos a escuchar de ellos.

"Esto apesta," resopló Rosalie de pronto. "Sabes lo que están haciendo ellos ahí."

"¿Y qué?" Me reí de su expresión contrariada.

"Y… que no es justo, eso es." Me sacó la lengua, luchando por contener una sonrisa.

"Ahora sabes lo que sentí yo cuando tú y Emmett lo estaban haciendo en un cuarto, Jasper y Alice en el otro, mientras yo estaba sola."

"Si mal no recuerdo, eso duró como tres horas. Y luego tú estabas liberando a tu zorra interior con Dedos Mágicos."

Me levanté, recogiendo los restos de nuestros bocadillos y fingiendo una retirada digna. "Hablando de eso, me voy a mi cuarto a llamar a Dedos Mágicos para desearle buenas noches."

Rosalie resopló, levantándose del sofá también. "¡Y yo voy a llamar a Emmett para decirle buenas noches hasta que la mano se le ponga tiesa!"

"¡Muy lindo!" Le grité mientras se iba. "¡Voy a usar eso para el brindis de tu boda!"

El día siguiente fue una locura de cosas relacionadas con la boda. Sólo la prueba de vestido hubiera sido suficiente para mí. Estaba lista para meterme en la cama para recuperarme de eso a medio día; pero luego hubo una degustación del menú, seguido por un paseo por el lugar donde se haría la recepción. Alice había encontrado todos los vendedores locales a través de Kate, Esme y sus conexiones, con algunos aportes de Jasper; y había hecho todos los arreglos por teléfono o por internet. Ahora que estaba en la ciudad, no podía esperar para visitar y aterrorizar a todos y cada uno de ellos; y quería hacerlo todo en cinco días, antes de que Rose y yo volviéramos a Seattle.

Los hombres y los niños nos encontraron para cenar temprano (o almorzar tarde) en el Sunset Grille. Estaba tentada de probar algo diferente, pero mi boca ya estaba salivando por los camarones de sémola así que pedí justamente eso, aunque también picoteé de los platos de todos los demás. La comida no me decepcionó y me encontré pensando en todas las posibles combinaciones que podría hacer con la comida del norte que yo solía usar y los sabores del sur que ahora me acariciaban el paladar.

Mi imaginación se estaba construyendo un restaurante junto al mar, decorándolo y llenándolo de gente a la que servirle mi propia visión de "matrimonio" entre norte y sur cuando Rosalie me dio un fuerte codazo en las costillas.

"¡Ow! ¿Qué?" demandé.

"Shh," me advirtió. Había tantas conversaciones alrededor de la mesa que nadie se fijó en nosotras. Una vez que Rosalie se aseguró de que efectivamente nadie nos prestaba atención, empezó a hablar en voz muy baja. "Alice está bebiendo té dulce con la cena."

"¿Y?" Me encogí de hombros.

"¿Cuándo has visto a Alice tomando otra cosa que no sea vino cuando salimos a cenar afuera?"

Estaba por empezar a responder, pero Rosalie siguió: "Y no bebió nada de champaña en la tienda de vestidos."

"Ninguna de nosotras bebió. Era demasiado temprano para eso."

Rose rodó los ojos. "Y le dijo al del catering que no se moleste en hacernos probar el servicio de vinos sugeridos en la degustación. ¿Por qué haría eso?"

"¿Qué estás queriendo decir?" pregunté, aunque ya sabía la respuesta.

"No está bebiendo alcohol. Para nada."

"Porque está embarazada," suspiré.

"O al menos sospecha que podría estarlo, a pesar de la impresionante actuación de ayer. Opino que deberíamos seguir con la Operación Clear Blue Easy." (N/T: ClearBlue es una marca de test de embarazos)

Tomé un gran trago de mi vaso de agua y asentí solemnemente.

"Se supone que tengo que caer en esto, ¿verdad?" demandó Alice esa noche. Operación Clear Blue Easy no estaba saliendo muy bien.

Cuando volvimos a casa de Jasper –todavía me costaba pensar en ella como la casa de Alice y Jasper–, como decía; al regresar, les pedí a Rosalie y Alice que vinieran a mi cuarto, pretendiendo estar angustiada. Dije todo lo que Rose y yo habíamos estado practicando: que me había salteado un par de pastillas anticonceptivas por accidente y que ahora estaba realmente asustada porque creía que podía estar embarazada.

"Especialmente después de lo de ayer," le dije a Alice, tratando de generar lágrimas verdaderas en mis ojos. "Mientras todo el mundo pensaba que tú estabas embarazada, yo me la pasé pensando en que es probable que yo realmente lo esté."

Alice me miró con calma, pero sus ojos evaluaban cada uno de mis movimientos. Rosalie estaba siendo mucho más alentadora y comprensiva de lo que hubiera sido si la situación fuera real. Creo que eso fue lo que hizo a Alice sospechar. Cuando expuse mi plan de que todas deberíamos hacernos una prueba de embarazo (porque casualmente tenía tres de ellas en mi equipaje) para que yo no me sintiera sola, el rostro inquisitivo de Alice se transformó en una sonrisa sardónica.

"Se supone que tengo que caer en esto, ¿verdad?" se burló. "Entonces ¡sorpresa!, soy yo la que obtiene el resultado positivo. Gran plan, ¿eh? El único problema que tiene ese plan es que ¡no estoy embarazada!"

"¿Entonces por qué no bebiste nada hoy?" demandó Rosalie, dejando caer la fachada.

"Porque no tenía ganas. No soy alcohólica ni nada por el estilo. Yo no bebo mucho."

"Además, podrías estar embarazada," la pinchó Rosalie.

Alice saltó fuera de mi cama y se dirigió a la puerta como un vendaval. "Buenas noches, chicas. ¡Diviértanse descubriendo que ninguna de las dos está embarazada!"

"Bueno, eso resultó muy bien," dijo Rosalie después de que Alice cerrara de un portazo la puerta de su cuarto y el de Jasper.

"Vamos a tener que seguir el consejo de Edward y forzarla a hacer pis en el palito," dije.

"Eso no es mi plan," insistió Edward esa noche al teléfono. "Era una broma. No se te ocurra hacerlo y decirle que fue idea mía."

Me reí, pero no prometí nada. "Creo que sólo vamos a tener que esperar a que se dé cuenta sola. Es obvio que no está completamente segura de no estar embarazada, y eventualmente tendrá que verlo, ¿cierto?"

"Me imagino que sí. Espero que sea antes de que entre en trabajo de parto."

"Bueno, cuéntame de tu día," dije, abrazando una almohada y deseando que fuera él.

"Largo. Estamos en la cuarta revisión de los planos para la nueva sala de conferencias de la Universidad de Washington. A estas alturas Tom está trabajando todo el día y espera que todo el mundo haga lo mismo. Llegué a casa hace veinte minutos y él parecía sorprendido cuando vio que me iba."

"Me siento mal por su esposa. Esa no debe ser una buena vida para ella. Parecía bastante enojada y triste en la cena de aquella vez."

"Sí, bueno, esa noche también tú y yo estuvimos enojados y tristes, sin embargo en general estamos bastante contentos."

"Es diferente. Estábamos peleando porque queríamos que el otro estuviera a salvo, y porque queríamos estar juntos. Ella parecía estar luchando sola su propia batalla, como si él no fuera parte de eso."

Hubo un momento de incómodo silencio. "Supongo. Mira, nadie sabe qué sucede en el matrimonio de los demás, y yo ya tengo bastante intentando saber cómo manejar a Tom en el trabajo. La verdad es que no quiero meterme en su vida privada."

"Lo siento. No sé ni siquiera cómo empezamos a hablar de esto. Es sólo que no quiero que nosotros terminemos así, nunca."

"Nunca, Sugar. Ni en un millón de años. Ahora cuéntame de tu día."

A la mañana siguiente Jasper nos llevó a su estudio y luego a la Biblioteca del Condado de Beaufort para ver el mural en el que estaba trabajando. El chico era talentoso, de eso no había dudas. Bueno, tuve dudas cuando vi la marca de su trasero en la pintura sexual que había hecho con Alice, pero ahora ya no tenía dudas. Hubiera querido pedirle que hiciera algo especial para que Edward y yo pudiéramos colgar en nuestra sala de estar, pero repentinamente me sentí muy tímida al respecto. ¿Tendría el tiempo necesario, entre el mural y los shows en los que se iba a presentar? ¿Debería pagarle o se sentiría insultado si lo hiciera? Aún si quisiera, ¿podría pagarle? Edward me había contado de la pintura que vendió por 10 mil dólares, lo que a mí me había dejado aturdida. No es que no lo valiera, pero se me hacía difícil de creer que alguien pudiera o quisiera gastar tanto dinero en una pintura. Además, Edward tenía un montón de trabajos de Jasper, pero yo quería algo que fuera significativo para los dos, como pareja. Pero me acobardé y decidí preguntárselo en otro momento.

Por la tarde, después del almuerzo, Rosalie y yo decidimos ir a pasear para darle un poco de tiempo a solas a los enamorados. Visitamos un montón de tiendas y boutiques y encontramos un magnífico reloj pintado a mano para darles como regalo de mudanza.

"¿Esto no cuenta como regalo de bodas también?" preguntó Rosalie mientras esperábamos a que lo envolvieran.

"No, tenemos que regalarles algo más para la boda, y más te vale no ser tacaña. Tú serás la próxima ¿recuerdas?"

Eso encendió un brillo maníaco en sus ojos, y casi que pude ver su dedo retorciéndose de anticipación por agarrar una pistola registradora electrónica de Neiman Marcus. (N/T: Neiman Marcus es una tienda departamental muy conocida en los Estados, recordemos que ellos tienen por costumbre hacer grandes regalos de boda)

Cuando llegamos a casa yo fui directamente a mi habitación para esconder el reloj. Casi que me da un infarto cuando vi a Alice sentada en mi cama, con los test de embarazo en su regazo.

"¿Alice?" No tuve que preocuparme porque me arrancara el regalo de las manos y lo abriera sin preguntar. Ni siquiera se dio cuenta de lo que traía en las manos. Puse mis cosas en una silla y me volví para sentarme junto a ella. Después de un momento de silencio, puse mi cabeza en su hombro. En ese momento se estaba produciendo un punto de inflexión, y no quería arruinarlo por decir algo que no debía.

"Haré uno de estos si realmente quieres que lo haga," dijo finalmente. "Por apoyo moral."

"Oh, está bien. Gracias," balbuceé las palabras, haciendo que Alice soltara una risita irritada.

"Sólo ve a buscar a Rosalie."

Calmada y metódicamente, Alice abrió y preparó una prueba de embarazo para cada una. Resultó sorpresivamente anti climático. Nos turnamos para ir al baño, dejar el palito en el tarrito; y nos preparamos para esperar los tres minutos hasta que estuvieran listos. Yo no había querido arriesgarme, así que elegí las pruebas digitales más caras, pero también más fáciles de leer. Así que cuando el temporizador empezó a sonar, aparecieron las palabras escritas en las pantallitas digitales. No embarazada, No embarazada… Embarazada.

"Santa mierda," suspiró Alice. "Yo voy a ser mamá."

"Vas a ser una gran mamá," corregí, apretándola en un abrazo.

"Una mamá muy sexy," agregó Rosalie, rodeándonos a ambas con sus brazos.

Nos quedamos las tres de pie, abrazándonos y balanceándonos por un par de minutos hasta que Rosalie dijo "¿Saben qué apesta? Este es el tipo de ocasión que merece salir a emborracharnos, pero no podemos."

"Cállate, Rose," se rió Alice entre lágrimas.

El sonido de la puerta delantera abriéndose y cerrándose hizo que Alice saltara sobre sus pies. "Ese es Jasper. Lo mandé a la tienda."

"¡Oh! ¡No se lo digas todavía!" Dijo Rosalie, emocionada. "Puedes pensar en alguna manera genial de decírselo y—"

"¡Jasper!" Gritó Alice, corriendo por el pasillo y sacudiendo la prueba de embarazo en el aire. Jasper dio vuelta la esquina a toda velocidad al mismo tiempo que nosotras llegábamos detrás de Alice.

"¿Lo estamos, no?" demandó, alzándola en el aire. "¿Estamos embarazados?"

Alice sólo asintió contra su pecho mientras las lágrimas le caían por las mejillas.

Jasper soltó un grito ensordecedor y la apretó con más fuerza contra sí. "No lo puedo creer. Te amo tanto, Alice. ¡Es increíble!"

El resto de la noche se pasó celebrando y llamando a Carlisle y Esme para que vinieran y celebraran con nosotros. Intentamos llamar a Edward, pero nos atendió el contestador. Kate, Garrett y los niños ya habían regresado a Atlanta, pero Jasper los llamó para compartir las buenas nuevas y hubo un montón de chillidos y de "Te lo dije".

Con un sacudón desagradable me di cuenta de que los hijos de Alice y Jasper y Kate y Garrett iban a crecer juntos, se iban a conocer bien, y serían amigos además de primos. Si Edward y yo teníamos hijos, crecerían al otro lado del país, lejos de todos sus tíos y primos, e incluso de sus dos pares de abuelos, una vez que Charlie y Reneé se mudaran a Florida. Nuestros hijos tendrían a Emmett y Rosalie, obvio, y a sus hijos si es que los tenían, lo que sería maravilloso. Pero aquello simplemente no me parecía suficiente.

"Me voy a perder la oportunidad de ver cómo Alice se pone cada vez más grande," dije con tristeza.

"Y todo lo que va a demandar de Jasper por culpa de las hormonas," se lamentó Rosalie.

"¡Oh! ¡Toda la preparación! Las compras, los arreglos, la pintura, la organización," dije. "¡Nos vamos a perder todo el proceso de preparación hasta la llegada del bebé!"

"Eso va a ser una locura," asintió Rose. "Espero que las tiendas locales estén llenas y que Jasper esté vendiendo muchas pinturas."

"No puedo creer que vayamos a ser abuelos otra vez," dijo Carlisle, mirando intensamente a Esme. "No te ves como ninguna abuela que yo conozca."

"Siempre dices eso," se rió ella cariñosamente. "Pero ya soy abuela, y una muy buena, por cierto."

Edward llegó tarde a nuestro encuentro telefónico nocturno, y yo estaba empezando a preocuparme. Me acomodé en la cama y llamé a casa, y él contestó en tono apresurado.

"¿Qué va mal?" Pregunté inmediatamente.

"Bella, hola amor. Nada va mal. Emmett y yo estábamos jugando a las cartas y él estaba preparándose para irse. ¿Te puedo devolver el llamado en media hora?"

"¿Quién más está ahí?" Podía escuchar otras voces alrededor.

"Sólo un par de chicos más. Te llamaré en un rato, ¿sí? Te amo."

"Está bien, yo también te amo," dije, pensando que él se estaba comportando muy raro. Pensé que tal vez estaría avergonzado de ponerse muy meloso enfrente de los chicos. Especialmente si eran amigos de Emmett.

En un ataque de inspiración repentina, salí de la cama y saqué del armario un pesado suéter en el que me envolví. Guardé mi celular en el bolsillo de mis jeans y me puse un par de zapatillas. Quería ir a la playa, para estar en la arena y escuchando el sonido del mar cuando él llamara. Dejé una nota y tomé prestada la bicicleta de Jasper para bajar hasta la playa.

Me estaba poniendo cómoda, usando una de las dunas como refugio del frío viento de marzo cuando sonó mi celular.

"¿Edward?"

"Bella, Sugar," dijo, arrastrando las palabras intencionalmente. "Te extraño tanto."

E POV

"Yo también te extraño," dijo con un suspiro.

"¿Dónde estás? Puedo oír el océano."

"Estoy sentada sobre la arena en nuestra ensenada, deseando que estuvieras aquí."

"¿Estás sola?" demandé, sintiendo una punzada de pánico.

Sonaba mosqueada cuando volvió a hablar. "Sí, sola. Por favor, detente. Déjame disfrutar esto."

"Lo lamento, no quiero arruinar el momento, pero me preocupo por ti. Prometiste que te cuidarías." Un sentimiento de culpa me atravesó la garganta y me bajó por el pecho mientras pensaba en lo que yo había estado haciendo esa misma noche. No había estado esquivando el peligro, por el contrario, lo había invitado a entrar a mi hogar. Y le estaba mintiendo a Bella por omisión.

"¡Y me estoy cuidando! ¡Pero no me voy a encerrar en un cuarto bajo siete llaves! Eso no es vida. Sólo quería venir aquí porque el recuerdo de tú y yo en este lugar… todavía me quita el aliento cuando pienso en ese día. Las cosas que me dijiste después…"

"Oh, Bella. Cada palabra que dije fue sentida, incluso hubo cosas que no te dije, por miedo. Te amo, ¿sabes?" Mi voz se tensó por el impulso de contarle todo de una buena vez, pero no podía obligarme a hacerlo. No quería arruinar sus vacaciones ni darle una razón para tener miedo, o estar preocupada por mí, o enojada incluso. Siendo honesto, lo que menos quería era que se enojara.

Sentí su profundo y tembloroso suspiro en el teléfono. Cuando volvió a hablar, lo hizo en tono de súplica. "Edward, ¿qué estoy haciendo aquí sin ti? Te extraño tanto que duele. Todo me recuerda a ti o me hace querer que estés aquí."

"Estarás bien. Es sólo por una semana," dije, tratando de calmarla. Me sorprendió la tristeza de su voz. Se suponía que estas vacaciones servirían para ayudarla a relajarse, no para estresarla más.

"Ese no es el punto," insistió. "Estar aquí, donde me siento tan feliz y tan cómoda, y sabiendo que tú no estás aquí por culpa mía… Y E.J. está tan enojado conmigo, y tu familia te extraña, y no estoy embarazada…"

"¿Qué? Whoa, detente, vuelve atrás. ¿Creíste que estabas embarazada?"

"No, pero Rose y yo hicimos una prueba de embarazo con Alice. Por apoyo moral." Se sonó la nariz y luego se rió. "Por cierto, vas a ser tío."

"¿Alice está embarazada?"

"Sí, lo está. Alrededor de dieciséis semanas, creen. Jasper está tan feliz que parece que vuela. ¡Oh! ¡Edward, tienes que dejar que él te lo diga! Soy una idiota. Le prometí que dejaría que él te lo dijera." Para esta altura ella ya estaba oficialmente llorando, y a mí me estaba matando no poder estar ahí para consolarla.

"Bella, Bella," murmuré, tratando de calmarla. "Por favor no llores, me estás matando."

"Lo siento," hipó, y luego tomó un profundo respiro.

"No lo sientas. Suena como si hubieras tenido un día muy emocional. Sólo relájate y cuéntamelo, ¿sí?"

"Dame un segundo." Debe haber alejado el teléfono, porque de pronto ya no pude escuchar su respiración. Todo lo que pude oír fue la cadencia de las olas, estrellándose una tras otra en la orilla, y luego regresando al mar. El sonido me golpeó en lo más profundo de mi ser, y me pilló con la guardia baja. No había tenido tiempo para ponerme a pensar cuánto extrañaba el lugar donde había nacido y crecido. Apenas había tenido tiempo para ajustarme a la idea de que finalmente estaba con Bella, acostumbrarme a vivir juntos, a mi nuevo trabajo con Tom, y luego lidiar con la situación de James. Obvio que extrañaba Hilton Head y ver a mi familia regularmente, pero no me había permitido realmente extrañar todo eso hasta ese momento. Cuando volví a escuchar la voz de Bella, esa sensación sólo se hizo más grande.

"Alice finalmente cedió y se hizo la prueba de embarazo. ¡Está tan enojada de haber sido la última en darse cuenta!" Se estaba riendo ahora. "Siempre se enorgullece de ser la que lo sabe todo antes que nadie. Y esto es un asunto importantísimo."

"¿Está feliz? ¿Asustada? ¿Histérica?" pregunté.

"Sí, todo eso. Mayormente feliz, creo. Ella está… bueno, los dos están todavía intentando asimilarlo. Aparentemente son parte de ese raro 1% de inefectividad de las pastillas anticonceptivas. Pero creo que la única preocupación de Jasper es que Alice esté bien con todo esto. Él parece realmente feliz."

"Me imagino que sí. Jasper siempre ha adorado a los niños. Ahora, dime por qué estabas triste de no estar embarazada. ¿Quieres tener un bebé?"

"No ahora mismo, pero algún día—"

"Honestamente, Sugar, estoy aliviado de que no—" empecé.

"Muchas gracias. Muy halagador," trató de reírse, pero pude oír en su voz que la había herido.

"No seas ridícula. Es sólo que me gustaría tener la posibilidad de casarme contigo antes de que venga un bebé y seamos tres."

"¿Qué?" La sorpresa en su voz no era muy halagadora tampoco. Me habría pateado a mí mismo por sacar ese tema después de todo lo que había tenido que trabajar para disfrutar de la relación que teníamos sin presionarla demasiado.

"¿Qué?"

"¿Quieres que me case contigo?"

"¡No! Quiero decir, no tiene que ser ahora mismo. Sé que he estado exigiendo mucho desde que empezamos a salir, y no quiero seguir presionándote."

"Oh, Edward, a veces somos los dos tan estúpidos que me da miedo. Yo pensé que tú no querías casarte conmigo. Que tal vez nunca querrías."

"Estás loca. Me habría casado contigo el día que conocí a tu familia. Estaba tan celoso de Jasper ese día por proponérselo a Alice…"

"Nada te detenía de proponérmelo ese mismo día," dijo ella, en un tono completamente serio.

"¡Oh, por favor! Tú habrías salido corriendo como alma que lleva el diablo, y lo sabes."

Ella se rió y el apretado nudo que tenía en el pecho se liberó, permitiéndome respirar normalmente otra vez.

"¿Realmente quieres casarte conmigo?" preguntó ella.

"¡Diablos, sí! ¿Cómo puedes dudar de eso?"

"Supongo que es porque yo también soy consciente de que tuviste que presionar mucho para que llegáramos a donde estamos ahora. Pensé que estarías contento de que viviéramos juntos nada más, indefinidamente."

"Tienes razón."

"¿Qué?"

"Eso es tan estúpido que da miedo. Sugar, creo que tenemos muchas cosas que hablar cuando vuelvas a casa."

Próximamente... LA charla. Dun dun dun! (quiero hacer eso desde que leí TNGUS, je).

Feliz navidad a todas! Y que tengan un excelente comienzo de año.