Ahora le toca el turno a Hinata, así que os dejo la segunda parte del two-shot. Espero que os guste.


27 de Diciembre

Era el día del cumpleaños de Hinata.

Había pasado toda la mañana nerviosa. tenia esos nervios que se agarran al estómago, no te dejan comer y te producen unos molestos y dolorosos calambres. Todo por culpa de una conversación que tuvo el día anterior con Toushiro.

"- Mañana, después de comer, estaré en el parquecito esperándote - le había dicho.

- Pe... pero... si nos veremos en mi cumpleaños..

- Solo será un momento, por favor, quiero decirte algo.

- ¿No me lo puedes decir ahora?

- No... ¿irás o no?

- Bu... bueno supongo que no habrá problema..

- Estupendo. Te estaré esperando ¿eh?"

Apenas había comido, era imposible, aquellos malditos nervios se lo impedían. Sabía que algo iba a pasar, lo presentía, era una sensación que nacía desde dentro de ella, no sabía explicar de que manera o como, pero lo sabía, lo notaba, algo estaba a punto de suceder. Sentada a la mesa, mientras los demás hablaban de cosas en general, ella no podía dejar de pensar en Toushiro, en su gran amigo, quizás el mejor que tenía.

Le conocía desde que eran muy niños. Recordaba su primer día en la escuela, lo asustaba que estaba, a penas si se atrevía a levantar la vista, todo le aterraba y lo peor fue salir al patio, entonces si que se asustó, los niños corrían gritando y riendo y pasaban cerca de ella, incluso la empujaban sin darse cuenta y ella estaba allí, sola, quieta, sin atreverse a acercarse a esos niños desconocidos para ella. Y entre todos esos niños estaba él, el niño de grandes ojos verdes que la miraba fijamente, casi embobado. De pronto aquel niño se acercó con paso decidido y gesto huraño en su cara hacia ella, Hinata se asustó ¿que pasaría? ¿habría hecho algo malo?

- Ven conmigo - dijo mientras la cogía de la mano, Hinata, asustada, se negó a moverse - Aquí te van a dar un empujón o peor con la pelota, estás en medio del campo, ven, vamos allí.

La pequeña Hinata miró a su alrededor, era cierto, estaba en la mitad de lo que parecía su campo de juegos y el lugar que señalaba el niño resultaba mucho más seguro para su integridad física, así que, tímidamente le siguió. Desde aquel día no se habían separado. Hinata recordaba cuando, en invierno, al llegar la hora del recreo Toushiro se acercaba a ella con su abrigo y su bufanda y se los ponía encima.

"- Venga, vamos a jugar – le decía"

Siempre estaba allí, siempre había estado a su lado, si lo pensaba con detenimiento llegaba a la conclusión de que prácticamente en todos los momentos importantes de su vida Toushiro estaba con ella. Y ella se había acostumbrado a que así fuera, por lo menos era lo que se decía a si misma cuando se daba cuenta de que estaba pensando en él. Últimamente pensaba demasiado en él ¿Por qué sería? ¿sería porque eran amigos muy cercanos? ¿o quizás porque estaba empezando a pensar en él de otra manera? ¿pudiera ser que su amistad se estuviese transformando en otro tipo de sentimiento?

Terminó la comida. Algo asustada, puso una excusa cualquiera para poder salir sin que su familia se extrañase demasiado y se dirigió al parquecito donde le había dicho Toushiro que acudiese. No había nadie, quizás es que era demasiado pronto todavía. Se sentó en uno de los columpios que allí había, con los pies apoyados en la tierra, comenzó a balancearse débilmente mientras se sumergía en sus pensamientos.

Esperó. Hacía mucho frío, el aire estaba helado y parecía golpear la cara de Hinata casi de forma insolente, haciendo que las lágrimas llenasen sus ojos y resbalasen por sus mejillas sin poder controlarlas. Mientras se las secaba, Hinata reflexionaba que si alguien la viese en esos momentos pensaría que estaba llorando, allí, sola, sentada en un columpio en aquel vacío parque.

Miró el reloj, llevaba ya mucho tiempo esperando... si que tardaba Toushiro, que extraño, él no es de las personas que suelen llegar tarde a las citas, quizás le había surgido algún problema... ¿que hacía? tenía mucho frío ¿continuaba esperando?... Mejor se marchaba, esto era demasiado tardar, ya le preguntaría a Toushiro que quería decirle cuando le viese. Se levantó.

- ¿Ya te marchas? - oyó a su espalda.

Se giró bruscamente, allí estaba, de pie frente a ella, con su gesto serio y grave.

- Es que tardabas mucho.

- Llevo un rato aquí ¿no te habías dado cuenta?

- ¿Y por qué no has dicho nada?

Toushiro suspiró.

- Estaba observándote.

- Bu... bueno ¿y qué querías decirme?

- Ven, vamos a sentarnos en ese banco - Toushiro no podía negar que también estaba nervioso, por esa razón se había quedado mirándola sin atreverse a decir nada - Verás Hinata, yo creo que tenemos que hablar.

- ¿De qué?

- De nosotros, creo que hay algo que tenemos que aclarar de una vez por todas.

- ¿A que te refieres?

- Sabes a lo que me refiero.

Hinata sintió de pronto como el calor crecía dentro de ella, ya no tenía frío, al contrario, empezaba a sofocarse.

- Yo... esto...

- A lo que siento por ti - el chico bajó sus verdes ojos hacia el suelo - Hinata, es algo innegable, es absurdo que lo oculte por más tiempo, yo... estoy enamorado de ti.

Hinata se quedó petrificada, el corazón comenzó a latirle de una forma acelerada, casi dolorosa.

- No hace falta que me digas nada - continuó el chico - Es algo que necesitaba decirte. Se que ahora será difícil para ti continuar como si no hubiese pasado nada per...

- No - le cortó la chica sin atreverse a mirarle - Está bien. Es algo que teníamos que haber hablado hace tiempo.

- ¿Ya te habías dado cuenta?

- Me había dado cuenta de que siento algo por tí, no sé lo que es pero...

Toushiro se quitó las manoplas y puso sus manos en ambas mejillas de la chica, obligándola a mirarle.

- Hinata ¿quieres decir que sientes lo mismo que yo?

- Pues yo... esta situación es algo... difícil.

- No Hinata, no lo es, yo te quiero... hace mucho tiempo que te quiero.

- Toushiro es que yo... entre nosotros todo estaba bien y tengo miedo de que ahora...

Hinata desvió la mirada, ahora si que tenía calor y estaba segura de que su rostro se encontraba rojo de vergüenza. Toushiro separó las manos de sus mejillas y metió una dentro de un bolsillo sacando una pequeña cajita.

- Hinata, me gustaría mucho que aceptaras esto, es algo más que un simple regalo de cumpleaños.

- Pero...

- Por favor, ábrelo y contéstame.

Temblorosa Hinata cogió la cajita que le ofrecía y la abrió. Dentro había un anillo dorado, muy sencillo, con una pequeña flor en cuyo centro brillaba una piedrecita.

- No es un diamante de verdad, mi presupuesto no daba para tanto.

- Es... precioso - dijo emocionada la chica.

- ¿No te lo vas a poner?

- No - negó con la cabeza - Pónmelo tú - añadió quitándose su guante y exteniéndo su mano hacia Toushiro.

Nervioso, Toushiro sacó el anillo de la caja y lentamente lo colocó en el dedo anular de Hinata.

- Hinata ¿esto significa que quieres salir conmigo?

El frío volvía a hacer que los ojos de Hinata se llenasen de lágrimas, ahora seguro que Toushiro pensaría que lloraba de emoción. Miró por encima de su cabeza, estaban sentados bajo un árbol decorado con adornos de Navidad, sonrió.

- Mira arriba.

Toushiro así lo hizo, justo encima de sus cabezas colgaba unas hojas de muérdago, alguien debía haberlo colocado muy estratégicamente.

- Esto significa que ahora debo besarte.

- Ajá.

Tímidamente se acercaron el uno al otro. Ya no sentían el frío. Estaba claro que aquellas Navidades estaban siendo las más especiales de su vida.

¡Feliz cumpleaños Hinata!


Y hasta aquí mi pequeña idea para homenajear a estos dos personajes, pareja imposible desde luego pero que quedan muy monos.

Muchas gracias por leer.