1.- Cara a cara

I would never love a women ´cause love and pain go hand and hand

And I can´t do it… again

Ahora estaba atrapado y sin salida. Me había opuesto rotundamente a la idea de que ella, trabajara para nosotros. En cima de que le estaban dando el puesto que originalmente era para Jane, su contratación implicaría toparme con ella todos los días de mi existencia, hasta que ella o yo renunciáramos a esto. Por supuesto ese no sería yo, ya llevaba mi muy respetable tiempo aquí como para tirarlo todo por la borda con su indeseable llegada. Mi mente despegaba hacia un lugar de frustración, no estaba prestando atención a la junta, ya estaba hecho, ella seria contratada esta misma tarde y aunque la odiaba, sabía que no era estúpida como para rechazar el puesto. Entonces mi mente sacó su lado maquiavélico y me plantee la idea de hacer que ella renunciara a esta empresa… lo sé, muy infantil pero en verdad no podía concebir un lugar, en especifico mi trabajo, en el que estuviera obligado a resistir su presencia.

Los sonidos de las sillas arrastrándose contra el piso de madera, me sacaron de golpe de mis planes y supe entonces que todo había acabo, estaría obligado a convivir con la única persona que odiaba con todas mis fuerzas, el ser más irritante en la faz de la tierra, la única capaz de sacarme de mis casillas… Isabella Swan.

Salimos todos los ejecutivos, yo incluido y la vi, inconscientemente forme en puños mis manos. Ella, en cuanto nos vio, se puso de pie y esbozo una sonrisa nerviosa, mordió su labio inferior y sus manos jugaban entre sí torpemente, como me irritaban esos gestos de nerviosismo.

-Señorita Swan – llamo el jefe, el Sr. Aro Volturi, ella solo asintió – Me complace informarle que ha quedado usted contratada - ella ahogo un grito y su boca se ensancho, todos mis colegas le aplaudían, lo que ellos llamaban "talento" y yo solo rodee los ojos. – No pudimos haber contratado a alguien mejor para el puesto. – bufe, ¿Qué hay de Jane? Pensé, pareció como si ella hubiera notado mi coraje e inconformidad, pero se limito a agachar la cabeza.

No quería seguir estando allí, asique entre a mi oficina, pase las manos por mi cabello varias veces, sinónimo de estrés. Entonces tocaron a la puerta y debía de admitir que este era un pésimo momento para atender a cualquier persona. Los golpes en la puerta se hicieron más insistentes, camine a grandes pasos y abrí la puerta con algo de fuerza innecesaria.

-Wow, no creí que de verdad te fuera a afectar tanto que la hayan contratado – mi colega Jasper entro mientras hablaba y se recostó en el amplio sillón negro de cuero que adornaba mi oficina – creo que me equivoque.

-¿Y lo dudabas? – Pregunte con ironía – Sabes muy bien que la odio, aun no puedo creer que me traicionaras votado a su favor – no podía evitarlo, pero el coraje me quemaba la garganta y mi voz subió de tono.

-Cálmate, Edward, se que quieras a Jane para el puesto, pero tienes que admitirlo, nadie mejor que Bella para eso, además de que Jane encaja mas en el papel de modelo – Me reí con una falsa carcajada – es buena – admití – pero no brillante.

-Edward, tenemos que hacer todo lo posible para ganarle a la competencia y eso implica aguantarte tu odio hacia Bella, tendrá que ser así amigo, no por ella, por la empresa.

-Isabella, su nombre es Isabella y si, admito que tenemos que hacer todo por la empresa, pero no estoy seguro de cuanto podre aguantar con ella aquí.

-Todavía no la perdonas cierto, después de todos estos años, aun le guardas rencor – eso no fue una pregunta y sé que Jasper sabía muy bien lo que yo estaba sintiendo.

Hable con voz calmada y triste, todo lo que Jasper había dicho, era cierto – Jamás le perdonare el daño que me hizo, me condenado a una soledad y un mundo lleno de burlas e inseguridades.

-Edward, éramos unos niños, teníamos quince años, ¿no crees que sería mejor olvidarlo y seguir adelante?

-Tú, jasper, tu más que nadie, sabes todo lo que llore por ella, no puedo solo pretender que nunca paso.

-No te pido eso Edward, solo que al menos trates de que esto no sea un campo de batalla, no solo ustedes dos harán que esto sea una tortura, si no que lo será para todos lo que trabajamos aquí.

-Jasper…

-Promételo, Edward, promete que intentarás que la presencia de Bella Swan no te saque de tus casillas.

-Lo prometo

Caminamos juntos por el pasillo hacia el elevador y cuando este se abrió, sentí mi garganta quemarse… Al diablo la promesa. Bella Swan: Hare de tu vida un infierno, justo como tú hiciste la mía.

HOLA!!

Nuevo fic, lo se jaja aun no termino mi otra historia y ya estoy de vuelta con esta, pero es una idea que ya traía rondando en la cabeza, espero las deje con ganas de mas!!

Espero sus reviews y me dicen si le continuo o la elimino!

Saludos ^^