Possession

Capitulo 1: Profesor seducido.

Como de costumbre todas las mañanas abría la puerta del aula de pociones, esperando a sus alumnos; ese día tocaría Gryffindor y Slytherin de 7° año. Con su habitual malhumor dio la "bienvenida" a los chiquillos que comenzaban a entrar en la habitación. Todos en silencio se ubicaron en sus asientos, Snape espero a hasta que se acomodaran. – Hoy tendremos examen sobre pociones curativas de 5° grado.- el comentario del profesor fue acompañado de quejas y abucheos de parte de los estudiantes.

- ¡Silencio!.- Exclamo Snape mirando amenazante a la clase. La habitación quedo en silencio sepulcral de inmediato, seguidamente hizo un movimiento de varita y en la pizarra aparecieron una serie de preguntas y formulas a completar. – ¡Tienen 2 horas!.- Muchos alumnos comenzaron a sacar sus plumas y pergaminos. – Pero antes…- agrego el maestro con malicia. – Haremos unos cambios , Potter, Weasley quiero que acompañen al señor Malfoy; Longbotton acompañara a la señorita Parkinson… y señorita Granger, usted siéntese aquí, no voy a permitir duplicados.- Dijo señalando un banco frente a su escritorio.

Los muchachos fastidiados levantaron perezosamente sus cosas para reacomodarse en los bancos. - ¡Comiencen!.-

Todos comenzaron a trabajar, desanimados, mientras Snape terminaba de corregir trabajos de los alumnos de Hufflepuff. Al cabo de una hora, el profesor levanto la mirada. Había cambiado de lugar a los malditos mocosos, para que no pudiesen copiarse ni ayudarse, sin embargo no confiaba en ellos… por ello, hecho una mirada alrededor, mesa por mesa, cerciorándose de que todo esté en orden, cuando su vista se clavo en la mesa de Granger; notó con disimulada sorpresa que la muchacha lo miraba fijamente a los ojos, él la mantuvo, tratando de intimidarla, pero se sorprendió más aun cuando ella le sonrió. Cauteloso espero, sin saber muy bien qué, pero la actitud de la muchacha era por demás extraña. Enseguida le llamó la atención la mano de su estudiante, que comenzaba a bajar lentamente por detrás del pupitre y levantaba discretamente su falda, mientras abría las piernas, brindándole un espectáculo privado.

Debido al asombro que le causó la acción, Snape abrió la boca en una particular mescla de sorpresa y excitación; la mirada embelesada del maestro se clavo en la diminuta y delicada braga roja de Hermione. Pronto la castaña comenzó a acariciarse sobre la delgada tela, que cubría "un hermoso tesoro", según pensaba Snape en esos momentos, la sonrisa de Hermione se ensancho al comprobar la reacción de su profesor, y deseosa de más, corrió delicadamente la tela, dejando su sexo a la lujuriosa mirada de Snape. Un dedo se introdujo lentamente en su vagina, provocando que la castaña se mordiera el labio inferior y arrancara un gemido ahogado de su maestro; el segundo dedo no se hizo esperar y pronto acompaño al otro. Fue entonces cuando la mano del maestro, involuntariamente, comenzó a bajar por detrás de su escritorio para tomar el enorme bulto de su entrepierna; y acariciándolo al compas de los dedos de Hermione, ella por su parte le posaba una intensa mirada, mientras el hombre comenzaba a desprenderse el cinturón, dejando libre su miembro, lo tomo firme con su mano, imaginándose que penetraba lentamente en la suave, húmeda y apretada vagina de su estudiante; Snape se mordía por no gritar. Ambos se tocaban al compas del otro, los dedos de Hermione ya se encontraban completamente empapados, eso no pasó por alto su profesor, quien paso la lengua por los labios, relamiéndose, tratando de adivinar su sabor.

A medida que el placer aumentaba, los movimientos se tornaban más bruscos y torpes, carentes de coordinación; ninguno podía evitar imaginarse el cuerpo del otro en la cama, tocándose y penetrándose una y otra vez. De pronto Hermione cerró los ojos y casi envistiéndose, su cuerpo se tenso por completo, produciéndole temblores que recorrían cada centímetro de su piel, estremeciéndola, se mordió el labio inferior para poder soportar el placer abrumador que sentía, mientras hundía casi por completo la mano en su vagina; ello provocó que Snape sucumbiera ante semejante espectáculo, sintiendo su cuerpo tensarse y ahogando un sonoro gemido dejo correr su semen. Ambos respiraban agitadamente, tratando de controlarla, seguida por una sensación alivio, tan embriagadora que los dejo adormilados. La campana sonó, recordándoles que estaban en clase, preocupado Snape recorrió con la mirada a sus alumnos, aparentemente nadie había notado nada, por que todos tenían cara de intranquilidad y angustia, incluso algunos parecían a punto de llorar. Suspiró aliviado, mientras recibía en su escritorio los trabajos encomendados, pronto el aula se vació, a excepción de Granger, que se tomó su tiempo en acomodar sus cosas y al llegar al escritorio y dejar su examen, miró provocativamente a su maestro y dijo: - Espero que mi examen haya sido de su agrado.-

- Descuide, Granger, estoy seguro que sacara un sobresaliente.-

Fin