Disclaimer: Crepúsculo es de Stephenie Meyer. Lo demás es de nosotras. Lo tocas, te drenamos. Graciasdenada.

Summary: Pensó que cuando ella dijo «acepto» nada podría hacerlo más feliz. Hasta ahora. –Drabbles, Charlie/Renée. Para Hizashii.

AnaAnna say: Regalo navideño para Hizashii, !te amamos, marida!

"Every time I look at you, baby, I see something new,
that takes me higher than before and makes me want you more
"
(All about lovin' you - Bon Jovi)

I.-

La sonrisa que ella tiene en ese momento es algo que Charlie difícilmente olvidará.

No hace mucho que conoce a Renée, eso tiene que aceptarlo, pero sabe que la ama. No se lo dirá, no puede; las palabras se deslizan desde su garganta y se atoran justo en la punta de su lengua, como si estuvieran pegadas, perdidas, ciegas (su familia nunca le enseñó a demostrar cómo se sentía, debía guardarse todo para él).

Pero lo hace a su manera, con sus sonrisas y sus ojos chispeantes.

Y ella lo sabe. Sabe lo que cada sonrisa significa, lo que quiere decir con la mirada, porque en ese corto periodo de tiempo, aprendió a leerlo (y a amarlo, por supuesto).

Le molesta un poco, quizá. Porque a veces necesita escuchar un "te amo" de sus labios, y no de sus ojos. Pero se resiste, y se calla. No vale la pena pelear por tonterías. Se tienen uno al otro. Y no necesitan más, ¿verdad?

II.-

Hay veces (muy raras, hay que admitirlo) en las que Charlie se acerca a ella de la nada y besa su mejilla suavemente o le pasa la mano por el cabello, entonces ella voltea y une sus labios con los de él.

Y sienten que todo va bien, que funcionará.

Se respira tranquilidad en la pequeña casa y ni siquiera la humedad en el ambiente o el suave chapotear de la lluvia puede hacer que ella quite su sonrisa.

«Por que funcionará», se repiten una y otra vez, «estaremos juntos para siempre».

(Para siempre)

III.-

No es que Charlie sea detallista; pero esa ocasión era diferente. Una caja de chocolates, un ramo de rosas, y la emoción y nerviosismo brillando en sus ojos.

Llega temprano, porque es el día (y aún no puede creerlo, maldición, no puede. Por eso se lo repite muchas veces). Abre la puerta, con mucho cuidado, pues no quiere hacer ruido.

Unos brazos le rodean el cuello y unos labios le cubren la boca. Los regalos caen al suelo y se tambalean. Realmente no es importante. Él le devuelve el beso, y le rodea la cintura con sus manos, disfrutando cada precioso momento que ella le regala de felicidad.

Celebración, grita el silencio. Hoy cumplían un mes de estar juntos. Un mes desde que ella dijo «acepto» y él se convirtió en el hombre más feliz del mundo.

Nada podría cambiar aquello.

IV.-

Charlie nunca ha sido ruidoso, de hecho, odia llamar la atención, pero esta ocasión es diferente; el grita (de felicidad, alegría pura) y Renée puede jurar que incluso está a punto de comenzar a dar saltos.

Ella al fin le ha dicho lo que desde hace una semana exacta le había tenido preocupada.

Esas tres palabras siguen flotando en el ambiente («Charlie, estoy embarazada»), haciendo eco en sus oídos.

Pensó que cuando ella dijo «acepto» nada podría hacerlo más feliz.

Hasta ahora.

V.-

Completo.

Sí, esa palabra lo describía. Y feliz, y alegre, y contento, por supuesto. Pero sobre todo completo.

Charlie tenía una familia; a la pequeña Bells, diminuta y hermosa, que tenia los rasgos más hermosos de él y ella. Y a Renée, su esposa (su todo) que le hizo sentir completamente otro él, llenándolo de felicidad y alegría.

La rutina jamás le pareció más entretenida y emocionante. Levantarse, besar a su esposa y a su hija e irse al trabajo para venir en la noche cansado y encontrarse con su familia esperándolo; dándole la bienvenida.

Charlie jamás se volvería a sentir solo, porque ahora estaba completo.