Disclaimer: Ninguna de las buenazas perras que salen en el drabble es mía, el drabble sí me pertenece.

Claim: Rosalie/Heidi.

Summary: "Son dos princesas que traicionan, que pecan y que disfrutan."

Dedicatoria: Sil, esto es para ti. ¡Feliz Navidad, cariño! Espero te guste :)


Princesas.

«Nadie dijo que una princesa tuviera que ser siempre delicada».


La besa, con mucha lengua y ponzoña, con muy poca delicadeza. La mira y sonríe pícara, lujuriosa, con un brillo de malicia en los ojos.

Heidi delinea su cadera con su dedo índice, suavemente y encajando un poco la uña en el hueso de la cadera.

Rosalie la llama «princesa» antes de besarla, Heidi gime sumisamente entre el beso. La manos vagan un poco más, entonces.

Rosalie siempre había sido una princesa, al igual que Heidi. Hermosas, deseadas por muchos y envidiadas por más, orgullosas, vanidosas y algo presumidas, sensuales y repletas de carisma. Son dos princesas que juegan a ensuciarse, a sentir placeres prohibidos, a ser malas y engañar. Son dos princesas que traicionan, que pecan y que disfrutan. Son dos princesas que juegan a quererse.

Los dedos entran en todas partes, los labios vagan por las curvas pronunciadas de ambas. Dientes que chocan, mordidas fugaces, dulce veneno. Se tocan los cabellos, los desordenan y tiran de él, gimen. Es violencia, es salvajismo, es esa esencia animal de cada una.

Son gemidos casi imperceptibles cuando se acarician y gritos potentes cuando se dejan ir. El mundo desaparece entre las sensaciones del clímax, y sólo son conscientes la una de la otra.

—Princesa, eso estuvo magnífico —dice Heidi luego de terminar.

—¿Estuvo? —responde, pícara, Rosalie—. Si apenas iba comenzando.

Un beso, un gemido, un mordida, y al diablo con todo.