Los personajes no me pertenecen, son de Stephenie Meyer.

Para: sparklinghaledecullen.

Feliz Navidad :D


Little mom

Ella era la niña de sus ojos. Mientras Claire tuviera esa hermosa sonrisa, Quil podía ser princesa/dragón/o-lo-que-sea que ella quisiera. No le importaba tener que usar vestido y maquillaje; tomar el té en diminutas tazas de porcelana, acompañado de galletitas de mantequilla; hacer pasteles de tierra y lodo, y tener que comérselos. Todo con tal de complacerla y hacerla feliz.

No le importaba perderse las reuniones con sus amigos, ya que para él no había algo más divertido o ameno, que pasar todo su tiempo con su pequeña princesa. Las mujeres dejaron de parecerle interesantes, ahora que su chica ocupaba totalmente su mente y su tiempo.

Su pequeña Claire iba a cumplir cinco años, así que Quil se encargó de llevarla a la juguetería para que ella misma escogiera su regalo. Había pasado las últimas tres semanas preguntándoles a todos cuánto faltaba para su cumpleaños.

Por su parte, Quil había ahorrado por meses para poder tener suficiente dinero para cualquier cosa que Claire pudiera pedir, ya que últimamente le había dado por pedir las cosas más extravagantes que pudiera imaginarse (un pony, una mariposa azul, un gatito morado, un pez dorado y un juego de té).

Una vez que llegaron a la juguetería, Claire salió disparada hacia los pasillos, buscando quién-sabe-qué. Por un instante, se perdió de vista y Quil sintió pánico cuando la llamó y la pequeña no respondió a su voz (como suele hacerlo siempre). Comenzó a buscarla por todo el lugar, frenético. Se detuvo en un pasillo, cuando la vio sentada a mitad de éste, con un pequeño bulto en su regazo.

–¡Claire! –gritó, relajado por haber encontrado a la niña sana y salva.

–¡Mira, Quil! –dijo con una enorme sonrisa –¡Es mi bebé!

–¿Tu bebé? –preguntó, arqueando una ceja– ¿Cómo que tu bebé, Claire?

Tal vez, la niña se había encariñado con el muñeco. Pero le había llamado terriblemente la atención que ella se hubiera referido al muñeco de esa manera. Decidió no alarmarse por su comentario y escuchar la razón de su pequeña.

–Sí, es mi bebé y tú bebé. Me lo llevaré a casa.

Quil sonrió con ternura ante la respuesta que le había dado Claire.

–¿No quieres otra cosa? ¿Segura que quieres eso?

–¡Sí! –chilló de alegría, poniéndose de pie y cargando al muñeco como si efectivamente se tratara de un recién nacido. Tal vez había aprendido eso de Emily (ahora que había tenido un bebé). – ¡Quiero a tu bebé!

Si tan solo su pequeña supiera lo mucho que Quil anhelaba escuchar esas palabras… él sonrió y la tomó en brazos, para llevarla a la caja y pagar su regalo.

Minutos después, la pequeña Claire traía a su bebé sujetado de un brazo y tomando a Quil con la otra mano. Su sonrisa era deslumbrante y, con eso, Quil se sentía más que satisfecho.


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