Disclaimer: Toushiro Hitsugaya y Hinata Hyuuga no son personajes míos, pertenecen a Tite Kubo y Masashi Kishimoto respectivamente.

Universo Alterno. No hay ninjas, ni shinigamis, solo son unos chicos corrientes, tenerlo en cuenta a la hora de pensar que los he sacado de lo que la gente considera "normal" en ellos.

Llegan los cumpleaños de Hinata y Toushiro y me dispuse a hacer un one-shot para cada uno pero, al hacerlo me encontré con la disyuntiva de buscarles una pareja que no fuera muy común o crearles un OC, de pronto la idea de ponerles a los dos juntos apareció y me pareció curiosa y original. Eso si, yo siempre soy muy cursi pero con esta historia creo haberme superado a mi misma.


20 de Diciembre

Toushiro caminaba hacia la casa de su amiga, compañera y vecina, se paró frente a la puerta y tocó el timbre esperando que acudieran a abrir.

No tardó en abrirse la puerta. Una chica de unos 12 años le sonrió.

- Buenos días Toushiro, Hinata ya sale ¿Dónde vais?

- Buenos días Hanabi. Voy a acompañarla al centro comercial, tiene que comprar un regalo.

- Ah si, lo del amigo invisible.

- Ya estoy aquí - dijo Hinata - Hola Toushiro.

- Hola Hinata ¿Nos vamos ya?

- Si, hasta luego Hanabi. Venga, vamos.

Caminaron en silencio por las calles nevadas, el viento era frío y parecía cortar la piel. Toushiro miró las manos de Hinata, no se había puesto guantes para protegerlas y la chica las frotaba continuamente entre si tratando de que entraran en calor, se las veía enrojecidas por el frío. Durante unos momentos se lamentó de no haber cogido tampoco sus guantes, si lo hubiera hecho podría habérselos ofrecido a ella… pero él llevaba las manos dentro de los bolsillos de su abrigo y no las tenía demasiado frías, también pensó en coger una de las manos de la chica y meterla en su bolsillo, así al menos tendría una caliente… no, mejor no, Hinata era muy tímida, seguro que la hacia pasar un mal rato.

Conocía a Hinata prácticamente de toda la vida. Su familia vivía al lado de la suya. La primera vez que la vio tenían casi 4 años, era un día de invierno, como el de hoy, nevado y frío, él salía de su casa cogido de la mano de su madre, una familia nueva estaba haciendo su mudanza a la casa de al lado, su madre les llevaba algo de comida como gesto de bienvenida. Una preciosa niña se escondía asustada entre las piernas de su padre, nada mas verla, Toushiro se sintió como fascinado por ella, era la niña más bonita que había visto nunca y tenía unos ojos grandes que le recordaban los copos de nieve al caer.

Mientras su madre hablaba con el padre de Hinata él no podía dejar de mirarla. Cuando por fin terminaron, aquel señor entró en la casa con la niña tan pegada a una de sus piernas que casi no le dejaba andar. Toushiro tiró de la mano de su madre.

- Era una niña muy bonita - le dijo cuando ésta le miró.

- ¿Te ha gustado la vecinita nueva? Espero que te portes bien con ella y seáis buenos amigos.

- Si mamá, lo seré, seré muy bueno y seré su amigo.

Y lo fueron. Iban al colegio juntos, jugaban juntos, crecieron juntos… al igual que creció su amistad, sus confidencias y algo distinto dentro de Toushiro.

Con el tiempo la amistad que sentía por Hinata fue convirtiéndose en algo más, al principio no sabía discernirlo, era un gran aprecio, era cariño, eran celos de verla al lado de otros chicos, eran deseos de tenerla cerca y protegerla, acariciar su suave piel, añorarla cuando no estaba a su lado, desear verla y escuchar su voz… se sentía tremendamente confundido y tardó en darse cuenta de que lo que sentía era lo que otros suelen llamar amor ¿Pero sentiría ella lo mismo? ¿Y cómo podría hacérselo entender? ¿Se atrevería a decírselo? Para Toushiro era tan importante su amistad con Hinata que temía que sus sentimientos pudieran estropearla ¿Y si ella ya no podía verle de la misma forma? ¿Y si su confianza se veía mermada? No, no podía permitir que eso pasase, por eso callaba, guardaba dentro de él sus sentimientos y callaba… era preferible callar y seguir siendo al menos, su amigo.

Llegaron al centro comercial y estuvieron viendo algunas tiendas. No es que a Toushiro le agradase mucho ver escaparates, pero estaba con ella y eso si le gustaba, por ella haría lo que fuera.

- ¡Ya se lo que voy a comprar! - dijo de pronto la chica alegremente.

- ¿Si? ¿Ya lo has decidido?

- Si, voy a comprar una bufanda ¿te parece bien?

- Genial, me parece genial.

- Espérame aquí, en ese banco, no tardo en venir.

- ¿No quieres que te acompañe?

- No, no… no voy a tardar.

Se sentó a esperarla, no tardó en regresar con una bolsa roja en las manos, sonriendo feliz. Y como ya habían hecho lo que habían ido a hacer se dirigieron a las puertas de salida. Justo antes de salir, Hinata se paró.

- Espera un momento, Toushiro.

- ¿Pasa algo?

- Hoy es tu cumpleaños ¿verdad?

Toushiro sonrió amablemente.

- Siempre te acuerdas, ni un año te has olvidado.

- De pequeños, cuando íbamos a primaria, lo celebrábamos siempre juntos con los demás niños ¿te acuerdas?

- Si, nuestros cumpleaños están muy cercanos, nuestros padres se ahorraban una fiesta… era muy divertido.

- Toma - sacó un paquete de la bolsa - He visto que no tenías, espero que te gusten.

Toushiro cogió el paquete.

- No se que decir, no tenías que haberte molestado.

- Tonto, anda, ábrelo, los necesitas.

Toushiro abrió el paquete… un par de manoplas azules era lo que escondía.

- Vaya, son fantásticas.

- ¿De veras te gustan?

- De verdad…. Gracias Hinata.

- ¡Que bien! Póntelas, hace frío.

Toushiro sonrió, se colocó una de ellas pero la otra la puso en la mano de Hinata.

- Así está mejor, tú tampoco has traído guantes.

- Pe… pero… esto es un poco tonto.

- No, si te cojo esta mano - y uniendo la acción a la palabra cogió con su mano desnuda la de Hinata y la metió dentro de su bolsillo - ¿Ves? Así tendremos los dos las manos calentitas.

Ambos evitaban mirarse a los ojos, un ligero tono carmín teñía sus mejillas. En silencio salieron a la calle.

Volvían a caminar en silencio, ninguno de los dos se atrevía a decir nada, con las manos juntas dentro del bolsillo de Toushiro, sin mirarse, sin decir una sola palabra, reanudaban el camino a sus casas.

- ¡Señor, señor! - gritaron de pronto unos niños interrumpiéndoles el paso - ¡Cómprenos un poco de muérdago!

- ¡Va, si cómprenos! ¡Siempre es bueno tener unas hojas de muérdago! - dijo uno de ellos sonriendo abiertamente.

Toushiro frunció el ceño.

- ¿Para que iba a querer unas hojas de muérdago?

- ¡Vamos, compre! Es que necesitamos un poco de dinero para comprar unos dulces… venga… dénos lo que quiera.

- No estamos haciendo nada malo… solo queremos unos bollos… venga, si no tiene cara de tacaño…

- Cómpraselas Toushiro - habló Hinata - Son muy graciosos.

Toushiro suspiró y soltó la mano de Hinata para sacarla del bolsillo y buscar su cartera, rebuscó algo de suelto, no demasiado.

- Tomad, no pienso daros más.

- ¡Bien! Tenga… - le ofreció una ramita con unas cuántas hojas de muérdago.

- ¿Y ahora que hago con esto? - refunfuñó mirando aquello.

- ¿Es que no sabe? - uno de ellos se lo arrebató de las manos y se subió a un banco que tenían al lado, alzando la mano y colocando el muérdago sobre la cabeza de Hinata - ¿Ve? Esta sobre ella, ahora tiene que besarla.

Toushiro y Hinata les miraron algo avergonzados.

- Venga ¿es que no sabe la tradición? Tiene que besarla.

- Desde luego - gruñía uno de ellos - Si es que en cuanto creces te vuelves estúpido, vamos, la chica se va a aburrir de esperar.

- No… - comenzó a decir Hinata terriblemente apurada - Si no… no…

Hinata miró a Toushiro con sus grandes ojos, la nieve comenzaba a caer de nuevo y Toushiro dejándose llevar y sin saber porqué aproximó su cara a la de su amiga, el rostro de Hinata estaba rojo como un tomate pero también sin saber porqué no era capaz de retirarse… cerró los ojos justo en el momento en que los labios suaves y cálidos de Toushiro se posaban en los suyos.

Fue algo suave y rápido. Casi no tuvieron tiempo de asimilar lo que había pasado. Se miraban sin saber que decirse mientras los niños gritaban y se marchaban a buscar nuevos compradores para su muérdago. Toushiro volvió a coger la mano de Hinata y la metió otra vez en el bolsillo.

Reanudaron el camino, en silencio de nuevo pero con el corazón acelerado… Realmente para Toushiro aquel cumpleaños estaba resultando el mejor de su vida.

¡Feliz cumpleaños Toushiro!


Aunque me gustan las parejas "clásicas" se que ya hay muchas historias y yo siempre busco algo distinto. Quizás como personajes queden raro juntos pero como un chico y una chica resultan muy monos.

Dentro de poco subiré la parte dedicada a Hinata.

Espero que os haya echo al menos sonreír.