Disclaimer: Los personajes pertenecen a SM, sólo la trama es mía.

N/A: Lamento mucho la demora. El día Jueves que debí subir este capitulo, fui detenida junto a mi hermano en una de las marchas en Chile por la Educación. Y debí pasar la noche en una celda, hasta que ayer al mediodía fuimos dejados en libertad. Ayer cuando llegué, simplemente me dediqué a dormir ya que dormir en un suelo de cemento no es lo más cómodo del mundo. Sin embargo, hoy que estoy más descansada he logrado hilar algunas palabras para la edición de este capitulo. Espero que les guste, y ahora seguiré con la edición de Breath Me y No si te mato primero, una vez pasada tres ediciones de cada una sigo con esta.

Saludos, Caro.

Cinco.-

Volterra traía muchos recuerdos, mi niñez y mi adolescencia habían sido observadas por esta maravillosa ciudad. Ahora observaría el amor que poco a poco crecía de maneras inimaginables por esta muchacha. Isabella Swan me había hechizado completamente y yo había arriesgado nuestras vidas por ello. Es tu trabajo idiota. No, ella no era mi trabajo ella era la chica que tenía mi corazón entre sus manos. Y fácilmente podría salir herido, estaba a su merced.

Heridas. Esa palabra me traía de vuelta a la realidad. ¿Qué habría pasado si nos hubieran atrapado? Bella estaría muerta para esta hora y yo imposibilitado, probablemente muerto también; no les convenía un testigo vivo. No podría bajar la guardia de esa forma nuevamente, aunque estuviéramos fuera de todo el mundo. Ni siquiera le avisaríamos al Presidente sobre nuestro paradero. El amor te pone idiota, idiota.

El viaje desde Alemania a Italia fue lento y sin novedades, Bella durmió con su cabeza en mi hombro durante todo este mientras yo intentaba averiguar cómo nos habían encontrado. Si lo pensaba bien sólo algunos sabían nuestro paradero; entre ellos el padre de Bella, mi padre y Alice. El servicio secreto había dejado bajo mi disposición la elección del lugar donde nos esconderíamos, ellos habían cargado dinero a una cuenta bancaria por lo que tampoco podrían rastrearnos. Había sacado suficiente dinero antes de abandonar los Estados Unidos como para no volver a sacar en un par de meses. Entonces nos quedaba una sola persona que podría caer dentro del rango de sospechoso. Jacob Black. Por algo Charlie Swan ya no lo quería como su yerno. Algo había tras eso.

Volterra no había cambiado nada, y nuestro hogar seguía tal y como lo había visto la última vez que había viajado con Jessica hace cuatro años. Jessica. Un suspiro involuntario salió desde lo más profundo de mí, provocando que Bella me mirara curiosa. Sólo negué, aún no era tiempo de confesiones sobre las personas de mi pasado. Pero sabía que si esta 'relación' avanzaba tendría que hablarlo con ella.

Todo estaba cubierto por una leve capa de polvo, señal que mis padres hace poco habían visitado el lugar así que no me sorprendí cuando vi una carta en mi habitación con la letra de Alice.

"Hermanito, por la tarde vendrán a dejaros alimentos. Cuidaré tu secreto y vigilaré a Black. Te ama, tu hermanita a la que adoras. Alice.

PD: Cuídate. "

Alice, siempre lo sabía todo. Nunca en todos los años que la conocía había podido deducir el por qué siempre lo sabe todo.

Fiel a lo que Alice había dicho a eso de las seis una pequeña mujer llegó cargadas de pesadas bolsas con comida, sin decir nada se marchó. No preguntó ni dijo nada, eso era bueno nadie sabría que estábamos acá.

Bella aún no había dicho nada y por un momento me recordó los primeros días en Alemania, sólo que esta vez ya sabíamos los sentimientos que había de por medio en esta relación poco común. Tal vez lo sucedido en Alemania le había afectado y estaba en shock; o tal vez está esperando que tú le hables.

Lo pensé por unos segundos antes de romper el silencio mientras limpiábamos la casa de mis padres, buscando que quedara decente y apta para dos personas – pareja a la vista del mundo – viviera cómodamente sin mugre, polvo y arañas.

"¿Quisieras hacer algo mañana?" Dije intentando sonar indiferentemente, esperando que dijera que si y comenzara a hablar tanto como lo hacía antes. Extrañaba su voz si éramos sinceros.

"Bueno" contestó sin mirarme, aunque yo tampoco la miraba. Un silencio incomodo llenó la estancia por primera vez en semanas desde el día de nuestras confesiones de amor. Sentí y no se movía, como esperando algo o tal vez pensando en algo. El silencio se estaba volviendo total y tortuoso " Fue Jacob" dijo de pronto. Y yo me vi en la obligación de levantar la mirada. ¿Fue Jacob? Qué quería decir con eso. "Hay una razón por la que mis padres no lo quieren. Él tiene amigos poco comunes" dijo y yo de apoco comencé a entender qué quería decir con "Fue Jacob."

"¿Amigos poco comunes?" pregunté queriendo saber todo. Si ella sabía que Jacob podía ser peligroso para esta misión debió habérmelo dicho desde un comienzo. Podría haber dicho algo como: Si, bueno. Jacob es mafioso o sus mejores amigos lo son. Puede ser que por eso desean matarme. Si eso habría sido perfecto.

"Es una larga historia" dijo con un bostezo completamente falso. Era una pésima actriz. "Fue un día agotador, hora de irse a la cama" dijo rápidamente, intentando escapar de mí.

"Isabella Swan, ven acá ahora" dije entre dientes, sintiendo la furia comenzar a crecer en mis venas. Bella sabía algo de importancia para su propia seguridad y era tan estúpida como para no decirlo. "¿A qué te refieres con 'Amigos poco comunes'?" le dije intentando mantener mis emociones a raya, pero se me estaba haciendo muy difícil.

"No es nada. El bueno, sus amigos son o pertenecen a una agrupación como ellos le llaman. Nunca me ha explicado que va, pero mientras veníamos en el avión pensé en quienes sabían dónde nos encontrábamos. Jacob es el único que podría habernos delatado, sé que el tiene los medios como para saber eso" dijo rápidamente. ¿Una organización? Esta chica había estado ocultando información.

"¿Sabes el nombre de la organización?"

"Algo de hermano" dijo ella dudosa. El Gran Hermano. Comencé a caminar de una esquina a otra intentando no gritarle. Habíamos tenido al culpable de todo frente a nuestras narices durante todo este tiempo. "¿Edward?" susurró y en ese susurro pude escuchar el miedo y la inseguridad que seguramente mi actitud le estaba causando.

"Hora de dormir" dije simplemente, caminando hacia la puerta de la casa y saliendo al patio. De pronto un poco de nicotina se veía perfecto para la situación.

Cigarrillo tras cigarrillo no pude evitar pensar en lo que había dicho. El gran hermano, era una organización caza fortuna en busca de muchachas que tenían gran poder político y con grandes sumas de dinero. Su táctica de ataque siempre era el mismo, - mentirle a la presa – atraer a la presa – convencer a la presa – matar a la presa.

Bella ha sido una víctima más del Gran Hermano.

Al final no quedaban más cigarrillos en la cajetilla. Suspiré y entré esperando no ver a Bella en el salón si no en la habitación que le había asignado.

"Lo siento" dijo apenas me vio entrar. La miré sin decir nada, aún estaba enfurecido por su ignorancia. Él le había comentado sobre la organización y ella no había hecho nada. Claramente sus padres lo sabían ya que no les gustaba Jacob para su niña, pero tampoco habían hecho nada. La estupidez era de familia.

"Está bien. Vete a dormir" le dije mientras yo me dirigía a la biblioteca para ocupar uno de los ordenadores. La escuché sollozar y supe que estaba llorando, mi corazón se rompió y quise correr a consolarla y decirle que todo estaba bien. Pero no lo haría, no me sentía capaz de ir y consolarla sin decirle algo feo e hiriente. Por primera vez en semanas estaba realmente furioso.

Estuve divagando durante horas hasta que el sueño me venció, y no desperté hasta que una pequeña mano tocó mi cabello sobresaltándome. Bella me miraba y sus ojos estaban rojos, seguramente de haber llorado tanto.

"Vamos a dormir" dijo suavemente obligándome a subir hasta el segundo piso donde se encontraban las habitaciones. Ella me estaba guiando hacia su habitación pero me zafé de su agarre, aún seguía enojado. Ella me miró sorprendida, pero mi expresión le debió haber dicho todo. Asintió y sorbió la nariz, estaba llorando de nuevo "Comprendo. Lo siento" dijo y entró cerrando la puerta con seguro. Esto se me hacía conocido.

Entré en la que sería mi habitación por esta noche o tal vez por varias noches, y apenas toqué mi cabeza con la almohada caí rendido ante los brazos de Morfeo.