No me lo van a creer! Pero se me había olvidado actualizar! Que vergüenza... espero no se vayan a decepcionar. Geme! Ohhh siempre me reclamas por el otro fic pero por este nunca me habias dicho nada.. jajajaja simplemente me patinó la mente.. jajajajaja pero me alegra que aún siga siendo tu favorito con el de solo se que te amo... jajajajajaja la coleccion será exclusiva para ti geme linda, ¿ya empecé no? Cuidate y gracias como siempre. AZUL D CULLEN, espero no rallar en el romanticismo y que se haga empalagoso, espero te siga gustando y mil disculpas por la tardanza. goshi ya te extrañaba amiga! ahora fui yo la desaparecida.. jajajaja ¿andas en el censo? que interesante! matar a quien? a kagome o a Kamiyorama? jajajaja no se.. se me da la parte de ser dramática así que conmigo todo puede suceder. Espero no te desanimes a comentar. nary-uchiuzu Me alegra que te haya gustado el fic :) y espero te siga agradando. Asi que chicas.. NO PIEDRAS.. lechugas duelen menos.. jajajajaja

Nota de la autora: El Fic trae lemon en cada capitulo, uno suaves, algunas insinuaciones y otros algo fuertes y específicos, así que cada quien lee bajo cuenta y riesgo propio.. YA ESTÁN ADVERTIDAS/OS! Cuando sea lemon suave solamente pondré "lemon I" si es un poco mas fuerte dejaré "Lemon II" si ya es mucho mas fuerte y bastante específico dejaré "Lemon III"

Disclaimer: Los personajes de Inuyasha solamente le pertenecen a la gran mangaka Rumiko Takahashi, si fueran míos, pues Sesshoumaru fuera siempre el protagonista de la historia, Kikyo se hubiera quedado muerta desde la primera vez y no hubiera andado vagando, Sesshoumaru hubiera derrotado a Naraku para conseguir su venganza... pero Inuyasha no me pertenece y solamente escribo por diversión..

Episodio 11. Confusiones y Deseos.

-Cero Lemon-

Kamiyorama paseaba de un lado a otro en el gran castillo, estaba furiosa, frustrada, triste, pero aún así nunca se resignaría a perder a su amo... a su querido amo Sesshoumaru y mucho menos con una simple y sencilla humana.

'simple humana'

Pensó recordando como aquella 'simple' humana casi lograba purificarla con su gran poder, ¿en realidad podría contra ella si se enfurecía y perdía el control? Suspiró mientras una caprichosa lágrima resbalaba sobre su mejilla derecha. Se tiró en uno de los balcones del inmenso castillo, mientras Jacken iban pasando por aquel lugar.

-Será mejor que te resignes Kamiyo sama, al parecer el amo está decidido a conservarla y así como protege a Rin estoy seguro que también lo hará con la sacerdotisa- Trataba de darle algún consuelo si a eso que le decía se le podía llamar así.

-Déjame Jacken... el sol está por salir...-

-Qué? Harás tu último intento?-

-No tengo porque explicarme ante ti-

-En eso tienes razón niña malcriada...- Reclamó con obvia molestia en sus palabras –pero recuerda, si el amo ha tomado una decisión debes respetarla o... atenerte a las consecuencias...-

Aquellas palabras resonaron en la cabeza de la hermosa bruja 'atenerse a las consecuencias', tenía que tomar una decisión, dejar todo como estaba e inclusive someterse algún día a la voluntad de aquella inmunda humana o... hacer su último intento, tal y como Jacken lo llamaba.

...

Kagome no se encontraba en la habitación, por alguna extraña razón que ni ella misma entendía, su cuerpo necesitaba levantarse, desperezarse y tener un poco mas de actividad, al contrario de lo que ella misma podía pensar que trataría de quedarse en la cama descansando, no solo por la actividad en la habitación sino por todo lo pasado el día anterior ella estaba exhausta, pero al parecer el estar con Sesshoumaru hacia que sus fuerzas se repusieran de manera sorprendente luego se preocuparía por las consecuencias de la Kokoro's No Tenshi, por lo que se encontraba dándose un baño caliente para relajarse todo lo que podía mientras el youkai se quedaba en su habitación, ocasión que aprovechaba Kamiyorama para entrar justo como lo hacia todos los días.

-Si vienes a escupir tu veneno, será mejor que te largues por donde entraste...-

-No amo, solamente vengo a dejarle su muda de este día- Expresaba con suma tranquilidad pero con su cabeza agachada, le dolía el verlo y el recordar en la situación en la que se encontraba. Luego de colocar la ropa en la cama se acercó a él para hacerle una reverencia y despedirse, pero no se iría tan fácilmente, no sin antes dejarle unas últimas palabras con las cuales tenía la esperanza que él reaccionara- Recuerde amo... que no solo soy yo la que detesta a los humanos, hay muchos youkais seguidores y sirvientes suyos que también lo hacen, de hecho se encuentran a su servicio ya que usted también odiaba a los humanos y nunca les daba un lugar en nuestro mundo, eso lo hacia invencible...-

Aunque no lo quería aceptar sabia que Kamiyorama tenía razón, de hecho en el momento en el que su padre empezaba a tener su relación con la madre de Inuyasha, todo se venía abajo inclusive perdiendo su propio poder y sucumbiendo ante las garras del enemigo terminando con un final deplorable, no como le correspondía al legendario General Demonio Perro, en realidad ¿podría él discutir y defender el amor que sentía por Kagome contra el mundo entero?

Miles de preguntas rondaban en su cabeza y no podía darles respuesta, por lo menos no una que a él le satisficiera.

-Entonces... le dejo su muda amo Sesshoumaru, recuerde por favor... aún tiene una salida... todavía no se ha completado el ritual... lo sabe bien... todavía puede optar hacia otro futuro...- Expresó suavemente mientras se retiraba dándole a entender algo que él sabía y que tanto temía, ¿Kagome se encontraría preparada para lo que continuaba?

Estaba perdido nuevamente en sus pensamientos siempre mirando al horizonte, al parecer no se había movido ni un centímetro desde que Kagome abandonaba la habitación, las palabras de Kamiyorama le quitaban cualquier sentimiento de felicidad dejándole mas dudas que respuestas ¿Cómo había llegado a ese punto? ¡Se había convertido en la viva imagen de su padre! Y aquel no era un pensamiento que le traía satisfacción o alegría, al contrario era lo peor que le podía pasar ¡una humana! Los humanos son débiles, no viven más de 80 o 90 años y en algunos casos especiales pasan de los 100, pero ellos como youkai inclusive podían vivir más de mil años fácilmente, ¿solamente pasaría un tiempo con ella? ¿Se iba a enamorar hasta el grado de perder la cabeza sabiendo que en algún momento era obvio que la iba a perder y que sucedería más pronto de lo que creía? Las mujeres inclusive podían morir en partos, ¿un parto? Hijos.. familia... ¿a que se iba a reducir todo aquello? ¡A tener unos malditos hanyous iguales que su hermano, a quien durante tanto tiempo había odiado por su raza! ¡Un hanyou! Una especie no aceptada ni por los mismos youkais o mucho menos por los humanos, una especie despreciada por ambas sociedades, ¿En realidad quería todo aquello para él? ¿Estaba dispuesto de pasar por aquel sufrimiento de pasar la barrera entre humanos y youkais? Tal y como se lo había expresado Kamiyorama sus propios sirvientes, soldados ya se estaban escandalizando simplemente con el hecho de que ella se encontraba allí, él sabía las respuestas a todas aquellas preguntas que estaba formulando en su cabeza que tanto martirizaban su conciencia ¡NO! Era tajante, pero esa era la realidad, él no estaría dispuesto a hacer todo lo que se había planteado, pero había algo... en alguna parte de su ser le contradecía ese cortante no, ¿Por qué había tanta confusión, tantas dudas pero sin embargo tanto deseo por conservarla a su lado? No se encontraría en aquella confusión si aquel deseo de poseer a aquella humana no se hubiera apoderado de él, no lograba encontrar una paz en su espíritu, y el tenerla allí lo hacía más difícil.

Kagome regresaba a la habitación con una yukata de color morado y plateado, su cabello iba suelto, él la miró de reojo y se quedó asombrado por aquella belleza, si.. eso era precisamente lo que le traía tanta confusión: su deseo por ella. ¿Iba a poder el deseo que sentía por ella dominar todas las confusiones de su ser?

-¡Ese baño si que fue reparador!- Expresó estirando sus brazos con una pequeña sonrisa de satisfacción por su relajamiento. Él no respondió nada, seguía viendo el horizonte tratando de ignorarla, aunque sabía a la perfección que era lo que pasaba, trataba de ignorar los latidos de su corazón; aquella sensación que la sangre caliente de youkai recorría su cuerpo, simplemente evitaría la tentación. –Que callado te encuentras... no estabas así un par de minutos-

-Tengo cosas en que pensar- Respondía de manera cortante.

-Y esas cosas, ¿se refieren a mi?- No respondió, siguió con su mirada en un punto fijo cualquiera, no iba a responder aquello.

-A la hora que desees, te podrían venir a dejar el desayuno, es mejor que lo tomes aquí, sería muy peligroso para ti si te llegases a encontrar con todos mis subordinados- ¿Qué le pasaba? Era completamente diferente a como se había comportado aquellos días anteriores, ¿Qué? ¿Todo cambiaba porque ahora ya era su mujer? En realidad, ¿había cometido un error al entregársele? Un rato atrás le decía que ese castillo también era de ella y ¿ahora salía con eso? Lo miró sorprendida e indignada a la vez, sin embargo dibujó una pequeña sonrisa, había sentido algo en el latir de Sesshoumaru, había indagado en sus pensamientos, no era algo de lo que ambos podían escapar tan fácilmente, la maldición de la Kokoro's No Tenshi los perseguiría por el resto de sus vidas, quiso empezar a cuestionarlo, pero supo que aquel no era el momento adecuado, aquella pequeña sonrisa siempre se conservaba en sus labios, era tenue sin embargo dando a entender que esa 'batalla' ella era la ganadora, su corazón lo delataba por completo.

-Está bien, como quieras-

-Luego, regresa a la aldea con los tuyos- Aquella orden la dejaba completamente desconcertada, no era alguna sugerencia, era en realidad un orden, eso no se le hacía a una pareja.

-Dime Sesshoumaru.. que es lo que tanto te molesta?- Preguntó inquieta.

-Humanos y youkais no deben de vivir juntos, traeríamos inestabilidad al mundo- Expresó sin rodeo alguno.

-Me lo vienes a decir justo ahora?- El tono empleado era sarcástico, ¿Cómo era posible que ese pensamiento lo atacara tanto luego de haberla hecho suya? No dijo nada, si ella no salía del cuarto o si no se apartara de él entonces él lo haría –Sesshoumaru!- Gritó una y otra vez, pero él estaba decidido a apagar la llama de su corazón, que no entendía por qué había empezado a latir con aquella insignificante humana, en realidad ¿era tan insignificante?

...

De nuevo las mil preguntas rondaban su cabeza y lo más doloroso para él era que sabía cada una de las respuestas, ella sintió que una rabia la iba carcomiendo desde sus entrañas, cayó casi desplomada al suelo mientras golpeó una de las patas de la cama ¿Cómo había podido creer en aquellas palabras tan embusteras? No... Si él nunca le había dicho nada, todo había sido por medio de los pensamientos no se podía mentir tan bien a ese nivel, era imposible!

Caminó por todo el castillo de un lado a otro, no había un lugar que le trajera paz o tranquilidad... había demasiada confusión en su corazón, ¿estar con ella o no? De pronto a su paso salió una Rin muy feliz que iba caminando junto con Jacken, no tenía la fuerza ni el deseo suficiente de hablar con ninguno de los dos, por lo que su primer instinto fue ocultarse de ambos para evitarlos por completo.

-Señor Jacken... es cierto que la srita Kagome se encuentra aquí en el castillo?- Preguntaba con curiosidad.

-Así es Rin, ella ayudó al amo Sesshoumaru en una batalla muy peligrosa-

-Ah... y esa batalla fue de la que tanto me cuidaban el día de ayer?-

-Si y no... pero eso no importa Rin, lo que interesa es que el amo Sesshoumaru se encuentra bien-

-ah... ¡que bueno!- Aseguró con una gran sonrisa en su labios como demostrando algún tipo de malicia detrás de ella.

-Que tienes Rin?- Preguntaba algo escéptico.

-Nada... solo pensaba... que nunca había visto al Señor Sesshoumaru tan feliz... creo que la srita Kagome le trae mucho bien...- Aseguraba muy sonriente, dentro de sus pensamientos le alegraba el saber que otro humano estaría en aquel castillo.

-No digas tonterías Rin... ellos dos solo están juntos por razones... mmm... como decírtelo? Bueno, no tengo porque explicarme ante una niña como tu... solo recuerda... ellos dos no están juntos como tu lo piensas!- Exclamaba molesto mientras apresuraba su paso para ya no tener que hablar de algo que no podía con una niña.

-No importa... si el señor Sesshoumaru es feliz eso es lo que nos tendría que importar a todos...- Siguió sonriendo mientras empezaba a seguir a Jacken saltando y brincando de felicidad.

'Si el señor Sesshoumaru es feliz, es lo que nos tendría que importar a todos' aquellas palabras eran tan inocentes y puras, pero le traían la paz a su tan atormentado corazón, tal y como le decía Kamiyorama todavía hacia falta una parte del ritual, ella se tenía que transformar en un youkai, con aquello solucionaría todos sus problemas aunque no sería un youkai puro que tuviera poderes, de hecho eso era algo que se haría por primera vez, no existía ninguna garantía de lo que sucedería en realidad, pero si ella estaba dispuesta a correr el riesgo... él también lo haría... pelearía por ella contra el mundo si fuese posible, pero nadie.. NADIE le diría que era lo que tenia que hacer.

...

-El amo Sesshoumaru dijo que te irías sacerdotisa... ¿Quieres que te ayude a salir de aquí sana y salva?- Kamiyorama entraba a la habitación, Kagome obviamente se enfurecía al verla, si ella le estaba diciendo eso, significaba que Sesshoumaru quizás había hablado con ella... ¿Por qué tenia que hacerlo? Los celos la carcomían solo con verla.

-Vete.. no necesito de tu ayuda, además, eres capaz de mandarme a un lago lleno de serpientes venenosas si fuese posible...- Reclamó entre dientes.

-La verdad que si es para alejarte del amo, te guiaría hasta tu aldea personalmente para asegurarme que nada te pase... sin embargo si no quieres mi ayuda... esta bien... mira tú como puedes pasar en medio de miles de youkais hambrientos de sangre humana- Exclamó de manera orgullosa mientras se daba la media vuelta, Kagome sabía que Kamiyorama tenía un buen punto... si era para alejarla de Sesshoumaru haría lo que fuera por hacerlo...

-Espera... ¿Cómo me puedes ayudar?- Kamiyorama sonrió, se dio la media vuelta para verla directamente borrando de inmediato aquella sonrisa para no delatarse de sus pensamientos.

-Toma...- Decíamientras le entregaba un frasco con lo que parecía ser un poco de sangre... aquello le producía temor y desconfianza la cual la reflejaba al no tomarlo y expresarlo con su bello rostro –No creas que es algún veneno.. al contrario... es un poco de mi sangre, si lo rocías como si fuese un perfume por todo tu cuerpo eso ayudará a cubrir tu propio olor humano y al sentir mi olor todos se alejarán, por lo que podrás pasar fácilmente...- Ella la miraba demasiado escéptica aun no confiaba en sus 'buenas' intenciones –Por si no lo sabes, los youkais nos regimos muchos por nuestros instintos, sobre todo el del olfato; para 'sentir' alguna presencia primero olfateamos, si aquel olor es conocido no nos le acercamos; si es desconocido y sobre todo si este puede ser el de alguna presa corremos para matarlo, si quieres puedes rociártelo enfrente de mi, si llega a suceder algo solamente tendrías que gritar y estoy segura que el amo vendría de inmediato-

-Esta bien... ¿Cuánto tiempo durará el efecto?-

-Mediodía... toma... aquí tienes un mapa de un atajo de cómo salir de los terrenos del amo-

-Porque haces todo esto? Pensé que me odiabas...-

-Y lo hago con todo mi ser... pero como ya te dije... si está en mis manos separarte del amo lo haré con mucho gusto, aunque eso signifique inclusive, tener que ayudarte...- Kagome lo aceptó, por lo que no dudó en rociarse de la sangre de la bruja, al ver que nada pasaba decidió retirarse.

-Espera... y como se que en realidad esta cosa funciona?- Preguntó dudosa.

-Vamos, te acompañaré a la salida y lo verás...-

Dicho aquello ambas se dispusieron a caminar, pero en el trayecto se encontraron con un grupo de guerreros, Kamiyo le ordenó a Kagome que se escondiera mientras ella les salía al paso.

-Oye.. tu... el 'centinela'...- Llamaba a uno de los guerreros por su apodo, ya que era él el encargado de vigilar que nadie se introdujera en el castillo o inclusive en las tierras de Sesshoumaru.

-Digame Kamiyo sama- Le respondía con mucho respeto, ya que dentro de todo el rango de la bruja era inclusive debajo de Sesshoumaru por ser su mano derecha para sanarlo.

-Te recuerdas la humana que vino el día de ayer con el amo Sesshoumaru?- El youkai se limitó a asentir –La has visto?-

-No Kamiyo sama, excepto por el día de ayer cuando traía al amo Sesshoumaru y espero no encontrarla, no se como una inmunda humana como esa a podido colocarle las manos al amo...-

-Solamente te preguntaba si la habías visto, no te estaba preguntando tu opinión sobre ella, así que mejor limítate a responder lo que uno te pregunta- Reclamó ofendida, de hecho el no hacerlo hubiera indicado que algo extraño estaba pasando con ella ya que ese era su carácter.

-Perdone Kamiyo sama, tiene razón, pero no.. no la he visto-

-Puedes sentirla en el castillo? Estoy un poco débil por haber curado el día de ayer al amo y no puedo sentirla, pero tú que tienes ese poder especial para localizar la energía espiritual podrías localizarla mucho mas rápido de lo que yo lo haría-

-Claro...- Aseguró mientras cerró sus ojos tratando de concentrar toda su energía buscando la de ella –No Kamiyo sama, no está en ningún lugar del castillo, supongo que ya se debe de haber ido... supongo que entendió que no era su lugar, con su permiso- Se disculpó para retirarse mientras se daba la media vuelta, Kagome había escuchado a la perfección todo aquello y con eso la bruja le demostraba que su presencia podía pasar desapercibida.

-Ahora ya lo sabes... tienes mediodía para recorrer todos los terrenos del amo y desaparecer, una vez pasado ese tiempo, cualquiera te podría detectar y pondrías en riesgo tu vida...-

No sabía si agradecerle o no el gesto que había tenido con ella, era obvio que por el momento todos la podían confundir con aquella bruja, pero Kagome sospechaba algo en su interior, por mucho que Kamiyorama se quisiera deshacer de ella aun no podía concebir la manera en la que la estaba ayudando, sin embargo si el tiempo era real no tenía que perder ni un segundo mas. Cuando pudo reaccionar Kamiyorama ya había desaparecido por lo que decidió hacer lo mismo con el mayor sigilo posible.

...

El rostro de Sesshoumaru reflejaba una furia y una rabia incomparable, a diferencia de la preocupación que sentía en su ser. Buscaba a Kagome en cada rincón del castillo, inclusive tratando de ubicar su olor y su presencia pero todo era inútil, aun cuando el felino youkai que siempre andaba con su grupo hubiese llegado a buscarla, su energía espiritual aun se sentiría. No entendía nada de lo que pasaba, sin embargo para su buena suerte se encontraba con Kamiyorama quien al pasar a su lado pudo sentir como el aroma de Kagome se había impregnado en ella.

No lo dudó ni un segundo, la tomó por el cuello elevándolo unos centímetros del suelo mientras la ahorcaba con sus garras.

-Pe... pero... a...amo... q... que suc...suce...de?- Preguntó con dificultad ante la falta del preciado oxigeno.

-Que has hecho con ella Yorama?- Preguntó sin mas sorprendiéndola.

-De.. que... ha...bla a...mo?- Se estaba asfixiando y trataba desesperadamente soltarse de las garras de su amo, pero la fuerza que estaba ejerciendo no la dejaba.

-Quieres que te mate?- No estaba dispuesto a seguir el juego de preguntas de ella, si no se lo decía la mataría en ese mismo instante y se lo demostraba al apretar mas su cuello, las lágrimas salieron sin aprobación alguna al sentir como las garras atravesaban su piel.

-Ella... se fue... hace... me...nos... de... me...dia... hora...- Confesó, apreciaba su vida y no estaría dispuesta a perderla de esa manera, no le quedaba mas remedio que aceptar cualquier consecuencia que conllevaban sus actos, justo como Jacken se lo advertía, al ver que su amo no cedía en su castigo, suplicó por su vida –amo... por fa... vor... suelte...me... no... pu...e...do.. res...pi...rar...-

-Por qué no puedo sentirla?- Preguntó ignorando su suplica.

-Por... fa... vor... amo...- Suplicó una vez mas, pero empezaba a cerrar sus ojos a causa de la falta del preciado aire, a Sesshoumaru no le servía si se desmayaba por lo que decidió soltarla y tirarla al suelo, ella empezaba a toser una y otra vez tratando de aspirar todo el oxigeno que fuese posible.

-Habla de una buena vez Yorama, no tengo la paciencia suficiente para soportarte en estos momentos- Demandó demostrando su rabia, ella no paraba de toser, pero sabía que tenia que hablar de lo contrario su amo perdería la paciencia, justo como él se lo decía.

-Ella... dijo... que necesitaba irse... de aquí... así que la ayudé a hacerlo... le di un mapa que contenía la dirección de cómo salir de aquí... supuse que no quería que nada le pasara así que... traté de protegerla para que nadie... le hiciera daño amo...- La excusa parecía ser perfecta, en realidad él mismo le había ordenado que se fuera, pero nunca había pensado como podría salir de allí cuando la misma Kamiyorama le decía que habían muchos youkai que no estaban satisfechos con aquella decisión, una emboscada al sentirla la hubiera puesto en peligro.

-Estas segura que me dices la verdad?-

-Si amo... nunca me atrevería a mentirle...-

-Y por qué no puedo sentir su presencia? Me podrías explicar eso también?-

-Bueno... es por lo mismo amo... aunque le dijera como salir de aquí... hay muchos youkais inclusive fuera de tus tierras que la hubieran matado al solo sentir su olor.. es por eso.. que yo.. le di.. un brebaje especial para que su olor y su presencia pasara desapercibida-

-Cómo la puedo encontrar?-

-Será difícil... diseñé ese brebaje para que nadie la encontrara...-

-Maldita!- Gritó frustrado mientras le daba una bofetada –Sabias a la perfección que no tenías que involucrarte...-

-Pero amo.. yo... solo-

-Vete de aquí.. regresa con mi madre y ruega porque ella te acepte en sus tierras, si te vuelvo a encontrar aquí... te mataré- Ella quedó simplemente tirada en el suelo, llorando, decepcionada, triste... no podía creer que algo tan horrible como el separarse su amado amo Sesshoumaru le pudiese pasar en su vida, Jacken se lo había advertido y ella se cegaba por completo ante la posibilidad de verlo con aquella sacerdotisa, lo apostaba todo.. y simplemente lo perdía todo.

Se levantó con el orgullo que le quedaba limpiándose las lágrimas, no le quedaría mas remedio que acatar la orden impuesta por su amo.

...

No sabia ni por donde empezar a buscar a Kagome, el bosque era inmenso y ya había pasado casi una hora, el tiempo era su peor enemigo y no tenia ni las mínima idea de cómo ir en contra de él. No le quedó mas remedio que irse por el camino que Kamiyorama le indicaba.

Los minutos pasaban volando cuando divisó que el sol estaba casi a su máxima altura demostrando que el mediodía estaba llegando, le quedaban un par de minutos nada más para encontrarla. Estaba seguro que aquel brebaje que había preparado su bruja personal contenía algo mas, algo que hacía que no la pudiera sentir, por lo menos eso quería creer antes de pensar que algo malo le sucedía, era imposible le pasara algo, Kagome era demasiado poderosa para que un simple youkai la matara.

Sin darse cuenta se encontraba enfrente de la aldea, sintiendo el olor de su medio hermano, el de la sacerdotisa muerta y el del monje con la exterminadora, pero no podía encontrar por ningún lado el olor ni la presencia de Kagome, quizás recorría demasiado rápido por el bosque y no la había podido visualizar.

Inuyasha estaba en la casa de la anciana Kaede, sintió su presencia lo que hizo que se levantara y saliera disparado a donde se encontraba su medio hermano, todos sus amigos le siguieron para saber a que se refería cuando antes de salir de la vivienda decía '¿Qué está haciendo aquí sin ella?'

Allí se encontraban ambos frente a frente, youkai vrs hanyou, hermano vrs medio hermano; el rencor aun se reflejaba en sus ojos, pero por el momento aquello lo dejarían a un lado.

-Qué estás haciendo aquí solo Sesshoumaru? A donde se encuentra Kagome?- Preguntaba desesperado el menor.

-Escapó de mis tierras y pensé que talvez se podría encontrar aquí-

-Que tan mal youkai eres que no has podido detectar su presencia, ah? Simplemente tienes que olfatear y la podrás encontrar...- Kikyo se interpuso entre ambos, sabía que algo malo estaba pasando.

-Completaron el ritual?- Preguntó sin mas llamando la atención de todos.

-No...- Respondía secamente Sesshoumaru, él ya sabía a la perfección que el ritual debía de ser completado no necesitaba de aquella sacerdotisa muerta para estárselo recordando.

-Pero sabes las consecuencias de ello, no es así?- Estaba mas preocupada por lo que pudiera suceder, Kagome había demostrado ser una buena chica y dentro de todo le había tomado cariño.

-Por eso es que precisamente me encuentro aquí, estoy seguro que talvez tú podrías decirme a donde se encuentra- Tal parecía que estaba ignorando al resto de personas que los rodeaban, incluyendo a Inuyasha que se empezaba a impacientar por aquel diálogo.

-Esa es tarea fácil... yo mismo podría decirte a donde se encuentra- Expresó molesto mientras intentaba ubicar el olor de la chica, pero por primera vez se le volvía imposible, en esos momentos comprendía porque su hermano mayor recurría a ellos buscando ayuda, aunque no aceptara dicho hecho.

-Ella... no se encuentra muy lejos de aquí- Interrumpía Kikyo mientras cerraba sus ojos y tratando de sentir su energía espiritual –Sin embargo, se encuentra muy débil y...-

Todos quedaron sorprendido al ver que la chica se encontraba detrás de ellos, se veía muy mal, iba sudada, sus ropas rasgadas, sucias y un poco ensangrentadas, el incómodo silencio se produjo de inmediato con aquel pequeño reencuentro.

-Kikyo... y bien? Cual es tu respuesta a la propuesta que te hice un tiempo atrás? Se que deseas recobrar tu vida, aquella vida que tan planeaste, una simple mujer...- Todos quedaron sorprendidos por aquella tajante pregunta, Kikyo conservó su inigualable postura de altanería y orgullo.

-Kagome!- Gritó casi saltando Inuyasha al verla en aquella condiciones -Pero que cosas dices! Lo primero es ayudarte con esas heridas y...-

-No te entrometas esta vez Inuyasha, además no hay tiempo para eso... dentro de poco.. yo...-

-Esta bien Kagome.. pero eso solo sucederá si lo deseas con la fuerza de tu corazón, no con la de espíritu y tu voluntad ya que esas se pueden quebrantar- Kikyo aceptaba la propuesta para asombro de todos, inclusive la de Sesshoumaru que estaba inquieto al saber que si ella llegase a utilizar su energía espiritual en aquel deseo, moriría irremediablemente.

Ambas se acercaron y juntaron sus manos con la perla en medio de ellas, las de Kagome arriba de las de Kikyo; cerraron sus ojos para poderse concentrar, se introdujeron en un vacio enorme, completamente oscuro pero que brillaba al final un tenue luz. Aquella luz tan brillante era la voluntad de la perla, no les concedería el deseo tan fácilmente y aquello se demostraba en los gestos de dolor que ambas reflejaban en sus rostros, Inuyasha no podía soportarlo quería separarlas pero Miroku lo detuvo para que no cometiera una imprudencia, aquello era decisión de ambas, fuera como fuera... todos tenían que respetarla.

Luego de varios minutos una luz roja las envolvió, la perla se elevó y simplemente desapareció... las dos cayeron exhaustas, Sango y Miroku corrieron hasta donde se encontraba Kagome, Inuyasha hizo lo mismo con Kikyo, ella sonrió...

-Gracias Kagome...- Expresó en voz baja aun con pequeñas lágrimas en sus ojos.

-Gracias a ti también Kikyo... Inuyasha... Sango, Miroku, Shippou, Kirara, Anciana Kaede... les agradezco a todos lo que han hecho por mi... me... hicieron muy feliz durante todo este tiempo- Agradeció tratando de contener sus lágrimas, tenía que ser fuerte, ya era suficiente de aquella niña llorona y débil, tenía que demostrárselo... no.. en esos momentos Sesshoumaru no importaba, a quien tenía que demostrarle que no era una débil humana era a ella misma... nadie mas que ella.. Se dio la media vuelta emprendiendo un nuevo rumbo... uno.. del que no sería capaz de regresar nunca mas.

-Kagome...!- Gritó Inuyasha tratando de detenerla, sin embargo Miroku le tapaba el paso con su báculo moviendo su cabeza de un lado a otro negando la situación.

-Déjala Inuyasha.. pienso que la srita. Kagome se despidió de nosotros con dignidad... no le quites eso también...-

-Des... pedirse..?- Preguntó con lágrimas en sus ojos el pequeño Shippou.

-De una u otra manera...- Interrumpía Kikyo quien era ayudada por su hermana para poder caminar ya que la transformación la dejaba con poco poder espiritual, el volver a ser una humana... era algo que aun no concebía -...la maldición de la Kokoro's No Tenshi siempre alcanza a uno de los dos afectados, o muere el humano... o muere el youkai... hasta el momento no hay nadie que se haya salvado- Aceptó tristemente, a pesar que Kagome siempre era su rival por tratar de recuperar el amor de Inuyasha, no significaba que la odiaba, al contrario, le tenía respeto y admiración.

Sesshoumaru dio la media vuelta también, ya no tenía nada que hacer en aquella aldea.

-Y eso es todo? No harás nada!- Gritó con obvia molestia en sus palabras su hermano menor.

-Ahora Kagome... no es de su incumbencia...- Murmuró elevando su seria voz todo lo que quiso para que lo pudiesen escuchar y no quedara ninguna duda al respecto. Todos quedaron sorprendidos por aquella afirmación, Kagome había terminado con la aldea, con la perla y con todos sus amigos...

...

El cielo se opacaba a tal grado que parecía estar en concordancia con el sentir del corazón de la sacerdotisa, tal parecía que demostraría la profunda tristeza derramando las gotas de lluvias en lugar de las lágrimas que ella no podía expresar. Sesshoumaru la seguía muy de cerca aunque tratando de ocultar su presencia. Ella iba casi arrastrándose; pero su orgullo no le permitía ir en aquella lamentable situación, se paraba a cada instante que caía de rodillas al suelo, necesitaba llegar a las aguas termales a donde ella siempre iba a descansar, el lugar.. en donde por primera vez.. había sentido un deseo incontrolable por Sesshoumaru.

-Después de todo... no soy mas... que una maldita.. insignificante... y... débil humana...- Susurró para ella misma con una pequeña sonrisa en sus labios.

Finalmente, se daba por vencida antes de llegar a su destino desmayándose para quedar tumbada en el suelo. Al ver aquello Sesshoumaru salió de su escondite para tomarla entre sus brazos y evitar el golpe, afortunadamente caía en su fuerte pecho el cual era como una roca pero al mismo tiempo era tan suave como una almohada de plumas; una rebelde lágrima deslizó por su mejilla, en realidad se había enamorado a lo estúpido de aquel youkai al punto de estar perdiendo la vida por ese amor.

-Tan fácil te rendirás?-

-No es simplemente... rendirme...- Susurró para sus oídos, pero él no sabía lo que estaba pasando adentro de ella, todo su ser se estaba destrozando poco a poco, unos minutos mas y su vida se escaparía por un suspiro, era humana y como tal, tenía sus limitaciones y en esos momentos lo estaba demostrando sin embargo ante aquella situación no dudó en brindarle una pequeña sonrisa.

-Entonces demuéstralo Kagome! No dejes que esto te haga rendirte- Expresó con toda la fuerza de su corazón, también una parte de él estaba muriendo con ella, era un sentimiento nuevo para él... era una combinación entre dolor, desesperación y tristeza... por estarla perdiendo enfrente de él.

-No, yo... nunca... me.. rendiré...- empezó a decir con cierta dificultad –..especialmente... cuando esta es la primera vez.. que me llamas mi nombre- Aquellos podían ser sus últimos minutos de vida y él podía sentir lo mismo que ella, pero por lo menos le reconfortaba que estuviera a su lado, allí... los dos solos, sosteniéndola mientras lo peor pasaba.

-En realidad piensas... que no me duele lo que te está pasando? Estamos unidos por la mente... sin embargo... podríamos estar unidos en cuerpo también...- Estaba demasiado cansada como para hacer deducciones en esos instantes, las pocas fuerzas que tenía no quería gastarlas para estar pensando y analizando cada una de sus palabras –Kagome... estás dispuesta a morir.. para empezar a vivir una nueva vida conmigo?-

-Claro que estoy dispuesta a morir...- Aseveró lo que era obvio –Y cuando quieras te estaré esperando... en el otro mundo para que continuemos... nuestra vida- El negó con su cabeza, entendió a la perfección lo que ella quería decir, no había ningún remedio, no existía una cura según los pensamientos de la sacerdotisa.. pero él aún portaba un AS bajo su manga.

-Podrías morir como humana, lo cual está sucediendo en estos momentos, sin embargo podrías empezar una nueva vida como un youkai, sin embargo si lo aceptas nunca mas podrás volver a esa época extraña a la que perteneces, ni tampoco podrías regresar con tus amigos, la sacerdotisa llamada Kagome, morirá en unos instantes, empero podría renacer una nueva youkai llamada Kagome y así podrías permanecer el resto de tu vida conmigo... ¿estarías dispuesta a hacer eso?- El dolor empezaba a pasar, simplemente un frío iba recorriendo cada parte de su ser, era uno tan intenso que pensaba que en cualquier instante se quedaría dormida y no despertaría nunca mas.

-¿Por qué aun sigues dudando de mis sentimientos Sesshoumaru...?- Preguntó ofendida -Si puedes indagar un poco en mis pensamientos... podrías responder tu solo esa pregunta- Un pequeño silencio se produjo mientras ella intentaba recobrar el aliento

La solución que Kamiyorama les había brindado la noche anterior no podía durar mas de 24 horas, aquello solamente era para salvar al youkai mas no para salvar a la humana, para salvarla a ella había algo mas, no simplemente lo que había sucedido, el cuerpo de un humano no podía resistir todo el veneno y el dolor que la Kokoro's No Tenshi brindaba, aquello solamente podía resistirse si fuera el cuerpo y la fuerza de un youkai, Kagome lo aceptó después de todo al entregársele era porque ella misma decidía el camino a seguir.

Las gotas de lluvia se iban incrementando haciéndose más intensas golpeando con fuerza sus cuerpos, sin embargo eran una molestia que no la tomaban en cuenta.

La decisión estaba hecha, dejaría a su familia, sus amigos, su vida entera por estar con él en alma, cuerpo y corazón; ¿sería la decisión correcta? No lo sabía, pero en esos momentos le parecía que era la única que le quedaba, no precisamente porque su vida estaba llegando a su fin sino porque sentía que aquello era lo correcto que le dictaminaba su corazón y sus pensamientos.

-Claro.. prefiero.. morir como humana y revivir como una youkai para así poder vivir una nueva vida contigo...-

No dudó ni un momento en besarla con toda su fuerza y pasión, ella cerró sus ojos para saborearlo por completo. La levantó con ambos brazos para llevarla a un cercano árbol, tan frondoso que parecía toda una casa el cual los resguardaría de la intensa lluvia. Rasguñó su propio pecho provocándose un corte profundo en donde su sangre empezaba a recorrerlo, pero ella cerraba sus ojos completamente extenuada.

-No... te rindas...- Murmuró frustrado ante la ausencia de su poder espiritual –No eres... una simple y débil humana...-

Aunque iba en contra de su voluntad, una lágrima recorrió su mejilla al sentir como las suaves manos de la sacerdotisa caían sin fuerza alguna, simplemente... una mala señal. En realidad no eran lágrimas las que recorrían su rostro, era las gotas de lluvias que se colaban entre las hojas del árbol, no era que sus ojos estuviesen rojos por la tristeza que le provocaba el perderla, en realidad era el polvo que alzaba el viento hasta sus pupilas para volverlo a alguna forma demasiado molesto.

No estaba triste... no estaba decepcionado... no quería llorar, esos sentimientos solo los mostraban los patéticos humanos...

Pero... no lo podía resistir...

Un grito desgarrador lo dominó por completo mientras sostenía el cuerpo inerte de la chica, todos las aves que se resguardaban de la tormenta volaron agitando las copas de los árboles, cualquiera con un pequeño instinto animal sabía que el estar cerca de un youkai enfurecido era un completo error.

Su vida... sus deseos... se estaban esfumando junto con el último suspiro de la chica.