Disclaimer: Los personajes no me pertences, son de la magnifica Stephenie Meyer (aunque no me importaría que Edward me perteneciese por un ratito *¬*) La trama si es toda mia y por ello espero que sea de su agrado


Looking for my Angel

(Buscando a mi Ángel)

BELLA POV

Suspiro y tomo aire. Aun no pedía creer que hubiese vuelto a Forks. Que hubiese abandonado mi tranquila y monótona vida en Italia para comenzar una búsqueda sin sentido, o eso pensaba mi parte coherente. Aunque mi corazón, me decía todo lo contrario, el deseaba regresar para buscar al hermoso ángel de ojos verdes que me salvó de la muerte aquel fatidico día. Tampoco era capaz de entender, como había tenido el valor suficiente como para adquirir una casa cerca del que antes había sido mi hogar y mucho menos era capaz de asimilar, que tendría que verle la cara todos los días al desgraciado que conviertió mi vida en una pesadilla, ya que ese maldito hombre sería en unas horas mi profesor de Educación Física.

Aun soy capaz de recordar con exactitud cómo fue que mi vida cambio para siempre aquel 15 de febrero de hacía siete años. Cuando que me marché de Forks con mi tío Aro, cuando vi como los policías cargaban el cuerpo sin vida de mi madre y cómo abandoné a mi ángel sin tan siquiera conocer su nombre...

Flashback

15 de Febrero de hace siete años.

- ¡Cállate maldita zorra!

Abrí los ojos de golpe ante el alboroto. Gritos y golpes se escuchan en la parte baja de mi pequeña casita de Forks. Tenía miedo. ¿Acaso había entrado algún ladrón? Tuve miedo ante tal presentimiento y decidí ir a la habitación de mi madre para buscar su consuelo. Tiré fuerte del edredón de mi cama y me lo puse por encima en forma de capa. Los gritos se escuchaban cada vez con mayor claridad y antes de que me diese tiempo a abrir la puerta distinguí que la voz que gritaba era la de mi madre. Las lágrimas comenzaron a inundar mis ojos y mis manos comenzaron a temblar. ¿Acaso ese ladrón le estaba pegando a mi madre? Ese pensamiento me asustó por lo que con decisión abrí la puerta y corría hacia las escaleras.

En cuanto llegué a las escaleras estuve segura de una cosa. Nunca, jamás olvidaría la imagen que vieron mis ojos. Phil, mi padrastro, tenía a mi madre contra la pared agarrada del cuello y la apretaba allí con fuerza, pero eso no era lo peor. Mi madre estaba con la ropa toda rasgada y aquella piel que no cubría su pijama estaba toda llena de moratones, arañazos y sangre. Mucha sangre.

- ¿Qu-qué…?

Balbuceé y deseé que todo no fuese más que un sueño. Pero cuando Phil me tomó del brazo y me arrojó escaleras abajo, descubrí que el dolor era real, muy real, que lo que sucedía no era un sueño y lo peor de todo, que no podía moverme y no podría ayudar a mi madre.

- ¡Bella! – gritó mi madre y rápidamente corrió a mi lado.

Mis ojos no dejaban de derramar lágrimas de dolor que se tonaban de un color rosado cuando se mezclaban con la sangre que caía de mi cabeza. Mi madre me abrazo con fuerzas y comenzó a pedirme a perdón. Nunca había visto a mi madre así, ni tan siquiera me había dado cuenta de que Phil le había dado más de una paliza, pues los moratones, algunos, se veían que ya tenía tiempo. No pude evitar pensar en que si yo me hubiese dado cuenta antes, quizás hubiese podido hacer algo por mi madre, pero ahora

- ¡Ya es tarde para disculparse o hacer algo por ella! – Gritó Phil

Para, rápidamente, agarrar con fuerza a mi madre y revolearla lejos de allí, como aquel que se deshace de una bolsa de basura.

- ¡Mamá!

Ya casi no podía ver de la cantidad de lágrimas que mi cuerpo derramaba, ya no era tanto el dolor físico que sentía, sino el dolor de ver cómo están golpeando a tu madre y tú no eres capaz de hacer nada para evitarlo. De pronto una pequeña risa escapó de los labios de ese desgraciado, que disfrutaba al ver como mi madre no era capaz de levantarse del suelo y como yo no podía hacer nada por ayudarla.

- ¡Desgraciado! – grité - ¡¿Por qué le haces eso a mi madre maldito?!

Como pude me levanté y tuve el valor de mirar los castaños ojos de Phil, que me miraban con odio, pero con otro sentimiento que no supe descifrar; pero que por desgracia él se encargaría de hacerme saber lo que significaba ese extraño destello de sus ojos.

Con pasos vacilantes y una sonrisa de suficiencia en su rostro se acercó a mí, agarró mi cuello con fuerza golpeándome contra la pared y para mi sorpresa y desgracia agarró mi muslo y comenzó a ascender acercándose por segundos a mi intimidad.

- Ummm - ronroneo - Eres muy sexy para ser tan solo una pequeña zorrita- susurró mientras acercaba su boca a mi cuerpo.

Comencé a patalear, a intentar resistirme pero Phil apretaba con fuerza mi cuello y tenía que cesar en mi ataque si no quería morir. Mi rostro estaba empapado y me di cuenta de que mi cabeza no era lo único de mi cuerpo que estaba magullado y ensangrentado.

- ¡No la toques! ¡No te atrevas a tocarla!

Tras ese grito todo pasó muy rápido. Mi madre se abalanzo sobre Phil con un cuchillo y se lo clavó en el brazo haciendo que me soltase. Por un momento pensé que todo podría salir bien; pero de pronto Phil se quitó el cuchillo del brazo emitiendo un fuerte grito de dolor y en menos de un segundo envistió a mi madre haciéndola caer sobre la mesa de cristal de la cocina y rompiéndola en el acto. Podía ver la figura de mi madre ensartada por pequeños cristales y por primera vez desee perder la conciencia para dejar de ver lo que sucedía en el salón de mi casa; pero para mi desgracia seguí con los ojos puestos en mi madre y en Phil, que situado sobre ella…la apuñaló…una…dos…tres…cuatro…y entonces…todo se volvió…negro.

- ¡Princesa! ¡¿Princesa estás bien?! ¡Vamos tenemos que salir de aquí!

Noté como alguien me zarandeaba y lentamente abrí mis ojos. ¿Todo había sido un sueño? Finalmente abrí los ojos y quedé hipnotizada. Lo único que podía apreciar eran unos hermosos ojos, unos hermosos ojos verdes que me miraban con tanta tristeza, con tanta preocupación, con tanto… ¿Amor? No estaba segura de eso último; pero de lo que si estaba segura era…de que seguía en mi casa y que ante mi seguía el cadáver de mi madre y ¿El de Phil?

- ¿Qu-Que ha pasado? – pregunté con voz pastosa

- Lo siento princesa, entré en tu casa por la ventana de tu habitación y cuando vi la escena…cogí el portátil de tu habitación y lo dejé caer desde arriba hacia la cabeza de ese maldito desgraciado. No está muerto, solo inconsciente; pero eso no importa. He venido a por ti princesa, tenemos que salir de aquí

La sombra misteriosa – ya que no era capaz de ver nada más que no fuesen sus ojos – pasó su brazo alrededor de mi cintura y me levantó como si yo no pesase nada.

- Vámonos – comenzó a caminar tirando de mi mano; pero rápidamente caí al suelo.

- N-No…no puedo moverme… - sollocé – yo…lo siento…

- No tienes que disculparte pequeña, yo cuidaré de ti.

La sombra misteriosa me dio la espalda y me indicó que me subiese. Al principió me dio vergüenza; pero en cuando él volvió a mirarme con ese hermosos ojos no pude oponer resistencia. Me subí a su espalda y me agarré con fuerza. Aunque pareciese imposible notaba mariposas revolotear en mi estomago cuando sus cabellos me daban en la cara y aunque sus manos sostuviesen con fuerza mis piernas, no sentí miedo, ni asco, al contrario, sentía calor y una extraña sensación de paz y bienestar.

No sé qué pasó mientras estaba sobre aquel misterioso chico – deduje al ser su cabello corto y su espalda ancha – solo sé que cuando abrí los ojos estaba en una habitación que no era la mía. Miré a todos lados desconcertada; pero no asustada y pude comprobar que en la puerta había un chico de aproximadamente mi edad, unos diez años, que me miraba con una hermosa sonrisa.

- ¿Cómo te encuentras princesa?

Aun no entendía por qué siempre me decía princesa; pero la verdad es que me gustaba mucho como sonaba, me hacía sentir…especial. El chico siguió con sus ojos firmemente clavados en los míos pero al ver que no respondía la sonrisa de su rostro se fue esfumando lentamente.

- ¿Aun no estás bien? – preguntó mientras se acercaba a mi – Mi padre dijo que quizás entrases en estado de shock…lo siento princesa…si hubiese llegado antes quizás… - el misterioso chico bajo la mirada y su voz se notaba triste y dolida

- Gracias…- susurré y él levantó su cabeza para clavar sus ojos en los míos - Me has salvado la vida…no tienes que disculparte...estoy viva…gracias a ti…

Anteriormente no me había dado cuenta; pero era muy guapo, por lo que cuando me sonrió no pude evitar sonrojarme. Al parecer él se percató de ello, pues me miró entre sorprendido, divertido y alegre, más alegre que ninguna otra cosa. Con cuidado levantó su mano y aunque dudó, acabó posando su mano en mi mejilla y la acaricio con delicadeza. De pronto la tristeza volvió a estar presente en sus ojos verdes y sin dudarlo me abrazó. Hasta que no lo hizo no me di cuenta de que volvía a estar llorando, por fortuna, ahora estaba este chico de cabello cobrizo para cuidarme.

- ¿Dónde está mi madre? – le pegunté al ángel

- Ella…princesa…mi madre me dijo que no te dejara salir pero…creó que no sería justo… ¿Estás…preparada para salir de mi casa y enfrentarte a la…realidad?

- Estoy preparada…si me prometes estár conmigo

- Nunca te dejaré sola, princesa

Con cuidado se inclinó hacia mí y presionó sus labios en mi frente. Sentí como nuevamente volví a sonrojarme; pero esta vez, él también estaba bastante rojo. Como todo un caballero me tendió su mano y yo rápidamente la tomé. Me fijé en que mi mano estaba vendada y al tocar con mi mano libre mi cabeza, noté más vendas en esta.

- Mi padre es médico. En cuanto llegamos a mi casa, te curó y después te dejó descansar en mi cama – aclaro

Con lentitud comenzamos a caminar. Pensé que perdería el equilibrio y que acabaría cayendo al suelo y teniendo que volver a ser cargada por aquel lindo chico, pero eso no sucedió, su padre era un buen médico y gran parte del dolor físico había desaparecido. Además, tomada de la mano de ese chico, me sentía segura…muy segura. Caminamos por su casa, afortunadamente no había nadie por lo que pudimos salir afuera.

En cuanto pisé la calle, fue como si lo que había sucedido en la casa de mi ángel fuese un sueño y ahora regresase nuevamente a la realidad. La casa de la que salí era la de mi vecina, a mi lado, estaba mi casa, rodeada de coches patrulla, una ambulancia y miles de curiosos. No lo dudé, sentí miedo y desesperación y corrí entre la multitud hasta que un policía me detuvo e intentó hacerme retroceder; pero antes de que lo lograse vi a mi madre…

- ¡mamá! – grité

Jamás, jamás, jamás de los jamases olvidaría aquella imagen. Dos hombres cargaban el cuerpo de mi madre, casi introducido en una bolsa de plástico. Mis temores habían sido confirmados, aunque antes había tendió esperanzas ahora estaba todo claro, había perdido a mi madre…para siempre.

- ¡mamá! ¡mamá! ¡mamá!

Pataleé, llore y grité en brazos de ese policía; pero él nunca me soltó. Me abrazó con fuerzas mientras susurraba aun `` lo siento´´ y era incapaz de mirarme a los ojos. DE pronto, noté ira cuando vi a Phil salir esposado, el seguía vivo, ese desgraciado había acabado con la vida de una persona maravillosa como era mi madre y él, un asesino…seguía vivo. Lloré con más fuerza. ¡Esto era injusto! ¡Muy injusto!

- ¡Desgraciado! – grité - ¡¿Maldito seas por qué?! ¡¿Por qué a mi madre?! ¡¿Por qué maldito?!

Muchos de los allí presentes seguro que pensaban que yo era muy pequeña para entender nada, que apenas sería consciente de lo que hay sucedía; pero ellos no entendían nada; yo era una chica muy madura y en caso de que no lo hubiese sido…esa mujer que había muerto…seguía siendo mi madre y el dolor que me producía que ese maldito hubiese acabado con su vida seguía siendo igual de doloroso.

- Agente – me giré al escuchar la voz de mi tío Aro y verlo dirigirse con el rostro sin expresión hacia mi – ella es mi sobrina. Mi hermana quería que yo me encargase de ella.

- ¡Tío! – grité y en cuando el agente me soltó corrí a abrazarlo

- Tranquila Isabella, ese hombre pagará por lo que hizo a tu madre – sonrió y acarició mi cabeza – Allí está mi coche – señaló un flamante monovolumen negro – tu prima Jane está dentro. La policía nos llamó y hemos vendió a recogerte. No te preocupes Isabella, cuidaré de ti; pero tendrás que venirte a Italia con nosotros

- Yo no quiero seguir en Forks…quiero irme de Forks… - sollocé y rápidamente corrí hacia el vehículo.

Cuando llegué mi prima Jane – que tenía 16 años, seis más que yo - me abrió la puerta y me abrazó en cuanto entré. Me susurró una y otra vez que lo sentía y que ya no estaría sola. Por un momento me sentí bien, feliz de alejarme de Forks y nunca más volver a esa casa que tanto sufrimiento escondía entre sus paredes; pero por otra parte…echaría de menos a mi ángel…

CONTINUARA...


N/A: Bueno aqui os dejo mi segundo Fic, espero que sea de vuestro agrado y si es asi ya sabeis! Dejenme un lindo Reviews!! =) Aunque si no les gusta tambien me lo pueden decir, puesto que aun no tengo terminado el fic y asi sabre si seguirlo o no ^^ espero ansiosa sus críticas constructivas, sus animos, sus elogios o sus quejas y sus cartas bombas! (bueno lo ultimo espero no recibir muchas xD)

El siguiente capitulo no tardare mucho en tenerlo puesto que odio esperar para leer las continuaciones de un fic asi que no sería justo si yo hago esperar a la gente que se molesta en leerme ^^ Pero para que suba el siguiente capitulo tendreis que darme vustra opinion. Asi que ya que os habies molestado en leerme solo teneis que pulsar un lidno boton que ponde Review the Story y dadme vuestra opion!

Bueno gracias por leer!!

Besos a todos los fan´s Twilight!

Nos Leemos!!