Disclaimer: (Nada es mió) Los personajes no me pertenecen, tampoco la historia, todo es de sus respectivos autores. La verdad no recuerdo el nombre de la historia... (¡Diablos si seré despistada!) Bueno, apenas lo sepa se los comunico.

» Aviso desde antes que los personajes estarán con un poco de OoC, aunque intenté acercarlos a su personalidad lo más posible. Gracias.

» Notas: Bienvenidas o bienvenidos a mi nuevo fic... Aclarare todas sus dudas, al final, ¿Muy bien? Empecemos.


Walk Center

I.- Caja número 5.

«Ámame cuando menos lo merezca porque será cuando más lo necesite »

.

"Toda madre debería de amar a su hija" Esta frase suena normal y aceptable para todos, lo sé, pero aun así no es mi caso, mi madre me abandono cuando solo tenia cinco años de edad, no tenia padre. De este modo termine en una casa de acogida o un orfanato, como lo prefieran, a los quince años conocí a Víctor, mi novio actual...En estos momentos espero un hijo suyo. Aunque para él no fue la mejor noticia de el mundo. Bueno sus palabras exactas fueron: "Una boca más que alimentar" Y luego una sarda de groserías, en fin. Solo tengo diecinueve años; No tengo casa, ni familia, ni siquiera zapatos...

Por eso último Víctor, yo y mi bebé, nos dirigimos al supermercado Walk Center...

El auto avanzaba a toda velocidad, lo que me provocaba nauseas.

—¡Víctor! —le llamé.

Él sólo asentía con la cabeza, sin voltear a verme, estaba concentrado en la calle y en su música... Dicho sea de paso también me provocaba nauseas.

—¡Víctor! —le reclame —Escúchame...

—¿Qué diablos quieres ahora? —preguntó, como si yo fuera una niña mimada, a quien le habían explicado algo por milésima vez.

Solo gruñí y no le conteste. La cabeza me daba vueltas, cuando de pronto, sentí como algo dentro de mi pateaba suavemente, una y otra vez, me alegre en silencio, el pequeño bebé que estaba en mi vientre, no había dado señales de vida en toda la mañana, y no podía evitar sentirme preocupada, tanto por sus pocas pataditas, tanto por las muchas manifestaciones de animo.

—¡Mira! —exclamé feliz —¡El bebé esta pateando!

Saque una de sus manos del volante y le obligue a tocar mi gran vientre...

—¡¿Puedes sentirlo?! —le sonreí orgullosa.

—No— Ahora déjame en paz.

Baje la vista triste y me senté mirando por la ventana, con unas horribles ganas de vomitar...

—No es necesario, que me compres, zapatos nuevos... los míos aun sirven —mentí.

Él se digno por fin a verme, en todo el viaje no me había dirigido una sola palabra amable o una mirada preocupada ni por mi, ni por su hijo...Ya comenzaba a olvidar su rostro feliz...

—No digas tonterías —exclamo nervioso — Para eso vamos a Walk Center, necesitas zapatos nuevos.

—Hm... —exclame triste.

El viaje se hacia cada vez más extenso...Estaba cansada y absolutamente triste...El paisaje era muy distinto...a donde yo y Víctor vivíamos, estábamos muy lejos de casa.

—Listo... —balbuceo Víctor con una sonrisa —Llegamos.

Ante mi había un supermercado, bastante común, un sitio donde claro esta debían vender zapatos baratos.

— ¿No vienes conmigo? —pregunte triste, mientras bajaba del auto.

—No, no tontita, ve tus sola yo te espero aquí —Víctor—Ten un poco de dinero...

Me entrego lo justo como para poder comprar unos zapatos; Muy baratos y simples. Bueno, no me quejo, es suficiente.

—Gracias—suspire.

—Maka...—exclamo él, arrastrando cada letra.

— ¿Qué pasa?

—No, no es nada... —dijo David, encogiéndose de hombros. Y apartando rápido su mirada de la mía.

Pensar, nunca había sido una gran cualidad en él. Me frustro un poco el hecho de que él no me acompañara. Pero también debía aceptar que mi embarazo seria así hasta el final. Por alguna razón que desconozco, fui seleccionada para ser autosuficiente, y no esperar mucho del resto de las personas. Nunca supe que insecto me había picado o que maquiavélico destino me esperaba; Ya que algo se traía entre manos Dios, o alguien.

Me adentre en el centro comercial, a un paso lento. Ya que las sandalias que llevaba debían tener mas años que yo...Y este centro comercial juntos, no recordaba haberme comprado, nunca algo para mi, ni siquiera en este periodo... Que debería de ser el más feliz de mi vida.

Mi gran vientre me pesaba mucho, pero no podía evitar sonreír cada vez que lo veía, no me cansaba de acariciarlo, cantarle o simplemente mirarlo.

—Que tenga un buen día señora—me saludo un guardia de seguridad, que estaba en la entrada de ese centro comercial. Se quito su sombrero y con una pequeña reverencia pronuncio; — Bienvenida a Walk Center... Que tenga un lindo día.

—Muchas gracias— dije sonriendo.

Al abrirse las puertas sentí una gran ráfaga de aire helado, mover mis cabellos. Y por un minuto, solo por un minuto, me sentí a gusto. Lastima que no durara demasiado. Apenas las puertas se abrieron y luego cerraron tras de mi, me topé con un par de ojos marrones, que al principio, me miraron con burla, luego con desprecio. Mire hasta mi ropa, era obvio que pensaran deseaba robar. Pero no era necesario que me hicieran sentir indeseada. Baje mi vista hasta el piso y me dirigí rápidamente a la sección de zapatos...

Había cientos quizás miles de zapatos, pero solo unos pocos podían cubrir mi poco presupuesto. Unas sandalias color cacao muy bonitas, o unas naranjas con un listón rojo bastante simples. Las de color cacao costaban diez francos; Todo mi presupuesto. En cambio las naranjas costaban solo cinco francos; Un escalofrió recorrió mi espalda en instantes, el número cinco siempre me a traído muchas desgracias. Supersticiones quizás, pero, prefiero el par de sandalias de color caco, aunque sean más caras.

Me dirigí a las cajas del supermercado: Una estaba completamente vacía, me acerque rápidamente a pagar, salude a la cajera...Y gocé un breve instante, quizás unos pocos segundos, de un antojo, un capricho de comer chocolate. Pero, "No es posible" Me recordé. Ya que ni siquiera tengo dinero propio.

—¿Sucede algo señorita? —preguntó la amable cajera con una sonrisa.

—No, no es nada... —respondí sonrojada, y evite mirar el chocolate sobre el mostrador.

—Tenga—sonrió—Cortesía de la casa.

Casi pude sentir un golpe en el pecho, debido a la emoción. Regrese la sonrisa de la cajera y acepte gustosa el chocolate que tanto anhelaba. Mi estomago gruñía y podía sentir como el bebé proclamaba con fuerzas, cumplir su antojo.

Pero, algo me detuvo... Algo que había pasado por desapercibido...

El número de la caja... Era mi número maldito... El número cinco...

Me asuste solo al verlo, algo muy malo me esperaba. Corrí con todas mis fuerzas dejando el chocolate en el mostrador y mis sandalias con la amable cajera...

Corrí rápidamente a la puerta principal y para mi sorpresa...Víctor, mi novio, no estaba allí, como tampoco lo estaba su auto. Le espere...y espere...

Por horas, pero él no llego, me había abandonado a mi y a su hijo. Que ni siquiera había nacido...

Quería llorar, pero no lloraría. No me lo permitiría tengo que ser fuerte por mi bebé...Y sobretodo siempre por él.

Abracé mi vientre...y no pude evitar sentir, mi tortura y dolor resbalar por mis mejillas y caer de una forma suave a mis labios, estas lágrimas tan saladas. No me matarían, ni tampoco, el abandono del hombre... Al que amo...

Me adentre al centro comercial, me dirigí al baño...Y aunque ya era hora de cerrar.

Me quede allí... Ahogando mi dolor.

CONTINUARA.


¡Este prólogo si me gusta! ^^ Quiero decirles que esta es otra adaptación. De la cual ya tengo el final, pero como siempre, el que lo publique depende de ustedes.

¿Cómo sobrevivirá, Maka, sin familia, sin casa, y absolutamente triste?

Este es un Soul x Maka muy especial...Y quiero que descubran el porque.

Dedicado a: Coni, Meiko, querida ¡Perdóname! Este fic y sus capítulos ¡Son hechos especialmente para ti! y tú perdón.

Espero que les allá gustado.

Bye, Bye.