Hey!

Antes que nada decir que ni los personajes de Junjou Romantica ni los monstruos de Silent Hill me pertenecen (aunque sea algo inecesario de decir Uu)

Y ahora, lo que importa xD Esta idea surgió mientras YrenUzumaki y yo escuchábamos la banda sonora de Silent Hill leyendo los mangas de Junjou (especialmente Egoist *w*), y es una historia de HUMOR, así que no esperéis nada

Y ahora, disfrutad!


Junjou Hill

Capítulo 1.- Silent Hill

- B-bakahiko... –gruñó Kamijou Hiroki molesto, y no sin razón.- ¿Me podrías decir cómo hemos llegado a esto...?

Las tres parejas observaron en silencio a través de la espesa niebla el enorme cartel que anunciaba la bienvenida a un pueblo nada común:

Bienvenidos a Silent Hill.

- ¿Q-qué es Silent Hill? –musitó Takahashi Misaki, tragando con un poco de dificultad debido a los nervios.

- El pueblo... del demonio. –sentenció Usami Akihiko, sacándose la ceniza que comenzaba a acumulársele en el pelo.

Se hizo un nuevo silencio incómodo.

Pero antes de seguir con el presente, recapitulemos para averiguar porqué nuestros protagonistas habían acabado en aquella situación.

Afectados por el ambiente navideño y usando a Hiroki como enlace, las tres parejas organizaron un viaje en grupo al extranjero, en Estados Unidos. Alquilando un coche grande y con Usagi al volante, partieron hacia lo desconocido buscando algún pueblo bonito... Aunque obviamente, sin buen resultado.

- ¿¡Por qué tuviste que doblar a la derecha, Bakahiko!? –vociferó Hiroki, con claras intenciones de golpear a su amigo de la infancia pero detenido por Nowaki y su abrazo de oso.

- Tranquilo, Hiro-san, yo te protegeré... –aseguró el joven, mostrando una determinación que hizo que su novio se preocupara seriamente. ¿Sería capaz de arriesgarse por él? Nunca permitiría que Nowaki corriera ningún peligro...

- H-hum, si, me tranquilizaré... –musitó sonrojado, separándose de Nowaki para intentar pensar.

- ¡Oh, Kamijou-sensei! ¿Qué es eso del pueblo del demonio? –lloriqueó Miyagi Yoh, abalanzándose sobre su ayudante, para irritación de Nowaki y Shinobu, que se prepararon para hacerle picadillo.

- ¡Quítate de encima! –protestó el aplastado.- ¡Y vosotros, guardad fuerza para... para ESO!

- ¿Qué es eso...? ¿Una persona...? –susurró Misaki.

- No. Es un siervo... del demonio. –corrigió Usagi, volviendo a su tono tétrico, tras lo que recibió un duro golpe de Misaki.

- ¡Para ya con eso!

Todos observaron como el extraño ser se les acercaba tambaleándose, intentando distinguirlo entre la niebla que los separaba.

- N-n-no tiene... brazos... ¡ni cara! –tartamudeó Shinobu, con algo de pánico.

En un arrebato, Misaki extrajo un libro del bolso de Usagi para tirarlo con todas sus fuerzas hacia la cabeza del monstruo (horrorizando al dueño del libro y los amantes de la literatura).

- ¡AHHG! ¿¡Pero que cuernos te crees que estás haciendo!? –se escandalizaron.

El libro dio de lleno en la "cabeza" de la criatura, la cual cayó redonda (y muerta) al suelo.

Se hizo el silencio.

- Oh.

- ¿Vamos a la biblioteca? –sugirieron todos al unísono.

Shinobu, intentando captar la atención de los demás, levantó la mano.

- Ehm... Puede que sea una locura mía, pero... –comenzó, con tono irónico.- ¿A ninguna de vuestras "maravillosas" mentes se le ha ocurrido... DAR MARCHA ATRÁS?

Otro silencio, tras el cual los no"expertos" en la materia del terror opinaron a favor.

Usagi soltó una risita cruel.

- Ingenuos... –acusó, mirándolos por encima del hombro. Hiroki le dirigió una mala mirada, antes de proceder a explicar por qué la "obvia solución" era imposible.

- Mirad... Sí, sé que es lo lógico, pero, eh... bueno, miradlo vosotros mismos. –señaló al camino por donde habían llegado.

Obedientes, los seis avanzaron en aquella dirección, cautos en su mayoría, menos Shinobu que estaba convencido de su teoría. De repente, el suelo desapareció bajo sus pies, faltando un pelo para que cayera al vacío, si no fuera por la rápida acción de Miyagi, que lo cogió al vuelo.

- ¡Uagh! ¿¡Pero que cuernos...!? –soltó Shinobu, asustado y sorprendido.

- ¿Entiendes ahora, insensato? –Usagi se metía mucho en su papel... recibiendo un golpe de Misaki en la cabeza.

- Entonces... ¿Vamos a la biblioteca, Hiro-san? –volvió a sugerir Nowaki.

- Pues no sería mala idea... –accedió Miyagi, viéndole un nuevo uso a los libros.

Volviendo sobre sus pasos, siguieron la carretera en dirección al pueblo, atentos a cualquier movimiento que pudiera percibirse por las calles de la ciudad. No tenían mapa, pero Hiroki y Usagi recordaban los pasos exactos que habían dado en el juego y que los llevaría hacia la biblioteca.

- Por cierto... ¿Alguien tiene una linterna? –preguntó Hiroki.- Nos puede ser útil...

- O no. –le recordó Usagi, en plan catastrófico. Volvieron a mirarlo mal.

- Usagi-san, ¿puede dejar ese tono pesimista y tenebroso? Es bastante molesto...

- Soy realista. –reprochó el aludido de manera altanera.

- ¡Que te calles! Y ven aquí un momento, necesito hablar contigo... –Hiroki agarró a Usagi del brazo y se lo llevó algo apartado del grupo.

Nowaki y Misaki los miraron con atención, el primero con el ceño fruncido por la molestia y el segundo hinchando las mejillas. Los mayores estaban lo suficientemente lejos para que no los escuchaban, pero gesticulaban mucho.

- Etto... Akihiko... ¿cómo decirlo?... ¿Recuerdas esa parte del juego en la que se desvela...? Uhm... –tartamudeó Hiroki, haciendo aspavientos con las manos.

- ¿Te refieres a que puede que estemos MUERTOS? –preguntó Usagi levantando una ceja y con aparente indiferencia.

- Sí, eso... ¡No lo digas tan tranquilo, Bakahiko! –protestó el otro.- ¿Qué... qué crees que debemos hacer? ¿Lo decimos o esperamos?

- Esperemos. Así no cundirá el pánico.

- Uhm... Sí, será lo mejor... ¿Hay alguna esperanza?

- ¿Por qué no? Recuerda sólo un juego.

- ¿Cómo puedes seguir pensando eso...? –gruño Hiroki entre dientes, mientras volvían al grupo.

- Hiro-san, ¿de qué habéis estado hablando? –cuestionó Nowaki con seriedad.

- ¿Eh? Pues, pues... ¡de si nos acordábamos del mapa entero, hehehe...! Y... ¡hay buenas noticias, lo hemos reconstruido por completo! –anunció el castaño. Todos se sintieron algo más aliviados.- ¡Sigamos por a...! –comenzó a sonar una sirena, que no parecía presagiar nada bueno.-... hí...

- Oh. –expresó Usagi, tan lleno de sentimientos como siempre.- Ha llegado el momento... del Eclipse Total. –añadió con gran seriedad.

Silencio.

- ¡AGGGHHH! ¡CORREEEEED! –gritó Hiroki, dejándose la garganta.

- ¿¡A dónde!? –exclamaron los demás con pánico.

- ¡¡No lo sé!! –gran respuesta por parte de Hiroki.

- Que inspiración... Qué magnífica frase... –opinó de sí mismo Usagi, mientras extraía de su bolso papel y lápiz para comenzar a escribir.

- ¡Vete a tomar por el culo con la inspiración y CORRE, BAKAHIKO! ¡Sabes que la calle es el peor sitio en el que estar durante el eclipse!

Hiroki cogió a Nowaki del brazo y se lo llevó. Los demás decidieron seguirlos al ser los únicos que parecían tener algún rumbo que seguir. Antes de que oscureciera llegaron de manera milagrosa a la biblioteca (Usagi siendo arrastrado por un Misaki histérico).

Oscuridad y silencio, sólo interrumpido por los jadeos de los pobres protagonistas.

- Ahora tened cuidado, puede pasar cualquier cosa. –susurró Hiroki, de manera casi inaudible.- Y sobretodo, no hagáis ningún ruido.

- Habló el gritón. –opinó Shinobu con desdén, y un volumen algo alto.

- ¡Que te calles! –pero Miyagi ya le había tapado la boca al menor.

Tras un rato de silencio, algo de luz iluminó la estancia. Alguna lámpara de emergencia se había encendido.

- C-chicos... Siento... algo extraño... –musitó Misaki, que no dejaba de estremecerse incómodo. Usagi lo abrazó más fuerte, y Hiroki se le acercó interesado.

- Y... ¿lo sientes muy cerca? –preguntó, colocando la mano en su hombro y acercándose mucho, algo paranoico y consiguiendo agobiar al muchacho.

- M-mucho, sí, la verdad...

Antes de que pudiera terminar la frase, un sonido de arrastre metálico se escuchó a sus espaldas. Lentamente miraron en aquella dirección, con los ojos desorbitados. Había aparecido una criatura enorme con forma humana, un casco piramidal inmenso y una espada... aún mayor.

El pánico cundió.

- ¡¡AGGGHHH!! –gritaron todos, corriendo despavoridos, menos Nowaki, que se había quedado impresionado con el casco.

- Hey, tío, ¡como mola ese casco! –opinó, acercándosele. Curiosamente, sus alturas eran similares.- ¿Me lo dejas?

-¡Aho-baka-bokekazu! –lloriqueó Hiroki al darse cuenta de que su amado idiota corría un gran peligro. Corriendo, se interpuso entre ambos "gigantes" para evitar que el suyo acabara partido en dos. Cerró los ojos, esperando el golpe final...

...

...

Que no llegaba.

Abrió los ojos para averiguar la razón, encontrándose el casco de la criatura a dos centímetros del rostro. Asustado, dio un paso atrás, chocándose con Nowaki (¿¡por qué seguía ahí y aún no había huido!?). De aquel enorme casco salieron unos ruidos que parecían palabras...

- H-how cu~te. –parecía que estrellitas y corazones salían de las ranuras del casco, dirigiéndose a Hiroki.

- ... ¿eh?

Aquello cabreó mucho a Nowaki.

- ¡Oye tú! ¡Nadie más que yo mira asía MI Hiro-san! –vociferó, abalanzándose contra él y propinándole una gran patada que lo hizo estrellarse contra la pared de enfrente.- ¡Hum! ¡Vámonos, Hiro-san!

Hiroki aún intentaba procesar lo que acababa de ocurrir cuando fue cogido por Nowaki, que a partir de entonces lo llevó en brazos (hasta que recuperó la "conciencia" y se puso a protestar).


¿Qué os ha parecido?

Pronto subiré el próximo capítulo, así que si os ha gustado, paciencia, onegaii x3 (y dejad reviews *w*)

Si no os ha gustado, se aceptan las críticas CONSTRUCTIVAS n_n (dejad reviews)

Por cierto, nuestra idea es subirlo luego a deviantart acompañado de dibujos (en plan storyboard), así que luego dejaremos el link hacia la versión con dibujacos n_n