Diclaimer: Meyer, de nosotras, lotocastematamos. Fin.

Summary: Ha caído en su juego una vez más, pero para nada se arrepiente. –Drabble, Leah/Edward. Regalo navideño para Sil.

AnaAnna say: Regalo navideño para Silfer. Eres genial, linda. Bonitas fiestas. Love you!

Carnival of rust

«Come feed the rain, Cos I'm thirsty for

your love, dancing underneath the skies of lust».

No es como si no pudiera vivir sin ella; porque puede. Lo ha hecho, lo hace, lo hará; sólo que no quiere. Al menos no por ahora.

Él no quería que llegara tan lejos, no, claro que no, pero no pudo hacer nada para evitarlo. Ella era la tentación hecha mujer, la sensualidad en forma sólida, el deseo mismo.

Y el juego comienza.

No es como si le agradara eso de ir a la casa de las sanguijuelas cada día para acompañar a Jacob, pero no puede evitarlo. A veces Leah piensa que es masoquista y puede que sí lo sea. Un poco, al menos.

Es casi una rutina. Pero más interesante, y adictiva. Es llegar, y caer en ese mar dorado, donde la lujuria brilla, y el deseo baila.

Edward la mira. Pero no como mira a Alice, o Rose, ni si quiera a Bella. La mira de esa forma, y ella sabe lo que ocurrirá. Porque Leah es débil, y la tentación muy fuerte. Entonces sin palabras se dicen lo que quieren, y nadie se da cuenta de que están a punto de hacerlo por última vez (de nuevo).

Sus movimientos son precisos, estudiados, sigilosos, memorizados gracias a la experiencia. Es salir y perderse en algún lugar alejado hasta las tantas, y no dormir en toda la noche (al menos ella, por supuesto).

Es mentir diciendo 'no lo repetiremos' y después besarse contra un árbol roto, o contra el piso sucio. Arrancarse la ropa, sin fijarse en dónde cae, y tocar la piel que va quedando desnuda. Besándose, tocándose, mordiéndose.

Y todo se repite. Una y otra y otra vez, hasta que el sol sale y cada uno debe regresar y pretender que lo que destilan sus ojos es odio no deseo. Que el bosque no fue testigo de aquellos deslices, aquellos gemidos y esos encantadores movimientos. Que son enemigos, no amantes.