CAPÍTULO 4: El fantasma

Hinata se destapó y respiró profundamente. ¿Por qué estaba todo tan caliente? Abrió los ojos despacio, mirando seriamente a la... cosa que la estaba mirando fijamente, debajo de ella.

"Uhh..." Intentó sentarse y atrapar la toalla que caía sobre su rostro.

Sasuke estaba vestido, cerca de ella. Cuando la joven abrió la boca para hablar, él se adelantó.

-¿Puedes pensar?- ella parpadeó.- ¿Estás despierta?- preguntó más claramente.

-Ah... sí.

-Me voy a ir ahora, si alguien llama no abras, a no ser que sea Marta… te prohíbo que dejes entrar a nadie aquí, ¿lo has entendido?- lo último que él quería, era tener una especie de fiesta de bienvenida o algo parecido...

-Sí.- respondió rápidamente. Él se marchó.

Kei estaba esperándolo abajo, con un paraguas en su mano.

-Tú.- Sasuke caminó a su lado silenciosamente.- ¿En qué número vives pues?- preguntó bajo las calles mojadas, en sus cabezas parecía estar su bebida favorita.

-No me acuerdo.

-¡No me lo creo! ¡No creas que voy a hacer una fiesta sorpresa o algo!- rió.- Es solo que Sono se aburre a veces y con todos los entrenamientos que nos han dado en el último semestre… Ella me ha dicho que se siente sola y…- a Kei le pareció ver una luz en sus ojos por un momento, pero volvieron a su estado natural.- Así que ya sabes, ¡ella podría hacer algo con tu mujer que les gustara!

-[Oh, no... Eso solamente podría significar problemas] Te he dicho que no me acuerdo.

-¡Tío!- bajó su paraguas y sacudió la cabeza bajo la lluvia. Parecía que ellos fueran a ir a una pequeña tetería.- ¿Por qué no? Hinata no hace nada por las mañanas, ¿no?- paró e invitó a Sasuke a sentarse a su lado.

El sitio era pequeño y silencioso, con muy poca gente. Parecía como si todo el mundo estuviera metido en sus asuntos... por una vez. En Konoha, si te metías en una tienda nueva o en un bar, siempre encontrabas gente que te miraba como si fueras un alien.

Pero ignorando aquello, era un sentimiento extraño de tranquilidad allí el entrar en una tienda y no ser reconocido. Sasuke pasaba de todo aquello… solía hacerlo.

-¿Qué desean, caballeros?- una mujer joven preguntó amablemente, probablemente estaría en sus ya pasados veinte años. Les complació con unos vasos de bebida. Sus largos pendientes bailaban con sus tímidos movimientos.

Kei se estiró y movió su pelo. Parecía menos estúpido, probablemente se habría duchado.

-Ya sabes, lo de siempre.- asintió de nuevo y miró a Sasuke.

-¿Qué quiere tomar?- sonrió cordialmente y puso un vaso sobre la mesa.- Tenemos té verde, y también té de limón. También tenemos buen sake.

-Ya sé que es una tetería.- respondió, huraño.- ¿Qué tienes para comer?

-Sasuke, hemos venido para beber, no comer.

-Ya lo sé.- sus cejas se juntaron más.- Y no me llames así.

-¿Cómo debería llamarte, Sasuke-kun? Por favor, pensé que habíamos dejado las formalidades...

-Solo hace un dia que te conozco, no lo olvides.- una chispa roja apareció en los ojos del moreno.

-Ey, tío, cálmate... ¿Por qué no traes algún dango para ahora y cuando llegues a casa podrás comer lo que quieras.

-Odio el dango.

-Arggg... Tío, ¡eres imposible! Pues pide que traigan un pastel de arroz o algo!

-Odio los dulces.- Sasuke crugió sus dedos y descansó su mejilla sobre ellos. Su cara no lo expresaba, pero estaba empezando a pensar en divertirse molestando a Kei. Este respiró profundamente y exclamó.

-Pagaré por el Dango y el Sake, manda traer lo que quieras.- el de ojos negros chasqueó la lengua lentamente y echó hacia atrás su pelo negro.

-Tomaré algo de té verde... por ahora.

·

-Pensaba que odiabas el Dango.- cogió su cartera, y agarró el paraguas con la otra. Sasuke intentaba abrir la puerta.- ¿Necesitas ayuda con eso?

-¡Yo no necesito tu ayuda!- paró por un momento. Probablemente había tomado mucho sake aquella noche.- Puedes hacer lo que sabes...- Kei tenía las mejillas rojas, seguramente también habría tomado más copas de la cuenta.

-Dices que puedes controlar lo que bebes.

-Y puedo.- cuando por fin se abrió la puerta, Kei abrió el paraguas y se cubrió con ella.

·

El dormitorio de Sasuke era exactamente un clon del suyo propio, la única diferencia eran los toques personales de Sono en él. Aquel sitio parecía un hotel, no había nada personal, algo que lo hiciera sentir como una casa realmente... ellos se habían trasladado el día anterior, no había basura por ningún lado... seguramente él sabía que Sasuke vivía allí, y que podría enfadarse con él en cualquier momento... Kei sonrió. Lo que parecía un fantasma apareció por una puerta.

-¿Qué demonios es eso?- retrocedió un paso, parecía que la nueva persona flotaba sobre ellos.

-Eso es mi mujer.- Sasuke cogió una lata de zumo de naranja y se puso ante la mesa de la cocina.- Siéntate...- Kei se sentó en la mesa y aceptó la taza de té que le estaban ofreciendo. Observó cómo la cara de la mujer solo presentaba una expresión... se sentía miserable.

-Hola.- la mujer de pelo azul y profundas ojeras bajo sus ojos asintió. Él no pudo saber de qué color eran sus ojos. Se figuró que era porque todo estaba muy oscuro y borroso, y ella no lo miraba directamente. Por eso, Katsuma Kei dejó de pensar aquello y paró de mirarla fijamente.- ¿Cómo te llamas?

-Ella es Hinata, ya te lo dije.- respondió Sasuke por ella.

-¡Ya lo sé!- le respondió enfadado Kei.- ¡Quería que me lo dijera ella!

-Bueno, ¡ella es muy tímida para hablar con extraños!- apuró su lata de zumo y la dejó con fuerza sobre la mesa, suspirando después. Hinata cerró silenciosamente la puerta tras ella.

-Ya veo... ella es demasiado tímida hasta para mirarte.- Sasuke movió su cabeza hacia atrás, pasando una mano por su pelo.

-Me he dado cuenta.

-¡Y mira, tu te has comido todo el dango también! ¡Pensaba que odiabas los dulces!

-Y los odio.[Pero estaba hambriendo, ¿qué demonios pensaba comer, la taza de té?] Me vuelvo hiperactivo.

-Ohh...- el otro ninja apoyó el codo en la mesa.- ¿Hiperactivo, eh? Debería probar algo...- Sasuke lo miró con el ceño fruncido.

-¿Has estado en la clase de Ito antes?- los hombros de Kei se encogieron.

-Sí... el semestre pasado. Es realmente molesta cuando te suspende...- se movió y se volvió a encoger de hombros.- ¡Háblame de tu Sharingan!- cualquier pensamiento sobre si le estaba interrogando flotaba en la mente de Sasuke.

-¿Qué pasa con eso?- sus ojos se estaban tintando rojos y sus mejillas tenían algo de color.

-Ya sabes, solo algunos pura sangre Uchiha tienen esta línea de sangre... ¡Háblame de eso!

-¿Qué quieres saber de la línea de sangre de los Uchiha?

-Bueno, mi madre era mitad Uchiha, pero ella murió hace mucho tiempo... Nunca supo acerca de eso, así que estoy interesado en saber sobre la herencia de mis abuelos.- sonrió ampliamente.- ¡No puedo creer que ahora esté hablando con alguien sobre mi familia!.- Sasuke no se sintió halagado.

-¿Mitad... Uchiha?

-Sí. Solo uno de mis abuelos era Uchiha, pero él murió en una misión y mi abuela tuvo a mi madre, ella se casó con mi padre y me tuvieron, pero ella muró hace algunos años... No quiero hablar de eso ahora.- movió exageradamente la mano en el aire.- Así que cuéntame.- Tras una larga pausa, Sasuke suspiró.

-No.

-¿Qué?- los ojos de Kei eran fieros.- ¡Maldita sea! ¿Por qué no?

-No tengo ganas de hablar.-se levantó y se acercó.- Vete y pregúntale a alguien.- Kei sonrió.

-Perdona tío, tengo una mujer que me quiere mucho. Seguro que me está esperando.- pareció entender y levantó la cabeza.- Eres majo, te veo mañana ¿vale? Por la tarde.- antes de que contestara, él volvió la cabeza y susurró.- ¡Y llévala a dormir! ¡Parece un fantasma!- la puerta se cerró firmemente tras él.

Sasuke gritó y abrió la puerta de la habitación. Hinata sintió frío durante un momento, pero continuó con su trabajo al instante. Estaba cogando la ropa en las perchas, una pila de lo que había sido la ropa sucia de Sasuke estaba a unos pocos pasos de ella.

-¿Por qué estás tocando mis cosas?- si había alguna cosa que Sasuke odiaba con todo su ser, era que alguien tocara sus cosas sin su permiso. Demonios, ¡seguía tocando sus cosas sin ningún pudor! Hinata paró de colgar las ropas y se quedó mirando a las perchas en silencio.- No hagas nada a menos que yo te lo diga.- siseó. Odiaba tener gente a su alrededor. Todo el mundo se interponía en su camino, y aquello le irritaba. Especialmente… las mujeres.

Hubo un largo periodo de tiempo donde el silencio era roto únicamente por el sonido de la lluvia caer. Sasuke dejó caer su cabeza y se dio la vuelta para salir.

-Voy a ir fuera, ¿necesitas algo para la cocina?- Hinata sopesó sus palabras, pero finalmente dijo una sola palabra.

-To... todo.- notó cómo la miraba fijamente antes de que él bajara la mirada para observar su cuerpo, su lenguaje corporal. Sus hombros estaban tensos.

-Escucha, Hyuuga... Hinata. La gente de aquí piensa que nosotros... nos hemos escapado.- esperó un momento, antes de que sus ojos se encontraran. Ella apartó la mirada casi al instante, pero él vio la confusión en ellos.- Esos rumores correrán. Pensarán que nos fuimos porque nos casamos y nuestros padres no querían eso. Así que a no ser que quieras que todo el mundo piense que yo estoy mintiendo o algo parecido, intenta ser más... intenta actuar más como una esposa... cuando esté aquí. ¿Podrás hacerlo?

Un millar de emociones corrían por la mente de Hinata, pero la mayoría de ellas eran de humillación. ¿Por qué tenía que hablarle como si ella fuera una cría que no supiera nada? En vez de decírselo, asintió con la cabeza.

-¿Puedes hablar?- preguntó secamente, poniéndose de pie. Una silenciosa lágrima calló por su blanca mejilla, desapareciendo entre sus pálidos labios. La joven se sentía febril y le dolía la cabeza. Solamente quería volver a casa.- En fin...- cerró la puerta con fuerza tras él y se marchó.

Aún sin su permiso, su Byakugan se activó para mirar cómo caminaba bajo la lluvia con una expresión en su cara. Sus puntos de chakra rebosaban energía que necesitaba ser expulsada, para que pudiera calmarse.

Ella descansó la cabeza en el armario por un momento, para luego secar sus lágrimas y continuar ordenando las ropas del Uchiha. Después de todo, ella todavía tenía que lavar las que estaban sucias.

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Sasuke sujetó un paraguas bajo su brazo mientras cuidadosamente llevaba tres bolsas de la verdulería. Pasaron unos minutos y su paraguas calló en su forcejéo para abrir la puerta. Hinata había debido cerrarla, ¡en verdad era molesta!

Tiró las bolsas sobre la mesa de la cocina y fue hacia la habitación pisando con fuerza. Podría pelearse con alguien en ese momento. Hinata estaba en el baño, lavando SUS ropas.

-No lo hagas a menos que te lo diga.- Hinata saltó y lo miró, todavía en estado de shock.- No toques mi ropa. ¿Estás sorda o algo?

-Estaban sucias.- respondió con una voz muy leve, más orgullosa de lo que pretendía. Sasuke dejó escapar un suspiro y la miró fríamente.

-Puedo lavar mis propias cosas.- Las manos de la joven estaban cubiertas de jabón, habían cogido su camiseta y la dejó caer sobre el balde. Después de un momento, habló.

-Perdona.- él no pudo evitar escuchar la voz rota de la chica, cosa que le irritó.

-No llores, no puedo creer que me viera forzado a esto…- bramó más para sí mismo que para ella.- Solo... no llores. Es molesto.- la joven demasiado bajo para sus oídos, para escuchar lo que decía.- ¿Qué?

-He dicho...- suspiró.- Que... quiero... quiero ayudar.- sus ojos se encontraron durante un instante y luego apartó la mirada. Los ojos de la joven estaban brillantes y rojos, sus mejillas mojadas.- Quiero... ser útil... aquí.- Sasuke caminó fuera del baño.

-Puedes empezar limpiando la verdura.

El resto del día, Sasuke había estado estudiando lo relativo a las teorías del Sharingan, y Hinata ordenando y lavando las cosas. A veces se sentaba y respiraba fuertemente en la mesa, y él no podía saber si ella estaba del todo allí.

-Sa...Sasuke-kun.- dijo silenciosamente, recibiendo por su parte una mirada fría.

-¿Qué clase de mujer llama así a su marido?- el alcohol y el azúcar en su sangre empezaba a hacer mella en él, y eso le hacía deprimirse.- ¿Qué pasa?

La joven empezó a jugar con sus dedos para luego pasar su mano varias veces a través de su pelo. El joven enrolló el pergamino, lo cerró y dejó su mejilla apoyada en su mano.

-Qué.- vio cómo la joven tragaba saliba y cerraba sus ojos fuertemente.

-Yo... ¡no quiero estar aquí!- respiró dificultosamente, abriendo sus ojos. Él parpadeó varias veces.

-¿Y?- le dolía el pecho, y calló rápidamente

-¡Quiero volver a casa!

-Adelante, ¿quién te lo impide?- movió su mano, despachándola, estudiando su reacción. Tosió sangre, esparciéndose sobre la mesa.

Hinata puso su mano en su boca para parar las toses pero aquello solo parecía empeorarlo. Tosió y unas pocas lágrimas salieron. Lágrimas de dolor y desesperación que mojaban sus mejillas. Tosió, y sus brillantes y blancos ojos se encontraron con los sorprendidos del joven. Sin decir palabra corrió hacia el baño.

La parte delantera de su kimono estaba completamente roja.

Sasuke tomó un sorbo de su té frío.

"Mierda, esto solo afecta a mis pocos sentidos ahora mismo..." El joven tomó fuertes bocanadas de aire para calmarse, deseaba que aquello fuera algo normal en ella. "Desde el momento en que llegamos aquí, yo solamente he saltado para ayudarla... mierda" Intentó congelar todas y cada una de sus emociones en su pecho, o ella podría hacerse una idea equivocada de él.

Después de todo... él... odiaba a las chicas...

¿Verdad?

Continuará…

Notas Madaren/_Rurouni_: lo séee, me retrasé con la continuación. Sin embargo, he estado teniendo muchos problemas a la hora de subir los capítulos, no quería irme bien la página de fanfiction ¬¬

En el próximo capítulo contestaré los comentarios ^^ (no se olviden de dejarlos, me alegran el día y en verdad ahora lo necesito, estoy de exámenes y me aburro y así por lo menos sonrío un poquito =3 )

Un besito!! Gracias por leer!!