AVISO ANTES DE LEER EL CAPÍTULO: La segunda escena después del primer párrafo contiene algo de lemon o lime no apto para menores de 16 o 18, dependiendo. Si no les gustan ese tipo de escenas pueden omitirla y continuar leyendo después del segundo guión que separa las escenas. Gracias por su atención.

Capítulo quince: Abrázame fuerte...

Takeru la continuó guardando en su pecho susurrándole palabras de cariño para que se calmara hasta que después de varios minutos la sintió relajarse en su abrazo: se había quedado dormida.

Cuidadosamente la levantó en brazos y la llevó a la cama. La recostó acomodándole con cuidado la almohada debajo de su cabeza y la cubrió con la sencilla sábana blanca. Se sentó a su lado y observó cada detalle de su rostro; aquella chica que yacía dormida frente a sus ojos respirando algo inquieta se parecía más a la Hikari que había conocido a los ocho años: Frágil como una muñeca de cristal. Suspiró y acarició su rostro apartando un mechón de cabello de él.

—Te protegeré con mi vida si es necesario… princesa…—le susurró y depositó un suave beso sobre su frente.

Un par de horas después sus ojos carmesí comenzaron abrirse. Parecía que el sol comenzaría a ocultarse dentro de poco. Había mucho silencio. Un poco inquieta pasó la vista por toda la habitación sin moverse; Takeru no estaba por ninguna parte. Rápidamente se sentó en la cama y se alivió al ver las pertenencias del rubio aún sobre la mesa. Se puso de pie y caminó hacia la puerta de la habitación, lentamente la abrió y se asomó. Takeru se encontraba sentado en el pequeño banco en el que ella también había estado; tenía los brazos cruzados detrás de la cabeza y los ojos cerrados, como intentando relajarse.

Silenciosamente se acercó a él y se sentó a su lado, con la mirada clavada al frente. El rubio abrió los ojos e igualmente enfocó su vista al frente. Ninguno de los decía nada, se limitaron a tratar de adivinar el silencio que les envolvía.

—No has dormido mucho…—comentó él de pronto.

—No…

Fue la simple respuesta por parte de ella. Hubo un corto silencio y después ella continuó.

—Mañana debo regresar. ¿Me harás el favor de publicar…?

Takeru asintió sin decir nada sin mirarla aún. El cielo comenzaba a apagarse y la brisa comenzaba a ser un poco más fuerte. De pronto, Hikari tomó un pequeño respiro y volteó hacia el rubio.

—Takeru…—habló en voz baja. Él apartó la vista del frente y la miró también. Los ojos de la chica frente a él estaban cristalinos, su cabello estaba apenas revuelto debido a la brisa que soplaba. Ella sonrió nostálgica y por fin dejó salir las palabras que hacía tiempo se había guardado: —Te amo…

Fue tan simple como aquello. El rubio sintió una descarga eléctrica recorrer todo su cuerpo; las palabras que siempre soñó escuchar, las palabras que creyó no escucharía nunca… ahí estaban, y eran las mismas que él añoraba decir…

—Yo también te amo, Kari… con todo el corazón…

Takeru pronunció con tanto amor su diminutivo que no pudo evitar lanzarse a abrazarlo. Él la estrechó con fuerza colocándola sobre sus piernas y, como si se hubieran leído el pensamiento, buscaron los labios del otro. Hikari rodeó su cuello con sus delgados brazos y entrelazó sus manos en su cabello, Takeru por su parte la sostenía de la cintura. Fue un beso demasiado apasionado para ser el primero entre ambos, eso únicamente demostraba lo mucho que ambos habían sufrido guardándose su frustrado amor durante todo ese tiempo, durante tantos años.

Se separaron apenas algunos milímetros para poder respirar. Hikari tomó el rostro de Takeru con sus manos y ambos se miraron con un amor indescriptible para después sonreírse dulcemente. Aún sedientos de sus labios volvieron a besarse, ahora ambos estrechándose más cerca; parecía como si dependieran de ello para vivir. De nuevo se separaron unos milímetros y, con una mirada cómplice entre ambos, Takeru se puso de pie con ella enrollando sus piernas alrededor de su cintura. Y así, comiéndose a besos, llegaron a la cama…

Takeru la colocó sobre las sábanas y, sin esperar, se tumbó a su lado. Se miraron escasos segundos y volvieron a unir sus labios. Lentamente, el rubio pasó sus dedos por el brazo de ella acariciándole suavemente; ella sintió su piel erizarse ante aquel gesto, se había sentido tan suave. Un nuevo beso, aún más cargado de pasión que el resto, fue suficiente para que ambos comenzaran a quitarse la ropa casi desesperadamente.

Él le quitó la blusa blanca que llevaba y le ayudó con los jeans dejándola solo en ropa interior. Por su parte, ella había logrado sacarle la camisa y ahora estaba decidida a hacer lo mismo con sus pantalones. El rubio le sonrió con complicidad y ella devolvió el gesto, instándole a continuar. Takeru entonces comenzó a quitarle el sostén, conteniendo el aliento al revelar los bien formados pechos de ella; el rostro de Hikari adquirió un tenue rubor, no era la primera vez que un hombre la veía desnuda, pero era la primera vez que la persona que amaba lo hacía. De nuevo su piel se erizó cuando él deslizó sus pequeñas bragas por sus piernas deshaciéndose de ellas y dejándola ahora sí completamente descubierta.

Takeru contempló a la hermosa mujer que tenía frente a sus ojos. Hermosa, simplemente hermosa. Su largo cabello negro yacía esparcido sobre la cama, sus ojos observándole expectantes y el sonrojo de su rostro aumentaban su excitación; tenía un cuerpo muy bien formado, como si de una modelo se tratase y su piel apiñonada no hacía más que remarcar esa belleza.

—T.K…—murmuró con voz casi inaudible.

El rubio se acercó a su rostro y la besó una vez más, poco a poco fue formando un camino de besos hasta llegar a su cuello en donde se detuvo unos instantes para después continuar bajando hasta sus pechos. Continuó besando su cuerpo con un amor y deseo inmensos, adorando cada milímetro de ella, deseando borrar cualquier caricia que aquel bastardo hubiera trazado sobre aquel hermoso ángel.

Hikari cerró los ojos, su respiración era entrecortada. Cada caricia, cada beso que ese hombre depositaba sobre ella, enviaba una fuerte descarga de deseo y placer hacia su interior. Un gemido escapó de su boca cuando él atrapó uno de sus pezones con sus labios y comenzó a lamerlo lentamente; apretó los ojos y dejó escapar otro gemido cuando comenzó a ocuparse del otro. Su respiración se convirtió en jadeos.

Takaishi sentía su excitación aumentar cada vez más, no podría continuar actuando tan delicadamente por mucho tiempo. De pronto, para su sorpresa, Hikari comenzó a quitarle hábilmente los bóxers. Por fin, Takeru volvió a sus labios y la abrazó. El roce de sus cuerpos aumentó el deseo y desesperación de ambos.

—Hikari…—comenzó él, mirando directamente a ese hermoso par de orbes rubí que tanto amaba.

—Takeru, no es necesario…—susurró rodeando su cuello con sus brazos y, atrayéndolo hacia ella, depositó un corto beso en sus labios.

Con cuidado Takeru se acomodó entre sus piernas y sin poder esperar más comenzó a introducir lentamente su miembro dentro de ella. Hikari siseó de placer ante aquella sensación y empujó un poco sus caderas, provocando el gemido del rubio. Las caderas de él comenzaron moviéndose lentamente y poco a poco las embestidas fueron tornándose más urgentes. La respiración de ambos era sonora y los pequeños gemidos que Hikari soltaba hacían que Takeru aumentara la intensidad. Pronto ambos se encontraron en medio de una melodía de gemidos y suspiros placenteros olvidándose por completo de todo a su alrededor, sus labios volvieron a encontrarse y ella rodeó su cintura con sus piernas profundizando más su unión. Un fuerte gemido escapó de los labios de ambos y Takeru se dejó caer a un costado de Hikari, ella enseguida buscó refugió en sus brazos y él la acunó en ellos. Así, jadeantes, ambos se sumieron pronto en un profundo sueño.

—¿Está todo listo?

—Tal y como usted lo ordenó, señora.

—Perfecto. Tengan todo listo para mañana por la noche. No quiero ninguna demora.

—Me encargaré de cada mínimo detalle. Con su permiso.

El hombre se dio la media vuelta y salió de la simple habitación. La mujer sonrió ansiosa.

Por fin todo por lo que se había sacrificado, por lo que había arriesgado, por lo que había trabajado… tendría su recompensa la noche siguiente. Estaba deseosa de acabar con todo de una vez por todas.

—Hyobanshi-sama…

Dejó ver una última sonrisa antes de llevarse un cigarrillo a la boca.

Ken colocó uno tras otro los papeles y demás evidencia sobre el piso, esta vez su escritorio no fue suficiente. Colocó todo en un determinado orden cronológico, comenzando con la ahora supuesta muerte de Hikari.

Su cabeza estaba a todo lo que daba. Observaba y colocaba las piezas en el lugar correcto y, si detectaba cualquier pieza que no encajara como debía la volvía analizar y la ponía en el lugar que le correspondía.

—Ichijouji-san. —El nombrado alzó la vista y observó a su asistente en la puerta mostrándole un sobre en color blanco. —Los resultados de los análisis que solicitó. —El chico se acercó a él y se lo entregó.

—No pensé que los tendrían tan rápido. —Sus manos temblaron al sostener el sobre. Nervioso lo abrió y sacó la hoja de papel, la desdobló y comenzó a leer. Su corazón latía el triple de lo normal y casi se paralizó cuando sus ojos leyeron aquel enunciado:

"Negativo."

—Imposible… imposible…—soltó la hoja y se llevó las manos a la cabeza.

—Ichijouji-san ¿se encuentra bien? —cuestionó Yoshiko preocupado ante la reacción de su jefe.

Ken no respondió. La cabeza comenzaba a darle vueltas, sintió náuseas.

¿Cómo demonios podía ser eso verdad? No debía serlo, no quería creerlo. Tenía que ser un error, al principio tenía que ser un error; pero ahí estaba el resultado del análisis, el resultado científico.

—Mierda…—se cubrió la boca con una mano y sus ojos se cristalizaron. —¿…qué es todo esto?

La prueba de ADN que solicitó se le hiciera al cuerpo de Hikari había salido negativa. La sangre no coincidía con la de la castaña. Ésa no era Hikari. Hikari estaba viva y siendo parte de aquella banda de mercenarios.

Una parte de él se alegró de saberla viva pero la otra, deseó que no fuera así si es que era parte de todo aquello.

—"Takeru…"

La imagen del rubio le vino a la cabeza y con ella todo lo que Yolei le había contado: Él había ido a decirle a Taichi que había visto a la castaña viva. ¿Acaso él sabía de todo esto? ¿Sabía que la muerte de Hikari era falsa o, como él, se había enterado apenas? Como fuere, tenía que hablar con él y hacerle unas preguntas para llegar al fondo de todo ello. Torpemente sacó su celular y marcó el número de su amigo, dejó escapar un suspiro cuando escuchó la grabación para que dejara un mensaje.

—Yoshiko, debo salir. Encárgate de solicitar otra prueba de ADN, por favor. —Yoshiko apenas pudo asentir antes de que el peliazul saliera prácticamente corriendo del lugar.

Matt bostezó y se estiró ligeramente con el control remoto de la televisión mientras se acomodaba en el sillón. Mimi se encontraba en la cocina tarareando mientras preparaba unos pastelitos de chocolate.

—¿Por fin te has aburrido? —rió ligeramente cuando el rubio depositó un beso en su mejilla.

—No, solamente quería ayudarte… y de paso darte un par de besos... —le sonrió. Mimi le miró igualmente sonriendo y él aprovechó para tomar su rostro entre sus manos y besarla.

—Eres un tonto…—Mimi le dio un pequeño beso en la comisura de los labios y siguió batiendo la mezcla.

Matt sonrió seductoramente y se estiró ligeramente de nuevo.

—Entonces… ¿necesitas un ayudante?

La ojimiel asintió sonriente. Amaba cocinar con el rubio, se divertían a lo loco haciendo mágico algo tan simple como preparar un par de panqueques.

—¿Con chispas de chocolate o con jarabe de chocolate…?

—¿Qué tal ambos? —Matt le entregó ambos ingredientes.

—Quedarás gordo…~—canturreó ella y él le sacó la lengua.

—Y tú engordarás conmigo... —Mimi mostró pánico en su rostro y el rubio comenzó a reír a carcajadas.

—Deja de decir tonterías y coloca la mezcla en los moldes. —La chica le entregó el recipiente mientras reía también.

Ambos seguían entretenidos con aquello cuando el sonido del timbre los interrumpió.

—Yo iré a ver quién es. —Mimi asintió y relevó a su novio en la tarea de vaciar la mezcla sobre los moldes.

Matt abrió la puerta se sorprendió al darse cuenta de quién se trataba.

—¡Ken! Qué bueno verte. —sonrió.

—Matt…—Ken intentó sonreír pero no pudo lograrlo.

El rubio lo notó.

—¿Puedo pasar?

—¡Claro, claro! Pasa. —Matt se hizo a un lado para dejarle entrar.

—¡Ken! —saludó alegremente Mimi desde la cocina. —¡Que sorpresa!

—Mimi…—Ken forzó una sonrisa. —Me alegro de verte.

—¡Lo mismo digo! ¿Todo bien en el trabajo?

Ken suspiró y Matt volvió a notar que algo no marchaba como debía.

—Sí, sí. Cansado, pero…

—Me alegro. —sonrió la chica.

Ken le dirigió una mirada a Matt y después observó de reojo como Mimi se había vuelto a concentrar en lo que hacía.

—Matt… ¿podemos hablar en privado?

El rubio confirmó entonces que algo no andaba bien.

—Por supuesto, vamos a mi estudio. —respondió algo confundido. —Mimi, estaré en mi estudio hablando con Ken ¿de acuerdo? No te tardes con esos panecillos, que mi estómago los comienza a exigir.

Mimi sonrió.

—De acuerdo amor.

Matt miró a Ken de nuevo.

—Por aquí…

Ambos entraron a la pequeña habitación que el rubio Ishida tenía adaptada como estudio. Ahí había un escritorio perfectamente ordenado y una enorme pared convertida en librero, estaba pintada de color blanco y algunos cuadros abstractos decoraban las paredes.

—¿Todo está bien, Ken…?—preguntó preocupado Matt.

Ken tomó asiento y el rubio le siguió. Suspiró y se tomó unos segundos antes de hablar.

—No en verdad, Matt. —respondió.

—¿Qué sucede…? Me estás comenzando a preocupar.

—He intentado contactar con Takeru, pero no contesta el celular. Le he ido a ver a su departamento pero tampoco se encuentra ahí, una vecina me dijo que no ha ido en más o menos un par de días. ¿Sabes tú en dónde se encuentra?

Matt sacudió la cabeza.

—Ese idiota. —Dejó escapar un suspiro. —Yo también he intentado hablar con él en los dos últimos días, pero tampoco me contesta el celular. No he ido a verle porque, sinceramente, nuestros encuentros no han sido muy amistosos desde que comenzó con su inmaduro comportamiento. La verdad es que llevo mucho tiempo sin saber qué es exactamente de la vida de mi hermano. —Matt había desviado la mirada al decir aquello. —¿Qué es lo que ese imbécil ha hecho ahora? —ahora Matt le miró, con miedo en los ojos.

—Nada, o eso espero…—Ken sacó aquel sobre de su chaqueta. —Matt… ¿recuerdas el incidente que Takeru tuvo con Taichi hace unas semanas?

Yamato apretó los puños.

—Lamentablemente sí. Es por eso que he querido hablar con él, pero una vez más parece que la tierra se lo ha tragado para escupirlo de nuevo en unos días.

—Matt… lo que te voy a decir tiene que quedar entre nosotros hasta que llegue al fondo de todo esto ¿de acuerdo?

El rubio asintió.

—De acuerdo. —Matt se aseguró de que la puerta estuviera cerrada y volvió a tomar asiento frente a su amigo.

—Hay un noventa y nueve por ciento de probabilidad de que lo que Takeru dijo fuera verdad.

—¿Q-qué…?

—Sé que suena ilógico y probablemente pienses que estoy loco pero…

Las manos de Ken comenzaron a temblar mientras apretaba el sobre.

—N-no. Ken… explícame qué mierda está sucediendo…—El rubio se llevó una mano a la cabeza. ¿Es que acaso todos estaban locos? ¿Cómo podría él creer semejante cosa?

—Necesito que abras tu mente Matt, por favor escucha todo lo que te voy a decir…

Él asintió. Por dentro sentía miedo, porque conocía a Ken y sabía que si él decía algo como aquello era con bases sólidas.

—Tú sabes del caso en el que he estado trabajando desde hace años ¿no es así? —Matt volvió a asentir. —Hace unas semanas, la cámara de una sexshop captó las imágenes de uno de los "trabajadores" de esa asquerosa empresa y los resultados al limpiar las imágenes y pasarlas por el reconocimiento de rostros han sido tres y… una de ellas…—el peliazul le pasó la susodicha imagen a su amigo.

—Dios…

—Me negué a creerlo, tenía que ser una horrible coincidencia y ordené que se buscaran más coincidencias pero el resultado siempre fue el mismo. Luego, Yolei me contó del incidente y entonces supe que lo más seguro era que… Takeru no estaba loco.

Ken entonces apretó más fuerte el sobre.

—Entonces… negándome a que eso fuera verdad, decidí hacer una prueba de ADN al supuesto cuerpo de Kari y…

—¿S-supuesto…?

Ken le extendió el sobre y Matt lo tomó con manos temblorosas. En silencio desdobló la hoja del interior y leyó los resultados, Ken notó como sus ojos leían una y otra vez las líneas sobre el papel.

—N-no… e-esto…

Yamato se había quedado sin habla. Por un momento sintió deseos de que esto fuera un sueño pero no, ahí estaban él y Ken y aquella hoja de papel más reales que nunca.

—K-Ken…—habló apenas.

—Yo tampoco lo puedo creer Matt… no puedo…—suspiró pesadamente. —He mandado a hacer otros análisis pero… estoy seguro de que la respuesta será la misma…

—¿Tai…?

—No. —negó él. —Como te he dicho, tengo que averiguar qué es exactamente lo que está sucediendo. No quiero causarle más dolor…

—Si… es verdad…

El celular de Ken sonó, Yoshiko le estaba llamando. El peliazul contestó, nervioso, ante la atenta mirada de Matt.

Ichijouji-san… el sistema de búsqueda me ha arrojado una nueva coincidencia…

—¿Cómo que una nueva coincidencia…?

Le enviaré los resultados a su celular ahora mismo…

—De acuerdo. —Ken sentía su corazón golpear fuertemente contra su pecho. Un pequeño 'bip' se escuchó cuando los datos se descargaron en su celular.

También le he enviado lo que he averiguado con respecto a las últimas actividades de Takaishi Takeru.

—Muchas gracias, Yoshiko. Buen trabajo.

Su asistente sonrió alegre al otro lado de la línea.

—Por favor, mantenme informado de cualquier otra novedad.

Yoshiko asintió y terminó la llamada. Ken abrió los archivos que Yoshiko acababa de enviarle, comenzando con Takeru.

—¿Qué ha sucedido?

—Mi asistente, me ha enviado nuevos resultados del sistema…—respondió concentrado leyendo el informe.

Ahí decía que Takeru trabajaba en un importante periódico de la ciudad, era considerado de los mejores reporteros aunque sea un trabajo extra. Según parecía estaba teniendo pláticas con el representante de una editorial para su lanzamiento como escritor. Por dentro Ken pensaba que todo ello no tenía nada de especial, fue justo cuando llegó a las últimas líneas:

"El último trabajo que había tomado era cubrir el evento de "El empresario del año" unos días atrás, pero después de eso no se había presentado al trabajo y tampoco había entregado el material completo de la nota."

Ken frunció el ceño y el siguiente archivo se abrió.

"Aquí están las fotos más importantes del evento o lo que más bien fue el momento más importante del evento: Hyobanshi Wataru, el que había sido ganador al premio del empresario del año había pedido matrimonio a su acompañante al momento de recibir el premio…" Explicó Yoshiko en su informe. "Fueron las fotos los resultados que arrojó el sistema:"

Las imágenes se aclararon y Ken contuvo el aliento. Bajo títulos como 'La verdadera afortunada de la noche', 'La ganadora de la noche', entre otros se encontraba la imagen de la que era Hikari abrazando y recibiendo el anillo de uno de los hombres más ricos de todo Japón. Era la misma chica que había sido captada por aquella cámara.

—¡Ken! —le llamó Matt al ver que su amigo seguía absorto mirando aquellos archivos.

—Matt… lo más probable es que Takeru se encuentra con Hikari en estos momentos.

—¡¿Qué?! Ken esto…

—¡Lo has visto con tus ojos! ¡Los resultados! Ahora mira esto y dime qué es lo que piensas…—le entregó su celular para que observara las imágenes.

Matt se quedó en silencio.

—Takeru fue el encargado de ir a cubrir la nota de ese evento para el periódico en el que trabaja. Takeru la ha reconocido de nuevo. Tu hermano no se ha presentado a trabajar desde esa noche y, además, no entregó el reportaje completo.

—Ken…—Matt le miró con miedo. —Si Hikari es quien dices que ahora es… crees que Takeru esté…

—No lo sé Matt…

El rubio se llevó ambas manos a la cabeza y cerró los ojos, su corazón había comenzado a latir con desesperación al pensar que su hermano podría estar…

—Intenta contactar con él cuanto antes. Haz todo lo posible, busca pistas en su apartamento o lo que sea que tengas que hacer para saber dónde puede estar, no hay tiempo que perder.

Ken guardó su celular en la chaqueta al igual que el sobre y la fotografía que antes le había enseñado al rubio.

—¿Qué es lo que harás, Ken?

—Esta es la pieza que me faltaba… si Hikari estaba con Hyobanshi Wataru, lo más seguro es que él esté implicado en todo esto… iré a hacerle una visita.

Matt asintió.

—En serio, Matt, haz lo que puedas por contactar con él. Ordenaré a mi asistente que haga lo posible para dar con él también.

—De acuerdo…

—Te llamaré cuando tenga una novedad. Por favor, recuerda no decir a nadie sobre todo esto… aún no es momento.

—No te preocupes, Ken. Tienes mi palabra.

El joven detective asintió con la mirada un tanto cristalina pero segura y acto seguido se retiró.

Hikari sonrió en sueños e, instintivamente, buscó acurrucarse más en los brazos del hombre que tanto amaba. Cálido, así se sentía su corazón; amado, no usado.

Él por su parte la estrechó más cerca, con miedo a que todo ello hubiera sido un sueño y ella se fuera a esfumar en cualquier momento. Aspiró el delicioso aroma de su cabello y sonrió también.

La castaña enredó sus piernas con las del rubio y éste depositó un suave beso sobre su cabellera.

—Princesa…—le susurró él con suavidad. Ella gimió suavemente.

—Te quiero…—fue su respuesta y él la abrazó con más fuerza. Por fin estaba completo.

Hikari sonrió nuevamente y abrió los ojos solamente para encontrarse con los de Takeru mirándole con un profundo amor.

—Hola…—le sonrió. Él le dio un corto beso sobre los labios.

—Hola.

Por un momento imaginaron ser una pareja común de viaje de aniversario por el campo, pero el sonido del celular de ella cortó la magia del momento.

—No contestes…—suplicó él, mirándole.

Ella bajó la mirada.

—Tenemos que alistarnos para volver…

—Kari…

Ella colocó un dedo sobre los labios de él, cortando suavemente sus palabras.

—No lo hagas difícil, por favor…—acarició su rostro. —Sabes que tenemos que volver…

Él la abrazó una vez más y ella correspondió el gesto.

El celular volvió a sonar.

—Qué extraño…

Hikari se separó de él y se levantó, cubriéndose con las sábanas, a buscar su teléfono móvil encima de la mesa.

Lo tomó y frunció el ceño al leer el nombre de quien llamaba: "Souta-kun" En seguida apareció un mensaje de texto nuevo enviado por el mismo número.

"Llámame en cuanto estés en camino, por favor."

—¿Todo bien…?—Takeru le miraba atentamente.

—No sé exactamente…

Miró la hora y después al hermoso rubio aún en la cama.

—Es hora, T.k…

Él se mordió el labio inferior y asintió tristemente.

—De acuerdo…

La chica sonrió apenas antes de entrar al baño y él la siguió dentro.

Wataru se quitó la chaqueta y la colocó sobre la silla de su escritorio mientras se soltaba un poco el nudo de la corbata.

Acababa de llevar a Haru de regreso al internado. Al parecer el niño había despertado completamente recuperado y le pidió a él por volver a pesar de que le ofreció quedarse ahí con él a esperar a Hikari, aunque le pareció extraño que el niño se negara no le prestó la mayor importancia.

—Nunca creí que fuera tan cansado cuidar de un niño enfermo…—murmuró para sí mientras se dejaba caer en el largo sillón de su oficina.

Dentro de cuatro horas Hihou debería estar de nuevo en sus brazos. No podía esperar a tenerla de regreso a él.

De pronto, sus pensamientos se vieron interrumpidos con el sonido del teléfono sobre el escritorio. Decidió ignorarlo, pero el teléfono sonó una y otra vez; pesadamente se levantó y lo contestó.

—¿Qué sucede…?—preguntó fastidiado.

Hyobanshi-sama, hay alguien que quiere verlo.

—Di que hoy no estoy disponible…

Pero Hyobanshi-sama… quien lo busca es el detective Ken Ichijouji…

Wataru que estuvo a punto de colgar el teléfono enarcó una ceja.

—¿Detective Ichojouji dices…?

Entonces como un rayo lo recordó: El idiota que estaba investigando sobre su "asociación". Era uno de los antiguos amigos de su tesoro, pero hasta ahora el tonto sólo había seguido pistas sin peso y que no se acercaban en lo más mínimo a él como empresario siquiera.

—De acuerdo, dile que lo recibiré ahora mismo.

Wataru acomodó de nuevo su corbata y se colocó la chaqueta.

Pronto escuchó unos golpes en la puerta y su secretaria abrió dejando entrar a Ken.

—Detective Ichijouji. —Sonrió amablemente.

—Hyobanshi-san. —Ken hizo una reverencia con la cabeza, su semblante era serio.

Continuará…


¡Holaaaaaaaaa! Sí, sé que han sido casi dos meses desde que actualicé la última vez. Pero he estado algo atareada con algunas cosillas y… uff…

Bueno, espero que sepan perdonarme T.T Me he concentrado en darle los toques finales al capítulo para poder subirlo ya que comenzaré los exámenes esta semana y ya no tendré tiempo de subirlo y eso. Espero que les haya gustado, yo me he quedado satisfecha con lo que me ha salido jeje, pero los jueces son ustedes, así que… n.n

Como podrán haberse dado cuenta esta ha sido la primera vez que escribo un lemon o lime o no sé en qué categoría entre exactamente lo que he escrito pero… xD juro que estaba muy nerviosa mientras lo escribía pero… llega un momento en la vida de toda fanfickera en el que hay que superar los nervios para escribir uno Xd

Ahora estamos ya yéndonos a lo que será lo más emocionante del fic… ¡el desenlace! Ken y Matt ahora se han enterado de que Hikari sigue viva y… eso les ha conducido hacia Hyobanshi. El siguiente capítulo prometo que se pondrá interesante todo esto. *O*

Well… ahora responderé algunos reviewsillos:

*Anaiza18:¡Qué bueno que te gustara el capítulo! Esperemos que sí ambos encuentren una forma de salir de todo ese lío… :S Aunque si algo es seguro es que Takeru no la va a dejar ir de nuevo n.n Lamento haber tardado un poquitín en actualizar ¡Muchísimas gracias por tu review! ¡Un beso enorme y un abrazo!

*Ivymon: ¡Holaaa! ¡Gracias por tu review! Sí, ya Hikari le ha contado lo peor y… Takeru ha sabido entender todo de algún modo, aunque le haya resultado difícil jeje ¡Un abrazo enorme y un besoooooo!

*Haley Polaris: ¡Holaaa! Sí sé que en un principio todo está de: ¿Esto qué es o a dónde va? Jaja, ésa era mi intención: la de ir desvelando misterios conforme todo avanzaba ¡Me alegra muchísimo que te guste la trama! ¡Muchas gracias por tu review! ¡Un beso y abrazo enormeeees!

¡Muchas gracias a todos y todas las que dejan sus reviews! ¡También a las personas que leen! n.n ¡Les mando un abrazo y besos de chocochip!

¡Nos vemos en el siguiente capítulo!

~Hikari-Hayabusa~