Saludos a todos los masoquistas que leen esta historia retorcida xD

Aquí les dejo el ante ultimo capitulo de esta historia tan especial para mi.

Disfrútenlo :)


Capitulo 31

Darien trabó la puerta con una silla. Al día siguiente llamaría a un cerrajero. Se llevó las manos a la cara sobándose por los golpes. Buscó una crema en el cajón y se la colocó en la zona donde se le estaba inflamando, susurrando maldiciones hacia la rubia que había estropeado la noche que tanto había esperado. Pero las cosas no se quedarían así, esa maldita pagaría por todo lo que había hecho. Se vistió enfadado y se sentó a meditar lo que haría en el sillón de la sala.


Michiru acababa de bañarse, Haruka la observaba ponerse el pijama sentada en la cama. La violinista sin decir una palabra se metió bajo las sabanas dándole la espalda a la rubia.

- Creo que me debes una explicación. – dijo Haruka con tranquilidad.

- ¿Que quieres que te diga? – respondió a media voz -

- Bueno, Por qué te encontré en la cama con Darien, por ejemplo… - Michiru se cubrió con las sabanas hasta los hombros.

- No tengo nada que decir sobre eso. – sentenció -

- ¿Nada que decir? – Dijo incrédula – No creo que hayas ido por el simple hecho de querer estar con él, te conozco y por la forma en que te encontré pude notar que no estabas pasándola muy bien. -

- No deberías haber llegado – se molestó. Se dio vuelta para verla por encima de los hombros – No debiste haber ido, no deberías haber llegado… - se detuvo un momento -

- ¿Qué querías hacer? ¿matarlo? – Michiru no contestó – Sé que tomaste el revolver que tengo en el cajón. Si ibas a hacerlo por que no lo hiciste desde un principio y te ahorrabas el tener que soportar que te usara.

- Tú no entiendes – susurró -

- entonces explícame – suplicó la rubia sin saber que más hacer – explícame por qué necesito entender por qué dejaste que ese imbécil te pusiera los dedos encima.

- él me arruino la vida – susurró la violinista, una lagrima triste resbaló por su nariz mojando la almohada. – y quiere arruinártela a ti y me dijo que… - un nudo se le formó en la garganta. Apretó los puños en la almohada. La rubia no sabía muy bien que hacer, sólo atinó a abrazarla recostándose detrás suyo -

- dime que te sucede sirenita – suplico con ternura – necesito sábelo – Michiru se dio vuelta y escondió su rostro en el cuello de la rubia.

- Perdóname por favor, perdóname, nunca te engañaría Haruka, por favor perdóname – Haruka la abrazó con fuerza, reconfortándola, la abrazó en silencio. – Le dolía y cada vez que pensaba en Michiru con aquel hombre le daban fuertes punzadas en su pecho. Rabia, rencor, culpa era una mezcla de emociones que se hacían difíciles de describir. Estaba totalmente arrepentida de todo lo que había hecho.

- Deberemos avisar a la familia de Serena de lo que ha sucedido. – Sentenció Amy.-

- ¿tú crees, no sería preocuparlos demasiado? – preguntó Mina

- Aun no sabemos dónde estará y aunque no se encontraba con Darien, ya debería estar aquí.- comentó Rei.

- No lo sé, yo creo que deberíamos buscar en cada rincón del departamento del tipo ese – dijo diamante pensativo – hay algo en el que me hace desconfiar, no le creo que no haya estado hoy con Serena, lo que me preocupa es lo que él sea capaz de hacerle. -

- Yo lo creo perfectamente capaz de secuestrarla y de quien sabe que más – coincidió Seiya. -

- ¿Qué haremos entonces? – preguntó esmeralda asustada -

- Creo que lo mejor será avisarle a su familia que serena no llegará hoy, esperaremos hasta mañana en la tarde, por mientras averiguaremos cuales son los departamentos de Darien, quizás tenga a Serena en alguno de los otros que no utiliza.

- Creo que será lo mejor, y si no llegara a aparecer hasta mañana en la tarde, debemos dar aviso a las autoridades. – intervino Amy

- De acuerdo, yo me encargaré de averiguar cuáles son los departamentos que forman parte de su patrimonio, e intentaremos saber en que momento pudo haber tomado a Serena. – informó Seiya – Diamante, tu hermano y tu pueden acompañarme, de ahí veremos como nos dividimos, ustedes – dijo dirigiéndose a las cuatro mejores amigas de la rubia – llamen a la casa de Serena e inventen una excusa, ya es tarde y no es conveniente que sigan ustedes solas en la calle -

- Pero yo quiero ayudar – pidió Mina -

- Creo que Seiya tiene razón – acotó Esmeralda, a estas horas no es seguro que cuatro chicas anden solas en la calle. Además no tenemos vehículos, ellos sabrán que hacer. Nosotras mejor hagamos nuestra parte.

Michiru no se había animado a decir una palabra, se había refugiado en la corredora pero no había abierto la boca.

- Sé que es mi culpa lo que está sucediendo – dijo acariciándole la cabeza – si yo no hubiera hecho todas las tonterías que hice nada de esto te hubiese sucedido.

- No te sientas culpable, podría haber resuelto las cosas de otra manera, pero realmente no se como hacerlo. – Contestó afligida la peli verde – han sido tantas cosas en tan poco tiempo que no sé cómo reaccionar.

- ¿a que cosas te refieres? – Preguntó la rubia mirándola a los ojos - ¿Por qué no me cuentas de una vez que es lo que te sucede? Sabes que no voy a juzgarte. – La violinista dudó un momento, pero al fin luego de un largo suspiro se animó a hablar.

- Pues, verás… hace algún tiempo, cuando discutimos y serena te buscó, Darien se quedó conmigo en el departamento y se me insinuó – la rubia lo recordaba y maldecía cada una de las palabras que le había dicho, recordaba lo cruel que había sido con ella - Aquel día lo rechacé, yo aún tenía la esperanza de que pudiésemos solucionar nuestros problemas.

- Lo recuerdo, discúlpame por haber sido tan idiota – Michiru ignoro las disculpas y continuó.

- El día en que Serena me mintió y se fue contigo al hotel, seduje a Darien y estuve con él – confesó ruborizada, la rubia sabía que había orillado a Michiru a hacerlo, no podía recriminarle nada – sé que no debí hacerlo, cuando lo pienso ahora me da asco, pero en aquel momento lo único que quería era destruir todo lo que existía a mi alrededor… - Hizo nuevamente una pausa. – A la mañana siguiente volvimos a estar juntos. E hice todas y cada una de las cosas que el me pidió que hiciera – La rubia se sorprendió, ese detalle no lo sabía. Suponía que solo había sido una vez, pero no esperaba enterarse de que lo hubieran repetido – Yo le prometí que estaríamos juntos una vez más. Sólo una vez más. Pero cuando volvimos a estar juntas no quise volver a verlo, solo había recurrido a él con el corazón herido y eso me trajo muchísimas penas y dolores que no quiero recordar. Te juro Haruka que no quiero volver a verlo en mi vida… pero en el ensayo con Jano él me encerró en la oficina.-

- por eso tardaste tanto y te pusiste tan nerviosa – concluyó la corredora, Michiru asintió con la cabeza.

- Me amenazó con hacerte daño, con matarte si era preciso. Me dijo que conocía a las personas del circuito, que todos podemos tener un accidente y que él tenía el poder para hacerlo. Podría haber arriesgado mi vida si me hubiera amenazado a mi, pero no a ti, no te pondría jamás en riesgo de nada. Además sé que él nunca nos dejará en paz por que está obsesionado conmigo.

- No te preocupes, lo denunciaremos -

- No servirá de nada, él hará lo que sea necesario, debo matarlo. Además quiere hacerle daño a Serena también, aunque no se exactamente que pretende con ella.

- ¿Cómo lo sabes? – preguntó sorprendida

- él me dijo que amaba a serena y que a mi sólo me quería para pasar un buen momento en la cama, que lamentablemente serena se había desencantado de él, pero que encontraría la forma de recomponer la relación, por las buenas o por las malas. -

- Que poco hombre – se quejó la rubia –

- Pero es la verdad, ¿para que más me querría? – Hizo una pausa – Lo cierto es que hay que decirle a serena que tenga cuidado con el. Ese hombre está desquiciado y no sé que pueda hacerle. – La rubia recordó que sus amigos le habían contado que Serena había desaparecido y se le aceleró el corazón. Con la situación vivida con Michiru se había olvidado por completo de cabeza de bombón.- además hay algo que más que…

- Serena ha desaparecido Michiru. – la interrumpió – Ayer los chicos estaban buscándola.

- Oh, ¡Haruka! ¡Darien! – gimió alarmada olvidándose de lo que iba a decirle – ¡Hay que encontrarla! Estoy segura que él la tiene. Tiene que estar con el. Haruka, si no la encuentras pronto quien sabe que cosas le haga. – La rubia la besó en la frente. Y se levantó de la cama. -

- No te preocupes, me comunicaré con Seiya, iré a ayudarlos en la búsqueda y a buscar la moto, será más rápido y más practico.

- Haruka, tengo un mal presentimiento - dijo afligida, ella la besó en la frente y se dispuso a salir. – Seguiremos con nuestra conversación. Pero ahora necesito que la encuentren. – Michiru asintió. Al salir la rubia del cuarto se sentó nuevamente en la cama. ¿Qué debía hacer? –Se quedó unos momentos en la cama pensando, hasta que decidió volver a vestirse para cooperar en la búsqueda. No quería que Serena sufriera lo que ella había pasado. De alguna forma intentaría cooperar con la búsqueda. Aunque estaba casi segura del lugar donde podría estar.

Haruka iba en un taxi para encontrarse con Seiya a la entrada del edificio donde vivía Darien. Al llegar se dió con que todos aún estaban allí.

- ¿Aún están aquí? – preguntó la rubia al bajar del automóvil. -

- Aun no aparece – dijo Seiya afligido. - ¿Cómo está Michiru?

- No muy bien como yo quisiera, pero un poco mas tranquila. – Seiya sonrió un poco aliviado de que al menos ella se encontrara mejor. Mina se acercó al grupo.

- Chicos debemos buscarla por aquí. Estoy más que segura que él la tiene por algún lado. Un hombre me comentó que Darien entró con una joven.

- No ha sido con Michiru, ella vino en auto aparte según tengo entendido. – acotó Haruka. -

- Lo sabía, tenía que ser ella. – dijo Diamante consternado. – Ingresemos, debemos registrar todas sus propiedades, sé que la encontraremos.

- Quisiera ir y desfigurarle la cara al imbécil ese. – Dijo Haruka con furia – entraré a su departamento y registraré todas las habitaciones así tenga que matarlo.

- Nosotros registraremos los otros departamentos. – señaló Seiya. Quien sepa algo que lo comunique. – Todos asintieron. Y se separaron en la entrada del condominio.


Mientras tanto Serena yacía dormida sobre un sofá. Darien la observaba dormir. Le acarició el cabello y la rubia de coletas comenzó a despertar. El la observó con una sonrisa. Ella aún adormilada no alcanzó a reaccionar hasta que se encontró un poco más despierta.

- Darien – dijo incorporándose en el sofá. -¿Qué haces aquí? ¿Donde estoy?

- Estamos en un sitio seguro. No te preocupes. ¿Cómo estas? -

- un poco confundida – respondió con sinceridad. - Tú me trajiste ¿cierto? – el asintió con la cabeza -¿Qué quieres de mi? Ya no tengo más nada que decirte ni que darte, tú escogiste a Michiru.

- Tienes Mucho que darme – dijo el pelinegro – Serena – empezó a decir acercándose a ella. – Te amo. Y quiero una vida contigo. -

- Darien – dijo la rubia sorprendida ruborizándose. -

- Se que he actuado mal, pero quiero que sepas que siento muchas cosas por ti. Y sé que es verdadero amor Serena. – Dijo arrodillándose frente a ella - Discúlpame si no me he comportado como debería.

- No lo se Darien últimamente has actuado muy extraño – Dijo la rubia intentando reconocer el lugar donde se encontraba. El se sentó a su lado.

- Eso ya es pasado, ahora soy otra persona. Solo quiero estar contigo y hacerte feliz. – Serena dudaba pero no sabía muy bien como reaccionar ante las confesiones del pelinegro.


Al mismo tiempo Haruka estaba ingresando al departamento del pelinegro, la puerta estaba abierta y parecía ya no estar en el lugar, todo estaba igual que hacia unos momentos. Pasó por el pasillo hacia las habitaciones y vio la cama deshecha donde había encontrado a Michiru y esperaba de todo corazón no encontrar a Serena en la misma situación. Se dirigió a la puerta que estaba cerrada e intento abrirla fácilmente. Luego de unos cinco minutos al fin pudo lograr abrir la puerta del cuarto que estaba cerrada. Al ingresar a la habitación no se veía prácticamente nada. No había rastros de que cabeza de bombón hubiese estado allí. No sabía muy bien si alegrarse o alarmarse.

Entre todos habían registrado los departamentos del pelinegro pero no había rastros de la rubia de coletas en todo el edificio.

- Creo que deberíamos llamar a las autoridades. – Insistió Amy.

- Es demasiado, ya no hemos podido encontrarla, me preocupa mucho que pueda haberle pasado algo. – dijo Mina preocupada.

- No tengo idea donde pueda llegar a estar – se dijo Seiya – creo que lo mejor será avisar a su familia y colaborar como podamos con la policía. Todos asintieron de mala gana, preocupados por la situación. Impotentes de no poder ayudar más en la labor de búsqueda.


Haruka, que acababa de explicarles lo que había encontrado en el departamento, se despidió del grupo y se devolvió a su hogar para continuar su conversación con la violinista, temía dejarla mucho rato sola, estaba en un estado bastante ciclotímico. Por lo que prefería pasar más tiempo con ella. Pero el corazón de Haruka dio un vuelco cuando iba en la moto a una cuadra del lugar y observó su auto mal estacionado. Se detuvo para ver que sucedía. Era obvio que había dejado el automóvil en el estacionamiento del condominio. Entro al auto apresurada, y encontró algo que le heló la sangre. El bolso de Michiru y el revolver que estaba dentro de él había desaparecido. Tomó nuevamente la moto y a toda velocidad regresó al condominio del pelinegro.

- Maldición Michiru ¿en que estas pensando? – se dijo mientras dejaba la moto tirada en el piso. Seiya y los demás que estaban aún allí la observaron atónitos ante la desesperación de la rubia que comenzó a correr hacia la última torre.


En ese momento Darien intentaba convencer a Serena con palabras bonitas y caricias en el cabello. La rubia muy poco convencida dudaba de la veracidad de las palabras de quien fuera en tiempos anteriores el hombre de sus sueños. Luego de todo lo que habían pasado ya no se atrevía a confiar en el. En un momento Darien se acercó a ella para besarla. Serena alejó su rostro hacia atrás.

- ¿Qué sucede? – preguntó -

- Lo siento Darien, pero… no siento deseos de besarte luego de todo lo que hemos vivido. Menos aún por que me has traído a este sitio sin mi consentimiento, ni siquiera sé en donde estamos.

– eres la mujer de mi vida. Quiero casarme contigo. – Serena lo observa extrañada y admirada a la vez. – Me duele que no creas en mi palabra. ¿Qué puedo hacer para ganarme tu confianza nuevamente? – Serena duda que decir y antes de que algo se le ocurra el intenta besarla nuevamente tirándose encima de él. Para fortuna de la rubia golpean con fuerza la puerta del departamento. El pelinegro no responde. Serena lo observa inquieta e intenta alejarlo. Sin saber muy bien que hacer.

Vuelven a golpear la puerta ésta vez con más fuerza. Él le cubre la boca y se queda en silencio sin contestar. El corazón de Serena comienza a latir con fuerza, lo que está sucediendo la pone nerviosa y le llama poderosamente la atención. Le dirige una mirada inquisidora a Darien que le responde con una señal para que haga silencio.

- Abre la puerta, sé que estás aquí y que tienes a Serena contigo. – dijo la voz de Michiru para sorpresa de ambos. – O abres la puerta y la dejas ir, o la tiro abajo. – El pelinegro dudo que hacer por un momento. Serena atemorizada intenta escaparse pero él la retiene. Durante el forcejeo ambos se quedan atónitos al sentir un estruendo del otro lado de la puerta.

Haruka que se encontraba en uno de los departamentos del pelinegro buscandola sintió paralizarse su corazón. Un estruendo, definitivamente un disparo venía de la torre de en frente. Corrió con todas sus fuerzas, asustada sentía como las piernas le temblaban, jamás había sentido tanto miedo en su vida.

La puerta se abrió y los dos quedaron congelados cuando vieron entrar a Michiru Apuntándoles con el arma en la mano.

- Suéltala – dijo sombría. – Déjala en paz. No quieras destruir su vida también. – El instintivamente obedeció. No quería provocarla. Serena se puso de pie. Michiru le hizo una seña con el arma para que se hiciera a un lado. La violinista se acercó ensombrecida hacia a él quedando a solo dos metros. Serena se puso a un costado de la sala.

- ¿Cómo supiste que estábamos aquí? – preguntó el pelinegro extrañado.

- Que mala memoria tienes – sonrió la peli verde – Ya no tiene importancia. Lo bueno es que te encontré y ahora evitaré que sigas echando vidas a perder. –Dijo con una sonrisa. – No permitiré que le hagas daño a Haruka. Ni a nadie más. – Darien la miraba asustado parecía estar hablando completamente en serio. El pelinegro comenzó a caminar con lentitud hacia el lado de la puerta. Intentaría escapar. Sólo lo detenía la mirada fija de la peli verde que no dejaba de apuntarlo. – Intenta huir y te disparo. - sonrió

- No serias capaz – rio el pelinegro asustado -

- pruébame – el pelinegro dudo, pero de todos modos se acercó a la puerta y comenzó a correr. Al tiempo que Michiru salió corriendo detrás de él y se detuvo en el marco de la puerta. Un disparo. Un gemido de dolor y un grito ahogado fueron las descripciones exactas de la escena. Darien había salido herido en la pierna pero seguía intentando escapar de una Michiru completamente fuera de control. Serena se quedó paralizada en un rincón del departamento cubriéndose la boca con las manos para no comenzar a gritar histéricamente. Michiru se acercó lentamente a ella, con una sonrisa la tranquilizó.

- No te preocupes, no te haré daño. – Dijo con calma – Quiero pedirte disculpas por todo lo que he hecho y por lo que haré. Michiru se dio la vuelta y comenzó a correr detrás de Darien. Serena cae al piso afectada por la impresión de la escena. Momentos después de que Michiru desaparece, Haruka y Seiya ingresan al departamento.

- ¡Serena! – Grita Seiya mientras corre hacia ella - ¿Qué sucedió?

- Mi… Michiru – empezó a decir -

- ¡¿Michiru? – preguntó haruka. No podía entender como la violinista podía encontrarse allí y más aún cómo había logrado llegar antes que ella. Salió al pasillo y sintió como el alma se le salía del cuerpo, un rastro de sangre subía escaleras arriba. Seguramente se dirigía a la azotea. Se encontraba en uno de los últimos pisos del edificio.


- No me daría pena matarte – dice la peli verde acercándose a Darien que se encuentra sentado en el piso cubriendo su herida con un pañuelo. – Eres un ser despreciable chiba. – susurra mientras se acerca a él, que parece más concentrado en el dolor que en la amenaza que tiene en frente. Ella se acerca, se pone de pie frente a él y le apunta a la cabeza – Au revoir – dice la peliverde. En un intento desesperado, Darien arrastra una pierna por el suelo haciendo caer a Michiru de seco al piso. Momento que aprovecha para ponerse encima de ella y sujetarla. La peli verde intenta zafarse pero no puede.

- Realmente quieres matarme – rio el pelinegro sarcástico.

- te odio – le responde enfurecida – suéltame y te juro que te mato. -

- Me gustas aún más así enojada. – le dice para luego besarle el cuello -

- Te odio – repite irritada. Darien se ríe y Michiru intenta librarse propinándole un mordisco en el cuello. El pelinegro se sujeta por instinto y ella vuelve a tomar el arma. Él se da cuenta a tiempo y comienzan a forcejear. Michiru intenta apuntarle llevando el arma hacia abajo. El se resiste y ejerce su fuerza para evitar que jale el gatillo. La violinista hace uso de toda su fuerza y decidida a disparar vuelve a apuntarle. Un segundo, un disparo y silencio. Darien se queda inmóvil. Sólo observa a la violista que mantiene sus ojos clavados en él.

Haruka siente el disparo desde el piso anterior, su corazón se congela, sabe que algo malo quiere decir. Los rastros de sangre en el piso son un mal indicio. Al ingresar en la azotea, se paraliza al ver al pelinegro encima de Michiru. La rubia corre a toda velocidad hacia ella, le propina un fuerte golpe en la cabeza al pelinegro dejándolo tendido en el suelo. Haruka tomó a la violinista entre sus brazos y se alarmo al notar la herida que tenía a un costado del abdomen.

- Ha… Haruka – gimió con dificultad. Lagrimas comienzan a brotar de sus ojos opacados -

- Michiru ¿Qué has hecho? – preguntó consternada. Serena y Seiya ingresaron al lugar y quedaron atónitos al ver la escena. Darien tendido a un costado con una herida en la pierna derecha sujetándose la nariz ensangrentada por el golpe que la rubia le había propinado, Haruka tomando en brazos a la peli verde que traía una mancha roja en su ropa. Seiya interrogó a la rubia con la mirada. – Dame las llaves de tu coche - El cantante lo hizo - Vigílalo, llama a la policía. Y no lo dejes escapar. Si algo le sucede a Michiru yo misma lo mato.- dijo con la voz ronca de la furia.

La rubia tomó el ascensor.

- vamos Michiru, no te duermas, mantente despierta -

- perdóname – susurró – no… no fue mi intención – dijo con dificultad - Yo solo… quería… –

- ya, no hables, no te esfuerces. Sólo mírame y se fuerte – dijo intentando tranquilizarla. bajó lo más rápido que pudo y tomó el auto de Seiya, la sentó en el asiento del acompañante y condujo a toda velocidad a la clínica más cercana.

Intentaba por todos los medios mantener un poco la calma y no volverse loca. El hecho de pensar en perderla hacía que su mente diera vueltas descontroladamente. Ingresó a la sala de emergencias, con la violinista al borde de la inconciencia, desesperada pidió que atendieran a Michiru lo más rápido posible. La tendieron en una camilla y le proporcionaron los primeros auxilios. La rubia la acompañaba de la mano mientras la llevaban a la sala de observaciones

- Tranquila, quédate tranquila que todo saldrá bien – le decía la rubia auto convenciéndose. Pero la violinista parecía estar ya inconsciente. Unos pasillos mas al sur, le pidieron que se mantuviera al margen. Y la dejaron esperando en el corredor.

Era su culpa. Todo era su culpa. Por no haberla acompañado, por haberla engañado y no valorarla. Si ella hubiese actuado como sabía que tenía que hacerlo, nada de esto hubiese sucedido. Se sentía idiota, se sentía la peor persona del mundo. Merecía todo el sufrimiento que estaba sintiendo. Caminaba de una punta a la otra del corredor desesperada. No tenía nada más que hacer. Solo esperar.

La policía llego minutos después. Tomaron a Darien, el arma y se lo llevaron a un hospital custodiado. Seiya intentaba mantener a Serena con calma. Luego de encontrarse con sus amigas las 6 chicas se dirigieron al departamento de los aino. Seiya y Diamante iban a encontrarse con Darien en la comisaria.

El cantante estaba exasperado. Sin saber que diablos sucedería con Michiru. Sentía deseos de partirle la cabeza a Darien y hacer lo mismo consigo. Nadie tenía más culpa que él. Él había sido quien convenció a Haruka del macabro plan, él había provocado la locura de Michiru, la obsesión de Darien y la pena que sentía Serena en ese momento. Sólo el. Y nadie más. Esperaron unos momentos hasta que les dijeron cual era la situación del pelinegro. Para tristeza de Seiya la lesión que Michiru le había provocado había sido leve. Luego de un tiempo estaría recuperado completamente.

- Necesito platicar con ustedes – indicó un oficial. Seiya asintió y acompañado por diamante ingresaron a una sala a parte – Bien – empezó a decir el uniformado. -¿Qué fue lo que pasó?

- Darien secuestro a una mujer y abusó psicológica y físicamente de otra, ésta última quedó traumada por lo vivido con éste hombre y enterándose de que su amiga había sido secuestrada por él fue a buscarlo aparentemente con intención de liberarla y, a su vez, librarse de las constantes amenazas y acosos que éste hombre tenía para con ella.

- entiendo, la dama ¿Dónde se encuentra? -

- No lo sé. Haruka la llevó supongo a algún hospital. Por lo que pude entender – hizo una pausa – ella fue herida en el estomago.

- Necesito ubicar a la señorita, ¿ustedes podrían averiguar a donde la llevo su amiga? – ellos asintieron. El oficial les pidió que firmaran la declaración. Tomarían contacto con Serena. Su testimonio sería clave para mantenerlo tras las rejas. -

- Eso es lo que más deseo oficial – dijo el pelinegro – este hombre está fuera de control.

- No se preocupe, haremos todo lo que esté en nuestras manos. – El oficial se despidió de ambos con un apretón de manos y se alejaron del lugar en dirección a la clínica.


- ¿Qué fue lo que sucedió Serena? ¿Cómo fue que Darien te llevó a ese lugar? – interrogó Rei. Pero Serena, que no había pronunciado palabra desde que habían salido del lugar, aún parecía no querer cooperar. Lagrimas perdidas escapaban de sus ojos al recordar las escenas que había vivido. La tristeza en los ojos de Michiru. La expresión de resignación en su rostro. Era difícil para ella el aceptar, que el hombre del que había estado enamorada se había convertido en un monstruo. En un ser despiadado y ruin. ¿Había sido siempre así? ¿Cómo no lo había notado antes?

- dinos Serena ¿que fue lo que sucedió? - preguntó nuevamente la pelinegra de ojos violetas. - Necesitamos saberlo.

- Bueno... - empezó a decir la rubia .- ustedes iban adelante mío. Fue todo muy confuso pero, recuerdo que me detuve a ver unas cosas - serena se lleva la mano a la frente - luego Me tomaron de la mano y me llevaron a un sitio entre medio de dos puestos. Iba a gritar pero vi que era Darien. Me dijo que quería volver conmigo. Que me extrañaba, yo le contesté que no podía seguir con el luego de todo lo que había hecho. Me invito a su departamento le dije que no, y luego no recuerdo nada, sólo que estaba en su departamento.

- no puedo creer que Darien haya hecho todas estas cosas, es... realmente increíble.

- ¿Cómo estará Michiru? – dijo al fin con un hilo de voz

- No lo sabemos, ¿Deberíamos ir? – preguntó mina.

- Por supuesto, ella fue quien me ayudo. ¿Alguien sabe donde se encuentra? - las chicas negaron con la cabeza. Se quedaron en silencio por unos instantes . Hasta que el teléfono sonó. Esmeralda corrió hacia el teléfono.-

- ¿Esmeralda? - Dice la voz de diamante al otro lado. -

- Hermanito, ¿Donde estás? Cuéntame que está pasando -

- Haruka llevó a Michiru a la clínica, acaba de hablar con Seiya, nos dirigimos hacia allá, está en la clínica internacional. Al parecer le harán cirugía-

- ¿Pero tan grave fue? Osea ¿Cómo está? - preguntó angustiada -

- Al parecer no muy bien, Seiya está bastante consternado y Haruka parece desesperada. -

- Esta bien, iré a acompañarte no se si las chicas querrán. -

- Como ustedes gusten, nos vemos allí hermana, cuídate. - colgó.


bueno, antes que nada iba a esperar un poco más para subir este cap, pero preferi actualizar junto con is otras dos historias. para que esten juntitas xD asi que ya se viene el ultimo capitulo que sera más extenso que este seguramente. ahi vere si lo termino dividiendo en dos para que no sea tan pesado. Gracias a todos los que han seguido esta historia por tanto tiempo.