Tarde de domingo, cielo gris y nublado, llueve copiosamente. Camino bajo la lluvia mientras las lágrimas corren por mi cara, pero no parece: las gotas de lluvia las confunde, no se nota que estoy llorando. Hay un gran vacío dentro de mí, un vacío muy difícil y casi imposible de llenar. Al fin logro llegar a mi casa, me cambio de ropa y me acuesto a llorar sobre mi cama. No hablaré con nadie, nadie se acercará a hablarme -lo sé- y tampoco quiero hablar con quienes están en mi casa. Necesito hablar con alguien que no sea de mi... ¿familia? necesito hablar con algún amigo o amiga que me escuche y que me asegure que todo lo que le diga no será desparramado por ahí como siempre, necesito luego escuchar un buen consejo que pueda poner en práctica, o conseguir alguna especie de reloj mágico que haga regresar el tiempo atrás para tener un bonito final feliz como ocurre en los cuentos y en las películas.

-¡Ya está la cena! -Tras escuchar la voz de mi prima mayor decido bajar lentamente, no tengo ganas de comer ni de beber, ni de hablar, ni de escuchar en la televisión a los economistas hablar de cómo la economía del país va de mal en peor y bla bla bla, sólo quiero un poco de paz. ¿Es mucho pedir?

Durante la comida no mencioné ni una palabra y comí más lento que nunca, a pesar de que había preparado mi comida favorita: fideos con salsa de tomate. Ni siquiera dije que estaba rico, sólo comí y luego sin decir una sola palabra regresé a mi dormitorio para ponerme a hacer mi tarea para el otro día y finalmente acostarme a dormir, eso era lo único que me hacía feliz: apoyar mi cabeza sobre la almohada, cubrirme con las sábanas, cerrar mis ojos y quedarme dormida para siempre. No quería despertar nunca y mucho menos ir a la escuela al otro día, la odiaba tanto, los odiaba tanto a todos mis compañeros, y sabía que ellos me oidaban a mí por ser tan diferente.

Cuando finalmente terminé de hacer la difícil tarea que nos habían dejado me acosté y me puse a pensar un poco en lo que pasó.

˜FLASHBACK˜

Estaba en mi habitación leyendo un libro cuando de pronto sonó mi celular interrumpiendo mi lectura de una muy buena novela.

-¡Bianca! ¿Quieres venir con nosotros? -Era Samantha, una compañera de mi escuela.

-¿En serio? -Respondí con emoción, nunca ella ni nadie me lo había preguntado.

-Sí, tonta... ven el domingo a mi casa, como a las cinco de la tarde.

-Muy bien, el domingo a las cinco estaré allí.

Ese día el clima no se portó muy bien, estaba nublado y unos tres minutos antes de llegar a la casa de Samantha comenzó a llover.

-¡Bianca! Justo te estábamos esperando todos. -Dijo ella sonriente.

Yo me quité mi campera que estaba mojada y la dejé colgada en un perchero, parecía pasarla bastante bien... como si todos hubieran olvidado lo que pasaba, me sentía bien. Mientras comíamos galletas, tomábamos coca, escuchábamos música y mirábamos una película ví -y no había prestado atención antes- a Matt. Me quedé como congelada cuando lo ví, pero aún así traté de disimular, no quería que pasara nada... tal vez este sea un momento donde todo halla cambiado para bien. Pero todas mis esperanzas se derrumbaron... nuevamente.

-Bianca... ¿Nos haces el honor? -Dijeron Samantha junto con tres chicas más: Marie y Emily.

-De qué... -Dije confundida.

-Este collar te hará ver de lo más bonita, Matt va a encontrarte muy sexy. -Dijo mientras me mostraba un collar que no era muy lindo que digamos: estaba hecho de unas mostacillas de plástico de todos colores que eran demasiado grandes. No le creí mucho pero igual me lo puse. -Espera... te falta un poco de brillo en los labios y soltarte el cabello ¡Deja lucir tu hermosa cabellera!

Con mis labios con brillo y mi cabello suelto sonreí feliz, luego se acercó Matt.

-Te ves muy bien. -Dijo él.

-Gracias...

-¡Bésala! -Susurró en voz baja Samantha.

-¡No! -Gritó él.

-¿No qué?

-Nada... nada... Sí... algo ¡No te amo, nunca te amé!

-¿Qué?

-Es más... ni siquiera me gustas , sólo estuve contigo porque mis amigos me jodían para que bese a la chica más fea de la escuela, y luego ví que te ilusionaste tanto y comencé a sentir un poco de lástima, y luego estuvieron jodiendo para ver cuánto aguantaba... ¡Pero ya no! ¡Nunca pasará nada entre nosotros, ni siquiera quiero que seamos amigos!

Tenía ganas de llorar, pero no quería, no quería ponerme a llorar como una niña pequeña frente a todos. Todos reían y llegó un monento en que mis ojos se llenaron de lágrimas hasta que cayeron.

-¿En serio creíste de verdad que queríams estar contigo? -Dijo Samantha. -Muy patético lo tuyo.

˜ FIN FLASHBACK ˜

No podía ser cierto, cómo no me di cuenta que su amor fue tan sólo una horrible y dolorosa mentira, no lo sé... lo que sé es que me siento muy mal porque estoy cansada, cansada de que siempre pase lo mismo, estoy cansada de ser diferente, cansada de ser el hazmerreír y de que nunca pueda llegar a tener novio, pero no uno cualquiera, uno que ambos estemos enamorados. Y el saber que mañana debería ir a la escuela no me hacía sentir mejor, para nada.