los personajes son de Stephenie Meyer. Yo solo los hago sufrir... Mátenme! Sé que lo van a querer hacer cuando terminen de leer.


Epílogo

Donde mis ojos posaban la vista se veía con claridad. Oh, claro, estaba soleado. Parecía ser como aquellas comedias de una familia perfecta donde también tenían una mascota. Los árboles se mecían con un ritmo incesante, pero suave. El lugar se veía desierto –tal vez era demasiado temprano-. Pero después no tendría tiempo.

Las flores se veían bonitas, las había elegido Bella y aceptaba su opinión.

Lamento todo el daño que te hice –su voz se escuchaba profunda y débil-. Lamento haberte mentido, engañado y todo eso. Mientras pasaban los meses todo fue cambiando, ya sabes. Pero no podía irme en paz, de esta forma.

¿Irse?

Oh, joder –musité.

Edward –me llamó-. Se que todo el daño que te inflingí a ti, a ella y a tu familia es imperdonable, pero espero que entiendas aunque sea solo un poco el porqué lo hice.

Tanya… -¿pero que le podía responder? Me encontraba atascado por mis pensamientos y palabras que no podía ordenar.

Adiós –y colgó.

Llegué al lugar luego de unos cuantos metros caminando, me arrodillé y luego me quedé en silencio dejando vagar mi mente. Bella tenía razón, no de podía vivir pensando siempre en el pasado, había cosas que se tenían que dejar libres, pero sin olvidarlas. Solo recordarlas.

Luego de pasar un tiempo mirando la lápida, me levanté lentamente y me despedí de ella. Tenía que hacerle una proposición a Bella.

Bella POV

Había pasado un año desde que había nacido mi pequeña hija y hoy lo estábamos celebrando, bueno antes de ir a una pequeña celebración que tendríamos en la noche con la familia de Edward, la que también era mi familia -pensar en que tenía gente con la cual podía contar me hacía muy feliz y una dicha inundaba mi corazón.

Las risitas de mi esposo y de Amy llegaban a mis oídos con una armonía muy propia de ellos. Mantuve mi vista perdida por el paisaje que llegaba hasta mis ojos. La luz solar inundaba todos mis sentidos, hasta podía creer que saboreaba al propio sol en mi boca. Era increíble porque ¡nos encontrábamos en pleno invierno y en Seattle! y los árboles se mecían al compás del viento logrando una danza armoniosa en el parque.

Amy solo sonreía y daba pequeños trotes felizmente mientras Edward le tomaba las manos practicando su caminar. Se veían adorables, como si fuera padre e hija, pero ¿qué pensamiento era ese? Él era su padre y no había discusión para eso, me recordé.

Me quedé observando el lugar sin poder detenerme, me sentía cansada. No logré percatarme cuando me quedé mirando fijamente hacia una calle. Muchas personas transitaban por allí, pero les hacía caso omiso a ellas, mis ojos estaban allí, pero mis pensamientos estaban a miles de kilómetros de allí o tal vez a solo unos poco metros. De pronto me sentí desfallecer.

Los recuerdos marcados con hierro llegaron tan fuertes a mi cabeza como un golpe. Traté de enfocar mi vista. Solo estás viendo cosas que no son. Me recordé. Es solo parte del trauma que aun tengo, el dolor impregnado y atacando –como siempre iba a ser hasta el fin de mi vida.

Pero ya había pasado demasiado tiempo y Tia. Me había dicho que ahora estaba mucho mejor, no lo óptimo, pero estaba mejorando con respecto al último examen.

Así que… ¿Era esto real?

Aparté la vista. Solo estoy imaginando cosas.

Luego volví a alzarla temerosamente.

Allí seguía.

Mi rostro se debe haber desfigurado porque sentí que la sangre se escapaba de esta. Un escalofrío recorrió por mi cuerpo y mis manos sudaban. Traté de encontrar aire que entrara a mis pulmones, pero parecía como si este se hubiera hecho líquido. Lo observé mejor.

James se encontraba allí, a apenas unos 100 metros de distancia de mi familia, de mi vida y de mí ¿Cómo había sucedido esto? ¿Vendría hasta donde me encontraba? ¡Se supone que estaba en aquella cárcel psiquiátrica! ¿No? ¿No debía estar vigilado por otros tres años y meses más?Miles de preguntas se arremolinaron en mi cabeza y comencé a hiperventilar.

El aire entraba y salía sin poder estar más de un segundo entre mis pulmones. Mis manos a demás de sudar frío, se movían inconcientemente. Y mi vista se veía borrosa.

Él no se había percatado que estaba allí, pero luego, demasiado pronto me miró. Logré enfocar mejor ¿Había cambiado? No, porque pude apreciar una sonrisa maliciosa surcar su rostro. Lo conocía muy bien. Era la misma sonrisa que llevaba a mi habitación después de llegar de no sé donde, cuando quería saciar su sed.

El cazador había encontrado nuevamente a su presa. El cazador apuntaba con su arma y el ciervo solo podía esperar para morir de dolor.

Sabía donde me encontraba.

–Bella

Escuché mi voz lejanamente, quería protegerme en la seguridad de mi cabeza, de mi mente, lejos de todo. No quería sufrir más, sentir más.

–Bella ¿amor? –me llamó una voz lejana-. Mírame

Era Edward quien trataba de llamarme, pero no podía reaccionar. Sentía que estaba en un estado catatónico, uno donde no sabía como pensar coherentemente, donde no podría entrar James.

Sentí una presión en mis brazos y pegué un grito. No quería que me tocaran, no quería que James me tocara, me daba asco.

–Amor –susurró.

Traté de guiarme por esa voz armoniosa y perfecta, pero era difícil.

–Bella

Salí de las turbias aguas que habían sido mis carceleras por unos instantes y le respondí –no sin cierta dificultad.

–¿Sí? –su rostro se veía crispado por la preocupación.

–¿Qué te ha sucedido? –me preguntó mirándome fijamente, no había modo que no se enterara que estaba mintiendo-. Te has quedado mirando la nada.

Bella, cálmate. Esto no te hace bien ni a ti ni a la bebé.

–Es solo que pensé que había visto algo –le respondí con una media verdad. Digo ¿realmente él necesitaba saber que lo había visto? No. Bueno Sí, pero no lo podía hacer. Tal vez solo estaba mareada por el calor.

–¿Segura? –me miró fijamente.

–Claro –le respondí buscando en el bolso alguna botella de agua.

–Te amo. Lo sabes ¿No? –alejé mis manos del bolso y las puse en las suyas.

–Lo sé. Yo también te amo, con toda mi alma y ser –le respondí con toda la verdad.

–¿Qué te parece ir a cenar esta noche cuando Amy se duerma? Alice quería cuidarla –esperanzado como se encontraba no le iba a decir que acababa de verlo a él.

–Creo que está bien.

Me besó y continuó jugando con la pequeña.

–Si no te sientes bien, puedo hablar con Alice. Te ves un poco pálida –me dijo con sus ojos sagaces.

–No estoy bien. Además Alice quería hablar conmigo y Rose quería preguntarme algo sobre su bebé, y Jacob viajó solo para poder estar en su cumpleaños.

–Sí, hablé con él ayer -le miré interrogante-. ¿Qué? Sí lo tenía que volver a ver, no quería estar enojado.

–Es algo difícil de imaginar. No pensé que harías algo así.

–Pues, lo hice –y me sonrió.

Estaba enamorada, como nunca antes imaginé estarlo. Y eso me hacía muy feliz.

Bella, solo estás dejando volar tu mente. Mañana mismo llamaría a Tia. El pasado no debe interferir en tu vida. Sigue adelante y deja el pasado déjalo atrás. No mires, aparta tus ojos y solo fíjalos en los de tu familia, tu nueva vida. Levanté mi cabeza y como suponía... No estaba él.

Sonreí, Edward tomó mi mano sorpresivamente y me besó largamente logrando que Amy soltara una risita de júbilo.

–¿Cuál crees que será su primera palabra? -me preguntó.

–No sé. Pero no puede ser Alice –le comenté-. Ella está planeando enseñarle antes y cuando la pillé solo se rió ¡pero el que ríe último ríe mejor, y más fuerte!

–Ese diablito... -murmuró, luego giró su cabeza-. Amy, dí: papá Edward.

Pero ella solo musitó un par de balbuceos. Los amaba.


He terminado! No me puesto a llorar porque creo que más que un final es una etapa como escritora, tengo miles de ideas en mi cabeza que aparecieron mientras estaba escribiendo este fic, lo cual agradesco. Pero necesitaba expresar el como se me ocurrió este fic, bueno... alguien conoce, la ¿agenda Pascualina? Es chilena y por lo que tengo entendido, la venden en otros países también, un día me pregunté que si me sucediera algo ¿alguien la leería? bueno eso sería. Se me ocurrió que Bella le podría pasar algo y tachan!

Mis agradecimientos a todas las personas que estuvieron conmigo mientras escribí esta historia, ha quienes me subían mi ego y al igual a las que me daban consejos o me iluminaban con ciertas cosas. Me hicieron hacer muchas caras frente a mi notebook, es increible, pero bueno. nada es eterno y esto tampoco. Así que nos vemos.

Muchas gracias por todos sus review a lo largo de todos estos meses. Las amoooooooooooooooooooo!

Nos vemos!

Algún día me van a pillar nuevamente por aquí, pero en un tiempo más.

Au revoir!

pd: Espero que les haya gustado leer la historia, como a mí me ha gustado escribirla, aunque muchas veces me di contra el teclado.