Los personajes son propiedad de Audrey Niffenegger.

Hola. Hacía tiempo que quería escribir de nuevo en este fandom pero no se me ocurría qué —la idea de aquel Henry/Clare voló cual mariposa en primavera—. So... Estoy nerviosa. Hoy me dan los resultados de mi examen de admisión a la Uni, y de pronto me encontré escribiendo esto.

En fin, no los aburro con tanta perorata. Pero si no tienen noticias de mí pronto, por lo menos sabrán que fue porque no me quedé y entré en mi fase EMOcional, ¿vale?


DADDY'S LITTLE GIRL


Junio 5 del 2020

Alba tiene 18 años, Henry tiene 42.

Estoy nerviosa, muy nerviosa. Puedo sentir cómo me sudan las manos, qué tan acelerado está mi ritmo cardíaco; siento que el aire me falta, como si me sofocara. Inspiro profundamente y me digo a mí misma que tengo que calmarme. Es sólo un examen, un examen para el que me preparé bastante bien; es sólo un simple examen.

Me río de mi insensatez. No es un examen cualquiera. Es mi examen de ingreso a la Universidad. El examen más importante de mi vida —bueno, sin contar aún el examen que tendría que hacer cuando me graduara—, y yo estoy aquí, afuera del salón donde me lo aplicarán, nerviosa como nunca. Y empiezo a temblar de estrés. Eso no es nada bueno.

Aprieto los dientes, cierro las manos en puños; me encogo, cierro los ojos. No quiero irme. No puedo irme. Si desaparezco en este instante perderé mi oportunidad, y no deseo defraudar a mamá y a mi abuelo. Sé que ellos no me culparían; sin embargo, yo me culparía por toda la vida.

No puedo viajar justo ahora.

Quiero calmarme, evitar que este estrés me haga desaparecer... Pero no puedo. Me resulta imposible. Entre más intento desaparecer mi nerviosismo, este se incrementa el doble. Y entiendo que esta será una batalla que perderé.

De pronto una mano cálida se posa en mi hombro con suavidad.

—Canta, Alba.

Levanto mi mirada para ver el rostro que nunca pensé ver este día. Sonreímos, ambos con los ojos vidriosos. De un salto me pongo de pie para poder arrojarme en sus brazos, y mi padre me estrecha con fuerza, enterrando su rostro en mi cabello.

—Canta, cielo. Canta para que no te vayas.

No puedo creer que aún lo recuerde. Lo abrazo con más fuerza y comienzo a cantar la canción que marcó mi infancia, la canción que siempre entoné para no irme, la que siempre me retuvo con mamá y me hacía sentir cerca de papá.

He was the calm in the storm

Daddy kept us warm

What will I do when he's gone

How will I carry on

Yes I know when it's his time to go

That I'll have to grow up too

Oh can't I stay right here

and be daddy's little girl

Lo escucho sollozar. Me doy cuenta que yo también lo hago; mis mejillas están húmedas. Por lo menos he dejado de temblar. Pero es papá quien comienza a estremecerse. Ya es tiempo, su tiempo. Ambos lo sabemos, y nos duele.

Apenas puede besarme en la frente antes de salir corriendo al baño. No le pido más, el tiempo apremia, nunca está de nuestra parte.

Susurro un "Te amo, papá" y estoy por sentarme de nuevo en la banca, cuando el profesor nos indica que entremos.

Sigo nerviosa, por supuesto. Pero por lo menos lo he visto, y me alegra que haya estado un rato, conmigo, este día en especial.


Un review no hace daño a nadie.

Y si no vuelvo para entonces, les deseo una muy feliz navidad.

Ciao!