Disclaimer: Crepúsculo y sus personajes no me pertenecen.

Dedicatoria: Mi regalo de navidad para Sparkinghaledecullen (Silfestar).Aquí tienes girl, un Leah&Rosalie, que con todo mi corazón de granola te lo ofrezco.

Estar Bien.

Se retuerce entre las sabanas, el Sol la golpea justo en el rostro, y tiene un dolor de espalda.

Lo sabe, hoy no parece un gran día. Nunca es un gran día.

Se levanta con el pie izquierdo, literalmente, y accidentalmente se tambalea un poco. Su florero de rosas muertas caen al suelo, ella se corta con un pedazo de vidrio. El baño está desastroso, el tubo de la ducha está a punto de caer y no hay agua caliente. Ya no hay de shampoo de lavanda y se tiene que enjuagar con el de su hermano, con las espuma en el entrecejo las tuberías fallan y de pronto deja de salir más agua.

Su madre no se encuentra y no hay nada en el refrigerador. Seth ya se ha ido con la manada.

Suspira y decide ver televisión, todos los canales muestran los noticieros. Toma su nuevo libro y comienza a leer, al siguiente capítulo, cuando el protagonista decide actuar, ya no hay más hoja, y faltan otras cien más.

Traga unos sollozos y va hacia al baño, se quita los pantaloncillos y espera a que por fin pase.

Los shorts están completamente limpios.

Aún no llega milagrosamente su periodo, aún es mujer loba, todavía miente a sus amigas y tampoco puede mantener un novio. Todavía tiene presente que no puede tener familia.

Su corazón aun seguía roto.

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Corre, sus piernas se mueven ágilmente, sus pies no pueden parar. Esto necesitaba ser rápido, necesitaba llegar a ella, a su cura, a su `estar bien´.

Siempre. En el mismo lugar, a la misma hora, desde hace ya cuatro meses, desde que descubrieron que se necesitaban mutuamente, que se comprendían y ajustaban, que solo asi se iba distraídamente aquel dolor.

Un dolor grande y enfermizo. Un dolor muy parecido.

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Las manos morenas se enredan en los rubios cabellos dorados como el Sol. Las piernas se entrelazan entre sí. Los labios se funden, sus lenguas se atacan y sus manos solo siguen con aquel baile antiguo y primitivo.

Sus manos rojizas queman, arden como el Sol debajo de su sujetador, exploran y saborean el tacto exquisito y frio. Aquellas manos frías y blancas se desplazan debajo del pantalón, enfriando, aliviando, curando.

Los labios vuelven a golpearse seductoramente y no lo pueden parar. Se siente bien.

Y Es que solo así todo parece estar bien. Las cosas toman su lugar. El niño deja de llorar, la familia regresa, las tuberías se reparan, el libro parece estar completo, hay televisión, vuelves a respirar en paz, ya hay manchas de sangre o chicas embarazadas, regresa la humanidad y ya no hay corazones destrozados.

Entonces, así, todo parece estar bien.