Disclaimer: Ninguno de estos personajes me pertenece. Sólo juego con ellos de una manera cruel, quizás.

Salta

&

El fresco viento agita y revuelve sus cabellos marrones a su son. Las lágrimas brotan sin parar de sus ojos y rápidamente recorren sus pálidas mejillas, la fresca brisa chocando contra ellas se siente maravillosa. Sus ojos están cerrados, y sus brazo están abiertos a sus lados, como si quisiese volar.

Abre entonces los ojos y mira hacia abajo, está decidida hacerlo, no iba arrepentirse en estos momentos. Había llegado demasiado lejos ya. No podía volver y seguir cargando con ese peso. Ya no más. Estaba cansada. Lo único que quería era reunirse con su ángel. Quería estar con él a toda costa, no era nada sin él.

Mira a la gente que camina allí como si nada, completamente ajena a la escena. Ella decide dejar de pensar en ello y actuar de una vez, no podía esperar para acabar con esto. Cierra los ojos, justo en el momento para perderse la escena de un chico corriendo hacia el edificio que estaba, sus ojos perdidos llenos de desesperación.

Sube uno de sus pies a la cornisa que está enseguida de ella lentamente, pasa un instante y hace lo mismo con el otro. Está lista para saltar y piensa en él. En su Edward. En su único amor. Él es la última imagen que quiere llevarse de este agónico mundo.

Y entonces escucha a lo lejos su única y hermosa voz aterciopelada llamarla. Edward. Escucha agonía y desesperación en ella y eso le extraña. Antes de que pueda pensar otra cosa más vuelve a escuchar la voz llamarla con más intensidad.

—¡¡Bella!!

Suena tan real… su mente era demasiado cruel con ella. Una de las razones por las que debía acabar ya con su vida.

—¡Bella, no lo hagas!

Abre los ojos, vuelve la cabeza lentamente para llevar el impacto de ver a su Edward de pie a unos cuantos metros de ella. Tan hermoso como siempre. Tan perfecto como siempre. Tan real. La realidad le da un fuerte impacto. Es él. Edward. Está aquí.

Miles de preguntas surgen en ese momento, pero no le importan, lo único que importa es él. Baja ella su pie dispuesta a girarse para correr hacia él, abrazarlo, tocarlo, convencerse de que está allí y que no es otro juego cruel de su mente.

Pero entonces una torpeza que siempre pensó que le traería fuertes consecuencias aparece en ese momento, su pie se atora en la cornisa y pierde completamente el equilibrio. Él corre hacia ella pero es demasiado tarde, ella ya cae hacia el vacío.

Al final la torpeza fue su perdición.

N/A:

Sí, lo sé, es una completa rareza y quizás no les haya gustado y quizás es tonto o cruel o muy malo para estás épocas del año. Fue algo que estando de ociosa por no poder dormir se me ocurrió y me tardé quince minutos en plasmarlo en palabras. La verdad a mí sí me gustó pero por una cosa en específico que no diré jaja

Sin comentarios =$ Feliz Navidad atrasada para quienes lean esto =)

Gracias por leer,

Leon.-