Disclaimer: Crepúsculo es te Stephenie Meyer. Y lo demás es de nosotras. Lo tocas, mueres, ¿comprendes?

Summary: Comparten cómplices una mirada mientras entrar de regreso por la puerta principal.- Viñeta. Jasper/Rosalie. Para Robin Wolfe.

AnaAnna say: Regalo de navidad para Robin. ¡Te queremos, bonita!


Cómplices

Después de cazar, Rosalie y Jasper acostumbran regresar caminando a su casa. Hablaban sobre todo, sabiendo que nadie podrá escucharlos. Cosas tan simples y algunas algo más complejas, casi eran como verdaderos hermanos gemelos.

–Jasper, ¿qué se siente sentir todo el tiempo las emociones la gente? ¿No te sientes extraño? –ella pregunta, con verdadera curiosidad colándose en cada palabra.

–Es raro, porque a veces las emociones ajenas se mezclan con las mías, pero… pero ya es parte de mí –se encoge de hombros como si le hubieran hecho esa pregunta miles de veces.

Un minuto en silencio, y la mirada de ella está perdida.

–¿Por qué?

–No, por nada. Simple curiosidad.

Ya casi llegan. La caminata es larga, pero nunca lo suficiente. Saben que están lo suficiente cerca como para reconocer olores, pero tan lejos como que Edward no puede leer la mente de ninguno.

Entonces Jasper siente algo. Algo que no es de él, pero que lo siente tan propio que es fácil confundirse. Quizá, porque sí es suyo pero él no lo sabe ¿no? Podría ser.

Es una necesidad de lanzarse sobre la persona que esta al lado, y besarla y follarla ahí mismo, contra el piso, o un árbol. Sí, contra el árbol, parece mejor idea.

Pero ella, más rápida, se le acerca. Él lo vio venir, la verdad. No la quiso detener. Todo por esta estúpida sensación, que hacía que sus pantalones le aprieten. Y, aunque hay una voz que dice que no lo haga, que no lo permite, le desobedece. Por que lo desea (¿o es que la emoción de lujuria desenfrenada le esta obligando a desearla?)

Rosalie lo besa, y a Jasper le encanta. Sus labios se amoldan, como si se conocieran, y cuando ella lo acorrala contra un árbol, el autocontrol se pierde. Él la voltea, quedando ahora Rose contra él y el árbol, y entonces se besan de verdad.

Él muerde su labio inferior mientras recorre su cuerpo con fiereza y rapidez impropias de él.

Apartan sus ropas, con cuidado de no romperlas; Jasper no logra apartar la vista de las curvas de Rosalie conforme estas son descubiertas. Siempre la ha deseado, lo sabe.

Sus caderas se mueven sin ritmo, brusca y torpemente. Se agitan sus respiraciones aunque no se sientan cansados para nada.

Rosalie gime y Jasper gruñe cuando acaban. Se recargan contra el árbol, que ahora tenía la forma de sus cuerpos, y entonces Rose le besa la mejilla.

–Te quiero, Jasper.

–Yo también Rose.

Pero es sólo eso. El deseo vago, que siempre existió en los dos. Y que Jasper acababa de descubrir. Amigos, casi hermanos. Sólo eso, ¿cierto? Sin culpa, por que realmente no era nada. Besos, gemidos, mordidas. Nada más.

Comparten cómplices una mirada mientras entrar de regreso por la puerta principal.