Capitulo 32

Lo más valioso para mi

- Chicas, al parecer no hay muy buenas noticias, Diamante y Seiya están yendo hacia la clínica internacional a acompañar a Haruka. Parece que la cosa es grave. - comentó Esmeralda un tanto angustiada.

- No sé ustedes, yo iré a verla, después de todo, las cosas que le sucedieron a Michiru fueron por mi causa – sentenció la rubia poniéndose de pie.

- De acuerdo, te acompañaremos. - la apoyó Rei.

Momentos más tarde Seiya llegaba acompañado por Diamante a la clínica. Al preguntar por la afamada violinista supieron informarle dónde se encontraba. Al llegar al corredor de emergencias encontró a la rubia sentada en uno de los asientos con el rostro hundido en sus manos.

- Haruka – la llamó acercándose a ella que, para sorpresa del pelinegro, lo abrazó con fuerza cuando llegó a su lado. -

- Si algo le sucede me muero Seiya – sollozó la rubia en su hombro. El atinó a consolarla devolviendole el abrazo. Diamante se encontraba de pie observando la escena. Intentó buscar información que al parecer la rubia no estaba en condiciones de dar. Logró informarse con una de las enfermeras, que la chica se encontraba en quirófano en esos momentos con pronostico reservado. Suspiró. Pensó que sería mejor el dejarla a solas con él. Iría a esperar al resto en la entrada. Al llegar al enorme umbral. Se descansó sobre una de las columnas. No pasó mucho tiempo hasta que Serena, Mina, Amy, Rei, Lita y Esmeralda llegaron al lugar.

- Hermano – lo abrazó esmeralda – Cuéntame que ha pasado. El joven de cabellos blancos suspiró.

- Darien quedó detenido, Serena, debes ir a declarar lo que ha sucedido.- Ella dudo un momento – debes explicar por qué ella hizo lo que hizo. Y ayudar a que Darien no salga más de la cárcel. Gracias al disparó que le dio, Michiru está a punto de morir. - Las chicas se llevaron las manos a la boca sorpendidas -

- La bala se alojó en la zona inferior del hígado y afectó una arteria importante. Ha perdido mucha sangre y hay gran riesgo de infección. Además – hace una pausa – hay otras complicaciones.

- no puede ser – susurra Serena sin poder evitar que las lagrimas escapen de sus ojos. - ella quiso ayudarme

- Tranquila – la consoló Lita. - no fue tu culpa.

- Es cierto, ella tenía problemas con Darien desde hacía un tiempo. - dijo la rubia sobandole la espalda.

- Pero, si yo no hubiera... es que ella dijo... - intentaba explicar mientras se secaba las lágrimas. Pero el abrazo de lita la hizo callar. Serena era muy sensible y ésto la había afectado mucho.

- No hay nada que podamos hacer. - Comentó Ami preocupada. -

En el pasillo Seiya aún mantenía abrazada a la corredora, no podía creer el verla en ése estado demostrando sus sentimientos sin importarle. Desde que había conocido a la rubia, había sido siempre distante a él y hasta grosera. Pero verla en ese estado le provocaba una opresion en el pecho. Aún no sabía que era lo que había sucedido con su amiga. Pero suponía por el estado de la corredora que no sería nada bueno.

- Ya, Haruka – dijo alejándola de si – Dime, ¿que sucede?

- Está muy mal – respondió ella dejándose caer en la silla – Michiru está muy mal. - repitió volviendo a hundir su rostro en sus manos.

- Tranquila, no ganas nada poniéndote así. Verás que se pondrá bien – Intentó consolarla sentándose a su lado. Haruka frotó su rostro y alborotó su cabello para luego tomar aire. Suspiró y apoyó la cabeza en la pared fijando su mirada perdida en el techo.

- Es cierto – dijo al fin - Uno nunca sabe lo que tiene hasta que lo ve perdido - recitó con la voz quebrada. - Michiru ha sido desde siempre todo para mi. - Los ojos irritados de la rubia dejaban escapar ya sin sentirlas amargas lágrimas. Seiya sólo la escuchaba sin perderle la vista. - No entiendo como pude ser tan estúpida.

- No ganas nada pensando en esas cosas. -

- Ella siempre ha estado conmigo, siempre para mi. Estaba tan acostumbrada a sentirla a mi lado. A saber que es incondicional. Que siempre me apoyaria sin importar todas las estupideces que hiciera. Estaba tan acostumbrada a ella que... - no pudo continuar hablando. Nuevamente llevó su mano hacia sus ojos. No quería hablar mas. No quería pensar.

Se mantuvieron en silencio por un tiempo que fue dificil calcular. Un silencio que se interrumpió por el sonido de unos pasos acercándose por el pasillo.

- Haruka – llamó su atencion serena. - Haruka, lo siento mucho. La corredora pareció ignorar su voz. - De verdad, siento mucho lo que.

- No te preocupes, tu no tienes la culpa de nada. Asi que quedate tranquila. - La corredora volvió la vista a ella con una triste sonrisa. - Su atención hacia la rubia de coletas se truncó cuando vio acercarse al médico que horas antes había dicho que trataría a la violinista. - ¡doctor! - se puso de pie de inmediato. - Por favor digame, ¿como està?

- La cirugía finalizó sin contratiempos. Pero las proximas veinticuatro horas son cruciales para la evolucion de la paciente. Esperamos que todo siga como hasta ahora, aunque de momento su pronostico sigue siendo reservado. Podrá verla en el horario de visita correspondiente. - Haruka se quedó de pie sin decir nada. Serena apoyó su mano en el hombro de la corredora para consolarla. El medico con una leve inclinación se retiró del lugar.

- Debo avisar a los padres de Michiru. - La corredora, dejó atrás a los jovenes que la compañaban mientras tomó su telefono.

- Pobre Haruka – comentó Lita con pena mientras la veía apoyarse en la pared lejana – Debe sentirse muy mal por todo ésto.

- Así es – respondió Seiya – Al fin y al cabo cualquiera puede confundirse – se llevó una mano a la cabeza -

- El pasado es pasado. Lo que hayan hecho ya no somos quienes para juzgarlos. Asi que no te aflijas Seiya. - Intentó tranquilizarlo Serena. - De no haber sido por todas sus locuras e intromisiones yo seguiría con Darien. Y quien sabe que futuro me esperaría a su lado. - Seiya sonrió. Y frunció el seño al ver a Haruka hacer un gesto molesto. La mirada del pelinegro llamó la atención de los demás que voltearon su vista a verla.

- ¿Que sucede? - preguntó Rei al ver sorprendida a la rubia dar un puñetazo contra la pared -

- Haruka – atinó a decir Serena que quiso acercarse -

- Dejala – la frenó Diamante tomandola de la mano. - Seguramente quiera estar sola. - El grupo completo se quedó observandola hasta que desapareció del pasillo.

Momentos después la corredora se hizo ver nuevamente, Ninguno de los que allí estaban quiso preguntar ni decir nada. Parecía estar un poco más calmada. Se unió a ellos sin compenetrarse realmente en el grupo. Su mente estaba en otro lado. Faltaban 30 minutos para la hora de visita. Y sabía que debía estar preparada para verla quien sabía en qué estado. No pasó mucho tiempo más hasta que un silencio se formó entre el grupo al ver llegar a una mujer de aspecto rigido. Su boca aunque preciosa denotaba seriedad y amargura. Sus ojos frios y distantes aunque de un azul profundo daban a entender quien era. A su lado la acompañaba el doctor que había atendido a la violinista. La mujer pasó al costado de los jovenes que no le quitaban la vista de encima y dedicó una mirada voraz a la corredora que la veía con los ojos irritados pero con firmeza. Al pasar volteó la vista sin pronunciar palabra e ingresó a la unidad de cuidados intensivos.

- ¿ella es... - empezó a preguntar Mina al verla -

- La madre de Michiru – respondió Haruka viendo fijamente la puerta por donde había desaparecido recientemente la dama.

- Pero, ¿no la conocías? - preguntó Lita.

- Por supuesto que sí. - respondió Seiya. - Ella nos conoce a Haruka y a mi desde que tenemos memoria. Pero por la razon que ustedes ya conocen detesta a Haruka y a su misma hija.

- Por lo menos se digno a venir - susurró la corredora cabizbaja. - Michiru se alegrará al saberlo.

- ¿No se habla con su hija? - preguntó Serena extrañada, Haruka negó con la cabeza llevandose las manos a los bolsillos. - ¿Qué madre haría eso? -

- Las que no son madres – volvió a responder el pelinegro. La puerta se volvió a abrir y la vieron salir. Su expresion era nula. Caminó directamente hacia Haruka. Y se paró frente a ella. Haruka la miró firmemente. La mujer apretó los labios y sin que se dieran cuenta le dió vuelta la cara de una bofetada. La corredora se llevó la mano a la mejilla.

- Todo esto es tu culpa – empezó a decir – Desde que está contigo su vida ha sido un completo desastre. Es tu culpa que ella este asi. Tu – dijo con completa repulsion en su expresion – hiciste que se alejara de su familia, que dejara su hogar, quien sabe que cosas ha hecho por tu causa. Echaste a perder su vida, su carrera. Ella era una joven promesa. Gracias a ti está al borde de la muerte. Espero que estés satisfecha de verla en el estado en que está.

- Señora, no tiene por que decirle esas cosas... - salió Serena en su defensa. -

- Tu cállate – sentenció – No tienes idea de las cosas que ha tenido que vivir mi hija por culpa de ésta jovencita. No tienes derecho de reclamar nada. - Volvió a ver a la rubia. - Si algo le sucede, serás la única responsable de su muerte . - Haruka no respondió. Las palabras le dolían más que los golpes en ese momento. - La mujer se alejó con paso firme dejando a la rubia de cabellos cortos sin reaccionar.

- Haruka, no le hagas caso – la consoló Amy -

- Ella tiene razón. Si yo no hubiese llegado a la vida de Michiru ella sería una chica común, con una familia que la adoraba. Tranquila y con una carrera por delante. En cambio yo solo le desgracié la vida.

- No digas eso, no es verdad – retruco Mina -

- Si que lo es, sólo que ustedes no lo saben. - Respondió ella. - Ya es la hora. Iré a verla. - dijo alejándose hacia la puerta por donde había salido la mujer anteriormente.

Haruka ingresó a la habitación con el equipo de protección para terapia intensiva, se acercó hacia donde estaba ella y la encontró recostada con varios aparatos en distintas partes de su cuerpo. La observó conectada al respirador y aún así parecía dormida. No podía creer lo que estaba viviendo. Estaba a punto de perderla. Se acercó con lentitud y se sentó en un sofá pequeño al lado de su camilla. Tomó la mano de la violinista, observó sus gráciles dedos. Aquellos que tantas veces la habían acariciado, los que tantas veces habían jugueteado entre los suyos. Una lagrima triste se escapó para caer sobre su palma inconscientemente abierta.

- Por favor sirena mía no me dejes - susurró - No puedes hacerlo -

Recuerdo 1 el día del cumpleaños numero 14 de Michiru

- Entonces... ¿Entras conmigo? - preguntó sonriendo expectante. La joven rubia observó el enorme portón de la casa y luego a la chica de cabello aguamarina que tenía en frente. Sonrió y asintió con la cabeza.

- Prometiste enseñarme tus tesoros - le recordó la rubia mientras ingresaban a la elegante alcoba.

- Lo sé. Por eso quería que me acompañaras. - respondió ella buscando una cajita debajo de su cama. Se sentó en el acogedor colchón y con un gesto de la mano la invitó a sentarse junto a ella. - ¿Recuerdas que cuando era pequeña no tenía muchos amigos? Bueno ahora tampoco los tengo. - Rió -

- ¿Y yo que soy? - se quejó frunciendo el ceño. La chica de brillantes ojos azules sonrió acercándose a ella -

- Haruka, Yo quiero que seas mucho más que mi amiga - sus mejillas tomaron un pronunciado tono carmín, pero ésto no la hizo detenerse - Dime... ¿Tú sientes lo mismo que yo siento al verte?

- Michiru - fue lo único que pudo responder. La chica le devolvió una sonrisa y disimuladamente colocó su mano sobre la que la rubia apoyaba en la cama -

- Desde siempre has estado conmigo. Me has defendido de pequeñas cuando se burlaban de mi. Me has acompañado en cada momento, bueno y malo. Has estado conmigo cuando mis padres me dejaban sola. También fuiste la única presente en mi primer concierto. En realidad fuiste la única en los momentos más importantes de mi vida y en los triviales también. - Los grandes ojos verdes de la rubia la observaban con sorpresa sin saber que contestar. - Y quiero que lo sigas estando. Quiero que siempre estés conmigo Haruka.

- Michiru yo... - intentaba decir pero no le salían las palabras -

- No importa si no me quieres de la misma forma que yo a ti. Pero quiero que lo sepas. - La violinista se acercó al rostro de la joven rubia sin dejar de mirarla a los ojos. - Quiero que sepas que hay una persona que daría la vida por ti. Que te ama. Y que siempre estará a tu lado para lo que necesites.

- Yo también te amo - respondió ella con una sonrisa - Y siempre estaré a tu lado. Siempre. - Haruka la observa nerviosa, con el corazón latiendo con tanta fuerza que parecía querer escaparse de su pecho. Michiru le sonreía, tan dulcemente, tan tranquila que dudaba de que sintiera los mismos nervios que ella. Le devolvió la sonrisa. Bajó la mirada y entrelazó sus dedos con los de ella. Se acerca a la peliverde lentamente dudando si sería lo correcto hacer lo que estaba pensando. Pero lo deseaba, desde hacía tiempo. Tomó aire. Cerró sus ojos y posó sus labios suavemente sobre los de la violinista. Ella no se movió. Haruka pensó en un momento que se había equivocado. Pero luego sintió como esos cálidos labios que por primera vez rosaba se movian suavemente intentando capturar los suyos. Al separarse Michiru se seca los ojos inundados en lagrimas - ¿Por qué lloras? - preguntó la joven rubia preocupada.

- Éste es el mejor regalo de cumpleaños que he tenido. - le responde ella con una sonrisa.

Fin R1

- perdóname por no cumplir y dejarte sola, perdóname por engañarte, perdóname por arrastrarte a esto, perdóname por todas las estupideces que cometí. Pero por favor no me dejes Michiru. - dijo sin poder contener el llanto - no se que haría si algo te sucediera. No sé que haría si no vuelvo a ver el azul de tus ojos. Debes ponerte bien. Tenemos muchos planes por cumplir aún. - Susurró besando su mano aprisionándola junto a su mejilla.

Recuerdo 2 Días antes del cumpleaños 16 de Michiru.

Ambas se encontraban recostadas en la pieza de la violinista. Michiru descansaba sobre el pecho de la rubia luego de un agitado día en el colegio. Lanzó un profundo suspiro que llamó la atención de su compañera.

- ¿A que se debe semejante suspiro? - preguntó intrigada. -

- Estoy preocupada. Cada vez me cuesta más mantener lo nuestro en secreto. -

- Te entiendo, Aunque me temo que más de uno ya lo sabe en ésta casa. - Michiru cambió de posición para mirar en dirección al techo.

- Lo sé, pero me da miedo lo que pueda decir mi madre. Estoy segura que ella jamás aceptaría algo tan sucio como ésto. -

- ¿Por qué dices que es sucio? ¿Realmente piensas eso? - ella respondió nuevamente con un suspiro hasta que se animó a hablar.

- No es eso. De hecho sé que no hay amor más puro que el que nos tenemos. - volvió a acurrucarse a su lado. - Pero me da miedo. Sé lo que piensa mi madre de estas cosas y...

- Michiru, Si a tu madre no le gusta que mire a otro lado. En este momento tenemos el dinero suficiente como para irnos a vivir dónde queramos. y empezar una vida totalmente nueva ésta vez juntas de verdad. No quiero que pase mucho tiempo hasta que pueda dormir y despertar todos los días a tu lado.

- Lo sé, yo pienso igual. Se me dificulta mucho dormir sin ti en las noches. - la rubia le besa la cabeza. -

- Tendremos tiempo, podremos hacer todo lo que queramos una vez que terminemos el colegio. Tu podrás seguir estudiando lo que gustes y yo me dedicaré a mi carrera. Ambas somos buenas en lo que hacemos y podremos vivir de lo que nos gusta. Más adelante quizás, compraremos una linda casa, adoptaremos un perro y cuando sepamos como cuidarlo podremos tener algún que otro bebe.

- Hablas como si fueran cachorros - rió Michiru -

- Bueno, es que puede que así sea ¿O no? - bromeó - ¿Pero no te gustaría? - la chica de cabellos aguamarina levantó la vista hacia ella.

- ¿Lo dices en serio? - ella asintió con la cabeza sin dejar de sonreír - No me importa que futuro tengamos mientras estés a mi lado. Sé que seremos felices. -

- Lo seremos. Tendremos una mini Michiru y una mini Haruka a quienes cuidaremos con todo el amor que no nos han dado nuestros padres. - La rubia le beso la nariz a la peliverde que no podía dejar de sonreír. Se incorporó sobre sus codos y se puso frente a ella -

- Te amo - le susurró -

- Yo también mi sirena hermosa -

Fin R2

Se encontraba apoyando la cabeza en la mano de ella.

- No cambiaría ningún instante vivido contigo por nada en éste mundo. Y si pudiera reviviría cada una de ellas. Siempre supe que serías importante para mi. Pero has superado todas mis expectativas. - Levanta su rostro para poder verla dormir. Estira su mano y acaricia su cabello.

Recuerdo tres

- ¿Tienes miedo? - pregunta un tanto nerviosa -

- No – responde ella con una sonrisa -

- ¿Estás segura? - insiste sin perderle la vista -

- Me parece que eres tú la que está asustada Haruka – rio la peliverde

- Un poco, es que quiero que sea algo lindo e inolvidable para ti – comentó la rubia

- Todo, absolutamente todo lo que hago contigo es bonito e inolvidable. -

- Lo sé pero... -

- Tranquila – sonrió para luego besarla suavemente – No tenemos nada que perder, no tienes de que preocuparte. - la rubia respondió con una sonrisa mientras la violinista acaricia suavemente su brazo. - Aunque te he visto muchas veces desnuda no me canso de contemplarte.

- Te entiendo perfectamente. - responde ella recorriendola con la mirada. Michiru sonríe y rodea su cuello con sus brazos para volver a besarla. Ésta vez con pasion reprimida hacía un tiempo.

Fin R3

- Aquella tarde fue hermosa ¿Recuerdas? Estábamos tan nerviosas. Aunque tu lo disimulabas mejor que yo. - Una sonrisa se dibujó en su rostro al recordarlo. - Siempre fuiste más despierta que yo para esas cosas. Nunca entendí si estudiabas para enseñarme y practicar cosas conmigo o si todo era fruto de tu instinto. Soy lo que soy gracias a ti. Siempre fui fuerte por que tu estabas a mi lado. Siempre fui ganadora por que tú me obligabas a esforzarme y quería hacerlo por ti. Siempre fue por ti.

- Disculpe, ya se acabó la hora. - interrumpió una enfermera. La rubia asintió.

- En seguida salgo. - La mujer se retiró y la rubia volvió su vista hacia la chica de cabellos aguamarina. - Tienes que ponerte bien sirena, quiero verte sonreír de nuevo. - Se levantó y le besó la frente antes de secarse las lágrimas. - Te estaré esperando.


Saludos a todos los lectores, se que dije que actualizaría mas seguido pero bueno, ya no me crean jajaja

Éste capitulo iba a ser más largo pero preferí cortarlo acá. Es casi 100% Haruka y Michiru.

Espero que les guste. Muchas gracias a todos por sus hermosos comentarios y perdon por hacerlos

sufrir con ésta historia. si hay algún error ya será revisado mañana.

Y ahi me dicen si Michiru ¿se va de éste mundo o se queda? ¿ustedes que opinan?

Sin más me despido muy agradecida con ustedes.