Diclaimer: Crepúsculo de Meyer. Todo lo demás de nosotras. Lo tocas, mueres. You know, ¿el ciclo de la vida?(?)

Summary: "¿Quieres saber un secreto, Bells? ¿Prometes no contarlo a nadie?" -Drabble, Edward/Bella. Para Dessie.

AnaAnna say: Regalo navideño para Dessie, ¡te queremos, cariño!


Do you want to know a secret?

«Closer, let me whisper in your ear,
Say the words you long to hear,
I'm in love with you.»

-

Miras como camina por toda su habitación.

No se da cuenta —o quizá sí— de que tu atención está, como siempre, en cada uno de sus movimientos, cada una de sus expresiones. (Cuando frunce el ceño ante una ecuación de matemáticas, cuando se tira nerviosamente del cabello cuando lee un libro. Cuando mueve ligeramente la boca, a la izquierda, mientras se mira al espejo, cuando se lleva el mechón rebelde de pelo detrás de la oreja.) Porque es tan perfecta, tan hermosa, tan Bella. Siempre haciéndote sentir así con gestos tan simples y tan inconscientes.

Sonríes (torcidamente, como siempre; porque desde que te confesó una noche que esa era una de las cosas que más le gustaba, no puedes dejar de hacerlo) y después ríes, levemente, porque realmente la situación es tan ridícula. Además de estúpida, claro. Y peligrosa. Pero aún así están ahí, los dos, juntos, ignorando a la muerte que roza sus labios con su piel, y se ríe de ti en los momentos desagradables.

Se voltea curiosa, (como siempre) y sus ojos chocolate te derriten, haciéndote sentir vivo otra vez. Tú simplemente la observas de nuevo —como siempre—, y niegas con la cabeza, ante las millones de preguntas que sabes que está a punto de decir. Preguntas que ha repetido hasta la saciedad y que, al parecer, sigue sin conseguir la respuesta deseada.

Aunque tampoco es que importe, claro.

De hecho no importa absolutamente nada. Sobre todo cuando la tienes entre tus brazos, contra tus labios, y sintiendo ese calor que solo ella puede producir. U oliendo ese perfume que solo ella posee y que la hace tentar a la muerte, tan presente y tan lejana. Nada importa si esta ella contigo. Absolutamente nada.

Presionas tus labios contra los de ella una vez más, pero esta vez no eres tú el que se aleja, sino ella.

Se sonroja, y jadea por aire.

Le rodeas la cintura con tus brazos, y la estrechas contra ti. Escondes tu cabeza en su cuello, y aspiras su embriagante aroma, tan dulce que lo puedes saborearlo en tu lengua. Te alejas un poco, porque eres débil y la tentación es fuerte.

Observas que tiene los ojos cerrados y un adorable rubor se extiende por sus mejillas.

Entonces te acercas, y susurras en su oído:

—¿Quieres saber un secreto, Bells? ¿Prometes no contarlo a nadie?

Asiente, lento, y muerde su labio tentativamente.

Esperas, porque tiene los ojos cerrados y quieres que te mire, con aquellos ojos color marrón, grandes y cálidos.

Perfectos.

—¿De verdad quieres saberlo?

Te acercas nuevamente, y recorres su mentón con tu nariz. Aspiras profundo, y besas ese punto que está debajo de la oreja. Sí, ese que la hace estremecer.

—¿Quieres saberlo?

—Sí… —su voz es casi un susurro, un jadeo; tan tembloroso y frágil.

Sonríes una vez más, porque tú lo provocaste.

—Estoy enamorado de ti.

Ella abre sus ojos sorprendida, deleitada por tus palabras; el sonrojo que había casi desaparecido de sus mejillas las cubre de nuevo.

Y ella sonríe avergonzadamente y tú sólo puedes sonreír más amplio, como no lo has hecho en años.