-Nunca duermas en la cama de un extraño-

Disclaimer: Los personajes y todos los elementos de Twilight pertenecen a Stephenie Meyer. La historia es propiedad exclusiva de WndrngY, yo sólo me adjudico la traducción. Queda prohibido publicarla o postearla, en ninguno de los dos idiomas, sin el expreso consentimiento de la autora.


En tantos años de leer, traducir y escribir fanfiction, Sowelu ha sido desde siempre mi favorita en el fandom. Gracias por tu amistad, BE.


Outtake
Family Lost & Found

J POV

Hicimos la mayor parte del camino a través de la isla en inquietante silencio dentro del auto. Yo estaba haciendo un esfuerzo por combatir la sensación punzante de mis ojos. Sabía que si abría la boca algo devastador sucedería.

Mi papá se detuvo junto a la acera frente a las puertas de la Comunidad Sea Pines y se quedó mirando fijamente el tablero del coche por un momento. "Trata de entender, Jasper. Si nos quedamos, igual no te veríamos nunca."

Yo tragué con esfuerzo y me incorporé, inclinándome un poco entre los asientos delanteros para mirarlos a ambos. Rogar no tendría ningún efecto. Sabía que lo harían de todas maneras. Habíamos discutido este tema muchas veces durante los últimos dos días, y ellos no habían cambiado de opinión. Les rogué mientras empacaban. Les ofrecí otras alternativas mientras cenaban y pretendían no escucharme. Pero no pude evitar intentarlo una sola vez más.

"Yo iría a verlos. Todos los días. O tantas veces como me dejaran. Y no sería para siempre. Sólo—"

"¡Diez años! ¡Podríamos ir a prisión por diez años! ¿Entiendes eso? ¿Es eso lo que quieres?" gritó mi padre, perdiendo la paciencia y golpeando el tablero con el puño.

No, pensé. Hubiera querido que no dejaran de pagar los impuestos y siguieran pretendiendo que aún éramos ricos. Querría que yo te importara más que tú mismo. Quiero un padre de verdad. Una familia de verdad.

Pero no dije nada. Me mordí el interior de la mejilla para silenciarme.

"Cariño, por favor. No hagas esto más difícil de lo que ya es. Nos pondremos en contacto contigo tan pronto como sea posible. Y cuando seas lo suficientemente mayor, encontraremos una forma de hacerte saber dónde estamos para que vengas a buscarnos." Mi madre me rogaba con sus ojos enormes y expresivos para que les hiciera más fácil la partida, dejándome atrás.

"Ya no eres un niño. Eres lo suficientemente mayor como para entender que a veces tienes que hacer cosas indebidas para hacer lo correcto," dijo mi papá. Se había tragado su propio mal temperamento para poner ese fingido tono sabio y cansino. A mí me resultaba arrogante y patético.

Me recosté otra vez sobre el asiento de cuero, descansando los brazos sobre mis dos enormes bolsos de lona color militar. Mi madre los odiaba. Decía que eran baratos y vulgares, pero yo me los había comprado con el dinero de mi cumpleaños, así que ella no podía hacer nada al respecto.

"Si lo van a hacer, sólo háganlo. Vámonos ya," estallé.

"Ya estamos aquí," dijo mi papá, señalando hacia las puertas de entrada.

"Ustedes… ¿no me van a llevar a la casa?"

Se miraron entre ellos y luego mi papá miró por la ventana y mi mamá me miró a mí con cara de lástima.

"¿Qué? Ya les preguntaron, ¿verdad? ¿Saben que estoy yendo con ellos?" Sentí una burbuja de pánico expandiéndose en mi pecho.

"Pensamos que sería mejor si lo hacías tú, cariño. Carlisle y Esme te adoran. Ellos entenderán."

Tenía doce años. No iba a llorar. Tirando de la manija y pateando la puerta para abrirla, tiré uno de mis bolsos al pasto y arrastré el otro mientras salía del auto. Me senté sobre uno de ellos y me froté los ojos con los puños. Escuché cómo se deslizaba hacia abajo el vidrio de la ventanilla del auto y la voz de mi madre llamándome varias veces.

"Jasper David Whitlock, ¡respóndele a tu madre!" exclamó mi padre. Yo ni siquiera me inmuté. Cuando salí de su Lexus, que casi había sido embargado, su autoridad parental había dejado de existir para mí. Me estaban dejando tirado al costado de la ruta. Incluso aunque fuera al costado de una linda ruta, con las casas más lindas de la isla justo detrás de las puertas, me estaban abandonando.

"Estoy avergonzado de tu comportamiento. Espero que crezcas siendo un mejor hombre." Y con un corto sollozo de mi madre, se alejaron.

Me quedé muy quieto, tratando de pensar en un plan, en un lugar a donde pudiera ir o algo que pudiera hacer para mantenerme y seguir yendo a la escuela sin que nadie supiera lo que había pasado. Pero estaba demasiado asustado, demasiado herido y enojado como para hacer nada más que quedarme sentado ahí y esperar a que la solución llegara a mí en lugar de ir a buscarla.

Esa noche, pasar el rato en la habitación de Edward después de la cena se sintió raro. Lo había hecho mil veces antes. Había dormido en su casa más que en la mía propia durante los últimos tres años. Pero todos sabíamos que ahora todo era diferente.

Carlisle me había visto sentado en la acera cuando llegó del trabajo. En lugar de bajar la ventanilla para interrogarme, se estacionó junto a mí y bajó del coche. Lo sentí sentarse junto a mí, sobre mi bolso.

"No hay nada rompible aquí, ¿cierto?" me preguntó.

"No." Sacudí la cabeza para darle énfasis y señalé el otro bolso. "Todas las cosas rompibles están ahí."

"Muy astuto."

Nos quedamos sentados ahí por un momento; a mí me dolían los ojos de tanto presionármelos con los puños. Ya estaba oscuro y las luces de la calle estaban encendidas.

"Jasper, ¿tus padres se fueron?" preguntó Carlisle en tono sutil.

Asentí. "¿Sabes por qué?" Pregunté, mirando sus zapatos negros. Parecían zapatos de alguien que buscaba comodidad, de un padre trabajador. Nunca había visto a Carlisle usando Gucci o ninguna marca de diseñador, aunque estaba seguro de que podía darse el gusto.

"Escuché algo sobre problemas de impuestos. No es asunto mío. Pero lo que sea que estés haciendo sentado aquí es asunto mío."

Tragando con esfuerzo, decidí ser completamente honesto y contarle todo. "Me dejaron porque sería muy complicado esconderse con un niño. Esperaban que tú… quiero decir, que yo pudiera… quedarme con ustedes por un tiempo. Sólo hasta que pueda pensar en algo más."

"No Jasper, no hasta que puedas pensar en algo más. Tú ya eres como de la familia. Si accedes a venir conmigo ahora, no será como un invitado sino como parte de la familia."

No titubeó, no lo pensó ni esperó hasta hablar con Esme. Simplemente me pidió que fuera su hijo. Y yo lloré como un bebé mientras él me abrazaba a su costado, porque era lo que había estado deseando secretamente desde la primera vez que Edward me invitó a su casa.

Cuando me calmé, Carlisle me ayudó a poner mis maletas en su camioneta y nos dirigimos hacia la casa. Edward estaba sorprendido pero feliz de verme llegar con su papá.

"¿Qué onda, Jasper? ¿Te quedas a dormir?" me preguntó, viendo los bolsos junto a la puerta. "Vaya, ¿te trajiste todas tus pertenencias?"

"Tu madre y yo necesitamos hablar con Jasper en privado por un rato, Edward. Lleva sus bolsos a tu cuarto y ustedes dos podrán hablar luego."

Edward se veía desorientado, pero hizo lo que Carlisle le pidió sin preguntar. Cuando salí del estudio un par de horas después, tenía los ojos rojos y me sentía muy avergonzado; pero al mismo tiempo tenía la sensación de que el mundo iba a seguir girando después de todo. Edward y Kate estaban en el sillón de la sala de estar, fingiendo mirar la tele.

"Ve arriba y date una ducha antes de cenar, Jasper," sugirió Esme. Asentí tranquilamente, agachando la cabeza para evitar las miradas curiosas de Edward y Kate mientras subía la escalera.

No sé qué se dijo mientras yo no estaba, pero cuando regresé para la cena, todo estaba como siempre. Por momentos era muy fácil olvidar que esta vez no estaba pasando el rato en casa de los Cullen, que no volvería a casa por la mañana. Cuando la realidad me golpeaba y recordaba que mis padres me habían abandonado, hacía un esfuerzo por que la risa y la conversación de la cena ocuparan mis pensamientos.

Después de la cena todos los chicos, incluido yo, teníamos la responsabilidad de lavar la vajilla y limpiar la cocina. Kate le daba órdenes a Edward, lo cual me parecía graciosísimo, hasta que empezó a darme órdenes a mí también, que no era tan divertido, aunque en el fondo me gustaba un poco.

No fue hasta que Edward y yo estuvimos solos en su cuarto, preparándonos para dormir, que empecé a sentir el impacto del día. La cabeza me estallaba y sentía un pesado letargo apoderándose de mí, como si quisiera escapar de la dolorosa e ineludible realidad. ¿Qué pasaría si Edward no me quería aquí todo el tiempo, apoderándome de una parte de su espacio y tomando parte de su lugar en la familia como el único hijo varón? Quise preguntárselo varias veces, pero las palabras no venían a mí. Y supongo que también tenía miedo de lo que pasaría si la respuesta no era buena.

"Y bueno… ¿está bien si se lo decimos a la gente en la escuela?" preguntó Edward de la nada.

Mi estómago se encogió ante la idea. "¿Sobre el abandono de mis padres? ¡No!"

"Oh." Se sentó, aparentemente perdido en sus pensamientos. "No, claro, supongo que no. Aunque estaría bueno, creo."

Me subí a mi cama y dejé que mi cabeza descansara en la almohada. Inmediatamente me sentí como si estuviera flotando. Tenía la cabeza y el cuerpo tan, tan cansados. "¿Qué cosa estaría buena?" pregunté después de un momento.

"Ya sabes, decirle a todo el mundo que somos hermanos," contestó como si tal cosa.

"Hermanos," repetí, y la idea que esa palabra implicaba me ayudó a caer en un profundo sueño.

Un año después

"El verdadero caballero es el hombre cuya conducta es el producto de la buena voluntad y un agudo sentido de la decencia, y cuyo dominio de sí mismo es igual a todas las emergencias; que no hace que el pobre sea consciente de su pobreza, el inconspicuo de su oscuridad, o cualquier hombre de su inferioridad o deformidad; que se humilla a sí mismo si la necesidad lo obliga a humillar a otro; que no halaga la riqueza, tiembla ante el poder, o alardea de sus posesiones o logros; que habla con franqueza, pero siempre con sinceridad y simpatía; cuyos actos siguen a su palabra; que piensa en los derechos y los sentimientos de los demás antes que en los suyos; y que se comporta adecuadamente con cualquier compañía, un hombre para quien el honor es sagrado y la virtud segura. "

John Walter Wayland (Virginia 1899)

Leí en voz alta las palabras para mí mismo, una y otra vez. Eran anticuadas, pero tenían significado para mí. Las palabras de mi padre acerca de convertirme en un mejor hombre nunca me habían abandonado, aunque estaba bastante seguro de que nuestras ideas sobre lo que era un buen hombre eran muy distintas.

Para mí, las palabras que estaba leyendo en la pantalla mientras buscaba un artículo para Historia de los Estados Unidos, eran como el proyecto en papel para convertirme en un mejor hombre. No pienses demasiado bien de ti mismo o demasiado bajo de los demás. Respeto y decencia. A eso se reducía todo.

Nunca fui completamente capaz de dejar atrás esos sentimientos de dolor y traición, aunque trabajé mucho en eso. Carlisle y yo hablábamos mucho de eso cuando él me invitaba a su escritorio, sólo para conversar. Cuando mi madre me llamó más o menos después de diez meses de su partida, Carlisle me pidió que lo acompañara al día siguiente al lugar donde iban a construir una casa que él había diseñado, a pesar de que era día de escuela. Hablamos de cosas generales, lo cual me hizo sentir mejor, aunque yo sabía que sólo era cuestión de tiempo para que saliera el tema sobre el que él quería hablar.

Nos quedamos de pie en el segundo piso de la casa, ya completamente enlosado, mirando una gran arboleda llena de musgo y una pantanosa ensenada justo detrás. Fue entonces cuando Carlisle tocó el tema.

"Y… ¿cómo fue la conversación con tu madre?"

"Uh, más que nada, extraña. No había mucho por decir."

"Supongo que no," asintió, meciéndose sobre los talones. "Supongo que no."

Lo miré, y me sorprendí al darme cuenta de que estaba nervioso. Sin saber qué decir, me limité a asentir y esperar.

"Bueno, Esme y yo nos preguntábamos qué es exactamente lo que ella quería… si no es demasiado personal."

"No," negué rápidamente. "No es nada, de verdad. Ella no quería nada de todos modos. Sólo dijo que me extrañaba y todo eso."

"¿No querían que fueras con ellos?"

Ahora sí que estaba sorprendido. "No, ni siquiera me dijo dónde están." Y entonces se me ocurrió una idea que me dio vuelta el estómago. "Podría preguntarle la próxima vez… sé que he pasado demasiado tiempo con ustedes."

"¡No! No, Jasper, no queremos que vayas a ningún lado. Es por eso que te estoy preguntando. Temíamos que estuvieras planeando irte con ellos y… lo lamento, sé que esto puede parecer fuera de lugar, pero creo que estás mejor con nosotros." Me sonrió, y en ese momento lo encontré muy parecido a Edward. "Yo sé que nosotros estamos mejor contigo."

Me sentía avergonzado, contento, y totalmente incapaz de pensar una respuesta a eso, pero Carlisle siguió hablando.

"Todos estamos continuamente calculando qué pasará a continuación, Jasper. Tus padres son tus padres para bien o para mal, y tengo que hacer un gran esfuerzo para no decir nada negativo sobre ellos. La cosa es que para mí tú eres como un hijo más y no pude evitar sentirme un poco amenazado cuando tu madre llamó."

Y ahora estaba anonadado. No estaba diciéndome que me había aprovechado demasiado de su hospitalidad, sino que tenía miedo de perderme por culpa de mis padres. Que él y Esme habían hablado al respecto y estaban preocupados.

"Incluso aunque ellos quisieran que vaya, yo no querría," dije con firmeza. "Me gusta… como están yendo las cosas ahora, y realmente aprecio… todo." Concluí con torpeza. Hubiera querido decir algo profundo, como que había encontrado a mi verdadera familia, porque así era como me sentía.

Carlisle apoyó la mano sobre mi hombro y le dio un apretón. "Sólo quiero decir una cosa más, y luego iremos a almorzar para que pueda llevarte después a la escuela. Si pudiéramos, Esme y yo ya te habríamos adoptado legalmente. Como no podemos, simplemente considérate adoptado, ¿sí?"

"Está bien. Gracias…" quería decir 'papá', pero se sentía forzado y raro, incluso en mi cabeza. En lugar de eso me giré para darle un incómodo y masculino abrazo antes de preguntarle si podíamos parar en Sonic para almorzar.

A lo largo de los años, los nombres y títulos como Papá y Mamá, Hermano y Hermana, Amigo y Familia se volvieron de alguna manera intercambiables. Para la gente del exterior quizás sería extraño, pero los Cullens y yo lo preferíamos así. No nos sentíamos obligados a darle largas explicaciones a nadie, simplemente nos reconocíamos abiertamente unos a otros como familia. Y cada vez que estuve al borde de sentirme mal por lo que me había tocado en suerte, trataba de imaginarme lo que habría sido mi vida si mis padres se hubieran quedado; y entonces la lástima que sentía por mi propia persona se tornaba rápidamente en pura gratitud.

(N/T: Sonic es una suerte de McDonalds: comidas rápidas y grasosas para comer en el auto o para llevar)

Sowelu me ha dicho que les diga que ella también lee los reviews y les manda saludos :)

Yo sólo quiero agregar que les agradezco (como siempre) seguir esta historia con nosotras. Espero que les haya gustado este pedacito de Jasper, Sowelu y yo lo adoramos!