Como les prometí, es hora de darles un toque de decencia a estas historias abandonadas. Idol! probablemente sea la última en recuperar, pues es la primera que escribí y Jebús, denme un tiro. En fin, espero que conforme vaya arreglando este desastre de menor categoría, regresen a esta historia y le den tanto amor como antes.

Sin más preámbulos, las dejo con el primer capítulo.

Capítulo 1. Última Llamada

Ryoma era un hombre que poseía talentos natos maravillosos y extraordinarios, en sus propias palabras, era un genio. En tan sólo tres años había logrado llegar a la cima del mundo del motocross, era el mejor que había en todo Japón, los premios, títulos y certificados estaban llegando a él tan rápido como los regalos y cartas de sus millones de fans. No sólo de su país, si no que empezaba a volverse una estrella internacional, estaba llamando la atención de una manera brillante y las ofertas estaban en camino. Pronto podría probar su valor globalmente, que realmente sería más como demostrar que nunca habría nadie mejor que él en todo el mundo.

Y, aun así, con todo y su fama y estrellato en las nubes, tenía que asistir a este tipo de eventos estúpidos donde solo perdía su tiempo. Alguien como él tenía cosas más importantes que hacer, practicar, hacer entrevistas con alguna chica sexy, llevársela a la cama y disfrutar de cosas más… entretenidas, pero no. Estaba en las orillas de la ciudad, junto con su torpe amigo y manager, Momo, quién solo sabía molestar, regañar y fastidiar, mirando a un montón de novatas cuya técnica era tan torpe que sólo podía suspirar y decir "pobrecitas".

—Momo, ambos sabemos que es una pérdida de tiempo estar aquí. No necesitan mi presencia en un lugar tan nefasto como este—escaneó el pequeño lugar donde se encontraban sentados, nada de calidad que gritara "placo privado". El pequeño cuarto se había construido con tablas de madera y un vidrio, unos pequeños sillones sobre un tapete y un pequeño refrigerador a lado de la puerta. Miró a través de la ventana y escaneó a detalle el lugar. Un relativamente pequeño terreno modificado y gradas de metal a la orilla. La pista no estaba del todo mal, pero se veía escasa y un tanto miserable, les estaban regalando la carrera a estas mujeres, porque ese era el punto más importante, ser mujer—. Las niñas siempre gritan equidad, queremos que se nos trate igual que a los hombres, pero cuando realmente se les da lo que piden, pierden ese deseo y exigen que su privilegio se respete. Es una basura.

La mitad de la pista constituía el recorrido de las mujeres y ésta se abriría por completo para los hombres, ciertamente el otro lado imponía un reto mejor, pero, aun así, era patético tener que darles el lugar cuando este era un deporte en el que ambos sexos podrían ejecutar de una manera equitativa si se lo proponían.

—Esto se trata de ayudar a aquellos jóvenes que tienen talento. Sabes que esto se hará parejo, Echizen. A mitad del proyecto hicieron un cambio, la pista se abrirá por completo para ambas carreras—miró los ojos purpuras de su amigo y simplemente le respondió con un gesto de frustración.

—De seguro porque alguna niña se quejó y le dieron el lugar—reprochó en voz alta.

—Lamento meterme en su conversación, Señor Echizen, pero la señorita parece alguien más. Pidió justicia y se sirvió justicia, aunque parece que eso tampoco le agrada—una señora pelirroja tomó asiento a su lado. Se suponía que este era un palco privado, ¿quién era esta anciana llena de arrugas y de expresión seria?

—Miss Ryuzaki, no la esperaba tan pronto—Momo se puso de pie e hizo una pequeña reverencia para después darle la mano y sacudirla fervientemente. ¿Ryuzaki? Ese era el nombre de la presidenta y organizadora de este patético evento, ¿no? Blah, simplemente la miró y sin levantarse de su asiento la saludo con la cabeza. Esperaba que se molestara por su saludo, pero simplemente soltó una risa por lo bajo.

—Tan burdo y crudo como siempre, Señor Echizen. Mucho gusto en verlo de nuevo, Señor Momoshiro. Las cosas estuvieron listas antes de lo esperado, lo cual es bueno, a pesar de los cambios todo salió perfecto.

—Me alegra saberlo—sonrió Momo mientras se acomodaba nuevamente en su asiento, no sin antes reprocharle con la mirada por su actitud. Simplemente levantó los hombros, sabía que su humor no estaba para esto, no podía pretender ser amable con la creadora de este caos.

—Para su información, Señor Echizen. Mi nieta fue la que entendió que para probar su valor real debían demostrar que estaban a la altura de los hombres al enfrentarse al mismo problema. No sólo eso, habrá una carrera final con los primeros 10 lugares de cada género, se hará una nueva asignación de números y equipos para evitar su identificación. Así todos los jugadores serán simples competidores, nada más.

—Por más mágico que suene eso, Señora Ryuzaki, he visto suficiente para saber que eso no funcionará. Lamento decirle que la capacidad de sus "niñas" está muy por debajo del promedio—a esto se refería con que alguien se quejó para hacer los cambios y de seguro se quejaría también cuando su plan no resultara como quería. Empezaría a gritar que no fue "justo" cuando un hombre ganara el primer lugar—. Especialmente si su nieta es quién hizo la propuesta, que de seguro es una corredora. ¿Eso no lo pone en una situación incómoda? Su abuela es la dueña de este evento, será peor cuando pierda y usted entienda que estas situaciones nunca salen bien.

—Echizen, deja de ser maleducado—le susurró Momo mientras le pellizcaba un brazo, lo ignoró y siguió mirando a la anciana, no quería perderse ni un gesto que le indicara que había dado en el clavo, pero la mirada que recibió fue retadora y siniestra.

—No, no, señor Momoshiro, siempre es delicioso destruir este tipo de mentalidades que carecen de valor y educación. Es cierto que las cosas no siempre salen bien, señor Echizen, hace tiempo hicimos una carrera de motocross especialmente para mujeres y debo admitir que fue un desastre—sonaba como que estaba admitiendo su equivocación, pero su mirada decía otra cosa—. La cuestión es aprender de las caídas, de lo cual probablemente usted no sabe mucho. Nuestro error fue creer que cualquier mujer está lista para subirse a una moto, pero no. Solo aquellas que cuentan con la determinación, pasión y habilidad están aquí, pasaron por muchas etapas eliminatorias para llegar a este lugar, así que no debería de hacer menos de sus esfuerzos. Terminará tragándose sus palabras y podría ahogarse con ellas.

Esta anciana era molesta, demasiado molesta. Incluso más frustrante que Momo, quién solo le hizo burla levantando los hombros, imitándolo. —Puede que sea usted la que se trague sus palabras, insisto, lo que he visto es simplemente decadente. Nadie aquí tendría oportunidad contra mí, ni siquiera me llegarían a los talones.

—¿Quiere comprobarlo, señor Echizen? —le hizo la pregunta en el tono más arrogante y retador que había escuchado. En definitiva, esta anciana lo estaba sacando de sus casillas. Y por simple inercia respondió con un "adelante"—. Perfecto, entonces iré a informar a la junta que tenemos un cambio de último minuto. Una nueva carrera final que será digna de publicarse en los periódicos.

Espera, ¿qué…? ¿Acaso el grandioso Ryoma había aceptado correr con un montón de novatos? Maldición, ¿cómo es que se dejó llevar por esta anciana? Desde el inicio le habían hecho esta propuesta, pero obviamente se negó. Nunca en su vida les regalaría una carrera que bien podría cobrar por millones, especialmente porque sería una pérdida de tiempo más, todos sabrían cuál sería el resultado. Y al final, estúpidamente se dejó engañar y terminó diciendo que sí.

—Eres un estúpido—le dijo Momo con una gran sonrisa en la cara. Su frustración era tal que ni siquiera le contestó. En fin, se resignaría y lo haría como hombre de palabra que era. Sólo tenía que destruir los sueños del ganador, eso no sería nada nuevo. Regresó la mirada a la pista. Esto sería pan comido.

Había pasado mucho para llegar, aquí. Nunca había sido fácil desde que decidió entrar a este mundo. Le había tomado mucho tiempo y esfuerzo llegar aquí, no lo perdería. No perdería esta oportunidad, no por sus errores arriesgaría todo lo que había logrado. Aunque llevara este peso sobre sus hombros no se dejaría caer.

Desde que se anunció que el estúpido y engreído Echizen les daría la oportunidad de correr con él en una carrera final, la tensión aumentó entre los competidores. Especialmente entre las mujeres, pues enfrentarse con un pro como él era el sueño de cualquiera, menos de ella. Consideraba que era un estúpido que creía que su talento nato era suficiente para sobrevivir en este mundo. Le daba dos años más de fama antes de que su estatus como celebridad le hiciera explotar la cabeza. Aunque debería admitir, ponerse par con par en una carrera con una estrella actual del motocross podía ayudarle bastante a su reputación.

Se puso su casco y salió a las pistas. Nadie sabría que era la nieta de la organizadora, ni siquiera sabrían que era una Ryuzaki. Su padre había sido un gran corredor, había ganado muchos premios nacionales e internacionales y su carrera había estado llena de victorias satisfactorias. Hasta que un accidente de auto se los llevó, su madre lo había acompañado a una carrera que tomaría lugar en otra provincia. Todo pasó tan rápido, un tráiler perdió el control y se estampó contra ellos. Eso sucedió cuando solo tenía 7 años, fue devastador para su abuela y extremadamente desolador para ella.

Sacudió la cabeza, no debía pensar en cosas tristes. Hoy los haría orgullosos, este sería el inicio de su nueva vida y lo haría malditamente bien. Empezó a estirar y a calentar sus músculos, a los pocos minutos sonó la primera llamada para que los competidores fueran a la línea de meta. Primero empezarían con la categoría de Minicross 10 a 12 años, después MotoCross 13 a 15 años, después habría dos grupos, Damas A y Damas B, ella se encontraba en el segundo grupo, habría dos grupos más de hombres, que al igual que el de las mujeres debían cumplir con una edad mayor a 18 hasta 33 años.

Las primeras carreras fueron emocionantes y excitantes, siempre disfrutaba ver a los más pequeños correr como pequeños cabritos salvajes, sin límites, sin miedo, rebosantes de pasión. Después analizó a detalle el primer grupo, calculando cuales serían sus rivales en la carrera mixta. Pronto fue su turno. Su estrategia era simple, no sobresalir y no perder. Los demás competidores estarían haciendo lo mismo que ella, analizando cada movimiento, observando cada técnica, buscando debilidades para poder destruirlos en la pista. Mantenerse en un lugar neutro, en lugar de ir primera, le daría la oportunidad de pasar desapercibida y ser subestimada. Y así fue, pasando la eliminatoria en el lugar número 7. Hola, Lucky seven.

Las eliminatorias de los hombres transcurrieron rápido. Y finalmente se encontraban en la línea para iniciar la carrera mixta, esto sería difícil, este era un sistema diferente al anterior, donde lo importante era el número de vueltas. Esta vez los competidores correrían por 30 minutos seguidos, ya que el tiempo hubiera transcurrido, se darían dos vueltas finales y quién estuviera en primer lugar al final sería el ganador. Esto era una carrera de resistencia, estrategias mentales y finalmente de velocidad. Cuarenta participantes hacían que esto fuera aún más emocionante.

Se montó en su moto color azul rey, usualmente prefería el color menta, pero no quería que algo tan simple como la apariencia le pusiera en evidencia y arruinara el propósito de esconder su género y hacer de esto un juego de puro talento y habilidad. Sonó la campana y salieron a toda velocidad.

Era hora de demostrar de que estaba hecha.

Como buen profesional admitía que había subestimado a estos corredores, fueran hombres o mujeres. Usualmente una carrera de este tipo era exhaustiva y agotadora, tanto física como mentalmente. Si no estaban bien preparados, los accidentes eran de esperarse, sin embargo, la carrera había transcurrido emocionantemente fluida y sin problemas.

—Esa cara demuestra que está disfrutando el momento, señor Echizen—la anciana habló con ese tono burlón que estaba aprendiendo a detestar brutalmente. La miró y le sonrió aún más burlonamente.

—Eso no significa que haya dejado de pensar que son inferiores a mí—los ojos de la vieja mujer rolaron y su boca se dobló en una mueca. Y él simplemente sonrió con satisfacción, amaba su habilidad para sacar de quicio al mundo—. Admitiré que estoy algo impresionado con la resistencia. Este terreno es ideal para vueltas, pero si se trata de tiempo, la cuestión cambia.

—Me alegra ver que por fin estamos de acuerdo en algo.

—¿Y su nieta, miss Ryuzaki? ¿Sabe algo de ella? —preguntó Momo, curioso y chismoso como siempre.

—No tengo la menor idea, señor Momoshiro. Mi nieta comparte la actitud necia y retadora de la familia y se aferra a no dejarme saber nada de ella, desde la recepción de papeles hasta que la carrera termina. Dice que ganará por su talento, no por sus conexiones.

—Vaya, eso demuestra gran determinación de su parte. Empezar desde cero en lugar de ahorrarse varios escalones al usar el nombre de su padre, Ryo. Su pasión por el motocross es real y pura—declaró Momo con ese tono de respeto que no solía usar. Y lo entendía, sabía que Ryo fue un corredor que hizo historia, lo que no se esperaba es que fuera el hijo de esta anciana.

—Así es. Es por eso que a pesar de que no me ha dicho nada, sé que ella está corriendo en este momento. Diré esto como su abuela y no como la presidenta, mi nieta es malditamente buena en lo que hace—tenía una sonrisa y una mirada que decían que tan orgullosa estaba de ella, pero a su punto de ver, era imposible saberlo con certeza. Los hijos no siempre heredaban los dotes de los padres.

—El último minuto está terminando y empieza lo que determinará el campeón o campeona de esta carrera. ¿Quién será el afortunado que se enfrentará al gran Ryoma Echizen? —sonó a través de las bocinas, todo se decidía en cuestión de segundos. Miró detenidamente a los participantes, cada quién empezó a verter su mejor esfuerzo en la pista, pero un corredor en especial logró captar su atención. El número 227 empezaba a sobrepasar a sus rivales con una facilidad y destreza increíble. En una vuelta escaló de la posición 10 al tercer lugar, al comienzo de la vuelta final y con un salto de al menos de tres metros pasó al segundo lugar y finalmente a media vuelta de terminar y con un drift increíblemente controlado sobre el piso de grava, llegó al primer lugar. Y llegó a la meta con un salto mientras se erguía en su moto, un movimiento bastante arrogante en donde presumía su victoria y sus habilidades, que en realidad le agradó. La gente comenzó a aplaudir y la bocina sonó nuevamente. Continuarían con la carrera entre él y el número 227, pero antes le darían 30 minutos de descanso a este. Bien, era hora de ir a destruir a un novato.

—Suerte, señor Echizen. No olvide que su competidor puede ser una de las mujeres a las que llamó "niñas", ojalá no pierda. Sería un poco embarazoso tragarse sus propias palabras.

—Eso no sucederá—soltó confianzudamente. Él era un genio, podía distinguir a los competidores por el simple hecho de como montaban su moto. Ninguna de las chicas que vio practicar tenía ese estilo y especialmente de las ganadoras de la ronda de Damas nadie había sobresalido de esa manera. Debía ser un hombre que había reservado lo mejor para el final—. Créame cuando le digo que definitivamente no es una mujer.

—Hagamos una apuesta, señor Echizen. Si su oponente resulta ser una mujer, usted accederá a entrenarla personalmente—¿uh? Esta anciana se atrevía a retarlo. Bien, el nunca huía de una batalla, especialmente una que sabía que iba a ganar—. Y si usted está en lo cierto, mi nieta trabajará para usted, escuché que necesitaba una persona extra en su equipo.

—Prácticamente está diciendo que el número 227 es mujer y en específico, que es su nieta—le recriminó.

—No realmente, puede que su contrincante solo sea mujer, pero en caso de equivocarme no puedo usar a algún extraño para pagar mi penitencia. ¿Cierto? Estoy segura que mi nieta no se negará a pagar mi deuda.

La miró, cuestionando sus expresiones y su lenguaje corporal. Todo indicaba que esta mujer estaba confiada en su decisión, no tenía ninguna duda. Y esto lo hizo repensar su declaración. Estrechó la mano que le tendió, sellando su promesa. Arreglaría esta situación directamente con el corredor, cumpliría con su palabra, pero también se aseguraría que le cumplieran a él.

El tiempo pasó rápidamente, se hizo la llamada y todo mundo se acomodó en posición. Se hizo la presentación de los corredores, la gente aullaba su nombre a todo pulmón y su corazón se empezó a agitar rápidamente, siempre que estaba en la pista su nivel de excitación se elevaba. Y el saber que al menos su rival tenía algo de talento hacia esto lo suficientemente interesante para él.

—Hey—ambos se encontraban en la línea de meta, esperando las siguientes instrucciones. El 227 volteó hacia él, su casco tenía una mica negra que impedía ver sus ojos. Aun no estaba seguro de quién era, pero podía arreglárselas para no perder, ni aquí ni en la apuesta—. Hagamos una apuesta, si ganas te entrenaré, pondré a tu disposición lo mejor en tecnología y equipo para que desarrolles las pequeñas habilidades que tienes. Si gano yo, serás parte de mi equipo de trabajo. Creo que ambas opciones resultan en un beneficio para ti.

El 227 lo ignoró por un segundo, pero después volvió a mirarlo. Le hizo un gesto, señalándose así mismo, después frotó sus dedos y le tendió la mano. Ah, en vez de entrenarlo quería dinero. Eso es algo que le sobraba y que honestamente prefería, pues simplificaba las cosas. Estrechó su mano, para después mirar hacia adelante.

Esto sería mejor de lo que esperaba, sea cual fuera el resultado el no perdería de ninguna manera. La última llamada sonó por los altavoces, era hora del show.

Les informaré que decidí eliminar el resto de los capítulos porque son como un resumen horrible de lo que esta historia debería ser. Mi tristeza es por los reviews, no estoy segura que sobrevivan y eso me rompe el corazón, pues sus sentimientos de ánimos y amorts son mi tesoro.

Mantendré el origen de la historia tal y como está. Me refiero a que igual y sería más fácil borrarla y publicarla nuevamente, pero no quiero perder ciertos detalles que son importantes para mí. Como la fecha en que la publiqué y los primeros reviews que recibí, al menos puedo salvar unos cuantos.

Oficialmente las invito una vez más a que caminen conmigo y que vayamos juntas a través de esta historia que estará llena de nuevas emociones y especialmente de momentos que jamás se imaginaron.

Los y las amo, espero verlas en los próximos capítulos.

¡Muchas gracias!

¡Nos vemos en el siguiente capítulo!

Con amor, Zhikizzme.